¡Proletarios de todos los países, uníos!
Sobre la Proletarización Creciente, la Perspectiva Histórica y las Tareas Urgentes de los Comunistas.
ÍndiceI. Se acentúan las contradicciones mundiales. II. Sobre el Tratado de Constitución Europea. III. Desarrollo de la lucha de clases en el Estado Español. IV. La creciente proletarización de la sociedad. V. Las tareas urgentes de los comunistas. VI. Los consejos, ejes de la organización revolucionaria del proletariado. I. Se Acentúan las Contradicciones Mundiales.
Si realmente queremos alcanzar a comprender lo que hoy está sucediendo en el mundo, hemos de asirnos firmemente al Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo y partir de que el sistema imperialista es el imperante, es quién genera las relaciones sociales, es la base sobre la que se sustenta la política internacional, la base de la lucha de clases en todos los países; en definitiva, la base sobre la que se establecen las relaciones entre clases sociales, estados, naciones oprimidas, superpotencia y potencias imperialistas.
El imperialismo, como fase superior y última de la sociedad burguesa, ha extendido su dominio e influencia por todos los rincones de la Tierra. La creciente globalización, que en uno de sus aspectos, como nos señala acertadamente el Pte. Gonzalo no es sino mayor socialización de la producción, agudiza las contradicciones entre el imperialismo y naciones y pueblos oprimidos, está sometiendo a miles de millones de personas al mismo proceso explotador, destierra y concentra a millones de campesinos en las periferias de las grandes ciudades. Mas, los aspectos que hemos de analizar y tratar de comprender su significado, para desentrañar la perspectiva histórica de la sociedad en estos momentos, son los referentes a la aceleración de la proletarización creciente de la sociedad y la concentración sin precedentes de la riqueza, una situación en la que cada vez son menos los que más tienen y más los que menos poseen. Esta es la situación que vivimos y que está madurando las condiciones objetivas de la revolución, las condiciones objetivas para alcanzar la victoria sobre el viejo orden burgués, ya que el sistema social imperialista imperante no sólo no puede resolver ni los problemas ni las contradicciones generadas en la humanidad, las penurias a las que de forma ascendente está causando el imperialismo a el proletariado y las masas del mundo, sino que los acentúa con una mayor explotación, opresión y penurias.
Como parte de su ofensiva contrarrevolucionaria general contra el proletariado y las masas del Mundo, cada cierto tiempo los imperialistas se presentan con declaraciones altisonantes y campañas de prensa, que no son más que palabras huecas, poses propagandistas que sólo buscan aliviar la tragedia que viven millones, para ganarse nuestros corazones y mentes y tratar de arrastrarnos tras de sus postulados.
Según los estudios de la FAO, se calcula en 24.000 millones de dólares la inversión pública adicional que debería realizarse al año para acelerar el progreso en la reducción del hambre y conseguir el objetivo que se marcaron en la Cumbre Mundial de la Alimentación. Pero todo se queda en estudios, cálculos y cifras, que únicamente sirven para alimentar una burocracia parasitaria, mientras las inversiones necesarias no llegan. Tras los atentados del 11 de septiembre, el Gobierno de turno del imperialismo yanqui aprobó un presupuesto en armamento que alcanzó la cifra de 379.000 millones de dólares; por su parte y a modo de otro ejemplo significativo, el Gobierno chino ha aumentado en un 5 % sus presupuestos militares para el presente año 2005. Cada día mueren más de 25.000 personas por hambre y las ayudas no aumentan, muy al contrario, vemos como éstas se reducen en los países ricos en beneficio del aumento de los presupuestos militares.
Sabido es que en la Cumbre Mundial de la Alimentación, celebrada en Roma en 1996, declararon el propósito de reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre para el año 2015, posteriormente han señalado, sin otra explicación, que este objetivo se tendrá que retrasar hasta el año 2050, lo que es manifestación inequívoca de que sus propósitos de avanzar en la lucha mundial contra el hambre no son más que muestras de una incapacidad manifiesta, inherente a su propia naturaleza de clase explotadora y opresora.
A pesar de que en el Mundo sólo el 44% de la tierra potencialmente cultivable es realmente trabajada (en África solo el 33%), al ser considerada por los grandes terratenientes como una inversión, que como fuente de recursos alimenticios, nunca ha habido tanta abundancia de alimentos en el Mundo como hoy, donde según estudios realizados, los medidos globalmente disponibles suponen alimentos suficientes para alimentar al doble de la población mundial hoy existente. Por ejemplo, si consideramos globalmente la producción mundial de cereales, hay suficientes para proporcionar a todos los habitantes de la Tierra proteínas suficientes y más de 3.000 calorías al día -aproximadamente el consumo de calorías de un europeo medio.
Lenin nos señala con sólidos argumentos no refutados, que vivimos la época del imperialismo y la guerra. Los análisis y las cifras que nos dan los organismos oficiales dependientes de la ONU así lo confirman y señalan a “los conflictos armados como una de las causas más comunes de inseguridad alimenticia”. En el período que va desde 2001 a principios de 2002, se provocaron en 15 países situaciones de emergencia alimenticia excepcionales causadas, principalmente, por intervenciones armadas imperialistas. Públicos son los hechos acontecidos por más de 15 años en el Golfo Pérsico y principalmente Irak, país que ha sufrido y está sufriendo, los azotes de la guerra imperialista, del embargo, del hundimiento de su economía, del saqueo de sus recursos, de la ocupación más vergonzante, etc….. La República Democrática del Congo, martirizada por una guerra crónica a causa de los diversos intereses imperialistas en conflicto -tanto de imperialistas europeos como yanquis-, el número de personas carentes de alimentos se triplicó en un año. En Afganistán, desde que Estados Unidos iniciara su intervención imperialista directa, el número de personas que pasan hambre en dicho país, sin contar a los que ya se encontraban sumidos en el hambre y miseria, aumentó en más de dos millones. Desde el punto de vista económico, las guerras en África subsahariana representaron pérdidas de casi 52.000 millones de dólares en producción agraria entre 1970 y 1997; una cifra equivalente al 75% de toda la ayuda oficial al desarrollo recibida por los países afectados por los conflictos. Los intereses económicos de los países imperialistas, confundidos a veces con los de ciertas multinacionales, son demasiado apetecibles como para soñar con que renegarán de su naturaleza, utilizarán su influencia para impedir las guerras, o más directamente, intervengan en una guerra de rapiña, pues saben que la inestabilidad facilita la obtención de determinados recursos como los diamantes de Sierra Leona, el petróleo de Irak o Sudán, o el cobre, uranio, oro y diamantes de la República Democrática del Congo.
La propiedad privada de los medios de producción, las guerras, principalmente de rapiña, la pobreza y el desempleo, son los mayores responsables del hambre. Según declaran las estadísticas mundiales y todos los organismos internacionales de ayuda no dejan de admitir, que no hay escasez de alimentos en el Mundo, por lo que sólo cave deducir que la causa del mal del hambre que sufren cientos de millones, es manifestación inequívoca de la naturaleza inherente al imperialismo dominante como causa esencial de todos los problemas.
Oportunistas y revisionistas, así como otros “expertos” al servicio del imperialismo, en tanto que agentes del imperialismo en las filas del proletariado y las masas, suelen achacar a las sequías e inundaciones generadas por el cambio climático -cada vez más extremas y frecuentes-, como las causas del hambre en el Mundo. La realidad es testaruda y nos muestra que las causas fundamentales son las derivadas de las guerras, la sobreexplotación de los recursos energéticos fósiles para satisfacer los apetitos de los imperialistas y las turbulencias políticas, sociales y económicas que genera.
La expectativa de vida de un recién nacido en los países más pobres del Mundo es de 38 años. Uno de cada siete niños nacido en los países donde el hambre es extrema morirá antes de cumplir cinco años. Al año, 6 millones de niños menores de cinco años mueren por carencia de alimentos y la sensación de hambre que padecen es tan dura que llegan a tragar tierra para intentar llenar el vacío del estómago. Según las cifras reveladas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), indican que el 14 % de la población mundial -854 millones de personas- padecen hambre de forma crónica o aguda. La mayor parte de ellos viven en Asia, aunque el África subsahariana es la única región del planeta dónde el hambre supera el 30 por ciento de la población. 17.000 niños menores de cinco años murieron de inanición diariamente en el año 2004 y, según sus datos, 30 millones de personas mueren cada año a causa del hambre crónica que padecen. Otro ejemplo, en el Informe del Hambre de la FAO, muestra que en Zimbawe, una terrible sequía ha causado un racionamiento que entrega seis onzas de maíz por día y dos libras de frijoles por mes. Si a ello se une la disminución del poder adquisitivo de la moneda nacional, con una inflación galopante que asciende ahora a 620%, se comprenderá la angustiosa situación del país africano. La FAO también afirma en su informe que los hambrientos del mundo han aumentado en 18 millones más durante el decenio de los noventa. Bangladesh, Haití y Mozambique se encuentran a la cabeza de los depauperados por las privaciones. Le siguen India, Indonesia, Nigeria y Pakistán. Ante esta realidad, el revisionismo y los oportunistas, se empeñan en señalar que la causa de las muertes por hambre en el Mundo es “la mala distribución de los recursos alimenticios”, tratando así de ocultar la raíz real del problema generado únicamente por el sistema imperialista dominante.
La base de la economía del imperialismo se guía por el principio de máxima ganancia con el mínimo coste, Así, mientras de una parte vemos las carencias que sufren cientos de millones de personas, de la otra vemos que se limita la producción de alimentos o se tiran al mar miles de toneladas para mantener los precios. Mientras enfermedades, curables hoy, se extienden y diezman a millones de personas por el planeta, las multinacionales se aferran a las ganancias que les proporcionan las patentes e impiden que los avances de la medicina lleguen a los que más las necesitan. Guiados por el principio de la ganancia, los imperialistas han hecho realidad su sueño de que la salud sea para quién disponga de medios económicos y pueda pagarla.
Estas son las consecuencias del sistema capitalista que, con su llamado neoliberalismo, entrelaza capitales, propicia la expansión transnacional de las grandes corporaciones y hunde lasa economías nacionales. El sistema imperialista Mundial genera crisis financieras recurrentes y se mantiene presente en el espectro de nuevas recesiones mundiales que, si bien por una parte sirven como instrumento por el cuál el capitalismo mundial se regenera, por la otra genera más hambre y miseria por el Mundo. La globalización, que fue presentada por los ideólogos imperialistas como instrumento para eliminar los males generados por el imperialismo a los pueblos y naciones oprimidos, en realidad limita las posibilidades de desarrollo en los dichos países al hipotecar más su crecimiento.
El rápido desplazamiento de capitales, propiciado por la denominada globalización, atendiendo únicamente a las ganancias generadas por la tasa de interés o las tasas cambiarias, está ocasionando que las ganancias extraídas de la explotación del proletariado y las masas, así como de la liquidación de las economías nacionales y la venta de los recursos, se desplacen por el Mundo con volatilidad y no sirvan para elevar el desarrollo económico, crear puestos de trabajo ni industrias que aumenten el mercado exportador o el de consumo interno en los denominados países en vías de desarrollo, creando espejismos y donde aparentemente pudiera existir una gran prosperidad, su realidad no es otra que una imagen que se deshace como una burbuja de jabón al primer impacto negativo. Esto ha producido descapitalizaciones generadas por el desplazamiento rápido de capitales en busca de ganancias puntuales, desaceleraciones del crecimiento, recesiones y quebrantos en las estructuras bancarias, principalmente en países dependientes del imperialismo, aunque también está comenzando a afectar esta práctica a los propios países imperialistas.
La economía mundial se une y entrelaza cada vez más. Si en un primer momento de la globalización, los países imperialistas calificaron las medidas de proteccionismo aduanero como supervivencias de la era paleolítica, la realidad es que únicamente se utilizaba este argumento para propiciar la penetración en los países dependientes y la atracción de inversiones hacía sectores de sus economías necesitados de capital. El proteccionismo aduanero siempre se ha mantenido en los países imperialistas. Hoy, la Unión Europea se plantea extender dicho proteccionismo con el fin de protegerse de las importaciones masivas procedentes, principalmente, de China. Los mercados comunes son presentados más frecuentemente como una alternativa, aunque la realidad es que en Europa sólo sirven para acentuar la penetración hacía el Este y controlar mejor las economías de los países dependientes y al imperialismo yanqui le sirven con el propósito de propiciar un mayor grado de penetración imperialista. Hoy la tecnología permite a las transacciones electrónicas transferir fortunas de unas manos a otras, por encima de las fronteras, sin que se vean físicamente los caudales en juego.
Para quiénes hemos padecido las consecuencias de una gran burguesía rentista y parasitaria, como las que nos tocó en el Estado Español desde la culminación de la revolución burguesa en 1848, nos debe se más factible comprender el papel parasitario que juega en el imperialismo la exportación de capitales, y que con la globalización ha alcanzado niveles jamás logrados. La superpotencia hegemónica única y el resto de las superpotencias imperialistas, buscan ejercer su control en todas las esferas de la economía, principalmente de los mercados financieros, en función de sus propios intereses. Dicho control lo ejercen a través de la exportación de capitales, centralizando la gestión del capital financiero a nivel mundial y vinculando las economías en cantidad y en calidad con el entrelazamiento. En este marco, las economías de los países dependientes del imperialismo son destinadas a ser meramente generadoras de servicios, proveedoras de materias primas y de fuerza de trabajo barata. ¿Qué situaciones se generan así? En los hechos se establece una nueva jerarquía entre países imperialistas y países dependientes, una mayor desigualdad en la distribución de ingresos a escala mundial, una mayor reducción de las economías de las naciones oprimidas, un aumento de la condición de subcontratados y una mayor dependencia y destrucción de la economía nacional de las naciones oprimidas por el imperialismo. Esta situación lleva a que se profundicen más aún las contradicciones existentes entre los países imperialistas y las naciones oprimidas al constituir la parte más importante del botín de la globalización.
El aumento de la deuda externa que doblega más a los países dependientes, tornándose imposible el pago de las deudas, convirtiéndolos en eternos deudores, en tributarios de por vida a los organismos financieros internacionales: el Banco Mundial y el FMI, bajo el control del imperialismo, principalmente yanqui, lo que pone de manifiesto el parasitismo del imperialismo. Es más, sabido es que los Estados Unidos financian su abultado y creciente déficit, mediante la devolución de los préstamos, que el resto del mundo se ve obligado a aceptar, una deuda externa nunca dejará de crecer por el aumento de los intereses y la devaluación y dependencia de las monedas nacionales, es imposible pagar y representa una permanente y creciente fuga de capitales de las naciones oprimidas hacia la superpotencia hegemónica única y las potencias imperialistas.
Todo esto pone de manifiesto que los países imperialistas se harán cada vez más ricos y el proletariado y las masas de los países dependientes del imperialismo, empobrecerán cada vez más, pues los programas de beneficio social ya no interesan ni siquiera en los propios países imperialistas, por lo que menos interesa a los inversionistas internacionales. La justicia social no se cotiza en las Bolsas de Valores. A largo plazo la consecuencia del " laissez faire ", de la mayor dependencia en las economías más débiles, llevará a anular la capacidad adquisitiva de la mayoría de las masas los países no desarrollados. Una nación africana cuya población se duplica cada veinticinco años, con serios problemas políticos, deficiencias médicas, educacionales, con ausencia de comunicaciones, que puede aportar materias primas y mano de obra barata, no resultará atractiva a los inversionistas más que para lograr grandes ganancias con un mínimo coste y no tienen necesidad de apoyar la creación de mercado promisorio.
Por más que hayan declarado el año 2005, como año de lucha contra el hambre en el Mundo, la denominada globalización, está creando dos mundos claramente antagónicos: uno opulento y otro totalmente desprovisto de los recursos más elementales. El sistema imperialista conduce, irremediablemente, a un desequilibrio con serias consecuencias políticas. La denominada aldea global, como la alternativa que ofrece el imperialismo, no es justa ni permitirá una satisfacción de las amplias necesidades del proletariado y las masas del Mundo. El hambre, la miseria, la opresión y la explotación, crecen y con ella el descontento, la desesperación, dejando abierta únicamente la puerta de la revolución proletaria como salida a estas privaciones.
Desarrollando sus tesis sobre las guerras de baja intensidad, intensidad media e intensidad alta, el imperialismo yanqui ha dado una nueva vuelta de tuerca a las relaciones internacionales. Saltándose a la torera todos los organismos y leyes internacionales, reclama para sí la impunidad más absoluta que le permita señorearse por el Mundo con el fin de alcanzar su estrategia imperial de un Mundo bajo su control absoluto. Tomando como justificación lo que denomina “guerra contra el terrorismo”, aplica la estrategia del uso de la guerra preventiva, propugnando un estado de guerra permanente no limitada en el tiempo ni el espacio, que le permita intervenir y agredir militarmente en cualquier parte del planeta, siempre que vea o considere en peligro sus intereses económicos y políticos. Esto ha generado la perpetración de auténticos genocidios, como los cometidos contra los pueblos afgano e iraquí con el objetivo de imponer su dominio a sangre y fuego y beneficiar a los monopolios yanquis. Esta política de guerra y rapiña, no es más que la prosecución de su negro historial de guerras de rapiña, agresiones en las que arrasó pueblos como Corea, Vietnam, con millones de muertos; Hiroshima y Nagasaki, donde utilizó por primera vez la bomba atómica para perpetrar su genocidio, Camboya, Laos, Irak, Guatemala, Indonesia, Timor Oriental, El Salvador, Nicaragua y Colombia, República Dominicana, Haití, Somalia, Yugoslavia, Panamá, sin olvidar la agresión permanente sobre el pueblo cubano a través de los 40 años de embargo y terrorismo contra este país. Este es el negro historial del imperialismo yanqui que ha dejado cientos de millones de muertos por hambre y fuego, en Asia, África, América Latina y Europa Oriental.
El sistema imperialista mundial, hoy desenvuelve una guerra económica, intensificando la guerra entre los monopolios por un nuevo reparto del mundo . En menos de 100 años, por tercera vez, las potencias imperialistas han pasado a la utilización de las armas por medio de las armas. Hoy, se pelean por repartirse el botín que quedó tras la desmembración de la URSS y sus áreas de influencia, no vacilando en derramar ríos de sangre para acrecentar las ganancias de sus monopolios. El imperialismo yanqui, para expandir su dominio, en los 90, desató la primera Guerra del Golfo, en el 92, con el fin de extender su dominio en los Balcanes, impulsó lo que denominan guerra de intensidad media, con el fin de desmembrar Yugoslavia, conquistar Kosovo y dominar Macedonia; en su colusión y pugna con Francia, atizó contiendas en Ruanda y Burundi, provocando un genocidio que dejó un millón de muertos, y en los últimos dos años, tomando como pretexto el acto de guerra del 11 de septiembre, desató la guerra de agresión contra Afganistán con el objetivo de apropiarse del gas y el control geopolítico de esa zona estratégica de Asia, para apoderarse de las salidas de los recursos energéticos de las repúblicas de Eurasia; desató la guerra de rapiña contra Irak, la segunda reserva mundial de petróleo, con el fin de desplazar a los monopolios de Francia, Rusia y China y beneficiar a los monopolios yanquis como: Exon-Mobil, Chevron-Texaco y la británica Brithis Petroleum.
Un nuevo hecho que ha quedado evidenciado en la guerra de rapiña contra Irak, es la entrada en el negocio de la guerra, con sus ejércitos privados, de los monopolios. Así, se calcula en unos 25.000 el número de mercenarios pertenecientes a una treintena de empresas como Blackwater USA o Brown Root, Global Risk, Vinnell, Dyn Corp, MPRI y NC, subsidiarias de la empresa Halliburton, que pertenece al vicepresidente Dick Cheney, estos mercenarios constituyen la segunda fuerza después del ejército yanqui y mueven hasta $ 100,000 millones de dólares. A esto se reduce la estrategia del imperialismo yanqui y su objetivo de imponer lo que denomina su "nuevo orden mundial", sustentado en la llamada "doctrina Bush", aprobada en septiembre del 2002, en la que el imperialismo yanqui se arroga el papel mundial de reestablecer los tratados, determinar las amenazas, emplear la fuerza de forma unilateral y preventiva en cualquier lugar del mundo para alcanzar lo que denominan "justicia" y que no es otra cosa que el dominio de los monopolios, que llegan a conformar verdaderos ejércitos privados que sirven de soporte a operaciones militares del imperialismo yanqui en las distintas partes del mundo en que buscan beneficios o ven peligrar sus intereses.
El imperialismo, para perpetrar sus agresiones, hasta ahora se ha presentado como víctima, como en el caso de Afganistán, haciendo gala del más retrógrado patriotismo fascista, Bush llamó a una "lucha monumental del bien contra el mal" y amenazó de forma arrogante al todo el mundo señalando: "o están con nosotros o con los terroristas", echando mano de la colusión imperialista, impulsó la denominada la "Coalición Internacional Antiterrorista" encabezada por Estados Unidos con el apoyo de la OTAN, Rusia y China y el aval de la ONU y de los revisionistas que apoyaron la agresión, para perpetrar la destrucción y el genocidio de Afganistán, no dudando para conseguirlo en traficar groseramente con la sangre de su propio pueblo, a la vez que vertía a raudales la de los pueblos oprimidos.
Planificaron el ataque contra Irak haciendo gala de un cinismo sin límites y le imputaron la posesión de armas de destrucción masiva, con el objetivo de justificar la invasión, pasaron por encima de la ONU, que contó con la oposición de Francia, Alemania, Rusia y China, que se levantaron en defensa de los intereses de sus monopolios, y montaron la reunión de las Azores donde el imperialismo yanqui se coaligó con Inglaterra y España y contó con el apoyo de Italia y Japón, para desatar la detestable guerra de agresión y rapiña contra Irak, con el objetivo de controlar estratégicamente el Medio Oriente y apropiarse de la segunda reserva petrolífera del mundo. El imperialismo yanqui lanzó toda su ferocidad genocida y terrorista, desenvolviendo su operativo "conmoción y pavor", que soñaba con doblegar en dos días al pueblo iraquí, convirtiendo Bagdad en un infierno la sometió a mortíferos bombardeos, pero se encontró desde el primer momento con la heroica resistencia del pueblo iraquí, que no duda en seguir inmolándose en una guerra de resistencia contra el invasor, desenvolviendo una guerra de guerrillas y golpeando sistemáticamente a las tropas de la coalición y los mercenarios de las empresas privadas de la guerra, acciones que se han incrementado, ampliado la resistencia y desarrollando verdaderas batallas contra el imperialismo, principalmente yanqui, al que ha infligido hasta ahora más de 1.000 bajas.
Con todo el descaro inimaginable, Bush bautizó su agresión carroñera con el altisonante nombre de " libertad iraquí " y señaló que su objetivo era el de "llevar la democracia" a Irak. Tras dos años de la invasión, lo único que ha llevado es el terror, la muerte más cruel de más de 35.000 civiles iraquíes, sigue deteniendo a miles en campos de concentración, a los que se somete a las torturas más vejatorias y violando todo derecho internacional humanitario detiene a niños de 13 años y ancianos de 99 años, internándolos en centros clandestinos de tortura, imponiendo una sistemática violación de los derechos fundamentales; ha bombardeado todas las ciudades y destruido toda la infraestructura, por lo que 40% de la población carece de agua y el 80% de la población está desocupada, la vida diaria esté sumida en la miseria y los invasores; sus elecciones ampliamente boicoteadas y los títeres elegidos a la Asamblea Nacional, no son siquiera capaces de suministrar los servicios básicos para la vida, enfangados, como lo están, en la corrupción y en repartirse las migajas que les concede el invasor.
El ejemplo de la resistencia iraquí, derrochando heroísmo, ha sido capaz de ir aglutinando fuerzas y desenvolver una guerra de guerrillas contra el invasor, en defensa de su país y su nación, ha asestando golpes contundentes al imperialismo yanqui y la Coalición. Con el apoyo de la clase y las masas de pueblos, se ha ido logrando quebrar la denominada coalición e infligirles derrota tras derrota y tras la farsa de lecciones se intensifica la lucha para expulsar al ejército de ocupación. La lucha de resistencia del pueblo iraquí ha sido un golpe a la arrogancia y prepotencia imperialista del imperialismo yanqui, agudizado las contradicciones interimperialistas en la Coalición y en el propio Estados Unidos y las contradicciones interimperialistas, repercutiendo en la agudización y crisis social en el Estado Español y Europa. A pesar de que diariamente somos bombardeados con los falsos informes que propagan las agencias de noticias oficiales, la realidad es que el genocida imperialismo yanqui y su camarilla de ladrones carroñeros belicistas, siguen cosechando contundentes derrotas en Irak y Afganistán, lo que atiza las contiendas interimperialistas, principalmente con los países de la Unión Europea, lo que es causa generalizada de las de las dificultades que padecen la economía norteamericana y mundial.
La globalización ensancha la brecha entre el imperialismo y las naciones oprimidas y agudiza sus contradicciones, en especial las contradicciones con la superpotencia hegemónica única, atiza la pugna interimperialista y agudiza las contradicciones entre la superpotencia hegemónica única y el resto de las potencias imperialistas. A pesar de todo, los hechos de la política mundial muestran que la contradicción principal es imperialismo-naciones oprimidas, que la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, es el enemigo principal de los pueblos del mundo y que el mundo unipolar que pretende imponer no resuelve los problemas de la humanidad sino que agudiza las contradicciones de clase y nacionales, cumpliéndose las cinco leyes del imperialismo establecidas por Lenin que hoy son plenamente vigentes.
Los intelectuales de la pequeña-burguesía reaccionaria y los oportunistas de todo pelaje, hablan hasta por los codos sobre el “fin de la era industrial”, para negar que la peculiaridad del imperialismo desde que surgió, siendo precisamente el dominio del capital financiero, de los monopolios, lo dominante y no del dominio del capital industrial; hablan sobre "la actual preeminencia de la economía sobre la política", con el fin de separar la política del imperialismo de su economía, separan el monopolio político del monopolio económico, para desbrozar el camino al vulgar reformismo burgués del que tanto hacen gala; hablan de Imperio, de globalización , y esgrimen su "sociedad global alternativa a través y más allá del Imperio", "reorganizando, redirigiendo la globalización e inventando nuevas formas democráticas y un nuevo poder constituyente", hablan de “poner fin a la guerra de civilizaciones”, para negar que el imperialismo sigue siendo monopolista, parasitario y agonizante, hablan de terrorismo para negar el papel y el carácter de clase del Estado, para negar el socialismo y la ideología del proletariado, para negar el rol dirigente del proletariado y la necesidad de Partido Comunista, para negar la violencia revolucionaria y la dictadura del proletariado. Frente e estas falacias del revisionismo se levanta la guerra pupular en Nepal, que marca, una vez más, el camino a seguir por el proletariado, las masas y las naciones y pueblos oprimidos por el imperialismo, se acrecientan la resistencia y organización del proletariado y las masas en el camino hacía la revolución proletaria, el socialismo y el comunismo.
II. Sobre el Tratado de Constitución Europea.
La idea de la una “Santa Alianza” de las clases reaccionarias para impedir los avances de la revolución no es nueva. A principios del siglo XIX el canciller austriaco von Metternich había propuesto la necesidad de instaurar un Concierto Europeo supranacional, por encima de los intereses de cada Estado, como instrumento de defensa común contra el ascenso de las revoluciones burguesas. El avance y desarrollo de las luchas del Nuevo Orden burgués contra el Viejo y caduco orden feudal, impidieron en la práctica.
Imitando los derroteros de avance y control social del fundamentalismo cristiano, que rige hoy al seno del imperialismo yanqui, la base ideológica sobre la que planean fundamentar la Unión Europea se basa en “ la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona humana, ” o lo que es lo mismo, plantean que las relaciones sociales se sustentarán en la religión y el individuo y cuyo fin no es otro que lograr que no se piense, no se analice, no se proteste y cuestione lo establecido.
Nos dicen que con la nueva Constitución, Europa se hallará en mejores condiciones para terminar con el hambre y la miseria del mundo, mas la realidad es muy distinta, ya que después de más de veinte años de dominio de neoliberalismo y “ globalización ”, cada 6 segundos muere una persona de hambre en el Mundo, los ricos son más ricos, la pobreza y la miseria se acentúan y ceban sobre la gran mayoría de la población del planeta y el estancamiento económico es una realidad que cada vez golpea a más países. No nos llamemos a engaños, la “ Constitución Europea ”, al igual que en todas las constituciones capitalistas, sacraliza lo que denominan “ economía social de mercado altamente competitiva ”. Por más que traten de enmascarar el principio y carácter económico por el que se guían los estados de la UE con el adjetivo de “ social ”, lo real es que su economía se guiará los leyes capitalistas y en la Unión Europea no tendrá cabida otro sistema económico que no se guíe por la ley de máxima ganancia, mínimo coste y anarquía total en la producción, y todo aquél que se oponga o trate de cambiar el sistema económico será aplastado por el peso de las leyes represivas que garantizan el sistema social imperante. Así, se curan en salud y señalan: “ La Unión perseguirá sus objetivos por los medios apropiados, de acuerdo con las competencias que se le atribuyen en la Constitución .” ¿Cuáles son los “ medios apropiados ” a qué se refieren, para lograr los objetivos que en la constitución proponen? Si lo que está produciéndose en el Estado Español, es una muestra de los “ medios apropiados ”, donde las movilizaciones obreras son fuertemente reprimidas; donde se ejerce habitualmente lo que hoy denominan los medios policiales como uso de " coacción dolorosa " y que no es otra cosa que el más detestable uso tortura de los detenidos, donde cada día más las detenciones arbitrarias, que niegan todo derecho, son una constante; el cierre de periódicos; la prohibición de organizaciones contrarias al Estado garantizada por la “ ley de partidos políticos ”; donde los poderes judiciales justifican la opresión de la mujer; donde la juventud carece de perspectivas, salvo la de ejercer de mercenarios en las misiones imperialistas; etc. ¡Estos los “ medios avanzados ”!.
Si recordamos lo que nos decía el revisionismo, cuándo se sometió a referéndum la actual constitución del Estado Español, presentándonos como un gran logro la inclusión del adjetivo “social” en el modo de producción que sacralizaba la Constitución y una puerta abierta al modo de producción socialista y al socialismo, claramente nos daremos cuenta del engaño. Bien, han transcurrido casi 25 años desde que fuera impuesta la actual constitución y todas aquellas promesas de alcanzar enseguida el socialismo, se han esfumado en el limbo de los sueños imposibles.
Al igual que nos dijeron a finales de los setenta, hoy dicen que el sistema capitalista es el único que puede garantizar a todos el trabajo y la prosperidad. La realidad de los hechos, siempre testaruda, es muy distinta a todo deseo subjetivo y promesas. Las leyes inherentes al sistema capitalista se acrecientan, así la alienación del trabajo y social se acentúa, la explotación creciente de los obreros es un hecho innegable, al mismo tiempo que la acumulación y concentración del capital aumenta, expresándose, cada vez más, e imponiéndose la ley de baja de la tasa de ganancia y la proletarización creciente, que acentúan las crisis que sacuden al sistema capitalista. La competencia y la competitividad, que sacraliza la Constitución Europea como panacea para resolver todos los males de la economía capitalista, no hará otra cosa que acelerar la sinrazón de un sistema muerto que hiede y demanda su entierro.
¿Acáso lo que denominan reestructuración, para hacer más competitivas a las empresas, no ha hecho otra cosa que lanzar a centenas de miles de trabajadores al ejército de reserva de parados? ¿Han solucionado sus crisis económicas y sociales?
Al contrario, la actual Constitución Europea ni tan siquiera reconoce el derecho al trabajo; eso sí, se arma para acentuar la desmovilización obrera auspiciada por revisionistas y oportunistas y que no ha servido para otra cosa que acentuar la negación de los derechos y conquistas logrados por tantos años de lucha y sacrificio. A nadie se le puede escapar otro de los pilares fundamentales por los que rige el sistema capitalista dominante, como es la ley del desarrollo desigual. Así pues, la Unión Europea continuará siendo el gran mercado donde los países más desarrollados seguirán creciendo a costa de los menos desarrollados, que únicamente pueden ofrecer la reducción de los costes laborales a costa de una mano de obra más barata.
Con el Mercado Común, la Comunidad Europea y la definitiva Unión Europea, la se ha ido configurando el bloque común, desarrollando una política económica y unidad monetaria común, un proyecto político colectivo, una política exterior común, una política de seguridad común y unas fronteras comunes en expansión hacia el este, principalmente. Todo este proceso ha ido desenvolviendo una común capacidad de presión al coloso, que a su vez trata de ser resquebrajada por el imperialismo yanqui. Europa busca su espacio bajo el sol mediante el lanzamiento de su propia patente de la “ globalización con derechos ” y “ alianza de civilizaciones ”, con la que pretende atraerse también futuras configuraciones y ejes imperialistas, frente al coloso yanqui. Esta inteligente opción europea encabezada por Alemania y Francia, al mismo tiempo que consigue resaltar las contradicciones de la dominación del imperialismo yanqui hoy, trata asimismo poner en evidencia la actitud de la principal potencia respecto a la propia Unión Europea, como inmediatos competidores, el imperialismo yanqui no puede hacer explícita su actual oposición a la nueva “Santa Alianza”, antes bien necesitan socavarla mediante procedimientos velados.Mientras tanto, a la vez que paradójicamente, las clases dominantes europeas niegan el liberalismo y métodos del imperialismo yanqui, han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo imperialista norteamericano -más conocido como “ capitalismo salvaje ”.
Desde el Tratado de Maastricht de 1992 a la Cumbre de Lisboa de 2001, el rosario de cumbres y acuerdos o tratados que salpican esos últimos diez años, responden a un cuidadoso plan de regulación del mercado de trabajo, trayendo la paulatina destrucción de los derechos y conquistas de la clase obrera, planes de liberalización económica que ha ido cortando la intervención de carácter social de los Estados y acercándose a lo que el papel que éstos juegan en el imperialismo como garantes de que el gran capital siga acumulando ganancias. La ruptura unilateral de los pactos de clase, propiciada por el neo-liberalismo, que han mantenido el equilibrio social en la larga post-guerra europea, ha ido extremando las desigualdades inter-sociales entre los países de la Unión Europea. Todo este proceso semejante, aunque con diferente grado de dramatismo, se repite en el conjunto de los países de la UE, incluso en Francia y sobre todo de Alemania, considerados como los últimos bastiones del núcleo de la antigua socialdemocracia europea, principales gestores de lo que fue el mito de la Europa Social, la Europa de los Derechos y del capitalismo con rostro humano. El Tratado de Constitución Europea no pretende otra cosa que la constitucionalización de todos los tratados ultraliberales llevados a cabo por las clases dominantes al frente del poder en los estados miembros, las mismas clases que regaron Europa de sangre obrera para satisfacer sus apetitos imperialistas durante los siglos XIX y XX, las mismas que en los albores del siglo XXI se aprestan a conformar una nueva alianza para impedir el nuevo asalto al poder del proletariado y contender con la superpotencia imperialista USA y el resto de las potencias imperialistas, por un nuevo botín, los países dependientes del imperialismo. Se busca dar carta de legitimidad al proceso de entrada de Europa en el capitalismo unilateral, erigiendo la Constitución como instrumento privilegiado de apoyo mutuo entre los Estados, para terminar de cumplir tales objetivos, de manera que siempre puedan escudarse unos en otros y todos en la Constitución, que quedará por encima de los logros alcanzados en las constituciones estatales, para hacer valer los mismos. Se trata especialmente de ayudarse entre todos a terminar el trabajo de destrucción de las resistencias obreras a esta “ nueva Europa ”. Como colofón de todo este proceso y para mayor escarnio, algunos países aspiran a darle una imagen democrática y tratan de que sean los propios ciudadanos los que respalden y legitimen todo esto con su voto, en otros ni tan siquiera utilizarán la pantomima de la consulta a través de las urnas. Su osadía es grande y se asienta en la confianza de contar con la desinformación de los obreros y la capacidad de influencia de la propaganda de los medios de comunicación.
Rodríguez Zapatero, en tanto que representante actual de la gran burguesía en el Estado Español, envalentonado por su reciente victoria electoral y tratando de aprovechar la simpatía que provocó la retirada de las tropas de Irak -a cambio de las que se enviaron a Afganistán y Haití- ha querido que seamos los primeros en avalar el Tratado de Constitución Europea, aval que ha considerado suficiente con menos del 30% del electorado. Así se ha avalado una Constitución que se ha redactado de forma farragosa y deliberadamente ambigua y larga, sin período constituyente previo alguno, elaborada por un reducido grupo de representantes de los poderes fácticos europeos, sin que ningún mandato ciudadano haya obrado por medio, ni los Parlamentos estatales ni los ciudadanos han podido enmendar ni una sola coma, viéndose por tanto obligados a aceptar o rechazar la totalidad del texto según se les ha presentado. Una Constitución blindada, que exige la unanimidad de las partes para ser modificada en los aspectos sustanciales, que impone un modelo económico a imagen del capitalismo neoliberal yanqui, modelo al que supedita todo lo demás, incluidas las libertades políticas y civiles. Una Constitución que sustituye los derechos históricos nacionales por declaraciones de buenas intenciones, y que está notoriamente por debajo de los derechos que ya recogen las diferentes constituciones estatales; que transforma los servicios públicos en servicios de interés general que pueden encomendarse a las empresas privadas, que sustituye el derecho al trabajo y los derechos del trabajo por el derecho de trabajar; que menciona la igualdad entre hombres y mujeres sólo en el nivel promocional, que no sanciona el derecho a una vivienda digna, ni protección eficaz frente al desempleo, la vejez o viudedad. No reconoce la ciudadanía a la población inmigrada, ni la soberanía de los pueblos sin Estado, pero sí institucionaliza una Agencia Europea de Armamento, Investigación y Capacidades Militares, paralela a la aprobación de la guerra preventiva.
Si los grandes poderes europeos están tan preocupados por su falta de armamento para competir con el imperialismo yanqui, les bastaría con incluir a Rusia en la UE, ya que siempre fue europea y depositaria durante siglos de la “ esencia ” de la Europa cristiana, e impulsora además, cuando el Concierto Europeo de Metternich fracasó, de la “ Santa Alianza ” para la defensa de los poderes e intereses de las clases dominantes. Pero obviamente, aunque Rusia sea una superpotencia en declive y fragmentada, las nuevas castas dirigentes rusas aspiran a recuperar todo lo perdido. Por eso la UE se decanta por el despilfarro de recursos económicos y sociales para ir aumentando su capacidad bélica. Mientras busca ampliar su propio patio trasero con la incorporación de los países del Este, comiéndole cada vez más terreno de seguridad a la propia Rusia, entrando en un juego provocativo peligroso.
Los revisionistas han dicho no al Tratado por no ser más social, pero eso sí, han llamado a depositar el voto en las urnas y en absoluto se ha cuestionado el método de redacción. Aún partiendo de los propios postulados burgueses, no se puede aceptar la Constitución Europea porque no es una constitución, ya que nada más comenzar a leer el texto, uno se encuentra con que no es una constitución, sino un Tratado, o sea un acuerdo firmado entre los gobiernos de varios países que han acordado una un tratado constitucional para Europa. En los manuales de historia a eso, a los textos elaborados por los poderosos y entregados al pueblo para que los obedezcan, se le denomina " Carta otorgada ", donde falta toda alusión al " pueblo europeo ", a la soberanía popular, cualquier alusión que permita pensar que esta es la carta magna que se da a un pueblo para constituirse políticamente como sociedad. Así pues, esto no es una Constitución, por lo que recurrir a un Tratado, como han hecho, significa que se pasa por alto toda la soberanía popular para imponer los principios del liberalismo económico.
Un Tratado no puede ser nunca una auténtica Constitución y menos una Constitución Europea, en tanto que manifestación concreta de la democracia que son las constituciones, para que así fuese implicaría que los 25 estados se reconozcan como una comunidad de destino fundamentada la lección de los representantes de elegidos. Este no ha sido el caso, puesto que aunque ha sido redactada en nombre de los ciudadanos, sigue siendo un pacto entre los Estados. A pesar de que el Tratado reconoce y establece el derecho de los Estados miembros a retirarse, la historia nos ha dado ejemplos fehacientes de lo que significa la secesión bajo los conceptos de la burguesía. Toda sanción de una Constitución, ha de provenir siempre de la soberanía popular, a través de un referéndum o bien de una Asamblea constituyente. Por el contrario. ¿Hay diferencia básica entre la Convención presidida por Valéry Giscard d'Estaign y cualquier tratado negociado en las instancias diplomáticas? Comparar o pretender equiparar dicha Convención con una asamblea constituyente es una más de las aberraciones a las que es muy dada la burguesía cuando trata de sus asuntos exclusivos y en los que para nada cuenta con organismos o instituciones donde se puedan colar o representar los intereses de la clase obrera y las masas.
En base a los principios demoliberales logrados, donde el Constitucionalismo surge de la Ilustración para luchar contra la arbitrariedad de los poderes monárquicos, el poder de una asamblea constituyente emana directamente del pueblo, través de la Constitución, el pueblo controla a sus dirigentes y protege sus libertades. La clase obrera y las masas no pueden ser privados de ese poder originario logrado, a no ser que el proceso de reaccionarización de la sociedad haya llevado a la gran burguesía a negar los principios demoliberales. Sólo en once países se han anunciado referéndum. Todo esto es una muestra más de que la clase obrera y las masas no cuentan más que para avalar la dictadura burguesa.
En la sociedad actual, no sólo se manifiesta una aguda lucha de clases, sino que la mujer sufre una doble opresión, como mujer y como clase. El actual Tratado propuesto, para nada garantiza la igualdad de género. ¿Se puede aceptar una constitución que no incluya el reconocimiento de la opresión de la mujer y que se proponga avanzar en la superación de dicha opresión? En los objetivos que establece el Tratado de Constitución Europea no se reconoce dicha opresión y menos el propósito de luchar por la emancipación de la mujer como clase y como mujer; sólo como un matiz al vuelo dice que "... fomentara (...) la igualdad entre hombres y mujeres ”.
Si por una parte se elimina el derecho al trabajo y únicamente reconoce a los ciudadanos de la Unión " la libertad para buscar un empleo y trabajar "; a propósito de la mujer, no puede ignorarse hoy, si no es a sabiendas, que la mujer no accede al empleo desde una situación de igualdad con respecto al hombre, con lo que sancionado sólo sirve para reforzar la precariedad actual que padece la mujer. Por otra parte, permite ocultar todo el trabajo doméstico y de cuidados que realizan las mujeres casi en exclusiva y que es absolutamente necesario para que la sociedad funcione. A pesar de que las mujeres son el grupo que soporta mayores índices de paro, no se asume explícitamente corregir tal discriminación. Otra de las manifestaciones más claras de la desigualdad y manifestación de la opresión que sufre la mujer, la encontramos en la violencia de género. Ésta constituye uno de los problemas más relevantes que tiene planteados la UE -más del 20% de las mujeres en Europa sufren algún tipo de maltrato al menos una vez en su vida. Aún así, el Tratado Constitucional no aborda las causas de dicha violencia; de hecho, y ateniéndose a los postulados de la Iglesia Católica, sólo trata el problema como violencia doméstica, limitándose a considerar a las mujeres víctimas, sujetos débiles susceptibles de apoyo y " medidas proteccionistas ". Esta retórica constitucional junto a " la no discriminación por razón de sexo ", queda también en entredicho cuando lo único que trata de reforzarse es la estructura familiar, el marco donde en la actualidad más muertes y agresiones se producen contra las mujeres. En contraposición al derecho al matrimonio, no aparece el derecho al divorcio, pero sí consta una mención expresa que permite a Malta mantener la prohibición del aborto, incluso ante posibles modificaciones del texto constitucional. En todos los Estados de la UE existen medidas restrictivas del derecho a abortar, pero en algunos, como Polonia o Irlanda, estas medidas imposibilitan en la práctica el ejercicio de este derecho.
En los últimos 25 años hemos visto como se han ido plasmando en los hechos las políticas neoliberales que atentan contra los derechos sociales de los trabajadores. Plasmando este hecho en el Tratado y por si había alguna duda, al referirse a los valores que definen la “ nueva Europa ” que se propone construir la gran burguesía monopolista, las únicas referencias concretas que se pueden encontrar solo aluden al libre mercado. Las invocaciones a principios que suenan bien, que únicamente sirven para regalar los oídos de los incautos, son muy vagas y sin ningún valor, pero inaplicables de tan inconcretos. O sea, cuando se habla en el tratado de valores como la paz o la igualdad, no se concreta nada; por el contrario, cuando se habla de mercado y competencia se detalla toda la estructura necesaria. Así, nada más empezar el texto, el artículo 3, titulado " Objetivos de la Unión ", comienza con un llamamiento inocente a la paz y al bienestar de los pueblos, e inmediatamente entra en materia señalando que: " La Unión ofrecerá a sus ciudadanos un espacio de libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores y un mercado interior en el que la competencia sea libre y no esté falseada ". ¿Cuándo en la historia, la paz y el bienestar, han estado ligadas a la libre competencia? ¿Qué significa " no falseada "? Significa que ninguno de los estados miembros debe intervenir ni regular ningún apartado de la base económica sobre la que se sustenta de la Unión Europea. Esto es, una desregularización total de la economía, una ausencia de controles sobre los monopolios que campearán a sus anchas por toda la Unión en busca de la máxima rentabilidad. El Tratado de Constitución se explaya en lo que es lo suyo, el modelo económico. Se sigue insistiendo en la "...economía social de mercado altamente competitiva... ". Eso si, que nadie se deje engañar por lo que realmente significa la palabrita introducida de rondón: “s ocial ”, puesto que ello no significa, como nos decía el revisionismo al solicitar el sí para la actual Constitución del Estado Español, que se pueda eliminar lo de “ marcado altamente competitiva ” y transformarla en economía socialista planificada. Solamente los oportunistas y los revisionistas, puede emplear tal argumento y los ignorantes y los tontos creerse tal falacia.
Cuando se habla de los valores que la Unión fomentará en sus relaciones con el resto del mundo, junto a la solidaridad y el respeto mutuo, se señala, sin lugar a dudas, que dichas relaciones que basarán en " el comercio libre ", y ya se sabe lo que significa ese principio en la etapa actual del imperialismo: si quiero algo y puedo comprarlo, lo compro; si no puedo comprarlo, lo robo; y si no puedo hacer ni lo uno ni lo otro, por la resistencia que me ponga quién lo posee, se lo arrebato con la fuerza de mis ejércitos, el caso es que yo sea el propietario en cualesquiera de las circunstancias. Todo esto aún en el artículo que habla de los objetivos de Europa. Porque cuando pasa a definir lo que se entiende por " libertades fundamentales ", se dice exclusivamente que " La Unión garantizará en su interior la libre circulación de personas, servicios, mercancías y capitales y la libertad de establecimiento, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución ". ¡Y nada más! ¡Qué no hagan soñar los ilusionistas de la vía pacífica al socialismo!.
Para la burguesía monopolista, la libertad fundamental es el libre intercambio y, como es obvio, esto ha de reflejarse en el Tratado de Constitución como clase dominante que es y que ejerce su dictadura. Libre intercambio, en especial, de mercancías y capitales. Nada encontraremos en el Tratado, absolutamente nada concreto, que no sea garantizar que Europa no pondrá trabas ni requisitos a los grandes monopolios que comercian en ella, que no sea proteger y garantizar que su base económica se sustente en el monopolio. La única verdad que se encontrará, es que toda la redacción del Tratado ha estado inspirada por las políticas neoliberales impuestas al mercado único comunitario desde los acuerdos de Maastricht que condujeron al Pacto de estabilidad y crecimiento y a la moneda única. Se dota al Banco Central Europeo de autonomía completa para perseguir un único objetivo: la estabilidad del Euro, sin tomar en cuenta el objetivo del crecimiento económico. Todas estas políticas aplicadas han sido la causa de las privatizaciones, de la reestructuración industrial y las deslocalizaciones que han provocado que la UE tenga hoy un 8 % de parados y haya habido una caída neta de los salarios negociados en los convenios colectivos.
El “ contrato social ” ha sido roto y el "modelo social europeo" de educación, sanidad, pensiones y seguro de desempleo ha llegado a su fin y quedado subordinado, por las presiones de la patronal europea UNICE, a la " alta competitividad de la economía ". Una " alta competitividad " que la Estrategia de Lisboa y el informe Kok intentan conseguir, entre otras medidas, alargando la vida laboral, la jornada de trabajo y reduciendo las pensiones y las ayudas al paro, creándose así, en materia social, una importante desigualdad entre los ciudadanos europeos de los distintos estados miembros y abrirá una carrera de reducción de derechos sociales para conseguir esa " alta competitividad ". Al carecer de un sistema fiscal armonizado a nivel europeo, se contribuirá de manera decisiva a acelerar las deslocalizaciones de capitales hacia mercados que garanticen una máxima ganancia, con un mínimo coste y una mayor rapidez en su realización.
Cuando se habla de " la Economía de la Unión ", ¿A qué economía se refieren? Obviamente, a la regida por la ley de máxima ganancia, con mínimo coste y anarquía total. ¿En qué consiste esa " adaptación " que nos encontramos leyendo la Constitución? La respuesta a todo esto la encontramos en los titulares de prensa cotidianos, donde se manifiestan constantemente ejemplos del actual estado de las cosas: " Deutsche Bank eleva los beneficios un 87% y anuncia otros 3.280 despidos fuera de Alemania ". Pero si lo anterior no aclara nada, las declaraciones de las organizaciones patronales vertidas a los medios de comunicación, son más explícitas y clarificadoras, cuando dicen: " Las grandes empresas apoyan la Constitución Europea.- Representantes de grandes empresas, como Telefónica, Iberia, SCH, Endesa, Iberdrola, Unión FENOSA, NH Hoteles, Fundación ONCE y Fiat, leyeron ayer artículos de la Constitución europea y pidieron el voto afirmativo en el referéndum del próximo 20 de Febrero, durante un acto organizado por la Plataforma Cívica por Europa ". ¿Es casualidad tanta unanimidad entre los grandes empresarios?.
Una Constitución es un pacto cívico y social por el que los ciudadanos confieren su soberanía a una administración política para que les gobierne democráticamente en base a los principios libremente elegidos, aplicando las leyes que se otorgan en una asamblea elegida por todos. Para que una Constitución sea verdaderamente democrática, los ciudadanos no sólo tienen que ser iguales ante la ley, sino poder gozar de unas condiciones materiales de bienestar social y que se les permita ejercer su control político inmediato sobre las instituciones del Estado. Pero este Tratado, lejos de representar la voluntad de la mayoría de los ciudadanos europeos, ha sido elaborado por un grupo de especialistas, tecnócratas y representantes de grupos políticos y después corregida y adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno. El verdadero sujeto de este Tratado no son ni la clase obrera y las masas, ni los pueblos de Europa, sino los estados miembros tal y como existen hoy en día. Este déficit de legitimidad y representatividad democrática de la Unión Europea se expresa continuamente en la alta abstención en las elecciones y referendos comunitarios. Este Tratado, lejos de ser un acto soberano de las masas europeas es más bien una carta otorgada por los Gobiernos que especifica los límites que imponen a la soberanía ciudadana europea para controlar las instituciones europeas, sobre todo el Consejo Europeo, la Comisión, el Banco Central Europeo y el Tribunal de Estrasburgo. Únicamente, cuando la clase obrera avance hacía su emancipación en el socialismo, los ciudadanos europeos podrán ser los verdaderos sujetos de la única y posible construcción europea: la Europa socialista a través de su Asamblea de soviets. Este Tratado Constitucional que nos proponen no es democrático ni en su elaboración ni en su contenido, es una auténtica imposición clasista que sirve a los monopolios y al ejercicio de su dictadura.
La actual Europa que nos proponen, que aspira a configurarse como potencia imperialista, no garantiza ni la paz ni la seguridad y subordina la política de defensa, y todas las demás políticas de la UE, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Así, el Tratado dedica el espacio correspondiente a la política común militar y de defensa, en la perspectiva de conformar una gran potencia militar, puesto que en la etapa del imperialismo, únicamente con las armas, con la guerra, la gran burguesía monopolista puede garantizar la conservación de sus mercados, su contienda con otras potencias por el reparto del mundo y su ampliación. Esto queda claramente definido cuando en se dice en el Art. I-41, 3: " Los Estados miembros se comprometen a mejorar progresivamente sus capacidades militares ".
Por si hubiese alguna duda al respecto, vemos como está siendo utilizada la reelección de Bush para que la Unión Europea se constituya en un contrapeso a las políticas militaristas del imperialismo yanqui. La Doctrina Solana para la militarización de la Unión Europea busca construir una fuerza de intervención, dependiente de la OTAN para su logística e inteligencia, que permita a la Unión Europea intervenir allí donde vea amenazados sus intereses económicos y políticos y la prepare para una nueva contienda por el reparto del mundo. Al mismo tiempo, el Tratado Constitucional establece una política común para desarrollar una industria de armamentos europea, estableciendo la liberación de recursos a fin de incrementar las capacidades militares de los estados miembros e impulsando la creación de una agencia de armamento; por lo que queda demostrado, una vez más, que solamente bajo la hegemonía del proletariado y las masas, la sociedad puede renunciar a la guerra para siempre como instrumento de relación en política exterior. Para hacer frente a las políticas unilaterales militaristas de Bush, es necesario organizar la lucha del proletariado y las masas del mundo contra el imperialismo, la paz mundial y por la revolución proletaria mundial.
La inclusión de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, es un insulto a la inteligencia, es una absoluta barbaridad jurídica y un atentado terrorista de primera magnitud contra todo derecho democrático. En los artículos en que pareciera ser, hay una preocupación por los intereses de los ciudadanos de la UE, incluyendo íntegra la Carta de Derechos de la Unión Europea, uno presupone que los poderes públicos respetarán los derechos del pueblo. Por eso, en las constituciones más avanzadas existentes se recoge, específica y expresamente, que los derechos tienen que ser respetados por el legislador, en tanto que poder supremo dentro del Estado. El Tratado constitucional sorprende que a la enumeración confusa de casi todos los derechos se suma siempre una cláusula para asegurar que los legisladores puedan modular a su antojo los derechos; algo que se considera como una absoluta barbaridad jurídica y un atentado contra los rderechos democráticos. Se dice que los derechos se ejercen dentro de los límites establecidos por las normas de desarrollo. De esa manera los derechos dejan de ser derechos y se convierten en principios genéricos sin eficacia jurídica directa. Así por ejemplo: "Art. II-69: Se garantizan el derecho a contraer matrimonio y el derecho a fundar una familia según las leyes nacionales que regulen su país. Así dice: “ Todo trabajador tiene derecho a una protección en caso de despido injustificado, de conformidad con el Derecho de la Unión y con las legislaciones y prácticas nacionales .” Art. II-95; “ Toda persona tiene derecho a acceder a la prevención sanitaria y a beneficiarse de la atención sanitaria en las condiciones establecidas por las legislaciones y practicas nacionales ". Aunque hoy, este sistema no supone necesariamente una disminución de las garantías que tienen los derechos en nuestro en el Estado Español. Sin embargo, hay un pequeño detalle técnico que hace que la práctica jurisprudencial de la Unión sí pueda suponer una merma en el nivel de garantías de los derechos fundamentales españoles. Y es que a la indefinición de los derechos se une la cláusula del art. II-112, 5: " Las disposiciones de la presente Carta que contengan principios podrán aplicarse mediante actos legislativos y ejecutivos (...). Sólo podrán alegarse ante un órgano jurisdiccional en lo que se refiere a la interpretación y control de legalidad de dichos actos ". Lo que esto significa, dicho claramente, es que para la mayoría de los derechos sólo puede reclamarse protección judicial de acuerdo con lo que digan las leyes que los aplican. O sea, que frente a las leyes que vulneren derechos fundamentales no siempre será posible defenderse en un tribunal. Nos dicen que esta disminución de garantías no nos afectará en el Estado Español, porque la Constitución sigue en vigor. Pero es falso. En la medida en que el tratado dispone que todo el derecho comunitario (no sólo el tratado, sino también las normas derivadas que se vayan dictando) está jerárquicamente por encima de la Constitución española y pronto podremos encontrar, por ejemplo, normas europeas que vulneren el derecho a la privacidad del domicilio o a la libertad de prensa tal y como aparecen en la Constitución vigente aquí y que no podrán ser impugnadas por nadie puesto que en Europa estos derechos tienen menores garantías jurídicas. Los derechos recogidos en la Carta de Derechos Fundamentales en la Parte II del Tratado, que ya fue criticada por los sindicatos europeos por la reducción de derechos sociales esenciales, como el derecho al trabajo o el acceso universal a los servicios públicos, quedó reducida en su ámbito de aplicación a las políticas comunitarias por exigencia de Gran Bretaña. Ello quiere decir, teniendo en cuenta que las políticas sociales son competencia de los estados miembros, que la carta solo se aplicara a los únicos europeos que en materia social se sitúan en el ámbito de aplicación comunitario: los 35.000 funcionarios europeos que trabajan en Bruselas, Luxemburgo o Estrasburgo.
Las únicas libertades que se reflejan y realmente garantiza en el Tratado son, la libertad de movimientos de capitales y la libertad de mercado. En la Parte III de la edición completa del Tratado, es donde quedan reflejadas las únicas libertades que, de verdad, se garantizan: la libertad de movimientos de capitales -Art. III-156-, y la libertad de mercado -Art. III-314-, con el impedimento de " aproximación " legal, mediante la ley marco europea, de los estados miembros en materia relativa " a las disposiciones fiscales, a las disposiciones relativas a la libre circulación de las personas ni a las relativas a los derechos e intereses de los trabajadores por cuenta ajena " -Art. III-172, 2. En esa misma parte del Tratado, es también donde se reitera el blindaje al Banco Central Europeo de cualquier atisbo de control democrático -Art. III-188-, impuesto en el Art. I-30-, o donde los derechos sociales se condicionan a " la necesidad de mantener la competitividad de la economía de la Unión " -Art. III-209. Es en la Parte III, que trata " De las políticas y el funcionamiento de la Unión ", la que se extiende por tres cuartas partes de todo el articulado -322 de un total de 448 artículos-, donde se expone todo un auténtico programa neoliberal, sorprendentemente detallado para un texto " constitucional ", y casi imposible de reformar, al establecer el requerimiento de la " unanimidad " de todos los miembros para establecer cualquier reforma, según plantea el Art. IV-445.
Bajo la argucia que dice impulsar la potencia de “ una mano de obra adaptable ", en realidad lo que busca es la imposición de la " flexibilidad " laboral y la " liberalización del mercado de trabajo ". Así, se señala explícitamente que los mercados laborales deben tener " capacidad de respuesta al cambio económico ", para lo que habrá que " potenciar una mano de obra adaptable ". De esta forma se dota a la tan temida por los obreros, flexibilidad laboral, de rango Constitucional, siendo la primera Constitución que establece directamente un programa para la flexibilidad laboral, o lo que es lo mismo, establece normas por las que se asegura la precariedad y la subsiguiente angustia que genera en la clase obrera, especialmente en los jóvenes. Pudiera parecer un galimatías, una diferencia semántica al paso, pero no es lo mismo tener reconocido el derecho a vivir de tu trabajo, que el derecho el trabajar, puesto qué en base a la primera definición, aunque no se cumpla en los hechos, un obrero tiene reconocido el derecho y la posibilidad de trabajar, de vender su fuerza de trabajo; la segunda opción aceptada en el Tratado no es otra cosa que una usurpación política del derecho al trabajo hasta ahora reconocido. El derecho al trabajo considera la dignidad y estabilidad del único patrimonio de los trabajadores, el derecho a vender su fuerza de trabajo, el derecho a un puesto de trabajo, y eso es lo que, en este Tratado, no solamente no se recoge, sino que se cercena. Si la conquista obrera del derecho al trabajo iba acompañada de todas las mejoras logradas por la clase obrera con su lucha, el " derecho a trabajar " no va acompañado ni de las mínimas condiciones de dignidad para ejercerlo. Así, se dice, " Todo ciudadano de la Unión tiene libertad para buscar un empleo, trabajar, establecerse o prestar servicios en cualquier Estado miembro ". De esta forma, el derecho al trabajo es substituido por la " libertad " para que cada cual se busque la vida, reduciendo así nuestros derechos a menos que papel mojado, puesto que se borran de un plumazo.
Por si aún queda alguna duda al respecto, piénsese que si con la legislación actual -a pesar de haber perdido numerosos derechos o ser negados en los hechos- todo ciudadano de este país tiene reconocido el derecho al trabajo y los gobiernos, al menos, están obligados por ley a realizar políticas económicas que procuren paliar la caída del empleo. Sin embargo, si sólo se reconoce el derecho a trabajar, el problema se pasa al trabajador y la responsabilidad exclusiva de hacerlo o no, es únicamente del trabajador. Aunque en teoría, nadie pueda impedirnos trabajar, los estados miembros de la UE, niegan todo derecho de los obreros y se dedican únicamente a garantizar el cumplimiento de su función: garantizar que los ricos sigan acumulando ganancias.
La Directiva Bolkenstein, establece que una empresa que desarrolle su actividad en España podrá fijar su sede en otro país comunitario y las condiciones salariales, derechos sociales, normativas de medio ambiente, etc., serán las del país originario donde tenga su sede. Además, se reducen a la mínima expresión los derechos a percibir un salario "justo", la protección contra los despidos, el desempleo, la exclusión, el derecho a una pensión de vejez o pensiones públicas suficientes y el derecho a una vivienda, u otros servicios públicos, que paulatinamente serán eliminados o privatizados. Así pues, éste es el modelo de Europa que nos ofrece la oligarquía financiera dominante en la sociedad actual.
El presente Tratado, en la lógica de los anteriores, al no permitir la armonización de la legislación laboral y social, que exige la unanimidad para establecer unos derechos mínimos, cierra cualquier posibilidad a que se puedan igualar los derechos sociales de todos los obreros de la UE y abre las puertas a que sí se equiparen, los derechos existentes, con los de los países en que la clase obrera se encuentra más desprotegida. Este es, en definitiva, el más potente mecanismo de sometimiento legal y político que los obreros habrán de enfrentar, pues anula todos sus derechos conquistados a costa de sus luchas, sacrificios, sangre y cárcel, sufrimientos padecidos por la clase obrera en sus más de 150 años de historia gloriosa.
Tanto en el Estado Español, como en Francia, Gran Bretaña e Italia, por citar algunos, existen naciones con problemas nacionales no resueltos. Al ser los estados miembros de la UE, los únicos sujetos del Tratado Constitucional, El derecho a la constitución del propio estado y la libre unión de los pueblos sin estado europeos, no son recogidos, simplemente desaparecen, pues se niegan los derechos nacionales de los pueblos sin estado europeos. La delegación del Estado Español, encabezada por el anterior Jefe de Gobierno, tuvo un gran protagonismo en que esto fuese así, quedando reducida cualquier referencia a los derechos de los pueblos, a los derechos de las personas miembros de las minorías nacionales. Mientras que los agentes de más peso en la UE alentaron con toda su fuerza por el derecho de autodeterminación de los pueblos de Europa Central y de la antigua URSS, hoy se niega en la práctica el derecho de autodeterminación para el resto de los pueblos europeos sin estado, reduciéndolos a regiones y autonomías, previendo únicamente competencias administrativas para ellos, sin reconocer sus lenguas nacionales como oficiales y restringiendo su único ámbito de competencia al Comité de las Regiones, eso sí, sin ninguna capacidad legislativa. La propuesta de los comunistas al respecto, es reconocer el derecho a la creación del propio estado de dictadura del proletariado y la reunificación de las naciones divididas en varios estados, y a partir de ese momento, reconocer el derecho a la libre unión con otros estados socialistas. Esta es la base de la única solución democrática de la cuestión nacional y que únicamente podrá lograrse con la revolución socialista.
Uno de los valores fundamentales que marcan el desarrollo de una sociedad, es el derecho a la educación. Pues bien, el derecho a la educación, como formación integral de la persona, deja de ser garantizado por el Tratado, pasando a guiarse por en concepto de concretar el principio de la mercancía en la educación, desarrollando una educación totalmente privatizada y de que cuanta más ignorancia tenga el pueblo más fácilmente podrá ser manipulado; por el contrario, ya se encargan de programar, por todos los medios de información y culturales, programas alienantes, vacíos de contenido, con el único objeto de hacer perder el tiempo, la curiosidad por aprender, con el fin de crear ciudadanos sumisos y maleables.
Esta Constitución impone la privatización de la seguridad social, de la salud, entre otros servicios y empresas públicas, pasando a denominar los Servicios Públicos, sino como "Servicios Económicos de Interés General". “Económicos”, que se guiarán por el principio de la ganancia y en cuanto a lo de “interés general”, hemos de entenderlo cómo de interés para las empresas que se harán cargo de dichos servicios al objeto de sacar una suculenta ganancia. Por eso los servicios ya no serán públicos, el libre mercado se encargará de "atender" las necesidades básicas en función de las ganancias que les deparen y el que quiera tener derecho a la salud, habrá de pagarla.
Con el fin de poner todos los sectores de la economía, susceptibles de proporcionar una ganancia, el Tratado de Constitución no contempla en absoluto un sector público bajo control democrático, a pesar de que dicho sector es vital para el funcionamiento de la economía, liquidando de un plumazo el ahorro social y depositándolo en manos privadas para que la rentabilidad pase a sus manos. La prioridad absoluta que el Tratado de Constitución da a la competencia abrirá las puertas a una ruinosa carrera hacia el abismo y a un mayor basurero social, a donde serán relegados millones de obreros, al aplicar una macroeconomía tan restrictiva como para impedir un desarrollo económico sostenible y el pleno empleo. La Constitución deja a la UE prácticamente sin poder ni competencia para llevar adelante políticas de bienestar, los derechos de los trabajadores o la cohesión social para toda la Unión, en tanto que intensifica los derechos de los patronos.
Ni por asomo se plantea un modelo social europeo, al no reconocer derechos fundamentales ni ofrecer unos niveles de protección y bienestar social comunes a toda la Unión. Por el contrario, si por una parte se cierra la puerta a que todos los ciudadanos de la UE puedan disfrutar de los derechos comunes alcanzados, por otro se abre la puerta a la liquidación de los derechos sociales existentes conquistados. Derechos fundamentales como el trabajo, a la salud o una vivienda digna, de entrada no son reconocidos, generando una fuerte presión para que todos los Estados tiendan a liberalizar el mercado de trabajo y los derechos sociales. Si comparamos el Tratado de Constitución, con otras constituciones burguesas como la del Estado Español, la francesa y no digamos la sueca, aunque se las pasen por el forro de sus caprichos, es incluso menos social, al admitir que un solo estado pueda bloquear cualquier avance o conquista social alcanzada a través de la lucha.
En cuanto a la agricultura, seguirá estando completamente controlada y regulada por la Unión Europea y regulada según las directrices de la Política Agraria Común, no ofreciendo nada nuevo de lo que existe hoy, por lo que seguirá produciéndose una desprotección de la agricultura. En cuanto al sector industrial, se disuade al cualquier estado miembro de tratar de proteger su industria, al establecer políticas industriales que " han de ir encaminadas al desarrollo de la industria competitiva ". Se señala que se establecerán leyes, excluyendo cualquier armonización de las legislaciones nacionales de los Estados miembros. En definitiva, no existen políticas agrarias e industriales. Si cualquier estado miembro tiene la pretensión de proteger a su industria, la UE ya ha establecido normas por las que se sancionará toda intervención pública que trate de proteger un sector determinado con problemas. Como muestra, tenemos el claro ejemplo de los astilleros en el Estado Español.
Además de imponer constitucionalmente la " libre circulación de capitales ", tanto en el interior de la UE, como con terceros países, determinadas políticas laborales y las políticas económicas neoliberales, se excluyen de la decisión ciudadana para someterlas a las de los " técnicos ", las políticas más queridas por la oligarquía financiera del poder plutocrático. Así la política monetaria y de cambios queda al arbitrio del Banco Central Europeo, constituido por los Bancos Centrales nacionales y un comité ejecutivo elegido por los gobiernos -entre los banqueros y funcionarios de los bancos centrales- que, tras un período de 8 años, no pueden ser reelegidos, de modo que el primer interés al que atenderán será el de las empresas a las que tienen más probabilidades de dedicarse -obviamente las empresas financieras, por supuesto. El Banco Central Europeo no puede admitir ni instrucciones ni sugerencias de ninguna institución europea ni de los Estados miembros, para establecer de forma independiente la política monetaria y de cambios de la Unión. Pero, al mismo tiempo, la política económica de la Unión debe adaptarse a las políticas fijadas por el BCE.
En cuanto a las relaciones internacionales de la UE. La Unión Europea continuará teniendo dificultades para poder actuar en el mundo con una sola voz, al mantener que las decisiones en política exterior se tienen que aprobar por unanimidad. Por ejemplo: un solo Estado puede bloquear que la Unión se posicione contra la guerra de Irak o Chechenia, lo que impedirá el desarrollo de una política exterior común verdadera y coherente. Todas las decisiones, además, estarán supeditadas a la estrategia de la OTAN.
Si ahora el voto en las elecciones sirve para poco, el voto prácticamente no tendrá peso en la toma de decisiones de la Unión Europea. Los ciudadanos sólo podrán votar para elegir los diputados del Parlamento Europeo, el menos importante de los órganos de gobiernos de la UE. El Parlamento tiene la función legislativa, pero no por sí mismo, si no en combinación con el Consejo de Ministros, quienes -al igual que el Consejo Europeo y la Comisión Europea- no son elegidos directamente por los ciudadanos, sino por los respectivos poderes ejecutivos de los estados miembros. El poder legislativo y el ejecutivo se hallan confundidos en los " Consejos ": el Consejo Europeo -formado por los Jefes de Gobierno- y el Consejo de Ministros -constituido, en sus diversas formaciones, por los ministros de las distintas carteras. De modo que los Gobiernos abocan competencias de los Parlamentos, para ejercerlas ellos directamente. La pretendida "Constitución" Europea pretende imponerse sobre las Constituciones de los Estados, lo que estaría muy bien si incrementara las garantías democráticas y los derechos ciudadanos, pero, muy al contrario, significa una pérdida de derechos y conquistas, supeditados a los intereses del capital financiero.
El Parlamento Europeo, única institución escogida directamente por la ciudadanía europea, no tiene las competencias propias de una cámara legislativa: el Tratado niega al Parlamento el derecho a proponer legislación y a escoger de entre sus miembros al Presidente de la Comisión Europea -órgano que impulsa las políticas de la Unión-. Con este Tratado, el Parlamento Europeo no será un parlamento con plenas competencias legislativas, presupuestarias y de control. Quedarán ámbitos claves donde el euro-parlamento no podrá legislar. En pocas palabras, se votará únicamente a diputados que tendrán funciones legislativas limitadas y que carecerán de poder de control de los órganos ejecutivos. Por si esto fuera poco, esta Constitución significa el fin de la democracia tal como debe era entendida por los principios demo-liberales, porque establece como norma constitucional políticas que deberían ser decididas por los gobiernos según el mandato de sus votantes. Por ejemplo, las políticas sociales, la gestión de los servicios públicos, las políticas de Defensa. Esa es la trampa de esta mal llamada Constitución. Acaba con la política propiamente dicha y con las principios demo-liberales, porque votar no tendrá sentido. Ya no se podrá tomar ninguna decisión importante. Será imposible revisar o modificar la Constitución si se aprueba, porque para modificar el texto de la Constitución, será necesario el acuerdo de los 25 estados miembros. La mayoría de la ciudadanía, aún hoy, carece de información adecuada sobre este Tratado. Tampoco se han dado garantías suficientes para un debate público y plural a la altura de lo que se pretende aprobar. Sin embargo, el gobierno del Estado Español, a pesar de los exiguos resultados del referéndum, ya da por hecho la total aceptación del Tratado. Cualquier modificación sustancial del Tratado constitucional exigirá el acuerdo unánime de los 25 miembros de la Unión y su revisión, no sólo jurídica, sino política, resultará casi imposible.
Mienten porque tienen temor a la clase obrera y su reacción. Su mentira es que si gana el NO la Unión Europea puede paralizarse, apelando al miedo para conseguir que el tratado sea aceptado. Pero si gana el NO y la Constitución no se ratifica, la Unión Europea no se derrumba ni se paraliza, pues sigue vigente el Tratado de Niza hasta el año 2009 y el Consejo Europeo deberá analizar qué hacer, a pesar de que de darse la situación de que algún país no ratifique, ya está contemplado en el Art. IV-447.2, " El presente Tratado entrará en vigor el 1 de noviembre del 2006, siempre que se hayan depositado todos los instrumentos de ratificación o, en su defecto, el primer día del segundo mes siguiente al del depósito (...) del último Estado (...) ". A partir de ese momento se deberán iniciar nuevas negociaciones, como se señala en el Art. IV-443, 4, donde dicen: " Si transcurridos dos años desde la firma del Tratado (...) las cuatro quintas partes de los Estados miembros lo han ratificado y uno o varios (...) han encontrado dificultades (...), el Consejo Europeo examinará la cuestión. ". Aunque este último artículo se refiere a las reformas de la Constitución, es la única salida viable.
En síntesis. Todos los países miembros se comprometen a aumentar el gasto militar, se permiten las privatizaciones de " servicios de interés general ", se impiden huelgas coordinadas entre países, se permite el cierre patronal, al no igualar condiciones laborales y sociales se permite el chantaje y traslado de los medios de producción donde sea más fácil explotar al trabajador, los movimientos de capital son totalmente libres e iguales en todos los estados pero no los derechos sociales que si se igualarán en algo será a la baja, se legaliza el concepto de guerra preventiva, se refuerza el control policial, la represión y denegación de asilo político entre estados de la Unión, los inmigrantes pasan a ser " extranjeros de larga duración ", no recoge ni el derecho de autodeterminación ni a la libre unión, se produce una progresiva mercantilización de la cultura, de la educación, de la sanidad y de los restos del llamado "estado asistencial europeo ", el único sistema permitido es la " libre economía de mercado competitiva ".
A la clase obrera le decimos claramente que, al rechazar el Tratado de Constitución Europea nos estamos posicionando por la revolución socialista, por la dictadura del proletariado y el socialismo, por la libre unión de los pueblos y naciones de Europa, por la construcción de la Europa socialista de los soviets, que camine a través de la lucha contra la restauración capitalista y en la construcción del socialismo hacía el comunismo; le decimos que hay que rechazar utopías como la de una “ Europa social ”, pues no puede haber tal Europa mientras persistan las clases y la lucha de clases. La única unión de Europa sólo se podrá alcanzar con la Revolución Socialista.
III. Desarrollo de la lucha de clases en el Estado Español.
El Estado Español muestra algunos datos reveladores de lo que significa la Europa de Maastricht. Si en 1991 teníamos 2.400.000 personas desempleadas, sólo dos años después y uno de la firma de Maastricht, el paro ascendía a 3.600.000. Las medidas económicas a partir del 92 no dejan lugar a dudas sobre su orientación monocorde e inflexible. Primero el conocido como “ Decretazo ” del PSOE, de 1992, que hace pasar el período mínimo de cotización con derecho a prestaciones de 6 meses a 1 año, al tiempo que rebaja la cuantía de las prestaciones. La Contrarreforma laboral, también del PSOE, en 1994, establece cambios profundos en el mismo sentido y adquiere fama sobre todo por la legalización de las ETT. El Pacto de Toledo, de 1994, que acaba con la universalidad del sistema de Seguridad Social y la garantía de pensiones, amén de disminuir sustancialmente el aporte empresarial a la Seguridad Social. Después vendría la Nueva Reforma Laboral, esta vez ya del PP, en 1997, en la que entre otras muchas cosas, se rebaja la indemnización por despido improcedente a 33 días por año en vez de 45. También en 1997 se dio el Pacto laboral por el empleo, en el que se añaden nuevas causas para el despido objetivo. En 1999 el coste de los despidos se había reducido un 26,5%, haciéndose extremadamente barato para el empresariado. Así hasta el Decretazo del PP, de 2002, en que se endurecen aún más las condiciones para el cobro del desempleo y en general se atacan con ahínco los derechos del trabajo.
Buena parte de todos estos Pactos fueron suscritos por los dos sindicatos mayoritarios del país. En ningún otro Estado de la Unión de los 15 hasta entonces se dio tanta colaboración sindical, ni se han producido acuerdos generales entre sindicatos y patronales, ni tripartitos generales. Los resultados de todo ello son también bastante indicativos del éxito de la estrategia dominante: si en 1977 las rentas del trabajo en España ascendían al 55,1% del PIB, en 2002 apenas llegaban al 40% del mismo (lo que supone un trasvase de rentas de más de 7 billones de pts. para el gran capital). Mientras para la población trabajadora aumentaba la precariedad (en 1996, por ejemplo, el 96% de los contratos laborales que se hicieron fueron temporales), para los grandes bancos lo que aumentaba sin fin era el beneficio, del orden de un 35% anual. Por su parte las empresas públicas son vendidas al mejor postor, como ha ocurrido con los ferrocarriles, que fue iniciada su privatización con nocturnidad y alevosía.
Con el nuevo Gobierno del PSOE, en tanto que representante de la dictadura de la gran burguesía, se cumple con la denominada “ alternancia ”, que trata de capitalizar el gran descontento expresado por las movilizaciones de las masas obreras rechazando la agresión y rapiña imperialista sobre el pueblo de Irak. Que nadie se llame a engaños, por más que traten de mostrar una apariencia democrática, el Estado es un instrumento al servicio de la burguesía y el fin primordial de actual gobierno encabezado por Zapatero, es el de lograr la paz social necesaria que permita y garantice a banqueros, saqueadores, explotadores y opresores, continuar desenvolviendo sus planes para perpetuar el actual dominio de clase, por medio de la dictadura burguesa, que garantice los ingresos y ganancias de los ricos.
¿Cómo se cumple la función del Estado, de garantizar los ingresos de la gran burguesía?
Si tomamos como ejemplo los datos del Tribunal de Cuentas del Estado, vemos que las irregularidades en los modos de contratación de obras públicas del Estado, durante el anterior gobierno encabezado por Aznar, ascienden a un monto de casi 13.000 millones de € que han ido a parar desde las arcas del Estado a manos privadas.
El referéndum sobre el denominado “ Tratado por el que se establece una Constitución para Europa ”, que realizaron, ha tenido como único objetivo el lograr el consenso social necesario y el aval imprescindible de la clase obrera, a fin de servir a los mismos intereses y planes de perpetuar el dominio de clase oligarquía financiera dominante e impulsar el desarrollo del nuevo bloque imperialista que garantice el que los ricos continúen acumulando ganancias y les permita prepararse para la nueva contienda, con el resto de las potencias imperialistas, por un nuevo reparto del mundo.
Los que nos solicitaron el apoyo a su proyecto, son los mismos representantes del neoliberalismo que exaltan el “ nuevo orden mundial ”, cuyo fin no es otro que tratar de perpetuar la opresión y la explotación. Nos hablan de una “ Alianza de civilizaciones ” y nos prometen el fin de las guerras, pero si miramos el panorama bélico actual, claramente descubriremos como éste sigue el patrón que marcan sus ansias por el control de los recursos energéticos y para el cuál sólo hay dos leyes no escritas: bien cada estado se los procura en el mercado mundial -si se dispone de recursos-, bien se apropian por la fuerza de las armas.
Los imperialistas, principalmente USA, se han decantado claramente por la opción de controlar los recursos energéticos a sangre y fuego. El resto de las potencias imperialistas ya conocen el camino: la agresión y la rapiña. A pesar de las mascaradas y engaños de los representantes de turno de la gran burguesía, aún para ellos, siempre se impone el criterio de que con las armas se conquistan y defienden derechos y toda potencia o bloque imperialista se verá abocado a seguir ese camino, pues la superior y última etapa de la sociedad burguesa, el imperialismo, solo puede garantizar su pervivencia por medio de la guerra. Las palabras de la Secretaria de Estado yanqui son claras y precisas: “ América y el mundo libre están una vez más comprometidos en un combate a largo plazo contra una ideología de odio, tiranía, terror y negación de la esperanza ”. Es decir, los imperialistas han de comprometerse a aniquilar a sangre y fuego a quiénes odien la rapiña, opresión y explotación imperialistas, a quiénes se opongan a su terror y la única esperanza posible es la que surge de la esperanza surgida del hedor de su cadáver insepulto. Es en esta perspectiva, a pesar de sus mascaradas, en la que el Estado Español desenvuelve su estrategia de “ Alianza de civilizaciones ”, frente a la guerra de civilizaciones, o como podríamos denominarlo, imperialismo con rostro humano.
La Ley Antiterrorista, la ley de partidos y los pactos antiterroristas, acordados entre el autodenominado “ Bloque constitucional ”, han dotado de un poder protagonista a la Audiencia Nacional y los jueces, lo que viene a ratificar la tendencia a la aplicación de la legislación antiterrorista tan contraria a todo Estado de Derecho. De esta forma, la Audiencia Nacional -heredera del anterior Tribunal de Orden Público establecido por la dictadura franquista para juzgar por delitos comunes a todos los opositores al Estado- está convalidando la legislación de un estado policial y de excepción, derivado de los acuerdos y tratados aprobados a través de la Unión Europea, tratados que en absoluto son garantía de los mínimos derechos humanos. En base a la aplicación de dichos tratados, en el Estado Español, se detiene arbitrariamente, se tortura, se ilegaliza partidos políticos, se cierran medios de comunicación y se coarta la libertad de expresión.
En base a estos criterios, en Euskadi se viene desatando una auténtica caza de brujas contra la juventud, las organizaciones políticas y los medios de comunicación, como en los mejores tiempos del franquismo, donde la posesión de una estrella roja de cinco puntas, o de un documento del nacionalismo radical, constituyen simples ejemplos de peligrosidad, que junto con toda una serie de pruebas irregulares e ilegales, orquestadas por la policía y la guardia civil, pasan a constituir las pruebas necesarias para que jueces y fiscales “estrella” demuestren la participación en una organización sobre la cual pasa a hacerse una elucubración basada en los informes de las fuerzas de seguridad del Estado, donde las imputaciones individuales de los detenidos no cuentan, únicamente cuentan los seguimientos, registros, escuchas telefónicas y las declaraciones policiales.
A pesar de que el Estado Español ha ratificado los tratados y protocolos internacionales contra la tortura, los informes presentados por los organismos internacionales y la cotidianeidad de los hechos, muestran que en el Estado Español las fuerzas de seguridad del Estado aplican de forma sistemática la tortura. Pese a ello, los jueces y fiscales muestran un absoluto menosprecio, no ya sobre el concepto de tortura, si no sobre el hecho indiscutible mismo. Pese a considerar la tortura como un delito de lesa humanidad, es un hecho que desde los más avezados defensores de la ética burguesa, los políticos y las instituciones, se burlan abiertamente de la práctica habitual y las denuncias.
Los juicios se convierten en juicios políticos, no parten de una elaboración jurídica, si no de la defensa de una opción política definida por el estado. El aparato judicial burgués niega a cada paso los propios principios judiciales sobre los que se sustenta. Se juzgan conductas políticas y conflictos políticos y la lectura de las conclusiones de las acusaciones se discuten en términos políticos. Juicios donde las fuerzas de seguridad comparecen como peritos, donde los fiscales se basan en una legislación con tipos penales en blanco, sin una clara expresión de cuáles son las conductas penables, arbitrarias y donde las conductas no están estipuladas como prohibidas sino regidas por la estimación subjetiva del juez y el fiscal, “ estrella ”, de turno. Por tanto, dependiendo de quién juzgue, se considerarán que pueden ajustarse a una conducta terrorista y así condenar. Según los términos por los que ha de guiarse todo estado de derecho, lo que se debe hacer en un informe es valorar los elementos de prueba y, en consecuencia, reafirmar la petición de pena. Todo lo demás, en términos jurídicos, es impertinente, puesto que al no haber elementos de prueba que se ajusten a derecho, los jueces y fiscales “ estrella ” de la Audiencia Nacional, recurren a todo su arsenal intuitivo para decir que se trata de terroristas, sin que en la gran mayoría de los juicios se aporten pruebas concluyentes que demuestren tal conducta delictiva.
La agudización de la lucha de clases, la crisis de la sociedad burguesa y el gran conflicto social que hay debido a la desigualdad generada por el sistema capitalista, dota de gran poder y protagonismo al poder judicial y, principalmente, a la Audiencia Nacional, que desarrolla las funciones de orden público de un estado policial y aplica a todos los movimientos sociales que se oponen al modelo económico vigente y la dictadura burguesa, la negación del estado de derecho, llenando las cárceles de quiénes se atreven a oponerse a la dictadura burguesa actual, extendiendo sus garras de opresión y represión, más allá de los confines de las fronteras del Estado, por toda la Unión Europea, donde se sigue deteniendo y encarcelando, en base a los mismos juicios farsa, a comunistas, nacionalistas y luchadores contra la dictadura burguesa.
Como una expresión más de la crisis social, de la doble moral para tratar el problema de la mujer y de la falta de perspectivas de que puede ofrecer la sociedad dominante, que sigue sus pautas de descomposición, durante el año 2004 han sido asesinadas -puesto que de auténticos asesinatos se trata-, a manos de sus esposos, compañeros, amigos o hijos, un centenar de mujeres, de las cuales una de cada cuatro eran emigrantes.
Hay que ver más allá de la superficie, desentrañar esa doble moral burguesa, para ver lo que está pasando en el mundo. Por un lado, a pesar de que se trata de ocultar y minimizar el problema, convirtiéndolo únicamente en titulares de prensa de un día, todos vemos los horrores que día a día padece la mujer, como expresión de la raíz del sistema social imperante, que solo puede funcionar si sigue pisando el lomo de millones a través del mundo, si sigue desarrollando la doble opresión y explotación que sufre la mujer. El patriarcado sigue muy vivo, a pesar de que no se le denomine por ese nombre y está siendo reestructurado por el imperialismo, para continuar la opresión y explotación sobre la mujer, por lo que urge luchar contra ella y vivir a su luz. Por ejemplo: el origen de la palabra " familia " del latín, tan manoseada hoy por los jerarcas de la Iglesia, significa que todo le pertenece al hombre, mujer, hijos y todas sus posesiones. La esclavitud sexual, la violencia doméstica, el matrimonio obligado, la violación, la ablación de niñas, la trata de blancas, el casamiento de niñas, todo esto tiene sus orígenes en la sociedad dominante y no va a desaparecer sin arrancar sus causas.
Nos presentan las nuevas reformas de la Ley del Divorcio y de la tutela compartida, como unos logros. Pero ¿qué ocurre, principalmente con la mujer y los hijos, tras el divorcio? De manera generalizada, los hijos pasan a cargo de la mujer, teniendo el marido la obligación de pasar una pensión para sus hijos. Pero ¿qué garantías Estatales, sociales y judiciales hay para que se cumpla y pueda cumplir con esa obligación paterna? Ninguna. Si difícil es sacar a los hijos adelante en el matrimonio, teniendo que trabajar el hombre y la mujer, ¿qué ocurre tras la separación? La realidad es que los hijos paran a ser una carga más para la mujer y una agudización de su opresión.
Teóricamente existe una muy restrictiva concesión del Estado, para que la mujer pueda abortar, para que pueda decidir sobre si quiere o no conservar un hijo no deseado, si tiene medios para poder realizarse el aborto, claro. Pero ¿qué ocurrirá tras la aplicación del nuevo Tratado de Constitución Europea, donde prima la doble moral cristiana al respecto y no se garantiza el que la mujer no sea perseguida por abortar? ¿Volveremos a ver las caras de tantas mujeres muertas en el pasado a causa de los abortos clandestinos? Naturalmente, las mujeres e hijas de los que puedan pagarse una clínica no tendrán ese problema. ¿Volveremos a ver las fisonomías borrosas de las mujeres sumisas a las que un embarazo no deseado les borre los sueños y esperanzas? La doble moral burguesa no se permite ni pensar en ellas, en esas mujeres de carne y hueso que encierran a esos fetos no deseados.
Las modas, los estereotipos por los que inducen a que la mujer se rija, son reflejo de la actual clase dominante y manifiestan en todas sus vertientes la doble opresión que la mujer sufre: como clase social y como mujer. La religión, como opio del pueblo, juega un claro papel en la perpetuación y la potenciación de la opresión de que es objeto la mujer. Apoyándose y potenciando la parte de subjetividad inherente a los hombres, su labor principal es la de embaucar a las masas, someterlas e impedir que se levanten contra sus opresores. Pero entre todas las religiones, el catolicismo destaca como un conglomerado singularmente reaccionario y pernicioso para la mujer y la clase obrera.
La Iglesia Católica, encabezada por un único tirano espiritual y material, es la única religión que cuenta con un Estado propio y constituye a la vez un poder espiritual, económico y político en todo el mundo; ninguna otra religión dispone de los medios financieros y está entrelazada con el poder monopolista, como lo están el Vaticano y los obispos católicos; ninguna religión está tan ligada al poder dominante como las católica desde la época del imperio romano. Nos anuncias una gran producción cinematográfica sobre las “ Cruzadas ”, donde hemos de ver como ninguna otra religión ha recurrido a la utilización de la represión y de feroces guerras exterminadoras, para imponer su credo y concepción del mundo como la iglesia Católica.
Magos en el arte de adaptarse a los procesos históricos y a pesar de conservar sus raíces ideológicas y ritos feudales, la iglesia Católica se ha sabido adaptar bien a la etapa del imperialismo. A pesar de que en sus llamamientos abogan por los principios democráticos, la realidad es que sus estructuras internas los niegan, comenzando por su no respeto de la separación entre religión y estado y la exigencia del absoluto respeto y cumplimiento de sus encíclicas. Con la aparición de sectas al seno de la Iglesia, como el “ Opus Dei ” y “ Los Legionarios de Cristo ”, los sectores más reaccionarios aspiran a que los estados se conviertan en teocráticos, donde toda la vida social esté al servicio del Vaticano.
Desde que el fascista Mussolini concediese a la Iglesia Católica el derecho a poseer un estado propio, constituyéndose el Estado Vaticano con la firma del Tratado de Letrán, en 1929, la Iglesia Católica posee su propio Estado soberano y toda la serie de garantías y medidas de protección diplomáticas de las que ninguna otra religión disfruta. Con la inmunidad y los privilegios diplomáticos internacionales que ello conlleva, el Estado Vaticano, principalmente a través del “ Opus ”, se dedicado a introducirse en todas las esferas del Poder, poniéndose a su servicio y tratando de que los estados sean reflejo de su estado, demostrando su habilidad para entablar lucrativos negocios con todos los gobiernos, independientemente del color, no ha de extrañarno encontrar al Vaticano como principal soporte ideológico de las dictaduras más sangrientas y reaccionarios, guiándose siempre por lo que es la esencia de sus postulados:
En el mundo imperialista unipolar de hoy, el poder de la Iglesia Católica, sus tramas y redes de influencia, no tienen límites ni fronteras y se proyecta por todas las esferas de la realidad internacional, contando no sólo con sus medios de comunicación mediáticos, si no con el apoyo de los gobiernos reaccionarios. En el último cónclave para la elección de nuevo pontífice, no solamente hemos visto la expectativa de todos los medios de comunicación mundiales, también ha quedado patente la feroz competencia política por el control del Vaticano y el aval de los principales líderes imperialistas, independientemente de cuál sea su religión, demostrándose cómo el Vaticano es uno de los poderes claves del sistema de dominación imperialista mundial. A su vez, el Vaticano ha aprovechado esta circunstancia para extender sus redes en los países donde el catolicismo es minoritario. Así es como se expresa su credo de: “Dad al César lo que es del César”, pero para que los césares del mundo se guíen y hagan lo que la Iglesia diga, recibiendo como pago de sus inestimables servicios a la perpetuación del sistema imperialista mundial el benefició de la exención impositiva de sus bienes, sus parroquias sostenidas por los Presupuestos Generales del Estado –como ocurre en el Estado Español-, sus fundaciones, sus propias ONG, empresas y todo su gigantesco imperio monopolista ligado a las más grandes multinacionales. La introducción de la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas y la regularización de la institución del matrimonio bajo el patronazgo de las leyes canónicas, que no admiten el divorcio, si no perteneces a familias prominentes y puedes pagarlo, son otros de los servicios que cumple la Iglesia a los estados. El Vaticano es el más grande paraíso fiscal del mundo: no pagan derechos arancelarios por sus importaciones, y de ahí que uno de sus negocios más lucrativos sea el blanqueo del dinero negro proveniente del tráfico de armas y del narcotráfico, muy por delante de Gibraltar, Caimán, Suiza, Bermudas o Liechtenstein.
Aparte de las denuncias y pleitos por pederastia y abusos sexuales, en los que se ha visto involucrada la Iglesia, actualmente el Banco del Vaticano está involucrado en otro pleito judicial, en Estados Unidos, donde los sobrevivientes serbios y judíos de la Shoah, de los campos de concentración, han presentado un requerimiento ante la Corte Federal de San Francisco: el caso Alperin contra el Banco del Vaticano, con el que pretenden que la Iglesia a rinda cuentas sobre los fondos expoliados durante la Segunda Guerra Mundial, en colaboración con los nazis alemanes y los fascistas que dominaron Italia.
Jamás, en los más de 150 años de dictadura burguesa en el Estado Español, la juventud se ha visto más carente de perspectivas que en la actualidad, siendo el sector de la sociedad que más dependiente de sus padres y que más está sufriendo los efectos del repliegue político general de la Revolución Proletaria Mundial. Esta situación, en que domina en amplios sectores el escepticismo y el empirismo, fomentado además por los detentadores del anarquismo, ha ido generando el mayor mercado de drogas, donde los jóvenes son el principal cliente. La juventud del Estado Español está sufriendo el mayor índice de fracaso escolar en las enseñanzas primarias y media de toda la UE. Las reiteradas reestructuraciones de la enseñanza, no han venido más que a profundizar la crisis y el fracaso de una clase dominante incapaz de hacer frente a las necesidades de futuro de la humanidad, donde el criterio de la ganancia contamina todos los ámbitos sociales y la enseñanza se ha convertido en un ámbito más donde el sector privado, principalmente la Iglesia, extrae sus ganancias. La educación se ha convertido en una mercancía más y al conocimiento sólo podrán acceder aquellos que puedan pagárselo; la perspectiva que se da al resto de los jóvenes son el ejercer de mercenarios por 600 € en el ejército, la precariedad laboral y engrosar las filas de parados.
De ser un país exportador de mano de obra barata a los diferentes mercados de trabajo europeos, desde los años ochenta el Estado Español se ha convertido en un país receptor de emigrantes, provenientes, principalmente de norte africano, América Latina y los países del norte de Europa, calculándose que un 10 % de la población son emigrantes.
Las reiteradas regularizaciones de los emigrantes tenían como eje fundamental el propiciar la permanente irregularidad de la situación de estos trabajadores, entrando en el mercado laboral como mano de obra barata, propicia a todos los abusos inimaginables por parte de los patronos, no sujeta a los mínimos beneficios laborales que aún conserva la clase obrera y receptora de toda clase de abusos, sufriendo persecuciones, detenciones, palizas en las comisarías hasta llegar incluso al asesinato en las dependencias policiales, almacenados en centros de por meses hasta su expulsión. Esta es, en términos generales, la política seguida por los anteriores gobiernos, esta situación ha generado, según cálculos de diversas ONG, que unos 2 millones de emigrantes se encuentren en la ilegalidad, sin perspectivas de poder regularizar su situación. A pesar del reciente proceso de regularización emprendido por el Gobierno de Zapatero, durante el año que lleva de gobierno han sido expulsados más de 100.000 emigrantes. La regularización iniciada en febrero ha supuesto que más de 600.000 emigrantes hayan podido salir a la luz y la posibilidad de regularizar su situación, lo que no va a suponer, en absoluto, una mejora de su situación de opresión y explotación, muy al contrario, para poder mantener su situación regular se ven sometidos a una mayor presión y explotación de sus patronos, bajo la amenaza de romper su contrato y el consecuente aumento de su inseguridad. Por otra parte, organizaciones de emigrantes calculan que más de 341.000 trabajadores, que entraban en las normas exigidas para la regularización, han sido despedidos al negarse sus patronos a regularizarles.
¿Cómo se desenvuelve hoy la situación de la lucha de clases?
Desde que los imperialistas iniciasen los preparativos para la guerra de rapiña en Irak, hasta el 14 de marzo de 2004, se han producido cambios de suma importancia en el Estado Español, que abren nuevas puertas a la superación del Repliegue Político General de la Revolución Proletaria Mundial. La política, es decir, la lucha de clases por el Poder se ha elevado a una nueva situación. Desde la transición de la dictadura democrático-burguesa que dirige el capital financiero como facción dominante de la gran burguesía imperialista; y el de la revolución, el camino hacia el socialismo cuyo centro y fuerza principal es el proletariado que hoy avanza en la reconstitución de su Partido, desenvuelve una creciente protesta orientándose y apuntando a la toma del Poder a través de la guerra popular especificada a la situación concreta del Estado Español.
El capital financiero acomete, a partir del 75, una reestructuración estatal que le permita convertirse en una potencia imperialista capaz de competir con las demás en el reparto del mundo. Este camino, que venía preparando desde que el capital financiero comienza a hacerse con el control del Estado sobre otras facciones de la gran burguesía en 1939, y sobre todo desde el 53 en que comienza a dar los pasos necesarios de cara a este objetivo, se consolida a través de medidas políticas -constitución del 78-, económicas -integración en la UE, reestructuración industrial, penetración acelerada en el Tercer Mundo, principalmente en América Latina- y militares -entrada