¡DESENMASCARAR EL CARACTER BELICISTA DEL IMPERIALISMO!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

 

¡VIVA EL 1º DE MAYO!

¡Desenmascarar el Carácter Belicista del Imperialismo!

Proletariado, clases combatientes:

En la recta final del presente siglo, la burguesía en su etapa superior y última, el imperialismo, manifiesta, una vez más, los horrores inherentes a su propia naturaleza.

En cualquier expresión de las relaciones sociales impuestas por la burguesía, en su etapa imperialista, la humanidad ha ido experimentando los sufrimientos propios de una sociedad incapaz de enfrentar los nuevos retos que demanda el desarrollo social.

A pesar del momento de recuperación transitoria que vive el imperialismo, las perspectivas sociales posibles no son otras que: la concentración de la riqueza en pocas manos, empobrecimiento de la mayoría de la población, la pugna y conquista por los mercados de otros pueblos, el bandidaje, la rapiña, el genocidio generalizado, el reparto del mundo, distribución y redistribución de las áreas de control e influencia por las, cada vez más grandes, empresas y del capital financiero, al frente de las superpotencias y potencias imperialistas.

Como nunca, la denominada por el imperialismo yanqui "Globalización", se nos presenta como un sistema mundial en el que únicamente se busca la perpetuación de la explotación de las clases trabajadoras, la opresión de los países pobres, la estrangulación financiera de la mayoría de la población del planeta por un puñado de países y la ruina de los pueblos y naciones que no se someten a los dictados de unas superpotencias y potencias imperialistas que nunca han dejado de armarse hasta los dientes.

La cruda realidad de los hechos se nos impone testaruda. Por más que el imperialismo trate de enmascarar su propia naturaleza en palabras altisonantes como: la democracia, la defensa de los DDHH, la libertad y la libre empresa; estas no son más que pura retórica y engaño. Además, hemos de tener en cuenta que su significado es siempre distinto y opuesto al carácter que, para la clase y el pueblo, encierran tan hondos principios.

Los imperialistas y sus gobiernos de turno, nos hablan de paz; pero su paz es únicamente la paz que se sustenta en los cementerios, la ruina, la opresión y la explotación de los pueblos y naciones dependientes. Por más que se quiera cerrar los ojos a la realidad, ha quedado demostrado que, cuando una clase, nación o pueblo, para el que no existen ni soberanía, ni tratados, ni relaciones internacionales, no se pliega al chantaje o bien interfiere en los objetivos económicos, políticos o militares, o bien se opone a sus planes y al reparto acordado entre los imperialistas, la "Santa Alianza" imperialista no escatimará en medios, en definitiva militares, para aplastar y someter a la díscola clase, pueblo o nación.

Cuando más se han empeñado en decirnos que el sistema democrático es el único sistema para terminar con las guerras, el propio sistema imperialista mundial se ha sido el encargado de manifestar su carácter reaccionario y belicista, que apunta a la opresión y no a la libertad.

Nos dijeron y quisieron convencernos, de que con el desmoronamiento del pacto militar encabezado por Rusia y el fortalecimiento de la OTAN, se había desterrado el fantasma de la guerra de nuestro viejo continente. Sus hechos se han encargado de demostrarnos lo contrario. La OTAN no es un instrumento de paz, sino precisamente todo lo contrario, pues sus bombas y misiles, son los encargados de sembrar la ruina, el genocidio, la limpieza étnica y el mar de refugiados, que se expande por Europa huyendo de sus armas asesinas en los Balcanes.

De la misma forma que saludaron el presente siglo, quieren terminarlo desatando, una vez más, su acción terrorista. Esta es la única posibilidad de esperanza para cualquier pueblo, nación, o para el proletariado y las masas del mundo.

Yugoslavia fue, en la época de Tito, uno de los principales aliados del imperialismo yanqui contra los países socialistas; sin embargo hoy los imperialistas se pliegan ante el expansionismo alemán. Para ello no han dudado en atizar los apetitos egoístas de las clases dirigentes y enlodar en una guerra injusta, a los pueblos y naciones que constituían la federación yugoslava. Primeramente, impulsaron la guerra de Eslovenia y Croacia contra el ejército federal Yugoslavo, para así pasar a ejercer un mayor control sobre las zonas más desarrolladas de la antigua Yugoslavia; posteriormente, desataron una nueva guerra étnica en Bosnia, que costó más de medio millón de muertos y un nuevo desplazamiento de refugiados, imponiendo una nueva división étnica y religiosa de Bosnia; finalmente, los imperialistas yanquis y la OTAN, armaron y atizaron una etnia religiosa y desataron de nuevo la guerra en Kosovo, cuyas consecuencias son, para los kosovares, la destrucción del Kosovo, el obligado abandono de sus casas, pueblos y el bagar por los países próximos; para los servios, la muerte, destrucción y ruina sembradas por las bombas y misiles de la OTAN en nombre del concepto de paz y democracia de los mayores carniceros de la historia.

En el Estado Español, el Gobierno de turno continua con sus mentiras y engaños. Contraviniendo las propias leyes burguesas del Estado y las leyes internacionales, haciendo gala de su carácter belicista, nos ha enfrascado en una nueva guerra de agresión imperialista, con el objeto de arrancar su tajada en el reparto del botín mundial, ejercido por un puñado de países armados hasta los dientes que, una y otra vez, desatarán guerras injustas para continuar sojuzgando, explotando y desenvolviendo su pugna en el reparto del botín por todo el mundo.

El aumento del hambre, la miseria, las enfermedades, los genocidios y la ruina de los más, son las únicas perspectivas que puede ofrecer esta caduca sociedad que avanza, inexorablemente, a su lenta agonía.

Los oportunistas, el revisionismo y los filisteos pequeño-burgueses, a sueldo de los imperialistas, se empeñan en embellecernos la esclavitud imperialista. Nos presentan el estado actual de las cosas, como algo natural, democrático, ejemplo de civilización. A todo aquel que se opone a la forma actual de dominación burguesa, automáticamente lo tachan de fascista, ocultando que, tanto el fascismo como la actual forma democrática que toma el Estado, no son sino expresiones de la dictadura burguesa.

Tratan de inculcarnos en las ideas imposibles de que podemos, con reformas, eliminar las injusticias de la sociedad imperialista; de que con democracia no son necesarias ni posibles las revoluciones. Esta labor del oportunismo es pagada con la parte que de las superganancias dedican los capitalistas para corromper a los dirigentes obreros y a la capa superior de la aristocracia obrera. Dicen también apoyar a los pueblos y naciones oprimidos por el estado imperialista, cuando el pago que reciben es obtenido, precisamente, del expolio de los pueblos y naciones pobres por los capitalistas.

La corrupción se desenvuelve de mil formas y maneras, directas e indirectas, abiertas u ocultas. Es, principalmente, poniendo a su servicio los grandes medios de comunicación y manipulación, utilizando como auténticos mercenarios a la intelectualidad más reaccionaria y desertora del desarrollo del más alto del conocimiento humano, manteniendo a la mayoría del pueblo en la ignorancia solapada, a través de los obreros aburguesados (caracterizados por su concepción burguesa del mundo, por su género de vida burgués y por el alto nivel de sus ingresos) y la agitación y propaganda imperialistas, que la burguesía gana adeptos entre las filas obreras

Son estos sectores sociales quienes constituyen aquí el puntal del revisionismo de IU y otros grupos de la denominada izquierda, del socialchovinismo del PSOE y del nacionalismo radical. Como auténticos agentes de la burguesía en nuestras filas, constituyen el vehículo utilizado para inculcar entre los obreros, las ideas del reformismo, la capitulación y la traición a los intereses inmediatos y finales de la clase obrera. Por ser el principal apoyo de la burguesía, siempre se colocan al lado de ésta, de manera directa o indirecta, formal o solapada.

Hoy, los hay que se oponen, de forma oportunista, a las guerras injustas de agresión desencadenadas por el imperialismo con el amparo de la ONU y la OTAN. Pero, no debemos dejarnos engañar, como siempre utilizan esta oposición para inculcar entre las filas de los obreros el reformismo. Es por ello que hemos de denunciar y aislar a estos oportunistas, y bregar por erradicar en lo posible sus posturas de las filas de la clase; pues son auténticos agentes del puñado de países capitalistas que sangran, oprimen y explotan a miles de millones de la población del planeta.

Sí, no hemos de olvidarlo. El siglo ha sido marcado por los horrores del imperialismo; pero, principalmente, por el inicio de la época de la revolución proletaria mundial; pues nadie puede negar que el imperialismo es la antesala del Socialismo, es la transición del capitalismo a una estructura social y económica más elevada.

¿Acaso el imperialismo no está acumulando y agudizando las contradicciones sociales y nacionales en el mundo? Cada acción del puñado de países imperialistas dominantes, ¿no engendra mayor odio del proletariado, las masas y los pueblos y naciones oprimidos, contra el imperialismo?

Esto es lo que hay que tener hoy presente. La única perspectiva posible para el futuro, en que iniciamos el nuevo milenio, el milenio del comunismo, es que el proletariado, las masas y los pueblos y naciones oprimidos, iniciarán la futura nueva gran ola de la revolución proletaria mundial y, con partidos comunistas marxistas-leninistas-maoístas, barrerán con escoba de acero al imperialismo y a todos los reaccionarios, e iniciaremos la marcha triunfal hacía la paz perdurable: el Comunismo.

¡Gloria al Marxismo-Leninismo-Maoísmo!

¡Viva el internacionalismo proletario!

¡Dar mayor impulso a la reconstitución del Partido Comunista de España!

¡Viva el pte. Víctor!

¡Honor y gloria a la clase obrera!

¡Libertad para el Presidente Gonzalo y los combatientes de la clase obrera y el pueblo del Perú!

¡Yanquis fuera!

¡Abajo la guerra imperialista!

Comité Central

Partido Comunista de España

Mayo de 1999.