¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡EL IMPERIALISMO Y TODOS LOS REACCIONARIOS SON TIGRES DE PAPEL!

YANKEES GO HOME!

En este Primero de Mayo, saludamos al glorioso proletariado internacional, a las masas oprimidas y a las naciones y pueblos oprimidos por el imperialismo, reafirmándonos en que el marxismo-leninismo-maoísmo es el arma estratégica y principal de aplicación universal, para que el proletariado, las masas y los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo, enfrenten y derroten al imperialismo, al revisionismo y la reacción. Reiteramos nuestro compromiso en servir con entrega total y desinterés absoluto, al Partido, a la clase obrera, las masas y los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo, en su brega por la revolución proletaria mundial.

Los recientes acontecimientos marcados por la agresión de rapiña sobre el pueblo iraquí, reafirma lo que Lenin nos señalara, sobre que la lucha de los pueblos coloniales y oprimidos se ha vuelto, junto a la lucha de los obreros del mundo, una fuerza motriz fundamental para la lucha contra el imperialismo y por la revolución proletaria mundial. Han demostrado que todos los pueblos, de los países ricos y pobres, que comienzan a desperezarse, han tomado conciencia de que la guerra de agresión imperialista es  una cruzada irracional de ataque a toda la humanidad. Han comprendido que la libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen las manos manchadas de sangre en una guerra injusta y han unido sus manos planetarias para decirle a los imperialistas, que otro mundo es posible y necesario y que vale la pena ponerse de pie para conquistarlo.

El Pte. Mao nos señala que la obstinación del imperialismo yanqui y sus cómplices, en llevar adelante su política de agresión y guerra, de continuar perpetrando toda clase de infamias sobre la humanidad, de continuar ocupando por la fuerza pueblos, naciones e instalando bases militares por el mundo, les llevará inevitablemente a ser ahorcados por los pueblos del mundo.

Nos enseña que no hay que tenerle miedo a estos gigantes con pies de barro que ignoran las leyes de la historia y son incapaces de aplicar la inteligencia para el progreso de los pueblos. Su política de agresión y rapiña, les remite al mundo de los dinosaurios. Esos gigantescos animales que desarrollaron cuerpos enormes y una cabeza diminuta. Cuando vino la hecatombe, sus pequeñas cabezas no pudieron inventar la mutación. Sí lo hicieron otros seres.

Hay un refrán alemán que refiriéndose al fascismo decía: "cuando veas a un  gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano". El imperialismo, principalmente yanqui, y sus aliados, se nos presentan como enemigos inmutables, como fieras temibles y eternas, pero en realidad no son más que tigres de papel.

Los comunistas partimos de que, para comprender el mundo actual, hemos de entender que el imperialismo no es más que una etapa de la historia humana, que mientras existan las clases sociales y la división de clases, constituye una relación entre clases, pueblos y naciones, un sistema jerárquico de relaciones globales en el cual no sólo se explota al proletariado, sino que, principalmente, es un sistema en el que se realiza el flujo de riqueza de los países pobres a los ricos. La dirección unilateral de este flujo depende, en primera instancia, de causas económicas (monopolio de las fuerzas productivas, concentración del capital financiero, globalización, etc.), y ha de ser asegurado por el predominio militar y político absoluto de los países imperialistas sobre el resto del mundo. El sistema imperialista no existiría sin ese flujo neocolonialista, y al mismo tiempo ese flujo no funcionaría sin el ejercicio sistemático de la soberanía militar del imperialismo sobre los países dependientes. La doctrina de la "guerra preventiva y permanente" asumida por el imperialismo yanqui, es la consecuencia lógica del modo de ser del capitalismo imperialista, es parte innata del imperialismo, su única naturaleza. Basta con analizar lo escrito por Lenin para comprender la condición inmutable del imperialismo; donde demuestra que, comparado con los tiempos de la explotación colonial, la rapiña y el saqueo de materias primas y recursos humanos hoy día son más sistemáticos y profundos.

La contradicción que hoy se manifiesta  entre pueblos y naciones oprimidos y el imperialismo, no es más que una forma de las contradicciones fundamentales del capitalismo señaladas por Marx y es una contradicción antagónica que ha de resolverse. De las dos contradicciones esenciales del imperialismo, la contradicción entre el imperialismo y las naciones y pueblos oprimidos, es hoy la principal.

A pesar de que las luchas por la emancipación de los pueblos y naciones, en su mayoría, hoy no están dirigidas por el proletariado, no hemos de soslayar sus dos aspectos. Por un lado expresan una tendencia progresiva de voluntad de lucha por deshacerse de la opresión del imperialismo, de rebelarse contra sus agentes locales, son expresión incuestionable de las ansias de emancipación de los pueblos oprimidos. Por otra parte, su aspecto regresivo se manifiesta en que postulan la instauración de las leyes regresivas, de una vuelta atrás en la historia anterior a la dominación imperialista. En lugar de mirar hacía adelante se orientan hacía atrás, a sociedades cerradas y articuladas en castas y formas precapitalistas. Así pues, los comunistas hemos de entender este fenómeno y definir cómo relacionarnos a él, hemos de tener en cuenta este doble carácter, y combatir las tendencias que se manifiestan en los países imperialistas, tendencias que sólo tienen en cuenta el segundo aspecto, justificando así su repudio a las luchas de los pueblos por su emancipación.

Tras la agresión del imperialismo yanqui y sus aliados a Irak, han ido resurgiendo posiciones revisionistas, anarquistas y neofascistas, que, una vez más, tratan de inducir a engaños a la clase obrera europea con el objetivo de colocarnos a la cola del imperialismo de la UE, tratando de que el "pacto social" entre el proletariado y la burguesía imperialista europea no se resquebraje, predicando puntos de vista unilaterales sobre el desarrollo de la historia y las contradicciones, difundiendo una visión cultural "modernista" cargada de un individualismo insoportable, ligada no sólo al pensamiento liberal-burgués sino a formas extremas de racismo cultural occidental. Al mismo tiempo, predican la idea anti-científica de que los principios que han guiado al proletariado europeo en su liberación y emancipación, caracterizada por luchas sindicales, democráticas, el derecho al voto universal, los consejos obreros, frentes populares y antifascistas, etc., ha sido derrotada por el imperialismo.

Nos dicen que el blanco real de la agresión no ha sido el que ha constituido la fuerza propulsora de la guerra, que la agresión de rapiña del imperialismo contra el pueblo iraquí es fruto y consecuencia la contradicción inter-imperialista USA-Europa, que lo principal no ha sido la guerra de rapiña sobre un pueblo oprimido, sino que el objetivo es que sus posibles competidores pierdan y que el enemigo declarado es la economía europea, la debilitada competencia Rusa y la futura competencia China. Nos dicen que lo más importante de esta guerra de rapiña ha sido el mantener fuera de las riquezas petrolíferas a otras sucias manos imperialistas, a los que los yanquis tratan de mantener fuera de las riquezas y recursos de los pueblos y naciones dependientes del imperialismo.

El sistema imperialista que domina el mundo, es un vampiro. Poco importa que sea el imperialismo yanqui o europeo. Para sobrevivir ha  de chupar la sangre, no sólo del proletariado de su país, sino de los pueblos y naciones oprimidas. Por lo tanto, la liberación de estos pueblos, quitando al imperialismo su principal fuente de alimentación, pondrá en cuestión su supervivencia y abrirá el camino a una nueva gran ola revolucionaria, donde, en última instancia, se decidirá la posibilidad de transición al socialismo. Por esta razón, los comunistas apoyamos las luchas de los pueblos oprimidos por el imperialismo. Debemos apoyarlas sin vacilación, incluso en aquellos países donde estas luchas podrían llevar a la constitución de regímenes oscurantistas y de orientación reaccionaria. Que éstos sean sólo un paréntesis, es algo que dependerá del desenlace de la lucha revolucionaria mundial y con esto también de la capacidad del proletariado de retomar el camino al socialismo y los comunistas de retomar la ofensiva, desenvolviendo una nueva etapa de defensiva estratégica.

Nuestro apoyo a la resistencia del pueblo palestino, de Irak, de los pueblos y naciones de América Latina y del resto del mundo, carecería de la fuerza y el sentido histórico necesarios si no los inscribiésemos en el proyecto estratégico del fin de la supremacía mundial del imperialismo yanqui, como principal baluarte de la reacción, y de la Revolución Proletaria Mundial. Todo ataque a la supremacía del imperialismo es saludable porque golpea al enemigo más importante que se opone al camino de la emancipación del proletariado. Los comunistas hemos de convertirnos en una parte integral de la lucha de los pueblos y naciones contra el imperialismo, considerando su doble carácter y actuando conscientes de su contradicción entre su condición sustancialmente antiimperialista y sus formas retrógradas si las hubiere.

El encierro sin salida de los países oprimidos por el imperialismo en el mercado mundial, la creciente exportación de su capital, en vez de la estimulación de la formación de un mercado interno, y un desarrollo autóctono y auto-céntrico de las fuerzas productivas, ha ido ahogado, transformando, a los países dependientes del imperialismo, en los ejércitos de obreros de reserva para las grandes multinacionales, en los basureros para las mercancías occidentales, lo que abre brillantes perspectivas a la lucha contra el imperialismo. El carácter no sólo principal sino antagonista de la contradicción entre imperialismo y nación o pueblo oprimido, se ha demostrado de manera positiva en la ola revolucionaria que atravesó el siglo pasado y será definitiva en el nuevo proceso de la nueva ola de la revolución proletaria mundial.

El militarismo crudo desplegado por el eje encabezado por el imperialismo yanqui y con el apoyo incondicional del actual Gobierno del Estado Español, tiene una lógica propia, que no se rinde ante las evidencias políticas sino que persigue una sola y fundamental ley para el imperialismo: el dominio no compartido del mundo. Es en este sentido que todos los pueblos del mundo están en peligro.

Ya hay indicios que apuntan a las perspectivas que generará el imperialismo y que los propios economistas están reconociendo. Así, el fracaso del neoliberalismo en seguir manteniendo la máxima tasa de explotación de las naciones dependientes, la fatiga y la decadencia de la hegemonía unipolar y la posibilidad no muy lejana de una crisis mundial que transforme la arrogante dominación de hoy en una hegemonía en harapos, se encuentra en las raíces de los actos de piratería internacional del imperialismo, que impulsarán a los pueblos y naciones a la lucha antiimperialista. La negación y debilitamiento de las bases del sistema de relaciones internacionales y sus legítimas agencias; la imposibilidad de continuar sosteniendo el control de una superpotencia que decide la suerte de pueblos y el objetivo del imperialismo yanqui de fortalecer la unipolarización del orden mundial, agudizará las contradicciones mundiales hasta límites insospechados, abriéndose la perspectiva real y necesaria de conformar un frente antiimperialista mundial bajo la dirección del proletariado.

Los marxistas-leninistas-maoístas, los únicos comunistas hoy, demostrando nuestra condición, hemos de bregar por la verdad y huir de la cobardía que únicamente busca la aprobación, las condecoraciones y no el honor de lucha incansable contra toda opresión y explotación, rechazar a los que únicamente buscan el ascenso social y abrazar el servicio al Partido, la clase obrera y las masas y la revolución, luchar por el poder para el Partido y la clase obrera como única alternativa a este mundo de horror de dominio imperialista. Hemos de comprender que desde el fondo mismo de la historia comienzan a incubarse los antídotos contra la opresión y dominación imperialista. Todos los imperios y sus profetas se han ido deslizando de victoria en victoria hacia su derrumbe final. Y este imperio y su emperador, que trata de ganarse los corazones y las mentes de los pueblos del mundo, que se manifiesta sordo o finge demencia ante la inmensa rebelión mundial que rechaza su guerra de rapiña, ante ese gran aullido de las masas surgido del vientre exasperado de las multitudes que se han lanzado a las calles en todo el mundo, clamando por la paz y el cese de las matanzas imperialistas, no tendrá, finalmente, más remedio que entender que en esta cruzada, al vencedor sólo le pertenecerá el hundirse en el fango de su sepultura que le clama.

El imperialismo y los reaccionarios creen que los crímenes se entierran ¡Están equivocados!. Los sobreviven. Las masas están hartas de la violencia injusta del imperialismo y la reacción; hartas de las venganzas y manipulaciones de estos miserables y quieren poner fin al tiempo de los asesinos. Y si las llevan a callejones sin salida, reaccionarán. El discurso siniestro del amo y del esclavo termina finalmente siempre con la ferocidad del esclavo que ya nada tiene que perder. Hoy las protestas no ceden en todos los rincones del planeta, manifestando que no ha habido un imperio tan huérfano de apoyo como el que encarna hoy el imperialismo yanqui y la movilización de los millones de hoy gritando ¡No a la Guerra! y ¡Yanquis Fuera! se transformarán en el brazo que pare esta locura.

¡Viva el Internacionalismo Proletario!

¡Gloria al Marxismo-Leninismo-Maoísmo!

¡Viva el Partido Comunista de España!

Mayo, 2003

Comité Permanente

PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA