¡Proletarios de todos los países, uníos!

Sobre la Proletarización Creciente, la Perspectiva Histórica y las Tareas Urgentes de los Comunistas.

Índice
I. Se acentúan las contradicciones mundiales.
II. Sobre el Tratado de Constitución Europea.
III. Desarrollo de la lucha de clases en el Estado Español.
IV. La creciente proletarización de la sociedad.
V. Las tareas urgentes de los comunistas.
VI. Los consejos, ejes de la organización revolucionaria del proletariado.

I. Se Acentúan las Contradicciones Mundiales.

Si realmente queremos alcanzar a comprender lo que hoy está sucediendo en el mundo, hemos de asirnos firmemente al Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo y partir de que el sistema imperialista es el imperante, es quién genera las relaciones sociales, es la base sobre la que se sustenta la política internacional, la base de la lucha de clases en todos los países; en definitiva, la base sobre la que se establecen las relaciones entre clases sociales, estados, naciones oprimidas, superpotencia y potencias imperialistas.

El imperialismo, como fase superior y última de la sociedad burguesa, ha extendido su dominio e influencia por todos los rincones de la Tierra. La creciente globalización, que en uno de sus aspectos, como nos señala acertadamente el Pte. Gonzalo no es sino mayor socialización de la producción, agudiza las contradicciones entre el imperialismo y naciones y pueblos oprimidos, está sometiendo a miles de millones de personas al mismo proceso explotador, destierra y concentra a millones de campesinos en las periferias de las grandes ciudades. Mas, los aspectos que hemos de analizar y tratar de comprender su significado, para desentrañar la perspectiva histórica de la sociedad en estos momentos, son los referentes a la aceleración de la proletarización creciente de la sociedad y la concentración sin precedentes de la riqueza, una situación en la que cada vez son menos los que más tienen y más los que menos poseen. Esta es la situación que vivimos y que está madurando las condiciones objetivas de la revolución, las condiciones objetivas para alcanzar la victoria sobre el viejo orden burgués, ya que el sistema social imperialista imperante no sólo no puede resolver ni los problemas ni las contradicciones generadas en la humanidad, las penurias a las que de forma ascendente está causando el imperialismo a el proletariado y las masas del mundo, sino que los acentúa con una mayor explotación, opresión y penurias.

Como parte de su ofensiva contrarrevolucionaria general contra el proletariado y las masas del Mundo, cada cierto tiempo los imperialistas se presentan con declaraciones altisonantes y campañas de prensa, que no son más que palabras huecas, poses propagandistas que sólo buscan aliviar la tragedia que viven millones, para ganarse nuestros corazones y mentes y tratar de arrastrarnos tras de sus postulados.

Según los estudios de la FAO, se calcula en 24.000 millones de dólares la inversión pública adicional que debería realizarse al año para acelerar el progreso en la reducción del hambre y conseguir el objetivo que se marcaron en la Cumbre Mundial de la Alimentación. Pero todo se queda en estudios, cálculos y cifras, que únicamente sirven para alimentar una burocracia parasitaria, mientras las inversiones necesarias no llegan. Tras los atentados del 11 de septiembre, el Gobierno de turno del imperialismo yanqui aprobó un presupuesto en armamento que alcanzó la cifra de 379.000 millones de dólares; por su parte y a modo de otro ejemplo significativo, el Gobierno chino ha aumentado en un 5 % sus presupuestos militares para el presente año 2005. Cada día mueren más de 25.000 personas por hambre y las ayudas no aumentan, muy al contrario, vemos como éstas se reducen en los países ricos en beneficio del aumento de los presupuestos militares.

Sabido es que en la Cumbre Mundial de la Alimentación, celebrada en Roma en 1996, declararon el propósito de reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre para el año 2015, posteriormente han señalado, sin otra explicación, que este objetivo se tendrá que retrasar hasta el año 2050, lo que es manifestación inequívoca de que sus propósitos de avanzar en la lucha mundial contra el hambre no son más que muestras de una incapacidad manifiesta, inherente a su propia naturaleza de clase explotadora y opresora.

A pesar de que en el Mundo sólo el 44% de la tierra potencialmente cultivable es realmente trabajada (en África solo el 33%), al ser considerada por los grandes terratenientes como una inversión, que como fuente de recursos alimenticios, nunca ha habido tanta abundancia de alimentos en el Mundo como hoy, donde según estudios realizados, los medidos globalmente disponibles suponen alimentos suficientes para alimentar al doble de la población mundial hoy existente. Por ejemplo, si consideramos globalmente la producción mundial de cereales, hay suficientes para proporcionar a todos los habitantes de la Tierra proteínas suficientes y más de 3.000 calorías al día -aproximadamente el consumo de calorías de un europeo medio.

Lenin nos señala con sólidos argumentos no refutados, que vivimos la época del imperialismo y la guerra. Los análisis y las cifras que nos dan los organismos oficiales dependientes de la ONU así lo confirman y señalan a “los conflictos armados como una de las causas más comunes de inseguridad alimenticia”. En el período que va desde 2001 a principios de 2002, se provocaron en 15 países situaciones de emergencia alimenticia excepcionales causadas, principalmente, por intervenciones armadas imperialistas. Públicos son los hechos acontecidos por más de 15 años en el Golfo Pérsico y principalmente Irak, país que ha sufrido y está sufriendo, los azotes de la guerra imperialista, del embargo, del hundimiento de su economía, del saqueo de sus recursos, de la ocupación más vergonzante, etc….. La República Democrática del Congo, martirizada por una guerra crónica a causa de los diversos intereses imperialistas en conflicto -tanto de imperialistas europeos como yanquis-, el número de personas carentes de alimentos se triplicó en un año. En Afganistán, desde que Estados Unidos iniciara su intervención imperialista directa, el número de personas que pasan hambre en dicho país, sin contar a los que ya se encontraban sumidos en el hambre y miseria, aumentó en más de dos millones. Desde el punto de vista económico, las guerras en África subsahariana representaron pérdidas de casi 52.000 millones de dólares en producción agraria entre 1970 y 1997; una cifra equivalente al 75% de toda la ayuda oficial al desarrollo recibida por los países afectados por los conflictos. Los intereses económicos de los países imperialistas, confundidos a veces con los de ciertas multinacionales, son demasiado apetecibles como para soñar con que renegarán de su naturaleza, utilizarán su influencia para impedir las guerras, o más directamente, intervengan en una guerra de rapiña, pues saben que la inestabilidad facilita la obtención de determinados recursos como los diamantes de Sierra Leona, el petróleo de Irak o Sudán, o el cobre, uranio, oro y diamantes de la República Democrática del Congo.

La propiedad privada de los medios de producción, las guerras, principalmente de rapiña, la pobreza y el desempleo, son los mayores responsables del hambre. Según declaran las estadísticas mundiales y todos los organismos internacionales de ayuda no dejan de admitir, que no hay escasez de alimentos en el Mundo, por lo que sólo cave deducir que la causa del mal del hambre que sufren cientos de millones, es manifestación inequívoca de la naturaleza inherente al imperialismo dominante como causa esencial de todos los problemas.

Oportunistas y revisionistas, así como otros “expertos” al servicio del imperialismo, en tanto que agentes del imperialismo en las filas del proletariado y las masas, suelen achacar a las sequías e inundaciones generadas por el cambio climático -cada vez más extremas y frecuentes-, como las causas del hambre en el Mundo. La realidad es testaruda y nos muestra que las causas fundamentales son las derivadas de las guerras, la sobreexplotación de los recursos energéticos fósiles para satisfacer los apetitos de los imperialistas y las turbulencias políticas, sociales y económicas que genera.

La expectativa de vida de un recién nacido en los países más pobres del Mundo es de 38 años. Uno de cada siete niños nacido en los países donde el hambre es extrema morirá antes de cumplir cinco años. Al año, 6 millones de niños menores de cinco años mueren por carencia de alimentos y la sensación de hambre que padecen es tan dura que llegan a tragar tierra para intentar llenar el vacío del estómago. Según las cifras reveladas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), indican que el 14 % de la población mundial -854 millones de personas- padecen hambre de forma crónica o aguda. La mayor parte de ellos viven en Asia, aunque el África subsahariana es la única región del planeta dónde el hambre supera el 30 por ciento de la población. 17.000 niños menores de cinco años murieron de inanición diariamente en el año 2004 y, según sus datos, 30 millones de personas mueren cada año a causa del hambre crónica que padecen. Otro ejemplo, en el Informe del Hambre de la FAO, muestra que en Zimbawe, una terrible sequía ha causado un racionamiento que entrega seis onzas de maíz por día y dos libras de frijoles por mes. Si a ello se une la disminución del poder adquisitivo de la moneda nacional, con una inflación galopante que asciende ahora a 620%, se comprenderá la angustiosa situación del país africano. La FAO también afirma en su informe que los hambrientos del mundo han aumentado en 18 millones más durante el decenio de los noventa. Bangladesh, Haití y Mozambique se encuentran a la cabeza de  los depauperados por las privaciones. Le siguen India, Indonesia, Nigeria y Pakistán. Ante esta realidad, el revisionismo y los oportunistas, se empeñan en señalar que la causa de las muertes por hambre en el Mundo es “la mala distribución de los recursos alimenticios”, tratando así de ocultar la raíz real del problema generado únicamente por el sistema imperialista dominante.

La base de la economía del imperialismo se guía por el principio de máxima ganancia con el mínimo coste, Así, mientras de una parte vemos las carencias que sufren cientos de millones de personas, de la otra vemos que se limita la producción de alimentos o se tiran al mar miles de toneladas para mantener los precios. Mientras enfermedades, curables hoy, se extienden y diezman a millones de personas por el planeta, las multinacionales se aferran a las ganancias que les proporcionan las patentes e impiden que los avances de la medicina lleguen a los que más las necesitan. Guiados por el principio de la ganancia, los imperialistas han hecho realidad su sueño de que la salud sea para quién disponga de medios económicos y pueda pagarla.

Estas son las consecuencias del sistema capitalista que, con su llamado neoliberalismo, entrelaza capitales, propicia la expansión transnacional de las grandes corporaciones y hunde lasa economías nacionales. El sistema imperialista Mundial genera crisis financieras recurrentes y se mantiene presente  en el espectro de nuevas recesiones mundiales que, si bien por una parte sirven como instrumento por el cuál el capitalismo mundial se regenera, por la otra genera más hambre y miseria por el Mundo. La globalización, que fue presentada por los ideólogos imperialistas como instrumento para eliminar los males generados por el imperialismo a los pueblos y naciones oprimidos, en realidad limita las posibilidades de desarrollo en los dichos países al hipotecar más su crecimiento.

El rápido desplazamiento de capitales, propiciado por la denominada globalización, atendiendo únicamente a las ganancias generadas por la tasa de interés o las tasas cambiarias, está ocasionando que las ganancias extraídas de la explotación del proletariado y las masas, así como de la liquidación de las economías nacionales y la venta de los recursos, se desplacen por el Mundo con  volatilidad y no sirvan para elevar el desarrollo económico, crear puestos de trabajo ni industrias que aumenten el mercado exportador o el de consumo interno en los denominados países en vías de desarrollo, creando espejismos y donde aparentemente pudiera existir una gran prosperidad, su realidad no es otra que una imagen que se deshace como una burbuja de jabón al primer impacto negativo. Esto ha producido descapitalizaciones generadas por el desplazamiento rápido de capitales en busca de ganancias puntuales, desaceleraciones del crecimiento, recesiones y  quebrantos en las estructuras bancarias, principalmente en países dependientes del imperialismo, aunque también está comenzando a afectar esta práctica a los propios países imperialistas.

La economía mundial se une y entrelaza cada vez más. Si en un primer momento de la globalización, los países imperialistas calificaron las medidas de proteccionismo aduanero como supervivencias de la era paleolítica, la realidad es que únicamente se utilizaba este argumento para propiciar la penetración en los países dependientes y la atracción de inversiones hacía sectores de sus economías necesitados de capital. El proteccionismo aduanero siempre se ha mantenido en los países imperialistas. Hoy, la Unión Europea se plantea extender dicho proteccionismo con el fin de protegerse de las importaciones masivas procedentes, principalmente, de China. Los mercados comunes son presentados más frecuentemente como una alternativa, aunque la realidad es que en Europa sólo sirven para acentuar la penetración hacía el Este y controlar mejor las economías de los países dependientes y al imperialismo yanqui le sirven con el propósito de propiciar un mayor grado de penetración imperialista. Hoy la tecnología permite a las transacciones electrónicas transferir fortunas de unas manos a otras, por encima de las fronteras, sin que se vean físicamente los caudales en juego.

Para quiénes hemos padecido las consecuencias de una gran burguesía rentista y parasitaria, como las que nos tocó en el Estado Español desde la culminación de la revolución burguesa en 1848, nos debe se más factible comprender el papel parasitario que juega en el imperialismo la exportación de capitales, y que con la globalización ha alcanzado niveles jamás logrados. La superpotencia hegemónica única y el resto de las superpotencias imperialistas, buscan ejercer su control en todas las esferas de la economía, principalmente de los mercados financieros, en función de sus propios intereses. Dicho control lo ejercen a través de la exportación de capitales, centralizando la gestión del capital financiero a nivel mundial y vinculando las economías en cantidad y en calidad con el entrelazamiento. En este marco, las economías de los países dependientes del imperialismo son destinadas a ser meramente generadoras de servicios, proveedoras de materias primas y de fuerza de trabajo barata. ¿Qué situaciones se generan así? En los hechos se establece una nueva jerarquía entre países imperialistas y países dependientes, una mayor desigualdad en la distribución de ingresos a escala mundial, una mayor reducción de las economías de las naciones oprimidas, un aumento de la condición de subcontratados y una mayor dependencia y destrucción de la economía nacional de las naciones oprimidas por el imperialismo. Esta situación lleva a que se profundicen más aún las contradicciones existentes entre los países imperialistas y las naciones oprimidas al constituir la parte más importante del botín de la globalización.

El aumento de la deuda externa que doblega más a los países dependientes, tornándose imposible el pago de las deudas, convirtiéndolos en eternos deudores, en tributarios de por vida a los organismos financieros internacionales: el Banco Mundial y el FMI, bajo el control del imperialismo, principalmente yanqui, lo que pone de manifiesto el parasitismo del imperialismo. Es más, sabido es que los Estados Unidos financian su abultado y creciente déficit, mediante la devolución de los préstamos, que el resto del mundo se ve obligado a aceptar, una deuda externa nunca dejará de crecer por el aumento de los intereses y la devaluación y dependencia de las monedas nacionales, es imposible pagar y representa una permanente y creciente fuga de capitales de las naciones oprimidas hacia la superpotencia hegemónica única y las potencias imperialistas.

Todo esto pone de manifiesto que los países imperialistas se harán cada vez más ricos y el proletariado y las masas de los países dependientes del imperialismo, empobrecerán cada vez más, pues los programas de beneficio social ya no interesan ni siquiera en los propios países imperialistas, por lo que menos interesa a los inversionistas internacionales. La justicia social no se cotiza en las Bolsas de Valores. A largo plazo la consecuencia del " laissez faire ", de la mayor dependencia en las economías más débiles, llevará a anular la capacidad adquisitiva de la mayoría de las masas los países no desarrollados. Una nación africana cuya población se duplica cada veinticinco años, con serios problemas políticos, deficiencias médicas, educacionales, con ausencia de comunicaciones, que puede aportar materias primas y mano de obra barata, no resultará atractiva a los inversionistas más que para lograr grandes ganancias con un mínimo coste y no tienen necesidad de apoyar la creación de mercado promisorio.

Por más que hayan declarado el año 2005, como año de lucha contra el hambre en el Mundo, la denominada globalización, está creando dos mundos claramente antagónicos: uno opulento y otro totalmente desprovisto de los recursos más elementales. El sistema imperialista conduce, irremediablemente,  a un desequilibrio con serias consecuencias políticas. La denominada aldea global, como la alternativa que ofrece el imperialismo, no es justa ni permitirá una satisfacción de las amplias necesidades del proletariado y las masas del Mundo. El hambre, la miseria, la opresión y la explotación, crecen y con ella el descontento, la desesperación, dejando abierta únicamente la puerta de la revolución proletaria como salida a estas privaciones.

Desarrollando sus tesis sobre las guerras de baja intensidad, intensidad media e intensidad alta, el imperialismo yanqui ha dado una nueva vuelta de tuerca a las relaciones internacionales. Saltándose a la torera todos los organismos y leyes internacionales, reclama para sí la impunidad más absoluta que le permita señorearse por el Mundo con el fin de alcanzar su estrategia imperial de un Mundo bajo su control absoluto. Tomando como justificación lo que denomina “guerra contra el terrorismo”, aplica la estrategia del uso de la guerra preventiva, propugnando un estado de guerra permanente no limitada en el tiempo ni el espacio, que le permita intervenir y agredir militarmente en cualquier parte del planeta, siempre que vea o considere en peligro sus intereses económicos y políticos. Esto ha generado la perpetración de auténticos genocidios, como los cometidos contra los pueblos afgano e iraquí con el objetivo de imponer su dominio a sangre y fuego y beneficiar a los monopolios yanquis. Esta política de guerra y rapiña, no es más que la prosecución de su negro historial de guerras de rapiña, agresiones en las que arrasó pueblos como Corea, Vietnam, con millones de muertos; Hiroshima y Nagasaki, donde utilizó por primera vez la bomba atómica para perpetrar su genocidio, Camboya, Laos, Irak, Guatemala, Indonesia, Timor Oriental, El Salvador, Nicaragua y Colombia, República Dominicana, Haití, Somalia, Yugoslavia, Panamá, sin olvidar la agresión permanente sobre el pueblo cubano a través de los 40 años de embargo y terrorismo contra este país. Este es el negro historial del imperialismo yanqui que ha dejado cientos de millones de muertos por hambre y fuego, en Asia, África, América Latina y Europa Oriental.

El sistema imperialista mundial, hoy desenvuelve una guerra económica, intensificando la guerra entre los monopolios por un nuevo reparto del mundo . En menos de 100 años, por tercera vez, las potencias imperialistas han pasado a la utilización de las armas por medio de las armas. Hoy, se pelean por repartirse el botín que quedó tras la desmembración de la URSS y sus áreas de influencia, no vacilando en derramar ríos de sangre para acrecentar las ganancias de sus monopolios. El imperialismo yanqui, para expandir su dominio, en los 90, desató la primera Guerra del Golfo, en el 92, con el fin de extender su dominio en los Balcanes, impulsó lo que denominan guerra de intensidad media, con el fin de desmembrar Yugoslavia, conquistar Kosovo y dominar Macedonia; en su colusión y pugna con Francia, atizó contiendas en Ruanda y Burundi, provocando un genocidio que dejó un millón de muertos, y en los últimos dos años, tomando como pretexto el acto de guerra del 11 de septiembre, desató la guerra de agresión contra Afganistán con el objetivo de apropiarse del gas y el control geopolítico de esa zona estratégica de Asia, para apoderarse de las salidas de los recursos energéticos de las repúblicas de Eurasia; desató la guerra de rapiña contra Irak, la segunda reserva mundial de petróleo, con el fin de desplazar a los monopolios de Francia, Rusia y China y beneficiar a los monopolios yanquis como: Exon-Mobil, Chevron-Texaco y la británica Brithis Petroleum.

Un nuevo hecho que ha quedado evidenciado en la guerra de rapiña contra Irak, es la entrada en el negocio de la guerra, con sus ejércitos privados, de los monopolios. Así, se calcula en unos 25.000 el número de mercenarios pertenecientes a una treintena de empresas como Blackwater USA o Brown Root, Global Risk, Vinnell, Dyn Corp, MPRI y NC, subsidiarias de la empresa Halliburton, que pertenece al vicepresidente Dick Cheney, estos mercenarios constituyen la segunda fuerza después del ejército yanqui y mueven hasta $ 100,000 millones de dólares. A esto se reduce la estrategia del imperialismo yanqui y su objetivo de imponer lo que denomina su "nuevo orden mundial", sustentado en la llamada "doctrina Bush", aprobada en septiembre del 2002, en la que el imperialismo yanqui se arroga el papel mundial de reestablecer los tratados, determinar las amenazas, emplear la fuerza de forma unilateral y preventiva en cualquier lugar del mundo para alcanzar lo que denominan "justicia" y que no es otra cosa que el dominio de los monopolios, que llegan a conformar verdaderos ejércitos privados que sirven de soporte a operaciones militares del imperialismo yanqui en las distintas partes del mundo en que buscan beneficios o ven peligrar sus intereses.

El imperialismo, para perpetrar sus agresiones, hasta ahora se ha presentado como víctima, como en el caso de Afganistán, haciendo gala del más retrógrado patriotismo fascista, Bush llamó a una "lucha monumental del bien contra el mal" y amenazó de forma arrogante al todo el mundo señalando: "o están con nosotros o con los terroristas", echando mano de la colusión imperialista, impulsó la denominada la "Coalición Internacional Antiterrorista" encabezada por Estados Unidos con el apoyo de la OTAN, Rusia y China y el aval de la ONU y de los revisionistas que apoyaron la agresión, para perpetrar la destrucción y el genocidio de Afganistán, no dudando para conseguirlo en traficar groseramente con la sangre de su propio pueblo, a la vez que vertía a raudales la de los pueblos oprimidos.

Planificaron el ataque contra Irak haciendo gala de un cinismo sin límites y le imputaron la posesión de armas de destrucción masiva, con el objetivo de justificar la invasión, pasaron por encima de la ONU, que contó con la oposición de Francia, Alemania, Rusia y China, que se levantaron en defensa de los intereses de sus monopolios, y montaron la reunión de las Azores donde el imperialismo yanqui se coaligó con Inglaterra y España y contó con el apoyo de Italia y Japón, para desatar la detestable guerra de agresión y rapiña contra Irak, con el objetivo de controlar estratégicamente el Medio Oriente y apropiarse de la segunda reserva petrolífera del mundo. El imperialismo yanqui lanzó toda su ferocidad genocida y terrorista, desenvolviendo su operativo "conmoción y pavor", que soñaba con doblegar en dos días al pueblo iraquí, convirtiendo Bagdad en un infierno la sometió a mortíferos bombardeos, pero se encontró desde el primer momento con la heroica resistencia del pueblo iraquí, que no duda en seguir inmolándose en una guerra de resistencia contra el invasor, desenvolviendo una guerra de guerrillas y golpeando sistemáticamente a las tropas de la coalición y los mercenarios de las empresas privadas de la guerra, acciones que se han incrementado, ampliado la resistencia y desarrollando verdaderas batallas contra el imperialismo, principalmente yanqui, al que ha infligido hasta ahora más de 1.000 bajas.

Con todo el descaro inimaginable, Bush bautizó su agresión carroñera con el altisonante nombre de " libertad iraquí " y señaló que su objetivo era el de "llevar la democracia" a Irak. Tras dos años de la invasión, lo único que ha llevado es el terror, la muerte más cruel de más de 35.000 civiles iraquíes, sigue deteniendo a miles en campos de concentración, a los que se somete a las torturas más vejatorias y violando todo derecho internacional humanitario detiene a niños de 13 años y ancianos de 99 años, internándolos en centros clandestinos de tortura, imponiendo una sistemática violación de los derechos fundamentales; ha bombardeado todas las ciudades y destruido toda la infraestructura, por lo que 40% de la población carece de agua y el 80% de la población está desocupada, la vida diaria esté sumida en la miseria y los invasores; sus elecciones ampliamente boicoteadas y los títeres elegidos a la Asamblea Nacional, no son siquiera capaces de suministrar los servicios básicos para la vida, enfangados, como lo están, en la corrupción y en repartirse las migajas que les concede el invasor.

El ejemplo de la resistencia iraquí, derrochando heroísmo, ha sido capaz de ir aglutinando fuerzas y desenvolver una guerra de guerrillas contra el invasor, en defensa de su país y su nación, ha asestando golpes contundentes al imperialismo yanqui y la Coalición. Con el apoyo de la clase y las masas de pueblos, se ha ido logrando quebrar la denominada coalición e infligirles derrota tras derrota y tras la farsa de lecciones se intensifica la lucha para expulsar al ejército de ocupación. La lucha de resistencia del pueblo iraquí ha sido un golpe a la arrogancia y prepotencia imperialista del imperialismo yanqui, agudizado las contradicciones interimperialistas en la Coalición y en el propio Estados Unidos y las contradicciones interimperialistas, repercutiendo en la agudización y crisis social en el Estado Español y Europa. A pesar de que diariamente somos bombardeados con los falsos informes que propagan las agencias de noticias oficiales, la realidad es que el genocida imperialismo yanqui y su camarilla de ladrones carroñeros belicistas, siguen cosechando contundentes derrotas en Irak y Afganistán, lo que atiza las contiendas interimperialistas, principalmente con los países de la Unión Europea, lo que es causa generalizada de las de las dificultades que padecen la economía norteamericana y mundial.

La globalización ensancha la brecha entre el imperialismo y las naciones oprimidas y agudiza sus contradicciones, en especial las contradicciones con la superpotencia hegemónica única, atiza la pugna interimperialista y agudiza las contradicciones entre la superpotencia hegemónica única y el resto de las potencias imperialistas. A pesar de todo, los hechos de la política mundial muestran que la contradicción principal es imperialismo-naciones oprimidas, que la superpotencia hegemónica única, el imperialismo yanqui, es el enemigo principal de los pueblos del mundo y que el mundo unipolar que pretende imponer no resuelve los problemas de la humanidad sino que agudiza las contradicciones de clase y nacionales, cumpliéndose las cinco leyes del imperialismo establecidas por Lenin que hoy son plenamente vigentes.

Los intelectuales de la pequeña-burguesía reaccionaria y los oportunistas de todo pelaje, hablan hasta por los codos sobre el “fin de la era industrial”, para negar que la peculiaridad del imperialismo desde que surgió, siendo precisamente el dominio del capital financiero, de los monopolios, lo dominante y no del dominio del capital industrial; hablan sobre "la actual preeminencia de la economía sobre la política", con el fin de separar la política del imperialismo de su economía, separan el monopolio político del monopolio económico, para desbrozar el camino al vulgar reformismo burgués del que tanto hacen gala; hablan de Imperio, de globalización , y esgrimen su "sociedad global alternativa a través y más allá del Imperio", "reorganizando, redirigiendo la globalización e inventando nuevas formas democráticas y un nuevo poder constituyente", hablan de “poner fin a la guerra de civilizaciones”, para negar que el imperialismo sigue siendo monopolista, parasitario y agonizante, hablan de terrorismo para negar el papel y el carácter de clase del Estado, para negar el socialismo y la ideología del proletariado, para negar el rol dirigente del proletariado y la necesidad de Partido Comunista, para negar la violencia revolucionaria y la dictadura del proletariado. Frente e estas falacias del revisionismo se levanta la guerra pupular en Nepal, que marca, una vez más, el camino a seguir por el proletariado, las masas y las naciones y pueblos oprimidos por el imperialismo, se acrecientan la resistencia y organización del proletariado y las masas en el camino hacía la revolución proletaria, el socialismo y el comunismo.

II. Sobre el Tratado de Constitución Europea.

La idea de la una “Santa Alianza” de las clases reaccionarias para impedir los avances de la revolución no es nueva. A principios del siglo XIX el canciller austriaco von Metternich había propuesto la necesidad de instaurar un Concierto Europeo supranacional, por encima de los intereses de cada Estado, como instrumento de defensa común contra el ascenso de las revoluciones burguesas. El avance y desarrollo de las luchas del Nuevo Orden burgués contra el Viejo y caduco orden feudal, impidieron en la práctica.

Imitando los derroteros de avance y control social del fundamentalismo cristiano, que rige hoy al seno del imperialismo yanqui, la base ideológica sobre la que planean fundamentar la Unión Europea se basa en “ la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona humana, ” o lo que es lo mismo, plantean que las relaciones sociales se sustentarán en la religión y el individuo y cuyo fin no es otro que lograr que no se piense, no se analice, no se proteste y cuestione lo establecido.

Nos dicen que con la nueva Constitución, Europa se hallará en mejores condiciones para terminar con el hambre y la miseria del mundo, mas la realidad es muy distinta, ya que después de más de veinte años de dominio de neoliberalismo y “ globalización ”, cada 6 segundos muere una persona de hambre en el Mundo, los ricos son más ricos, la pobreza y la miseria se acentúan y ceban sobre la gran mayoría de la población del planeta y el estancamiento económico es una realidad que cada vez golpea a más países. No nos llamemos a engaños, la “ Constitución Europea ”, al igual que en todas las constituciones capitalistas, sacraliza lo que denominan “ economía social de mercado altamente competitiva ”. Por más que traten de enmascarar el principio y carácter económico por el que se guían los estados de la UE con el adjetivo de “ social ”, lo real es que su economía se guiará los leyes capitalistas y en la Unión Europea no tendrá cabida otro sistema económico que no se guíe por la ley de máxima ganancia, mínimo coste y anarquía total en la producción, y todo aquél que se oponga o trate de cambiar el sistema económico será aplastado por el peso de las leyes represivas que garantizan el sistema social imperante. Así, se curan en salud y señalan: “ La Unión perseguirá sus objetivos por los medios apropiados, de acuerdo con las competencias que se le atribuyen en la Constitución .” ¿Cuáles son los “ medios apropiados ” a qué se refieren, para lograr los objetivos que en la constitución proponen? Si lo que está produciéndose en el Estado Español, es una muestra de los “ medios apropiados ”, donde las movilizaciones obreras son fuertemente reprimidas; donde se ejerce habitualmente lo que hoy denominan los medios policiales como uso de " coacción dolorosa " y que no es otra cosa que el más detestable uso tortura de los detenidos, donde cada día más las detenciones arbitrarias, que niegan todo derecho, son una constante; el cierre de periódicos; la prohibición de organizaciones contrarias al Estado garantizada por la “ ley de partidos políticos ”; donde los poderes judiciales justifican la opresión de la mujer; donde la juventud carece de perspectivas, salvo la de ejercer de mercenarios en las misiones imperialistas; etc. ¡Estos los “ medios avanzados ”!.

Si recordamos lo que nos decía el revisionismo, cuándo se sometió a referéndum la actual constitución del Estado Español, presentándonos como un gran logro la inclusión del adjetivo “social” en el modo de producción que sacralizaba la Constitución y una puerta abierta al modo de producción socialista y al socialismo, claramente nos daremos cuenta del engaño. Bien, han transcurrido casi 25 años desde que fuera impuesta la actual constitución y todas aquellas promesas de alcanzar enseguida el socialismo, se han esfumado en el limbo de los sueños imposibles.

Al igual que nos dijeron a finales de los setenta, hoy dicen que el sistema capitalista es el único que puede garantizar a todos el trabajo y la prosperidad. La realidad de los hechos, siempre testaruda, es muy distinta a todo deseo subjetivo y promesas. Las leyes inherentes al sistema capitalista se acrecientan, así la alienación del trabajo y social se acentúa, la explotación creciente de los obreros es un hecho innegable, al mismo tiempo que la acumulación y concentración del capital aumenta, expresándose, cada vez más, e imponiéndose la ley de baja de la tasa de ganancia y la proletarización creciente, que acentúan las crisis que sacuden al sistema capitalista. La competencia y la competitividad, que sacraliza la Constitución Europea como panacea para resolver todos los males de la economía capitalista, no hará otra cosa que acelerar la sinrazón de un sistema muerto que hiede y demanda su entierro.

¿Acáso lo que denominan reestructuración, para hacer más competitivas a las empresas, no ha hecho otra cosa que lanzar a centenas de miles de trabajadores al ejército de reserva de parados? ¿Han solucionado sus crisis económicas y sociales?

Al contrario, la actual Constitución Europea ni tan siquiera reconoce el derecho al trabajo; eso sí, se arma para acentuar la desmovilización obrera auspiciada por revisionistas y oportunistas y que no ha servido para otra cosa que acentuar la negación de los derechos y conquistas logrados por tantos años de lucha y sacrificio. A nadie se le puede escapar otro de los pilares fundamentales por los que rige el sistema capitalista dominante, como es la ley del desarrollo desigual. Así pues, la Unión Europea continuará siendo el gran mercado donde los países más desarrollados seguirán creciendo a costa de los menos desarrollados, que únicamente pueden ofrecer la reducción de los costes laborales a costa de una mano de obra más barata.

Con el Mercado Común, la Comunidad Europea y la definitiva Unión Europea, la se ha ido configurando el bloque común, desarrollando una política económica y unidad monetaria común, un proyecto político colectivo, una política exterior común, una política de seguridad común y unas fronteras comunes en expansión hacia el este, principalmente. Todo este proceso ha ido desenvolviendo una común capacidad de presión al coloso, que a su vez trata de ser resquebrajada por el imperialismo yanqui. Europa busca su espacio bajo el sol mediante el lanzamiento de su propia patente de la “ globalización con derechos ” y “ alianza de civilizaciones ”, con la que pretende atraerse también futuras configuraciones y ejes imperialistas, frente al coloso yanqui. Esta inteligente opción europea encabezada por Alemania y Francia, al mismo tiempo que consigue resaltar las contradicciones de la dominación del imperialismo yanqui hoy, trata asimismo poner en evidencia la actitud de la principal potencia respecto a la propia Unión Europea, como inmediatos competidores, el imperialismo yanqui no puede hacer explícita su actual oposición a la nueva “Santa Alianza”, antes bien necesitan socavarla mediante procedimientos velados.Mientras tanto, a la vez que paradójicamente, las clases dominantes europeas niegan el liberalismo y métodos del imperialismo yanqui, han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo imperialista norteamericano -más conocido como “ capitalismo salvaje ”.

Desde el Tratado de Maastricht de 1992 a la Cumbre de Lisboa de 2001, el rosario de cumbres y acuerdos o tratados que salpican esos últimos diez años, responden a un cuidadoso plan de regulación del mercado de trabajo, trayendo la paulatina destrucción de los derechos y conquistas de la clase obrera, planes de liberalización económica que ha ido cortando la intervención de carácter social de los Estados y acercándose a lo que el papel que éstos juegan en el imperialismo como garantes de que el gran capital siga acumulando ganancias. La ruptura unilateral de los pactos de clase, propiciada por el neo-liberalismo, que han mantenido el equilibrio social en la larga post-guerra europea, ha ido extremando las desigualdades inter-sociales entre los países de la Unión Europea. Todo este proceso semejante, aunque con diferente grado de dramatismo, se repite en el conjunto de los países de la UE, incluso en Francia y sobre todo de Alemania, considerados como los últimos bastiones del núcleo de la antigua socialdemocracia europea, principales gestores de lo que fue el mito de la Europa Social, la Europa de los Derechos y del capitalismo con rostro humano. El Tratado de Constitución Europea no pretende otra cosa que la constitucionalización de todos los tratados ultraliberales llevados a cabo por las clases dominantes al frente del poder en los estados miembros, las mismas clases que regaron Europa de sangre obrera para satisfacer sus apetitos imperialistas durante los siglos XIX y XX, las mismas que en los albores del siglo XXI se aprestan a conformar una nueva alianza para impedir el nuevo asalto al poder del proletariado y contender con la superpotencia imperialista USA y el resto de las potencias imperialistas, por un nuevo botín, los países dependientes del imperialismo. Se busca dar carta de legitimidad al proceso de entrada de Europa en el capitalismo unilateral, erigiendo la Constitución como instrumento privilegiado de apoyo mutuo entre los Estados, para terminar de cumplir tales objetivos, de manera que siempre puedan escudarse unos en otros y todos en la Constitución, que quedará por encima de los logros alcanzados en las constituciones estatales, para hacer valer los mismos. Se trata especialmente de ayudarse entre todos a terminar el trabajo de destrucción de las resistencias obreras a esta “ nueva Europa ”. Como colofón de todo este proceso y para mayor escarnio, algunos países aspiran a darle una imagen democrática y tratan de que sean los propios ciudadanos los que respalden y legitimen todo esto con su voto, en otros ni tan siquiera utilizarán la pantomima de la consulta a través de las urnas. Su osadía es grande y se asienta en la confianza de contar con la desinformación de los obreros y la capacidad de influencia de la propaganda de los medios de comunicación.

Rodríguez Zapatero, en tanto que representante actual de la gran burguesía en el Estado Español, envalentonado por su reciente victoria electoral y tratando de aprovechar la simpatía que provocó la retirada de las tropas de Irak -a cambio de las que se enviaron a Afganistán y Haití- ha querido que seamos los primeros en avalar el Tratado de Constitución Europea, aval que ha considerado suficiente con menos del 30% del electorado. Así se ha avalado una Constitución que se ha redactado de forma farragosa y deliberadamente ambigua y larga, sin período constituyente previo alguno, elaborada por un reducido grupo de representantes de los poderes fácticos europeos, sin que ningún mandato ciudadano haya obrado por medio, ni los Parlamentos estatales ni los ciudadanos han podido enmendar ni una sola coma, viéndose por tanto obligados a aceptar o rechazar la totalidad del texto según se les ha presentado. Una Constitución blindada, que exige la unanimidad de las partes para ser modificada en los aspectos sustanciales, que impone un modelo económico a imagen del capitalismo neoliberal yanqui, modelo al que supedita todo lo demás, incluidas las libertades políticas y civiles. Una Constitución que sustituye los derechos históricos nacionales por declaraciones de buenas intenciones, y que está notoriamente por debajo de los derechos que ya recogen las diferentes constituciones estatales; que transforma los servicios públicos en servicios de interés general que pueden encomendarse a las empresas privadas, que sustituye el derecho al trabajo y los derechos del trabajo por el derecho de trabajar; que menciona la igualdad entre hombres y mujeres sólo en el nivel promocional, que no sanciona el derecho a una vivienda digna, ni protección eficaz frente al desempleo, la vejez o viudedad. No reconoce la ciudadanía a la población inmigrada, ni la soberanía de los pueblos sin Estado, pero sí institucionaliza una Agencia Europea de Armamento, Investigación y Capacidades Militares, paralela a la aprobación de la guerra preventiva.

Si los grandes poderes europeos están tan preocupados por su falta de armamento para competir con el imperialismo yanqui, les bastaría con incluir a Rusia en la UE, ya que siempre fue europea y depositaria durante siglos de la “ esencia ” de la Europa cristiana, e impulsora además, cuando el Concierto Europeo de Metternich fracasó, de la “ Santa Alianza ” para la defensa de los poderes e intereses de las clases dominantes. Pero obviamente, aunque Rusia sea una superpotencia en declive y fragmentada, las nuevas castas dirigentes rusas aspiran a recuperar todo lo perdido. Por eso la UE se decanta por el despilfarro de recursos económicos y sociales para ir aumentando su capacidad bélica. Mientras busca ampliar su propio patio trasero con la incorporación de los países del Este, comiéndole cada vez más terreno de seguridad a la propia Rusia, entrando en un juego provocativo peligroso.

Los revisionistas han dicho no al Tratado por no ser más social, pero eso sí, han llamado a depositar el voto en las urnas y en absoluto se ha cuestionado el método de redacción. Aún partiendo de los propios postulados burgueses, no se puede aceptar la Constitución Europea porque no es una constitución, ya que nada más comenzar a leer el texto, uno se encuentra con que no es una constitución, sino un Tratado, o sea un acuerdo firmado entre los gobiernos de varios países que han acordado una un tratado constitucional para Europa. En los manuales de historia a eso, a los textos elaborados por los poderosos y entregados al pueblo para que los obedezcan, se le denomina " Carta otorgada ", donde falta toda alusión al " pueblo europeo ", a la soberanía popular, cualquier alusión que permita pensar que esta es la carta magna que se da a un pueblo para constituirse políticamente como sociedad. Así pues, esto no es una Constitución, por lo que recurrir a un Tratado, como han hecho, significa que se pasa por alto toda la soberanía popular para imponer los principios del liberalismo económico.

Un Tratado no puede ser nunca una auténtica Constitución y menos una Constitución Europea, en tanto que manifestación concreta de la democracia que son las constituciones, para que así fuese implicaría que los 25 estados se reconozcan como una comunidad de destino fundamentada la lección de los representantes de elegidos. Este no ha sido el caso, puesto que aunque ha sido redactada en nombre de los ciudadanos, sigue siendo un pacto entre los Estados. A pesar de que el Tratado reconoce y establece el derecho de los Estados miembros a retirarse, la historia nos ha dado ejemplos fehacientes de lo que significa la secesión bajo los conceptos de la burguesía. Toda sanción de una Constitución, ha de provenir siempre de la soberanía popular, a través de un referéndum o bien de una Asamblea constituyente. Por el contrario. ¿Hay diferencia básica entre la Convención presidida por Valéry Giscard d'Estaign y cualquier tratado negociado en las instancias diplomáticas? Comparar o pretender equiparar dicha Convención con una asamblea constituyente es una más de las aberraciones a las que es muy dada la burguesía cuando trata de sus asuntos exclusivos y en los que para nada cuenta con organismos o instituciones donde se puedan colar o representar los intereses de la clase obrera y las masas.

En base a los principios demoliberales logrados, donde el Constitucionalismo surge de la Ilustración para luchar contra la arbitrariedad de los poderes monárquicos, el poder de una asamblea constituyente emana directamente del pueblo, través de la Constitución, el pueblo controla a sus dirigentes y protege sus libertades. La clase obrera y las masas no pueden ser privados de ese poder originario logrado, a no ser que el proceso de reaccionarización de la sociedad haya llevado a la gran burguesía a negar los principios demoliberales. Sólo en once países se han anunciado referéndum. Todo esto es una muestra más de que la clase obrera y las masas no cuentan más que para avalar la dictadura burguesa.

En la sociedad actual, no sólo se manifiesta una aguda lucha de clases, sino que la mujer sufre una doble opresión, como mujer y como clase. El actual Tratado propuesto, para nada garantiza la igualdad de género. ¿Se puede aceptar una constitución que no incluya el reconocimiento de la opresión de la mujer y que se proponga avanzar en la superación de dicha opresión? En los objetivos que establece el Tratado de Constitución Europea no se reconoce dicha opresión y menos el propósito de luchar por la emancipación de la mujer como clase y como mujer; sólo como un matiz al vuelo dice que "... fomentara (...) la igualdad entre hombres y mujeres ”.

Si por una parte se elimina el derecho al trabajo y únicamente reconoce a los ciudadanos de la Unión " la libertad para buscar un empleo y trabajar "; a propósito de la mujer, no puede ignorarse hoy, si no es a sabiendas, que la mujer no accede al empleo desde una situación de igualdad con respecto al hombre, con lo que sancionado sólo sirve para reforzar la precariedad actual que padece la mujer. Por otra parte, permite ocultar todo el trabajo doméstico y de cuidados que realizan las mujeres casi en exclusiva y que es absolutamente necesario para que la sociedad funcione. A pesar de que las mujeres son el grupo que soporta mayores índices de paro, no se asume explícitamente corregir tal discriminación. Otra de las manifestaciones más claras de la desigualdad y manifestación de la opresión que sufre la mujer, la encontramos en la violencia de género. Ésta constituye uno de los problemas más relevantes que tiene planteados la UE -más del 20% de las mujeres en Europa sufren algún tipo de maltrato al menos una vez en su vida. Aún así, el Tratado Constitucional no aborda las causas de dicha violencia; de hecho, y ateniéndose a los postulados de la Iglesia Católica, sólo trata el problema como violencia doméstica, limitándose a considerar a las mujeres víctimas, sujetos débiles susceptibles de apoyo y " medidas proteccionistas ". Esta retórica constitucional junto a " la no discriminación por razón de sexo ", queda también en entredicho cuando lo único que trata de reforzarse es la estructura familiar, el marco donde en la actualidad más muertes y agresiones se producen contra las mujeres. En contraposición al derecho al matrimonio, no aparece el derecho al divorcio, pero sí consta una mención expresa que permite a Malta mantener la prohibición del aborto, incluso ante posibles modificaciones del texto constitucional. En todos los Estados de la UE existen medidas restrictivas del derecho a abortar, pero en algunos, como Polonia o Irlanda, estas medidas imposibilitan en la práctica el ejercicio de este derecho.

En los últimos 25 años hemos visto como se han ido plasmando en los hechos las políticas neoliberales que atentan contra los derechos sociales de los trabajadores. Plasmando este hecho en el Tratado y por si había alguna duda, al referirse a los valores que definen la “ nueva Europa ” que se propone construir la gran burguesía monopolista, las únicas referencias concretas que se pueden encontrar solo aluden al libre mercado. Las invocaciones a principios que suenan bien, que únicamente sirven para regalar los oídos de los incautos, son muy vagas y sin ningún valor, pero inaplicables de tan inconcretos. O sea, cuando se habla en el tratado de valores como la paz o la igualdad, no se concreta nada; por el contrario, cuando se habla de mercado y competencia se detalla toda la estructura necesaria. Así, nada más empezar el texto, el artículo 3, titulado " Objetivos de la Unión ", comienza con un llamamiento inocente a la paz y al bienestar de los pueblos, e inmediatamente entra en materia señalando que: " La Unión ofrecerá a sus ciudadanos un espacio de libertad, seguridad y justicia sin fronteras interiores y un mercado interior en el que la competencia sea libre y no esté falseada ". ¿Cuándo en la historia, la paz y el bienestar, han estado ligadas a la libre competencia? ¿Qué significa " no falseada "? Significa que ninguno de los estados miembros debe intervenir ni regular ningún apartado de la base económica sobre la que se sustenta de la Unión Europea. Esto es, una desregularización total de la economía, una ausencia de controles sobre los monopolios que campearán a sus anchas por toda la Unión en busca de la máxima rentabilidad. El Tratado de Constitución se explaya en lo que es lo suyo, el modelo económico. Se sigue insistiendo en la "...economía social de mercado altamente competitiva... ". Eso si, que nadie se deje engañar por lo que realmente significa la palabrita introducida de rondón: “s ocial ”, puesto que ello no significa, como nos decía el revisionismo al solicitar el sí para la actual Constitución del Estado Español, que se pueda eliminar lo de “ marcado altamente competitiva ” y transformarla en economía socialista planificada. Solamente los oportunistas y los revisionistas, puede emplear tal argumento y los ignorantes y los tontos creerse tal falacia.

Cuando se habla de los valores que la Unión fomentará en sus relaciones con el resto del mundo, junto a la solidaridad y el respeto mutuo, se señala, sin lugar a dudas, que dichas relaciones que basarán en " el comercio libre ", y ya se sabe lo que significa ese principio en la etapa actual del imperialismo: si quiero algo y puedo comprarlo, lo compro; si no puedo comprarlo, lo robo; y si no puedo hacer ni lo uno ni lo otro, por la resistencia que me ponga quién lo posee, se lo arrebato con la fuerza de mis ejércitos, el caso es que yo sea el propietario en cualesquiera de las circunstancias. Todo esto aún en el artículo que habla de los objetivos de Europa. Porque cuando pasa a definir lo que se entiende por " libertades fundamentales ", se dice exclusivamente que " La Unión garantizará en su interior la libre circulación de personas, servicios, mercancías y capitales y la libertad de establecimiento, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución ". ¡Y nada más! ¡Qué no hagan soñar los ilusionistas de la vía pacífica al socialismo!.

Para la burguesía monopolista, la libertad fundamental es el libre intercambio y, como es obvio, esto ha de reflejarse en el Tratado de Constitución como clase dominante que es y que ejerce su dictadura. Libre intercambio, en especial, de mercancías y capitales. Nada encontraremos en el Tratado, absolutamente nada concreto, que no sea garantizar que Europa no pondrá trabas ni requisitos a los grandes monopolios que comercian en ella, que no sea proteger y garantizar que su base económica se sustente en el monopolio. La única verdad que se encontrará, es que toda la redacción del Tratado ha estado inspirada por las políticas neoliberales impuestas al mercado único comunitario desde los acuerdos de Maastricht que condujeron al Pacto de estabilidad y crecimiento y a la moneda única. Se dota al Banco Central Europeo de autonomía completa para perseguir un único objetivo: la estabilidad del Euro, sin tomar en cuenta el objetivo del crecimiento económico. Todas estas políticas aplicadas han sido la causa de las privatizaciones, de la reestructuración industrial y las deslocalizaciones que han provocado que la UE tenga hoy un 8 % de parados y haya habido una caída neta de los salarios negociados en los convenios colectivos.

El “ contrato social ” ha sido roto y el "modelo social europeo" de educación, sanidad, pensiones y seguro de desempleo ha llegado a su fin y quedado subordinado, por las presiones de la patronal europea UNICE, a la " alta competitividad de la economía ". Una " alta competitividad " que la Estrategia de Lisboa y el informe Kok intentan conseguir, entre otras medidas, alargando la vida laboral, la jornada de trabajo y reduciendo las pensiones y las ayudas al paro, creándose así, en materia social, una importante desigualdad entre los ciudadanos europeos de los distintos estados miembros y abrirá una carrera de reducción de derechos sociales para conseguir esa " alta competitividad ". Al carecer de un sistema fiscal armonizado a nivel europeo, se contribuirá de manera decisiva a acelerar las deslocalizaciones de capitales hacia mercados que garanticen una máxima ganancia, con un mínimo coste y una mayor rapidez en su realización.

Cuando se habla de " la Economía de la Unión ", ¿A qué economía se refieren? Obviamente, a la regida por la ley de máxima ganancia, con mínimo coste y anarquía total. ¿En qué consiste esa " adaptación " que nos encontramos leyendo la Constitución? La respuesta a todo esto la encontramos en los titulares de prensa cotidianos, donde se manifiestan constantemente ejemplos del actual estado de las cosas: " Deutsche Bank eleva los beneficios un 87% y anuncia otros 3.280 despidos fuera de Alemania ". Pero si lo anterior no aclara nada, las declaraciones de las organizaciones patronales vertidas a los medios de comunicación, son más explícitas y clarificadoras, cuando dicen: " Las grandes empresas apoyan la Constitución Europea.- Representantes de grandes empresas, como Telefónica, Iberia, SCH, Endesa, Iberdrola, Unión FENOSA, NH Hoteles, Fundación ONCE y Fiat, leyeron ayer artículos de la Constitución europea y pidieron el voto afirmativo en el referéndum del próximo 20 de Febrero, durante un acto organizado por la Plataforma Cívica por Europa ". ¿Es casualidad tanta unanimidad entre los grandes empresarios?.

Una Constitución es un pacto cívico y social por el que los ciudadanos confieren su soberanía a una administración política para que les gobierne democráticamente en base a los principios libremente elegidos, aplicando las leyes que se otorgan en una asamblea elegida por todos. Para que una Constitución sea verdaderamente democrática, los ciudadanos no sólo tienen que ser iguales ante la ley, sino poder gozar de unas condiciones materiales de bienestar social y que se les permita ejercer su control político inmediato sobre las instituciones del Estado. Pero este Tratado, lejos de representar la voluntad de la mayoría de los ciudadanos europeos, ha sido elaborado por un grupo de especialistas, tecnócratas y representantes de grupos políticos y después corregida y adoptada por los Jefes de Estado y de Gobierno. El verdadero sujeto de este Tratado no son ni la clase obrera y las masas, ni los pueblos de Europa, sino los estados miembros tal y como existen hoy en día. Este déficit de legitimidad y representatividad democrática de la Unión Europea se expresa continuamente en la alta abstención en las elecciones y referendos comunitarios. Este Tratado, lejos de ser un acto soberano de las masas europeas es más bien una carta otorgada por los Gobiernos que especifica los límites que imponen a la soberanía ciudadana europea para controlar las instituciones europeas, sobre todo el Consejo Europeo, la Comisión, el Banco Central Europeo y el Tribunal de Estrasburgo. Únicamente, cuando la clase obrera avance hacía su emancipación en el socialismo, los ciudadanos europeos podrán ser los verdaderos sujetos de la única y posible construcción europea: la Europa socialista a través de su Asamblea de soviets. Este Tratado Constitucional que nos proponen no es democrático ni en su elaboración ni en su contenido, es una auténtica imposición clasista que sirve a los monopolios y al ejercicio de su dictadura.

La actual Europa que nos proponen, que aspira a configurarse como potencia imperialista, no garantiza ni la paz ni la seguridad y subordina la política de defensa, y todas las demás políticas de la UE, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Así, el Tratado dedica el espacio correspondiente a la política común militar y de defensa, en la perspectiva de conformar una gran potencia militar, puesto que en la etapa del imperialismo, únicamente con las armas, con la guerra, la gran burguesía monopolista puede garantizar la conservación de sus mercados, su contienda con otras potencias por el reparto del mundo y su ampliación. Esto queda claramente definido cuando en se dice en el Art. I-41, 3: " Los Estados miembros se comprometen a mejorar progresivamente sus capacidades militares ".

Por si hubiese alguna duda al respecto, vemos como está siendo utilizada la reelección de Bush para que la Unión Europea se constituya en un contrapeso a las políticas militaristas del imperialismo yanqui. La Doctrina Solana para la militarización de la Unión Europea busca construir una fuerza de intervención, dependiente de la OTAN para su logística e inteligencia, que permita a la Unión Europea intervenir allí donde vea amenazados sus intereses económicos y políticos y la prepare para una nueva contienda por el reparto del mundo. Al mismo tiempo, el Tratado Constitucional establece una política común para desarrollar una industria de armamentos europea, estableciendo la liberación de recursos a fin de incrementar las capacidades militares de los estados miembros e impulsando la creación de una agencia de armamento; por lo que queda demostrado, una vez más, que solamente bajo la hegemonía del proletariado y las masas, la sociedad puede renunciar a la guerra para siempre como instrumento de relación en política exterior. Para hacer frente a las políticas unilaterales militaristas de Bush, es necesario organizar la lucha del proletariado y las masas del mundo contra el imperialismo, la paz mundial y por la revolución proletaria mundial.

La inclusión de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, es un insulto a la inteligencia, es una absoluta barbaridad jurídica y un atentado terrorista de primera magnitud contra todo derecho democrático. En los artículos en que pareciera ser, hay una preocupación por los intereses de los ciudadanos de la UE, incluyendo íntegra la Carta de Derechos de la Unión Europea, uno presupone que los poderes públicos respetarán los derechos del pueblo. Por eso, en las constituciones más avanzadas existentes se recoge, específica y expresamente, que los derechos tienen que ser respetados por el legislador, en tanto que poder supremo dentro del Estado. El Tratado constitucional sorprende que a la enumeración confusa de casi todos los derechos se suma siempre una cláusula para asegurar que los legisladores puedan modular a su antojo los derechos; algo que se considera como una absoluta barbaridad jurídica y un atentado contra los rderechos democráticos. Se dice que los derechos se ejercen dentro de los límites establecidos por las normas de desarrollo. De esa manera los derechos dejan de ser derechos y se convierten en principios genéricos sin eficacia jurídica directa. Así por ejemplo: "Art. II-69: Se garantizan el derecho a contraer matrimonio y el derecho a fundar una familia según las leyes nacionales que regulen su país. Así dice: “ Todo trabajador tiene derecho a una protección en caso de despido injustificado, de conformidad con el Derecho de la Unión y con las legislaciones y prácticas nacionales .” Art. II-95; “ Toda persona tiene derecho a acceder a la prevención sanitaria y a beneficiarse de la atención sanitaria en las condiciones establecidas por las legislaciones y practicas nacionales ". Aunque hoy, este sistema no supone necesariamente una disminución de las garantías que tienen los derechos en nuestro en el Estado Español. Sin embargo, hay un pequeño detalle técnico que hace que la práctica jurisprudencial de la Unión sí pueda suponer una merma en el nivel de garantías de los derechos fundamentales españoles. Y es que a la indefinición de los derechos se une la cláusula del art. II-112, 5: " Las disposiciones de la presente Carta que contengan principios podrán aplicarse mediante actos legislativos y ejecutivos (...). Sólo podrán alegarse ante un órgano jurisdiccional en lo que se refiere a la interpretación y control de legalidad de dichos actos ". Lo que esto significa, dicho claramente, es que para la mayoría de los derechos sólo puede reclamarse protección judicial de acuerdo con lo que digan las leyes que los aplican. O sea, que frente a las leyes que vulneren derechos fundamentales no siempre será posible defenderse en un tribunal. Nos dicen que esta disminución de garantías no nos afectará en el Estado Español, porque la Constitución sigue en vigor. Pero es falso. En la medida en que el tratado dispone que todo el derecho comunitario (no sólo el tratado, sino también las normas derivadas que se vayan dictando) está jerárquicamente por encima de la Constitución española y pronto podremos encontrar, por ejemplo, normas europeas que vulneren el derecho a la privacidad del domicilio o a la libertad de prensa tal y como aparecen en la Constitución vigente aquí y que no podrán ser impugnadas por nadie puesto que en Europa estos derechos tienen menores garantías jurídicas. Los derechos recogidos en la Carta de Derechos Fundamentales en la Parte II del Tratado, que ya fue criticada por los sindicatos europeos por la reducción de derechos sociales esenciales, como el derecho al trabajo o el acceso universal a los servicios públicos, quedó reducida en su ámbito de aplicación a las políticas comunitarias por exigencia de Gran Bretaña. Ello quiere decir, teniendo en cuenta que las políticas sociales son competencia de los estados miembros, que la carta solo se aplicara a los únicos europeos que en materia social se sitúan en el ámbito de aplicación comunitario: los 35.000 funcionarios europeos que trabajan en Bruselas, Luxemburgo o Estrasburgo.

Las únicas libertades que se reflejan y realmente garantiza en el Tratado son, la libertad de movimientos de capitales y la libertad de mercado. En la Parte III de la edición completa del Tratado, es donde quedan reflejadas las únicas libertades que, de verdad, se garantizan: la libertad de movimientos de capitales -Art. III-156-, y la libertad de mercado -Art. III-314-, con el impedimento de " aproximación " legal, mediante la ley marco europea, de los estados miembros en materia relativa " a las disposiciones fiscales, a las disposiciones relativas a la libre circulación de las personas ni a las relativas a los derechos e intereses de los trabajadores por cuenta ajena " -Art. III-172, 2. En esa misma parte del Tratado, es también donde se reitera el blindaje al Banco Central Europeo de cualquier atisbo de control democrático -Art. III-188-, impuesto en el Art. I-30-, o donde los derechos sociales se condicionan a " la necesidad de mantener la competitividad de la economía de la Unión " -Art. III-209. Es en la Parte III, que trata " De las políticas y el funcionamiento de la Unión ", la que se extiende por tres cuartas partes de todo el articulado -322 de un total de 448 artículos-, donde se expone todo un auténtico programa neoliberal, sorprendentemente detallado para un texto " constitucional ", y casi imposible de reformar, al establecer el requerimiento de la " unanimidad " de todos los miembros para establecer cualquier reforma, según plantea el Art. IV-445.

Bajo la argucia que dice impulsar la potencia de una mano de obra adaptable ", en realidad lo que busca es la imposición de la " flexibilidad " laboral y la " liberalización del mercado de trabajo ". Así, se señala explícitamente que los mercados laborales deben tener " capacidad de respuesta al cambio económico ", para lo que habrá que " potenciar una mano de obra adaptable ". De esta forma se dota a la tan temida por los obreros, flexibilidad laboral, de rango Constitucional, siendo la primera Constitución que establece directamente un programa para la flexibilidad laboral, o lo que es lo mismo, establece normas por las que se asegura la precariedad y la subsiguiente angustia que genera en la clase obrera, especialmente en los jóvenes. Pudiera parecer un galimatías, una diferencia semántica al paso, pero no es lo mismo tener reconocido el derecho a vivir de tu trabajo, que el derecho el trabajar, puesto qué en base a la primera definición, aunque no se cumpla en los hechos, un obrero tiene reconocido el derecho y la posibilidad de trabajar, de vender su fuerza de trabajo; la segunda opción aceptada en el Tratado no es otra cosa que una usurpación política del derecho al trabajo hasta ahora reconocido. El derecho al trabajo considera la dignidad y estabilidad del único patrimonio de los trabajadores, el derecho a vender su fuerza de trabajo, el derecho a un puesto de trabajo, y eso es lo que, en este Tratado, no solamente no se recoge, sino que se cercena. Si la conquista obrera del derecho al trabajo iba acompañada de todas las mejoras logradas por la clase obrera con su lucha, el " derecho a trabajar " no va acompañado ni de las mínimas condiciones de dignidad para ejercerlo. Así, se dice, " Todo ciudadano de la Unión tiene libertad para buscar un empleo, trabajar, establecerse o prestar servicios en cualquier Estado miembro ". De esta forma, el derecho al trabajo es substituido por la " libertad " para que cada cual se busque la vida, reduciendo así nuestros derechos a menos que papel mojado, puesto que se borran de un plumazo.

Por si aún queda alguna duda al respecto, piénsese que si con la legislación actual -a pesar de haber perdido numerosos derechos o ser negados en los hechos- todo ciudadano de este país tiene reconocido el derecho al trabajo y los gobiernos, al menos, están obligados por ley a realizar políticas económicas que procuren paliar la caída del empleo. Sin embargo, si sólo se reconoce el derecho a trabajar, el problema se pasa al trabajador y la responsabilidad exclusiva de hacerlo o no, es únicamente del trabajador. Aunque en teoría, nadie pueda impedirnos trabajar, los estados miembros de la UE, niegan todo derecho de los obreros y se dedican únicamente a garantizar el cumplimiento de su función: garantizar que los ricos sigan acumulando ganancias.

La Directiva Bolkenstein, establece que una empresa que desarrolle su actividad en España podrá fijar su sede en otro país comunitario y las condiciones salariales, derechos sociales, normativas de medio ambiente, etc., serán las del país originario donde tenga su sede. Además, se reducen a la mínima expresión los derechos a percibir un salario "justo", la protección contra los despidos, el desempleo, la exclusión, el derecho a una pensión de vejez o pensiones públicas suficientes y el derecho a una vivienda, u otros servicios públicos, que paulatinamente serán eliminados o privatizados. Así pues, éste es el modelo de Europa que nos ofrece la oligarquía financiera dominante en la sociedad actual.

El presente Tratado, en la lógica de los anteriores, al no permitir la armonización de la legislación laboral y social, que exige la unanimidad para establecer unos derechos mínimos, cierra cualquier posibilidad a que se puedan igualar los derechos sociales de todos los obreros de la UE y abre las puertas a que sí se equiparen, los derechos existentes, con los de los países en que la clase obrera se encuentra más desprotegida. Este es, en definitiva, el más potente mecanismo de sometimiento legal y político que los obreros habrán de enfrentar, pues anula todos sus derechos conquistados a costa de sus luchas, sacrificios, sangre y cárcel, sufrimientos padecidos por la clase obrera en sus más de 150 años de historia gloriosa.

Tanto en el Estado Español, como en Francia, Gran Bretaña e Italia, por citar algunos, existen naciones con problemas nacionales no resueltos. Al ser los estados miembros de la UE, los únicos sujetos del Tratado Constitucional, El derecho a la constitución del propio estado y la libre unión de los pueblos sin estado europeos, no son recogidos, simplemente desaparecen, pues se niegan los derechos nacionales de los pueblos sin estado europeos. La delegación del Estado Español, encabezada por el anterior Jefe de Gobierno, tuvo un gran protagonismo en que esto fuese así, quedando reducida cualquier referencia a los derechos de los pueblos, a los derechos de las personas miembros de las minorías nacionales. Mientras que los agentes de más peso en la UE alentaron con toda su fuerza por el derecho de autodeterminación de los pueblos de Europa Central y de la antigua URSS, hoy se niega en la práctica el derecho de autodeterminación para el resto de los pueblos europeos sin estado, reduciéndolos a regiones y autonomías, previendo únicamente competencias administrativas para ellos, sin reconocer sus lenguas nacionales como oficiales y restringiendo su único ámbito de competencia al Comité de las Regiones, eso sí, sin ninguna capacidad legislativa. La propuesta de los comunistas al respecto, es reconocer el derecho a la creación del propio estado de dictadura del proletariado y la reunificación de las naciones divididas en varios estados, y a partir de ese momento, reconocer el derecho a la libre unión con otros estados socialistas. Esta es la base de la única solución democrática de la cuestión nacional y que únicamente podrá lograrse con la revolución socialista.

Uno de los valores fundamentales que marcan el desarrollo de una sociedad, es el derecho a la educación. Pues bien, el derecho a la educación, como formación integral de la persona, deja de ser garantizado por el Tratado, pasando a guiarse por en concepto de concretar el principio de la mercancía en la educación, desarrollando una educación totalmente privatizada y de que cuanta más ignorancia tenga el pueblo más fácilmente podrá ser manipulado; por el contrario, ya se encargan de programar, por todos los medios de información y culturales, programas alienantes, vacíos de contenido, con el único objeto de hacer perder el tiempo, la curiosidad por aprender, con el fin de crear ciudadanos sumisos y maleables.

Esta Constitución impone la privatización de la seguridad social, de la salud, entre otros servicios y empresas públicas, pasando a denominar los Servicios Públicos, sino como "Servicios Económicos de Interés General". “Económicos”, que se guiarán por el principio de la ganancia y en cuanto a lo de “interés general”, hemos de entenderlo cómo de interés para las empresas que se harán cargo de dichos servicios al objeto de sacar una suculenta ganancia. Por eso los servicios ya no serán públicos, el libre mercado se encargará de "atender" las necesidades básicas en función de las ganancias que les deparen y el que quiera tener derecho a la salud, habrá de pagarla.

Con el fin de poner todos los sectores de la economía, susceptibles de proporcionar una ganancia, el Tratado de Constitución no contempla en absoluto un sector público bajo control democrático, a pesar de que dicho sector es vital para el funcionamiento de la economía, liquidando de un plumazo el ahorro social y depositándolo en manos privadas para que la rentabilidad pase a sus manos. La prioridad absoluta que el Tratado de Constitución da a la competencia abrirá las puertas a una ruinosa carrera hacia el abismo y a un mayor basurero social, a donde serán relegados millones de obreros, al aplicar una macroeconomía tan restrictiva como para impedir un desarrollo económico sostenible y el pleno empleo. La Constitución deja a la UE prácticamente sin poder ni competencia para llevar adelante políticas de bienestar, los derechos de los trabajadores o la cohesión social para toda la Unión, en tanto que intensifica los derechos de los patronos.

Ni por asomo se plantea un modelo social europeo, al no reconocer derechos fundamentales ni ofrecer unos niveles de protección y bienestar social comunes a toda la Unión. Por el contrario, si por una parte se cierra la puerta a que todos los ciudadanos de la UE puedan disfrutar de los derechos comunes alcanzados, por otro se abre la puerta a la liquidación de los derechos sociales existentes conquistados. Derechos fundamentales como el trabajo, a la salud o una vivienda digna, de entrada no son reconocidos, generando una fuerte presión para que todos los Estados tiendan a liberalizar el mercado de trabajo y los derechos sociales. Si comparamos el Tratado de Constitución, con otras constituciones burguesas como la del Estado Español, la francesa y no digamos la sueca, aunque se las pasen por el forro de sus caprichos, es incluso menos social, al admitir que un solo estado pueda bloquear cualquier avance o conquista social alcanzada a través de la lucha.

En cuanto a la agricultura, seguirá estando completamente controlada y regulada por la Unión Europea y regulada según las directrices de la Política Agraria Común, no ofreciendo nada nuevo de lo que existe hoy, por lo que seguirá produciéndose una desprotección de la agricultura. En cuanto al sector industrial, se disuade al cualquier estado miembro de tratar de proteger su industria, al establecer políticas industriales que " han de ir encaminadas al desarrollo de la industria competitiva ". Se señala que se establecerán leyes, excluyendo cualquier armonización de las legislaciones nacionales de los Estados miembros. En definitiva, no existen políticas agrarias e industriales. Si cualquier estado miembro tiene la pretensión de proteger a su industria, la UE ya ha establecido normas por las que se sancionará toda intervención pública que trate de proteger un sector determinado con problemas. Como muestra, tenemos el claro ejemplo de los astilleros en el Estado Español.

Además de imponer constitucionalmente la " libre circulación de capitales ", tanto en el interior de la UE, como con terceros países, determinadas políticas laborales y las políticas económicas neoliberales, se excluyen de la decisión ciudadana para someterlas a las de los " técnicos ", las políticas más queridas por la oligarquía financiera del poder plutocrático. Así la política monetaria y de cambios queda al arbitrio del Banco Central Europeo, constituido por los Bancos Centrales nacionales y un comité ejecutivo elegido por los gobiernos -entre los banqueros y funcionarios de los bancos centrales- que, tras un período de 8 años, no pueden ser reelegidos, de modo que el primer interés al que atenderán será el de las empresas a las que tienen más probabilidades de dedicarse -obviamente las empresas financieras, por supuesto. El Banco Central Europeo no puede admitir ni instrucciones ni sugerencias de ninguna institución europea ni de los Estados miembros, para establecer de forma independiente la política monetaria y de cambios de la Unión. Pero, al mismo tiempo, la política económica de la Unión debe adaptarse a las políticas fijadas por el BCE.

En cuanto a las relaciones internacionales de la UE. La Unión Europea continuará teniendo dificultades para poder actuar en el mundo con una sola voz, al mantener que las decisiones en política exterior se tienen que aprobar por unanimidad. Por ejemplo: un solo Estado puede bloquear que la Unión se posicione contra la guerra de Irak o Chechenia, lo que impedirá el desarrollo de una política exterior común verdadera y coherente. Todas las decisiones, además, estarán supeditadas a la estrategia de la OTAN.

Si ahora el voto en las elecciones sirve para poco, el voto prácticamente no tendrá peso en la toma de decisiones de la Unión Europea. Los ciudadanos sólo podrán votar para elegir los diputados del Parlamento Europeo, el menos importante de los órganos de gobiernos de la UE. El Parlamento tiene la función legislativa, pero no por sí mismo, si no en combinación con el Consejo de Ministros, quienes -al igual que el Consejo Europeo y la Comisión Europea- no son elegidos directamente por los ciudadanos, sino por los respectivos poderes ejecutivos de los estados miembros. El poder legislativo y el ejecutivo se hallan confundidos en los " Consejos ": el Consejo Europeo -formado por los Jefes de Gobierno- y el Consejo de Ministros -constituido, en sus diversas formaciones, por los ministros de las distintas carteras. De modo que los Gobiernos abocan competencias de los Parlamentos, para ejercerlas ellos directamente. La pretendida "Constitución" Europea pretende imponerse sobre las Constituciones de los Estados, lo que estaría muy bien si incrementara las garantías democráticas y los derechos ciudadanos, pero, muy al contrario, significa una pérdida de derechos y conquistas, supeditados a los intereses del capital financiero.

El Parlamento Europeo, única institución escogida directamente por la ciudadanía europea, no tiene las competencias propias de una cámara legislativa: el Tratado niega al Parlamento el derecho a proponer legislación y a escoger de entre sus miembros al Presidente de la Comisión Europea -órgano que impulsa las políticas de la Unión-. Con este Tratado, el Parlamento Europeo no será un parlamento con plenas competencias legislativas, presupuestarias y de control. Quedarán ámbitos claves donde el euro-parlamento no podrá legislar. En pocas palabras, se votará únicamente a diputados que tendrán funciones legislativas limitadas y que carecerán de poder de control de los órganos ejecutivos. Por si esto fuera poco, esta Constitución significa el fin de la democracia tal como debe era entendida por los principios demo-liberales, porque establece como norma constitucional políticas que deberían ser decididas por los gobiernos según el mandato de sus votantes. Por ejemplo, las políticas sociales, la gestión de los servicios públicos, las políticas de Defensa. Esa es la trampa de esta mal llamada Constitución. Acaba con la política propiamente dicha y con las principios demo-liberales, porque votar no tendrá sentido. Ya no se podrá tomar ninguna decisión importante. Será imposible revisar o modificar la Constitución si se aprueba, porque para modificar el texto de la Constitución, será necesario el acuerdo de los 25 estados miembros. La mayoría de la ciudadanía, aún hoy, carece de información adecuada sobre este Tratado. Tampoco se han dado garantías suficientes para un debate público y plural a la altura de lo que se pretende aprobar. Sin embargo, el gobierno del Estado Español, a pesar de los exiguos resultados del referéndum, ya da por hecho la total aceptación del Tratado. Cualquier modificación sustancial del Tratado constitucional exigirá el acuerdo unánime de los 25 miembros de la Unión y su revisión, no sólo jurídica, sino política, resultará casi imposible.

Mienten porque tienen temor a la clase obrera y su reacción. Su mentira es que si gana el  NO  la Unión Europea puede paralizarse, apelando al miedo para conseguir que el tratado sea aceptado. Pero si gana el NO y la Constitución no se ratifica, la Unión Europea no se derrumba ni se paraliza, pues sigue vigente el Tratado de Niza hasta el año 2009 y el Consejo Europeo deberá analizar qué hacer, a pesar de que de darse la situación de que algún país no ratifique, ya está contemplado en el Art. IV-447.2, " El presente Tratado entrará en vigor el 1 de noviembre del 2006, siempre que se hayan depositado todos los instrumentos de ratificación o, en su defecto, el primer día del segundo mes siguiente al del depósito (...) del último Estado (...) ". A partir de ese momento se deberán iniciar nuevas negociaciones, como se señala en el Art. IV-443, 4, donde dicen: " Si transcurridos dos años desde la firma del Tratado (...) las cuatro quintas partes de los Estados miembros lo han ratificado y uno o varios (...) han encontrado dificultades (...), el Consejo Europeo examinará la cuestión. ". Aunque este último artículo se refiere a las reformas de la Constitución, es la única salida viable.

En síntesis. Todos los países miembros se comprometen a aumentar el gasto militar, se permiten las privatizaciones de " servicios de interés general ", se impiden huelgas coordinadas entre países, se permite el cierre patronal, al no igualar condiciones laborales y sociales se permite el chantaje y traslado de los medios de producción donde sea más fácil explotar al trabajador, los movimientos de capital son totalmente libres e iguales en todos los estados pero no los derechos sociales que si se igualarán en algo será a la baja, se legaliza el concepto de guerra preventiva, se refuerza el control policial, la represión y denegación de asilo político entre estados de la Unión, los inmigrantes pasan a ser " extranjeros de larga duración ", no recoge ni el derecho de autodeterminación ni a la libre unión, se produce una progresiva mercantilización de la cultura, de la educación, de la sanidad y de los restos del llamado "estado asistencial europeo ", el único sistema permitido es la " libre economía de mercado competitiva ".

A la clase obrera le decimos claramente que, al rechazar el Tratado de Constitución Europea nos estamos posicionando por la revolución socialista, por la dictadura del proletariado y el socialismo, por la libre unión de los pueblos y naciones de Europa, por la construcción de la Europa socialista de los soviets, que camine a través de la lucha contra la restauración capitalista y en la construcción del socialismo hacía el comunismo; le decimos que hay que rechazar utopías como la de una “ Europa social ”, pues no puede haber tal Europa mientras persistan las clases y la lucha de clases. La única unión de Europa sólo se podrá alcanzar con la Revolución Socialista.

III. Desarrollo de la lucha de clases en el Estado Español.

El Estado Español muestra algunos datos reveladores de lo que significa la Europa de Maastricht. Si en 1991 teníamos 2.400.000 personas desempleadas, sólo dos años después y uno de la firma de Maastricht, el paro ascendía a 3.600.000. Las medidas económicas a partir del 92 no dejan lugar a dudas sobre su orientación monocorde e inflexible. Primero el conocido como “ Decretazo ” del PSOE, de 1992, que hace pasar el período mínimo de cotización con derecho a prestaciones de 6 meses a 1 año, al tiempo que rebaja la cuantía de las prestaciones. La Contrarreforma laboral, también del PSOE, en 1994, establece cambios profundos en el mismo sentido y adquiere fama sobre todo por la legalización de las ETT. El Pacto de Toledo, de 1994, que acaba con la universalidad del sistema de Seguridad Social y la garantía de pensiones, amén de disminuir sustancialmente el aporte empresarial a la Seguridad Social. Después vendría la Nueva Reforma Laboral, esta vez ya del PP, en 1997, en la que entre otras muchas cosas, se rebaja la indemnización por despido improcedente a 33 días por año en vez de 45. También en 1997 se dio el Pacto laboral por el empleo, en el que se añaden nuevas causas para el despido objetivo. En 1999 el coste de los despidos se había reducido un 26,5%, haciéndose extremadamente barato para el empresariado. Así hasta el Decretazo del PP, de 2002, en que se endurecen aún más las condiciones para el cobro del desempleo y en general se atacan con ahínco los derechos del trabajo.

Buena parte de todos estos Pactos fueron suscritos por los dos sindicatos mayoritarios del país. En ningún otro Estado de la Unión de los 15 hasta entonces se dio tanta colaboración sindical, ni se han producido acuerdos generales entre sindicatos y patronales, ni tripartitos generales. Los resultados de todo ello son también bastante indicativos del éxito de la estrategia dominante: si en 1977 las rentas del trabajo en España ascendían al 55,1% del PIB, en 2002 apenas llegaban al 40% del mismo (lo que supone un trasvase de rentas de más de 7 billones de pts. para el gran capital). Mientras para la población trabajadora aumentaba la precariedad (en 1996, por ejemplo, el 96% de los contratos laborales que se hicieron fueron temporales), para los grandes bancos lo que aumentaba sin fin era el beneficio, del orden de un 35% anual. Por su parte las empresas públicas son vendidas al mejor postor, como ha ocurrido con los ferrocarriles, que fue iniciada su privatización con nocturnidad y alevosía.

Con el nuevo Gobierno del PSOE, en tanto que representante de la dictadura de la gran burguesía, se cumple con la denominada “ alternancia ”, que trata de capitalizar el gran descontento expresado por las movilizaciones de las masas obreras rechazando la agresión y rapiña imperialista sobre el pueblo de Irak. Que nadie se llame a engaños, por más que traten de mostrar una apariencia democrática, el Estado es un instrumento al servicio de la burguesía y el fin primordial de actual gobierno encabezado por Zapatero, es el de lograr la paz social necesaria que permita y garantice a banqueros, saqueadores, explotadores y opresores, continuar desenvolviendo sus planes para perpetuar el actual dominio de clase, por medio de la dictadura burguesa, que garantice los ingresos y ganancias de los ricos.

¿Cómo se cumple la función del Estado, de garantizar los ingresos de la gran burguesía?

Si tomamos como ejemplo los datos del Tribunal de Cuentas del Estado, vemos que las irregularidades en los modos de contratación de obras públicas del Estado, durante el anterior gobierno encabezado por Aznar, ascienden a un monto de casi 13.000 millones de € que han ido a parar desde las arcas del Estado a manos privadas.

El referéndum sobre el denominado “ Tratado por el que se establece una Constitución para Europa ”, que realizaron, ha tenido como único objetivo el lograr el consenso social necesario y el aval imprescindible de la clase obrera, a fin de servir a los mismos intereses y planes de perpetuar el dominio de clase oligarquía financiera dominante e impulsar el desarrollo del nuevo bloque imperialista que garantice el que los ricos continúen acumulando ganancias y les permita prepararse para la nueva contienda, con el resto de las potencias imperialistas, por un nuevo reparto del mundo.

Los que nos solicitaron el apoyo a su proyecto, son los mismos representantes del neoliberalismo que exaltan el “ nuevo orden mundial ”, cuyo fin no es otro que tratar de perpetuar la opresión y la explotación. Nos hablan de una “ Alianza de civilizaciones ” y nos prometen el fin de las guerras, pero si miramos el panorama bélico actual, claramente descubriremos como éste sigue el patrón que marcan sus ansias por el control de los recursos energéticos y para el cuál sólo hay dos leyes no escritas: bien cada estado se los procura en el mercado mundial -si se dispone de recursos-, bien se apropian por la fuerza de las armas.

Los imperialistas, principalmente USA, se han decantado claramente por la opción de controlar los recursos energéticos a sangre y fuego. El resto de las potencias imperialistas ya conocen el camino: la agresión y la rapiña. A pesar de las mascaradas y engaños de los representantes de turno de la gran burguesía, aún para ellos, siempre se impone el criterio de que con las armas se conquistan y defienden derechos y toda potencia o bloque imperialista se verá abocado a seguir ese camino, pues la superior y última etapa de la sociedad burguesa, el imperialismo, solo puede garantizar su pervivencia por medio de la guerra. Las palabras de la Secretaria de Estado yanqui son claras y precisas: “ América y el mundo libre están una vez más comprometidos en un combate a largo plazo contra una ideología de odio, tiranía, terror y negación de la esperanza ”. Es decir, los imperialistas han de comprometerse a aniquilar a sangre y fuego a quiénes odien la rapiña, opresión y explotación imperialistas, a quiénes se opongan a su terror y la única esperanza posible es la que surge de la esperanza surgida del hedor de su cadáver insepulto. Es en esta perspectiva, a pesar de sus mascaradas, en la que el Estado Español desenvuelve su estrategia de “ Alianza de civilizaciones ”, frente a la guerra de civilizaciones, o como podríamos denominarlo, imperialismo con rostro humano.

La Ley Antiterrorista, la ley de partidos y los pactos antiterroristas, acordados entre el autodenominado “ Bloque constitucional ”, han dotado de un poder protagonista a la Audiencia Nacional y los jueces, lo que viene a ratificar la tendencia a la aplicación de la legislación antiterrorista tan contraria a todo Estado de Derecho. De esta forma, la Audiencia Nacional -heredera del anterior Tribunal de Orden Público establecido por la dictadura franquista para juzgar por delitos comunes a todos los opositores al Estado- está convalidando la legislación de un estado policial y de excepción, derivado de los acuerdos y tratados aprobados a través de la Unión Europea, tratados que en absoluto son garantía de los mínimos derechos humanos. En base a la aplicación de dichos tratados, en el Estado Español, se detiene arbitrariamente, se tortura, se ilegaliza partidos políticos, se cierran medios de comunicación y se coarta la libertad de expresión.

En base a estos criterios, en Euskadi se viene desatando una auténtica caza de brujas contra la juventud, las organizaciones políticas y los medios de comunicación, como en los mejores tiempos del franquismo, donde la posesión de una estrella roja de cinco puntas, o de un documento del nacionalismo radical, constituyen simples ejemplos de peligrosidad, que junto con toda una serie de pruebas irregulares e ilegales, orquestadas por la policía y la guardia civil, pasan a constituir las pruebas necesarias para que jueces y fiscales “estrella” demuestren la participación en una organización sobre la cual pasa a hacerse una elucubración basada en los informes de las fuerzas de seguridad del Estado, donde las imputaciones individuales de los detenidos no cuentan, únicamente cuentan los seguimientos, registros, escuchas telefónicas y las declaraciones policiales.

A pesar de que el Estado Español ha ratificado los tratados y protocolos internacionales contra la tortura, los informes presentados por los organismos internacionales y la cotidianeidad de los hechos, muestran que en el Estado Español las fuerzas de seguridad del Estado aplican de forma sistemática la tortura. Pese a ello, los jueces y fiscales muestran un absoluto menosprecio, no ya sobre el concepto de tortura, si no sobre el hecho indiscutible mismo. Pese a considerar la tortura como un delito de lesa humanidad, es un hecho que desde los más avezados defensores de la ética burguesa, los políticos y las instituciones, se burlan abiertamente de la práctica habitual y las denuncias.

Los juicios se convierten en juicios políticos, no parten de una elaboración jurídica, si no de la defensa de una opción política definida por el estado. El aparato judicial burgués niega a cada paso los propios principios judiciales sobre los que se sustenta. Se juzgan conductas políticas y conflictos políticos y la lectura de las conclusiones de las acusaciones se discuten en términos políticos. Juicios donde las fuerzas de seguridad comparecen como peritos, donde los fiscales se basan en una legislación con tipos penales en blanco, sin una clara expresión de cuáles son las conductas penables, arbitrarias y donde las conductas no están estipuladas como prohibidas sino regidas por la estimación subjetiva del juez y el fiscal, “ estrella ”, de turno. Por tanto, dependiendo de quién juzgue, se considerarán que pueden ajustarse a una conducta terrorista y así condenar. Según los términos por los que ha de guiarse todo estado de derecho, lo que se debe hacer en un informe es valorar los elementos de prueba y, en consecuencia, reafirmar la petición de pena. Todo lo demás, en términos jurídicos, es impertinente, puesto que al no haber elementos de prueba que se ajusten a derecho, los jueces y fiscales “ estrella ” de la Audiencia Nacional, recurren a todo su arsenal intuitivo para decir que se trata de terroristas, sin que en la gran mayoría de los juicios se aporten pruebas concluyentes que demuestren tal conducta delictiva.

La agudización de la lucha de clases, la crisis de la sociedad burguesa y el gran conflicto social que hay debido a la desigualdad generada por el sistema capitalista, dota de gran poder y protagonismo al poder judicial y, principalmente, a la Audiencia Nacional, que desarrolla las funciones de orden público de un estado policial y aplica a todos los movimientos sociales que se oponen al modelo económico vigente y la dictadura burguesa, la negación del estado de derecho, llenando las cárceles de quiénes se atreven a oponerse a la dictadura burguesa actual, extendiendo sus garras de opresión y represión, más allá de los confines de las fronteras del Estado, por toda la Unión Europea, donde se sigue deteniendo y encarcelando, en base a los mismos juicios farsa, a comunistas, nacionalistas y luchadores contra la dictadura burguesa.

Como una expresión más de la crisis social, de la doble moral para tratar el problema de la mujer y de la falta de perspectivas de que puede ofrecer la sociedad dominante, que sigue sus pautas de descomposición, durante el año 2004 han sido asesinadas -puesto que de auténticos asesinatos se trata-, a manos de sus esposos, compañeros, amigos o hijos, un centenar de mujeres, de las cuales una de cada cuatro eran emigrantes.

Hay que ver más allá de la superficie, desentrañar esa doble moral burguesa, para ver lo que está pasando en el mundo. Por un lado, a pesar de que se trata de ocultar y minimizar el problema, convirtiéndolo únicamente en titulares de prensa de un día, todos vemos los horrores que día a día padece la mujer, como expresión de la raíz del sistema social imperante, que solo puede funcionar si sigue pisando el lomo de millones a través del mundo, si sigue desarrollando la doble opresión y explotación que sufre la mujer. El patriarcado sigue muy vivo, a pesar de que no se le denomine por ese nombre y está siendo reestructurado por el imperialismo, para continuar la opresión y explotación sobre la mujer, por lo que urge luchar contra ella y vivir a su luz. Por ejemplo: el origen de la palabra " familia " del latín, tan manoseada hoy por los jerarcas de la Iglesia, significa que todo le pertenece al hombre, mujer, hijos y todas sus posesiones. La esclavitud sexual, la violencia doméstica, el matrimonio obligado, la violación, la ablación de niñas, la trata de blancas, el casamiento de niñas, todo esto tiene sus orígenes en la sociedad dominante y no va a desaparecer sin arrancar sus causas.

Nos presentan las nuevas reformas de la Ley del Divorcio y de la tutela compartida, como unos logros. Pero ¿qué ocurre, principalmente con la mujer y los hijos, tras el divorcio? De manera generalizada, los hijos pasan a cargo de la mujer, teniendo el marido la obligación de pasar una pensión para sus hijos. Pero ¿qué garantías Estatales, sociales y judiciales hay para que se cumpla y pueda cumplir con esa obligación paterna? Ninguna. Si difícil es sacar a los hijos adelante en el matrimonio, teniendo que trabajar el hombre y la mujer, ¿qué ocurre tras la separación? La realidad es que los hijos paran a ser una carga más para la mujer y una agudización de su opresión.

Teóricamente existe una muy restrictiva concesión del Estado, para que la mujer pueda abortar, para que pueda decidir sobre si quiere o no conservar un hijo no deseado, si tiene medios para poder realizarse el aborto, claro. Pero ¿qué ocurrirá tras la aplicación del nuevo Tratado de Constitución Europea, donde prima la doble moral cristiana al respecto y no se garantiza el que la mujer no sea perseguida por abortar? ¿Volveremos a ver las caras de tantas mujeres muertas en el pasado a causa de los abortos clandestinos? Naturalmente, las mujeres e hijas de los que puedan pagarse una clínica no tendrán ese problema. ¿Volveremos a ver las fisonomías borrosas de las mujeres sumisas a las que un embarazo no deseado les borre los sueños y esperanzas? La doble moral burguesa no se permite ni pensar en ellas, en esas mujeres de carne y hueso que encierran a esos fetos no deseados.

Las modas, los estereotipos por los que inducen a que la mujer se rija, son reflejo de la actual clase dominante y manifiestan en todas sus vertientes la doble opresión que la mujer sufre: como clase social y como mujer. La religión, como opio del pueblo, juega un claro papel en la perpetuación y la potenciación de la opresión de que es objeto la mujer. Apoyándose y potenciando la parte de subjetividad inherente a los hombres, su labor principal es la de embaucar a las masas, someterlas e impedir que se levanten contra sus opresores. Pero entre todas las religiones, el catolicismo destaca como un conglomerado singularmente reaccionario y pernicioso para la mujer y la clase obrera.

La Iglesia Católica, encabezada por un único tirano espiritual y material, es la única religión que cuenta con un Estado propio y constituye a la vez un poder espiritual, económico y político en todo el mundo; ninguna otra religión dispone de los medios financieros y está entrelazada con el poder monopolista, como lo están el Vaticano y los obispos católicos; ninguna religión está tan ligada al poder dominante como las católica desde la época del imperio romano. Nos anuncias una gran producción cinematográfica sobre las “ Cruzadas ”, donde hemos de ver como ninguna otra religión ha recurrido a la utilización de la represión y de feroces guerras exterminadoras, para imponer su credo y concepción del mundo como la iglesia Católica.

Magos en el arte de adaptarse a los procesos históricos y a pesar de conservar sus raíces ideológicas y ritos feudales, la iglesia Católica se ha sabido adaptar bien a la etapa del imperialismo. A pesar de que en sus llamamientos abogan por los principios democráticos, la realidad es que sus estructuras internas los niegan, comenzando por su no respeto de la separación entre religión y estado y la exigencia del absoluto respeto y cumplimiento de sus encíclicas. Con la aparición de sectas al seno de la Iglesia, como el “ Opus Dei ” y “ Los Legionarios de Cristo ”, los sectores más reaccionarios aspiran a que los estados se conviertan en teocráticos, donde toda la vida social esté al servicio del Vaticano.

Desde que el fascista Mussolini concediese a la Iglesia Católica el derecho a poseer un estado propio, constituyéndose el Estado Vaticano con la firma del Tratado de Letrán, en 1929, la Iglesia Católica posee su propio Estado soberano y toda la serie de garantías y medidas de protección diplomáticas de las que ninguna otra religión disfruta. Con la inmunidad y los privilegios diplomáticos internacionales que ello conlleva, el Estado Vaticano, principalmente a través del “ Opus ”, se dedicado a introducirse en todas las esferas del Poder, poniéndose a su servicio y tratando de que los estados sean reflejo de su estado, demostrando su habilidad para entablar lucrativos negocios con todos los gobiernos, independientemente del color, no ha de extrañarno encontrar al Vaticano como principal soporte ideológico de las dictaduras más sangrientas y reaccionarios, guiándose siempre por lo que es la esencia de sus postulados:

En el mundo imperialista unipolar de hoy, el poder de la Iglesia Católica, sus tramas y redes de influencia, no tienen límites ni fronteras y se proyecta por todas las esferas de la realidad internacional, contando no sólo con sus medios de comunicación mediáticos, si no con el apoyo de los gobiernos reaccionarios. En el último cónclave para la elección de nuevo pontífice, no solamente hemos visto la expectativa de todos los medios de comunicación mundiales, también ha quedado patente la feroz competencia política por el control del Vaticano y el aval de los principales líderes imperialistas, independientemente de cuál sea su religión, demostrándose cómo el Vaticano es uno de los poderes claves del sistema de dominación imperialista mundial. A su vez, el Vaticano ha aprovechado esta circunstancia para extender sus redes en los países donde el catolicismo es minoritario. Así es como se expresa su credo de: “Dad al César lo que es del César”, pero para que los césares del mundo se guíen y hagan lo que la Iglesia diga, recibiendo como pago de sus inestimables servicios a la perpetuación del sistema imperialista mundial el benefició de la exención impositiva de sus bienes, sus parroquias sostenidas por los Presupuestos Generales del Estado –como ocurre en el Estado Español-, sus fundaciones, sus propias ONG, empresas y todo su gigantesco imperio monopolista ligado a las más grandes multinacionales. La introducción de la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas y la regularización de la institución del matrimonio bajo el patronazgo de las leyes canónicas, que no admiten el divorcio, si no perteneces a familias prominentes y puedes pagarlo, son otros de los servicios que cumple la Iglesia a los estados. El Vaticano es el más grande paraíso fiscal del mundo: no pagan derechos arancelarios por sus importaciones, y de ahí que uno de sus negocios más lucrativos sea el blanqueo del dinero negro proveniente del tráfico de armas y del narcotráfico, muy por delante de Gibraltar, Caimán, Suiza, Bermudas o Liechtenstein.

Aparte de las denuncias y pleitos por pederastia y abusos sexuales, en los que se ha visto involucrada la Iglesia, actualmente el Banco del Vaticano está involucrado en otro pleito judicial, en Estados Unidos, donde los sobrevivientes serbios y judíos de la Shoah, de los campos de concentración, han presentado un requerimiento ante la Corte Federal de San Francisco: el caso Alperin contra el Banco del Vaticano, con el que pretenden que la Iglesia a rinda cuentas sobre los fondos expoliados durante la Segunda Guerra Mundial, en colaboración con los nazis alemanes y los fascistas que dominaron Italia.

Jamás, en los más de 150 años de dictadura burguesa en el Estado Español, la juventud se ha visto más carente de perspectivas que en la actualidad, siendo el sector de la sociedad que más dependiente de sus padres y que más está sufriendo los efectos del repliegue político general de la Revolución Proletaria Mundial. Esta situación, en que domina en amplios sectores el escepticismo y el empirismo, fomentado además por los detentadores del anarquismo, ha ido generando el mayor mercado de drogas, donde los jóvenes son el principal cliente. La juventud del Estado Español está sufriendo el mayor índice de fracaso escolar en las enseñanzas primarias y media de toda la UE. Las reiteradas reestructuraciones de la enseñanza, no han venido más que a profundizar la crisis y el fracaso de una clase dominante incapaz de hacer frente a las necesidades de futuro de la humanidad, donde el criterio de la ganancia contamina todos los ámbitos sociales y la enseñanza se ha convertido en un ámbito más donde el sector privado, principalmente la Iglesia, extrae sus ganancias. La educación se ha convertido en una mercancía más y al conocimiento sólo podrán acceder aquellos que puedan pagárselo; la perspectiva que se da al resto de los jóvenes son el ejercer de mercenarios por 600 € en el ejército, la precariedad laboral y engrosar las filas de parados.

De ser un país exportador de mano de obra barata a los diferentes mercados de trabajo europeos, desde los años ochenta el Estado Español se ha convertido en un país receptor de emigrantes, provenientes, principalmente de norte africano, América Latina y los países del norte de Europa, calculándose que un 10 % de la población son emigrantes.

Las reiteradas regularizaciones de los emigrantes tenían como eje fundamental el propiciar la permanente irregularidad de la situación de estos trabajadores, entrando en el mercado laboral como mano de obra barata, propicia a todos los abusos inimaginables por parte de los patronos, no sujeta a los mínimos beneficios laborales que aún conserva la clase obrera y receptora de toda clase de abusos, sufriendo persecuciones, detenciones, palizas en las comisarías hasta llegar incluso al asesinato en las dependencias policiales, almacenados en centros de por meses hasta su expulsión. Esta es, en términos generales, la política seguida por los anteriores gobiernos, esta situación ha generado, según cálculos de diversas ONG, que unos 2 millones de emigrantes se encuentren en la ilegalidad, sin perspectivas de poder regularizar su situación. A pesar del reciente proceso de regularización emprendido por el Gobierno de Zapatero, durante el año que lleva de gobierno han sido expulsados más de 100.000 emigrantes. La regularización iniciada en febrero ha supuesto que más de 600.000 emigrantes hayan podido salir a la luz y la posibilidad de regularizar su situación, lo que no va a suponer, en absoluto, una mejora de su situación de opresión y explotación, muy al contrario, para poder mantener su situación regular se ven sometidos a una mayor presión y explotación de sus patronos, bajo la amenaza de romper su contrato y el consecuente aumento de su inseguridad. Por otra parte, organizaciones de emigrantes calculan que más de 341.000 trabajadores, que entraban en las normas exigidas para la regularización, han sido despedidos al negarse sus patronos a regularizarles.

¿Cómo se desenvuelve hoy la situación de la lucha de clases?

Desde que los imperialistas iniciasen los preparativos para la guerra de rapiña en Irak, hasta el 14 de marzo de 2004, se han producido cambios de suma importancia en el Estado Español, que abren nuevas puertas a la superación del Repliegue Político General de la Revolución Proletaria Mundial. La política, es decir, la lucha de clases por el Poder se ha elevado a una nueva situación. Desde la transición de la dictadura democrático-burguesa que dirige el capital financiero como facción dominante de la gran burguesía imperialista; y el de la revolución, el camino hacia el socialismo cuyo centro y fuerza principal es el proletariado que hoy avanza en la reconstitución de su Partido, desenvuelve una creciente protesta orientándose y apuntando a la toma del Poder a través de la guerra popular especificada a la situación concreta del Estado Español.

El capital financiero acomete, a partir del 75, una reestructuración estatal que le permita convertirse en una potencia imperialista capaz de competir con las demás en el reparto del mundo. Este camino, que venía preparando desde que el capital financiero comienza a hacerse con el control del Estado sobre otras facciones de la gran burguesía en 1939, y sobre todo desde el 53 en que comienza a dar los pasos necesarios de cara a este objetivo, se consolida a través de medidas políticas -constitución del 78-, económicas -integración en la UE, reestructuración industrial, penetración acelerada en el Tercer Mundo, principalmente en América Latina- y militares -entrada en la OTAN y la UEO, reforma militar-, al cabo de estos casi 28 años ha conseguido el objetivo de figurar como potencia imperialista y cumplir un papel cada vez mayor como tal, pero al mismo tiempo se enfrenta a una crisis de todas sus estructuras, se acentúan las contradicciones que amenazan la “ paz social ” que necesita para resolver sus problemas, y sus distintas facciones pugnan entre sí haciendo aún más difícil la situación.

El proceso de fusiones bancarias encaminadas a poder competir con la banca extranjera tanto a nivel internacional como dentro del estado, ha finalizado y hoy afrontan su expansión en el mercado financiero internacional, con el asalto a las fusiones y absorciones allende de sus fronteras, acentuado las divisiones dentro del capital financiero; las luchas de los distintos grupos por impedir y hacerse con el control de grandes bancos, llegan incluso a frenar y dar marcha atrás en la fusiones emprendidas.

Si la tónica de los años ochenta y noventa, era un alto crecimiento del déficit público, ocasionado por la asunción del Estado de las conquistas sociales de la clase obrera, la necesidad de impulsar el crecimiento económico asumiendo los costes de la reestructuración -subvenciones, desgravaciones, privatizaciones y reprivatizaciones ruinosas-, que con sus amortizaciones e intereses aumentaron el déficit y los gastos cada vez mayores en terrenos como defensa, para la modernización del ejército, y para inversiones y créditos a países del Tercer Mundo. Para paliar la rápida multiplicaron del déficit público, se incremento la presión fiscal, a través del fuerte aumento de los impuestos indirectos y directos con la introducción del IVA. Hoy la tónica ha cambiado, habiendo obtenido el Estado a octubre del 2004, en términos de contabilidad nacional, un saldo positivo de 7.678 millones de €. ¿Cómo se ha obtenido este superávit? Tres han sido las causas fundamentales, por orden de importancia, la fuerte reducción del gasto del Estado en prestaciones y servicios sociales, el aumento de los impuestos indirectos y la reducción en el pago de intereses por inversiones reales del Estado.

El desarrollo y ampliación de la UE, van a provocar conflictos en el seno de la clase dominante, al tener que afrontar el recorte de las ayudas que provenían de los Fondos de Compensación, que iban a parar a manos privadas por la vía de la corrupción. Una parte de ésta, si bien está de acuerdo con la ampliación, considera que se han aceptado condiciones demasiado duras que perjudicarán al Estado Español. De esta opinión son gran parte de las burguesías agraria e industrial y la burguesía media. La decisión de la UE de regularizar aún más los excedentes agrarios y el recorte de ayudas a la agricultura, por una parte, y la perspectiva de la falta de competencia con los nuevos socios en cuanto a bajos salarios y costos de producción, por otra, empeoran esta situación.

El Estado Español es uno de los países de la UE que menos invierte en investigación. El mayor recorte en las inversiones necesarias en la investigación, la poca competitividad de los productos españoles en el extranjero, a causa de su alto coste provocado por el atraso tecnológico de las empresas y el pago de “royalties” al exterior, hacen que el crecimiento de las exportaciones sea muy inferior al de las importaciones -en el los primeros 8 meses del 2004, el déficit acumulado ascendía a 37.110 millones de €. Esta situación empeorará este año, por el aumento de bienes de capital, bienes de consumo no alimenticio y el aumento de los precios petrolíferos y la mayor dependencia de las importaciones. El creciendo el saldo negativo de la balanza creció, entre enero y agosto del 2004, un 30'5 %, mientras que las exportaciones sólo crecieron un 7'5 %. Este desequilibrio sólo se ha podido compensar con ingresos provenientes del turismo. Pero, a su vez, al turismo que dependía de poder ofrecer precios más bajos que los de otros países mediterráneos, tiene que lidiar con efectos negativos como la implantación del euro, que ha generado en los precios incrementos de hasta el 120 %, la reducción del “ estado de bienestar ” en los países de Centro-Europa y el aumento de la fuerte competencia del resto de los países del área del Mediterráneo, son causas que están llevando a un descenso del número de turistas y de ingresos.

Pese a las discrepancias que existen entre las distintas facciones de la gran burguesía y, por lo tanto, entre los partidos que las representan, ambas están de acuerdo en que hoy el PSOE es la única alternativa de gobierno que puede ejercer de bombero y apagar el fuego generado por la agudización de las contradicciones sociales y la crisis estructural del Estado. Tratan infructuosamente de volver a lograr la confianza de las masas en la dictadura democrático-burguesa y la revitalización del Parlamento, mientras afilan sus armas represivas para acabar con toda protesta. Frente a esta posición de la gran burguesía, la burguesía media sigue apelando a la concertación social, pues al ser más débil encuentra mucho más difícil resistir la embestida de la clase, ante la debilidad y crisis de los partidos y sindicatos revisionistas; por eso apela también a la conciliación y el consenso, a fortalecer el marco constitucional, con el objetivo de continuar engañando a las masas y frenar el ascenso de sus luchas y organización. La gran burguesía se cree aún fuerte; el período del 2003-4, tembló y sigue temblando ante la perspectiva de nuevas y más poderosas luchas; pese a su aparente fuerza y confianza, no está segura del resultado del combate y son constantes sus llamamientos a olvidar los acontecimientos del siglo XX, principalmente los marcados por el inicio de la época de la revolución proletaria, son reiteradas sus apelaciones al consenso, la conciliación de clases y de civilizaciones, para impedir los avances de la nueva gran ola de la Revolución Proletaria Mundial.

A la crisis económica y política del Estado burgués se añade su crisis ideológica y organizativa. La escasa rentabilidad económica y el desgaste político de la aventura de la intervención en Irak, así como la debilidad mostrada por las reformas y capacidades militares, cuyo objetivo fue convertir un ejército que servía para mantener el “ orden interno ” burgués en ejército imperialista, capaz de competir por un nuevo reparto del Mundo, ha decantado a la facción dominante de la gran burguesía a afianzar las posiciones que abogan por el desarrollo de un nuevo eje imperialista, encabezado por Alemania y Francia, capaz de hacer frente y competir con la superpotencia USA y los nuevos competidores que se están conformando en Oriente.

Al mismo tiempo, las medidas preventivas internas, son muestras de que se debilita su capacidad de enfrentarse a la revolución, tarea que se le confía principalmente a la Guardia Civil y a la policía; ésta, por su carácter de cuerpo civil, y pese a la oposición de sus altos mandos, no puede manejarse con la efectividad y obediencia de quienes se rigen por leyes militares, además de ser un cuerpo mucho más dividido y conflictivo, y con una moral y confianza en los mandos muy inferior.

Por todas estas razones, el camino de la reacción está sembrado de obstáculos; su Estado se hace más y más frágil cada día. Como lo demostró durante las movilizaciones contra la intervención imperialista en Irak, este Estado tendrá que apelar de modo creciente a la violencia contra las masas y así irá atizando la revolución y cavando su propia fosa.

Hoy como ayer, aquellos que niegan la existencia de situación revolucionaria en el Estado Español, con las movilizaciones del año 2003 a 2004 pasaron súbitamente a reconocerla, confirmando así su antimarxismo, al poner como causa de ella la movilización de las masas, tratando de centrar al proletariado en el movimiento reivindicativo para negar la revolución, desviarlo de su objetivo, la toma del Poder, y finalmente negar la lucha armada para ir tras los procesos electorales y continuar sembrando ilusiones en el cretinismo parlamentario.

Asimismo hay quienes, incapaces de ver las divisiones y dificultades por las que atraviesa la reacción y los defensores de su estado, nos presentan un único bloque reaccionario contra el que sólo cabe luchar por “ algunas mejoras ” y en última instancia y como único fin de las luchas exigir que nos “ devuelvan los derechos y mejoras que nos fueron arrebatados ”, es decir, nuestra clase sólo debe luchar por reivindicaciones inmediatas y olvidarse de los objetivos finales. Por más que se pretenda enmascarar con declaraciones altisonantes o luchas voluntaristas, el izquierdismo siempre muestra, tarde o temprano, su verdadera faz.

1º) En el Estado Español se manifiestan las condiciones sobre situación revolucionaria que nos plantea el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. En el plano internacional se agudizan las contradicciones con los países dependientes. Al mismo tiempo aumentan las contradicciones con la superpotencia hegemónica y con las demás potencias imperialistas; además de las contradicciones generadas por la guerra de mercados que se está desarrollando en el mundo, no son más que algunos ejemplos de los conflictos existentes.

2º) Contradicciones entre la burguesía financiera y el resto de los sectores de la burguesía; contradicciones entre el grueso de la gran burguesía y la gran burguesía de la zona norte, debido a la prioridad que el gobierno ha establecido en el desarrollo del sur y el este en perjuicio del llamado eje atlántico. Contradicciones entre la gran burguesía en su conjunto y la burguesía media, al no poder ésta competir con las grandes empresas y verse invadida por mercancías de menor coste con las que no pueden competir provenientes de las importaciones. Todas estas contradicciones, lejos de menguar y suavizarse, se irán agudizando día a día.

3º) Contradicción entre el gobierno y el proletariado y las masas, que son quienes soportan el mayor peso de los impuestos, sufriendo un recorte constante de sus derechos y conquistas. Al mismo tiempo, son el proletariado y las masas, principalmente los emigrantes, los que soportan un mayor aumento de la explotación, fomentada por medidas que favorecen la corrupción. Con nuestros impuestos seguimos pagando el saneamiento de las empresas, que una vez que son rentables pasan a reprivatizadas y pueden seguir acumulando ganancias. Ha sido nuestra clase quien ha pagado y sigue pagando la reconversión industrial. ¿Para qué?, para quedarse sin trabajo y engrosar las listas de parados, que repercute en un mayor abaratamiento de los salarios, al haber mayor excedente de mano de obra y someter a los emigrantes a mayor explotación. La presión fiscal tanto directa como indirecta ha ido aumentando día a día, mientras las prestaciones sociales van disminuyendo.

4º) La contradicción entre la burguesía y el proletariado sigue agudizándose, pues, para paliar los efectos de la caída de la tasa de ganancia y encontrar una salida, aumentan la explotación a través de la reducción de los salarios reales, el aumento de los ritmos de producción, la economía sumergida, el paro, la explotación de los emigrantes, etc.; en suma, los empresarios buscan acumular ganancias a costa del aumento de la explotación, a lo que nuestra clase no le cabe otra salida que continuar resistiendo.

5º) Desde la burguesía alcanzase su etapa superior y última, el imperialismo, la pequeña burguesía ha ido enfrentando su ruina, incapaz de competir con las grandes empresas y las multinacionales. Si en un principio fue la pequeña burguesía agraria la más afectada por la ruina, viéndose obligada a engrosar las filas del proletariado; hoy en día es la pequeña burguesía mercantil, surgida a la luz del desarrollismo de las ciudades, en los 60 del siglo pasado, que es incapaz de competir con las grandes superficies, la que se ve abocada a la ruina y día a día aumenta su desesperación. El mercado negro y los ambulantes han ido creciendo en los últimos años debido al aumento del paro y la ruina de los pequeños comerciantes.

6º) El gobierno incrementa las fuerzas policiales y moderniza las medidas de inteligencia, la prevención y su armamento, para mejor reprimir los levantamientos del proletariado y las masas. Al mismo tiempo amplia sus funciones, permitiéndoles ejercer un mayor control sobre la población. Los empresarios, por su parte, se rodean de auténticos matones, incrementando los llamados “ servicios de seguridad ”, que son las primeras fuerzas de choque con las que cuentan los empresarios a la hora de afrontar cualquier conflicto. Estos “ servicios de seguridad ” son auténticos policías en el seno de las empresas, labor que es acompañada por los comités de empresa controlados por el revisionismo, y ejercen su autoridad sin ningún tipo de limitaciones.

7º) El hambre es ya cotidiana para amplios sectores de las masas, paliada por la entrega de alimentos por parte de la Cruz Roja, siendo ya más de cuatro millones de personas en este país que no perciben ningún tipo de ingresos o con pensiones que no cubren los mínimos necesarios, viviendo únicamente de la caridad. La drogadicción es ya un mal crónico que ataca principalmente a la juventud, provocando innumerables muertes y enfermedades mortales. Miles de jóvenes cuentan como única salida el ingresar en las filas del ejército profesionalizado o son empujados a la delincuencia, faltos de toda perspectiva, abarrotando las cárceles e incrementando la inseguridad de las calles. El aumento de las bandas organizadas es una cruda realidad que padecen las masas, al ser el Estado Español un refugio para todas las grandes bandas de Europa, que además cuentan con la complicidad de sectores de la policía para emplearlas en la represión sobre los revolucionarios. Además existen auténticas mafias policiales dedicadas al robo y al tráfico de drogas.

8º) Por falta de perspectivas y recursos, muchos estudiantes se ven obligados a dejar sus estudios y aquellos que los continúan se ven inmersos en una dura lucha individualista por alcanzar méritos, lo que va en detrimento de la calidad de enseñanza, que cada día se aleja más de la realidad y los avances de la ciencia. Mientras en el pasado se valoraban los conocimientos, hoy se valora el título y sobre todo el servilismo y la idiotez. Las universidades se han convertido en un gran mercado, sujetas a los principios de las leyes de mercado e intereses de las grandes empresas. Mientras falta gente especializada para trabajar con las nuevas tecnologías y los centros de formación profesional han ido desapareciendo del panorama de la necesaria formación de los jóvenes.

Todas estas contradicciones se van agudizando y en la perspectiva de la aplicación del nuevo Tratado de Constitución Europea, van desarrollado la conciencia de las masas, que junto al proceso de reconstitución del Partido, constituyen las fuerzas subjetivas de la revolución. Son contradicciones que ningún estado reaccionario puede solucionar, por lo que se irán agudizando cada vez más, creando un clima más y más propicio para la revolución. En consecuencia, la tarea que hoy debemos afrontar es la de desarrollar hasta su culminación la reconstitución del Partido, desarrollar y organizar las luchas del proletariado en función del Poder, de la Revolución Socialista, por el camino de la aplicación de la estrategia militar del proletariado: la guerra popular, a nuestras condiciones concretas. Como nos enseña el Presidente Mao, todo este caótico estado en que se encuentra la sociedad no tiene otra salida que la revolución. Esta sociedad es “ leña seca, que arderá pronto en una gran llamarada ”. Las movilizaciones contra la guerra en Irak, no han supuesto más que un primer ejemplo al que seguirán otros cada vez más importantes y de mayores y trascendentales consecuencias.

De esta forma, sujetándonos al Marxismo-Leninismo-Maoísmo y analizando la realidad concreta de la revolución en el Estado Español a partir de él, hemos de concluir que vivimos en una situación revolucionaria en desarrollo desigual y, en consecuencia, toda estrategia, táctica y acción política han de partir de dicho reconocimiento. La lucha de clases avanza hacia la contienda antagónica entre revolución y contrarrevolución y es a partir de esto que el proletariado y su Partido hemos de desarrollar y establecer la táctica adecuada y correcta.

Tras la definición de la situación como revolucionaria, el punto central no es si vivimos una situación revolucionaria o no, sino cómo afrontar el desarrollo de la agudización de la lucha de clases. Hoy todos perciben como el clima social se va agudizando, como ya no sirven las recetas que mantenían la “ paz social ” y el “ consenso ” que han venido auspiciando los defensores de la dictadura burguesa desde la reestructuración estatal del 76. Sólo los bribones y los tontos niegan la situación revolucionaria, unos desarrollando campañas para enmascarar la realidad y adormecer mejor al proletariado y las masas, y otros, incapaces de ver más allá de sus narices, se empecinan en mantener y perpetuar la división de la clase, impedir su organización y no ver la realidad objetiva amparándose en dogmas y recetas ya caducos que esconden no sólo su ignorancia sino también su oportunismo.

En el Estado Español vivimos hoy una situación revolucionaria en desarrollo. Esta es la cuestión fundamental y, por lo tanto, el punto de partida de la ideología proletaria, por lo que hemos de asirnos firmemente a la ideología científica del proletariado, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente el Maoísmo, al estudio y aplicación de sus tesis sobre la situación revolucionaria tantas veces tergiversadas por el oportunismo de derechas.

IV. La Creciente proletarización de la sociedad.

El capitalismo es el modo de organización de la sociedad en que todo, incluso los hombres, se convierte en mercancía. La tierra, las fábricas y en general todos los instrumentos de producción y riquezas, pertenecen al un pequeño número de terratenientes y capitalistas, mientras que las masas populares no poseen ninguna o casi ninguna propiedad y su única salida para subsistir es venderse como fuerza de trabajo. Los capitalistas agrarios, industriales, mercantiles y bancarios, contratan a los obreros su mano de obra por un determinado tiempo y salario, obligándoles a producir una serie de artículos que venden en el mercado, pagando a los obreros el salario imprescindible para que el obrero y sus familiares puedan apenas subsistir, todo lo que los obreros producen por encima de sus necesidades básicas, se lo apropian los capitalistas, constituye la plusvalía, su ganancia.

El proceso de globalización, de mayor entrelazamiento de la economía mundial, está sometiendo todos los rincones del planeta al mismo proceso de organización social. El número de obreros aumenta constantemente, cada vez es mayor el número de campesinos, principalmente, que se ven obligados a convertirse en fuerza de trabajo e ingresar al mercado laboral; la ruina de sectores cada vez mayores de las burguesías media y pequeña, se ven obligados a concentrarse en las periferias de las ciudades, para constituirse en fuerza de trabajo, perdiendo las esperanzas de volver a su condición anterior. Esta situación hace crecer el mercado laboral y la oferta de fuerza de trabajo excedente. Esta es una ley constante marcada por el desarrollo de la sociedad burguesa. La etapa de los monopolios en el desarrollo del capitalismo, cómo señaló Lenin, entró hace más de un siglo en la fase superior que propicia que las compañías medianas, y aun más las empresas más pequeñas, sean engullidas, una tras otra, por las grandes corporaciones multinacionales, en que cada vez mayores sectores de la burguesía media y pequeña, se arruinan y engrosan las filas del proletariado.

El acceso a la tierra en los países donde persisten las relaciones de producción, feudales o semifeudales, en el campo, es uno de los factores claves para hacer avanzar o estancar el proceso de globalización y proletarización de la sociedad imperialista actual. Los países pobres que han recurrido a repartos más equitativos de la tierra, han progresado más rápidamente en la reducción del hambre y la superación de las relaciones feudales o semifeudales de producción; por el contrario, en los países en dónde más se ha frenado el acceso a la tierra del campesinado, es dónde mayores bolsas de pobreza se han ido acumulando en torno a las ciudades, no habiendo significado una ruptura con las relaciones feudales o semifeudales, que han continuado manteniéndose en los nuevos asentamientos urbanos a dónde han ido siendo obligados a desplazarse los campesinos. En la actualidad, en unos 30 países pobres del mundo, dónde se ha ido produciendo esa despoblación del campo, se tiene que hacer frente a situaciones de emergencia alimenticia, calculándose que unos 67 millones de personas necesitan ayuda urgente; en estos países, con grandes extensiones de tierra que pertenecen a grandes terratenientes, donde no se desarrollan cultivos adecuados a las necesidades de la población, sino que se encuentran sometidos a las necesidades e intereses de las grandes corporaciones multinacionales y del mercado, los terrenos de los pequeños agricultores que aún subsisten son tan reducidos que se encuentran sumidos en la permanente necesidad y no cubren sus mínimas necesidades.

Por otra parte, otro hecho en el que también se constata un aumento con la aplicación de las recetas neoliberales y la globalización, es el trabajo forzoso -lo que es lo mismo que la esclavitud- que sigue siendo una realidad en pleno siglo XXI, afectando principalmente a países de América Latina, como Perú y Bolivia, donde miles de personas trabajan bajo amenaza o son retenidas en contra de su voluntad para ser explotadas de la forma más salvaje. Según las cifras globales dadas por los organismos oficiales, unos 12 millones de personas estarían bajo esta condición laboral en el mundo, de las cuales, diez millones son explotadas en la economía privada y el resto son víctimas del tráfico humano, concentrándose tanto en lugares remotos como en grandes ciudades, afectando a emigrantes y, principalmente a mujeres en la esclavización sexual y a los niños.

Como consecuencia de la mayor concentración del capital en menos manos, el imperialismo, imponiendo el neoliberalismo y la denominada globalización, a través de sus organismos internacionales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, ha acumulado el mayor poderío económico mundial, perteneciendo al imperialismo norteamericano el 48% de las empresas y bancos más importantes del mundo, el 30% corresponden a los países de la Unión Europea y el 10% a el Japón; de las diez principales multinacionales del mundo, nueve son de origen yanqui y constituyen la fuerza dominante en las finanzas, en la industria farmacéutica y biotecnológica, de la información y el software y el comercio al por menor, es decir controlan los sectores de la " nueva economía ". Esta gran concentración de capital, es también la causa principal que ha ido generando la gran proletarización creciente, acumulando crecientes ejércitos de desocupados en todo el mundo y el mayor empobrecimiento de los pueblos, donde más de la mitad de la población mundial vive en pobreza, el 50% de los niños del mundo sufren desnutrición, en los Estados Unidos, que pretende imponer su " estilo de vida ", hay más de 50 millones de pobres, en todo el mundo la inestabilidad laboral y los parados se cuentan por centenas de millones, hechos que muestran un sistema incapaz y que la burguesía es una clase inútil sin capacidad para construir, como pregonan, un orden de igualdad y justicia. En todos los países, el neoliberalismo está destruyendo los programas de bienestar social, atacando los derechos que con su lucha ha conquistado la clase obrera, ofreciendo únicamente la inestabilidad del trabajo y una mayor reducción salarial.

El término “ liberalismo ” resume ideas políticas, económicas e ideológicas. El liberalismo se constituye en programa social cuando Adam Smith publicó en 1776 “ La Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones ”. En dicho texto, Adam Smith proponía que la autonomía de la economía y sus leyes configuran el orden social. Por lo tanto, el libre comercio era, según Smith, la mejor forma de desarrollo de la economía de una nación. Esa noción económica prevaleció hasta principios del XX, cuando John Maynard Keynes, tras la Gran Depresión de los años 30, expone una teoría que cuestionaba los postulados liberales. Según Keynes las leyes de la economía eran insuficientes para alcanzar el desarrollo, se requería por tanto una intervención del Estado en la economía. Estas ideas tuvieron gran influencia en el “ Nuevo Trato ” propuesto por Roosevelt.

La crisis y por tanto la reducción de las ganancias, provocada por inestabilidad estatal, financiera y social provocó, a partir de la década del sesenta, la emergencia del “ neo ”, nuevo, liberalismo. El neoliberalismo propone un orden de libre competencia impulsado por las leyes del mercado: apertura económica, tanto al comercio como a la inversión internacional; reducción de salarios e inestabilidad laboral, mediante la negación de los derechos de los obreros; eliminación de los controles de precios y del movimiento de capitales, bienes y servicios; reducción del gasto estatal en educación y salud; recorte del gasto en mantenimiento de las comunicaciones, saneamiento y suministro de agua; desregulación del trabajo, el ambiente y la seguridad pública; privatización de los sectores productivos de las empresas, bienes y servicios públicos. Ese neoliberalismo puede definirse, como lo que la gran burguesía puede ofrecer para “ convertir el mundo en un gran centro de compras donde se pueden adquirir indígenas aquí, mujeres allá ”. El neoliberalismo ha sido impuesto en todo el mundo por instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio.

Otro aspecto esencial del neoliberalismo y la globalización, y con el fin de enfrentar la lucha de la clase social que crece, el proletariado, los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo y todo aquello que cuestione su sistema y sobre todo, con el objetivo de frenar e impedir la revolución mundial, es centrar su política en la lucha contra el “ terrorismo ”. Sus orígenes parten con Reagan, que en la década del 80 acuña la palabra " terrorista " para combatir la revolución mundial, todo movimiento nacional y toda oposición política. Hoy es parte esencial de la estrategia preventiva de seguridad nacional y de la teoría militar que acuñan todos los gobiernos del mundo. La lucha contra el “ terrorismo ” se ha convertido en el eje fundamental sobre el que las diversas alas de la gran burguesía centran toda su acción política, sobre el que propugnan leyes que restringen los derechos civiles y políticos. De tal forma se ha convertido en eje fundamental de la gran burguesía y fundamento de toda su acción preventiva, política, policíaca y represiva, que organizaciones como Human Rigth Watch se han visto en la necesidad de denunciar que la " guerra contra el terrorismo ha dado una nueva razón para ignorar los derechos humanos y que los gobiernos la usan para atacar a sus enemigos políticos ".

El imperialismo vislumbra la perspectiva de su horror y trata de implementar medidas para castigar y reprimir las luchas del proletariado y los pueblos del mundo, todo el que ose levantar su voz contra la dominación imperialista, contra la dominación de una gran burguesía caduca, es tachado automáticamente de “ terrorista ”. Tras el 11 de septiembre, muchos países occidentales aprobaron leyes para negar y restringir los derechos civiles y darle muchos más poderes a la policía, jueces y otros organismos de represión del Estado. Por ejemplo, dando una vuelta de rosca más a su política preventiva, el muy autodenominado “ demócrata ” de Zapatero, propone la creación de un “ pacto antiterrorista internacional ” con el objetivo de afianzar y profundizar la prevención represiva contra el proletariado, eso si, sin perder la imagen “ democrática ” de la represión. Con el triunfo de Bush para un nuevo mandato, las perspectivas no son menos halagüeñas para el proletariado norteamericano y los pueblos y naciones del Mundo, una de sus primeras medidas ha sido la de nombrar un nuevo secretario de Justicia, Alberto Gonzales, conocido defensor de la tortura; el gobierno de Tony Blair ha presentado una serie de proyectos de ley sobre el crimen y la seguridad; el gobierno holandés tomó nuevas medidas de seguridad. Lo mismo puede decirse del resto de los países que hoy conforman la UE. Pese a la oposición del gobierno canadiense a la invasión yanqui de Irak, ha tenido mucha unidad y cooperación con Estados Unidos en actividades antipopulares. Por ejemplo, Canadá es uno de los principales proveedores de tropas para la ocupación de Afganistán. Con Inglaterra, Australia y Nueva Zelanda, Canadá ha venido colaborando con Estados Unidos en la operación del tristemente célebre sistema de alta tecnología Echelon para espiar las telecomunicaciones del mundo. Estos no son más que algunos ejemplos de cómo los estados reaccionarios se refuerzan para contrarrestar las ansias de emancipación de la clase obrera y los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo.

En este marco, es de destacar la situación de América Latina, concebida por el imperialismo yanqui como su patio trasero, área de contienda con el imperialismo de la UE y de Japón y donde trata de penetrar el nuevo imperialismo de China, donde el fracaso de las políticas neoliberales ha llevado a un retroceso económico, arruinando y desplazando a millones de campesinos que han creado ingentes bolsas de pobres en torno a las ciudades, incrementando la creciente desigualdad y el aumento de la pobreza, llegando a 220 millones de pobres o indigentes, 55 millones de desnutridos, 15% de parados y el 45% subempleados, y agobiante deuda externa; todo lo que acrecienta la inestabilidad política que viven países como Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú, Haití, Guatemala, República Dominicana. En esta región el imperialismo yanqui, con el apoyo de la UE, viene aplicando el denominado " Plan Colombia ", que no es más que un siniestro plan militar de terror del imperialismo yanqui para ejercer su control sobre esta vital región de América Latina.

Si el liberalismo del siglo XIX se basaba en el racionalismo burgués, que sostenía que la esencia explica la existencia. El neoliberalismo ha asumido y propagado, en cambio, el existencialismo que destaca la irreductibilidad -el carácter dado- de la existencia, su prioridad respecto a la esencia y la imposibilidad de trascender la pura existencia de lo real. Al igual que los filósofos existencialistas, el neoliberalismo afirma que el principal vicio del pensamiento racional estribaba en tomar como punto de partida el principio de la contraposición entre sujeto y objeto, pues el pensamiento racional ve toda la realidad, incluido el hombre, tan sólo como objeto, como algo ajeno al hombre mismo. Contrariamente, la filosofía del existencialismo, parte de la unidad entre sujeto y objeto y de que dicha unidad se halla encarnada en la existencia, que es algo irracional.

El existencialismo expresa el pesimismo de la burguesía ante su etapa final de crisis, de decadencia, de cadáver insepulto que demanda ser enterrado. Según su doctrina, para adquirir conciencia de sí mismo como existencia, el hombre ha de encontrarse en una situación límite, por ejemplo, ante la muerte. Ello hace que el mundo se convierta para el hombre en íntimamente próximo. Su concepción sobre el conocimiento se basa en la intuición -la experiencia existencial en Marcel, la comprensión en Heidegger, la iluminación existencial en Jaspers-, que es el método fenomenológico de Husserl irracionalmente interpretado. En el existencialismo, ocupa un importante lugar el planteamiento y la solución del problema de la libertad, definida como elección que hace el hombre de una posibilidad entre innumerables posibilidades. El carácter voluntarista de la explicación que el existencialismo da de la libertad, estriba en separar la elección de las circunstancias, es decir, estriba en aislar de la necesidad objetiva, de las leyes, al hombre. En última instancia, los existencialistas convierten el problema de la libertad en un problema puramente ético y entienden la libertad, según el espíritu del individualismo extremo, como libertad del individuo respecto a la sociedad.

Como base ideológica sobre la que se ha ido fundamentando el neoliberalismo, el existencialismo es la principal corriente que ejerce su influencia sobre el arte y la literatura burgueses de estros días y la mentalidad de la gran mayoría de la intelectualidad burguesa. Reiteramos, en tanto que expresión ideológica del imperialismo, es una concepción del mundo en consonancia con el estado de ánimo depresivo de la intelectualidad burguesa en la época en que expresa su incapacidad para dar respuestas positivas a las cuestiones planteadas por la inestabilidad de la vida en la época imperialista, los sentimientos de angustia, desesperación y desolación inherentes al hombre en este momento. Constituye una reacción irracionalista frente a la Ilustración y a la filosofía clásica alemana, que expresaron el optimismo propio de la etapa revolucionaria de la burguesía. La actitud política reaccionaria de la mayoría de los filósofos existencialistas se halla íntimamente vinculada a sus concepciones filosóficas. En tanto que demencia ideológica asumida por el imperialismo y a su servicio, se ha ampliado hasta mezclarla con la ideología del fundamentalismo cristiano, a fin de justificar estos tiempos de guerra sin límites, que requieren una enorme mortandad, grandes sacrificios y matar a sangre fría sin jamás preguntar el por qué, pues el fundamentalismo cristiano celebra la venganza, la crueldad, el castigo, la matanza y la obediencia ciega.

¿Cómo ha ido afectando a las filas del proletariado la sublimación del existencialismo y el feroz individualismo que hoy propaga el imperialismo? Son respuestas perentorias a las que hoy hemos de responder los comunistas, ante la perspectiva de la apertura de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial.

La estrategia desplegada por imperialismo, en aplicación del más feroz neoliberalismo, ha sido la de buscar constituir un intelectual orgánico propio, que legitime la reestructuración reaccionaria de la sociedad. Así, una parte considerable de los intelectuales, que décadas atrás asumieron su labor y se comprometieron con un proyecto de sociedad más justa e igualitaria, se han pasado a la acción de argumentación y defensa del campo reaccionario del imperialismo. Otros, que dicen defender una supuesta neutralidad científica, en realidad sirven al propio imperialismo por omisión. Ante la falta de Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas, quienes han resistido a esas transformaciones conservadoras, buscando preservar espacios para el pensamiento crítico, desde sus aulas, en su producción científica, en la difusión de la cultura e incluso desde responsabilidades de gestión universitaria, enfrentan, casi siempre, de manera aislada, innumerables obstáculos en su desarrollo profesional, derivados de una cruel caza de brujas desatada por el imperialismo, en la difusión de los frutos de su trabajo y en sus ingresos.

La gestación de la universidad neoliberal abarca distintos aspectos, simultáneos y sucesivos, como la redefinición del campo de lo congnoscible (qué, cómo, para qué y para quiénes se conoce); la manipulación de la sistemática reducción presupuestal como sustrato material para introducir en las universidades la lógica del mercado en tanto proveedor de recursos; para definir los conocimientos y productos viables; igualmente, para introducir la flexibilización laboral en las relaciones universitarias: competencia individual para lograr ingresos adicionales que les doten de un alto nivel de vida; productividad -con la consiguiente tendencia a la mediocridad- usado como parámetro de evaluación y definición de la carrera académica y de sus retribuciones, con una marcada estratificación del sector académico; supeditación de las relaciones laborales a la negociación individual de la materia académica, con el consabido debilitamiento de las organizaciones sindicales; y el fortalecimiento de las universidades privadas mediante el abandono de todo proyecto de desarrollo de universidad pública. Las universidades públicas, mediante los cambios profundos a que han sido sometidas, se constituyen en un reducto subordinado a la dependencia científica y tecnológica. Estas transformaciones sistemáticas de la universidad, han dado cambios estructurales a los que han de sumase la transformación de los currículum profesionales, la supresión de carreras y la introducción de otras carreras acordes con los objetivos e intereses dominantes de la reproducción de las multinacionales, presentadas como las demandas del mercado profesional, condicionando con ello el perfil y la función social de varias generaciones de estudiantes.

¿Dónde está la raíz del proceso de proletarización creciente? ¿Qué fuerzas lo impulsan?

En el Manifiesto Comunista se nos señala que, toda la historia escrita de la sociedad humana, tras disolverse las comunidades primitivas de la gens, se caracteriza por la existencia de una aguda lucha de clases, donde o presores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otra franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes. Se nos insiste en que la moderna sociedad burguesa se impuso a sangre y fuego sobre las ruinas de la sociedad feudal y que en absoluto ha abolido los antagonismos de clase, si no que lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas . Durante el siglo XX, millones de obreros y campesinos se sumaron a las filas del proletariado. La moderna sociedad burguesa , que se alzó sobre las ruinas del antiguo régimen feudal, no ha abolido los antagonismos de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nuevas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha, que han venido a sustituir a las antiguas. La época de la burguesía se caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de clase . A pesar de las ilusiones que predican toda clase de oportunistas, la verdad ineludible es que toda la sociedad tiende a separarse, cada vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos , en donde a la cabeza se sitúan dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado.

Con el triunfo de la burguesía sobre el antiguo régimen, y más tras alcanzar ésta su etapa superior y última, el imperialismo, el mercado mundial impulsado por la burguesía, fue invadiendo todos los rincones de la Tierra, y en la misma proporción en que se dilataban la industria, el comercio, la navegación, los ferrocarriles, se desarrollaba la burguesía, crecían sus capitales, iba desplazando y esfumando a todas las clases heredadas de la Edad Media , en un largo proceso histórico que llevó unos 200 años, donde se han ido produciendo toda una serie de transformaciones radicales, que desempeñaron un papel auténticamente revolucionario. Desde que la burguesía instauró su Poder, pura y simplemente, dicho poder no ha sido otra cosa que el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la gran burguesía. En el largo período que necesitó, dondequiera que se instauró, echó por tierra todas las instituciones feudales, patriarcales e idílicas. Desgarró implacablemente los abigarrados lazos feudales que unían al hombre con sus superiores naturales y no dejó en pie más vínculo que el interés escueto, el del dinero contante y sonante, que no tiene entrañas. Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo todas las libertades a una única libertad: la libertad ilimitada de comerciar . La burguesía ha convertido en sus servidores asalariados al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia y puesto al desnudo la cruda realidad económica sobre la que se sustentan las relaciones sociales. Imponiendo su concepción del mundo y las relaciones de producción que ella emanan, toda la sociedad burguesa se sustenta en la ley de la máxima ganancia con el mínimo coste y nos muestra a cada instante que la vida no tiene más valor que el de una mercancía cualquiera.

Pero la burguesía no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de producción, si no es revolucionando todo el régimen social, conmocionando ininterrumpidamente todas las relaciones sociales, desplazando y agitando constantemente la producción. La necesidad de encontrar y abrir nuevos mercados, espolea a la burguesía de una punta a otra del planeta. Por todas partes anida, en todas partes construye, por doquier establece relaciones de producción y sociales. La burguesía, al impulsar, desarrollar y explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita. Entre los lamentos de los reaccionarios destruye los cimientos nacionales de la industria. Las viejas industrias nacionales se vienen a tierra, arrolladas por otras nuevas, cuya instauración es problema vital para todas las naciones civilizadas; por industrias que ya no transforman como antes las materias primas del país, sino las traídas de los climas más lejanos y cuyos productos pasan a engrosar el gran mercado mundial creado por la burguesía. Brotan necesidades nuevas, se destruyen los mercados locales y nacionales, la red de comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones. Y lo que acontece con la producción material, acontece también con la del espíritu. Los productos espirituales de las deferentes naciones vienen a formar un acervo común. Las limitaciones y peculiaridades del carácter nacional van pasando a segundo plano, y las literaturas locales y nacionales confluyen todas en una literatura universal.

Desde que la burguesía irrumpe en la historia ha extendido la civilización a las naciones más salvajes, obligando a todas las naciones a abrazar su régimen de producción o perecer, ha sometido el campo al imperio de la ciudad , creando ciudades enormes, intensificando la población urbana en una proporción respecto a la campesina y arrancando a una parte considerable de la gente del campo al cretinismo de la vida rural. La burguesía ha ido concentrando cada vez más los medios de producción, la propiedad y las personas. Las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, con todo su séquito de ideas y creencias viejas y venerables, se derrumban, y las nuevas envejecen antes de echar raíces. Todo lo que se creía permanente y perenne se esfuma, lo santo es profanado, y, al fin, el hombre se ve constreñido, por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás.

Toda clase social surgida en la historia, hasta la aparición del proletariado, ha ido generado sus espíritus subterráneos, sus fantasmas, sus sepultureros. Desde que se impone el dominio de la burguesía, la historia de la industria y del comercio no es más que la historia de las modernas fuerzas productivas que se revelan contra el régimen vigente de producción, contra el régimen de la propiedad donde residen las condiciones de vida y de predominio político de la burguesía. Basta mencionar las crisis comerciales, cuya periódica reiteración supone un peligro cada vez mayor para la existencia de la sociedad burguesa toda. Las crisis periódicas, cíclicas, que se desatan en la sociedad burguesa, en su última y superior etapa: el imperialismo, no solamente destruyen una gran parte de los productos elaborados, eliminan una considerable porción de las fuerzas productivas existentes y, lo más importante, al concentrar el capital por medio del entrelazamiento y la concentración del capital, avanzan en la centralización afianzando las bases sobre las que ha de construirse la futura sociedad socialista, una vez derrocado el poder de la burguesía. Pero, si por una parte las crisis económicas que genera el modo de producción capitalista, donde el gran desarrollo de las propias fuerzas productivas burguesas no sirve para seguir fomentando el régimen burgués de la propiedad, embaraza su desarrollo, mina y niegan el propio sistema imperialista imperante; por otra parte, hay que tener en cuenta que la crisis económica es uno de los medios por los que se regenera por medio de la destrucción violenta de una gran parte de las fuerzas productivas, conquistando nuevos mercados tras la guerra comercial desatada y por el entrelazamiento o socialización de la producción. Las armas con que la burguesía derribó al feudalismo se vuelven ahora contra ella.

Muy a su pesar, la burguesía no sólo genera y forja las armas que han de darle muerte, sino que pone en pie a los hombres que han de manejarlas: el proletariado. Pues en la misma proporción en que se desarrolla el capital, también se desarrolla el proletariado, esa clase obrera moderna que sólo puede vivir vendiéndose como fuerza de trabajo y que sólo puede venderse en la medida en que alimenta e incrementa el capital , encontrándose, como toda mercancía, sometido a los cambios y fluctuaciones del mercado y las modalidades de la libre concurrencia. La introducción y el avance de la técnica y la división del trabajo, han ido eliminando todo carácter autónomo, toda libre iniciativa y todo encanto que el obrero encontraba en el trabajo, aumentando la alienación del proletariado, convirtiéndolo en un simple resorte de las máquinas, reduciendo su labor a una simple operación mecánica, monótona y de fácil aprendizaje. Es por ello, también, que los gastos que suponen un obrero se han ido reduciendo al mínimo necesario que necesita para vivir y reproducirse. Así, cuanto más repelente es un trabajo, más bajo es el salario con que se paga al obrero; cuanto más aumenta la técnica y la división del trabajo, más aumenta también éste, bien como consecuencia del aumento de la jornada laboral, bien porque se alarga la jornada laboral o acelera el ritmo de las máquinas. Cuanto mayor ha sido el desarrollo tecnológico, menores en proporción son la habilidad y fuerza necesarias para que el capitalista continúe aumentando la producción y sus ganancias. Es por ello que las grandes multinacionales han ido desplazando su producción hacía países donde la mercancía de la fuerza de trabajo es más barata, convirtiendo a hombres, mujeres y niños, sin diferencia de edad, en meros instrumentos de trabajo, barriendo las relaciones sociales obsoletas y acelerando así el proceso de proletarización mundial.

Los burgueses proclaman con total descaro, con absoluto despotismo, que la clase obrera no tiene otro objeto para él que ser el instrumento del cual extrae su ganancia, que los obreros no tienen otro fin que el de servir a su lucro. Es por ello que somete a las masas obreras a una disciplina militar, siendo los soldados rasos de la producción, rodeados de toda una jerarquía de sargentos, oficiales y jefes. La clase obrera no sólo es relegada a ser sierva de la burguesía y del Estado burgués, sino que se haya diariamente sometida por el yugo esclavizador de la máquina, del burgués, de los perros a su servicio. Pero aquí no se termina, pues esa esclavitud sigue desenvolviéndose, esta vez, a manos de los otros sectores de la burguesía: el constructor, los supermercados y los banqueros que siguen hipotecando y esclavizando su vida.

Con el desarrollo del capitalismo, toda una serie de sectores sociales que venían perteneciendo a la clase media, pequeños industriales, comerciantes y rentistas, artesanos y campesinos, son absorbidos por el proletariado; unos, porque su pequeño caudal no es suficiente para alimentar las exigencias del desarrollo de la gran industria y caen en la arruina arrollados por la competencia y otros porque se ven superados bajo los nuevos progresos de la producción. Hoy, en todos los rincones de la Tierra, todas las clases sociales contribuyen, pues, a nutrir las filas del proletariado.

Tras el logro de la implantación de la primera dictadura del proletariado y construcción socialista, los ideólogos y economistas al servicio de la burguesía no han cejado de verter toda clase críticas y cuestionar el modo de producción socialista. Durante la mayor parte del siglo XX el blanco de sus críticas fue la economía socialista planificada. Primero, en contraposición a la construcción socialista, a fin de continuar acumulando ganancias y ganarse los corazones del proletariado, como alternativa económica, basaron el desarrollo económico del capitalismo en base a las recetas del keynesianismo; posteriormente, negaron el keynesianismo, mostraron su auténtica faz y pasaron a la más brutal exaltación y aplicación del neoliberalismo. Entre los economistas burgueses hoy ya hay quiénes no sólo no cuestionan sino que aceptan y ven viable la planificación económica y la centralización. Lo mismo ocurre con otro de los pilares del sistema capitalista, como es la libre competencia y contratación de la mercancía de la fuerza de trabajo, que hoy está siendo cuestionada por las grandes multinacionales que ven un freno a su desarrollo con el trasvase y la pérdida de “cerebros” de sus empresas.

Se nos ha insistido que en toda sociedad de clases la ideología dominante es la de la clase dominante y que es a través la acción del Partido Comunista que se desarrolla el proceso de lucha ideológica y que, principalmente, bajo la dictadura del proletariado, es cuando nos vamos desprendiendo definitivamente de la herencia ideológica legada por la burguesía y avanzamos en el proceso de proletarización en lucha entre lo viejo y lo nuevo, lo positivo y lo negativo, hasta alcanzar nuestra propia autodisolución como clase social.

El imperialismo, con el fin de negar y enmascarar las clases y la lucha de clases, hoy se empeña en manifestar su lucha contra lo que denomina “terrorismo”. Nosotros, los comunistas, nos reafirmamos en que la raíz de los problemas que continúa padeciendo la humanidad, está en la pervivencia de las clases y la lucha de clases, y toda lucha de clases es una acción política. Así, hoy más que nunca nos reafirmamos en el hecho incuestionable de que la existencia y el predominio de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incremento constante del capital; y éste, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. El trabajo asalariado presupone, inevitablemente, la concurrencia de los obreros entre sí. Los progresos de la industria, que tienen por cauce automático y espontáneo a la burguesía, imponen, en vez del aislamiento de los obreros por la concurrencia, su unión revolucionaria por la organización. Y así, al desarrollarse la gran industria. La burguesía ve tambalearse bajo sus pies las bases sobre que produce y se apropia lo producido. Y a la par que avanza, se cava su fosa y cría sus propios enterradores. Su muerte y el triunfo del proletariado son igualmente inevitables.

Manteniendo y enmascarando la dictadura de unos cuantos sobre la inmensa mayoría de las masas, su ideología centra en el individuo, siembra egoísmo y despreocupación por el colectivo; hay un fabuloso desarrollo económico producto de la plusvalía, del aumento del proletariado y su explotación, de la opresión de las colonias y semicolonias y de la rapiña imperialista; pero ese desarrollo económico no beneficia a las masas sino a un puñado de bandidos de la oligarquía financiera que, a sangre y fuego, mantienen la propiedad privada sobre los medios de producción; es por esto que sigue plenamente vigente lo establecido por Marx sobre la necesidad de la abolición de la propiedad privada y esto sólo puede hacerlo el proletariado, pues carece de propiedad y en esta lucha “los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen en cambio, un mundo que ganar ”.

V. Las tareas urgentes de los comunistas.

Reunidos de nuevo, tras dolorosas experiencias, los comunistas del Estado Español estamos empeñados en superar el repliegue político general y nos proponemos avanzar por la senda de retomar y desarrollar nuestras bases y tesis fundamentales. Fuertemente armados con el marxismo-leninismo-maoísmo, los comunistas, sin dejar de sentirnos orgullosos de nuestra identidad y condición, sin olvidarnos de los que nos precedieron, estamos decididos a superar nuestros errores y pasadas deficiencias. Cada vez más estrechamente unidos en la aplicación a nuestras condiciones concretas de nuestra ideología científica, no olvidamos que nuestra condición es servir a la clase obrera, no olvidamos nuestra condición internacionalista y caminamos firmes, definidos y decididos a cumplir con lo que la clase y la historia nos exigen y demandan.

Es un hecho objetivo que, quiénes más firmes están en ideología y política, son siempre más proclives al diálogo con aquellos que sustentan posiciones contrarias a las suyas, pues no temen que sus posiciones se resquebrajen y son conscientes de que al ser sometidas a la prueba del debate, sus ideas se enriquecerán, saldrán fortalecidas; por el contrario, es también un hecho objetivo de que quiénes se sustentan en más débiles posiciones, sus convicciones están más debilitadas en los planos ideológicos y políticos, recurren siempre a la intolerancia con las posiciones contrarias a las suyas, pues como expresión de su debilidad, únicamente encuentran su salvaguarda en el dogmatismo y la intolerancia. Siendo, como somos, fuertes en ideología y el manejo de la política, hemos de fortalecer el debate y la lucha de dos líneas, a fin de fortalecer nuestras convicciones y el Partido.

A pesar de lo que hoy propagan el imperialismo y los oportunistas, nos reafirmarnos en que la clase obrera sigue existiendo como tal en sus diversas organizaciones, sindicatos, organizaciones de masas y como forma de organización superior en sus Partidos Comunistas. Es un hecho innegable que el proletariado se sigue expresando en el Mundo en sus formas de lucha, desde la huelga hasta la guerra popular; sigue combatiendo y resistiendo por sus reivindicaciones de clase en la lucha económica y sacando lecciones de la opresión y explotación que sobre él ejerce la burguesía, va comprendiendo la necesidad de la lucha política que, consecuentemente, elevará su conciencia a la necesidad de la toma del Poder.

El proletariado es la fuerza productiva motriz y principal de la sociedad, es quién genera la plusvalía. También es la fuerza política principal de la sociedad, es la clase dirigente y la fuerza ideológica principal, con ideología clara y definida, proclamada ante el mundo en el Manifiesto Comunista desde 1848. En los más de 150 años de lucha y combate por el Comunismo, el proletariado ha implantado su dictadura de clase y plasmado, durante sesenta y seis años, la futura y nueva sociedad: el socialismo, transformando dos de los países más grandes del mundo: Rusia y China, e imprimiendo fabulosos avances a la sociedad en corto tiempo. El proletariado ha impulsado y desarrollado el Movimiento de Liberación Nacional y la nueva democracia, dando así respuesta a las ansias de emancipación a las masas de pueblos y naciones dependientes del imperialismo. Tras la negación de los principios de la clase por los oportunistas de la II Internacional, desarrolló la III Internacional y los Partidos Comunistas de nuevo tipo y plasmó en los hechos su desarrollo ideológico en sus tres etapas: el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo. El proletariado no sólo sigue existiendo y expresándose, sino que ha puesto sólidos cimientos para el desarrollo de la II Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, la implantación del socialismo bajo su dictadura del proletariado y avanzar con revoluciones Culturales proletarias al futuro Comunismo, a la nueva sociedad real, perspectiva histórica y objetiva hacia la cual marcha inexorablemente la humanidad, pues hay base material para el futuro socialista.

En el Movimiento Comunista Internacional, a pesar de las apariencias mantenidas por algunos, el debate, con relación a lo que dogmáticos y oportunistas han tachado de “ traición de la cúpula del Partido Comunista del Perú ”, sigue abierto. Muchas continúan siendo las posiciones que circulan tras el llamamiento por el “ Acuerdo de Paz ” de la Dirección Central Histórica. Algunos, que se llenan la boca de Marxismo-Leninismo-Maoísmo, siguen pensando que la nueva Gran Decisión y Definición, con que el Pte. Gonzalo encabezó el llamamiento, en 1993, ha supuesto una “ traición ” y una “ claudicación ” del proceso revolucionario en el Perú.

¿Qué fines se persiguen con estas actitudes?

A pesar de que nosotros cerramos el debate hace años y pese a los aspectos positivos que suponen el que haya quiénes planteen la necesidad de un análisis de lo ocurrido al seno del PCP en los últimos 12 años y el que haya quiénes defiendan no cerrar el debate en falso, hay que tener en cuenta que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Por ello, y a la vista de que la línea roja proletaria se ha afianzado al seno del PCP, vemos como hay quienes tratan de de negar la lucha de dos líneas como motor del Partido y menosprecian este hecho, argumentando que la victoria de la línea roja proletaria que encabeza el Pte Gonzalo se ha producido en base a “ la sujeción incondicional al Doctor Abimael Guzmán” y que “ cualquier posición que saliera de él sea seguida sin discusión alguna ”; y siguen diciendo, “ el hecho que el Doctor Abimael Guzmán esté preso, no ha impedido a las bases del PCP ni ha sus cuadros de sujetarse a lo que él diga ”. Así, desechando las banderas del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, estos dogmáticos y oportunistas no tienen ni el mínimo decoro y utilizan a los heroicos caídos argumentando: “ Ni el pueblo ni el PCP han ganado nada con ésta traición, sin embargo miles de peruanos han sacrificado incluso sus vidas con la esperanza férrea de la transformación de la sociedad peruana .”

De la misma forma que hemos analizado a nivel histórico el proceso del proletariado en el Estado Español y hemos estudiado en profundidad las posiciones rojas proletarias que encabezan el Pte. Gonzalo y la camarada Miríam, no nos oponemos al análisis, es más consideramos que será necesario evaluar el proceso del PCP y analizar políticamente las causas que generaron la ola de claudicaciones que se han ido apreciando a diversos niveles de la estructura partidaria. Resulta pues fundamental, un análisis de ésta magnitud para podernos explicar lo que ha sucedido, para que sirva al proletariado internacional y podamos corregir errores del pasado. Las posiciones que aún siguen circulando en torno a lo que denominan “ traición del Doctor Abimael Guzmán ”, nos demuestra que existen y persisten aún elementos que están nublando el análisis y que tienen que ser combatidos de raíz para poder entrar a un debate objetivo y comprendamos las causas de las escenas de traición que han apreciado en el proceso de la Revolución Peruana.

Como gran responsable de que aún puedan levantar la cabeza quiénes se atreven a hablar en estos términos, el Cté. del MRI ha de revisar sus incorrectas posiciones respecto a lo acontecido en el Perú, afianzarse al Marxismo-Leninismo-Maoísmo reforzando la línea roja proletaria en su seno, hacerse una severa autocrítica y erradicar de su seno, por medio de la lucha de dos líneas y la rectificación, el dogmatismo y el oportunismo que se han desbocado en su seno.

Nuestro Partido se vanagloria de continuar reafirmándose en los Acuerdos sellados, con sello de clase, con el PCP, de ser el primer Partido Marxista-Leninista-Maoísta que, tras un profundo análisis de la realidad objetiva y de las posiciones planteadas por la Dirección Central Histórica del PCP, con el Pte. Gonzalo a la cabeza, rechazó las posiciones del “ Bloque Escisionista ” y asumió como firme posición Marxista-Leninista-Maoísta la nueva estrategia política planteada por el más grande Marxista-Leninista-Maoísta vivo: el PRESIDENTE GONZALO. Hoy, nos sentimos orgullosos de continuar cumpliendo con nuestros Acuerdos y de coadyuvar con firmeza y decisión porque los Cinco Puntos se logren en la nueva etapa del PCP, con el Pte. Gonzalo y la Camarada Miríam a la cabeza.

¿Es qué aún puede subsistir alguna duda tras la reafirmación ideológica y política hecha ante el Mundo por el Pte. Gonzalo, en noviembre del 2004?

Los fantasmas nunca mueren y el del comunismo muchísimo menos. Desde que fuera evocado por Marx y Engels hace siglo y medio, este fantasma, se asemeja a los ojos de Guadiana, reaparece al agudizarse las contradicciones sociales que auguran la revolución. Todos lo creían desaparecido, pero está de vuelta con nuevos bríos, nuevas experiencias y sobre todo más armado que nunca con el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Marx nos señala en el Manifiesto: “ Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en Santa Cruzada para acosar a ese fantasma ”. Los oportunistas y dogmáticos tienen motivos para preocuparse hoy, pues ese fantasma está de regreso y es el que acosa a todas las instituciones, a los sistemas y a los hombres inservibles del mundo. Para nada nos sentimos acosados.

Es más. Pese a que vemos como el propio Comité del MRI niega la existencia de nuestro Partido, de su proceso de reconstitución (añadiendo la coletilla “ still to come ” a un artículo nuestro publicado en su revista), el Partido Comunista de España sigue existiendo, sigue su proceso y ni tememos ni nos sentimos acosados. Pese a las coletillas que nos pongan y los calificativos que nos dediquen, continuamos empeñados en nuestro proceso, bien guiados por la jefatura del Pte. Víctor, continuamos sirviendo a nuestra clase, reafirmándonos en enarbolar, defender y aplicar el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo, aplicándolo a nuestras condiciones concretas con justeza y decisión, combatiendo el oportunismo electoralista que desorienta al proletariado y a las masas, combatiendo y resistiendo principalmente las tácticas de los que claramente se sitúan junto a la reacción. Nos empeñamos en organizar al proletariado para afrontar la tormenta revolucionaria de las masas, neutralizando a aquellos que de forma oportunista se mantienen a la expectativa para pescar en río revuelto. Nuestra tarea hoy, pues, sigue siendo la de culminar nuestro proceso de reconstitución centrándonos en el desarrollo y organización del proletariado y preparación de la revolución socialista y no en los planes de la reacción.

Los crecientes crímenes del imperialismo sobre el proletariado y las masas del Mundo, siguen despertando las ansias de justicia entre los oprimidos. Día a día, vislumbramos como van perdiendo toda credibilidad los organismos internacionales y muestran su incompetencia para resolver los problemas del mundo, al hallarse bajo los dictados del imperialismo yanqui, principalmente. La OEA, la ONU el FMI, son organizaciones corruptas, instrumentos del imperialismo que las impulsa y sustenta.

Los comunistas estamos ante la disyuntiva de superar el repliegue político general, purgando los pecados del revisionismo y nuestros propios errores y la alternativa de construir nuestra unidad en base al marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, y la lucha contra el revisionismo y el oportunismo. El proletariado y los pueblos del mundo, nos exigen nuestra unidad y no van a esperarnos para reclamar justicia. Ni por la decencia de los gobiernos de turno, ni por nuestra capacidad de unión revolucionaria, que cada día se hace más necesaria. Si no entronizamos el maoísmo como tercero y principal y forjamos nuestra unidad en lucha, nuestro destino estará regido por la “ maldición de Casandra ” -la princesa griega condenada a prever el futuro sin derecho a intervenir en él, advirtió a los troyanos de los peligros que se avecinaban, incluso del caballo de madera con el que los griegos entrarían en la ciudad, pero sus profecías fueron desestimadas y tachada de loca.

¿Estaremos condenados con la “ maldición de Casandra ”, adelantando los movimientos de masas, las crisis, el holocausto imperialista, pero sin tino para intervenir en ellos?

La historia ya la están escribiendo las masas, sin a penas contar con las organizaciones forjadas a lo largo de nuestra historia de clase. ¿Qué hacemos los comunistas? Nuestra ideología científica nos enseña qué hacer ante tanta explotación y opresión, ante tanta impunidad y miseria, pero no basta con saber qué hacer. Contamos con una ideología científica, un programa, larga experiencia en métodos de organización, estrategia militar jamás derrotada y una situación objetiva creciente, que constituyen la mitad de lo necesario para impulsar el movimiento de masas. Contamos con la mitad de las soluciones, la mitad más difícil de lograr. Requerimos, sin embargo de la otra mitad necesaria y que depende de nuestra acción comunista consciente.

A pesar de que el proletariado sigue existiendo, en sus luchas y organizaciones, sin un Partido Comunista dirigente, la energía del proletariado y las masas se disipará, como se disipa una gota de agua en el tórrido desierto. Lo que pone en movimiento un automóvil no es no es la biela ni el pistón, sino la explosión generada en la cámara de combustión. Hoy estamos necesitando, sin lugar a dudas, de esa necesaria fábrica de motores que den mayor impulso y dirección a las masas, pues la historia está rauda pasando a nuestro lado. Nunca antes ha sido más imprescindible la unidad comunista, la unidad de los que hemos sido asignados por la historia para dirigir el derrocamiento del capitalismo en un tiempo dado, sin embargo y paradójicamente, nunca antes sentimos que los resortes de la unidad estén más lejos. Ciertamente, sabemos perfectamente que existen cientos de movimientos luchando contra los desmanes del imperialismo, pero a lo que nos referimos de forma concreta, es precisamente a que busquemos los instrumentos que nos faltan para concebir el cauce de la revolución; o se le abre el cauce a la revolución o se disipará la revolución sin cauce.

Tres peligros fundamentales vemos a la proyección de la necesaria unidad de los comunistas. El primero es el peligro del dogmatismo, la otra moneda del oportunismo. Esa pesadilla que nos inmoviliza ante las masas y que reduce la organización proletaria a grupúsculos que de forma cándida, en realidad, se empeñan en levantar las banderas del liberalismo, so pretexto de salvaguardar la pureza ideológica. Quien no encuentre en cada una de las experiencias revolucionarias, triunfantes o no, un sentimiento de entusiasmo, no es necesario y entorpece, en realidad, la marcha de la clase y las masas hacía la revolución. La incapacidad de unirnos en virtud de un mismo empeño, es otra de las maldiciones a las que nos fue arrastrando la cada vez más despreciable práctica del revisionismo del siglo XX.

En segundo lugar y tan o más peligroso es el polo opuesto: el oportunismo. La sacrosanta horizontalidad donde se habla, se critica al imperialismo, a las oligarquías, pero se quedan únicamente en el canto y en la patética lamentación.

Y en tercer lugar, está por supuesto: el liberalismo. El Presidente Mao nos señala once manifestaciones principales del liberalismo, manifestaciones que hemos de erradicar de las filas del proletariado desarrollando la lucha ideológica activa, rechazando la paz sin principios y la degeneración de las organizaciones obreras y de masas que propugnan quedarnos con los brazos cruzados y los libros abiertos, con aquéllos que únicamente se dedican a describir cómo Nerón quema Roma. Es la “ maldición de Casandra ”.

El rol protagonista que están desempeñado el proletariado y las masas en la contagiosa destitución de jefes de gobierno, y nuestra incapacidad orgánica para llegar a puerto, expresa la deficiente fuerza político-organizativa de los comunistas, que frena e impide la conexión necesaria entre los diversos movimientos sociales y sus dinámicas políticas de cambio profunda. Todavía nos falta la dirección social y política antiimperialista, que pueda disputar el poder del estado a las clases dominantes. Esta dirección social y política se hace imprescindible para un cambio profundo de la sociedad. Nunca antes en la historia estuvo más clara la situación perfecta para la transformación de la sociedad y simultáneamente nuestra incapacidad para hacerla colapsar en revolución. Los versos de la Internacional que se escuchan por todo el mundo: “ Cambiemos al mundo de fase, hundiendo al imperio burgués ”. Se trata de eso, nada más y nada menos que de destruir el imperio burgués, cuya máxima aberración pestilente es el imperialismo yanqui, el cual es consecuencia de la sórdida sociedad capitalista y no su causa, como algunos tratan de hacernos creer.

Por eso, hoy más que nunca todas las organizaciones socialistas o anticapitalistas (como eufemísticamente quieren llamarse), debemos y podemos, además, plantearnos de conjunto tareas inmediatas, a mediano y a largo plazo, que puedan ejercer de chispa en el imaginario motor de la historia. El sueño de una organización comunista internacional siempre se ha perfilado como necesidad imperante. Una organización de organizaciones. Pero como lo planteaba Mariátegui, sin parlamentarismos inútiles y con el objetivo preciso de luchar por la revolución proletaria y la dictadura del proletariado, señalando: “ Tenemos que emprender juntos muchas largas jornadas. Nos toca, por ejemplo, suscitar en la mayoría del proletariado peruano, conciencia de clase y sentimiento de clase. Esta faena pertenece por igual a socialistas y sindicalistas, a comunistas y libertarios. Todos tenemos el deber de sembrar gérmenes de renovación y de difundir ideas clasistas. Todos tenemos el deber de alejar al proletariado de las asambleas amarillas y de las falsas ‘instituciones representativas' ”. El epicentro deberá ser el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo. Si dos posiciones apuntan al mismo enemigo, deberán de igual manera, para ser efectivas, cruzar sus respectivas líneas de pensamiento y buscar puntos de unidad, aunque sea relativa. No tiene caso que desde el inicio hasta el final de los tiempos permanezcan paralelas entre sí. Sin embargo, hay quiénes guiados por el dogmatismo, el oportunismo y el liberalismo, se empeñan en que esas dos líneas permanezcan lo más alejadas posible. Hoy puede parecer apenas un sueño, pero como siempre, los sueños nos marcan el camino de la realidad. Estamos más cerca de tomar de una vez por todas y para siempre, el Cielo por Asalto. Los que nos precedieron no van a perdonarnos que dejemos pasar por la ventana la revolución que arrastra el fantasma del comunismo en incuestionable vuelo. Este fantasma que a gritos está pidiendo, a pesar de nuestra indecisión, asilo en el mundo, y hemos de gritar bien alto, propagando por el Mundo nuestro lema: ¡Proletarios de todos los países, uníos!

Imponiéndose a cualquier forma de idealismo y demostrando que la materia es eterna e independiente de la conciencia, cuyo papel es reflejarla, así como al mecanismo metafísico, que estudia los fenómenos de forma estática e inmóvil, la filosofía creada por Carlos Marx y Federico Engels resume de manera científica las conquistas más importantes del pensamiento de la humanidad.

No se trata de ideas dispersas sino de todo un sistema teórico general extraído del análisis de la naturaleza de la sociedad y del pensamiento. El núcleo central del materialismo dialéctico es el reconocimiento de la verdad objetiva y, en consecuencia, que no existen ideas innatas ni ninguna forma de conocimiento a priori sino que el intelecto refleja la realidad circundante, que es primaria e independiente. Además, el materialismo dialéctico demuestra que el conocimiento evoluciona a través del antagonismo entre la verdad absoluta y la verdad es relativa. El reflejo de los fenómenos externos en el pensamiento no es exacto ni está dado de una vez para siempre sino que cambia, aproximándose cada vez con una mayor precisión hacia un conocimiento más profundo y más preciso. Por eso el pensamiento tampoco es estático sino que evoluciona a lo largo de la historia en un proceso ininterrumpido de perfeccionamiento. El marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, es la aplicación del materialismo dialéctico al estudio de las sociedades humanas y su evolución a lo largo de la historia.

Por vez primera, fueron Marx y Engels quienes crearon una manera científica de estudiar los fenómenos sociales, acabando con el idealismo histórico. Hasta entonces se pensaba que eran las ideas las que movían a los hombres y a las sociedades, principios abstractos como la justicia, la igualdad o la libertad. Marx y Engels, por el contrario, descubrieron que esas ideas y esos principios no son más que reflejos en la conciencia social de la situación material de la sociedad. Esta fue una de sus mayores aportaciones científicas porque si bien el materialismo ya existía antes en las ciencias de la naturaleza, en las ciencias sociales predominaba de manera casi absoluta el idealismo. Además demostraron que las sociedades no permanecen estáticas sino que están en permanente cambio, que tienen una naturaleza esencialmente histórica y cambiante. La historia presenta una evolución progresiva que nunca se detiene. Esa evolución está sometida a determinadas leyes objetivas y dialécticas que ellos describieron. No menos genial fue su descubrimiento de que la historia no la hacen los grandes héroes, los personajes legendarios, sino las masas, que es la lucha de clases el motor de la historia y de todos los cambios sociales.

Marx y Engels subrayaron la importancia de las fuerzas productivas y las relaciones de producción en el avance progresivo de la historia de la humanidad. La burguesía, incapaz de comprender científicamente los acontecimientos sociales, reduce la comprensión histórica a un supuesto factor económico y, además, entiende por ello nociones vacías tales como el dinero, las mercancías o las exportaciones. Por el contrario, Marx y Engels, al aludir a los fenómenos económicos, destacaron su contenido práctico: la actividad económica, no es un objeto material sino una actividad que relaciona al hombre con la naturaleza y consigo mismo. En consecuencia, tampoco se trata de actividad individual sino colectiva. Al mismo tiempo, la causalidad social, como toda causalidad, no es lineal sino dialéctica: ese tipo de relaciones sociales, a su vez, están influidas por las superestructuras políticas, ideológicas y morales.

¿Por qué es necesario continuar recalcando sobre estas cuestiones? Esto obedece a que la ideología burguesa dominante, principalmente su sector más reaccionario encabezado por el imperialismo yanqui, se empeña en negar el materialismo dialéctico e imponer lo que denominan “ teoría de la creación inteligente ”, difundiendo sus reaccionarios e ilusos dogmas idealistas entre los obreros y las masas. Obedece a que hay por doquier amplios sectores del proletariado, y aún más de masas trabajadoras y explotadas, educadas en la concepción burguesa del Mundo y que siguen teniendo fe en la legalidad democrático-burguesa. Educar a las amplias masas trabajadoras en la concepción del Mundo del proletariado y quitarles esa fe, es para los comunistas una tarea incuestionable. Enarbolar el papel y perspectiva histórica del proletariado, de su Partido Comunista, de la última clase de la historia y la única consecuente y verdaderamente revolucionaria, pues el proletariado, al carecer de propiedad, es el destinado a cumplir el papel histórico de abolir la propiedad privada sobre los medios de producción y construir una sociedad sin clases, en la que el mismo proletariado se extinguirá como clase en el comunismo.

Los dogmáticos y los oportunistas en general, olvidan siempre la experiencia acumulada por el proletariado en todo su proceso revolucionario. Pusieron la voz en grito cuando el Pte. Gonzalo solicitó conversaciones de Paz, olvidando que mientras existan Partido y masas todos los milagros serán posibles y que, por lo tanto, hay que salvaguardar siempre la vida del Partido y evitar en lo posible el sufrimiento de las masas. Por el contrario, nada han explicado ante las reiteradas peticiones de alto el fuego, el establecimiento de conversaciones incluso con revisionistas y oportunistas declarados, llevadas a cabo por el Partido Comunista de Nepal Maoísta, en la correcta aplicación del principio de aislar a los menos y unir a los más, comprendiendo la necesidad que acredita la singular utilidad que representa en tiempos de revolución combinar todo tipo de acciones que hagan avanzar dialécticamente el proceso revolucionario. Los dogmáticos y oportunistas en general, razonan como unos doctrinarios de la revolución que nunca han tomado parte en una verdadera revolución o reflexionado sobre la historia de la lucha del proletariado en su proceso histórico, tomando ingenuamente la negación subjetiva de ciertas acciones necesarias en el proceso revolucionario de la lucha de clases, negando en todo momento toda la serie de factores objetivos por los que ha de caminar el proceso de la revolución proletaria. Así, el instrumento y medio más seguro de desacreditar toda acción revolucionaria y de perjudicarla, consiste en llevarla hasta el absurdo con el pretexto de defenderla.

Los comunistas hemos de entender que nuestra táctica debe ser elaborada siempre teniendo en cuenta serenamente, con la mayor estricta objetividad, todas las fuerzas de clase del Estado donde emprendamos el proceso revolucionario, de los Estados que nos rodean y de todos los Estados y la situación a escala mundial, así como la experiencia, no sólo del proletariado internacional, sino de todos los movimientos revolucionarios. Manifestar el “revolucionarismo” sólo con injurias al parar la guerra, si las circunstancias así lo exigen, o condenar por condenar las conversaciones de paz, o negar por principio el oportunismo parlamentario, sólo por condenarlos, resulta extremadamente fácil; pero precisamente por eso, porque es demasiado fácil, no es la solución de un problema difícil, dificilísimo, como es el iniciar una revolución, desarrollarla y llevarla al triunfo.

No es posible circunscribirse, como hacen los dogmáticos, a la habitual negación de principio de toda colaboración del proletariado con burguesía, de todo “colaboracionismo”. ¿Acaso no fue justa y correcta la colaboración de la URSS con las potencias imperialistas para combatir y derrotar a las potencias del Eje? ¿No fue justa y necesaria la colaboración desarrollada en China para combatir al imperialismo japonés? Los comunistas hemos de asumir hoy la correcta Teoría de los Tres Mundos desarrollada por el Pte. Mao, negando y criticando las especulaciones y tergiversaciones de Deng Xiao-ping y los revisionistas chinos.

Al contrario de lo que plantean los dogmáticos y oportunistas, en las condiciones de la dictadura del proletariado, donde no se podrá suprimir de golpe y totalmente la propiedad privada, la simple defensa de la “ libertad ” y de la “ igualdad ”, al mantenerse por un tiempo la propiedad privada sobre los medios de producción, se transforma en una “ colaboración ” con la burguesía, “ colaboración ” que socava directamente el Poder de la clase obrera. Pues la dictadura del proletariado significa que el Estado consagra y protege con todo su aparato la “ negación de la libertad ” a los explotadores, que no pueden seguir oprimiendo y explotando, y la “ negación de la igualdad ” entre poseedores y desposeídos. Lo que, hasta la victoria del proletariado, sólo parece una divergencia teórica en cuanto a la “ democracia ”, mañana, después de la victoria, se transformará inevitablemente en una cuestión que se decide por la fuerza de las armas.

Es necesario que comprendamos que sin una modificación radical de todo el carácter de la lucha de dos líneas con los dogmáticos y oportunistas, es imposible ni siquiera la preparación previa de las masas para el ejercicio que la dictadura del proletariado. Sin sustituir a los viejos líderes por comunistas, absolutamente en todas las organizaciones proletarias y de masas, no sólo políticas, sino también sindicales, cooperativas, culturales, etc., es imposible que las masas comprendan la necesidad y ejercicio de la dictadura del proletariado.

¡Penetrar más profundamente en las masas! ¡Establecer una ligazón más estrecha con las masas! Son tareas perentorias de los comunistas. El proletariado se hace revolucionario únicamente en la medida en que se sujeta firmemente a sus principios ideológicos y políticos, en que no se enclaustra en estrechos marcos gremiales, en la medida en que actúa en todas las manifestaciones y en todos los campos de la vida social, como dirigente de todas las masas trabajadoras y explotadas.

Las revoluciones triunfantes, en Rusia y China, se dieron en circunstancias muy específicas. Particularmente, la revolución Rusa permitió posibilidad de conjugar la revolución soviética con la terminación, gracias a ella, de la guerra imperialista, que había extenuado hasta lo indecible a obreros y campesinos; la posibilidad de sacar provecho, durante cierto tiempo, de la lucha a muerte en que estaban enzarzados los dos grupos más poderosos de los tiburones imperialistas del mundo, grupos que no podían coligarse contra el enemigo soviético; la posibilidad de soportar una guerra civil relativamente larga, en parte por la extensión gigantesca del país y por sus malas comunicaciones; la existencia entre los campesinos de un movimiento revolucionario democrático-burgués tan profundo que el partido del proletariado hizo suyas las reivindicaciones revolucionarias del partido de los campesinos.

En el conjunto de Europa, nos va a ser más difícil que le fue a Rusia comenzar la Revolución socialista. Los obreros y las masas atrasadas, están mucho más imbuidas en Europa que en otras partes del Mundo de prejuicios democrático-burgueses y parlamentarios, precisamente por eso, sólo desarrollando el camino independiente del proletariado, combinando el trabajo abierto y cerrado adecuadamente, desarrollando la organización independiente del proletariado, y si se dieran las circunstancias, incluso participando en instituciones como los parlamentos burgueses, sólo así, los comunistas podremos librar una lucha prolongada y tenaz, sin retroceder ante ninguna dificultad, para denunciar, desvanecer y superar dichos prejuicios.

Ningún obrero muestra temor o se asusta, cuando le hablamos de la dictadura del proletariado y el Poder de los Consejos obreros; por doquier, las más amplias masas proletarias y la parte avanzada de los obreros agrícolas, si se les explica concienzudamente las ideas del comunismo, expresan de modo categórico su solidaridad absoluta con los principios fundamentales del proletariado. A pesar de todo, también ciertos viejos líderes, en parte cediendo de modo semiinconsciente a los deseos y a la presión de las masas y en parte engañándolas de manera consciente para seguir ejerciendo el papel de agentes y auxiliares de la burguesía dentro del movimiento obrero, hemos visto como, en ciertas circunstancias, como incluso algunos se declaran partidarios de la revolución socialista.

El deber de los comunistas estriba en no silenciar las debilidades de nuestro movimiento, sino criticar abiertamente nuestros errores y deficiencias, para vernos libres de ellas lo antes posible y de manera radical. Determinar de un modo más concreto, el contenido de los conceptos Dictadura del Proletariado y Poder de los Consejos obreros, señalando los caminos y métodos para enmendar las deficiencias en que se encuentre nuestro proceso, es un camino plenamente correcto. Por el contrario, lo que lleva a la corrupción de las masas, amenazando con repetir traiciones como la de la tendencia al dogmatismo, nos conduce a una apreciación equivocada del papel y de las tareas del Partido con relación a la clase y a las masas y de la obligación de los comunistas de actuar en las instituciones burguesas y en los sindicatos reaccionarios, para destruirlos desde dentro.

En todos los casos sin excepción es necesario no limitarse al trabajo ilegal, sino desplegar asimismo el trabajo legal. En los países más cultos y libres, en los países de régimen democrático-burgués más “estable”, los gobiernos recurren ya sistemáticamente a confeccionar listas secretas de comunistas, comenten infinitas violaciones de su propia Constitución, asesinan a comunistas en todos los países, preparan con sigilo la detención de comunistas, introducen provocadores en las filas comunistas. Sólo el filisteísmo más reaccionario puede negar este hecho.

En particular, el estado de la prensa obrera en los países capitalistas más avanzados muestra con singular claridad tanto el carácter engañoso de la libertad y de la igualdad bajo la democracia burguesa, como la necesidad de una combinación sistemática del trabajo legal e ilegal. Vemos como es puesta en juego toda la fuerza del aparato estatal de la burguesía y todas las supercherías de sus reyes financieros para arrebatar a los obreros sus periódicos: persecuciones judiciales, detenciones de redactores, prohibición del franqueo concertado, suspensión del suministro de papel, etc., etc. Además, el material informativo necesario para un diario se encuentra en manos de las agencias telegráficas burguesas, y los anuncios, sin los que la burguesía arrebata al proletariado revolucionario su prensa mediante el engaño y la presión del capital y del Estado burgués. Los Partidos Comunistas deben crear un nuevo tipo de periódicos, publicaciones y legales, poniendo el desarrollo de la técnica al servicio de la revolución.

La victoria del socialismo sobre el capitalismo exige que el proletariado, como única clase verdaderamente revolucionaria, cumpla las tres tareas siguientes. Primera: derrocar a los explotadores y ante todo a la burguesía, como principal representante económico y político de aquéllos; batirlos en toda la línea; sofocar su resistencia; hacer imposibles sus intentos de restaurar el yugo del capital y la esclavitud asalariada. Segunda: atraer y llevar tras la vanguardia revolucionaria del proletariado, tras su Partido Comunista, no sólo a todo el proletariado o a la inmensa y aplastante mayoría del mismo, sino a todas las masas de trabajadores y explotados por el capital; instruirlos, organizarlos, educarlos y disciplinarlos en el curso de una lucha titánica, audaz, firme y despiadada contra los explotadores; arrancar de la dependencia de la burguesía a esta mayoría aplastante de la población en todos los países capitalistas. Infundirles a través de la experiencia práctica confianza en el papel dirigente del proletariado y de su vanguardia revolucionaria. Tercera: neutralizar o hacer inocuas las inevitables vacilaciones entre la burguesía y el proletariado, entre la democracia burguesa y el proletariado, entre la democracia burguesa y el Poder de los Consejos obreros, por parte de la clase de los pequeños propietarios en la agricultura, la industria y el comercio, todavía bastante numerosa en casi todos los países avanzados, pero que constituye una minoría de la población, y por parte de la capa de intelectuales, empleados, etc., que corresponde a dicha clase.

Admisión de la idea del sometimiento pacífico de los capitalistas a la voluntad de la mayoría de los explotados y del tránsito pacífico y reformista al socialismo, además de ser una estupidez eminentemente filistea, equivale a engañar con todo descaro a los obreros, a embellecer la esclavitud asalariada capitalista y a ocultar la verdad. La mayoría de los trabajadores y explotados es capaz de adquirir clara conciencia socialista, unas convicciones y un carácter firmemente socialista. Sólo después de que la vanguardia del proletariado derroque a los explotadores, aplaste su resistencia, emancipe a los explotados de su esclavitud y mejore sus condiciones de vida inmediatamente a expensas de los capitalistas expropiados, sólo después de esto y en el curso mismo de una exacerbada lucha de clases son factibles el cambio en la concepción del mundo, la instrucción, educación y organización de las más amplias masas de trabajadores y explotados en torno al proletariado, bajo su influencia y su dirección; sólo entonces es posible liberarlas del egoísmo, de la dispersión, de los vicios y de la debilidad que se derivan de la propiedad privada y convertirlas en una unión libre de trabajadores libres.

Toda la situación económica y política está extraordinariamente henchida de material inflamable y de pretextos para un súbito estallido del incendio. El estado general de crisis en todos los partidos gobernantes y en todos los partidos burgueses. Intensificar la preparación del proletariado. Cohesionar las fuerzas comunistas dispersas, en formar en cada país un Partido Comunista único a fin de decuplicar la labor de preparación del proletariado para la conquista del Poder del Estado, y además para la conquista del Poder en forma de dictadura del proletariado, sin olvidar que la lucha debe desenmascarar despiadadamente a todo dirigente del movimiento obrero que siga tendencias contrarias a las metas del proletariado, pues de otro modo el proletariado no puede saber con quién irá a la lucha más decidida contra la burguesía, utilizando el arma de la crítica por la crítica de las armas.

Los principios no son el objetivo, ni el programa, ni la táctica, ni la teoría. La táctica y la teoría no son los principios. Los principios del comunismo consisten en el establecimiento de la dictadura del proletariado y en la aplicación de la coerción por el Estado durante el período de transición al comunismo. Nosotros, que tenemos por delante la lucha más dura, no tememos proclamar esta verdad. Quien no comprenda que en Europa debemos conquistar a la mayoría de la clase obrera, está perdido para el movimiento comunista.

Ejemplo claro en el Estado Español de la comprensión de todo lo que nos plantearon Marx y Engels, en tanto que iniciadores del proceso histórico del proletariado, de su primera gran ola revolucionaria, fue la asunción de la necesidad de organizarnos de forma independiente, con fines y objetivos propios, a mediados del siglo XIX. En este proceso, en el Estado Español hemos desarrollando cuatro momentos, comenzando el primero con su aparición en la escena política tras el triunfo de la revolución burguesa hasta su madurez, en que se debatió la necesidad de organizarse en defensa de nuestros intereses económicos de clase por medio de la huelga, al ideología en la cual basarse, con la lucha entre el anarquismo y el Marxismo, resultando éste como única e invencible ideología del proletariado, pese a las tergiversaciones de aquellos que desde nuestras propias filas trataron de presentarlo desprovisto de sus aspectos esenciales como la lucha de clases, el Poder para el proletariado y la violencia revolucionaria. Asimismo, durante este primer momento se acumuló una larga experiencia sobre el electoralismo, comprendiendo que de las elecciones no se ha derivado ningún beneficio para la clase y mucho menos el Poder para el proletariado. La posición de los oportunistas ha sido siempre llamar a la clase a la participación electoral, alegando que estaban que en juego las “ libertades ”, que con el voto podríamos paliar nuestros males, alcanzar el Socialismo, etc., desorientándonos y apartándonos de nuestro propio camino.

¿Qué beneficios ha obtenido nuestra clase con su participación en los procesos electorales de la burguesía? A lo sumo unos cuantos cargos y poltronas para aquellos que supuestamente nos representan y que en realidad son los más firmes defensores de la dictadura burguesa, que nos inculcan el cretinismo parlamentario, siembran el oportunismo y sumen en la desilusión a nuestra clase.

Entrando en un segundo momento, nuestra clase ha comprendió y asumió estas grandes lecciones que no podemos olvidar. La huelga general del 17 dota a nuestra clase de una gran conciencia de su condición y papel en la historia de la humanidad, que le lleva a alcanzar su madurez con la fundación por el sector más resuelto del proletariado español del Partido Comunista. En él se asumen plenamente las lecciones que nos ha legado la historia, plasmándolas en las bases de constitución, en las que se señala que el fin único del Partido Comunista es la “revolución social”, rechazando “todo programa mínimo”, encaminando toda acción política, agitación y propaganda hacia la Revolución y estableciendo que “sobre las ruinas del régimen parlamentario y de la democracia burguesa, desacreditadas para siempre, el proletariado ha de establecer el estado de dictadura del proletariado garantizado por el régimen de consejos de obreros y campesinos.” Fundado el Partido, se entra en debate sobre las elecciones y el parlamentarismo, concluyendo la línea roja que el parlamentarismo propugnado por la burguesía y fielmente secundado por los oportunistas, tanto en las filas del Partido como en las de la clase obrera, no es más que un intento de los enemigos del proletariado de desviarlo hacia el oportunismo político y el servilismo, donde todo se sacrifica a la materialidad de conseguir actas de diputados para mejor servir a la burguesía, y que el proletariado ha de arrancarle a “la burguesía la máscara democrática con la que trata de disfrazar su dictadura”.

Se sancionó que “la utilización del parlamento por parte de los comunistas, como instrumento de propaganda y de agitación, estará subordinado en todos los países a la situación revolucionaria en que se encuentren”, comprendiendo que mientras no se tenga la fuerza suficiente para disolver el parlamento burgués y cualquiera otra institución reaccionaria, estamos obligados a actuar en el seno de dichas instituciones, precisamente porque hay todavía en ellas obreros idiotizados por el clero y por la vida en los rincones más perdidos de los barrios y el campo. De lo contrario se correrá el riesgo de convertirnos en simples charlatanes, sin tener la menor noción de la importancia que tiene la combinación de la lucha legal con la ilegal. La cuestión no estriba en si los parlamentos burgueses existen desde hace mucho o poco tiempo, sino en qué medida las grandes masas obreras están preparadas (ideológica, política y prácticamente) para aceptar la eliminación del Estado burgués y sus instituciones y aceptar la dictadura del proletariado, el régimen de los consejos obreros y construir el socialismo.

Todas estas posiciones correctas, sustentadas en nuestra ideología científica, fueron abortadas en el Partido por los revisionistas, en conjunción con los socialdemócratas arribistas del PCOE ingresados en nuestro Partido y la inestimable ayuda de Droz y Togliatti. Se mancilló lo que pudo ser el Primer Congreso, donde se negaron no sólo los principios fundamentales de nuestra ideología y las Bases y Tesis partidarias, sino también la experiencia del proletariado internacional y español. Los revisionistas, de uno u otro tinte, se adueñaron y usurparon el Partido, al que durante 64 años han desviado de los objetivos para los que fue fundado, dirigiéndolo hacia la reconciliación de clases, el cretinismo parlamentario y la vía pacífica, en una palabra a la renuncia a la Revolución Socialista y al Comunismo, abriéndose el tercer momento de nuestra clase.

Los comunistas del Estado Español, reafirmándonos en nuestra ideología científica, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, y las tesis fundamentales establecidas como consecuencia del análisis sobre la revolución en España de Marx y Engels y las bases partidarias, en las que se concluye que en el Estado Español el carácter de la Revolución es Socialista y que sólo puede alcanzarse mediante la lucha armada y no por las elecciones ni la vía pacífica, tomando como fuerza dirigente y principal al proletariado y, como nos enseña nuestra jefatura, siguiendo el camino de la guerra popular especificada a nuestra situación concreta y desarrollada de la periferia al centro. Nadie que se sujete al Marxismo puede olvidar las experiencias de nuestra clase, tanto en el marco estatal como en el internacional, y en consecuencia nuestra tarea es hoy aplicar la ideología proletaria a las condiciones actuales.

Los comunistas del Estado Español hemos de hacernos dos sencillas preguntas: ¿Por qué la clase obrera, que ha jalonado la historia con sus luchas impregnándola de hechos heroicos, no ha tomado el Poder en el Estado Español? ¿Por qué habiendo comprendido que el parlamento y las elecciones no son más que instrumentos de dominación de la burguesía y que el único camino para tomar el poder son las armas y habiéndolas tomado, hemos sido derrotados? La respuesta es muy concreta: Porque hasta hoy no hemos sabido dotarnos de una dirección consecuente con nuestra ideología en la teoría y en su aplicación práctica a las condiciones de nuestra revolución.

No podemos achacar, como hacen los revisionistas, agentes de la burguesía en nuestras filas, nuestras derrotas a la superioridad de la burguesía, sino a las desviaciones y traiciones que hemos sufrido por parte de quienes, cabalgando por encima de los intereses del proletariado en función de los suyos, han sembrado ilusiones en el camino de ir tomando posiciones en el estado burgués, en la dictadura burguesa, a través de los instrumentos de que se valen las clases poseedoras para perpetuar su dictadura.

En el Estado Español ha habido luchas obreras tanto en el campo como en las ciudades, desde huelgas generales armadas hasta insurrecciones. Contamos con las experiencias aleccionadoras de los levantamientos heroicos de octubre del 34 y julio del 36, al que siguieron 3 años de guerra civil en la que, derrochando valor y coraje, el proletariado demostró en todo momento estar por delante de sus dirigentes y tener siempre presente el objetivo de su lucha: la Revolución Socialista.

En 1932, las posiciones izquierdistas son derrotadas al seno del Partido. Sin embargo, la corrección de las posiciones izquierdistas que lo dominaron en los primeros años de la II República, no permitieron el afianzamiento de posiciones rojas proletarias, pasando a afianzarse las posturas oportunistas de derechas que, asumiendo las tesis revisionistas de Togliatti, cambian de objetivos y carácter la revolución proletaria: de revolución socialista a revolución democrático burguesa.

El hecho de que se asumiese correctamente una política de clase frente a los problemas nacionales existentes en el Estado Español, de combate resuelto contra el chovinismo nacional y el localismo, no se afianzó resueltamente en el principio de subordinar el interés particular al general de la clase obrera y en los hechos se vio la fortaleza de dicha línea oportunista de derechas, que pasó a anteponer el interés particular al interés general de la clase obrera para afianzar las posiciones de la línea oportunista de derechas. En los hechos, la línea proletaria de libre unión, fue sustituida por la de libre separación, que rompió la estructura, unidad y fortaleza del Partido e implantó la estructura federal que permitió que el nacionalismo arrastrase al proletariado del Estado Español hacía posiciones chovinistas y localistas. Así se satisficieron apetitos caudillistas que llevaron a la constitución del Partido Comunista de Cataluña, en 1932; del Partido Comunista de Euskadi, en 1935; y, del Partido Comunista de Galicia, en 1936.

Finalizada la guerra civil, hemos contado con innumerables luchas, comenzando por la desarrollada para enrumbar al Partido por el camino correcto en el 40, siendo derrotados por la acción de revisionistas como Dolores, Carrillo, Líster, quiénes no dudaron en utilizar la violencia contra los propios camaradas, y cuando no llegaron sus propias fuerzas para desbaratar este intento de dotar al Partido de una línea y dirección correctas, no tuvieron el menos escrúpulo en denunciar a la reacción a los comunistas empeñados en esta tarea para que fuesen eliminados y así continuar ejerciendo su funesta dirección en el movimiento obrero. Controlado el Partido, pasaron a eliminar al guerrilla, consiguiéndolo en el 48, para a continuación difundir entre nuestra clase su política de “ reconciliación nacional ”, de “ vía pacífica al socialismo ”, el cretinismo parlamentario y el oportunismo electoralista. Éstas son lecciones que el proletariado no puede olvidar como hicieron aquellos que a principios de los años 60 rompieron con el revisionismo e intentaron la reconstitución del Partido. Ahora bien, la ruptura no se produjo más que en la forma, pero no en los hechos, puesto que, pese a haber rechazado la política de reconciliación nacional y la vía pacífica al socialismo, planteando la lucha armada como medio para aplastar al franquismo, dos errores de suma importancia evitaron que estas rupturas e intentos de reconstitución tuviese éxito: Su no aceptación del Marxismo-Leninismo-Pensamiento Mao Tsetung, como se denominaba en la época, y el no haber roto con la línea revisionista de revolución en dos etapas. Esto es lo que les ha llevado por el camino del revisionismo, el alejamiento de las masas y, en consecuencia, el fracaso.

La camarilla conformada en torno a E. Odena y R. Marcos en el 63 maniobró con toda suerte de estratagemas para alejar a los buenos comunistas que luchaban por la reconstitución, y cuando esto no le bastó se planteó la eliminación física de quienes no aceptasen sus posiciones, en resolución de su IIº Congreso, en 1977. Como fieles servidores de la burguesía, eliminaron la lucha armada impulsada en el 73 por el gran movimiento de masas contra el franquismo, propugnando entre el proletariado las ilusiones de mejoras bajo el régimen parlamentario; justo en el momento en que la clase dominante afrontaba la reestructuración de su estado y necesitaba de un clima social más favorable para imponer su engaño, estos oportunistas se pusieron a la cola de la gran burguesía y renunciaron a la violencia revolucionaria. El otro intento fue encabezado pro el revisionista pro-soviético Arenas quien, de haber analizado la historia del proletariado y del E. Español, se asombraría de las coincidencias que tiene con el socialdemócrata, colaborador de la dictadura de Primo de Rivera y oportunista, Largo Caballero.

Estas lecciones nos muestran que los personajes cambian, pero el oportunismo persiste y de él ha de salvaguardarse el proletariado para enrumbarse por su correcto camino. Hoy a los usurpadores y revisionistas de la llamada Izquierda Unida, bajo la dirección de los mismos oportunistas de siempre, no les duelen prendas a la hora de hacer declaraciones de cara a la galería. Así, sorprendiendo a propios y extraños, dicen estar por la revolución y la lucha armada. Pero, ¿a qué revolución y lucha armada se refieren? Ellos mismos lo han aclarado con el fin de no despertar sospechas en sus amos; por revolución entienden la profundización de la democracia y el “reparto equitativo de las riquezas ”. Lo primero es un mensaje para la clase dominante a fin de que no exacerbe las contradicciones sociales; lo segundo son las ilusiones con que tratan de ganarse al proletariado. Asimismo la lucha armada a la que se refieren es su disposición a tomar las armas contra todo aquel que se oponga con ellas a la democracia, es decir, a la dictadura de la gran burguesía, combatiendo al proletariado en su camino al socialismo. No esperábamos menos de ellos.

Otros sueñan con insurrecciones armadas para implantar una dictadura conjunta, intentando vendernos viejas recetas. Como señaló Marx, “Las insurrecciones son tan viejas en España como el gobierno de favoritos de Palacio contra los cuales han ido usualmente dirigidas”. Los comunistas, que hemos entrado en nuestro cuarto momento, el de la reconstitución del Partido, no aspiramos a una “ revolución incompleta ” o a medias, sino a demoler hasta sus cimientos la sociedad burguesa y desarrollar así la Revolución Socialista como parte integrante y al servicio de la Revolución Proletaria Mundial, centrándonos en que salvo el Poder todo es ilusión, y esta tarea pendiente sólo podremos desarrollarla aplicando a nuestras condiciones concretas la estrategia militar del proletariado, la Guerra Popular; oponiendo a la militarización creciente de la sociedad burguesa la militarización de los Partidos Comunistas, enfrentando la creciente violencia de la sociedad burguesa y el peligro de guerra imperialista, con la violencia justa y revolucionaria del mar armado de masas; por lo tanto, hemos de centrarnos en culminar la reconstitución del Partido, pues sin Partido Comunista no hay revolución. Una vez culminada la magna tarea de la reconstitución, iniciar el asalto al Poder, pues ¿para qué es el Partido, si no?

Marx y Engels analizaron y definieron claramente el proceso revolucionario vivido en el Estado Español de 1808 a 1814, 1820-23 y 1834-43, período de revolución burguesa completa en el viejo régimen social. Al fundarse nuestro Partido el 15 de abril de 1920 a la luz de la Revolución de Octubre, la situación revolucionaria y el grado de madurez alcanzado por nuestra clase, definieron claramente que la revolución en el Estado Español a de tener carácter socialista y que sólo el proletariado con su Partido Comunista a la cabeza puede y ha de llevar a cabo la revolución, eliminar a la gran burguesía e implantar la Dictadura Proletaria sustentada en los Consejos de obreros y campesinos, siguiendo el camino de la periferia al centro, con Partido Comunista, generando Ejército Rojo como forma principal de organización, pues la violencia revolucionaria es la médula y centro del Marxismo. Así, ser marxista, sujetarse y aplicar tanto en la teoría como en la práctica la invencible ideología del proletariado, exige sujetarse al principio de la violencia revolucionaria como partera de la historia. Partiendo del Marxismo-Leninismo-Maoísmo podremos servir a los intereses del proletariado y no habrá fuerza, por poderosa que sea, que pueda apartarnos de nuestra meta.

Los comunistas siempre debemos atrevernos a expresar abiertamente nuestra opinión, cualquiera que sea. Si las posiciones rojas al seno de los Partidos Comunistas no son capaces de imponer un giro en el Partido, no son capaces de entronizar el Maoísmo como tercera etapa de nuestra ideología y principal, no se ponen de acuerdo sobre la organización del movimiento obrero en función del Poder, si estos aspectos llevan a la escisión, será preferible llegar a la escisión que renunciar a la organización del movimiento obrero y las masas en la perspectiva de la revolución proletaria. Vale más elevarse hasta una táctica y una ideología bien definidas y suficientemente claras que seguir alimentando el caos actual.

Nuestro primer paso fue la creación de un verdadero partido comunista para saber con quién hablábamos y en quién podíamos tener plena confianza. Nuestra primera tarea fue romper con el revisionismo y crear una verdadera fracción roja, germen de Partido Comunista. El segundo paso consistió en iniciar la reconstitución y aprender a preparar la revolución, después de organizarnos en partido. Fueron muy grandes las dificultades con las que tropezamos después de este pequeño hito proletario. Sin embargo, nos abrimos paso porque fuimos capaces de sentar nuestras bases ideológicas y políticas, no olvidábamos ni nuestros objetivos ni nuestros principios, y desarrollamos una justa lucha de dos líneas con aquellos que silenciaban los principios y hablaban de los objetivos, de las “ tendencias dinámicas ” y del “ tránsito de la pasividad a la actividad ”.

Declaramos con franqueza y abiertamente, que reconocemos y nos sujetamos a la disciplina proletaria internacional, pues nos sentimos muy orgullosos de participar en la resolución de las grandes cuestiones de la lucha de la clase obrera por su emancipación, sometiéndonos a la disciplina internacional derivada del internacionalismo proletariado, teniendo en cuenta la experiencia de los obreros de distintos países, tomando en consideración sus conocimientos y su voluntad, llevando a cabo de ese modo, en los hechos y no de palabra, la unidad de la lucha de clases de los obreros por el comunismo en todo el mundo.

Todos los hechos de la política mundial muestran que la contradicción principal sigue siendo imperialismo-naciones oprimidas y que la hoy superpotencia hegemónica única, Estados Unidos, es el enemigo principal de los pueblos del mundo. En la creciente agudización de las contradicciones inter-imperialistas se ha iniciado al reparto del botín por medio de las armas, en medio de la guerra económica. El masivo rechazo y las crecientes protestas a nivel mundial contra la política de prevención y agresión del imperialismo yanqui, expresan que en medio de dificultades la revolución mundial ha empezado a salir del repliegue político general, aunque sigue expresándose la carencia la única dirección auténticamente revolucionaria posible, de Partidos Comunistas libres de las lacras del revisionismo, por lo que las tareas urgentes de los comunistas, del proletariado y de los revolucionarios sigue siendo la de entronizar el maoísmo como tercera etapa y principal de la ideología del proletariado, reconstituir o construir Partidos Comunistas que se guíen por el marxismo-leninismo-maoísmo y combatan resueltamente al revisionismo y las variantes del liquidacionismo. Únicamente el cumplimiento acertado de dichas tareas puede vertebrar el movimiento proletario internacional y el movimiento de Liberación Nacional y desenvolver con garantías de triunfo la lucha antiimperialista, combatiendo hasta el fin al imperialismo norteamericano pues el proletariado y los pueblos del mundo ya no necesitamos del imperialismo.

Contrariamente a los que amparándose en el dogmatismo sólo se basan y consideran el pragmatismo como único medio de alcanzar los objetivos de la clase, el camino del proletariado es uno, y en estos momentos es el de avanzar en la reconstitución, reconstrucción o construcción, de su Partido de vanguardia de nuevo tipo, sustentado en su ideología científica, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, pues solamente éste puede servir de bandera al movimiento obrero de clase, velando por su aplicación a la situación concreta de la lucha de clases en el país de que se trate, defendiéndolo de los ataques del revisionismo y el oportunismo, y de todos aquellos que tratan de arrinconarlo bajo el pretexto de ser anticuado y no aplicable hoy en día, puesto que sin teoría revolucionaria de ninguna forma puede haber movimiento obrero revolucionario. En nuestro caso, el Partido, tras 64 años de usurpación revisionista, sigue empeñado en la aplicación de la ideología científica a nuestra situación concreta y, a pesar de nuestros avances, distamos mucho de haber ajustado las cuentas con aquellos que tratan de desviar al movimiento obrero de sus objetivos.

La tarea central hoy es la reconstitución del Partido, como destacamento de vanguardia de la clase, a la que dirigirá en la revolución. Partido que se basa en nuestra ideología, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, la ciencia de la revolución proletaria que hemos de aplicar a las condiciones concretas del país en que vivimos. El Partido sólo puede ser un destacamento organizado, clandestino, disciplinado, porque es un Partido para el combate y la lucha. Es la forma más alta de organización del proletariado, agrupa a su sector más resuelto y recoge la experiencia del proletariado español e internacional. El Partido encarna los lazos entre la vanguardia del proletariado y las masas, por eso tiene que fundirse con ellas y conquistar su confianza; debe organizarse sobre el centralismo democrático para mantener la unidad de voluntad y de acción. El Partido es clandestino, porque hemos de construirlo en función de la lucha armada, de la guerra popular. Lo fundamental es tener una línea ideológica y política correcta, sobre la cual construir la línea ideológica y política correcta, sobre la cual construir la línea organizativa y la táctica; táctica que se base en luchar siempre con razón, ventaja y límite, y la política de ganarnos a las fuerzas revolucionarias, neutralizar a las intermedias y aislar a las reaccionarias. Debemos dotarnos de cuadros firmes y resueltos, que nos guíen por el camino de la revolución, templados en al lucha de líneas que fortalece al Partido y lo hace avanzar. En este largo camino la jefatura, hoy encarnada en el Presidente V. Fernández, es nuestra garantía de triunfo.

Hoy asistimos a una nueva agudización de la lucha de clases y al crecimiento de la lucha de las masas, sobre todo del proletariado, y al fracaso de las tentativas de la reacción para frenar la lucha o controlarla. La situación que padecen las masas no es algo casual, ni un error político, sino que nace del propio orden existente. El proletariado, a través de la lucha reivindicativa, puede lograr aumentos de salarios, reducción de la jornada y mejores condiciones de trabajo que la burguesía nos arrebata en la siguiente crisis, en un círculo vicioso que persistirá mientras exista el capitalismo. Por ello debemos defender lo que ya hemos conquistado, para impedir que el capital nos lo quite; de ahí que sea necesario desarrollar lucha reivindicativa, sujetándonos al principio de “razón, ventaja y límite”; lucha en la que la clase se va forjando para el combate por nuestros objetivos finales. Pero para acabar con las crisis hemos de acabar con el sistema capitalista que las produce, luchar por la conquista del Poder , desarrollando el camino de la revolución socialista a través de la guerra popular; por ello es necesaria la lucha revolucionaria en función de la toma del Poder por nuestra clase, dirigida por su Partido. La lucha reivindicativa y la lucha por el Poder no pueden separarse una de otra, sino que la lucha reivindicativa debemos librarla en función del Poder. Por eso quienes se centran en la lucha reivindicativa y la convierten en un fin en sí mismo, son revisionistas y oportunistas que hay que erradicar de las filas de la clase, como agentes de la burguesía que son en nuestras filas.

Hoy más que nunca debemos asumir que son las masas las que hacen la historia, y que para tomar el Poder, el proletariado y las masas han de movilizarse y organizarse. A menudo, escuchamos cómo los voceros de la burguesía pretender desvirtuar el término trabajador y masas, aplicándoselo incluso a ellos mismos, a sus fuerzas represivas, directivos de bancos y empresas, etc. ¿Qué entendemos por masas los comunistas? El concepto de masas cambia en el sentido de que por él se entiende una gran mayoría, y además no sólo a una simple mayoría de obreros, sino la mayoría de todos los explotados que viven de la venta de su fuerza de trabajo. Hemos de combatir al revisionismo, como peligro principal para la lucha revolucionaria en el estado y en el mundo, yendo a lo más hondo de las masas y desenmascarando y destruyendo a las camarillas oportunistas. El proletariado es la fuerza dirigente y principal de la revolución en el Estado Español y en él hemos de centrar nuestros esfuerzos. Hemos de movilizarlo, politizarlo y organizarlo, teniendo en cuenta que la forma principal de lucha será la lucha armada y que debemos desarrollar la lucha reivindicativa en función del Poder. Sólo así serviremos al proletariado, a las masas y a la revolución; sólo así nos forjaremos como comunistas y abriremos el camino que conduce a nuestra meta final, el Comunismo. Apliquemos firmemente el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente el Maoísmo, desarrollemos en la lucha de clases las Bases de Constitución y confiemos en las masas.

Hoy nuestra tarea principal es la reconstitución del Partido, y dentro de ella el desarrollo de la línea política general, si bien, como nos enseña Lenin, debemos llevar a cabo simultáneamente la construcción organizativa en medio de la lucha de clases y de la lucha de líneas. Debemos partir en la construcción del Partido de que ésta sirva a la toma del Poder, siendo capaz de dirigir la revolución socialista. El Partido habrá de ser capaz en el futuro de dirigir el Frente Único y el Ejército, por lo que hemos de construirlo como “ heroico combatiente ”, a través de su militarización y su construcción concéntrica.

Ya en nuestras bases de constitución de 1920 se parte de la violencia revolucionaria, de la necesidad de la revolución socialista y el Partido de nuevo tipo. Debemos partir de estas bases y tesis para desarrollarlas a la luz del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, de la experiencia internacional del proletariado y de la experiencia de la lucha de clases en el E. Español en lo últimos 85 años.

Partiendo de ello, debemos resolver las cuestiones de la estructura, del sistema y del trabajo partidario. La primera plantea desarrollar una estructura organizativa única que sea estatal, unificada y centralizada, sujeta a la dirección del Comité Central y a la jefatura del Presidente Víctor, expresión clave del centralismo democrático. La segunda es el problema de cómo distribuir las fuerzas, de centrarnos en el proletariado para desarrollar las formas principales de lucha y organización y de acumular fuerzas en los otros sectores de las masas, en cuanto al sistema partidario. La tercera es el problema del trabajo secreto, de la actividad clandestina que garantice la marcha del Partido en cualquier situación, es el problema del trabajo abierto, de masas, poniendo como base el trabajo entre el proletariado, poniendo como rumbo del movimiento obrero la lucha por la toma del Poder bajo la dirección del Partido, es el problema de ir a lo más profundo, de forjar a las masas en la necesidad de hacer la revolución y combatir el revisionismo, de movilizar, politizar y organizar al proletariado y a las masas, y de desarrollar la lucha reivindicativa en función del Poder; es, finalmente, el problema de la necesidad del trabajo secreto y abierto y su interrelación, siendo el primero el principal y el que dirige al segundo. La estructura, el sistema y el trabajo partidario son tres cuestiones fundamentales de la línea organizativa y son de vital importancia para la reconstitución del Partido; pero, como en todo, su aplicación se hará en lucha de líneas, combatiendo al revisionismo como peligro principal.

Las masas no tienen temor a la lucha, no temen a la revolución, pero necesitan dirección. Sacando lecciones de los más de 150 años de lucha, 66 años de construcción del socialismo y particularmente de las dos grandes derrotas del proletariado en Rusia y China, las cuales han sido usadas por el imperialismo para hacer campaña contra la revolución, pregonando el fracaso del socialismo, la caducidad del marxismo, la no validez de la violencia revolucionaria, de la dictadura del proletariado y del Partido y declaran " el fin de la historia ", afirmando que no cabe transformación del sistema capitalista, transformación de la sociedad, sino sólo la evolución hacía el sistema burgués " ideal ", hacía la “ alianza de civilizaciones ”.

Éste es el único, cabal y consecuente camino para el proletariado y las masas. Sólo hay dos poderes sobre la tierra: las fuerzas armadas reaccionarias y el proletariado y las masas desorganizadas, ¡Organicémoslas en función del Poder! Sólo la revolución socialista a través de la guerra popular es la senda luminosa y purificadora que hemos de seguir a fin de desterrar para siempre el hambre, la explotación y la opresión imperialistas del Estado Español, pues ésta es la tarea que en el marco de la Revolución Proletaria Mundial nos ha tocado cumplir. ¡Afrontémosla pues con firmeza y decisión!

VI. Los consejos, ejes de la organización revolucionaria del proletariado.

Sigue.....

Mayo 2005

Pleno Ampliado del Comité Central

En memoria del Camarada Juan -Marcelino Bilbao Vadillo- desaparecido en Ayacucho-Perú, en 1989

Partido Comunista de España