¡Proletarios de todos los países, uníos!

De la Dirección del Círculo de Estudio Marxista-Leninista-Maoísta, Argentina, al Movimiento Comunista Internacional.

Saludando a nuestra toda poderos ideología, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo; saludamos al Proletariado internacional y a los pueblos del mundo. Saludamos también a todos los Camaradas, compañeros y combatientes, que día a día bregan incansables por la meta final del dorado comunismo.

En el marco de la Revolución Proletaria Mundial, los comunistas del mundo debemos forjar nuestra unidad en los sólidos principios del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, esforzarnos en la lucha para así unificarnos más y coadyuvar a que el MCI se dote de una verdadera línea roja proletaria, combatiendo al imperialismo y el revisionismo en cualquiera de sus formas.

Hacemos, por tanto, llegar nuestra posición sobre los 15 puntos formulados por el PCE, que diferencian y reafirman, hoy más que nunca, las divergencias existentes entre los marxistas y los revisionistas.

Como parte del M. C. I. y viendo su desarrollo tenemos  bien en claro los siguientes puntos:

1º.-. La unidad de los comunistas bajo principios fundamentales del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, como tercera y superior etapa de marxismo.

2º.- El principio de unidad, que en nuestro caso, como marxistas, se ha de guiar por el de unidad-crítica-unidad.

3º.- El principio de la lucha como motor fundamental para esa unidad, pues sin ella no habría desarrollo ni fortalecimiento de la línea proletaria.

La historia ha demostrado con creces la necesidad de guiarnos por estos principios en la forja y lucha por la unidad de los comunistas, por ello concebimos que toda conquista del proletariado, mas aún desde que nace como clase para sí, tanto en el plano Ideológico como Político (la conquista del poder, su desarrollo y fortalecimiento), se ha dado en constante lucha, encarnizada lucha contra posiciones que no correspondían a los intereses y objetivos de la clase. Con estas luchas, el proletariado se ha venido forjando y desarrollando, en saltos cualitativos y cuantitativos, fortaleciéndose como la clase más revolucionaria de la historia. Para este fortalecimiento hubo, necesariamente, que ir limpiando de su seno todo lo que le era ajeno y contrario a sus intereses de clase. Tenemos entonces, la constante de la LUCHA, como nuestro principio fundamental. Del mismo da resultado otro principio: UNIDAD, que es producto de esa lucha y que necesariamente se ha ido fortaleciendo en la medida en que nos hemos ido limpiando de todo lo que mellaba y negaba nuestros principios. Así pues, no es raro ver, en el camino del proletariado, las diferentes escisiones que se dieron con todos aquellos que no representaban nuestros intereses de clase. En pocas palabras, contra  todo lo que nos ha sido hostil. Esto se ha hecho una constante en el desarrollo propio de la clase pues, de la misma forma que se dan grandes contradicciones en la sociedad, determinadas por las diferentes clases sociales existentes y en particular las dos clases antagónicas que están en constante pugna: el proletariado y la burguesía, en nuestro seno también se manifiestan esas grandes contradicciones, y lucha que el proletariado desarrolla en defensa de sus intereses, va generando en su seno diversas posiciones de clase contrarias a los intereses del proletariado.

Hoy hay en el seno del MCI quiénes plantean que hemos de “contemplar” las diferentes posiciones y puntos de vista que se dan en el seno del Movimiento Comunista Internacional. Visto así el problema, es correcto contemplar esas diferentes posiciones para forjar nuestra unidad. Pero una cosa es analizar esas posiciones para luego desarrollar la crítica más resuelta contra el revisionismo y el oportunismo y otra muy distinta la de pretender conciliar bajo ese argumento la unidad con posiciones revisionistas y fuerzas contrarias a los principios e intereses del proletariado, las masas  los pueblos y naciones oprimidos del Mundo. Así pues, en este caso, la esencia de nuestras discrepancias parte de que la simple contemplación nos lleva a no accionar, pues la utilización del verbo “contemplar” hoy sirve para enmascarar la conciliación más aberrante.

Los comunistas combatimos y luchamos bajo el principio de  unidad en la LUCHA. Todo llamado a la unidad que desarrollamos en el MCI, ha de ser bajo los principios del marxismo-leninismo-maoísmo, sino, no hay unidad posible para concretada en los diferentes Partidos Comunistas de los diversos estados, bregar por las metas del proletariado internacional.

Este combate, esta constante lucha ideológica-política, es producto del desarrollo histórico de la sociedad, exceptuado el sistema del comunismo primitivo, donde las contradicciones eran de otro tipo, la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, estas clases luchan entre si y son fruto, en todas las épocas, de las relaciones de producción y de cambio, en resumen de las relaciones económicas, siendo esta la base real de toda la superestructura constituida por  instituciones jurídicas, políticas y militares, lo mismo por la concepción ideológica, filosófica, religiosa etc.

Otro punto de  partida es, ver claramente el carácter de clase que tienen esas posiciones, pues desde que la clase obrera irrumpe en la historia y concreta su madurez en Partido Comunista, hay quienes se han autodenominado comunistas y presentado como tales con el fin de utilizar a la clase para objetivos contrarios a sus intereses.

El carácter de clase y de la ideología que genera el proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo, es en primer lugar su condición científica. Marx y Engels, bajo un análisis científico de la historia, crearon la gran teoría  del materialismo histórico y del materialismo dialéctico, ellos sistematizaron  todos los logros más altos del conocimiento humano, asimilaron de manera crítica los elementos racionales de la dialéctica hegeliana e impulsaron en el conocimiento humano un gran salto. Como dijera al respecto el Pte Mao “…Se produjo en la historia del conocimiento humano una gran revolución sin precedente.” Así el socialismo científico no aparece como un descubrimiento casual, sino como el producto necesario de dos clases en pugna dos clases antagónicas formadas históricamente: el proletariado y la burguesía.

El proletariado, en el periodo inicial de su práctica social, donde sus luchas se manifestaban espontáneas con la destrucción de las máquinas, aún era una “clase en  sí”. Con el resumen científico hecho por Marx  y Engels de la experiencia de la lucha de clases y en particular de la lucha del proletariado, convierten a la clase en clase para sí, abriendo el periodo de lucha económica y política consciente y organizada, comprendiendo las relaciones de explotación existentes entre las clases y, lo más importante, haciendo consciente la comprensión de la tarea histórica del proletariado. Marx y Engels, nos dotaron de las bases ideológicas-políticas plasmadas en nuestro programa: El Manifiesto Comunista, partida de nacimiento de la clase para sí; así nace  la ideología del proletariado plasmada en marxismo y sustentando los principios del Socialismo Científico.

Con respecto al socialismo científico, defendiendo la ideología del proletariado, el marxismo, contra los ataques de Dühring a Marx, en su obra “Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico”, Engels define: “…Su misión ya no era elaborar un sistema lo más perfecto posible de la sociedad sino investigar el proceso histórico económico del que forzosamente tenían que brotar éstas clases y su conflicto, descubriendo los medios para la solución de este en la situación económica así creada. Pero el socialismo tradicional era incompatible con esta nueva concepción materialista de la historia, ni más ni menos que la concepción de la naturaleza del materialismo francés no podía avenirse con la dialéctica y las nuevas ciencias naturales. En efecto el socialismo anterior criticaba el modo capitalista de producción existente y sus consecuencias; pero no acertaba a explicarlo, ni podía, por tanto, destruirlo ideológicamente; no se le alcanzaba más que a repudiarlo lisa y llanamente como malo...”. “…Más de lo que se trataba era por una parte, de exponer ese modo capitalista de producción en sus conexiones históricas y como necesario para una determinada época de la historia, demostrando con ello también la necesidad de su caída, y por otra parte, poner al descubierto su carácter interno oculto todavía. Este se puso de manifiesto con el descubrimiento de la plusvalía.”. “Estos dos grandes descubrimientos: La concepción materialista de la historia y la revelación del secreto de la producción, mediante la plusvalía, se las debemos a Marx. Gracias a ellos, el socialismo se convierte en una ciencia, que sólo nos queda por desarrollar en todos sus detalles y concatenaciones.” En resumen tenemos el desarrollo científico de la historia, el desarrollo de la lucha de clases.

En cuanto a filosofía, nos dotan de la concepción científica del mundo. En cuanto desarrollo del conocimiento, tomaron lo más desarrollado que la humanidad ha dado, plasmado en la moderna filosofía clásica alemana -a la que vino a poner remate Hegel-, restituyendo la dialéctica como forma superior del pensamiento. Desde Marx, se pasa a concebir todo el mundo de la naturaleza, de la historia del espíritu, como un proceso en constante movimiento, cambio, transformación y desarrollo con etapas graduales, demostrando las leyes internas que guían ese proceso. Hegel como es sabido era un filósofo idealista, o sea, concebía que las ideas no eran el reflejo  abstracto de la realidad sino éstas, según él ya existían antes de que exista el mundo. Así pues a la dialéctica de Hegel le faltaba su base material, por tanto, necesitaba del materialismo, pero no del materialismo mecanicista que estaba basado en una concepción metafísica, sino del materialismo moderno que ve a la historia como un proceso de desarrollo, tanto de la humanidad como el de la naturaleza, que su misión es descubrir las leyes de ese proceso. Ésa tarea histórica es realizada por Marx y Engels, quienes estudian los avances de las ciencias naturales y de la historia del desarrollo humano, principalmente de la lucha de clases, así pues, el materialismo moderno, como no podía ser de otro modo, es esencialmente dialéctico, por tanto Marx y Engels nos dotan de una filosofía científica basada en el materialismo dialéctico.

En cuanto la economía política, es otra parte fundamental del desarrollo de la ideología del proletariado.Tras un estudio profundo del desarrollo económico, principalmente el del sistema capitalista, estudiando sobre todo la economía política inglesa y al más representativo de sus exponentes, David Smith, las leyes del valor y cambio, aplicando la concepción materialista de la historia, Marx y Engels nos señalan que la misma parte de que la producción y el cambio de sus productos es la base de todo orden social, la distribución de los productos y la división en clases y estamentos de los hombres, es determinada por el cómo se produce, qué produce la sociedad y la forma de cambio de sus productos. Marx llama al modo de producción característico de la burguesía como modo capitalista de producción. Estudia el capitalismo que desarrolla la burguesía desde el siglo XV hasta el siglo XIX y establece tres etapas históricas del mismo: La cooperación simple, la manufactura y la gran industria. Esto está explicado con un rigor científico en su obra cumbre “El Capital”, donde desentraña las leyes de las relaciones de producción capitalista.

El modo de producción  capitalista, dice Marx, “…implanta la división planificada del trabajo dentro de cada fábrica por una parte y la anarquía de la producción en seno de toda la sociedad por otra.” Surge la producción social, también la apropiación de esta producción por parte de los dueños de los medios de trabajo, apoderándose del trabajo ajeno, muy a pesar de que los medios de producción se habían convertido en factores sociales, a pesar de eso se expresaba la apropiación  de la producción privada individual (como antaño) que no correspondía al primero, o sea a la producción social, entrando ambos en una contradicción. En palabras de Marx y Engels: “…La contradicción entre  la producción social y la producción capitalista  reviste la forma de antagonismo entre el proletariado y la burguesía”, “… he ahí el germen de todo conflicto social actual".

Al ser Marx y Engels los sistematizadores del proceso histórico de la lucha de clases, nos dotan de una concepción científica de la historia, basada en un análisis materialita dialéctico, y esta  Ideología,  producto de la práctica social del proletariado, adquiere nombre en su primera etapa: el Marxismo. El mismo que no puede haber surgido  sino en la época del capitalismo liberal.

El  primer periodo de la revolución abarca desde 1848 hasta la comuna de París, 1871, periodo que tuvo como protagonistas en las luchas a Marx y Engels. Como la historia nos demuestra, Marx y Engels, hasta el fin de sus días, combatieron y lucharon por:

En la lucha contra todas las corrientes que desviaban la lucha real del proletariado, y que en el fondo tienen un carácter de clase Burgués y pequeño burgués,  el Marxismo marcó desde sus inicios una posición justa, principalmente contra los oportunistas y reformistas, remarcándonos siempre el objetivo principal de la conquista del poder político como parte de la tarea histórica que el proletariado tiene que cumplir, estableciendo la dictadura del proletariado que abre el camino al comunismo.

La revolución proletaria, como inicio real de la solución de las contradicciones de clase, la conquista del poder político, la conversión de la propiedad privada de los medios sociales de producción en pública -que la burguesía es incapaz de hacerlo por su carácter de clase y cuyo fin es adueñarse del producto ajeno-. A medida que va desapareciendo la anarquía de la producción  social, también va desapareciendo la autoridad política del estado, estos pasos son los que generan condiciones para el salto cualitativo del desarrollo de la historia de la humanidad  así va surgiendo el comunismo, donde los hombres serán dueños de su existencia social,  ya que en este periodo se solucionarán definitivamente las contradicciones de clase; dueños de la naturaleza, en cuanto dominio de ella y serán por fin hombres libres. Esta es la misión histórica del proletariado.

Marx y Engels nos dotan de las bases científicas de la emancipación de las clases y esto en constante lucha contra posiciones arriba mencionadas. Cuando Marx muere, es Engels quien continúa la  lucha y defiende el marxismo contra todos aquellos oportunistas y revisionistas que van surgiendo.

El segundo periodo, después de la comuna de París hasta 1904, se distingue por ser un periodo pacífico", de preparación para las batallas venideras. En este periodo se van constituyendo partidos socialistas de base proletaria, que van aprendiendo a utilizar el parlamento burgués, a crear su prensa, sus organizaciones culturales, etc., donde ya se va expresando en su propio seno el revisionismo. Tanto en Europa occidental como en Rusia, van surgiendo posiciones que interpretan el periodo de preparación de las fuerzas para la revolución en el sentido de renuncia a ella. El marxismo triunfa teóricamente y obliga a sus enemigos a disfrazarse de marxistas (nueva estrategia de la burguesía); el liberalismo intenta tomar cuerpo bajo la forma de oportunismo “socialista”.

El Gran Lenin, combatiendo posiciones revisionistas, reformistas y oportunistas, observa en la social democracia rusa, que en algunos de sus miembros, por ejemplo los autodenominados “jóvenes”, se expresan conceptos de desviación de los principios fundamentales de la clase, tergiversando los hechos históricos, afirmando que antes del Manifiesto Comunista la clase obrera no participaba en la lucha por la libertad política, ni en las revoluciones políticas, negando de plano su participación en la revolución de 1848 en Francia, Alemania y Austria y en el movimiento denominado Cartismo. Niegan también el papel que cumple el Manifiesto Comunista, de emprender la lucha contra el socialismo apolítico de Owen, Fourier, el socialismo verdadero, planteando como si en ese tiempo la lucha política fuese la práctica dominante y que el marxismo era su expresión teórica, negando de antemano la lucha que emprenden Marx y Engels sobre justamente, esa práctica dominante, como el tradeunismo en Inglaterra y en los países latinos el anarquismo y el proudhonismo. Lenin demuestra y defiende con hechos fehacientes los principios marxistas contra los autores del “credo” planteando “el Marxismo une en un todo indisoluble la lucha económica y política de la clase obrera; y el afán de los autores del ‘credo’  de separar estas formas de lucha constituyen una de sus desviaciones del marxismo más desafortunadas y deplorables”.

Al igual que ahora muchos plantean “crisis del Marxismo” o sus derivados, que de una forma descarada dicen cosas como: “fin de las ideologías”, “el marxismo ya pasó de moda”, “sacar lo que nos pueda servir del marxismo”, etc. Todas estas posiciones tratan de minar la ideología del proletariado y añoran su desaparición. Al igual que los del “credo” planteaban “crisis del marxismo y por ello la bersteiniada tomó cuerpo”, encierran en el fondo un oportunismo descomunal. Al respecto Lenin plantea: “…significa un intento de empobrecer la teoría marxista, un intento de transformar el partido obrero revolucionario en un partido reformista”. En Europa Occidental se ven hoy estas posiciones oportunistas que especialmente se manifiestan en los remedos del revisionismo contemporáneo, en hoxistas trasnochados, en izquierdistas, dogmáticos recalcitrantes y “maoístas” de última hora.

Los planteamientos de Lenin en este periodo de preparación, son claramente posiciones marxistas, y combatiendo todo oportunismo y reformismo, plantea y lleva adelante la organización política  independiente del proletariado, con el objetivo principal de la conquista del poder político, iniciar la construcción de la sociedad socialista y coloca en primer plano la lucha política, señalando que la lucha económica debe estar en función de ésta.

Los oportunistas planteaban que los marxistas deberían ayudar a la clase obrera en la lucha económica y que la únicamente se debería participar en la actividad liberal de oposición, para así tener reconocimiento en la sociedad, reduciendo el marxismo a una corriente reformista.

Cuando el Proletariado ruso culmina su primera ola revolucionaria, en 1905, periodo en que Rusia atraviesa una crisis revolucionaria más aguda que cualquiera de los otros países de Europa, en esas circunstancias y dada la agudización de las contradicciones de clase, surgen posiciones pequeño-burguesas que empequeñecían y vulgarizaban el marxismo, para negar así esa crisis  revolucionaria y las tareas que el proletariado debería emprender, y que no eran otras que las de llevar adelante el proceso de revolución democrática burguesa. Los oportunistas planteaban justamente lo contrario. Sus posiciones eran que la burguesía debería llevar adelante ese proceso y el proletariado tener únicamente un papel accesorio, no independiente. En pocas palabras, defendían que era imposible que el proletariado dirigiera la revolución, queriendo sustituir su papel de dirigente. Así pues, imputaron a todo fuego que la revolución de 1905 fue un craso error. El cabeza de estas posiciones fue Plejánov, teniendo la osadía de compararse a Marx y tergiversando sus planteamientos sobre de la Comuna de París. El gran Lenin es quien enfrenta estas posiciones de índole pequeño-burguesa, desentrañando y poniendo a la luz las diferencias abismales entre Marx y Plejánov. Este último, ante los sucesos de Diciembre de 1905  plantea  “que no debería haberse tomado las armas”, afirmando que Marx también frenó los acontecimientos de la Comuna de París, cuando meses antes su posición era distinta al defender que “el proletariado debería prepararse para empuñar las armas”. Al respecto, Lenin hace ver la forma descarada de tergiversar las posiciones de Marx por Plejánov, planteando que antes de los acontecimientos de la Comuna de París Marx ya advertía su fracaso, principalmente por la dirección no proletaria que llevaban  sus dirigentes, los cuales fueron derrotados. Pero cuando se dio, felicitó el heroísmo de la clase obrera parisina y, posteriormente, analizando la situación estratégica de la insurrección, plantea la táctica a seguir, señalando la necesidad de emprender inmediatamente la ofensiva contra Versalles, pues Marx tenía visión histórica y jamás tuvo la posición de recriminar la lucha del proletariado, considerando que toda lucha forma parte del camino a la victoria en el proceso del proletariado hacia la conquistar el poder. A diferencia de Marx, Plejánov nunca tuvo esa visión y sus posiciones traslucen el temor a que las masas se revelen, demostrando su desconfianza a ellas, viendo en el fracaso lo trágico y no la parte del proceso de aprendizaje que demanda esta la epopeya de la revolución proletaria. En síntesis estas posiciones pequeño-burguesas encierran oportunismo, por tanto una de las desviaciones que se dan y que van más allá que las del revisionismo. A pesar de estos oportunistas, la clase obrera de Rusia demostró en 1905  que era capaz de conquistar el poder.

Lenin también lucha contra el reformismo, manifestación que se da ante el avance del proceso revolucionario y que surge en el seno mismo del proletariado con criterios de reforma, que consisten en una frecuente admisión de reformas, contraponiendo las ideas de revolución. Uno de sus representantes fue Larin, que planteaba que el proletariado debe prepararse no para la revolución ni en espera de ella, sino que ha de centrar sus esfuerzos, según él, para defenderse  ante las complicadas relaciones de las clases sociales rusas durante la renovación constitucional del país, negando así la lucha de clases y el carácter de clase que tenía esa constitución. Eso planteaban los reformistas, luchar bajo las leyes y necesidades de la burguesía para así lograr mejoras en el sistema y olvidarse de las tareas de la revolución. Estas posiciones son, pues, formas de la burguesía “avanzada”. A similares posiciones se enfrenta Lenin en Rusia. Los reformistas rusos planteaban que la revolución democrático burguesa ya no era necesaria pues ya estaba acabada, que bastaba reconocer la constitución, la cual dicho sea de paso fue una maniobra del zarismo. Los representantes del reformismo ruso eran pues los liquidadores a cuya cabeza iba Martos, que tenía una posición más hipócrita que la de Larin. Estos trataron de adormecer a la clase obrera bajo las ilusiones de un partido nuevo, legal y abierto, renunciando así a toda lucha, toda experiencia pasada del proletariado y a emprender las tareas de preparación revolucionaria.

Los liquidadores como Sedov, dejaban de lado toda posición marxista que no cabía en el marco de las reformas, renunciando incluso a la lucha por las ocho horas de jornada laboral, que era una reforma factible. Tenían una actitud hipócrita con el reformismo, decían que rechazaban esas posiciones, pero en la práctica las aplicaban. Este fenómeno de los reformistas en Rusia, son pues, los mismos de los liquidadores que se dan en toda época en que las fuerzas del proletariado tienen que ser organizadas por un Partido consecuente, como la clase demandaba, con una sólida base ideológica, de ahí, que estos liquidacionistas renuncien a esa tarea, aplicando en los hechos una política de reformas como principal forma de lucha. Al contrario de los marxistas, que no van tras estas reformas, si no delante de ellas, en la utilización práctica de las mismas y a la lucha por ellas para conseguirlas y utilizarlas como propaganda y agitación en función del objetivo de la toma del poder, la construcción del socialismo y la meta final del comunismo.

El reformismo, en resumen, la forma en que se manifiestan en nuestras filas las ideas de la burguesía para tergiversar la lucha real del proletariado. En palabras del Gran Lenin, “…por eso el reformismo incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros han salido burlados siempre que se han confiado a los reformistas…”. He aquí la esencia misma del reformismo

Tener en claro que cualquier reforma, mientras exista el sistema capitalista, no eliminará las expresiones de alienación, seguirán manteniendo la explotación del pueblo y en especial la del proletariado. Esas tendencias se manifiestan hoy a nivel mundial, principalmente en Europa, donde esta corriente reformista del movimiento proletario está tomando cuerpo y alude a las reformas  que se están haciendo con la nueva Constitución Europea.

Lenin, al igual que Engels después del fallecimiento de Marx, combatió al revisionismo en  defensa del Marxismo que se manifestaba en la segunda internacional. En esa época, donde el Imperialismo se manifiesta ya como tal -principios del siglo XX- y por ende, sus contradicciones se reflejaban en la sociedad en su conjunto, específicamente en la II Internacional, donde todos sus dirigentes, de algún modo u otro, manifestaban, reflejaban posiciones del imperialismo y que fueron en esencia las mismas que ya Marx y Engels combatieron en su época, sólo que su expresión era más cínica e hipócrita.

La expresión revisionismo en las filas del proletariado, debe su nombre al ex-marxista ortodoxo Bernstein, quien planteaba hacer una “revisión de Marx”, argumentando que algunos de los planteamientos de la teoría marxista estaban “caducos”. Él es pues, quien lleva adelante esta empresa y que en el fondo perseguía la negación de los planteamientos revolucionarios del marxismo. De esa manera se da origen a la denominación revisionismo, como forma de expresión de la lucha de clases en nuestro seno.

Lenin, con la claridad de un marxista, es quien analiza, define y encabeza la lucha contra el  revisionismo de Bernstein, combatiéndolo como enemigo principal en las filas del proletariado.

Sabido es que el proletariado, al conquistar cada uno de sus pasos, se ha enfrentado a una constante lucha contra sus enemigos de clase, desde el pasando del socialismo premarxista, que fue derrotado, la lucha  toma otro carácter pues se da ya  en el marco “general” del marxismo a título de revisionismo y manifiesta una negación al socialismo científico que niega la misión histórica que tiene el proletariado como clase, quién con su Partido a la cabeza ha de dirigirnos hacia el comunismo. Tales luchas reavivan el pensamiento teórico del socialismo, con la misma fortaleza que cuando Engels combatió las teorías de Dühring.

El revisionismo persigue, en el fondo, negar las bases fundamentales de lo que constituye el Marxismo: la teoría de la lucha de clases, la lucha por el Poder y la violencia revolucionaria. En su afán de “revisar” ( tergiversar) el Marxismo, los revisionistas luchan contra el método dialéctico, contra el materialismo dialéctico, generalmente guardan pleitesía a la “ciencia” académica burguesa retomando a Kant en sus planteamientos más subjetivos, generando así la corriente neokantiana  al plantear que “el materialismo había sido derrotado hacía mucho tiempo”, trasluciéndose un ataque al materialismo, principalmente dialéctico, que ataca lo medular del sistema de análisis de Hegel: “la dialéctica”; así los revisionistas aluden este envilecimiento de la filosofía científica, mejor dicho, la filosofía materialista dialéctica para remplazarla por el vulgar método de la “evolución”.

En el aspecto de economía política, se trasluce más claramente sus esperanzas en el sistema capitalista, negando principalmente la teoría de la bancarrota  a la cual marcha ineludiblemente el capitalismo. En su afán de defenderlo adjudicaban que esta ley científica no tiene “fundamento”. Como fieles lacayos del imperialismo naciente, dicen que las crisis capitalistas son “en este tiempo” menos frecuentes y que el sistema capitalista puede superar esas crisis, o sea, el sistema capitalista es tan bueno que no tendrá porqué cambiar. Eso es en esencia lo que planteaban.

En realidad, y más aún ahora, la ley de la crisis capitalista se cumple pese a sus voluntades, las mismas leyes cíclicas que han ocasionado las dos guerras mundiales y las mismas que en la perspectiva venidera llevarán a la tercera guerra mundial en su última fase de guerra de alta intensidad, pasando previamente por las fases de guerra de baja intensidad y guerra de intensidad media.

Lenin, defendiendo el Marxismo, combate todas las desviaciones y planteamientos del revisionismo, nos dota de las bases materiales del surgimiento de éste en las filas del proletariado y señala: “…En todo país capitalista, existe siempre, al lado del proletariado, extensos sectores de pequeña burguesía, de pequeños propietarios. El capitalismo nació y sigue naciendo sin cesar de la pequeña producción. El capitalismo vuelve a crear indefectiblemente toda una serie de ‘sectores medios’…Estos nuevos pequeños productores se ven arrojados también, de manera tan indefectible, a las filas del proletariado. Es completamente natural que la mentalidad pequeño burguesa irrumpa de nuevo, una y otra vez, en las filas de los grandes partidos obreros. Es completamente natural que deba suceder así, y así sucederá siempre hasta que se llegue a las peripecias de la revolución proletaria, pues sería un craso error creer que es necesaria la proletarización ‘completa’  de la mayoría de los habitantes  para  que se pueda hacer esa revolución. Lo que hoy estamos experimentando, con frecuencia en  mero plano ideológico…, lo tendrá que experimentar sin falta la clase proletaria, en proporciones incomparablemente mayores, cuando la revolución proletaria exacerbe todos los problemas en litigio y concentre todas las discrepancias en los puntos de mayor importancia para determinar la conducta de las masas, obligando a separar en el fragor del combate a los enemigos de los amigos y a prescindir de los malos aliados para asentar golpes demoledores al enemigo.” “La lucha ideológica que el Marxismo Revolucionario llevó contra el revisionismo a fines del XIX no es más que el preludio de las grandes batallas revolucionarias del proletariado, que pese a todas las vacilaciones y debilidades de la pequeña burguesía avanza hacia el triunfo completo de la causa”.

Combatió también el liquidacionismo que se oponía a la reconstitución del Partido en Rusia, calificando de utópicos a los que rechazaban un partido clandestino con tareas propias de preparación para la revolución, la toma del Poder y el inicio de la construcción socialista bajo la dictadura del proletariado.

En el preludio de la I guerra mundial, Lenin desentraña y tipifica el carácter de clase de esa guerra como guerra imperialista, dándole un fundamento político. A su vez combatió las posiciones de los dirigentes de la II Internacional (1889-1914) acerca de esta guerra imperialista, quienes anteriormente ya preconizaban la colaboración entre las clases históricamente antagónicas. Más aún, en este periodo desarrollan y defienden esas posiciones con el pretexto de defender la “patria”. Lenin combate y desenmascara ese nacionalismo burgués de quiénes habían trocado las tareas del proletariado para asumir el “patriotismo burgués”, tratando de sustituir el Socialismo por el nacionalismo y traicionando al proletariado.

Estos dirigentes de los partidos obreros de los países más importantes de Europa, no hicieron frente a la conducta criminal de sus gobiernos en cuanto la guerra, llamaron a la clase obrera a que apoyase a los imperialistas defendiendo y justificando la guerra, asumiendo carteras ministeriales, adoptando una posición patriotera de carácter liberal burgués opuesta a la posición socialista. El deber del proletariado es defender su cohesión de clase, su internacionalismo, sus principios socialistas,  frente a ese chauvinismo patriótico que trata de socavar en todos los tiempos el internacionalismo proletario y dividir a la clase obrera enfrentándola entre ella. Para justificar todo su accionar, estos oportunistas hicieron fracasar los acuerdos de los congresos Stuttgart,  Copenhague y Basilea, donde justamente Lenin planteaba combatir el social chauvinismo.

Al respecto de la II Internacional, Lenin señala: “La bancarrota de la II Internacional es  la bancarrota del oportunismo, que ha crecido en el terreno de las peculiaridades de la pasada época histórica (llamada ‘pacífica’) y ha obtenido durante los últimos años un predominio efectivo en la internacional. Los oportunistas venían preparando hace ya tiempo esta bancarrota, al negar la revolución socialista y sustituirla con el reformismo burgués; al negar la lucha de clases y su indispensable transformación, en determinados momentos, en guerra civil y al propugnar la colaboración entre las clases; al preconizar el patrioterismo burgués con los nombres de patriotismo y defensa de la patria y al omitir o negar la máxima fundamental del socialismo, expuesta ya en el Manifiesto comunista, de que los obreros no tienen patria; al limitarse en la lucha contra el militarismo al punto de vista sentimental de la pequeña burguesía en lugar de reconocer la necesidad de la guerra revolucionaria de los proletarios de todos los países contra la burguesía de todos los países; al convertir la utilización la utilización ineludible del parlamentarismo burgués y de la legalidad burguesa en un fetichismo de esta legalidad y en el olvido de que, en épocas de crisis son obligadas las formas clandestinas de organización y agitación. La corriente anarcosindicalista, ‘complemento’ natural del oportunismo y concepción igualmente burguesa y hostil al punto de vista proletario, es decir marxista, se ha manifestado de manera no menos ignominiosa por una repetición fatua de las consignas del chauvinismo durante la presente crisis.”

De esta cita se desprende, pues, la esencia misma de las manifestaciones del revisionismo y sus posiciones de trocar los principios fundamentales de la ideología del proletariado: el Marxismo, que el gran Lenin defiende y desarrolla con magistral aplicación. Tomando la médula de estas posiciones combate el Social chauvinismo que imperó en la mayoría de los representantes “del socialismo Europeo”, calificando a estos como lacayos del imperialismo. En sus diferentes manifestaciones, las desviaciones del marxismo fueron combatidas por Lenin, como el reformismo, el oportunismo, el chauvinismo patriotero, el anarcosindicalismo y el liquidacionismo. En síntesis, todas las diferentes formas y manifestaciones que tomó el revisionismo en su época. Más aún, la lucha contra el chauvinismo, se plasma en el manifiesto de Basilea, de 1912, dónde se da la lucha también contra el oportunismo.

Después de la revolución de Octubre, 1917, en Rusia, en el mismo seno del PCUS se dan desviaciones, justo en los momentos más difíciles de consolidación de la dictadura del proletariado. El anarquismo sindicalista es uno de ellos, con sus argumentos de “defensa de los intereses de la clase”, no entendiendo el problema político de la lucha de clases en el socialismo y en dónde ellos mismos se manifiestan como una posición pequeño burguesa usando palabras de Engels descontextualizadas. Esta  orientación política fue necesariamente enjuiciada por el PCUS.

Así el gran Lenin, como defensor de la ideología del proletariado y desarrollándola, determina más claramente los puntos de diferencia entre el Marxismo y revisionismo. En sus luchas contra las posiciones contrarias, revisionistas u oportunistas, el proletariado siempre las ha enfrentado resueltamente, ha salido victorioso, más unido y fortalecido en lo ideológico-político. Lenin nos resume así este proceso: “…somos un partido que lucha en medio de dificultades agravadas. Debemos decirnos: para que la unidad sea sólida es preciso condenar cierta desviación. Puesto que ha aparecido, hay que sacarla a la luz y examinarla.

Con Lenin la ideología del proletariado se eleva a su segunda etapa, para ese entonces superior, y también su aceptación fue motivo de fuertes luchas dentro del seno del proletariado. Es el Camarada Stalin quién fundamenta claramente todo el desarrollo de Lenin de nuestra ideología en “Fundamentos del Leninismo” y señala que se vivía la época del leninismo, planteándonos que el Leninismo es el Marxismo de la época del imperialismo.

Los marxistas concebimos que el marxismo es una ciencia que se desarrolla en su correcta aplicación a cada situación concreta, por tanto, el leninismo deviene en su segunda etapa, al ser la aplicación creadora del marxismo a las condiciones concretas de la sociedad Rusa, dónde por primera vez se instaura la dictadura del proletariado y se inicia la construcción del socialismo en la época del imperialismo, dando así los primeros pasos de la teoría y la práctica de la revolución proletaria, de la teoría y la práctica de la dictadura del proletariado, y su justeza se vio con el triunfo de la revolución y la instauración de la dictadura del proletariado.

Tener claro que esta segunda etapa de desarrollo del marxismo, el Leninismo, brota principalmente de la revolución proletaria, ese es su aspecto fundamental, de ahí deviene en todo su desarrollo, creció y se fortaleció en las batallas contra el revisionismo que manifestaban los miembros de la II Internacional, dándonos la premisa de luchar contra éste como enemigo principal, para así luchar con éxito contra el sistema y concepción de la burguesía.

De todo esto vemos que el Leninismo se desarrolla bajo las condiciones del imperialismo, momento en que las condiciones del capitalismo llegan a su grado extremo, acelerando las condiciones de la revolución proletaria, bajo las condiciones en que la revolución proletaria se  convierten en una cuestión práctica inmediata, cuando esas condiciones de prepararse para la revolución son elevadas a su máxime por la necesidad urgente del asalto directo contra el orden burgués.

Lenin desarrolla el socialismo científico, principalmente dotándonos de la estructura partidaria y la necesidad que esta misma sea la vanguardia de la clase obrera y su dirección política, desarrollando por medio él los soviets como uno de los sustentos del nuevo Poder. En la filosofía desarrolla la ley de la contradicción y en su aplicación soluciona los problemas que se manifestaban en la economía política y la aplicación a la economía planificada marxista. Desarrollando su gran tesis sobre “El imperialismo fase  superior del capitalismo” donde desentraña las leyes económicas del imperialismo.

El Pte. Mao lleva adelante la revolución proletaria en China y asume el Marxismo-Leninismo como base ideológica, aplicando creadoramente dicha verdad universal a las condiciones concretas de la revolución China, de ahí su triunfo. Desarrolla magistralmente la ley de la contradicción, planteándola como la única ley universal fundamental dentro del desarrollo de todas las cosas del universo. Desarrollo, el socialismo científico en dos grandes teorías: la guerra popular como estrategia militar más desarrollada que la clase ha dado; la solución y garantía hacia el comunismo con las consecutivas y necesarias Revoluciones Culturales. En la construcción del Socialismo, desarrolla la economía política, la socialización de la tierra, impulsa la socialización de los medios de producción y analiza críticamente el Manual de Economía Política del PCUS. Su gran tesis sobre el capitalismo burocrático, tipificándolo científicamente como el capital que se desarrolla por la presencia del imperialismo en sociedades donde aún existe semi-feudalidad y donde no se ha resuelto el problema de la tierra.

Al Igual que Marx, Engels, Lenin y el Camarada Stalin, el Presidente Mao Tse-tung encabeza una fuerte lucha contra las manifestaciones del revisionismo, que lo tipifica como “contemporáneo”, y que en esencia no difiere de sus antepasados revisionistas de fines del siglo XIX y comienzos del XX, pues son los mismos planteamientos de carácter reformista de colaboración de clase, de negación de la conquista del poder y, en última estancia, plantean como único camino de la revolución socialista la vía pacífica al socialismo, que se expresa claramente en la adoración por el cretinismo parlamentario. En síntesis, el revisionismo contemporáneo no sólo niega la teoría Marxista de la  lucha de clases, si no también la conquista y desarrollo por la violencia revolucionaria, del Poder del proletariado. Pero en este sentido, se tiraban principalmente contra el desarrollo del marxismo que había hecho el gran Lenin y su esencia misma: la dictadura del proletariado.

La característica del revisionismo moderno, es la de hacer juego, pues, a los imperialistas en su chantaje de “guerra atómica”, tomando la violencia, la guerra y la paz, de forma abstracta y absoluta, como si dichos conceptos no tuviesen un carácter de clase, donde plantean la coexistencia pacífica que en resumen sirve a tratar de paralizar la voluntad revolucionaria de los pueblos. Otro de sus contrabandos, que está íntimamente ligado al anterior, es la “transición pacífica” del capitalismo al socialismo, cosa que la historia ha demostrado contraria hasta hoy; tratando así de hacer creer al proletariado y las masas, que es posible llegar al socialismo sin un Partido Comunista, sin un Partido revolucionario del proletariado, sin sus planes y sus tareas, como la representación máxima de la clase y la dirección política que requiere ésta para la conquista del poder político e iniciar la solución, en primer termino, de las contradicciones de la lucha de clases por el sendero de la violencia revolucionaria.

Es el Pte. Mao quien encabeza esta lucha, defendiendo el Marxismo-Leninismo. En el Documento: “Viva el Leninismo”, se ve claramente esta defensa, planteando que el Leninismo se convirtió en la bandera de la revolución proletaria mundial. Es innegable hablar ahora de que sí estamos viviendo la tercera y superior etapa del Marxismo: el Maoísmo. Vemos claramente el desarrollo de nuestra ideología y cómo es llevada a las grandes masas de la población China.

Al respecto podríamos desarrollar estos puntos pero consideramos que ya el Pte. Víctor, a cabeza del Partido Comunista de España, lo ha hecho con suficiente claridad, por lo cual adherimos nuestro firme acuerdo a sus resoluciones.

La lucha contra el revisionismo “contemporáneo” tiene nombre y apellido, contra las posiciones y línea política de Krushchev y Tito. De esta lucha  el proletariado sale más fortalecido que nunca y son muchos los PPCC que comienzan a romper con el revisionismo contemporáneo y comienzan a tomar posiciones por los desarrollos del marxismo-leninismo del Pte. Mao.

Es también con el desarrollo del marxismo que en estas constantes batallas, tanto a nivel internacional como en el seno de los Partidos  Comunistas,  que se expresa la lucha de clases  como tendencias ideológicas, tanto proletarias como burguesas, contradicciones que el proletariado ha llevado adelante con necesarias rupturas o escisiones, contra  todo lo que se ha ido manifestando como líneas no proletarias. Así, la ideología del proletariado ha ido desarrollándose y fortaleciéndose cualitativamente, fortalecimiento y saltos que se han dado necesariamente en base a principios  marxistas y uno de ellos es el principio de la lucha como fundamental.

Todo lo mencionado líneas arriba nos aclara  que debemos partir también del principio de carácter de clase para unificarnos. Por carácter de clase, en nuestro caso, se entiende todo lo que está en concordancia con la defensa del proletariado, de su ideología, de sus intereses políticos.

Por tanto, basándonos en los principios fundamentales de Unidad-Crítica-Unidad, en resumen lucha  y el carácter de clase, como principios de defensa del marxismo, nos unimos  en la ideología del proletariado hoy, como necesidad histórica que demanda la clase, en cerrar filas con nuestro principio ideológico en torno del Maoísmo.

Eso, camaradas, es el punto fundamental de unión que demanda la clase. Consideramos que ser marxista, por ende, comunista hoy, es ser Marxista-Leninista-Maoísta, principalmente Maoísta. Pueden ser muchos revolucionarios, pueden ser muchos antiimperialistas, pero no comunistas, más aún la máxima forma realmente revolucionaria y la única y efectiva lucha contra el imperialismo se expresa, pues, asumiendo la tercera y superior etapa del marxismo hoy: El Maoísmo, de ahí la diferencia que emana de ser comunista hoy.

Tenemos, pues,  el desarrollo de la ideología del  proletariado  el Marxismo–Leninismo–Maoísmo, desarrollo, pues, que no puede  dejar de provocar  la hostilidad de los imperialistas y los reaccionarios  y de sus lacayos que están en las filas del proletariado, como los asiduos difamadores del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, sosteniendo éstos que no es aplicable  en estas circunstancias de avances de la “modernidad”, intentando quitar la calidad revolucionaria  con su constante trabajo en las masas  para socavar la fe en el socialismo científico.

Al disminuir las exigencias revolucionarias el revisionismo trata de disminuir las exigencias teóricas del marxismo, mas al contrario, de lo que se trata es de aumentar el nivel político e ideológico de la clase obrera, del campesinado pobre principalmente y de las amplias masas explotadas del mundo, logrando así desplegar la capacidad creadora de la clase en base al Marxismo-Leninismo-Maoísmo y la aplicación del mismo a las condiciones concretas de un determinado país.

El carácter revolucionario del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, consta en su invencivilidad, en la práctica revolucionaria, en su teorización y en proceso de la lucha de clases entre el proletariado contra su clase antagónica: la burguesía. Esa práctica revolucionaria del proletariado, aplicando y desarrollando su teoría revolucionaria, ha devenido de forma imperecedera en Marxismo-Leninismo-Maoísmo, nuestro compromiso como comunistas hoy es entronizar el Maoísmo como tercera y superior etapa del marxismo, enarbolándolo, defendiéndolo y aplicándolo consecuentemente a nuestras condiciones concretas.

Tenemos discrepancias con quienes plantean:

1.- “Hacer un debate  sobre la importancia y significado del Maoísmo  requiere tener en cuenta  que si bien nosotros asumimos el Maoísmo no podemos como punto de partida obligar a otros a asumirlo porque eso no ayudaría a su  difusión y comprensión.”

Con respecto a esto, los camaras del PCC-M, en ningún momento parten del principio de entronizar el maoísmo como tarea principal en el plano internacional. Analizando lo subrayado ¿qué quieren decir con obligar? ¿Quién es el que obliga? Por el contrario como punto de partida sí podemos Luchar (si es que a la lucha llaman obligar),  para que “otros” (tomando sus términos) asuman el Maoísmo.

2.- Considerar como una corriente más al maoísmo, de las tantas que hoy se manifiestan  en el MCI  y no considerarla como la tercera y superior etapa del Marxismo hoy. No se trata de auto-denominación, si no de una posición que se asume como tal y por ello el compromiso de combatir todo lo que se manifieste como revisionismo. Sí consideramos que el que no asume Maoísmo es revisionista -y no se trata de palabras si no de asumir o negar la tercera y principal etapa del desarrollo de nuestra ideología-, todo aquel que no lo asume quiere, pues, enterrar nuestra ideología, consciente o inconscientemente, al considerar al Marxismo no como una ciencia que se desarrolla con la lucha de clases. Esa es la esencia  del asunto.

Sólo asumiendo la tercera y superior etapa del marxismo hoy serviremos como corresponde al Proletariado y a las masas. En este sentido estamos en pleno acuerdo con los camaradas del PCE, pues sustentan claramente la importancia del Maoísmo. Para que el desarrollo del MCI se haga efectivo, se tiene que ir, inevitablemente, asumiendo el Maoísmo, pues sólo así se puede servir de todo corazón a la clase.

Consideremos también que no todos los que se autodenominan comunistas representan los intereses de clase del proletariado. No se trata de comprensión, si han o no comprendido el Maoísmo, si no de una posición clara con respecto a la ideología de la clase, de una posición de clase definida. Si el conjunto del MCI no asume el Maoísmo, no representa los intereses de clase del proletariado y será entonces una simple auto-denominación. Por nuestro lado, caminaremos y lucharemos para impulsar un MCI que sí lo asuma. La historia nos ha dado ejemplos por doquier al respecto.

3.- Cuando hablan de destacamento del proletariado y que no se consideran los únicos en su país, hay que  entender que al hablar de destacamento del proletariado, se habla de lo más avanzado de la clase plasmado en su PC. El principio político del que habla Lenin: Un estado un Partido. ¿Qué pasó?  En ese caso, al respecto nos señala: “… El proletariado como la única clase  revolucionaria hasta el fin en la sociedad contemporánea, debe ser el dirigente, mantener la hegemonía en la lucha de todo el pueblo…”; “El proletariado es revolucionario sólo cuando tiene conciencia de esta idea de la hegemonía y la realiza.”.

Principalmente estos son los puntos de discrepancia con esas Posiciones de los camaradas del PCC-M. Dejamos abierto el debate para fortalecer los lazos como organizaciones hermanas, con ideología común, lucha común y objetivos de clase comunes: la revolución de nueva democracia en nuestros países, la construcción del socialismo y el comunismo.

Ajustándonos a los principios fundamentales del Marxismo hoy, asumimos los 15 puntos de lucha contra el revisionismo el liquidacionismo, elaborados y sustentados  por el PCE, que se ajustan,  hoy más que nunca, a la necesidad de entronizar el maoísmo como base ideológica principal para la constitución, reconstitución y construcción de Partidos Comunistas, para que se luche por una verdadera línea proletaria en el MCI, si no irá a su bancarrota producto del oportunismo y no de la incomprensión de la ideología; coadyuvaremos para que en la práctica se plasmen y así avanzaremos en la preparación de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial que se nos aproxima.

En nuestra lucha contra el revisionismo, con sus diferentes manifestaciones, asumimos el plan para entronizar  el Maoísmo y combatiremos al revisionismo, asumiendo justamente estos quince puntos expuestos por el PCE.

  1. Asumimos el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como arma estratégica y principal de la Revolución Proletaria Mundial.

  2. Asumimos que en los países dependientes del imperialismo, tanto colonias o semi colonias  es justo y correcto el camino de cercar las ciudades desde el campo, partimos también de los principios: “la rebelión se justifica”,  “salvo el poder todo es ilusión”y  “el poder nace del cañón del fusil”.

  3. Estamos en total acuerdo en que  en los países imperialistas se tiene que aplicar  la universal estrategia  militar del proletariado: La Guerra Popular  y  la orientación del trabajo Partidario en función de la conquista del poder y la de la dictadura del proletariado.

  4. Este punto lo asumimos en muestra práctica de reconstituir el Partido Comunista de Argentina y estamos en total acuerdo en que la constitución, reconstrucción o construcción de Partidos Comunistas, en países dependientes del imperialismo, se haga desde el campo,  y en los países imperialistas desde  los barrios y centros obrero, construyéndolo en lucha contra el revisionismo como peligro principal.

  5. Asumimos  y consideramos que la construcción ideológica y política se plasma en la orgánica  y está íntimamente ligada a esta, en una constante lucha de dos líneas y que necesariamente no puede apartarse de  la lucha de clases.

  6. Al ser Marxistas-Leninistas-Maoístas  no vemos las cosas de forma unilateral por tanto asumimos el trabajo abierto y cerrado  interrelacionándolo, porque consideramos que un Partido Comunista tiene que desarrollar y aplicar correctamente esta contradicción.

  7. Asumimos que las luchas inmediatas tienen que estar en función de la conquista del poder, y creemos erróneo centrar en el economicismo, pues éste lo único que hace es apartar al proletariado de sus intereses y objetivos reales.

  8. Consideramos  que la disciplina también tiene su carácter de clase y la disciplina proletaria  es conciente y parte de la necesidad histórica, y que la obediencia ciega a los jefes  corresponde a la disciplina, de las clases reaccionarias y sus ejércitos.

  9. Consideramos, sin excepción, que es el proletariado la clase que va a dirigir la revolución, tanto la democrática  popular como la revolución socialista  y la Cultural Proletaria; consideramos también que el papel del campesinado, en los países dependientes del imperialismo donde se desarrolla el capitalismo burocrático, es el de fuerza principal de la revolución, por tanto asumimos el trabajo ideológico político con las masas campesinas como base de la construcción para la revolución democrática.

  10. Asumimos que para el triunfo de la revolución es necesario trabajar ideológica y políticamente yendo a lo más hondo y  profundo de las masas (las más desposeídas), pues son las más necisitadas de en la revolución, enseñándolas a luchar contra el revisionismo y que la lucha contra éste es necesaria, justa e inevitable.

  11. Asumimos que la  Estrategia Militar del Proletariado: la Guerra Popular, es de aplicación universal y combatimos  los criterios y línea militar burguesa con que revisionistas y oportunistas tratan de influenciar las filas de la clase obrera y las masas.

  12. Asumimos el internacionalismo proletario como primera línea política, y más aún, en cuanto brega por la entronización del Maoísmo y la construcción de Partidos Comunistas, porque consideramos es el aspecto principal y necesario para el desarrollo de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial.

  13. Asumimos, como comunistas, la lucha implacable contra el revisionismo, ya que este se encuentra en nuestras filas como reflejo de la lucha de clases, siendo pues la avanzada de la burguesía en nuestro seno, elevando la lucha de dos líneas para conjurarla y no conciliando en ningún momento, ya que es el enemigo principal que tenemos que combatir en nuestras filas.

  14. Asumimos la concepción científica, la concepción materialista dialéctica, ya que esta es la médula, el alma de nuestra filosofía, combatiremos toda manifestación de idealismo ajustandonos más a nuestra ideología.

  15. Este punto lo asumimos plenamente y nos sirve como guía para unirnos y fortalecernos en lucha con nuestro método unidad-lucha-unidad y nos comprometemos en no sustituir el principio de la filosofía de la lucha por el liberalismo, la conciliación, el grupismo, la lucha sucia, los chismes etc.

  16. Saludamos y nos comprometemos en llevar adelante  estos quince puntos que nos van abrir las puertas para el debate con todos los que se aproximan a nuestras filas.

    Saludamos también el desarrollo del PCE de lo que implica ser marxista hoy, su aplicación creadora en un país imperialista y la aplicación y demarcación en los países dependientes.

    Creemos que toda experiencia del proletariado en su lucha por la conquista del poder en un determinado país tiene que servir como aporte para el proletariado internacional, de ahí hacemos un llamado a los camaradas del Partido Comunista del Perú, del Partido Comunista de Nepal Maoísta, del Partido Comunista de Colombia Maoísta, del Movimiento Revolucionario Internacionalista y a los comunistas que bregan por la entronización del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y combaten resueltamente al revisionismo, a manifestarse sobre los Quince Puntos de lucha contra el revisionismo presentados por el Partido Comunista de España, ya que la unificación y el fortalecimiento de las posiciones rojas son las que nos van a dotar de un Movimiento Comunista Internacinal como la clase demanda.

    Nuestra posición es cerrar filas en torno al Maoísmo como tercera y superior etapa del Marxismo hoy.

    Nuestro espíritu es Lucha por entronizarlo y enarbolarlo partiendo de dos principios de Unidad en torno al Marxismo-Leninismo-Maoísmo y Lucha para ese fortalecimiento.

    Nuestro ser es el carácter de clase que determina todos nuestros actos.

     

¡GLORIA AL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO!

¡VIVA EL PROLETARIADO INTERNACIONAL!

¡POR EL INICIO DEL PROCESO DE RECONSTITUCIÓN DEL PARTIDO COMUNISTA DE ARGENTINA!

¡POR LA RECONSTITUCIÓN DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA!

 

CÍRCULO DE ESTUDIO MARXISTA-LENINISTA-MAOÍSTA. -Argentina-

  Noviembre 2004