Partido Comunista de España

Principal ]   [Ideología]   [Línea Política General]


Documentos de Lucha Contra el Revisionismo y el Liquidacionismo

I.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

ACERCA DEL REVISIONISMO ARMADO

Una de las tareas fundamentales de la reconstitución partidaria es la de delimitar claramente los campos con todos aquellos grupos y organizaciones que desde las filas del proletariado defienden posiciones ajenas a éste, pertenecientes a la burguesía o la pequeña burguesía, y tratan de desviar a nuestra clase combatiente de sus objetivos históricos introduciendo la ideología burguesa en nuestras filas y plasmando así sus programas contrarios a la revolución proletaria. Desde distintos puntos de vista, en el seno del Movimiento Revolucionario Internacionalista se han ido plasmando diversas posiciones sobre las organizaciones y partidos que desarrollan acciones armadas en Europa, a los que nosotros denominamos revisionismo armado. Unos han tratado de echar lodo sobre el único aspecto positivo de estas organizaciones: el haber tomado las armas en los países del imperialismo. Otros, destacando este punto fundamental, no han entrado en un análisis profundo de sus posiciones básicas en lo ideológico, político, organizativo y militar, por lo que consideramos que en lugar de clarificar el panorama, se ha creado una mayor confusión.

Partiendo del análisis del autodenominado PCE(r), en primer lugar delimitaremos campos con las manifestaciones de revisionismo armado en el Estado Español y en segundo lugar este análisis ha de servir a aclarar a los partidos marxista-leninista-maoístas y al MRI este fenómeno surgido en los años 60 como fruto de la gran ola antiimperialista que recorrió el mundo como consecuencia del avance y logros de la Revolución Cultural Proletaria en China y de las luchas de liberación nacional de los pueblos oprimidos por el imperialismo.

Poco importa que el PCE(r) de vivas al marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung y hable de "impulsar una campaña de estudio de las obras de Mao Zedong". Estas frases sólo pueden engañar a quienes desconocen su línea y su práctica, ya que éstas son totalmente contrarias a nuestra ideología, de la que se limitan a tomar prestados algunos términos cambiando totalmente su contenido.

CARACTER DE LA REVOLUCION

Afirman que "la revolución pendiente en España es socialista", pero con esto no quieren decir que ésta sea la revolución por la que luchan, pues:

"el hecho de que la contradicción social principal existente hoy día sea la que enfrenta al pueblo con el fascismo y el monopolismo hacen necesaria la unidad popular por el derrocamiento violento del régimen opresor. Por este motivo, y para favorecer esa unidad bajo la hegemonía del proletariado, el Partido avanza el Programa Mínimo para la Revolución en España que expresa tanto los intereses de la clase obrera como los de las demás capas populares."

Respecto a su caracterización del estado español como fascista, ya en nuestro documento "¡No votar, sino combatir y resistir en función del poder!", de octubre de 1989 ya aclaramos suficientemente esta cuestión, por lo que nos limitaremos a reproducir lo que entonces dijimos:

"Así, identifican fascismo con capitalismo monopolista de estado. 1) El imperialismo tiende a la reacción, no a la democracia, y por tanto es lógico que las libertades burguesas se vayan restringiendo cada vez más. Pero reacción y fascismo no son la misma cosa: Ha habido dictaduras militares o civiles desde que la burguesía dejó de ser una clase revolucionaria, es decir, desde que realizó las transformaciones políticas, económicas, militares, etc., necesarias para asegurar su desarrollo y sus ganancias. Y esto sucedió antes de la existencia de monopolios, durante la fase de libre competencia. El fascismo sólo puede existir en la fase del imperialismo, pero ello no significa tampoco que fascismo e imperialismo sean equivalentes. El fascismo es una forma específica de dominación de la burguesía, con una organización política, económica, social, etc., concreta, y que no puede existir en todos los países imperialistas, sino en algunos que presentan una característica determinada: el haber llegado tarde al reparto del mundo, bien por haber realizado la revolución burguesa mucho más tarde que los demás países (Alemania, Italia, etc.), por no haber participado en el reparto colonial, aun siendo países capitalistas, a causa de su debilidad económica en ese momento (E. Español) o por ser países socialistas cuando se produjeron estos repartos y haberse restaurado el capitalismo posteriormente (URSS, etc).

Por ello estos países necesitaron llevar a cabo una acumulación rápida de capital que les permitiese ponerse a la altura de los países imperialistas más poderosos y disputarles su hegemonía. Para ello necesitaban una sobreexplotación del proletariado y una gran cohesión de todos los sectores de la burguesía de cara al objetivo común.

2) Fascismo y represión no son lo mismo. Como dice el Pte. Gonzalo, jefatura del PCP, 'En cuanto al problema de identificar fascismo con terror, con represión, nos parece que es un error; lo que pasa en este caso es lo siguiente: si uno recuerda el Marxismo, el Estado es la violencia organizada, ésa es la definición que nos han dado los clásicos y todo estado usa violencia porque es dictadura; si no, ¿Cómo contendría para oprimir y explotar?...hay que ver el fascismo en sus diversos aspectos desde su ideología, su política, su forma orgánica, verle cómo usa la violencia, su terror, hoy vemos cómo aplica una violencia refinada y más desarrollada, más amplia; eso es lo que llaman terror. Por lo demás, el terror blanco siempre ha sido aplicado ¿o no? Siempre los reaccionarios cuando se han visto en dificultades han aplicado el terror blanco, así que no podríamos nunca, pues, simplemente identificar y reducir todo el fascismo a simplemente terror. Entender que es una violencia más refinada y que desarrolla terrorismo, sí, pero eso no es todo, es un componente'. El fascismo implica necesariamente una organización corporativista de la sociedad: sindicatos de obreros y patronos juntos, economía corporativista con un incremento del 'sector público', de las 'cooperativas', etc; concentra toda la gran burguesía con un mismo objetivo, encargando la gestión de sus intereses a la burguesía burocrática; intenta imbuir a toda la sociedad una misma ideología que ayude al objetivo de cohesión y colaboración de clases, apelando al patriotismo, la tradición, etc.; militariza la sociedad, creando organizaciones paramilitares legales que encuadren a todos por sectores y no por clases: de jóvenes, de mujeres, de niños, etc.

3) Según ellos, no hay vuelta atrás del fascismo a la democracia burguesa. Así que todos los estados que alguna vez han sido fascistas seguirán siéndolo mientras no se realice su programa mínimo. En realidad, la burguesía utiliza y abandona una u otra forma de ejercer su dictadura en función de sus necesidades del momento, al igual que emplea distintos partidos, dependiendo de cuál le sirve mejor en cada situación concreta.

4) Argumentan que la democracia burguesa corresponde a la fase de libre competencia, pero al mismo tiempo reconocen que la mayoría de los países de Europa Occidental, USA, etc., no son fascistas, sino que solamente tienden a la fascistización. ¿Querrán decir que en USA, Francia, Inglaterra, etc., no hay monopolios, que no son imperialistas?".

Esta argumentación sobre el fascismo tiene como único objetivo rechazar la revolución socialista, planteando la necesidad de una etapa intermedia, democrático-burguesa, de la que se pasaría al socialismo mediante las elecciones. Pero si examinamos lo que entienden por socialismo, comprobaremos que no pretenden rebasar la etapa democrática, ya que a nivel económico señalan como necesario:

"tener en cuenta, además de la planificación y el reforzamiento del sector estatal de la economía en la industria, la agricultura y el comercio exterior, como sectores claves, la necesidad de la pequeña producción, del comercio al por menor...".

Es decir, han echado por tierra la advertencia de Lenin sobre el peligro de la pequeña producción, que genera burguesía constantemente, y la consideran necesaria. Pero esta negación del socialismo no se limita al plano económico, sino que en lo político contempla la posibilidad de legalizar a algunos partidos burgueses, "lo cual, ciertamente, no resultaría ninguna 'tragedia' y hasta podría ser muy beneficioso". ¿Beneficioso para quién? Unicamente para la burguesía, por supuesto. Pero si partiendo del análisis de sus objetivos queda claro a qué clase defienden, esto se hace aún más evidente examinando los instrumentos y los medios para llevarlos a cabo.

PARTIDO, ESTRATEGIA Y TACTICA

¿Qué tipo de Partido consideran necesario para esta revolución? Obviamente un partido que sustituye la ideología del proletariado por las doctrinas de los republicanos burgueses y revisionistas que planteaban esta misma especie de "revolución": un partido "heredero y continuador del PCE de José Díaz, pues nos liga a aquel Partido los mismos principios y la misma ideología, luchamos por los mismos objetivos de clase y tenemos en frente a los mismos enemigos", -es decir, el partido de Toggliatti, pues era éste quien tomaba todas las decisiones fundamentales entonces,- y que recoge las tradiciones de los demócratas populares más consecuentes como Pi y Margall, Salvoechea y otros muchos que lucharon por una España republicana donde existiera el bienestar para el pueblo".

Cuando lo que se pretende es meramente el establecimiento de una república burguesa, nada más lógico que sustentarse en quienes fundamentaron e impulsaron las repúblicas de 1873 y 1936. Pero pretender vender este republicanismo burgués con un envoltorio de socialismo y enmascarar con los nombres de Marx, Lenin y el Presidente Mao a dirigentes revisionistas y burgueses que traicionaron al proletariado y a las masas, hicieron fracasar sus luchas, las dirigieron a la derrota, las reprimieron salvajemente y finalmente las abandonaron a su suerte en manos de los sectores más reaccionarios de la burguesía para gozar de un exilio dorado, es el colmo de la desvergüenza revisionista.

Nuestra ideología señala que el Partido debe dirigirlo todo. Por el contrario, el PCE(r), haciendo de la necesidad virtud, practica el culto a la espontaneidad tanto del movimiento de masas como de la "guerrilla". Veamos un ejemplo de ello:

"Que cada sindicato obrero independiente, cada colectivo de jóvenes antifascistas, cada agrupación de intelectuales demócratas, de estudiantes o de mujeres, cada grupo autónomo organice mínimamente y lleve a cabo sus actividades, que realice continuas denuncias de la corrupción y de los abusos que cometen todos los días, a cada minuto, la gran burguesía y las fuerzas represivas; que fomente la desobediencia civil, que extienda el apoyo y la solidaridad con los presos políticos, que organice la ocupación de viviendas y locales vacíos y el asalto masivo a los grandes almacenes y supermercados; que los más decididos emprendan sin tardar acciones armadas directas de sabotaje contra las empresas, los esquiroles y las instituciones del estado capitalista. Que no esperen a mañana para comenzar a hacerlo. Que tengan la absoluta certeza de que nuestro Partido, el PCE(r), les apoya y les proporcionará toda la ayuda que pueda prestarles."

Esto no es un desliz, sino que llamamientos similares aparecen una y otra vez en sus últimos documentos.Así pues, según ellos, el partido no ha de dirigir el movimiento de masas, sino sólo apoyarlo; no se expresa la necesidad de que el partido organice a las masas, sino que se las impulsa a hacerlo por sí mismas. Por supuesto, nosotros no estamos en contra de las justas luchas de las masas, todo lo contrario, pero siempre hemos advertido que sin la dirección del partido estas luchas espontáneas fracasarán, y que es necesario organizar a las masas para conducir las luchas, no sólo para lograr reivindicaciones concretas, sino principalmente en función de la revolución. Y si esto plantean para el proletariado y sus aliados más cercanos, no puede extrañarnos que para la alianza con otras clases y sectores planteen la política de "Frente Popular" de José Díaz, propugnando las alianzas con los partidos nacionalistas y organizaciones campesinas (léase sindicatos dominados por la burguesía agraria), pese a reconocer que éstos tienen "sus propios programas y planteamientos". Pero a los revisionistas no les importa a qué clases representan estas organizaciones ni que sus programas tengan unos intereses de clase y unos objetivos ajenos a los del proletariado; en vez de analizar qué clases y sectores pueden ser aliados del proletariado, plantear un programa que dé solución a sus problemas pero siempre desde el punto de vista de nuestra clase y ganárnoslos para la revolución, se alían a organizaciones burguesas y pequeño-burguesas que pretenden dirigir al proletariado hacia sus propios fines.

Pero esta espontaneidad no se dirige únicamente hacia los movimientos de masas, sino que se expresa en su lucha armada, cuando plantean que el partido ejerce "la dirección política, y por tanto, en cierta medida, también militar", o que "la asunción de la práctica de la lucha armada, pasar a organizarse militarmente y a empuñar un arma, es una opción personal que nadie, ni siquiera el Partido puede interferir". ¿No es esto pura espontaneidad en el terreno militar? Cualquiera que conozca su actividad política- que se limita a hacer actos de apoyo a los presos y colectas para éstos- y sus acciones armadas puede dar fe de ello.

Pese a todo, aún se atreven de acusar a los demás de "apología de los brotes espontáneos de la lucha de masas" cuando critican esta frase perteneciente al artículo "La falsa vía de la guerrilla urbana en Europa Occidental", publicado en Un Mundo Que Ganar nº 4:

"un día de revuelta de masas en Birmingham hace a los imperialistas cien veces más daño material que años de guerrilla urbana -por no hablar del hecho de que el daño más importante que se inflinge está constituido por los golpes políticos e ideológicos inferidos a la burguesía y a todas sus pretensiones de ser una sociedad justa y satisfactoria-; al lado de esto las acciones de los terroristas empalidecen."

Esto nada tiene que ver con el culto a la espontaneidad. Si además de presumir de leninistas se hubiesen molestado en estudiar a Lenin comprenderían perfectamente que esta frase se refiere a:

"Nosotros, por otra parte, consideramos que sólo los acontecimientos en los cuales los actores son las masas mismas, los que han nacido de sus sentimientos y no han sido representados 'con un objetivo especial' por una u otra organización son capaces de tener un efecto verdadero y seriamente 'agitativo' (estimulante) y no solamente estimulante, sino (y esto es mucho más importante) un efecto educativo. Pensamos que todo un centenar de asesinatos de zares nunca tendrá un efecto estimulante y educativo como la mera participación de decenas de miles de obreros en reuniones para discutir sus intereses vitales y la relación entre la política y esos intereses - como la participación en una lucha que realmente levanta a nuevas y nuevas capas 'intactas' del proletariado a una vida más consciente, a una lucha revolucionaria más amplia.

(Lenin, "Nuevos acontecimientos y viejos problemas").

Esta falta de dirección, incomprensible para quienes pretenden estar desarrollando una revolución, sólo se puede entender en el marco de su estrategia: lo que denominan guerra popular prolongada (cuya única coincidencia con la teoría militar del proletariado trazada por el Presidente Mao es el nombre), con dos etapas: defensiva estratégica, es decir, el estado actual de cosas, con movilizaciones de masas espontáneas y "acciones guerrilleras", y ofensiva estratégica en la que ambos confluirán (sin precisar por qué mágico mecanismo) en una insurrección. No puede extrañarnos por tanto, que no planteen la necesidad de un ejército (si alguna vez usan los términos "ejército revolucionario" o "ejército popular" se refieren a sus "pequeños grupos" armados), puesto que no se plantean la guerra popular ni de ningún tipo de guerra civil. ¿Para qué un ejército si el "asalto al poder" "se habrá cumplido cuando caigan las ciudades"? Se da a entender que la clase dominante aceptará esta caída como hecho consumado y el ejército reaccionario se rendirá sin combatir.

Dentro de su estrategia, las "acciones guerrilleras" sólo son "un complemento esencial del movimiento de masas" (huelgas, manifestaciones, etc.) y tiene como única misión "crear las condiciones subjetivas y favorecer el desarrollo de las condiciones objetivas necesarias para que se dé una situación revolucionaria insurreccional". Esto es puro revisionismo, porque es a través de la guerra como nos ganaremos a la mayoría del proletariado y las masas para la revolución, y las otras formas de lucha deben subordinarse y estar en función de la guerra; la guerra popular no puede acabar sino con la conquista del poder y la implantación de la dictadura del proletariado, y volverá a desarrollarse para conservar el poder o recuperarlo con las Revoluciones Culturales necesarias para avanzar en el socialismo e impedir la restauración del capitalismo; y no es la lucha del proletariado y las masas la que crea las condiciones objetivas, sino que éstas surgen de la agudización de las contradicciones del capitalismo y el imperialismo, de la descomposición de éste, y son las condiciones objetivas las que generan la lucha del proletariado y las masas.

Esta "misión" no es sino una versión remozada de las actuaciones que Lenin criticaba así:

"Svoboda hace propaganda del terrorismo como medio de 'excitar' el movimiento obrero y darle un 'fuerte impulso'. ¡Es difícil imaginarse una argumentación que se refute a sí misma con mayor evidencia! Cabe preguntar: ¿es que existen en la vida rusa tan pocos abusos que sea preciso aún inventar 'excitantes' especiales? Y, por otra parte, si hay alguien que no se excita ni es excitable siquiera por la arbitrariedad rusa, ¿no es evidente que seguirá contemplando también con indiferencia el duelo entre el Gobierno y un puñado de terroristas? La realidad es que las masas obreras se excitan mucho por las infamias de la vida rusa, pero nosotros no sabemos reunir, si puede decirse así, y concentrar todas las gotas y chorrillos de la excitación popular que la vida rusa rezuma en cantidad inconmensurablemente mayor de lo que todos nosotros nos figuramos y pensamos, y que es preciso encauzar en un solo torrente gigantesco. Que esto es factible lo demuestran de manera irrefutable la colosal propagación del movimiento obrero y la avidez, ya señalada, de publicaciones políticas por parte de los obreros. Pero los llamamientos al terrorismo, así como los llamamientos a dar a la lucha económica misma un carácter político, son diversas formas de esquivar el deber más imperioso de los revolucionarios rusos: organizar la agitación política en todos sus aspectos. Svoboda quiere sustituir la agitación con el terrorismo, confesando sin rodeos que, 'en cuanto empiece la agitación intensa y enérgica entre las masas, quedará cumplido su papel excitador'. Esto justamente muestra que tanto los terroristas como los 'economistas' subestiman la actividad revolucionaria de las masas, pese al testimonio evidente de los sucesos de la primavera; además unos se precipitan en busca de 'excitantes' artificiales y otros hablan de 'reivindicaciones concretas'. Ni los unos ni los otros prestan suficiente atención al desarrollo de su propia actividad de agitación política y de organización de denuncias políticas." (Lenin, "¿Qué Hacer?").

Con estas palabras de Lenin creemos que queda claro que la lucha armada al margen de las masas, como "aliento", para "preparar las condiciones objetivas y subjetivas", que no intenta movilizar y organizar a las masas, sino que pretende sustituirlas.

No estamos en contra de la violencia revolucionaria, sino que apoyamos e impulsamos la lucha de las masas y la guiamos para que rompa los estrechos marcos legales que durante años le ha impuesto el revisionismo. Esta lucha sirve para educar a las masas, para que rechacen el pacifismo que durante años les ha inculcado la clase dominante y se preparen para la guerra popular. También propugnamos la utilización de la violencia en campañas políticas. Pero estas acciones esporádicas y dispersas no son una auténtica lucha armada. La guerra popular es algo mucho más serio, algo con lo que no se puede jugar, y cuando se inicia es para continuar hasta la victoria. No nos oponemos a las acciones por el hecho de que las desarrollen pequeños grupos -ya que necesariamente han de ser pequeños grupos, un embrión de ejército revolucionario el que inicie la guerra popular-, sino a que se consagren estratégicamente las acciones de pequeños grupos sin tratar de ir forjando un poderoso ejército, un ejército revolucionario de masas.

Estamos en contra de una lucha armada que no tiene como objetivo el poder, que considera imposible aniquilar al enemigo y sólo se propone "desgastarlo", crearle problemas. Este no es el camino de la revolución, es el camino de la derrota. En vez de alentar a las masas, el mensaje que les llevan sus largos años de lucha armada es el de que es imposible vencer al imperialismo y a la reacción. ¿Qué otra cosa están demostrando sus constantes tentativas de negociación y sus lloriqueos de "queremos la paz"? En el 82 le concedió una oferta de tregua al PSOE, advirtiéndole que "o buscan una salida política en base al Programa de 5 Puntos o entramos en una guerra revolucionaria abierta" y en este programa por el que estaban dispuestos a abandonar la lucha armada, según ellos mismos dicen "no se recoge como objetivo inmediato el derrocamiento del fascismo y la expropiación de los monopolios, sino la imposición dentro del marco de este mismo sistema, de una serie de mejoras políticas que facilitaran posteriores avances". Es decir, una minimización de su programa mínimo basta para su claudicación. Esto no es un hecho aislado o un error, sino consecuencia de toda una política sobre la negociación: "No se trata de renunciar a la negociación como arma de lucha política que todo partido o movimiento verdaderamente revolucionario está obligado a utilizar llegado un momento. En el largo proceso de lucha en que estamos empeñados, surgirán inevitablemente períodos de tregua o de relativa calma que pueden ser aprovechados para extender el trabajo político y de organización entre las masas. Es imposible el desarrollo de una guerra prolongada sin que se den esas cortas etapas, por lo que no se puede excluir la posibilidad de entablar algún tipo de negociación con el enemigo, siempre que esa negociación permita consolidar las posiciones conquistadas. También podrían hacerse proposiciones en momentos de gran debilidad del poder de la burguesía, cuando ésta ya no sea capaz de imponer sus condiciones por la fuerza y se sienta inclinada a ceder antes que perderlo todo. Pero, en este caso, la victoria de las fuerzas populares estaría garantizada y no habría inconveniente en hacer algunas pequeñas concesiones si, a cambio, ahorramos sacrificios innecesarios a las masas." Hacer obligatoria la negociación y hacerle concesiones a la burguesía en el momento de la victoria, es el colmo de la capitulación y el liquidacionismo.

Estas posiciones continúan vigentes hoy en el PCE(r). El año pasado intentaron negociar la rendición total a cambio de la amnistía para los presos y la legalización del partido, y si estas negociaciones fracasaron fue porque el gobierno, al igual que ha intentado hacer con ETA, pretende la capitulación total como condición previa para negociar otros puntos.

A esta exigencia del gobierno se refieren cuando plantean:

"saben positivamente que nosotros no empezamos esta guerra y que no la queremos, e intentan utilizar esa aspiración legítima de paz para que bajemos la guardia y nos dejemos enredar."

¿A quién pretenden engañar cuando dicen "nosotros no tenemos nada que negociar, no traficamos con los principios"? Ellos mismos niegan esta afirmación cuando acto seguido añaden:

"Depende del gobierno y de los poderes fácticos el que se pueda crear un clima favorable en el que sea posible resolver de manera más o menos pacífica algunos de los graves problemas que afectan a las masas populares. Nuestro movimiento, de crearse esta situación de hecho, tendría lógicamente que corresponder y adaptarse a ella, revisando su táctica de lucha, etc."

Todo esto tiene que ver también con la desconfianza en las masas. Así después de señalar como factores favorables la crisis general del capitalismo y la agudización de la lucha de clases, continúan:

"Pero hemos de tener en cuenta también los factores desfavorables (como la labor de zapa del revisionismo y la situación internacional) que influyen negativamente en la situación general, desmoralizan a las masas y desarticulan su movimiento. Particularmente la crisis de los países socialistas y la forma en que está siendo atajada por sus dirigentes repercute en el ánimo y la capacidad de resistencia de los trabajadores, los cuales se encuentran desarmados ante las nuevas arremetidas del capital y sin hallar ninguna salida 'fiable' a sus iniciativas políticas."

Con esto intentan traspasar al proletariado y a las masas la decepción que todos los revisionistas y otros grupos pequeño-burgueses (especialmente los nacionalistas) por el derrumbe de las dictaduras fascistas de Europa Oriental. Sólo quienes alababan el "socialismo" de Brezhnev, Jaruzelski y Cía. han sentido que se les venían abajo todas sus esperanzas de "reconocimiento" y "ayuda" por parte del socialimperialismo. Pero las masas que, aún sin tener una explicación científica del proceso que habían seguido estos países, sabían que eso no era socialismo, no se han sentido desmoralizadas por estos sucesos.

También podemos comprobar su infravaloración de las masas cuando se proponen:

"A tal fin tenemos que comenzar por explicarles [a las masas] que todas sus acciones forman parte del movimiento de resistencia popular."

Muy poco inteligentes y muy pacientes deben considerar a las masas si realmente se atreven a irles con este cuento. ¿Verdaderamente piensan poder hacerles comulgar con ruedas de molino, hacerles tragar que todas sus luchas tienen como objetivo conseguir una república burguesa como la del 36, que siga explotando y oprimiendo al proletariado y a las masas?

Nosotros somos conscientes de que hoy por hoy la mayoría de las luchas de las masas, aunque se opongan al gobierno y a la patronal, y a los distintos aparatos represivos e instituciones del estado, no tienen como objetivo la revolución. Depende de nosotros, el Partido Comunista de España, dirigirlas y organizarlas en esta dirección.

LA SITUACION INTERNACIONAL

En realidad su análisis de la situación internacional se reduce al de lo que denominan "campo socialista". Respecto al resto del mundo sólo mencionan el "auge" del "Movimiento Político de Resistencia" en Europa Occidental, y la necesidad de que las revoluciones de los países árabes se guíen por el fundamentalismo islámico y las de América Latina por la teología de la liberación. Semejantes barbaridades no son dignas de comentario.

Pero cuando pasan a analizar el inexistente campo socialista van del eclecticismo a la paradoja. Hagamos un poco de historia para explicar un poco como las posiciones revisionistas llevan de un absurdo a otro.

En los años 60, con la lucha encabezada por el PCCh contra el revisionismo contemporáneo de Jruschov y Cía y luego con la Gran Revolución Cultural Proletaria, la OMLE (organización de la que surgió el PCE(r) se adhirió a las tesis del Presidente Mao contra el revisionismo de Jruschov y asumió la posición correcta de que la URSS y todos los demás países antes socialistas habían restaurado el capitalismo, a excepción de China y Albania. En octubre de 1977 publican una declaración en apoyo de la dirección contrarrevolucionaria del PCCh. En 1978 pasan a rechazar las tesis revolucionarias del PCCh en los años 60 (y en esto, como ellos mismos señalan tuvo mucho que ver el hecho de que en 1976 el PCCh reconociese a la ORT pese a que el PCE(r) llevaba varios años pidiendo este reconocimiento) y lo argumentan de la manera siguiente:

"Ante nosotros se han presentado las siguientes alternativas:

En primer lugar compartir la concepción que vienen defendiendo otros partidos y que nos llevaría a participar junto al imperialismo y la burguesía en la cruzada contra la URSS y otros países. Está claro que esto no lo podíamos hacer, entre otras muchas razones porque no está probada la "agresividad" de la URSS y sí, en cambio, su ayuda y apoyo decidido a la lucha de liberación de los pueblos. Para nosotros esto se inscribe dentro de la corriente contrarrevolucionaria y progresista mundial, independientemente de las ideas que puedan albergar algunas personas.

En segundo lugar, en vista del rumbo que ha tomado la política interior y exterior de la República Popular China -muy semejante a la que hace ya tiempo emprendió la Unión Soviética- cabía la posibilidad de condenar esa nueva política y a la nueva dirección del PCCh. Aunque, al igual que en el caso de los soviéticos, esa nueva política de los chinos no nos gusta ni se identifica con lo que hemos estado defendiendo hasta ahora, está muy claro que tampoco podemos condenarla porque para nosotros China es un gran país socialista y su Partido Comunista un Partido revolucionario. No podemos aceptar que se haya producido un nuevo "retroceso" del socialismo al capitalismo porque eso está en contra de la verdad histórica y de nuestros propios sentimientos y aspiraciones.

Estos juicios son los que nos han llevado finalmente a reconsiderar nuestra postura anterior con respecto a la URSS y los demás países socialistas y enfocar de nuevo el problema de la forma que lo hemos esbozado anteriormente.

También cabía el habernos mantenido en las mismas posiciones de condena de la URSS y del imperialismo que hemos defendido, o haber adoptado las tesis albanesas sobre el "equilibrio de fuerzas". Pero esto no contribuiría en nada a aclarar la situación. En todo caso, tanto esa posición nuestra como la de los albaneses son el resultado "menos malo" de la situación de confusión a la que nos hemos referido. De todas las maneras el tiempo y la acumulación de experiencias nos irá dando la medida más aproximada a la realidad."

En estos párrafos hay varias cuestiones muy importantes a analizar. En cuanto a la primera alternativa, era justo rechazar la campaña del revisionista PCCh sobre la URSS como enemigo principal, que llevaba aparejado el apoyo al régimen existente en el Estado Español, el ingreso de España en la OTAN, etc. Lo que ya no tiene justificación alguna es argumentar el rechazo a esta "alternativa" es hacer pasar las actividades socialimperialistas de la URSS en el Tercer Mundo como "ayuda y apoyo decidido a la lucha de liberación de los pueblos". En segundo lugar rechazan la única "alternativa" correcta, es decir, mantener la posición sobre la URSS, etc. y condenar el golpe fascista y la restauración del capitalismo en China, argumentando que está contra la "verdad histórica" (evidentemente su "verdad" es metafísica, puesto que el materialismo histórico no sólo admite perfectamente la posibilidad de restauración, sino que señala que ningún nuevo sistema social puede triunfar en el mundo más que a través de una serie de avances y retrocesos y además el propio Presidente Mao advirtió seriamente sobre la probabilidad de que esto sucediese en China), por no hablar de lo absurdo que es rechazar la verdad porque "está en contra de nuestros propios sentimientos y aspiraciones". Ningún filósofo idealista se ha atrevido a llegar tan lejos: ¡nada menos que plantear los sentimientos como criterio de verdad!

Después de decir que las reaccionarias tesis de Hoxha y las suyas son las menos malas (dando así su bendición a todas las calumnias albanesas al Presidente Mao y a la revolución china), concluyen diciendo que todos los países que dicen ser socialistas lo son, ¡incluso Cuba que no lo había sido nunca!

¿Qué "medida de la realidad" les dio "el tiempo y la acumulación de experiencias"?

En febrero de 1979, sustituyen la matización que hacían anteriormente de que si bien consideraban a todos estos países como socialistas, sus partidos dirigentes eran revisionistas y mantenían graves errores, sostienen que "los dirigentes de la URSS están actuando de una manera, en general, justa y conforme con los intereses de la causa del socialismo y de la libertad de los pueblos en todo el mundo. Que esta manera de actuar contradice las tesis sobre la 'cooperación con el imperialismo', la 'transición pacífica', etc., que los dirigentes de la URSS han estado defendiendo". (Esto quiere decir que la sustitución de la colusión -en la época de Jruschov- por la pugna -a partir de la época de Brezhnev- como elemento principal de las relaciones entre las dos superpotencias ¡es un signo de abandono del revisionismo!).

Estas posiciones continúan vigentes y sin cambios hasta la llegada de Gorbachov. A partir de este momento, las contorsiones y piruetas mentales para explicar los cambios en la URSS y Europa Oriental son cada vez más estrambóticas. Primero denominaron la Perestroika como "la Revolución Cultural de la Unión Soviética". Luego, al hacerse cada vez más evidentes los planes de Gorbachov, dijeron que era "un paso atrás para dar un nuevo salto hacia adelante". Hoy, tras la caída de las dictaduras social-fascistas de Europa Oriental, ¿que pueden decir? Lógicamente han tenido que admitir que Polonia, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumanía y Hungría no son países socialistas...pero "por el momento, en países como China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte y Albania, la contrarrevolución ha sido contenida y no parece que pueda prosperar." Por lo visto, Tienanmen era la contrarrevolución y la masacre de esta gran movilización de masas fue una actuación muy justa y revolucionaria, por citar sólo un ejemplo de lo "revolucionarios" que son estos países. Por lo que respecta a la URSS, señalan que "ahora la burguesía intenta salir adelante restaurando el capitalismo" (¿Ahora? ¿Qué hay de los casi cuarenta años de capitalismo con Jruschov, Brezhnev, Andropov y Chernenko y Gorbachov?) De todas formas, dicen, no hay que temer que lo consigan, porque ni la URSS ni los países de Europa Oriental van a conseguir créditos ni inversiones extranjeros, ya que no "resultan un buen negocio para el capitalismo financiero, sino más bien una nueva carga que añadir a la desmesurada deuda que mantiene estranguladas las economías de la mayor parte de los países capitalistas". ¡Lastima que las potencias capitalistas occidentales y sus respectivos banqueros y empresarios no se hayan enterado de esto e inviertan como locos en estos nuevos y no tan nuevos mercados!

"Por ejemplo, casi todos los observadores coinciden en señalar la situación tan caótica que se ha creado en la Unión Soviética como la causa principal de la crisis por la que atraviesa. Y esto es falso." Y a continuación niegan la existencia de crisis económica en la URSS y se deshacen en alabanzas a la superioridad de la economía socialista sobre la capitalista, y tienen razón en esto último...salvo por el pequeño detalle de que hace muchos años que la economía de la URSS es tan capitalista como la de Occidente y por tanto sufre la misma crisis general que afecta a todo el sistema económico imperialista mundial.

"También resulta bastante evidente la existencia de la clase burguesa que representan dichos sectores [los de Yeltsin y Li Xiannian] y su lucha por el poder. ¿Acabarán el PCUS y el PCCh por reconocer esta realidad y por impulsar la lucha de la clase obrera en la perspectiva de alcanzar la meta del comunismo?" ¿Acabará el Partido Republicano en Estados Unidos o el PSOE aquí por impulsar la lucha de la clase obrera en esa perspectiva? Tan imposible es lo uno como lo otro. Después de las constantes purgas a que el PCUS y el PCCh fueron sometidos desde los golpes de estado fascistas que tuvieron lugar en ambos países, es muy dudoso, por no decir imposible, que quede un solo comunista en ellos; por ello resulta igualmente ridículo plantear que "resulta indispensable la depuración del Estado y del Partido de los numerosos elementos contrarrevolucionarios que detentan posiciones de poder". En estos sistemas no hay nada aprovechable: la única solución es destruirlos hasta sus cimientos volviendo a hacer la revolución socialista, y para ello, naturalmente, es necesario reconstituir los Partidos Comunistas de ambos países, pero no desde dentro. Por el contrario, estos revisionistas afirman que "un nuevo equipo de dirigentes, no comprometidos con la etapa anterior, se va abriendo paso a través de la lucha, de modo que, se puede asegurar, la suerte del Gorbi y sus amigos va a depender de la actitud que adopten ante el avance de las nuevas fuerzas verdaderamente democráticas y revolucionarias".

Viene luego su propuesta de cambios económicos y políticos, que ya hemos citado cuando nos referíamos a su concepto de socialismo. Otra de sus propuestas es "establecer una nueva alianza con los sectores interesados en el desarrollo y la independencia del país frente a la burguesía proimperialista y otras fuerzas reaccionarias." Si tenemos en cuenta que por "burguesía proimperialista" entienden solamente a los burgueses pro-occidentales, podemos sacar en conclusión que llaman a unirse a todos aquellos que tienen interés en potenciar el papel socialimperialista de la URSS y que estos sectores abarcan desde los tecnócratas de Gorbachov a los burócratas de la época anterior, el ejército, el KGB y la gran mayoría de la burguesía.

Pero más peregrinas aún son sus conclusiones cuando se preguntan por qué una calamidad tan espantosa ha podido ocurrir en la URSS. Esta es su interpretación:

"...en un contexto de crisis general del capitalismo, de quiebra política y de aislamiento exterior del Estado Soviético, así como de descrédito del PCUS respecto a las masas, con lo que eso supone de peligro de confrontación armada, etc. Hacía falta replegarse y hacer concesiones, para poder reestructurarlo todo de nuevo, o correr el riesgo de enfrentamiento, en las peores condiciones, con el imperialismo. A tal fin, se necesitaba un hombre de las características de Gorbachov: 'enérgico' y que diera una nueva imagen, pero particularmente con un batiburrillo de ideas 'humanistas' y socialdemócratas en la cabeza que le permitiera simular la retirada y mitigara de algún modo sus efectos desestabilizadores. Esta es la función que está desempeñando actualmente el 'centrismo' político dentro de la URSS. Evidentemente, existía y aún existe el peligro de que el centrismo sea utilizado como fórmula de transición hacia un régimen burgués, pero también puede ser que esté siendo utilizado para contener la avalancha contrarrevolucionaria y dar tiempo a que se reagrupen de nuevo las fuerzas comunistas sobre la base de un programa realmente revolucionario." ¿De manera que todo es una simulación, y Gorbachov es más socialista que nadie y es cierto que está poniendo en práctica "una nueva NEP", aunque metió la pata cuando "dio la señal" para el huracán de los países de Europa Oriental? Después de esta interpretación, que ni el propio Gorbachov ha osado inventar pese a sus desesperados intentos de presentarse como comunista, no sabemos hasta dónde podrá llegar la concepción idealista de la historia de estos revisionistas ante cada nuevo suceso internacional. Lo que sí sabemos es que la "medida de la realidad" que les han "dado el tiempo y las experiencias históricas" es más desmedida que la de los mapas medievales cuando imperaba la creencia de que la tierra era plana.

EL REVISIONISMO ARMADO EN EUROPA

Respecto a los otros grupos de estas características que existen en Europa nos limitaremos a señalar las principales diferencias que presentan en relación al PCE(r).

-Las únicas diferencias de las Células Comunistas Combatientes (Bélgica) y Acción Proletaria (Alemania) es que éstas consideran que el Partido ha de construirse después de iniciar la lucha armada, concepción completamente errónea puesto que priva a la lucha de una dirección auténticamente comunista y que, como se ha visto en los hechos, lleva a aplazar indefinidamente la construcción del Partido. Su única diferencia positiva es que ven la necesidad de movilizar y organizar a la clase obrera y a las masas. Por lo demás, sus posiciones coinciden con las del PCE(r).

- A diferencia de los demás grupos, que emanan de nuestra clase aunque defiendan objetivos ajenos a ella, la RAF no es más que un grupo pequeño-burgués. Considera, al igual que las Brigadas Rojas, que el proletariado está aburguesado y que ha dejado de ser la fuerza dirigente de la revolución. Considera que la contradicción principal en Europa es la que enfrenta a toda la población con la OTAN, por lo que no contempla otro objetivo que la destrucción de ésta y considera ésta lucha como el centro de la revolución mundial. Ha declarado obsoleta la lucha de clases y sostiene la teoría de la integración de todas las potencias imperialistas europeas en un solo país. Rechaza la necesidad del Partido y lo sustituye por un Frente de Liberación Nacional. Al igual que Acción Directa (Francia) sus acciones son puramente militaristas y no realiza ningún tipo de trabajo político. Es un mero instrumento de la URSS en su pugna con Estados Unidos.

-Asimismo en Europa hay quienes tratan de enmascarar su revisionismo "apoyando" la guerra popular en el Perú, mezclando esta auténtica lucha revolucionaria dirigida por un Partido que se sustenta firmemente en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente el Maoísmo, con las luchas de El Salvador, Nicaragua, etc. Pero todavía incapaces de eliminar el lastre acumulado por sus años de ligazón con los grupos revisionistas armados en Europa han ido alejándose cada día más de su propia realidad.

Comité Central

Partido Comunista de España

(Publicado en Bandera Roja, nº 5, mayo de 1991).