¡Proletarios de todos los países,
uníos!
¡IMPULSAR LA LINEA ROJA EN EL M.C.I.!
A Propósito de la Lucha de Dos Líneas en el Seno del M.R.I y en el Estado Español
Hay quienes creen
caminar sobre las aguas, cuando en realidad lo que hacen es chapotear en el
fango del más rastrero oportunismo.
Es así que,
serios, graves y complejos problemas, acechan hoy al Movimiento Comunista
Internacional, en concreto al Comité del Movimiento Revolucionario
Internacionalista y, como no, esta situación también tiene sus
desafortunadamente reflejos en nuestro Partido y, también, al seno de la clase
en el país. Las causas están generadas, son consecuencia, del debilitamiento de
las posiciones proletarias y el ascenso
de las posturas revisionistas potenciadas por el repliegue político general de
la Revolución Proletaria Mundial como efecto directo del fin de la primera gran
ola de la RPM y de la ofensiva contrarrevolucionaria general del imperialismo y
el revisionismo, en la guerra de baja intensidad que éste desenvuelve contra el
proletariado y los pueblos y naciones oprimidos del mundo.
Desde aquí vamos
a tratar de analizar las incertidumbres que hemos de enfrentar, no sólo el
CORIM, sino también todos los comunistas. Sin otro afán y perspectiva, que el
coadyuvar a la entronización definitiva del maoísmo en el mundo como tercero y
principal, y más concretamente en el seno del MRI. Para ello, trataremos de ver
y analizar desde una posición de clase, algunas de las dificultades por las que
atravesamos los comunistas y el MRI. Dificultades derivadas, principalmente, en
el seno del MRI, de no enarbolar, defender y aplicar, adecuadamente la
ideología del proletariado, lo que trae como consecuencias una incomprensión de
la ideología de la clase y de los problemas que hoy hemos de enfrentar. Ver los
problemas inmediatos sin perder la perspectiva, sus causas y soluciones, es
tarea permanente de todos los comunistas, ver las contradicciones y sus leyes,
es perentorio para solucionar los problemas y avanzar en la perspectiva de
nuestras metas de clase.
Nuestro afán no
es otro, reiteramos, que el de servir a los intereses del Partido y la clase, y
en cuanto al MRI, como venimos reiterando desde nuestra primera reunión del 84,
coadyuvar a la solución de sus carencias para que continúe sirviendo como un
paso adelante en la perspectiva de la indiscutiblemente necesaria futura
reconstitución de la Internacional Comunista. Futura Internacional cuya base
ideológica ha de ser, incuestionablemente, marxista-leninista-maoísta,
principalmente maoísta. Sólo así, con una línea proletaria
marxista-leninista-maoísta en la dirección del CORIM, nos hallaremos en
condiciones de poder dar los pasos necesarios en la solución de los problemas
actuales. La reorganización de la
necesaria Dirección Proletaria de Vanguardia Internacional hoy presenta
problemas, tras el giro estratégico producido por la detención del más grande
comunista viviente, el Presidente Gonzalo; pero aún así, hemos de esforzarnos,
en el marco de las dificultades actuales, en ser capaces de enfrentar las
tareas necesarias para dirigir la futura Nueva Gran Ola de la Revolución
Proletaria Mundial, enfrentando las ausencias, desentrañando las leyes que
rigen en la lucha de clases y preparándonos para cumplir con las tareas
pendientes en el Movimiento Comunista Internacional.
Un hecho
relevante que hoy hemos destacar es el siguiente. En el pasado, la
Internacional obrera contó siempre con una cabeza, un guía, una dirección, así
lo fueron Marx, Engels, Lenin, Stalin y el Presidente Mao, a pesar de que el
último no contara con una Internacional proletaria, sí nos legó la líneas
generales por las que ha de guiarse la Internacional Comunista. Hoy, en nueva
situación, no contamos con el guía necesario, pues quien por posición de clase
y capacidades demostradas, se haya en posesión de cumplir esa magna tarea: el
Presidente Gonzalo, pasa por dificultades momentáneas a consecuencia de su
detención, agravada por las posiciones revisionistas del Bloque Escisionista
surgidas en el seno del Partido Comunista del Perú, perturbando el ejercicio adecuado
de su incuestionable tarea de guía de la revolución peruana y gozne de la
revolución proletaria mundial. Este giro estratégico ha propiciado que en el
MCI, toda una sarta de revisionistas, liquidacionistas y oportunistas de todo
tipo y cariz, levanten cabeza, traten de imponer sus posiciones coincidentes
con las del imperialismo e impulsen los cuatro cambios, que en lo ideológico:
pregonan la caducidad del marxismo, sus desarrollos, el maoísmo,
principalmente; en lo orgánico: niegan la necesidad del Partido; en lo
político: niegan el socialismo, cambian y tergiversan las contradicciones hoy
en el mundo, atacan la dictadura del proletariado, y; en lo militar: niegan la
aplicación y validez universal de la guerra popular para cualquier tipo de
revolución.
En cuanto a
nuestro país, los problemas esenciales que hemos de enfrentar son los derivados
del momento de la reconstitución por el que pasamos, enfrentando problemas de
desarrollo agravados por la recuperación transitoria del imperialismo, la
ofensiva contrarrevolucionaria general y el repliegue político general de la
revolución proletaria mundial.
En esencia y
fundamentalmente, enfrentamos los mismos problemas y consecuencias generadas
por la situación concreta histórica que nos han tocado vivir. Si miramos atrás,
a la historia de nuestra clase, y comparamos los momentos, vemos como estamos
atravesando el repliegue más importante que se ha dado en el movimiento obrero
desde el fracaso de la revolución de 1869. Sufrimos, además, los efectos del
repliegue de la revolución peruana, nos repercuten los problemas generados por
el CORIM y, unido todo esto, hemos de continuar penando por los pecados de un
revisionismo que, en nuestro país, aún se mantiene vivo a pesar de su
demostrado fracaso.
El panorama es sombrío,
no es nada favorable, mas tras las tinieblas siempre surge la luz, y para ver y
avanzar en la perspectiva de la nueva aurora, hemos de afianzarnos firmemente a
las antorchas luminosas que con nuestra lucha hemos desarrollado: el
marxismo-leninismo-maoísmo, el Partido, la jefatura y la línea.
Así las cosas,
hoy también tenemos que lidiar con las posiciones de una incipiente línea
capituladora de esencia burguesa. Porque nosotros, no lo olvidemos, somos un
Partido en proceso de reconstitución y las líneas contrarias que se
desenvuelven en nuestro Partido buscan socavar, controlar, desviar e impedir la
culminación de la reconstitución. Esta es la senda espinosa de hoy sobre la que
los comunistas hemos de avanzar con nuestros pies descalzos. Pero, a pesar de
las dificultades, reiteramos, hoy ya contamos con armas inconmensurables, el
marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, la garantía del Partido y
la línea proletaria que encabeza el Presidente Víctor; además, la experiencia
acumulada en estos once años de reconstitución, no lo olvidemos, es la fortuna
capital que nos está permitiendo enfrentar, en difíciles momentos, el continuar
adelante con la reconstitución que, unido a la fe inquebrantable en el
proletariado y las masas y la voluntad de servir a sus intereses, constituyen
nuestras ventajas frente a un enemigo que, si bien se nos presenta superior
tácticamente, estratégicamente es inferior, siempre que sepamos aplicar
correctamente el marxismo-leninismo-maoísmo, la línea, no hagamos fracasar una
vez más el proceso de reconstitución y no permitamos que se desvíe al Partido
de su razón de ser.
La incipiente
línea capituladora de esencia burguesa que trata de desenvolverse, se nos ha
presentado con un lenguaje ultramilitarista; en todas sus expresiones han
querido dejar siempre patente ser los más dispuestos a tomar las armas, lo suyo
es la acción, dicen, en cuanto se les habla de ideología, de política de clase,
de trabajo de masas, etc., escurren el bulto, esas son tareas que no cuentan para
su condición, eso no es importante, eso es para otros, dicen. Es más, cuando se
ha pasado a criticar y combatir sus posiciones, han mostrado su auténtica faz y
se manifiestan con posturas lo más escandalosamente claudicantes y derrotistas,
que tratan de introducir el pesimismo burgués en las filas del Partido y sus
organismos. Esa es su esencia, a pesar de las palabras altisonantes y subidas
de tono que utilizan a veces. Son meros capituladores, pero con ellos también
tenemos que caminar como compañeros de viaje.
Sepamos
distinguir. Las posiciones de hoy no son como las que combatimos y derrotamos
en el 91, aunque busquen lograr el mismo objetivo: ¡Quieren liquidar el Partido
y favorecer al revisionismo!. En el pasado posiciones liquidacionistas de
izquierdas, trabajaron abiertamente por la liquidación, pues consideraban tener
la ventaja de la debilidad del Partido (aunque los hechos les mostró lo errados
que estaban y por esa razón hoy, algunos que fueron arrastrados por esas
posiciones, se están acercando de nuevo al Partido) y no les importaba el
desatar toda serie de ataques abiertos a las bases del Partido, verter
infundios personales a la Jefatura del Partido y demás cuadros y camaradas
seguidores de la línea proletaria. Las incipientes posiciones de hoy han
aprendido, actúan en las sombras, saben retroceder a tiempo, no se atreven a
dar la cara abiertamente y solamente en los hechos podemos desenmascarar sus
posiciones y criticarlas. Estos aprendices de oportunistas de hoy, no van a
abandonar el barco tan fácilmente como hicieron en el 91 y el 92, tras la
detención del Presidente Gonzalo y la dura represión sufrida por nuestro
Partido a continuación. ¡No! Serán más pacientes, irán trabajando poco a poco
en la oscuridad a la espera de la oportunidad más favorable para asestarnos sus
golpes traicioneros.
A menudo nos
centramos y analizamos, el desenvolvimiento de las posiciones liquidacionistas
en el seno del Partido y esto en nuestro país no es del todo correcto. Hemos
analizado y criticado en algún momento otras posiciones que se dan al seno de
la clase y hemos de poner más atención a esto, debido a las particularidades de
la lucha contra el revisionismo contemporáneo y el proceso de reconstitución
del Partido desenvuelto desde los años sesenta.
I.- Sobre el CORIM.
Los problemas con
el MRI no son nuevos. Desde que se establecieron los primeros contactos con
algunos de los Partidos que lo impulsaron, a finales de los 70, hemos venido
discutiendo los problemas que iban manifestando y que se centraban en: maoísmo,
Partido, guerra popular y contradicciones a nivel internacional. De todos
ellos, el problema fundamental que ha mantenido el CORIM desde su constitución
y del que derivan los demás, ha sido el carecer de la unidad ideológica que
corresponde al desarrollo del marxismo hoy, pues la mayoría de los
participantes que aún son considerados miembros del MRI no ha asumido el
maoísmo como tercero y principal de nuestra ideología, lo cual de por sí es
suficientemente importante; y si a esto le unimos el grave problema ideológico
derivado de la incomprensión de la ideología, al considerarla de una forma no
dialéctica sino como algo completamente terminado, no nos cabe otra
consideración que para el CORIM el marxismo-leninismo-maoísmo no es más que la
simple receta de un guiso a aplicar para que el resultado sea optimo. Bien es
cierto que el Comité del MRI asumió en su día el maoísmo (a nuestro
entender.... “de aquella manera...”, pues de no mediar la labor del Presidente
Gonzalo aún estarían en m-l y, algunos, con pensamiento Mao), pero éste hecho
no ha significado una aplicación dialéctica de la ideología científica de la
clase y menos, que todos los participantes lo hayan asumido, tal y como los
hechos demuestran.
Como consecuencia
directa de lo anterior, el CORIM ha sido incapaz de entender la necesidad de
analizar las condiciones concretas de cada revolución, no solamente porque las
características concretas de la revolución en un país sean distintas, sino
porque son incapaces de comprender que los momentos históricos son diferentes,
cambiantes. De ahí la necesidad de aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo a las
condiciones concretas y específicas de cada revolución para comprender sus
leyes y llevarla a buen término. Además, hay que tener siempre en cuenta que en
el mismo fragor de la revolución, siempre surgen cosas nuevas que hay que
comprender y analizar, para dar la respuesta adecuada. Podemos ver ejemplos
aleccionadores de ello en cualesquiera de las revoluciones habidas en el
pasado, incluso en la propia revolución burguesa, a pesar de que los
historiadores reaccionarios pretendan presentarnos como única revolución
burguesa la Revolución Francesa. Tampoco por estas razones, han comprendido
nunca la necesidad de que cada revolución ha de generar su propio pensamiento
guía surgido de la aplicación creadora del marxismo-leninismo-maoísmo a cada
revolución concreta de cada país. Estas son lecciones que ha nuestra clase, en
nuestro país, le han costado regueros de sangre comprender, sino miremos la
historia. Ya en los tiempos de la fracción comprendimos las palabras de Lenin
sobre la división de la sociedad en clases, éstas en partidos y éstos en jefes,
y así se lo recordamos al CORIM en nuestra carta tras la ruptura con las
posiciones liquidacionistas en la fracción. Y más, en nuestro encuentro con el
PCP y el Presidente Gonzalo, se insistió acertadamente sobre este tema; por
ello mantenemos y persistimos en la necesidad de desarrollar el pensamiento
guía del Presidente Víctor, pues en él reside hoy la garantía del correcto
rumbo de la reconstitución y marca el camino hacia la revolución y la toma del
Poder para el Partido y la clase.
Desde su
constitución, el MRI ha pretendido imponer, jamás convencer, aparentar ser una
unidad monolítica, sin fisuras, un todo, partiendo así del concepto burgués,
que no del proletario. Para alcanzar tal apariencia, los que mantenían
diferencias eran apartados o negada su participación e inclusión; pero, muy a
su pesar, pese a la apariencia que se ha empeñado en dejar ver el CORIM, el
MRI, como todo, ha sido y es una contradicción, puesto que la ley de la
contradicción rige en todo. Más aún, si en el MRI se hubiese logrado una unidad
ideológica, política y orgánica, lo podríamos considerar como una unidad, pero
sin soslayar que sería una unidad con dos aspectos en lucha constante, de lo
contrario no sería nada, pues no hay organización, Partido, ni nada monolítico,
¿Acaso no se genera el revisionismo en el Partido?. Pretender continuar
reafirmando hoy la condición monolítica del MRI o cualquier otra cosa, no es
sino negar el marxismo-leninismo-maoísmo, y en este aspecto el CORIM ha estado
y sigue negando nuestra ideología científica.
Como ejemplo de
nuestras afirmaciones, basta ver lo que el tiempo y los hechos han venido
mostrando para quien se atreva a analizar los derroteros del MRI. Así, vemos
como el Comité del MRI empeñado en mantener el viejo vicio de la falsa
apariencia y socavando el principio incuestionable de la lucha de dos líneas
como motor de toda organización de clase, y ante la lucha de dos líneas en el
seno del PCP, ha tomado partido por el Bloque Escisionista surgido en el seno
del Partido Comunista del Perú. Otro de sus graves defectos ha sido el
presentar las decisiones del CORIM – por cierto, generalmente tomadas sin
consulta previa como siempre - como algo monolítico, unánime e incuestionable,
sin reflejar para nada las diversas posiciones existentes en su seno. En el 92,
el CORIM nos remitió un borrador en lo que habría de ser una declaración para
definir el maoísmo como tercero y principal, en la que se reeditaban los
planteamientos que siempre habíamos criticado. El Partido envió sus críticas a
su propuesta, ¿se tuvieron en cuenta? ¡Para nada! Se publicó la declaración
manteniendo errores, sin contar con nadie, mas que con ellos mismos. De esta forma, con esta manera de actuar,
escaso favor se le ha hecho al MRI, al MCI, la clase, los pueblos del mundo y
la revolución.
Hoy en día,
desafortunada, pero pasajeramente, hay muy pocos Partidos Comunistas en el
mundo y menos aún los que sean marxistas-leninistas-maoístas. Este es un hecho
importante que siempre ha demando solución, y más en perspectiva, y que
consideramos no analizado y enfrentado correctamente por el CORIM; pero además,
de ninguna manera, podríamos pretender aún, como ha hecho el CORIM, que los
pocos Partidos existentes sean una unidad monolítica, pues esto sería una grabe
aberración contraria a los principios marxistas. Por ejemplo, se ha manifestado
una absoluta falta de tacto y correcto tratamiento en las luchas de dos líneas
en seno de los Partidos en los diversos países; el único fin que se ha buscado,
por encima de todo, ha sido potenciar aquellas posiciones afines a los
postulados del CORIM, independientemente de que sus posiciones fueran correctas
o incorrectas frente a la ideología y la clase. Tan manifiesto se ha mostrado
este hecho, que la impresión que hemos tenido y nos ha dado siempre, ha sido la
de pensar que el CORIM lo único que buscaba eran sucursales sumisas y afines a
sus postulados. Esta es la impresión dejada por el representante del CORIM, en
la primera reunión mantenida en la época de la “Unión” y, ante los hechos posteriores, no se ha hecho otra cosa que
corroborar nuestras afirmaciones.
Más
concretamente, en nuestras primeras conversaciones como Partido con el
representante del CORIM, se acordó la total inclusión de nuestro Partido en el
MRI, mas este hecho nunca se hizo efectivo, a pesar de que en los mejores
momentos de nuestras relaciones fue publicado en UMQG algún comunicado firmado
por nuestra Jefatura. Tras surgir la lucha contra las posiciones
liquidacionistas del 91, las diferencias del 92 y, finalmente, después de
nuestra toma de posición a favor de la línea proletaria que encabeza el
Presidente Gonzalo, el CORIM ha cambiado totalmente de actitud hacia el Partido
Comunista de España. Nos atrevemos a afirmar que de la misma forma que mantiene
una total negación e indiferencia hacia la línea proletaria del Presidente
Gonzalo, esto mismo se manifiesta hacia nuestro Partido. En su afán de negar
aquello que se sustrae a lo existente en sus cabezas, parece como si quisieran
tapar el sol con un dedo.
Por todos fue
asumida la declaración de principios del MRI (en nuestro caso y en el del PCP,
como base de unidad relativa), y en ella se asume como una tarea fundamental el
potenciar el desarrollo de Partidos y organizaciones de clase. Al respecto nos
asaltan una serie de dudas que desdicen mucho el trabajo realizado por el CORIM
y que necesitan urgente respuesta, pues, en los hechos, han actuado como la
burguesía: negando hoy aquello que firmaron ayer. ¿Cuántos Partidos y
organizaciones integraron desde su constitución el MRI y cuántos quedan hoy?.
Los hechos hablan por sí solos. El número de integrantes no ha hecho otra cosa
que disminuir, bien por la desaparición de algunas organizaciones o por la
exclusión abierta o solapada ejercida por el propio CORIM. Salvo ciertas vagas
explicaciones de lo ocurrido en la India, nada se ha señalado sobre los demás
acontecimientos parejos ocurridos en otros países. Pero si de por sí el hecho
señalado es bastante grave, no lo es menos el que se mantenga la duplicidad de
organizaciones del mismo país. Como los hechos nos han demostrado, en nada
favorece el desarrollo de la clase y los procesos de constitución,
reconstitución o construcción del imprescindible Partido de Vanguardia de la
clase obrera, muy al contrario, ya que la existencia de diversos partidos u
organizaciones en un mismo país no tiene otro significado que la existencia de
diversos intereses de clase y dichas organizaciones, no son consecuencia sino
de la acción del revisionismo, no representan mas que las diversas diferencias
clasistas concretadas en organización. Esta última cuestión, además, no tendría
otro significado que el MRI es un organismo interclasista y no la necesaria
organización internacional del proletariado en la perspectiva de la
reconstitución de la Internacional Comunista. Cuando en el Perú se lanzaban
loas al PCP, se mantenían al mismo tiempo relaciones con el grupo revisionista
“Patria Roja”. En nuestro país, la
cruda realidad nos ha mostrado que lo único hecho por el CORIM ha sido socavar
el proceso de reconstitución del Partido, pues cuando se mantenían relaciones
con nuestro Partido, al mismo tiempo se relacionaban con grupos afines al
nacionalismo Catalán, por más siglas y apelativos que se pusieran apelando a un
supuesto carácter de clase, cuando la cruda realidad es otra, pues el fin de
dicha organización no es otro que el reeditar las organizaciones nacionalistas
Vascas en Cataluña, cuando sabido es que, por ese camino, no se defienden los
intereses y objetivos del proletariado en nuestro país.
¿Qué ha estado
demostrando el CORIM? Esto no se explica sino por carecer de una clara
definición ideológica, una incomprensión de la ideología y objetivos e
intereses del proletariado por parte del CORIM. Así sólo puede ocurrir, cabe
derivar, hacía los derroteros del oportunismo y el revisionismo.
Contrariamente, nuestro Partido, primero como fracción proletaria y con la sabía
dirección del Presidente Víctor, en más de dieciséis años, hemos sabido asumir
y encarnar el maoísmo como tercero y principal, retomar las justas bases de
constitución Partidarias, dotando de línea proletaria al Partido y la clase,
constituyéndonos hoy en la única y sola alternativa a la dictadura burguesa,
superamos las tormentas y dificultades y avanzamos por la senda luminosa de la
reconstitución del Partido.
A nuestro
entender la Declaración del MRI tenía y tiene, serios problemas ideológicos y
políticos, sin embargo la asumimos como paso en la perspectiva de la
reconstitución de la Internacional Comunista, siempre que dichos problemas
fuesen solucionados. Los hechos, testarudos ellos, nos demuestran que no sólo
no se han solucionado los problemas, a pesar de la declaración del 92, “¡Viva
el marxismo-leninismo-maoísmo!”, sino que éstos se agravan y, por el
contrario, poco se ha hecho por la entronización del maoísmo, por definir clara
y globalmente las cuestiones políticas y por aglutinar a los comunistas.
¿Cómo está
reaccionando el CORIM ante la serie de problemas que no ha sabido resolver
desde su constitución y los nuevos hoy surgidos? Acentuando su debilidad
ideológica, política y organizativa, cayendo, cada vez más, por los derroteros
del oportunismo. Contrariamente, a aquellos que nos hemos esforzado en
comprender la realidad de la lucha de clases a la luz del
marxismo-leninismo-maoísmo se nos tacha de oportunistas, se oculta y niega
nuestro desarrollo, se silencia y miente sobre nuestras posiciones y el
esfuerzo porque éstas se guíen por una línea proletaria. Así, se acusa al
Presidente Gonzalo y a aquellos que hemos asumido su justa posición proletaria
de seguir una línea oportunista de derechas.
Finalmente, en
lugar de tratar nuestras contradicciones como contradicciones en el seno del
pueblo, no antagónicas, la impresión es que se tratan como si con el enemigo
mismo se tratara, pero, aún así, ¡malamente!. En contraposición a esto, el
Presidente Gonzalo, a pesar de que los máximos exponentes del Bloque
Escisionista representan una línea burguesa dentro del PCP, aún sigue
tratándolos de camaradas y no ceja en demandarles que rectifiquen su camino. De
la misma forma que, a todos aquellos-as camaradas que han abandonado nuestras
filas, presentan o han presentado dificultades, siempre han contado con una
discusión y planes de rectificación de sus errores.
Muy a pesar
nuestro, vemos que las relaciones en el CORIM se desenvuelven de tal manera en
que cada gallo trata de elevar su cresta por encima del resto del gallinero,
cada grillo procura elevar el tono de su canto por encima del resto de la jaula
de grillos en que se están convirtiendo, lo que refleja problemas de
individualismo burgués y carencia de planes de rectificación ideológica. Mas,
esta situación la hemos de entender como necesaria y pasajera. Necesaria porque
nos mostrará las posiciones de cada uno y nos ayudará a combatir a todos
aquellos enemigos infiltrados en nuestras filas; pasajera porque
definitivamente serán desenmascaradas y derrotadas las posiciones revisionistas
y oportunistas, y además nos mostrarán el camino para superar el actual recodo,
entronizaremos el maoísmo como mando y guía, nos fortalecernos más ideológica y
políticamente en el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, y nos
forjaremos con temple de acero para enfrentar la Futura Nueva Gran Ola de la
Revolución Proletaria Mundial, construyendo un poderoso Movimiento Comunista
Internacional con Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas,
principalmente maoístas.
II.- Sobre las Posiciones del CORIM en la Lucha por que
Retorne al Mando la Línea Proletaria en el PCP, Encabezada por el Pte. Gonzalo.
En marzo de 1995
el CORIM hizo pública su posición respecto a los problemas que enfrenta el
Partido Comunista del Perú, negando la Nueva Gran Estrategia desarrollada y
propuesta por el Presidente Gonzalo y llamándonos a apoyar al Bloque
Escisionista quien se opone con todo el arrebato de su furia a la línea
proletaria del Presidente Gonzalo y la Dirección Central de nuestro Partido
hermano. Intentando imponer su posición en el seno del MRI y sustentándola con
arteras mentiras y silencios, el CORIM dedica prácticamente todo el número 21
de “Un Mundo Que Ganar” a criticar la Nueva Gran Decisión y Definición, dentro de
la cual está el Luchar por un Acuerdo de Paz, negando que se trata de una parte
de una Gran Estrategia, Política General y Línea General para que el PCP pueda
cumplir su papel como eje de la revolución peruana y gozne de la revolución
proletaria mundial en la perspectiva de la nueva Gran Ola de la revolución
proletaria mundial por venir.
En su parcialidad
subjetiva el CORIM admite su desconocimiento de la situación específica por la
que atraviesa la lucha de clases en el Perú, lo que no le impide hacerse eco y
confiar plenamente en las informaciones suministradas por el Bloque
Escisionista (a pesar de que uno de sus miembros más significativos hizo
pública autocrítica y reconoció haber engañado al CORIM), las cuales se reducen
en más de cuatro años a un par de comunicados, cuyo contenido sólo son citas
sacadas de contexto, sin ningún desarrollo y análisis político, y a dos números
de El Diario, los cuales por su
presentación y contenido más bien parecen haber sido sacados del patio de un
colegio de primaria y no por un periódico del prestigio y línea demostrados
siempre por El Diario. Pues bien, dicen oponerse a los Acuerdos de Paz porque “echan
por la borda el M-L-M” y que los términos en que ha sido planteado,
significa “capitulación”. No
obstante, lo único realmente cierto es que, su intento de rebatir la línea
correcta proletaria del Presidente Gonzalo les lleva a coincidir con la línea
revisionista expresada sistemáticamente por el Bloque Escisionista.
Aquí se demuestra
una vez más que los problemas del CORIM tienen su punto de partida en una grave
incomprensión de la ideología, de su manera subjetiva de comprender el
marxismo-leninismo-maoísmo, dan a entender que, para ellos, la ideología no
sigue un proceso dialéctico, sino que es algo acabado que sólo hay que aplicar,
esta forma de ver la ideología es un concepto dogmático de la misma que nada
tiene que ver con sus principios. La experiencia de la lucha de clases nos ha
enseñado que ninguna revolución es igual a otra, no sólo porque las características
de los países sean distintas, sino porque los momentos históricos son
cambiantes, evolucionan, no son idénticos. Es por ello que a las condiciones
concretas de cada revolución hay que aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo,
porque cada revolución tiene sus propias leyes y sólo a la luz de la ideología
podemos desentrañarlas y avanzar. Además, como la experiencia del proletariado
viene demostrando, siempre surgen cosas nuevas en el transcurso de la lucha que
hay que analizar y dar la respuesta adecuada. Por estas razones, volvemos a
insistir y nunca nos cansaremos de repetirlo, cada revolución ha de impulsar y
generar un pensamiento guía que no es más que la correcta aplicación creadora
de las leyes generales del marxismo-leninismo-maoísmo y que ha de constituirse
en arma estratégica, específica y principal de la revolución de que se trate.
En nuestro país
se ha venido especificando, primero como necesidad de impulsar el pensamiento
guía, luego como pensamiento guía en desarrollo del Presidente Víctor y, en la
perspectiva, continuará alcanzando cotas más altas refrendadas por la
aplicación creadora del marxismo-leninismo-maoísmo a las condiciones concretas
de la revolución española. ¿Por qué razones es así? La historia de nuestra
clase siempre nos demostró la carencia de una jefatura que representase la
línea proletaria. Hoy es la Jefatura del Partido en quien se está concretando
la aplicación creadora del marxismo-leninismo-maoísmo a las condiciones
concretas de la revolución en España; primero, asumiendo el maoísmo como
tercero y principal; segundo, impulsando y manteniendo en alto la bandera de la
reconstitución del Partido; tercero, retomando las justas y correctas Bases y
Tesis de constitución del Partido; cuarto, desarrollándolas y dotando al
Partido de Línea, del arma indispensable que garantizará la culminación de la
reconstitución, para, posteriormente, continuando desarrollando el pensamiento
guía, avanzar hacía la toma del Poder para el Partido y la clase obrera, cuando
las condiciones lo permitan, exijan y
demanden.
¿Cómo piensa el
CORIM al respecto?
Como claro
ejemplo de sus posiciones, podemos ver cuáles son las posturas respecto al
Partido Comunista del Perú, y deducimos que esa es su idea para el resto del
mundo. Sustenta que el PCP tiene ya su línea completamente acabada, o lo que es
lo mismo, entienden que la línea es algo estático, inmutable y que únicamente
cabe aplicar, independientemente de los cambios, tanto de la situación objetiva
como de la subjetiva, que se den en el transcurso de la revolución. Como hemos
señalado, eso no ni más ni menos que puro y simple dogmatismo, y caer en el
dogmatismo, es dejarse rodar por una pendiente sin frenos hacía el oportunismo.
Por si lo
anterior fuera poco, tampoco entienden que en la sociedad y en las clases que
hoy la conforman, una de sus características es el desarrollo desigual de las
conciencias y del nivel de comprensión de las leyes que rigen la sociedad; es
decir, siguiendo el principio del desarrollo desigual, siempre nos
encontraremos con avanzados, medios y atrasados, de lo que necesariamente sólo
cave deducir la necesidad de la vanguardia; porque no todos los hombres somos
iguales. En este sentido, tampoco entienden que un pensamiento guía recaiga en
una persona en concreto, por casualidad y necesidad histórica. Dicha persona no
ha de ser otra que la que demuestre en teoría y práctica ser la más capaz para
dirigir el Partido, enfrentando en la necesaria dura lucha contra el
revisionismo y manteniendo una línea roja proletaria. Esta cuestión de
principios tan elemental no la entienden porque parten de la idea del
igualitarismo, y esas no son ideas de la clase sino de los revolucionarios
pequeño burgueses que hay que combatir constantemente.
¿Acaso toda
revolución triunfante no lo fue por contar con un pensamiento guía y una
jefatura? Efectivamente, la Revolución Rusa triunfó porque contaba con Lenin,
el proletariado de la Unión Soviética triunfó sobre la agresión y el fascismo
Alemán porque contaba con Stalin, la revolución China triunfó porque contaba
con el Presidente Mao; en definitiva, porque contaban con una jefatura y un
pensamiento que tenían la capacidad de manejar la lucha en medio de la tormenta
y las dificultades que ha de enfrentar lo nuevo.
¿Qué sostiene el
CORIM? Plantean que “Si bien el papel de
los altos mandos ha sido importante y algunas veces decisivo en la historia de
nuestra clase y en la vida de los partidos comunistas, estos mismos dirigentes
son el producto de la lucha colectiva y en un sentido global esta colectividad
es el aspecto principal”. Osea, nos quieren dar a entender claramente que
los grandes jefes de la clase han jugado un papel secundario en la historia de
la clase y la revolución. Pues bien ¡Después de soltar tal sandez se quedan tan
campantes! ¿No es esto una forma de negar el marxismo-leninismo-maoísmo? ¿Acaso
no nos están diciendo lo mismo que dicen los revisionistas chinos respecto al
Pensamiento Mao Tse-tung?
Así mismo,
definen el Pensamiento Gonzalo como producto de todo el PCP, de toda la clase y
el pueblo peruanos, del proletariado internacional, del MRI....; en
consecuencia, no se necesita al Presidente Gonzalo para continuar enfrentando
las nuevas situaciones y aplicar el propio Pensamiento Gonzalo. Esto es lo que
dice el revisionismo y hoy defiende el Bloque Escisionista que habla de “Pensamiento Gonzalo sin el Presidente
Gonzalo”. De esta forma están preparando el terreno para negar el papel que
hoy. y para el futuro, juega el Presidente Gonzalo. Aquí una vez más nos
encontramos con una clara incomprensión de la ideología al no entender la
relación entre masas y Partido y entre Partido y Dirección. Ciertamente, nadie
puede negar que las masas siempre han luchado y de su mayor peso cada día en la
sociedad en relación al individuo como parte de la sociedad, pero lo que es
innegable es que las masas por sí solas no pueden hacer la revolución si no hay
un Partido que las dirija. Aparte de no comprender el papel del pensamiento
guía como arma específica, estratégica y principal para una revolución. Partiendo
de lo anterior, podemos deducir de todo esto y comprendemos ahora también, el
poco empeño que ha caracterizado al CORIM en su tarea de impulsar Partidos
Comunistas en el mundo, porque sin Partido no hay revolución posible.
La caída del
Presidente Gonzalo ha supuesto un grave problema para la revolución peruana por
el carácter estratégico que tiene la Jefatura y el Pensamiento Guía; no es,
como sostiene el CORIM, que sea una dificultad más de las que se ha encontrado
la revolución peruana en su proceso de guerra popular, porque fue gracias a la
dirección del Presidente Gonzalo que otros problemas habidos fueron superados.
La situación que hoy enfrenta el PCP es una nueva situación, tanto en el propio
Partido como en la revolución proletaria mundial.
¡Jamás,
entiéndase bien, en todo el proceso histórico de la clase, nunca se dio que la
cabeza del Partido, y no sólo del PCP sino también la cabeza visible de la
revolución proletaria mundial, cayese preso y mucho menos en un proceso exitoso
de guerra popular!.
¿Es o no éste un hecho nuevo que han de
enfrentar el PCP y todos los verdaderos comunistas a nivel internacional?
Por lo tanto,
esta nueva situación generada demanda de nuevas respuestas, de nuevo rumbo,
como lo ha hecho ya el Presidente Gonzalo al dotar al PCP de Nueva Gran
Estrategia, preservando al Partido, defendiendo su unidad, y para derrotar al
Bloque Escisionista, negro engendro de puestistas, caudillos y anarquistas que
siguen una línea revisionista, para de esta forma, poder continuar cumpliendo
el Partido su papel de eje de la revolución peruana y gozne de la revolución
mundial.
Continua el CORIM
con la defensa de sus aberrantes posturas diciendo que: “...si el Presidente Gonzalo hubiera muerto, también otros hubieran
tenido que asumir la dirección y proseguir la revolución con el Pensamiento
Gonzalo y ahora, estando el Presidente Gonzalo preso, es lo mismo”.
Argumento tan infantil no podríamos haber escuchado. Veamos, si el Presidente
Gonzalo hubiera muerto, la conmoción en el Partido y fuera de él habría sido
aún mayor, mayor la desbandada de las fuerzas revolucionarias y mayor el
debilitamiento de dichas fuerzas. Es mas, ¿dónde iríamos con una dirección como
la de Feliciano?. Si a los simples hechos nos limitamos, ¿qué ha aportado el
Bloque Escisionista a la revolución peruana y la revolución mundial desde la
detención del Presidente Gonzalo? ¡Nada! Lo único que de él se conoce es la
responsabilidad directa del c. Feliciano - denunciada por el propio Pte.
Gonzalo y otros miembros del CC -, en la detención. Sus palabras y hechos sólo
han sido engaños y mentiras. Por si esto fuera de poca gravedad, le podemos
añadir la dedicación de sus seguidores a difundir infundios y mentiras,
fomentar divisiones y escisiones, hechos alimentados por su lucha por la
hegemonía egoísta de la concepción pequeño burguesa de la que se nutren, no
sólo en el Perú sino por todo el mundo, cuando más necesaria es la unidad de
los marxistas-leninistas-maoístas para enfrentar y solucionar las dificultades;
y a esto hemos de añadir además las agresiones físicas, amenazas, delaciones e
insultos a camaradas, por el simple crimen de defender la justa posición
proletaria del Presidente Gonzalo.
¡Estas son, y no
otras, las aportaciones del Bloque Escisionista a la revolución peruana y la
revolución mundial!
Por otra parte, y
como expresión de lo que es el Bloque Escisionista y realmente significa, el
CORIM tiene el ejemplo del auto denominado MPP-USA, el cual se ha constituido
en el más empedernido defensor del Bloque Escisionista fuera del Perú. Pues
bien, para el que quiera ver lo puede hacer en Internet, donde desde las sus
páginas de Web se impulsó un denominado Movimiento Internacional Maoísta, cuyo
fin no es otro que el de socavar y escindir el MRI. El CORIM, ciertamente ha
criticado a dicho grupo, pero ha silenciado arteramente que el MIM estaba
siendo apoyado por aquellos que difunden las posiciones del Bloque Escisionista
desde la revista “The New Flag”, a pesar de que, según las últimas informaciones,
hoy anden a la gresca unos y otros.
Los que hoy tanto
vociferan en contra de la NGDD establecida por el Presidente Gonzalo, nos
recuerdan a aquellos oportunistas de los setenta que, con el objeto de negar el
pensamiento Mao Ste-tung, pusieron la voz en grito en el momento en que el
Estado Español estableció relaciones diplomáticas con la República Popular
China, en el año 73. A aquellos y a todos estos, el marxismo-leninismo-maoísmo
y el pensamiento Gonzalo, les importan un comino, su único fin no es otro que
el buscar cualquier punto que consideren apropiado para apuntalar su
dogmatismo, su empirismo, en definitiva, su oportunismo, y sembrar la duda y la
división en las filas de la clase para impedir su desarrollo e implantar la
liquidación.
¡Tal es su fin
supremo! De todos es conocido que el revisionismo trata de alzar siempre su
cabeza, y más en tiempos de dificultades. No es casual la coincidencia del
Bloque Escisionista y de los que se
oponen a la NGDD con el revisionismo. Así vemos que, los que más critican el
Acuerdo de Paz en nuestro país, son los mismos revisionistas empedernidos que
antes se oponían a la guerra popular, como Anguita y el nido de víboras de
Izquierda Unida, a los que se les han unido, en santa comunión, descarados
liquidacionistas y capituladores combatidos y derrotados en el pasado.
El MRI, en su
afán de mantener su apoyo a la guerra, que no a la guerra popular, sin
importarles el momento político y la situación objetiva de la lucha de clases,
lo que realmente está haciendo es socavar el principio de la guerra popular,
mostrar una clara posición militarista y una sobreestimación de la reacción.
Puede sonar muy fuerte, pero así es.
La estrategia
militar desarrollada por el Presidente Mao, en aplicación de la concepción del
mundo del proletariado al arte de la guerra, jamás ha sido derrotada, pero para
desarrollarla y llevarla a su triunfo, en la guerra popular, como en todo, han
de darse las condiciones objetivas y subjetivas, de lo contrario la guerra
popular puede llegar a ser derrotada, lo cual supondría un grabe perjuicio para
el proletariado internacional y la revolución proletaria mundial. Además se
olvidan de la relación entre la política y la guerra, entre la lucha cruenta y
la incruenta. Sostienen que la lucha incruenta no es posible porque el
imperialismo no lo permite, y piensan así porque para ellos no hay otras formas
de lucha dentro del imperialismo que el desenvolvimiento dentro de la legalidad
burguesa y la participación en sus elecciones o la lucha armada. ¿No es esto
negar lo establecido por Lenin y por el Presidente Mao? Todo Partido que se
precie ha de desarrollar e impulsar la lucha política y económica sin armas, no
sólo antes de iniciar la aplicación de la estrategia militar de la clase a las
condiciones concretas sino también en medio de la guerra; de lo contrario ¿cómo
vamos a ir elevando el nivel de conciencia y organización de la clase y las
masas?, ¿cómo, partiendo de qué, impulsaremos la incuestionable y necesaria
militarización de las organizaciones de masas y las masas mismas?. Actuar como
defiende el CORIM frente a la lucha política significaría dejar la lucha de las
masas y su organización en manos del revisionismo, negar el papel de vanguardia
del Partido y aislarlo de la clase y las masas. Cuando defendimos la guerra popular
como de aplicación universal, en tanto es la estrategia militar del
proletariado, nos decían que sólo servía para los países dependientes del
tercer mundo y que para los países imperialistas había que aplicar la
insurrección, que hay que aplicar lo que dice el Presidente Mao sobre la lucha
prolongada; hoy nos dicen que en el imperialismo no hay posibilidad de
desarrollar la lucha política, lo que manifiesta una clara tergiversación de lo
dicho por Lenin y el Presidente Mao en cuanto a la guerra y la política.
Es muy sencillo
ver la corrida desde la barrera; y más aún, dedicarse a la crítica fácil para
ocultar la propia ineptitud. Pero, siguiendo con los postulados de los que hoy
tanto se oponen a la Nueva Gran Decisión y Definición, y si lo ven tan sencillo, si creen estar en
lo cierto ¿por qué no han tomado las armas en Europa o en USA los Partidos y
organizaciones del MRI?, ¿por qué razones las organizaciones que desarrollaron
lucha armada han desaparecido?, ¿a qué grado de militarización se ha llegado en
el MRI y en el propio CORIM? ¡Qué se dejen de contarnos historias para no
dormir! La cháchara fácil ha sido, de siempre, el recurso de los inoperantes e
ineptos.
Por si el CORIM
no lo sabe, el PCP siempre ha desarrollado la lucha política sin armas, antes y
después de iniciar la guerra popular. Es más, enarbolan lo que les interesa del
II y el III Pleno del PCP, pero niegan lo que establecieron el Presidente
Gonzalo y la Dirección Central antes de su detención, sobre la necesidad de
impulsar la lucha política en función de la construcción de la conquista del
Poder e impulsar una amplia movilización de masas. Es más, aparte de esto, hay
una clara diferencia entre el momento anterior a la detención en el que no
había problemas de dirección y la guerra estaba en desarrollo, y el actual en
el que el PCP y la revolución enfrentan serios, complejos y difíciles momentos,
y además existe un Bloque Escisionista que lleva la guerra popular a la derrota
y al Partido a la destrucción.
Haciéndose eco
del Bloque Escisionista y siguiendo sus posiciones revisionistas, en esencia,
el CORIM se opone a que el PCP dirija el momento por el que pasa la clase
obrera en el actual período de repliegue político general de la revolución en
que se desenvuelven sus luchas incluida la lucha armada, no viendo la necesidad
de construcción ideológico política, que es lo principal en todo el trabajo de
construcción. Para nada entienden que tanto la guerra popular como las demás
formas de lucha, han de servir al manejo de la situación política actual. No
comprenden, porque no manejan ni la ideología ni la política, que con Acuerdo
de Paz o sin él, la guerra popular iniciada en el 80 está entrando a su término
y que la conclusión ha de producirse en las condiciones más favorables posibles
para salvaguardar su invencibilidad y preservar al Partido para que en el
siguiente inicio esté y lo haga en las mejores condiciones posibles. No quieren
comprender esto porque no han sido capaces de concebir, asumir y aplicar la
dialéctica, y menos el marxismo-leninismo-maoísmo.
El Bloque
Escisionista surgido en el seno del PCP, guiado por el concepto burgués de la
guerra, como una de las expresiones de la política, considera que combatir es
únicamente destruir. Los comunistas, ciertamente, luchamos para destruir la
vieja sociedad, pero ese no es el principal objetivo de nuestra lucha, ésta ha
de guiarse siempre por el principio de poner al frente la construcción,
construcción ideológico-política, de una nueva sociedad..., lo que
necesariamente implica la destrucción de la vieja ideología, del viejo orden
burgués..., en cualesquiera de sus expresiones. De esta forma ligamos y
relacionamos intrínsecamente los dos aspectos de la contradicción, construcción
y destrucción, y no uno sólo de ellos como hace el Bloque Escisionista y
aquellos que como el CORIM hoy apoyan sus posiciones.
Pero, además de
no asumir y menospreciar la ideología, también lo hacen con las masas y el
trabajo de masas cuando de sus posiciones se trasluce la idea de “zonas inexpugnables”, lo que es lo mismo
que el concepto de una línea militar burguesa. Así dicen: “De... (las) bases el ejército rojo recluta sus combatientes, consigue
suministros y una superioridad en la inteligencia.” Su concepto sobre la
guerra se basa en la conquista militar de territorios de difícil acceso con el
objetivo de desplegar desde allí toda acción militar, de lo que se desprende un
total desprecio por las masas, y quien desprecia a las masas, también lo hace
con el Partido, porque como seguidor de criterios burgueses sobre la guerra, se
centra en las zonas inexpugnables y las armas y no en los hombres.
En nuestro país
estos criterios fracasaron del 39 al 48. Las guerrillas impulsadas por la línea
revisionista que se hizo con el control del Partido, fracasaron por aplicar una
línea militar burguesa de zonas inexpugnables, totalmente alejados de las
masas; finalmente, y a pesar del cariño con el que les recuerdan las masas del
lugar por donde actuaron, la realidad es que los guerrilleros se convirtieron
en bandoleros errantes, totalmente apartados de las masas y sin ningún criterio
político en sus acciones. Lo mismo ocurrió en Bolivia, Perú, etc., en los
sesenta.
Contrariamente,
la guerra popular, como estrategia militar proletaria de aplicación universal a
todo tipo de revolución dirigida por el Partido de la clase, se basa y sustenta
en las masas y no sólo en las bases de apoyo. La guerra popular es una guerra
de masas a las que moviliza, organiza y dirige el Partido, dándoles el rumbo y
la línea política correctos. El Partido es la fuerza imprescindible y dirigente
de la revolución, es quien da la dirección política, quien define el objetivo
político de cada acción militar, y para eso se necesita de una dirección
política que es el Partido, la revolución la hacen las masas, sino la guerra se
convierte en una serie de acciones militares sin sentido político, sin rumbo,
sin meta, y son condenadas al fracaso. Por eso, los comunistas hemos de
formarnos siempre como tales, es decir lo principal es nuestra educación ideológica
y política, después como militares y como administradores de la nueva sociedad,
del nuevo estado. Si olvidamos el principio de poner siempre la ideología y la
política al mando, perdemos nuestra condición de comunistas, no merecemos la
más alta distinción que pueda alcanzar una persona hoy. Es mas, las posiciones
que hoy enarbolan el Bloque Escisionista y el CORIM, fueron combatidas por el
Presidente Gonzalo en los años 70.
Cuando nos hemos
preguntado y señalado, por qué el CORIM ha fracasado en una de sus tareas, la
de impulsar Partidos Comunistas, y al analizar sus posturas sobre los
acontecimientos del Perú, enseguida obtenemos la respuesta, pues para ellos el
Partido no es más que un simple cuartel general de la guerra popular, una
simple dirección militar y, sus dirigentes simples cuadros militares con cargos
burocráticos (al igual que piensan los revisionistas chinos), que pueden ser
sustituidos si caen en manos del enemigo. Incluso, de sus posiciones se deriva
que un comunista pierde su condición cuando cae preso, al afirmar que un preso
queda incapacitado para hacer un análisis correcto de la situación.
Ciertamente, no podemos decir que desde la cárcel se pueda tomar el Poder y
planificar acciones militares; pero lo que no se puede afirmar es que un preso
quede incapacitado, a pesar de la represión más inhumana, para pensar, analizar
y opinar. Aquí, lo que no son capaces de asimilar los que así opinan, es que la
dirección de la revolución es política y lo que principalmente se necesita para
ello es manejar y desarrollar las leyes del proceso revolucionario. Con estos
criterios, vemos que el CORIM apunta a cuestionar la jefatura del Presidente
Gonzalo y el propio pensamiento Gonzalo, quieren silenciarlo entre cuatro muros
para que su voz y correctas posiciones, no les molesten. Desde siempre hemos
sostenido que la cárcel era la universidad del Partido y la Luminosas
Trincheras de Combate en el Perú, han demostrado que no sólo son una escuela
teórica del marxismo para el PCP, sino que aferrándose a la ideología,
desarrollando planes de lucha y organizándose, han desarrollado luchas
políticas y militares para arrancar conquistas al enemigo y han escrito páginas
de gloria para el proletariado internacional legándonos la fecha de celebración
del día de la Heroicidad.
El CORIM se
encuentra hoy enfermo de militarismo e inventa un supuesto principio, que no
existe más que en su atormentada cabeza, según el cual una vez comenzada una
guerra popular no puede interrumpirse si no es por la victoria de las fuerzas
revolucionarias o la derrota. Así sostiene que el problema principal hoy en el
Perú es mantener la guerra popular, el ejército y las bases de apoyo. Dicen que
la razón de existir del Partido es la guerra popular, porque si se termina la
guerra el Partido se destruye. Esto es lo que vienen a decir con sus
planteamientos. Pues bien, nosotros tomando como guías para nuestra acción
partidaria a Marx, Lenin y el Presidente Mao, hemos comprendido hace tiempo la
importancia cardinal del Partido y al frente de éste la ideología y la política
proletarias, la necesidad imperiosa de poner la ideología y la política
proletarias al mando y al servicio de las masas. No nos cansaremos de
repetirlo, ¡Partido!, ¡Partido! y siempre ¡Partido! Pues, con Partido y línea proletaria,
todos los milagros serán hechos. La historia nos ha demostrado que cuando el
Partido es usurpado por una línea no proletaria, todo aquello que hemos logrado
lo perdemos. Y, obviamente, los dirigentes con línea proletaria son el
patrimonio partidario que hemos de tratar de impulsar por todos los medios y
salvaguardar.
Para la clase, el
Partido y sus dirigentes con una línea proletaria, es lo principal, pues sin
Partido no puede haber guerra popular, y no como decían los del Grupo Comunista
Bandera Roja de Canarias, cuando afirman que, no importa si hay que sacrificar
a toda la organización en aras de desarrollar unas cuantas acciones armadas
para preservar la moral de la clase. Estos criterios maximalistas, son, a pesar
de que puedan regalar los oídos de cuatro estúpidos e ignorantes, posiciones
liquidacionistas que niegan el papel del Partido y de los dirigentes, niegan a
las masas y sólo aspiran a utilizarlas en aras de su propio beneficio.
La razón de ser
de los comunistas es siempre el Partido y obviamente, la tarea central del
Partido es la conquista y defensa del Poder político para el Partido, el
proletariado y las masas, y esto sólo se puede llevar a cabo por la violencia
revolucionaria. Este es un principio incuestionable para todo aquel que se
precie comunista. Ahora bien, hemos de tener bien claro que la violencia
revolucionaria es sólo un medio para la conquista y defensa del Poder, no el
fin en sí mismo. Pero, también hemos de tener presente que, nosotros no tomamos
el Poder al margen de la clase y las masas, en consecuencia, si se da una
circunstancia histórica como la actual en que no podemos tomar el Poder, carece
de sentido empeñarnos en mantener la violencia, pues ésta no se sostendrá por
mucho tiempo al margen de la clase y las masas.
Nuestra clase, en
el Estado Español, cuenta con una clara experiencia histórica sobre el
significado de lo inútil que es mantener la violencia revolucionaria al margen
de las condiciones subjetivas. Millones de los mejores hijos de nuestra clase y
las masas, han derramado su sangre y dado sus vidas, aún sin contar con un
objetivo político de clase claro, es por ello que hemos comprendido que lo
esencial es no permitir la derrota de la clase, saber replegarse a tiempo
cuando las condiciones de la lucha de clases así lo demandan y esperar a
mejores condiciones para seguir luchando y alcanzar el triunfo final. Por todo
esto, quisiéramos recordarle a los Dirigentes del CORIM el gran principio
establecido por el Presidente Mao, cuando nos dice que, la diferencia entre el
enemigo y nosotros es: Nosotros combatimos a nuestra manera y ellos a la suya.
Una clara
definición del anterior principio ha sido ampliamente difundida por el PCR USA,
cuando afirma con toda la razón que, no podemos derrotar al enemigo si levantamos
su bandera.
Efectivamente, si
combatimos con la bandera del imperialismo, éste es más diestro que nosotros a
la hora de utilizar sus armas; mas lo esencial es que si combatimos a su forma
y manera, es el imperialismo quien dirige la lucha y no el Partido de la clase.
Lo que los dirigentes del MRI hacen con sus posturas actuales, es precisamente
situarse a la cola de las condiciones objetivas. Contrariamente el marxismo nos
señala que el Partido ha de manejar las leyes de la revolución, tener sentido
práctico, clarividencia, lo que no significa otra cosa que situarse a la
vanguardia, prever los problemas y preparar a las masas para que éstas aprendan
a enfrentar los grandes cambios que se producen en el desarrollo de la realidad
objetiva y la lucha de clases.
Cuando los
dirigentes del MRI brindan su apoyo al Bloque Escisionista, han de tener bien
presente que están apoyando a quienes niegan la condición de comunistas a los
presos del Partido -es de suponer que también han incluido al propio Presidente
Gonzalo-, a quienes han reconocido públicamente haber ordenado el
aniquilamiento de los comunistas que servían de enlace entre la Dirección
Central Histórica del PCP presa y los miembros del Partido de fuera de las
cárceles, a quienes entienden que las contradicciones en el seno del pueblo han
de resolverse como si fueran con el enemigo: asesinando a aquellos que están en
desacuerdo con las posiciones revisionistas del Bloque Escisionista. Esta vil y
reaccionaria violencia, no sólo se ha empleado en el Perú con los camaradas,
también hemos visto como se ha extendido a Europa en el cobarde ataque a los
familiares del Presidente Gonzalo residentes en nuestro viejo continente. Es
más, en uno de los últimos comunicados de los seguidores del Bloque Escisionista,
señalan su disposición a perseguir, donde quiera que se encuentren, a todos
aquellos que apoyamos la NGDD del Presidente Gonzalo.
Pues bien. No nos
preocupan sus bravatas. Como comunistas, como marxistas-leninistas-maoístas,
nos hallarán cumpliendo con nuestra tarea de servir al Partido, la clase y la
revolución. No tememos a nada ni a nadie, menos a sus cobardes amenazas.
Para los
comunistas, al igual que la lucha de clases es el motor de la historia, la
lucha de dos líneas es esencial para el Partido. Pero no asesinando a los que
piensan contrario a nosotros, así sólo actúan los revisionistas. Si analizamos
la historia del proletariado, vemos que los únicos que han utilizado la
violencia, que siempre han tomado las armas para resolver la lucha de dos líneas,
estos no han sido otros que los revisionistas. Así es como actúan. La línea no
se impone impartiendo órdenes y mucho menos a tiros al estilo de los burgueses
y los revisionistas, sino convenciendo de su corrección en medio del debate y
la lucha de dos líneas. La negación de desarrollar una correcta lucha de dos
líneas, la carencia de argumentos y los métodos del Bloque Escisionista, nada
tienen que ver con la condición de comunista. Además, el propio Presidente
Gonzalo ha dejado bien claro que no puede haber Acuerdo de Paz sin la
participación directa de los dirigentes del Partido en libertad.
El Pte. Mao nos
enseña que existen dos tipos diferentes de contradicciones: contradicciones en
el seno del pueblo y contradicciones con el enemigo. Pero además nos enseña que
hemos de aprender a precisar en cada momento y período histórico, qué
entendemos por pueblo y qué por enemigo, pues las contradicciones en el seno
del pueblo no son antagónicas, mientras las contradicciones con el enemigo son
antagónicas, pero no hemos de olvidar nunca que, aparte de su antagonismo, las
contradicciones con el enemigo tienen una parte no antagónica. Este principio
señalado por el Presidente Mao ha de ser ley para todos los comunistas y
revolucionarios que se precien. Así pues, las contradicciones en el Partido
hemos de tratarlas como contradicciones en el seno del Partido, contradicciones
entre comunistas y tratarlas en base a una correcta lucha de dos líneas, lucha
entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo rojo reflejo de la línea proletaria
y lo negro reflejo de la línea revisionista; en el pueblo tratamos las
contradicciones como contradicciones en el seno del pueblo. Considerando
siempre como comunistas a los militantes del Partido y pueblo al proletariado y
demás masas trabajadores, al campesinado y a todos aquellos sectores del resto
de las clases sociales que se oponen al imperialismo y la reacción mundial;
como enemigos podemos considerar al imperialismo, principalmente yanqui, a sus
colaboradores y sus lacayos, así como al revisionismo y el anarquismo, pues
ambos reflejan las posiciones del imperialismo en el seno del pueblo. Con los
enemigos tratamos las contradicciones como antagónicas, considerando la parte
no antagónica que nos señala el Presidente Mao.
Una cuestión
final quisiéramos plantear al CORIM al respecto de los prisioneros de guerra en
el Perú. Como prisioneros de guerra, presos políticos, rehenes hijos del
Partido y del pueblo en manos de la reacción que siguen las correctas
posiciones del Presidente Gonzalo, ¿por esta condición se han constituido en
enemigos del Partido, la clase, el pueblo y la revolución, para tratarlos como
hacen los revisionistas del Bloque Escisionista?
Si así los
consideran: ¡Apaga y vámonos! Como diríamos por aquí.
Y, más, nuestro
Partido así lo ha comprendido, tras analizar las posiciones del Presidente
Gonzalo. El Presidente Gonzalo ha expuesto sus correctas posiciones y las del
Comité Permanente Histórico, para que sean debatidas entre los camaradas del
Partido en libertad, pues, como también señala, sólo ellos son quienes pueden
llevarlas a cabo. Contrariamente, por su parte el CORIM se muestra incapaz de
ver la total dimensión de la revolución peruana, principalmente el
debilitamiento del Partido Comunista del Perú y de su línea roja con la caída
del Presidente Gonzalo y la Dirección Central, que ha supuesto que el Acuerdo
de Paz devenga en una necesidad para el Partido Comunista del Perú, el pueblo y
la sociedad peruana en su conjunto. Entienden que la detención del Presidente
Gonzalo es una simple derrota militar, un simple recodo superable militarmente;
no entienden el carácter estratégico de la detención y mucho menos los
problemas nuevos que el PCP y la revolución estaban enfrentando. Por eso dicen
que el problema fundamental hoy del PCP y la guerra popular es el de sobrevivir
y no el de renacer, que los momentos de esplendor y de luz para, el PCP y la
revolución proletaria mundial, están en el futuro.
Todas estas
cuestiones nos demuestran una total incomprensión por parte del CORIM sobre
cual ha de ser la condición de los comunistas, el papel del Partido, etc.
También vemos una
total incomprensión de lo que son las condiciones objetivas y subjetivas y su
incapacidad para analizarlas correctamente y, especialmente, no ven la
importancia de los Partidos Comunistas, porque carecen de espíritu de Partido.
Para finalizar
con este capítulo hemos de señalar que, El Partido Comunista de España, Partido
marxista-leninista-maoísta guiado por el pensamiento guía en desarrollo del Presidente
Víctor, estableció acuerdos de hermanamiento como Partidos hermanos e iguales
con el Partido Comunista del Perú, en 1987; acuerdos sellados por el Presidente
Gonzalo y el Presidente Víctor personalmente, tras largo, amplio y fructífero
debate y discusión fraternal. Acuerdos corroborados por el Comité Central del
PCP y nuestro Comité Central.
Transcurridos
diez años de la firma de los Acuerdos, seguimos fieles a los principios
establecidos mutua y libremente como comunistas; por ello y por considerar
justas y correctas las posiciones actuales del Presidente Gonzalo y del Comité
Permanente Histórico del PCP, nos adherimos firme y resueltamente a sus
planteamientos, comprometiéndonos a que la línea roja proletaria que encarnan
triunfe en el seno del PCP, combatiendo con la ideología y la política
proletarias al mando, en la medida de nuestras posibilidades, las posiciones
revisionistas que hoy tratan de destruir el bastión rojo del proletariado
internacional: ¡El Heroico Partido Comunista del Perú!. Este es nuestro firme y
resuelto compromiso y resolución marxista-leninista-maoísta; defenderemos
aplicando una correcta lucha de dos líneas en el MRI y en nuestro propio
Partido.
III.- Ignorantes Infelices o Avispados Oportunistas.
Algunos camaradas
menosprecian las posiciones que hoy se están generando. Su miopía e ignorancia,
les impide ver el origen y las consecuencias que dichas posturas están causando
en los comunistas actualmente.
Niegan el
repliegue político general de la revolución porque sólo ven las condiciones
objetivas y las luchas de las masas. Pero no entienden, porque niegan el
Partido, que estas luchas son únicamente en defensa del aumento de la
explotación y la opresión del imperialismo. Su ceguera no les hace ver la
importancia del Partido en las luchas, pues sólo el Partido puede dar rumbo a
las luchas de las masas, de los obreros y campesinos. En su carencia de visión
llegan a comparar la actual situación a la de los sesenta, lo que es totalmente
absurdo, ya que en los años sesenta la revolución se encontraba en ascenso,
contábamos con China como base de la revolución mundial y además fue allí donde
la revolución proletaria logró su punto más alto. Contrariamente, hoy el
capitalismo ha sido restaurado en China, en la URSS y los países del este, el
revisionismo ha renegado abierta y plenamente del marxismo y avanzan en una
restauración plena del capitalismo. El derrumbe del revisionismo en Rusia y los
países del este, no favorece a la revolución, como sostiene el CORIM, ya que
las campañas del imperialismo sobre el fracaso del comunismo siembran mayor
confusión aún entre las masas.
Por ejemplo, si
analizamos los años cincuenta vemos que, tras el fallecimiento del camarada
Stalin y la toma del poder por el revisionismo, el imperialismo desató una
enorme campaña contra el camarada Stalin y el marxismo, coleando sus resultados
por mucho tiempo entre nuestras filas, incluso hoy, después de cuarenta años,
hemos de continuar respondiendo a los ataques al camarada Stalin. Con el
fallecimiento del Pte. Mao y la toma del poder en China por el revisionismo, ha
ocurrido lo mismo. Cada vez que la clase sufre algún fracaso en su lucha, el
imperialismo arrecia en sus campañas contra el marxismo y, querámoslo o no,
éstas tienen su efecto pasajero, eso sí, entre las masas.
Todas estas
cuestiones y la innegable acción del revisionismo, están desarmando a los
comunistas más débiles, desarman y destruyen a los Partidos comunistas
sembrando en ellos el liquidacionismo, querámoslo o no, hemos de lidiar con los
fracasos de nuestro insuficiente desarrollo, de nuestros herrores y ceguera y,
enciama, hemos de cargar con las culpas del revisionismo. Culpas que aún
tendremos que arrastrar por un tiempo.
No negamos que la
lucha de clases sigue desenvolviéndose, incluso en las propias entrañas del
imperialismo podemos ver la lucha de las masas a pesar de la ofensiva
contrarrevolucionaria del imperialismo, pero esto es porque la opresión no sólo
subsiste sino que crece, porque crece la opresión imperialista sobre los pueblos
y las naciones. Vemos los golpes del imperialismo USA contra las naciones y los
pueblos oprimidos como zonas atrasadas de Africa y Asia, y como también
Alemania, Francia e incluso España, tratan de actuar en los procesos de
desintegración que se dan en los pueblos y naciones. Vemos como se desintegra
lo que fuera la URSS y las luchas nacionales que se desarrollan en su seno.
Vemos como a pesar de haber aumentado la capacidad de producción a límites
inimaginables, la pobreza de los pueblos ha ido en aumento: Los ricos son cada
vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Pero todos estos hechos no son
sino las dos caras del imperialismo. Todo esto ni el más lerdo podría negarlo,
pero la cuestión esencial que los comunistas hemos de ver en esta situación es
definir quien se haya a la ofensiva y quien a la defensiva. Confundir, como
hace el CORIM, los golpes del imperialismo yanqui en su afán de convertirse en
superpotencia, con la ofensiva de la revolución mundial, es caer en la ceguera
más absurda.
Nadie en sus
cabales puede negar hoy el aumento de la explotación y la opresión, entonces
¿por qué no estamos ante un gran auge de la revolución en vista del aumento de
las contradicciones? La respuesta es muy simple y sencilla: se carece de la
necesaria e imprescindible conciencia política y la organización y movilización
de las masas para la revolución. Todo esto constituyen las condiciones
subjetivas, las cuales muestran palpablemente un insuficiente desarrollo. La
razón no es otra, deriva y es expresión, del insuficiente desarrollo de los
Partidos Comunistas, pues éstos son la vanguardia y sólo el Partido puede hacer
que las condiciones subjetivas avancen, lo que manifiesta un insuficiente
desarrollo ideológico y político. Muestra de ello son los planteamientos
actuales de algunos comunistas que sólo ven los avances y cierran los ojos a
las dificultades, incluso algunos han dejado de ver los avances y sólo ven las
dificultades, y si no se es capaz de concebir la realidad evidente del
repliegue político general y los problemas que conlleva, lógicamente no se
puede encontrar el camino y avanzar armados hacia el encuentro de la futura
gran ola. Aquí por ejemplo, la influencia del revisionismo entre los comunistas
sigue siendo abrumadora. Aparte de la atomización evidente generada en los
comunistas, tras hacerse trizas el Partido a finales de los cincuenta por la
acción del revisionismo y por carecer de línea proletaria, uno de los problemas
generados que no se han analizado hasta hoy es la pérdida del espíritu de Partido.
Efectivamente, la
pérdida del espíritu de Partido generada por el revisionismo y que tiene sus
causas en el ejercicio del bastón de mando como una de las características del
revisionismo, pues el éste es el método utilizado para imponer su línea al
carecer de las posiciones correctas, que son contrarias a los intereses de la
clase, centrando en una férrea disciplina burguesa, contrapuesta siempre a la
disciplina consciente de los auténticos partidos comunistas. Este sigue siendo
uno de los lastres de los cuales aún no nos hemos desprendido los comunistas.
Esto se refleja tanto en el Partido, como en el CORIM y en los numerosos grupos
y grupúsculos generados tras las rupturas de los años sesenta. A los comunistas
se nos está llevando, por la influencia burguesa en nuestras filas y el
individualismo, a convertirnos, si no lo remediamos, en viandas de carne para
las cuales cada una cuenta con su chef, el cual la guarda para ser devorada en
el momento apropiado. Así, de no resolver este problema, sustituyendo en el
Partido la influencia revisionista del bastón de mando, por la disciplina
comunista consciente, de ninguna forma alcanzaremos la madurez, necesaria hoy,
para enfrentar los problemas derivados del repliegue político general de la
revolución.
Los medios de
comunicación del imperialismo y la reacción y sus serviles plumíferos,
especialistas en inventar argucias verbales y retorcimientos de ideas, nos
presentan a menudo las informaciones de tal forma que horroricen a las masas y
renieguen de su espíritu de sacrificio y entrega. Nos bombardean constantemente
con imágenes, de tal forma y manera montadas, que espantan al más pintado, y lo
hacen así porque rechazan el espíritu de sacrificio de las masas, porque lo
temen y saben que en él reside parte de lo que supondrá su total y definitiva
destrucción. Contrariamente, tratan de fomentar sus métodos de anulación de
mentes y conciencias; impulsan y siembran entre las masas, todo tipo de
religiones para anular las conciencias y preparar su nueva gran orgía de
sangre, pues la religión cumplen el papel en la sociedad, del matarife, en el
matadero, quien con una descarga eléctrica anula la resistencia del animal que
va a ser sacrificado. Nos dicen: El mundo está lleno de problemas y sólo cave
mirar a Dios para escapar de ellos. Esta es la única forma en que tratan
sembrar de horrores el mundo y mantenerse. Como dice el dicho popular: “Mexan por nos e tenmos que decir que chove”.
Hay un hecho
objetivo e innegable: ¡Todos hemos de morir!. Nadie puede negar esto. Entonces.
¿Cabe mayor gloria en una vida, que vivirla y entregarla al Partido, las masas
y la revolución? ¡No! De ninguna manera. Pues bien, el imperialismo y sus
aliados, tratan de mostrarnos este hecho, en todas sus acciones
propagandísticas, como algo horrible, cuando ellos son los mayores carniceros
de la historia. Tengámoslo en cuenta. Sus acciones propagandísticas sólo buscan
adormecer y anular las conciencias, para mejor hacer y deshacer a su antojo y
capricho.
Ciertos camaradas
se asustan al hablarles de disciplina comunista, pues no ven mas que un
aspecto: la disciplina. Es así porque sólo conocen el sentido burgués de la
disciplina y no el comunista de disciplina consciente, que nada tiene de
tremendo, muy al contrario. Aunque, ciertamente, tan aplastadas están las
conciencias por la acción del imperialismo y el revisionismo, que es duro
comprender el término de disciplina comunista, y más habiéndose producido una
pérdida de cuadros conscientes como la sufrida en nuestro país y generándose
tanta desviación, falta de ideas y distanciamiento generacional, entre aquellos
que fueron capaces de romper con el revisionismo en los sesenta, lo que ha
ahondado en el problema de la comprensión de la disciplina comunista
consciente.
No existen
recetas milagrosas para superar este problema, para generar nuevos cuadros
comunistas, con disciplina de clase y espíritu de Partido, por lo tanto, la
primera medida que hemos de tomar es, mantener una dura beligerancia contra
toda manifestación de individualismo y egoísmo, mantenernos prestos, en todo
lugar y momento, a entregarnos a la defensa, formación y organización de las
masas, sólo así podremos ir encarnando lo que el Presidente Mao nos señala
respecto a la condición de comunista: Un comunista es quien antepone los
intereses del Partido, las masas y la revolución, a sus propios y egoístas
intereses, quien entrega su vida a el Partido, las masas y la revolución; a lo
que hoy hemos de añadir: sólo se es comunista siendo
marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta. Si somos capaces de asumir
cabalmente y cumplir con dichos principios, comprenderemos el significado de lo
que es la disciplina consciente comunista y el verdadero espíritu de Partido
que ha tratado de arrebatarnos el revisionismo. Teniendo además presente, que
siempre habrá avispados oportunistas que traten de utilizar la disciplina
comunista consciente, para influenciarnos con su rastrero oportunismo, para
imponer su bastón de mando, desviarnos de las tareas exigidas en cada momento y
lugar e inducirnos hacia el camino del liquidacionismo.
Hay también
quienes influenciados por las ideas derrotistas burguesas, en los momentos
actuales de dificultades, ven las ansias de revolución subyacentes en la
profundización de la lucha de clases, como lastres de los que desprenderse para
ir acomodándose a lo que consideran una nueva situación en la que no es posible
ver e impulsar grandes luchas de masas, lo cual es contrario a los intereses
del Partido y la clase. Unos buscan abandonar las tareas y la lucha, pues han
sido ganados por el pesimismo burgués; otros, más avispados, vuelven a la carga
con su oportunismo diciendo: “¿no nos
estará perjudicando demasiado a la construcción del Partido el apoyo, ligazón y
dependencia del PCP y la revolución peruana?” Estas reflexiones de los
últimos son claramente peligrosas, pues son y actúan como siempre han hecho los
oportunistas al pretender hacer leña del arbol caído. Como las ratas, mientras
el barco está a flote y navega - independientemente de cual sea el rumbo y siempre
que éste sirva a sus intereses egoístas -, no ponen pegas porque en él viven y
de él se alimentan; pero una vez que empiezan las dificultades, son los
primeros que lo abandonan procurando dejar sus miserias, comienzan a cuestionar
aquellas cosas que, al parecer de sus posiciones oportunistas, pasan por
dificultades, y encima pretenden hacerlas parar por una negación de la línea y
la ideología, y es así que pretenden que rompamos con el PCP.
Primeramente, en
tanto que rechazan el maoísmo como tercero y principal, apuntan contra el PCP
como paso previo para negar nuestra base ideológica.
En segundo lugar,
niegan el principio incuestionable del internacionalismo proletario y, por lo
tanto, aspiran a que rompamos la unidad más alta lograda actualmente entre
comunistas y expresada en los Acuerdos firmados por ambos Partidos el 87.
En tercer lugar,
están contra la revolución, la toma del Poder y la violencia revolucionaria y,
en tanto que entienden que el PCP representa la confirmación de dichos
principios incuestionables, pretenden que rompamos con el PCP, para
posteriormente pasar a cuestionarlos en el Partido y encarrilarnos por la vía
pacífica y el cretinismo parlamentario.
En cuarto lugar,
empapados de revisionismo como están, sólo conciben las relaciones entre
Partidos como relaciones de dependencia, su concepto burgués les domina y sólo
son capaces de ver un Partido “padre”
que crea sus sucursales para difundir sus planteamientos. No comprenden la
relación de Partidos Comunistas porque sólo ven el interés burgués en todo.
Este concepto fue muy difundido en los sesenta; así, toda fracción que se
generaba, enseguida buscaba aliarse con algún otro Partido de fuera del Estado
Español del que pasaba a ser su sucursal en nuestro país, principalmente, por
dependencia económica.
Nunca se ha
querido ver por la mayoría, la esencia real de los de los Acuerdos, la
importante trascendencia para el Movimiento Comunista Internacional, por eso,
siempre se los consideró como la extensión de una sucursal más, en este caso
del PCP, cualquiera que haya estudiado en profundidad los Acuerdos y
Declaración y haya seguido nuestro desarrollo demostrado por los hechos - si no
está ciego y sólo quiere ver lo que sus instintos egoístas le indican -, podrá
comprobar que somos únicamente expresión de la exigencia y madurez del Partido
Comunista de España y la clase del Estado Español. Tampoco negaremos, por
supuesto, las brillantes aportaciones del PCP, que hemos asumido como
consecuencia de nuestra madurez ideológica y política; de lo contrario, sí
hubiésemos caído en el tópico de “sucursal”.
Reiteramos.
Mantenemos, desarrollamos y perpetuaremos, nuestras relaciones con el PCP, con
quien ha demostrado en los hechos hallarse en la vanguardia de todos los
Partidos Comunistas actualmente en el mundo, como expresión de nuestra madurez
ideológica y política y nuestra condición de comunistas.
Otro asunto de
suma importancia para los comunistas, que hoy algunos camaradas echan en el
saco del olvido, es la ley de la contradicción. ¿Por qué es de suma importancia
la ley de la contradicción? Porque atañe a nuestra incuestionable base
ideológica.
Es un hecho
realmente cierto e inmutable que en la tierra y el universo, no hay más que
movimiento, nada es estático.
Se ha establecido
que la ley de la unidad de los contrarios es la ley fundamental que rige el
universo. De esta forma, los lados opuestos de una contradicción forman una
unidad y a su vez luchan entre sí, y en base a esto se genera y produce el
movimiento y cambio de las cosas. Por ello los comunistas no hemos de temer al
desarrollo de líneas contrarias en nuestro seno. Al contrario, conscientes de
que la lucha de dos líneas es el motor al seno del Partido, que genera su
movimiento, que lo mantiene vivo, siempre saludamos el desarrollo de la lucha
de dos líneas, con la firme certeza de que las líneas derivadas del reflejo de
las ideas burguesas y reaccionarias en nuestro seno serán derrotadas, barridas
con escoba de acero, por más tiempo que pase.
Hemos de entender
siempre, además, que las contradicciones tienen diferente carácter según sea su
naturaleza, que en la parte del todo la unidad de los contrarios es limitada,
temporal, y por esa misma condición, relativa, mientras que la lucha entre los
contrarios es absoluta. El Presidente Mao y Lenin, expusieron con absoluta
claridad la ley de la contradicción. A pesar de esto, en nuestro Partido hay
muchos camaradas que no tienen ni meridiamanente clara la ley de la
contradicción. Cuando se debate u expone algo, todos dicen, sin reparos, que lo
han comprendido, no se atreven a confesar sus deficiencias en este terreno. Y
así no se soluciona nada.
Los oportunistas,
por el contrario, tienen un actuar diferente. Los más, se enmascaran bajo la
negación más absoluta, no dan argumentos; al verse sin salida, únicamente te
dicen que se han cansado de la lucha, que no lo ven claro, pero si ahondamos en
la discusión y no tienen más remedio que buscar argumentos para fundamentar sus
posiciones, no se encogen y llegan incluso a la tergiversación del marxismo,
para reafirmar sus errores. Así es como están actuando muchas camaradas
hoy en día caídos en posiciones
liquidacionistas.
Otro problema de
suma importancia que está afectando gravemente a algunos camaradas de nuestro
Partido, es la no distinción entre lo objetivo y lo subjetivo. Así las cosas se
sustituye la realidad objetiva por sus deseos y posiciones subjetivas, por el
movimiento fantástico de sus maltrechas cabezas. No son capaces de ver el
desarrollo de las condiciones objetivas, de la lucha de clases y la lucha de
dos líneas. Son incapaces de entender y comprender que la lucha se desarrolla
en oleadas que, en cada una de las olas, hay inicio, cresta y caída; no son
capaces de ver más allá de sus propias narices, no la parte, el todo, en lucha,
desarrollo y constante movimiento. Esto es consecuencia de no haber superado la
castración mental a que son sometidos por la educación burguesa.
En esencia hemos
visto algunas cuestiones que hoy afectan al Partido y sus organismos. En
consecuencia, las diversas posturas que hoy se nos están manifestando, sólo
podemos calificarlas, han devenido, en posturas de tontos ignorantes o
avispados oportunistas y, por más que se empeñen, están destinados a fracasar.
Pues, como tontos ignorantes no comprenden que lo que realmente están haciendo
es hacerse eco de las posturas del imperialismo y los reaccionarios, sobre el
fracaso del comunismo. Como avispados oportunistas, buscan cualquier
oportunidad para reafirmar la caducidad del marxismo pregonada por todos los
reaccionarios. Unos y otros, no han comprendido aún que el triunfo definitivo
de la clase no ha sido posible, por el insuficiente desarrollo de nuestras
fuerzas, principalmente del Partido, por la acción del revisionismo de dentro y
fuera del Partido y por las leyes históricas de las cuales la clase no puede
sustraerse.
IV.- Sobre la Situación Internacional.
Los comunistas
somos la vanguardia del proletariado, lo más avanzado de la clase, de la
sociedad humana, su parte e instrumento más consciente; por tanto, tenemos la
obligación de reflexionar y tener claro el desenvolvimiento del mundo y las
clases, para extraer enseñanzas que nos permitan manejar la situación actual y
su perspectiva, para educar y organizar a la clase y las masas, y prepararlas
para el triunfo final.
Desde que, como
expresión de nuestra madurez y desarrollo, fuera aprobada la Línea
Internacional por nuestro Partido, en enero 1989, muchos e importantes cambios
se han producido en la situación de la lucha de clases a nivel internacional.
Definimos la
situación en el mundo en 1989, como revolucionaria en desarrollo desigual. Tras
los cambios producidos en el mundo en los últimos seis años, ¿sigue siendo la
situación cómo definimos en la Línea Internacional? ¿Ha terminado la revolución
hoy?
A pesar de los
cambios habidos en el mundo en lo que va de década, del fin de la primera gran
ola de la revolución proletaria mundial, del mayor repliegue político general
vivido por el proletariado en siglo y medio de su historia, las relaciones
económicas del imperialismo siguen siendo la base de la situación hoy
existente, tal y como fuera definida Lenin. Continúa, en los albores del siglo
XXI, claramente definida la última y superior etapa del capitalismo como
imperialismo, siendo su rasgo distintivo la división del mundo entre un pequeño
puñado de países imperialistas que subyugan y oprimen a la gran mayoría de los
pueblos del mundo, controlando las riquezas de la humanidad, utilizando grandes
fuerzas militares con las que nos amenazan y subyugan. Por lo tanto, todas las
contradicciones existentes hoy en día tienen como base el imperialismo y la
situación internacional debe analizarse partiendo de las relaciones económicas
del imperialismo y de la contradicción países imperialistas-naciones oprimidas.
Lenin también precisó que el mundo había ingresado a una era de guerras de
diverso tipo, en medio de las cuales se hundirán el imperialismo y la reacción.
También continúan
siendo válidas las brillantes tesis del Presidente Mao, acerca de que
“la rebelión se justifica”, “el imperialismo y todos los reaccionarios
son tigres de papel”, y “el pueblo es quien es realmente poderoso”.
Si tenemos en cuenta que la clase es la última clase de la historia y superior
a todas las demás porque es la única auténticamente revolucionaria, que el
poder del pueblo crece cada día y seguirá creciendo, somos cerca de 6.000
millones de habitantes y a mediados del próximo siglo serán 13.000 millones, y
que la guerra imperialista hizo entrar a los pueblos dependientes en la historia
mundial; en consecuencia, el aumento del peso de las masas mostrará su poder,
más teniendo en cuenta que la mayoría serán la clase y el pueblo. A pesar de
que la revolución Proletaria Mundial haya entrado hoy en repliegue político
general, éste terminará y se desencadenará una nueva ola como jamás nunca ha
vivido la humanidad, en que el imperialismo y la reacción mundial, serán
barridos por el poder inagotable e inmenso de la clase y las masas populares,
con la dirección de Partidos comunistas.
Entronizando el
maoísmo como tercero y principal de nuestra invencible ideología, seguiremos
luchando contra las superpotencias USA y Rusia, contra las otras superpotencias
emergentes, contra las potencias imperialistas. Hoy, analizando y dirigiendo el
repliegue político general de la revolución, investigando las condiciones de
cada revolución, retomando las bases del Partido donde las hubiese y analizando
las contradicciones de clase a fin de ver cuál es el enemigo principal a
combatir y derrotar y cuáles son los sectores de la sociedad a neutralizar.
V.- Sobre la Nueva Era.
Con el presente siglo, a punto de terminar, y más desde el
comienzo de la I Guerra Mundial, la humanidad ha experimentado grandes cambios
desarrollados en el torbellino de ingentes luchas. La sociedad burguesa alcanza
su etapa superior y última, el imperialismo, pero es la clase quien marca la
historia con un gran hito mundial con el triunfo de la Revolución de Octubre,
originando el comienzo del fin de la era burguesa y plasmando el inicio de la
Revolución Proletaria Mundial, que muy a pesar del momento actual sigue vigente
su perspectiva en los próximos “50 a cien
años” como señalara el Presidente Mao.
Como expresión de
la descomposición y caducidad del viejo y muerto orden burgués, pero no
enterrado, el aumento de la violencia ha sellado el presente siglo; pero, el
aspecto más importante ha sido sin duda la madurez del proletariado quien, a
través de dos guerras mundiales, la revolución de Octubre, la revolución de
Nueva Democracia en China, el establecimiento del campo socialista, la Gran
Revolución Cultural Proletaria, la guerra popular del Perú y las grandes luchas
desarrolladas en todo el mundo, en el presente siglo a punto de terminar, se ha
forjado para, con energía creadora e inteligencia, dar el asalto definitivo al
imperialismo, a pesar de encontrarse éste hoy a la ofensiva y nuestra clase a
la defensiva. Bien, a pesar de todo esto la clase, y principalmente su Partido
con una línea proletaria, ha demostrado saber dirigir la revolución, tomar el
Poder y mantenerlo con la dictadura del proletariado.
Como ha sido
demostrado por los hechos históricos, la paz imperialista no es tal paz, sino
la mayor causa de las guerras. Y es así porque en el fragor de guerras de todo
tipo se hundirán el imperialismo y la reacción mundiales y surgirá la nueva y
resplandeciente aurora, la sociedad socialista. Tanto la reacción como la
revolución son conscientes de que sólo a través de la guerra se definirá la lucha
entre una y otra. Como expresión de esto, con la existencia del bloque
socialista, los imperialistas apuntaban sus armas contra el campo de la
revolución; hoy, desaparecido el bloque socialista, podemos ver como en todos
los tratados internacionales están siempre presentes las medidas que toman los
imperialistas para contrarrestar y triunfar sobre el terrorismo (apelativo con
que el imperialismo y el revisionismo actualmente denominan a las fuerzas de la
revolución) desarrollando sus planes en ese sentido en lo que denominan guerra
de baja intensidad.
Nuestra ideología
científica, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, nos enseña que las guerras siempre
tienen carácter de clase. La clase dominante se vale de la guerra para mantener
su dominio sobre los explotados, dando lugar a guerras de represión contra los
movimientos revolucionarios, como las desencadenadas por todas las potencias
imperialistas contra la URSS en 1921 o la represión de la revolución de octubre
del 34 en Asturias y la posterior guerra civil de 1936 para impedir el ascenso
de las fuerzas revolucionarias en 1936-39; para contender con sus rivales
imperialistas por un nuevo reparto del mundo, generando guerras
interimperialistas como las dos guerras mundiales; o para apropiarse de una
nación oprimida o conservar su control o acentuar el debilitamiento de una
nación que impide el desarrollo de otras potencias imperialistas más fuertes,
dando lugar a una guerra de agresión imperialista como la denominada Guerra del
Golfo, la Guerra de los Balcanes, la intervención imperialista en Sudán, el
centro de Africa, etc..
Por su parte, el
proletariado lleva adelante guerras revolucionarias, como la guerra popular del
Perú, guerra que hoy trata de llevar a la derrota el Bloque Escisionista
surgido en el seno del PCP y la guerra popular recién iniciada por el Partido
Comunista del Nepal. La guerra popular nos enseña que no hemos de sujetarnos a
superpotencia o potencia imperialista alguna, nos muestra a los comunistas, que
hemos de poner el acento en dotarnos de Partido militarizado, con línea
proletaria al frente y prepararnos para iniciar y desarrollar la guerra popular
como forma principal de lucha y de organización en el mundo, pues la guerra
popular es la senda de furia de la verdad de la clase; también nos enseña que
hemos de desarrollar la guerra combatiendo a nuestra forma y manera y siempre
que las condiciones nos lo permitan sin consentir nunca que la guerra popular
sea llevada a la derrota, principalmente, por una línea revisionista que se
apodere del Partido.
Asimismo las
masas desarrollan guerras revolucionarias, como las luchas de liberación
nacional que hoy se dan en Asia, Africa y América Latina u otras guerras, que
sin ser revolucionarias, son justas en la medida que debilitan al imperialismo.
Como el gran
Lenin nos enseña, “sin una guerra civil no ha habido todavía ninguna revolución
importante en la historia, sin una guerra civil ningún marxista serio se
imagina el tránsito del capitalismo al socialismo” y el Estado burgués “no
puede sustituirse por el Estado proletario (por la dictadura del proletariado)
mediante la ‘extinción’, sino sólo, por regla general, mediante la revolución
violenta” y “sólo los bribones o los tontos puede creer que el proletariado debe
primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la
burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe
conquistar el Poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto
es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo
régimen, bajo el viejo Poder”. Así pues, los comunistas hemos de educar a las
masas en la necesidad de la guerra revolucionaria, puesto que como el
Presidente Mao, ratificando a Marx y Lenin, nos enseña, “La experiencia de la lucha de
clases en la era del imperialismo nos enseña que sólo mediante el Poder del
fusil pueden la clase obrera y las masas trabajadoras derrotar a la burguesía y
los terratenientes armados; en este sentido podemos decir que solamente con
fusiles puede transformarse el mundo entero”. Enarbolamos la
omnipotencia de la violencia revolucionaria, esto es, de la guerra
revolucionaria, de la guerra popular como teoría militar del proletariado, la
más alta que ha creado la humanidad, desarrollada por el Presidente Mao y que
ha de ser especificada por los comunistas a las condiciones concretas de cada
país, ya sea éste imperialista, colonial o semicolonial. Al mismo tiempo, la
guerra popular mundial es la única respuesta a la guerra imperialista, a fin de
impedir su estallido y, si éste se produce, transformarla en guerra popular
para destruir el imperialismo y la reacción mundiales. Los comunistas somos
conscientes de que hacemos la guerra para terminar con la guerra
definitivamente, para a través de la guerra establecer la paz perdurable; por
ello somos los únicos que luchamos por la auténtica paz, a diferencia de los
imperialistas y socialdemócratas que mientras más hablan de paz, más afilan sus
sables y más guerras desatan, siendo ellos la causa principal de las guerras.
Los comunistas,
guiados por nuestra ideología científica, el marxismo-leninismo-maoísmo, nos
reafirmamos en la violencia revolucionaria como ley universal para tomar el
Poder, en que sólo con la violencia revolucionaria se sustituye el Poder de una
clase por el de otra. Sólo con violencia revolucionaria se pueden llevar a
cabo, hacer realidad, revoluciones de Nueva Democracia y socialistas y, de la
misma forma, para conjurar las restauraciones y mantener y recuperar el Poder,
sólo con violencia revolucionaria podremos continuar la revolución bajo la
dictadura del proletariado mediante Revoluciones Culturales Proletarias, y al
comunismo sólo llegaremos todos o ninguno, también con violencia
revolucionaria, puesto que mientras exista un lugar en la Tierra donde haya
clases y explotación del hombre por el hombre, únicamente con violencia
revolucionaria podremos y debemos eliminarla.
Los comunistas
nos sujetamos al principio de que “la violencia es la partera de la historia”;
y así, en la nueva era y más en la perspectiva de la futura Nueva Gran Ola de
la Revolución Proletaria Mundial, nos hemos de armar más altamente y forjamos
ideológica, política, militar y organizativamente, para llevar a cabo las
tareas que nos demanda la era del hundimiento del imperialismo y la reacción
mundiales y el desarrollo hasta la culminación e inevitable triunfo de la
Revolución Proletaria Mundial.
Durante la era
que estamos viviendo, y a pesar del repliegue político general, se expresan en
el mundo cuatro contradicciones fundamentales: 1ª) Contradicción entre capitalismo y socialismo, entre dos
sistemas totalmente opuestos que perdurará tras la toma del Poder y la
construcción del socialismo y no se resolverá hasta la total implantación del
comunismo en el mundo; 2ª)
Contradicción entre la burguesía y el proletariado, en los países imperialistas
y capitalistas, entre dos clases antagónicas, que persistirá en el socialismo,
con múltiples manifestaciones ideológicas, políticas y económicas, alcanzando
su solución con la implantación del Comunismo; 3ª) Contradicciones interimperialistas, como contienda por la
hegemonía mundial entre las superpotencias, entre las superpotencias y
potencias imperialistas y de éstas últimas entre sí. Esta contradicción se
resolverá en la época de “los 50 a 100
años“ en la que se hundirán el imperialismo y la reacción mundiales; 4ª) Contradicción entre las naciones
oprimidas y el imperialismo, como lucha de las naciones oprimidas por su
liberación del yugo imperialista y por la destrucción del imperialismo y la
reacción mundiales. Esta contradicción se resolverá en los “50 a 100 años”, siendo durante este
período la principal, aunque cualquiera de las cuatro pueden serlo
temporalmente en circunstancias concretas. Estas contradicciones, así como las
luchas que engendran, están vinculadas entre sí e influyen unas en otras. Nadie
puede borrar ninguna de estas contradicciones ni sustituir de modo subjetivo
por una de ellas todas las demás.
Los comunistas, a
fin de alcanzar nuestra meta final, el Comunismo, hemos de desarrollar tres
tipos de revoluciones: 1ª)
Revoluciones de Nueva Democracia, que no son sino revoluciones burguesas de
nuevo tipo bajo la dirección del proletariado en los países feudales y
semifeudales, con su triunfo implantamos la Dictadura del Proletariado y el
Pueblo, participando de esta dictadura el proletariado, el campesinado pobre y
sin tierra, la pequeña burguesía y, en ciertas condiciones, la burguesía
nacional o media, bajo la hegemonía del proletariado; 2ª) Revoluciones Socialistas a desenvolver en los países
imperialistas y capitalistas donde implantamos la Dictadura del Proletariado; 3ª) Revoluciones Culturales Proletarias,
para continuar la revolución bajo la Dictadura del Proletariado, para someter y
eliminar toda generación del capitalismo, transformando la concepción del mundo
y combatiendo, incluso con las armas si fuera necesario, los afanes de quienes,
sirviéndose del socialismo, pretendan restaurar el capitalismo y, así,
fortaleciendo la dictadura integral del proletariado sobre la burguesía,
avanzar en el socialismo y marchar al Comunismo, meta final del proletariado, a
la que entraremos todos o ninguno.
Hemos de tener
presente que nada, y menos las luchas sociales, se desarrolla de forma lineal
sino en zigzagues, que el camino es siempre sinuoso no recto, que el proceso de
la lucha se desenvuelve en ascensos y descensos, a saltos, no de forma
vertical, y que el desarrollo es en espiral, no en círculos. Vistos y dejados
claros estos principios corroborados por la historia y el conocimiento logrado
por la humanidad; afirmamos de forma irrevocable, que ninguna de las clases
habidas en el mundo ha tomado el Poder de una sola vez, sino que, siguiendo las
leyes de la historia, han tenido que lidiar con todo un proceso de luchas entre
restauraciones y contrarrestauraciones. En China cuando la clase feudal era
avanzada demoró más de 250 años en aplastar definitivamente el esclavismo; la
burguesía en Europa hubo de luchar contra la feudalidad enfrentando y
derrotando las restauraciones o intentos de restauración de los feudales,
tardando 300 años en implantarse definitivamente en el Poder. Siguiendo las
leyes históricas, la revolución proletaria ha de enfrentar una lucha no menos
dura y enconada entre restauración y contrarrestauración, que durará unos 200
años desde su inicio con la Comuna de París en 1871. Las experiencias de las
restauraciones capitalistas en la URSS y China, principalmente, nos han dejado
grandes lecciones tanto positivas como negativas; especialmente destacamos los
avances gigantescos en la plasmación del Nuevo Estado y cómo la Gran Revolución
Cultural Proletaria, mediante la guerra popular si fuese necesario, es la
solución para conjurar la restauración.
VI.- El Proceso de la Revolución
Proletaria Mundial
Un
aspecto esencial que no hemos de olvidar, pues no en vano subsisten corrientes
que han planteado lo contrario, es que en la revolución proletaria mundial
convergen dos corrientes: el movimiento –proletario internacional y el
movimiento de liberación nacional, siendo el primero directriz y el segundo
base. Es importante no olvidar esta cuestión y criticar cualquier manifestación
contraria por revisionista, pues han aparecido corrientes en nuestro país, que
plantean que el marxismo es sólo aplicable a las revoluciones europeas y que,
los pueblos y naciones dependientes del imperialismo, deben guiarse por
cualesquiera otras concepciones del mundo, llámese fundamentalismo árabe u otra
cosa que pretenda negar la dirección del proletariado y, en esencia, impedir la
auténtica revolución.
El movimiento de
liberación nacional es la lucha que las naciones y pueblos oprimidos, sean
colonias o semicolonias, desarrollan contra la opresión y dominación que sobre
ellas ejercen el imperialismo y la reacción mundiales. Marx y Engels
desentrañan y denuncian con toda crudeza el significado de la libertad de
comercio como el esbozo del mercado mundial, como la más alta expresión de la
defensa de los intereses de los grandes capitalistas, a costa de ejercer la
rapiña y la explotación a sangre y fuego,
de los pueblos del mundo. Marx nos destaca la importancia y los efectos
de las luchas en las colonias y semicolonias, para la revolución proletaria
mundial; así nos dice: “Quizá sea muy extraña y paradójica la
afirmación de que el próximo levantamiento de los pueblos de Europa, y su
próximo movimiento en procura de la libertad y la economía republicanas de
gobierno, puedan depender, con mayores probabilidades, de lo que lo que está
sucediendo ahora en el Celeste Imperio –la antítesis de Europa- que de
cualquier otra causa política existente; y más aún que de las amenazas rusas y
de la consiguiente probabilidad de una guerra europea.” Continuando con
las enseñanzas de Marx y Engels, Lenin nos señala que la clase obrera de los
países capitalistas no puede liberarse sin la alianza con los pueblos de las
naciones oprimidas y sin la liberación de éstas y que, por tanto, la causa
revolucionaria del proletariado internacional en su conjunto depende del
desenlace de la lucha revolucionaria de los pueblos dependientes, coloniales y
semicoloniales, que constituyen la abrumadora mayoría de la humanidad; así nos
dice: “En realidad, el movimiento revolucionario en los países adelantados
sería prácticamente un engaño, sin la unión completa y más estrecha de los
obreros en la lucha contra el capital en Europa y América con los cientos y
cientos de millones de esclavos ‘coloniales’ oprimidos por el capital”.
Al mismo tiempo, señalándonos la importancia de los movimientos de liberación
nacional para la revolución proletaria mundial, y sin negar la revolución en
los países capitalistas, nos señala desarrollando a Marx la estrategia para la
revolución que los comunistas hemos de dirigir, afirmando correctamente que “La
revolución social no puede advenir sino en la forma de un período en el cual la
guerra civil del proletariado contra la burguesía en los países avanzados se
una a toda una serie de movimientos democráticos y revolucionarios,
comprendidos los movimientos de liberación nacional, en las poco desarrolladas,
atrasadas y oprimidas” y si bien el lema para los comunistas es el de “¡Proletarios de todos los países, uníos!”,
nos plantea que el lema que debe guiar la confluencia del movimiento obrero
revolucionario y los movimientos de liberación nacional ha de ser “¡Proletarios de todos los países y pueblos
del mundo, uníos!”.
El Presidente
Mao, desarrollando la estrategia de Lenin, nos señala la enorme importancia que
tienen para la revolución proletaria mundial los movimientos de liberación
nacional, afirmando resueltamente: “Sean cuales fueren las clases, partidos o
individuos de una nación oprimida que se incorporen a la revolución, tengan o
no conciencia de este punto, lo entiendan o no en el plano subjetivo, basta con
que luchen contra el imperialismo para que su revolución sea parte de la
revolución mundial socialista proletaria, y ellos mismos aliados de ésta.”
En la Línea
Internacional, como parte de los Documentos Fundamentales del Partido, aprobada
en 1989, el comentario que sigue a la cita anterior del Presidente Mao, por su
forma que no por el contenido, llevó a algunos mal intencionados a señalar que
se negaba al Presidente Mao. Por dicha razón aclararemos dicho comentario.
Los hechos de las
últimas décadas han demostrado, y sobre todo las luchas de liberación libradas
en Latinoamérica como Nicaragua y El Salvador, que sólo bajo la dirección de un
Partido Comunista los pueblos bajo las garras del imperialismo pueden lograr su
emancipación, que únicamente la Revolución de Nueva Democracia es la garantía
que puede impedir que el pueblo retorne bajo el yugo opresor y explotador del
imperialismo. Ciertamente, las luchas de liberación nacional no dirigidas por
la clase socavan al imperialismo y forman parte por ende de la revolución
proletaria mundial; mas, el alto coste exigido al pueblo sin la garantía de
alcanzar sus metas al carecer de una correcta dirección, necesariamente ha de
plasmarse en enseñanzas a asumir en la perspectiva futura del nuevo flujo de la
revolución proletaria mundial.
Si desconocemos
la historia del proletariado, si no tenemos claro cual ha sido el proceso de la
clase, no podremos extraer las lecciones necesarias que nos permitan manejar la
situación actual y mirar la perspectiva. Por ello los comunistas, como
vanguardia del proletariado, como su parte más avanzada y consciente, tenemos
la obligación insoslayable de comprender, manejar y propagar los hitos y
enseñanzas de la clase obrera, pues en la historia del movimiento proletario
internacional se sintetiza su práctica y teoría.
Todo el proceso
histórico de la humanidad, desde el final de la Barbarie, ha sido marcado por
el surgimiento de las clases sociales y la lucha de clases; pero el hecho más
trascendental ha sido, sin lugar a dudas, el florecimiento de la clase obrera
ya que el proletariado es la última clase histórica condenada a borrar de la
faz de la tierra las clases y la lucha de clases. Así pues, la clase obrera
marca su desarrollo en lucha contra las clases reaccionarias que tratan de
mantener las clases sociales. Nuestro sino es la lucha y ésta se desarrolla en
lo teórico, político económico y militar. Siendo más claros y específicos, la
historia de la clase es la historia de su ideología: el
Marxismo-Leninismo-Maoísmo, es la historia de su Partido: el Partido Comunista;
y es la historia de su revolución: la Revolución Proletaria Mundial, o lo que
es lo mismo, es la lucha por implantar la dictadura del proletariado, construir
el socialismo y avanzar al comunismo, donde entraremos todos o ninguno. La
historia de la clase es la innegable confirmación de la ley de la
contradicción, pues la vida de la clase nos muestra que la lucha es lo absoluto
y la victoria relativa, y la victoria se alcanza a través de fracasos que son a
su vez relativos.
El devenir de la
historia del proletariado tiene su inicio en febrero de 1848, con la
publicación del Manifiesto Comunista por Marx y Engels. Ahí está su primer gran
hito, donde se señala que la clase obrera es la última clase de la historia, la
única consecuentemente revolucionaria, pues carece de cualquier medio de
producción salvo sus manos; la clase que a través de la violencia
revolucionaria ha de cumplir con su tarea histórica de abolir la propiedad privada
sobre los medios de producción y construir una sociedad sin clases; pues la
propiedad privada de los medios de producción es el gran lastre que impide el
desarrollo de la humanidad, que cuestiona su futuro y perspectiva; revolución
proletaria en la que la propia clase se haya condenada a desaparecer como clase
social. Estos son principios incuestionables que nos guían a los comunistas y
nos guiarán hasta nuestra meta final, el comunismo.
Todos los
revisionistas, principalmente los revisionistas que hemos tenido que combatir
desde los sesenta, han negado y siguen negando la validez de los principios del
Manifiesto Comunista. Los comunistas rechazamos tal postura revisionista, y nos
reafirmamos en la validez y vigencia del Manifiesto Comunista, el cual es y
seguirá siendo nuestro Programa.
Tras la
fundamentación teórica, Marx y Engels, a la vez que escriben magistrales obras
teóricas y dirigen y organizan luchas obreras, marcan otro gran hito para la
clase forjando la primera organización de la clase: La Asociación Internacional de los Trabajadores, la Primera Internacional en 1864. Con este
reimpulso del movimiento obrero, tras el repliegue de 1848, Marx señala que la
clase había alcanzado su madurez, pues ya contaba con política y partido
propios, opuestos y distintos a los de la burguesía, con la tarea histórica de
tomar el Poder.
El desarrollo del
movimiento obrero revolucionario nos lleva a 1871 en que el proletariado toma
por primera vez el Poder derrotando a la burguesía, concretándose en la Comuna de
París. A pesar de haber retenido sólo por unas semanas el Poder en sus manos,
este es el primer gran hito en la conquista del Poder por la clase obrera.
Marx, a parte de haber previsto que no era posible el triunfo de la Comuna,
señaló que en ella lo que falló fue la carencia de más violencia revolucionaria
hasta demoler el Estado burgués, y lo principal: se careció de Partido
Comunista que dirigiera.
Con el ocaso del
siglo XIX y los albores del XX, aparecen las primeras ideas del Leninismo.
Lenin, comprendiendo magistralmente el Marxismo, deviene en creador del Partido
de nuevo tipo que dota al proletariado del arma necesaria e imprescindible,
para la toma del Poder. Así, en 1905, sorprendiendo al imperialismo, se lanza
la revolución, donde surgen los Soviets por vez primera en la historia. A pesar
de la derrota, Lenin va a señalar que, sin el ensayo general de 1905, hubiera
sido imposible la toma del Poder en Octubre de 1917. En fecha tan histórica,
por vez primera el proletariado toma el Poder, iniciándose así una nueva era,
la era de la revolución proletaria mundial, hito imperecedero en la historia de
la humanidad.
Recién entrados
en la nueva era, el 15 de abril de 1920, un grupo de jóvenes provenientes de
las Juventudes Socialistas, y como expresión de la madurez de nuestra clase,
funda nuestro Partido: el Partido Comunista de España; hito imperecedero que
marcará por siempre la historia de nuestro país. Con la fundación del Partido
se desenvuelve en ascenso de la revolución en España, que es derrotada en 1939,
como consecuencia de la línea revisionista que dirigía el Partido, costando más
de un millón de muertos y llevándose la flor y nata de lo mejor de nuestra
clase y el pueblo.
El desarrollo de
la revolución mundial continua desenvolviéndose con la guerra civil en Rusia en
defensa del nuevo Poder de los Soviets, que continua triunfante con la
construcción socialista, derrotando las posiciones socialdemócratas de la
Internacional Socialista, del troskismo, del oportunismo de derecha e
izquierda, del nuevo revisionismo en gestación. Continua la lucha con el
desarrollo y gestación del movimiento antifascista y el poderoso movimiento de
liberación nacional que tiene su centro en China y desemboca en la gran
tormenta de la lucha de clases mundial impulsada por la II Guerra Mundial, la
matanza más horrorosa generada por el imperialismo hasta hoy, en su impenitente
afán por repartirse el mundo e implantar una sola hegemonía, que siega la vida
a más de cincuenta millones de hijos de la clase y el pueblo, principalmente
soviético y chino, y a través del cual es derrotado el fascismo. La revolución
se expande a Europa Oriental y sus vientos se propagan por el mundo.
Con el triunfo de
la revolución China, se cambia la correlación de fuerzas a favor del socialismo
y con la derrota del imperialismo yanqui en Corea, el campo socialista se
extiende del Pacífico al Báltico. “El
viento del este prevalece sobre el viento del oeste”, como señalara el
Presidente Mao. Pero el revisionismo enmascarado y reptante usurpa el poder en
1956, mientras que en China Liu Shao-shi y Deng Siao-ping comienzan a tomar
posiciones para asaltar y usurpar el poder del proletariado y el pueblo.
El revisionismo
en la URSS infringe la más severa derrota al proletariado en el presente siglo,
pero en los sesenta el proletariado alcanza, sin lugar a dudas, la más alta
cresta de la ola de la Revolución Proletaria Mundial que ha marcado de forma
imborrable la historia de la humanidad y del proletariado en particular, pues
la Gran Revolución Cultural Proletaria, será en el futuro comunismo, la cumbre
más alta del siglo XX, del siglo, como nos dice el Presidente Gonzalo, “en que se pusieron sus cimientos”.
Los años sesenta
son también la más alta ola del movimiento de liberación nacional, que barren
Asía, Africa y América Latina, mostrándonos su gran potencial para la
revolución proletaria. En esos momentos, el propio imperialismo se ve remecido
por la luchas contra la discriminación racial en USA y la intervención yanqui
en el Vietnam (donde fue derrotado), y el mayo Francés que sacude Francia,
principalmente, y el resto de Europa.
Diez años después
de iniciada la Gran Revolución Cultural Proletaria y tras el fallecimiento del
Presidente Mao, un golpe militar contrarrevolucionario dirigido por Deng Siao-ping,
usurpa el poder en China e inicia su cabalgada desenfrenada hacia la
restauración del capitalismo, con lo que el proletariado internacional sufre su
segunda gran derrota en el presente siglo. En esa coyuntura trascendental por
la defensa y mantenimiento de la revolución proletaria mundial, se inicia la
guerra popular en el Perú, bajo la guía inquebrantable del más grande comunista
viviente, el Presidente Gonzalo, constituyéndose en vanguardia, en faro y guía
para el proletariado y los pueblos del mundo.
¿En qué momento
estamos hoy? El momento histórico actual está marcado por la ofensiva
contrarrevolucionaria general del imperialismo y el repliegue político general
de la revolución proletaria mundial. El viento ha cambiado de dirección y,
momentanea pero pasajeramente, prevalece el viento del oeste sobre el del este.
Efectivamente,
los sucesos de finales de los ochenta, como caída del muro de Berlín y la
reunificación de Alemania, la aplicación del capitalismo salvaje en los países
de Europa del Este, el Putch en la otrora URSS, la invasión de Irak, la guerra
de los Balcanes, Somalia, etc., entre otros, marcan la ofensiva del
imperialismo bajo la hegemonía del imperialismo yanqui, obviamente en colusión
y pugna con la otra superpotencia y el resto de las otras potencias
imperialistas. Estos acontecimientos marcan también el fin de la primera ola de
la revolución proletaria mundial y la gestación de la segunda gran etapa que se
expresará como nueva ola revolucionaria en las próximas décadas del Siglo XXI.
El proletariado
inicia su historia luchando. Así, en su lucha reivindicativa ha generado la
huelga y el sindicato, los cuales, a parte de ser sólo instrumentos de lucha
económica, constituyen su primera escuela en las cuales la clase se forja y prepara
para las largas luchas por venir. Pero ni la huelga en tanto que lucha
económica, ni la huelga general revolucionaria, se puede tomar el Poder, ni un
sindicato puede dirigir la revolución y mucho menos suplantar y asumir el papel
del Partido, como erróneamente plantea el anarquismo y otros oportunistas de
distinto pelaje. Así, los comunistas entendemos que la huelga es un instrumento
de lucha reivindicativa en función del Poder.
La clase, en su
proceso histórico de lucha, ha generado ideología, que en su aplicación ha
demostrado su validez universal, deviniendo científica: el
Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo, para la Revolución
Proletaria Mundial, teniendo que ser aplicada a cada revolución concreta de
cada país y de cuya aplicación ha de generar el pensamiento guía específico.
Así ocurre en nuestro país con el desarrollo del pensamiento guía del
Presidente Víctor, en tanto que aplicación creadora del
marxismo-leninismo-maoísmo a la revolución española.
El Marxismo es
creado y fundamentado por C. Marx que, recogiendo y desarrollando las mejores
aportaciones de la humanidad en su proceso histórico: la filosofía clásica
alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés, sienta las bases
de nuestra ideología. Esta se ha forjado y desarrollado siempre en medio de una
férrea y firme lucha contra las posiciones erróneas que se han ido
manifestando. Así Marx y Engels se enfrentaron y derrotaron a Proudhon y al
anarquismo, a las desviaciones derechistas de Düring y Lassalle y al oportunismo
que surge en las organizaciones obreras alemanas, lucha que continuará Engels
contra Bernstein. Tras la muerte de Engels, este viejo revisionismo va a
desenvolverse encabezado por Bernstein, Kautsky, etc., que son derrotados por
Lenin. En síntesis, el Marxismo en su primera etapa establece sus tres partes
integrantes: la filosofía marxista o materialismo dialéctico, la economía
política marxista y el socialismo científico.
Con Lenin nuestra
ideología científica se desarrolla y eleva a una nueva etapa en dura lucha
contra el viejo revisionismo que negaba la filosofía marxista sustituyéndola
por el neo-kantismo idealista, antimaterialista y antidialéctico; en economía
política, negaban la pauperización creciente a la que el imperialismo somete al
proletariado, las masas trabajadoras y las naciones y pueblos oprimidos del
mundo, diciendo que el capitalismo satisfaría las necesidades de la clase
obrera, negando la existencia del imperialismo; en cuanto al socialismo
científico, negaban el principio de la lucha de clases sustituyéndolo por el de
la “paz social” del capitalismo, se
oponían a la violencia revolucionaria y propugnaban el pacifismo, la
capitulación de la clase ante la burguesía y llamaban a colaborar con el
imperialismo en sus guerras de rapiña. Estas posiciones combatidas y derrotadas
por Lenin, han sido hoy rescatadas, desempolvadas y embellecidas, por el
revisionismo contemporáneo y sostenidas en nuestro país, por los revisionistas
de la denominada Izquierda Unida, a cuya cabeza se haya el recalcitrante
revisionista, J. Anguita.
Lenin definió a
los revisionistas como la avanzada de la burguesía en las filas del
proletariado, señalándonos rotundamente, que no podemos combatir al
imperialismo sin hacerlo al mismo tiempo contra el revisionismo, pues son las
dos caras de una misma moneda. Los revisionistas son aquellos que niegan los
principios marxistas-leninistas-maoístas de muchas y diversas formas y maneras,
según la circunstancia histórica del momento. Unas veces lo hace por la derecha
y otras por la izquierda, pero su esencia apunta a dividir al proletariado
sembrando la escisión en nuestras filas. En su acertada e implacable lucha
contra el revisionismo Lenin nos señala que, en caso de guerra imperialista, el
proletariado ha de bregar incuestionablemente por transformarla en guerra
revolucionaria, desenmascarando a los revisionistas como social-patriotas. Nos
señala que en tiempos de revolución hay que crear organizaciones nuevas, pues
la reacción apunta a golpear las organizaciones legales del proletariado y por
tanto hemos de montar aparatos clandestinos incluso para el trabajo de masas,
estableciendo al mismo tiempo el principio de que el Partido de nuevo tipo o es
clandestino o no es nada. Esto lo plasma en la Revolución de Octubre con el
Partido Comunista y la insurrección armada.
Con el Presidente
Mao y desarrollando el Marxismo-Leninismo, nuestra ideología científica se
eleva a su cumbre más alta, deviniendo en Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Esta
tarea la cumple llevando adelante una firme, tenaz y resuelta lucha, aplastando
las líneas oportunistas de derecha e izquierda surgidas en el seno del Partido
Comunista de China, derrotando así a las líneas de Liu Shao-chi y Deng
Xiaoping. En el plano internacional dirigió la lucha contra el revisionismo
contemporáneo, derrotándolo en todos los frentes. Dirigió la Revolución de
Nueva Democracia en China, llevando adelante la Revolución Socialista y la Gran
Revolución Cultural Proletaria, legándonos grandes enseñanzas para la
construcción del socialismo y la continuación de la revolución bajo la
dictadura del proletariado y la lucha contra la restauración. Lo fundamental
del Maoísmo es el Poder, el Poder para el proletariado, el Poder para la
dictadura del proletariado basada en la fuerza armada dirigida por el Partido.
El Presidente Mao nos lega asimismo la teoría militar del proletariado, la
guerra popular, de validez y aplicación universal, se trate de revolución de
nueva democracia, socialista o cultural proletaria en la lucha por continuar la
revolución bajo la dictadura del proletariado e impedir la restauración.
Los comunistas
contamos con tres luminarias, tres grandes e invencibles armas: nuestro
fundador C. Marx, el gran maestro del proletariado Lenin y el Presidente Mao
Tsetung, siendo nuestra tarea enarbolar, defender y aplicar el
Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo, bregando por su
entronización en la Tierra como mando y guía de la Revolución Proletaria
Mundial.
En nuestro
proceso histórico de lucha hemos generado aparato político: el Partido
Comunista, radicalmente opuesto y distinto a los demás partidos, con el fin de
tomar el Poder como fue definido por Marx. Pero es Lenin quien establece los
caracteres del Partido de nuevo tipo, combatiendo las influencias destructivas
del viejo revisionismo socialdemócrata de la II Internacional que generó
partidos obreros al servicio de la burguesía, basados en la aristocracia
obrera, la burocracia sindical al servicio de la patronal y el cretinismo
parlamentario que desvía a nuestra clase de sus objetivos. El Presidente Mao
nos plantea, desarrollando a Lenin, la construcción del Partido en torno al
fusil, señalando al mismo tiempo las directrices para la construcción de los
tres instrumentos de la revolución.
Hoy, el
Presidente Gonzalo nos ha legado enseñanzas de aplicación universal, pues como
toda revolución, la revolución peruana deja aportaciones innegables que hemos
de asumir y aplicar. Ante la imposibilidad de que el PCCH definiese y
sancionase el maoísmo como tercero y principal, ha sido el Presidente Gonzalo
quien, como expresión de su condición comunista, impulsó esta tarea de
importancia cardinal para el proletariado. Asimismo, nos ha legado aportes
como, la militarización del Partido y la construcción concéntrica de los tres instrumentos,
principalmente en el proceso de la guerra popular. El Presidente Gonzalo nos
enseña también a cómo aplicar la dialéctica a todos los problemas,
principalmente al desarrollo de la lucha de dos líneas en el Partido durante la
reconstitución y en el desarrollo de la guerra popular. Su análisis de las
relaciones económicas, políticas y militares del imperialismo, su
inquebrantable firmeza en el internacionalismo proletario, su síntesis de la
historia del proletariado y el análisis y fundamentación del fin de la primera
Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial y el repliegue político general de
la revolución proletaria, la Nueva Gran Estrategia y la Nueva Gran Decisión y
Definición, etc., son todas ellas aportaciones innegables y valiosas que los
comunistas hemos de asumir y aplicar.
Nuestra jefatura
el Presidente Víctor, ha definido en nuestro país el maoísmo como tercero y
principal y, bregando incansablemente por la entronización del Maoísmo en el
mundo, impulsa y garantiza la reconstitución del Partido en dura batalla contra
las posiciones liquidacionistas, revisionistas y anarquistas. Nos señala que la
tarea de los comunistas hoy es la construcción, reconstitución o
constitución del Partido, potenciando
la línea roja marxista-leninista-maoísta en su seno, pues sin Partido las masas
se hayan desamparadas. Nos señala que, en la perspectiva de la futura
nueva gran ola de la Revolución
Proletaria Mundial, únicamente el Partido puede garantizar su desarrollo;
Partido que ha de desarrollarse como militarizado en la perspectiva del Poder y
la guerra popular. Para Europa, señala que la tarea principal de los comunistas
es, reconstituir los Partidos Comunistas fundados por nuestra clase, por su
sector más resuelto, y hoy en manos de podridos revisionistas a los que hemos
de combatir asiéndonos con firmeza a nuestra ideología, el
Marxismo-Leninismo-maoísmo, retomando la historia de nuestra clase, negada y
tergiversada por el revisionismo, retomando las justas y correctas bases
partidarias a fin de avanzar en el proceso de reconstitución en la perspectiva
del Poder con guerra popular, y así servir a la Revolución Proletaria Mundial.
La Revolución
Proletaria Mundial, en tanto que guerra del proletariado contra la burguesía,
como todo proceso social, sigue un proceso sinuoso, con ascensos y descensos,
en zigzagues, por oleadas. Si representamos el proceso de la Revolución de la
clase a nivel mundial como una ola, podemos ver que las olas tienen de tres
momentos: inicio, cresta y caída, donde a su vez se gesta la siguiente ola.
Pues bien, en su primera gran ola la Revolución Proletaria Mundial ha
desenvuelto tres momentos que denominamos de la siguiente forma: defensiva,
equilibrio y ofensiva. Defensiva Estratégica: Abarca desde 1848, pasando por la
Comuna de París, su más grande hito la Revolución de Octubre, hasta la II
Guerra Mundial con la victoria sobre el fascismo alemán. Equilibrio
Estratégico: Comprende desde la II Guerra Mundial, teniendo su hito más alto
con la toma del Poder en China en 1949, cambiando la correlación de fuerzas a
favor del socialismo, desarrollándose asimismo el gran movimiento de liberación
nacional en las colonias y semicolonias dependientes del imperialismo. Ofensiva
Estratégica: Se inicia con la Gran Revolución Cultural Proletaria que marcará
el presente siglo como la cumbre más alta lograda por el proletariado, tomando
un gran impulso y desarrollo las luchas de liberación nacional en Asía, Africa
y América Latina.
Veinte años
después de la primera gran derrota del proletariado, se produce la segunda con
el golpe contrarrevolucionario dirigido por Teng en China. Ahí comienza la gran
lucha por la defensa y mantenimiento de la revolución proletaria mundial, los
intentos de reconstitución y reconstrucción de los Partidos Comunistas, tras
derrotar al revisionismo contemporáneo y, en esa coyuntura, se inicia la guerra
popular en el Perú. Guerra popular que se inicia en 1980 enarbolando el
marxismo-leninismo-maoísmo, y que trece años después, por problemas de
dirección proletaria en el contexto del Repliegue Político General de la
revolución mundial, no puede ni debe continuar y objetivamente, se desee o no,
ha entrado a su fin.
¿Quiere decir que
ha terminado la Revolución Proletaria Mundial? No, la revolución prosigue y
continua desarrollándose en nuevas condiciones. Es un hecho objetivo que, tras
más de cien años de luchas proletarias, hemos llegado al fin de la primera gran
ola de la revolución mundial, debemos comprender y asumir esta realidad, no
tener ningún temor al hecho de no haber alcanzado el éxito en la lucha por el
socialismo, pues el que no hayamos alcanzado nuestros objetivos no es expresión
sino del insuficiente desarrollo de nuestras fuerzas. Nuestras derrotas no han
sido generadas por la incorrección de nuestra ideología, sino por la acción de
las líneas oportunistas que se han desarrollado en el seno de los Partidos
Comunistas y la deformación de las conciencias de la clase por la acción de la
ideología egoísta de la burguesía. La historia de la clase nos muestra que a través
de reiterados fracasos se conquista la victoria y el Poder. El presidente Mao
nos enseña que el sino de los oprimidos es, levantarse y volver a caer, y así
hasta la victoria final; mientras que el destino de la burguesía es, crear
conflictos y fracasar, y así hasta su hundimiento final. Lo viejo, representado
por la burguesía, y dado su carácter caduco y antihistórico, está condenado a
la derrota; mientras que el proletariado como depositario de lo nuevo está
condenado a triunfar.
Enarbolemos el
optimismo de clase y recordemos las palabras pronunciadas por el Presidente Mao
en su intervención ante la conferencia ampliada de trabajo del Comité Central
del Partido Comunista de China, el 30 de enero de 1962: “Los próximos 50 a 100 años más o
menos, a partir de hoy, serán una época de cambio radical del sistema social en
el mundo, una época que estremecerá la Tierra, una época con la que ninguna
época anterior podrá compararse”. A pesar de todo lo acontecido hasta
hoy, el Presidente Mao comprendió siempre que el camino de la clase se
desarrolla en zigzag y nos previno para un momento como el actual, de pérdida
de lo logrado, debiendo empeñarnos más que nunca en preservar el cúmulo de
hitos, lecciones y experiencias, que constituyen nuestro más preciado tesoro y
punto de partida en las futuras luchas por venir. Así, también nos previno que,
si el revisionismo tomara el poder en China jamás viviría en paz. Así mismo,
nos indicó que los “50 a 100 años”
incluían el período de la Ofensiva Estratégica de la Revolución Mundial, en que
barreremos al imperialismo y la reacción mundiales; a partir de entonces
persistirán por largo tiempo las contradicciones entre socialismo y capitalismo
y entre proletariado y burguesía. Concebimos incluso un período más largo del
que se necesite para lidiar con los reveses y fracasos que nuestra ceguera nos
pueda deparar, con los flujos y reflujos de la lucha, y así sacar lecciones
enriquecedoras con la convicción de que alcanzaremos nuestra meta final. No se
trata aquí, como algunos erróneamente piensan, de que en nuestro período de
vida alcancemos las metas de la clase. ¡No! Esto sería ver el interés personal
y no el interés de la clase, sería ver las cosas desde el punto de vista del
egoísmo pequeño burgués y no desde el interés de la clase y su brillante
futuro.
VII.- Situación Actual y Perspectiva.
De que acertemos
o no, en la clara definición del
momento actual y su configuración, depende que los comunistas nos hallemos
capacitados y armados, para cumplir nuestras tareas de vanguardia, en la
perspectiva de los “50 a 100 años” en
que el proletariado mundial aplastará al imperialismo y la reacción mundial, se
afirmará en el Poder y establecerá su Dictadura definitivamente. El hecho de
que se hayan producido las restauraciones en la URSS y China, y hallamos
perdido el campo socialista no niega el desarrollo pujante y arrollador del
proletariado; por el contrario, es una muestra, una reafirmación, de la lucha
dialéctica entre restauración y contrarrestauración, de la cual hemos de
extraer lecciones y avanzar hacia el establecimiento definitivo de la Dictadura
del Proletariado.
La revolución y
la contrarrevolución se desenvuelven en zigzagues, en un proceso de lucha
dialéctico. Esta es una ley que los comunistas nunca hemos de olvidar. Así,
dentro de la ofensiva estratégica, nuestra clase no está libre de contragolpes
del imperialismo y la reacción. El imperialismo hoy se haya a la ofensiva y a
nosotros se nos ha empujado a la defensiva, a causa del debilitamiento del
campo de la revolución y de la recuperación transitoria del imperialismo,
principalmente yanqui.
La Primera Gran
Ola de la Revolución Proletaria Mundial, iniciada en 1848, ha finalizado, nos
hayamos pues, en medio del período de transición del fin de su Primera Gran Ola,
lo cual no implica el fin de la revolución, que ésta no sea la principal
tendencia política e histórica en el mundo y que el imperialismo haya derrotado
definitivamente al proletariado, sino que estamos pasando a desenvolvernos en
nuevas condiciones. Esta es una realidad insoslayable que hemos de comprender y
asumir los comunistas y no temer al fracaso, pues éste es consecuencia del
insuficiente desarrollo de las nuevas fuerzas de la revolución, así como la
derrota es consecuencia de una línea oportunista. La burguesía y la pequeña
burguesía temen al fracaso, porque su mundo se sustenta en la propiedad y su
concepción en el egoísmo, tienen miedo al fracaso porque temen perder su
propiedad, posición social, poder personal, prestigios, privilegios, influencias
y expectativas. Contrariamente, el proletariado no teme al fracaso porque se
sustenta en su fuerza de trabajo, centrado en su invencible y superior
ideología e interés de clase, sin embargo, a pesar de que en nuestra clase
subyace el desinterés, el imperialismo y su sistema de explotación atan al
proletariado a la propiedad privada y deforman su conciencia en el egoísmo
burgués. No hemos de olvidar las palabras de Marx referentes a que en toda
sociedad de clases la ideología dominante es la de la clase dominante; por ello
hemos de forjar a los comunistas en el desinterés absoluto para hacerlo
extensivo a la clase obrera y el pueblo. Como bien nos señala el Presidente
Gonzalo y hemos de tener siempre presente que, a lo viejo y a lo nuevo,
constantemente les acecha el fracaso, pero mientras que en lo viejo lleva a la
derrota, por la caducidad histórica de sus fuerzas, en lo nuevo, el fracaso es
consecuencia de la debilidad de sus fuerzas, no porque su objetivo, política y
lucha, sean erróneas. La historia del proletariado y los oprimidos, prueba que
a través de reiterados fracasos conquistan la victoria y el poder.
El Presidente Mao
desarrolló la tesis de que se ha abierto un período de lucha contra el
imperialismo yanqui y el socialimperialismo Ruso, definiendo así los dos
principales enemigos del proletariado y los pueblos oprimidos del mundo, los
dos principales enemigos tanto de las Revoluciones de Nueva Democracia y
Socialistas como de los movimientos de liberación nacional. Asumimos plenamente
la correcta tesis del Presidente Mao de que “Tres mundos se delinean”, que entronca con las correctas tesis de
Lenin sobre la distribución de fuerzas en el mundo basada en un correcto
análisis de las clases y contradicciones existentes bajo el dominio de la
burguesía en su etapa superior y última: el imperialismo. Rechazamos la
tergiversación oportunista y revisionista de la teoría de los tres mundos difundida por los revisionistas chinos,
en la medida en que pone al proletariado y a los pueblos y naciones oprimidos
del mundo bajo el yugo del imperialismo yanqui, al mismo tiempo que renuncia a
la revolución.
¿Siguen siendo
hoy válidas tan brillantes tesis del Presidente Mao? A pesar de los rápidos
cambios que se han ido produciendo en el mundo en los últimos años, nosotros
consideramos que son plenamente válidas. El problema que hoy se nos plantea es,
ver como se especifican, ver como se hunden los imperios, ver cómo ha reventado
un gigante con pies de barro como era la URSS, entender que el hundimiento de
los sistemas reaccionarios se produce en un largo lapso de tiempo, que el
imperialismo y la reacción son cadáveres insepultos, pero que pueden tener
momentos de recuperación transitoria, para caer en más profundas simas hasta su
hundimiento y el resurgir de otros, o el definitivo aplastamiento del
imperialismo por la acción revolucionaria de la clase y su Partido en un mar
armado de masas con guerra popular.
En el desarrollo
histórico de nuestro país tenemos un ejemplo muy claro que nos lega enseñanzas
claves sobre el hundimiento de los imperios. Así, vemos como, al no ser barrido
completamente, el imperio español en el orden feudal, y a pesar de las buenas
intenciones enmarcadas en la Constitución de 1812, dicho imperio reaparece
–aunque debilitado- con la burguesía, para hundirse en larga agonía, pero
inexorable muerte. Ver como hoy los valores, que desde el Estado se propagan,
no son otros que los del pasado, incluso pretende revivir el espíritu del “Cid Campeador”, incluso, tergiversando
y cambiando la forma en como enseñar la historia en los colegios, institutos y
universidades, apuntando, como no, a crear un clima emocional en el que la
clase apoye la participación del Estado en la rapiña sobre los pueblos y
naciones oprimidos y en un nuevo reparto del mundo.
¿Cómo se haya hoy
el estado de los imperios?
El año próximo se
cumplen 100 años de la caída y pérdida de las últimas colonias de lo que
quedaba, tras la revolución burguesa, del resurgido imperio español, al mismo
tiempo que se iniciaban los albores de un nuevo y siniestro imperio que hoy
pugna por erigirse en superpotencia hegemónica en el mundo: USA.
La andadura
contemporánea de los Estados Unidos de América, se inicia a sangre y fuego,
conquistando, ocupando e iniciando el saqueo de las colonias, que el más viejo,
débil y tambaleante imperio español no podía sostener.
Reiteramos. Es
importante analizar hoy este proceso para comprender más y mejor la naturaleza
de los países imperialistas, su inicio, desarrollo y caída y extraer lecciones
inexcusables en la perspectiva de la futura nueva gran ola de la revolución
proletaria mundial.
Desde la
finalización de la II Guerra mundial, vemos como la economía dominante del
imperialista se desarrolla en medio de convulsiones agónicas, que manifiestan
serios problemas derivados de su parasitismo. Ya desde los años 70, la
inflación se disparó, la rentabilidad entró en clara recesión y las inversiones
a largo plazo se restringieron. La economía mundial imperialista entró en una
profunda crisis estructural, caracterizada por un fuerte descenso del
crecimiento y la inversión, el aumento del paro y la precariedad del trabajo,
cada vez más sectores de la economía imperialista mundial son improductivos
desde la óptica capitalista. Así, la economía imperialista ha entrando en un
constante proceso de reestructuración, con crecimiento muy lento, sus capitales
se dedican a la mera especulación a corto plazo, dando lugar a una permanente
inestabilidad financiera y monetaria que amenazan la economía a nivel mundial.
Es importante
analizar siempre el estado de la economía capitalista; más, lo esencial para
nosotros es ver en qué repercute toda esta situación para nuestra clase. El
“Estado de bienestar”, con que los países imperialistas han tratado de pudrir a
la clase e impedirla cumplir con su papel histórico, está siendo liquidado a
marchas forzadas, el paro y el subempleo, sacuden a más del 30% de la población
activa mundial, los ingresos de subsistencia y la pérdida de derechos y
conquistas son una constante que día a día estamos padeciendo, 250 millones de
niños son explotados en un clima de cínica esclavitud. Como claro botón de
muestra de la sin razón y caducidad imperialista, la mayor parte de estos 250
millones de niños de todo el hemisferio sufren una situación de abusos sexuales.
La tan cacareada liberación de la mujer defendida por las organizaciones
feministas burguesas para impedir la auténtica organización revolucionaria y
emancipadora de las mujeres, se nos presenta en los hechos como un grado más
elevado de opresión sobre éstas. Las medidas tomadas al respecto por los
gobiernos, no persiguen otra cosa que eliminar los pocos derechos conquistados
con la lucha por la mujer al no atacar la raíz del problema: el carácter
machista de la sociedad burguesa.
En nuestro país,
si se sigue la tendencia marcada por el goteo de los últimos años, serán más
del medio centenar las mujeres asesinadas por sus maridos, novios, etc.; a
estos asesinos enfermos de la podrida ideología machista burguesa, los
tribunales les ponen sentencias ridículas al serles aplicadas todo tipo de
atenuantes; contrariamente, en los pocos casos en los que, harta de palizas y
vejaciones, es la mujer la que se libera matando al marido, no se le aplica
ninguna atenuante porque, dada la presupuesta debilidad física de la mujer
respecto al hombre, todo tribunal burgués, por ende reaccionario, parte de la
existencia de premeditación fría y calculada de la mujer para librarse del
marido, querido o novio opresor.
La cuestión
fundamental de la presente situación no es otra que la desorganización obrera
que, por carecer de Partidos Comunistas, nos impide, por el momento, enfrentar
las diferentes situaciones y dar la respuesta adecuada.
A pesar de que
los países ricos no suponen más del 15% de la población mundial, acaparan más
del 80% de los recursos del planeta. Mientras, los países pobres siguen
padeciendo el peso de una enorme deuda externa, estancamiento económico,
sometimiento a planes de austeridad elaborados por el FMI, ajustes dictados
para sus economías maltrechas, apertura de sus economías internas a más
inversión, control y propiedad extranjeros, liquidación a precios de saldo del
capital acumulado en sus sectores estatales, de sus economías nacionales,
millones de campesinos son obligados a desplazarse y expulsados hacía las
ciudades o la emigración, donde sólo encuentran miseria y explotación y, lejos
de incorporar al campesinado al proletariado, el imperialismo está incorporando
formas de explotación semifeudal. Estas medidas agudizan las contradicciones campesinado
- semifeudalidad, nación oprimida - imperialismo y burguesía - proletariado,
que impulsará, con Partido al frente, las luchas contra la semifeudalidad, el
imperialismo y la reacción.
¿Cómo se
desenvuelven los países imperialistas y sus contradicciones?
Comenzaremos por
USA. El pretendiente a ser el último poder global sobre la tierra, no es más
que un tigre de papel cargado de armas nucleares, bases militares y deuda
creciente para satisfacer sus apetitos hegemónicos. Así pues, la feria orquestada
por sus aparatos de propaganda, no es más que un frágil salón de espejos en el
que se empeñan en deformarnos la realidad. Y, esa deformación contraria a los
hechos, es lo que nos presentan como el único camino, la única alternativa
posible para la humanidad.
Su imagen
deformadora nos presenta a USA como una democracia perfecta, con el objetivo de
negar que la democracia siempre tiene carácter de clase; un imperio de la
democracia amante de la libertad, la paz, el desarrollo y el progreso, cuando
su realidad nos muestra que las leyes se hacen a espaldas de su propio pueblo,
por el poder ejecutivo, si ningún debate, consensuadas por un Congreso cuya
razón de existir no es otra que la de defender el carácter de dictadura de
clase de un estado dominado y controlado por grandes familias y
multinacionales, para perpetuar la acumulación de las inmensas ganancias de
unos pocos en detrimento y a costa de gran mayoría del pueblo norteamericano y
los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo yanqui.
¿Qué modelo de
democracia es cuando la clase política se dedica, principalmente, a recoger
dinero a espuertas de las empresas y grandes familias burguesas norteamericanas
y ... de dónde venga ...? De estos políticos, como resultado de su principal
actividad, siempre son elegidos, como es lógico, aquellos que mejor pueden
servir a los intereses de los grandes capitalistas y las multinacionales de
quienes dependen económicamente.
Exhiben por
doquier las bonanzas de su modelo económico, de su progreso, en el que unos
pocos acumulan riquezas y poder, a costa de la explotación y opresión de su
propio pueblo y de los pueblos y naciones oprimidos por su sistema
imperialista. Pero, ¿qué bonanza económica es la de un sistema que vive a costa
de la pobreza y miseria de los demás? ¿Cómo puede ser posible que la cuarta
parte de su presupuesto estatal se destine a pagar intereses? Su deuda estatal sobrepasa la escalofriante cifra de
5 billones de $, de los cuales 700.000 millones de $ son de deuda externa, su
producción –a pesar de la pequeña recuperación transitoria- se haya en
recesión, soportando un paro gigantesco con trabajadores que se ven obligados a
vender su fuerza de trabajo por la simple comida. Ciertamente, no se puede
negar el crecimiento del capital financiero y de movimiento de capitales
especulativos, pero, ¿no es esto expresión de la disminución de la formación de
capital a largo plazo en USA?
¿Qué progreso ha
revertido para el conjunto de la clase obrera y la mayoría del pueblo
norteamericano? ¡Ninguno! Las pocas organizaciones obreras existentes han ido
siendo diezmadas o degeneradas. Tras el desarrollo y aplicación de la Ley de
Seguridad Nacional, la cual niega su propia Constitución y enmiendas, todos
aquellos aspectos que pudieran beneficiar al pueblo han sido borrados de un
plumazo. Los escasos beneficios que para el conjunto de la clase obrera y el
pueblo europeos ha dejado el llamado “estado
de bienestar” en educación y sanidad, en USA brillan por su ausencia. Para
sacar un jornal los hombres y mujeres, se ven en la necesidad de emplearse en
trabajos precarios, mal pagados y sin ningún derecho. Por estas circunstancias,
los padres se ven obligados a abandonar tempranamente a sus hijos, quienes caen
desde temprana edad en los círculos de la droga, la prostitución, la
delincuencia y la cárcel, o bien les es aplicada la pena de muerte, de la que
únicamente se pueden librar, a pesar
del horrendo crimen cometido, siempre que posean medios económicos suficientes
para pagar a un buen profesional de la justicia yanqui (en el año 97 han sido
ejecutadas 80 personas, después de haber pasado hasta una decena de años de
tortura a la espera de que les sea o no conmutada la pena de muerte). Pero, eso
si, de nada tienen por que preocuparse los padres de los adolescentes, pues el
Congreso está encargándose de revisar la Legislación en cuanto a la mayoría de
edad penal, para poder meter en la cárcel a los jóvenes a partir de los 14
años, de esta forma sustituirán la escuela por el régimen represivo de la
prisión.
Dicen contar con
la cifra más baja de desempleo, pero ¿en qué quedan sus cifras de paro cuando
una décima parte de la población no contabiliza al hallarse en la cárcel o en
libertad vigilada, víctimas de un estado policial y carcelario podrido hasta el
tuétano?, ¿qué tipo de empleo cuando la precariedad del trabajo es lo normal en
las relaciones laborales de USA?.
El imperialismo
USA dice estar por la salvaguarda de la paz, cuando estamos a las puertas de
cumplirse el centenario del inicio de su expansión colonial, tras establecer
sus fronteras internas a sangre y fuego, por medio de la rapiña y el genocidio,
cuando su principal industria es la bélica y el rearme y modernización de sus
ejércitos es una constante, cuando en los últimos 50 años no ha disfrutado de
un solo día de paz, sin intervenir en todos los conflictos a lo largo y ancho
del planeta y que le han generado al estado 5 billones $ de deuda, cuando hoy
se pavonea por el mundo amenazando a diestro y siniestro.
La Ley de
Seguridad Nacional, que viene de la época de Truman, ha puesto bajo su punto de
mira al proletariado y los pueblos y naciones del mundo. En su aplicación están
dedicando a sus agentes de la CIA y el FBI a la búsqueda, detención e incluso
asesinato, de los hombres y mujeres que dedican sus vidas a la defensa de los
intereses de la clase y los pueblos oprimidos, catalogándolos de terroristas.
En el desenvolvimiento de sus planes de guerra, en la etapa denominada “guerra de baja intensidad”, en su
cruzada contra el comunismo, tienen previsto incluso el que los luchadores de
la clase y los pueblos puedan ser juzgados y condenados por sus propios
tribunales. De esta forma pretenden aplastar definitivamente las justas ansias
de emancipación, amparándose en su legalidad criminal acorde a sus intereses
imperialistas, presentan como meros criminalesde a la clase y las masas de los
pueblos oprimidos por el imperialismo. Pero, no solamente se ha detenido ahí.
En su arrogancia imperialista sin freno, han desarrollado leyes para impedir y
sancionar el justo mercado entre las naciones y los pueblos. Así, por ejemplo:
empresarios españoles han sido detenidos, juzgados y encarcelados, por
desarrollar relaciones comerciales con la Cuba sancionada por el imperialismo
yanqui.
A la luz de lo
sintéticamente señalado y a pesar de que el modelo de sociedad de USA pretenda
presentarse al mundo como la más alta sociedad lograda hasta hoy por la
humanidad, la realidad de la feria Americana, en sí, no es el salón de los espejos de feria donde todos nos reímos de
la imagen deformada que nos reflejan, sino el salón de los horrores de una
sociedad muerta que demanda su extinción.
Nos hablan de “globalización”, unos como amenaza y
otros como panacea para resolver los problemas, ¿de quién?.... Nosotros no la
tememos, si la “globalización”
pretendida va a ser reflejo de la sociedad imperialista de USA, ¡bienvenida
sea!, pues podemos contar con la seguridad de que una sociedad tal, acentuará
los crímenes del imperialismo, su sinrazón e incrementará el odio de las masas
por un sistema que agoniza, impulsará las conciencias de la clase y los pueblos
en la lucha por su emancipación y nos acercará más a la revolución proletaria
mundial, al socialismo y el comunismo. Hoy más que nunca hemos de enarbolar la
consigna de los sesenta: “Yankis go home! .......... ¡Yanquis fuera!”
La rivalidad
entre USA y Rusia, USA y los países de la CEE, entre USA y Japón, entre USA y
China, entre USA y los pueblos y naciones oprimidos del mundo y las propias
contradicciones de clase que se desenvuelven en su seno, ¿no son
manifestaciones de su debilidad y dificultades crecientes? Si.
USA pugna por
erigirse como superpotencia hegemónica única, lo que, al mismo tiempo, desata
una tendencia hacia la conformación de bloques económicos que acentúan la
competencia y rivalidad entre los imperialistas, acerca de cómo y quién
establecerá su autoridad en los mercados y el control de los países
dependientes, o lo que es lo mismo, qué potencia va a ser la dominante en los
bloques en formación y en el resto del planeta. En definitiva, lo único que
consigue es añadir enemigos a su larga lista al mismo tiempo que profundiza en
sus propias contradicciones internas y dificultades.
A pesar de la
aparente recuperación transitoria y la colusión momentánea entre las potencias
y superpotencias imperialistas, esta situación manifiesta que USA no es más que
un gigante podrido, con pies de barro que ha de ser barrido con escoba de acero
por la tormenta revolucionaria de las masas. El Problema fundamental para que
no se desenvuelva la situación revolucionaria en USA, tiene su origen al seno
de la clase y su Partido, al no haberse conformado, no existir planamente
desarrollada una línea roja proletaria marxista-leninista-maoísta al frente,
que impulse y organice el potencial revolucionario de la clase y las masas, que
desarrollo las fuertes contradicciones existentes al seno del estado
imperialista yanqui, sin embargo tenemos la certeza y firme convicción de que
lo rojo se desarrollará e impondrá inevitablemente y nos legará un sus aportes
al torrente inagotable de la revolución proletaria en la perspectiva de la
futura nueva ola de la R.P.M.
Refiriéndonos
sintéticamente a Europa, el panorama no es menos halagüeño.
Una Alemania que
pugna por erigirse en potencia hegemónica de Europa, pero a la que se le ha
atragantado lo que devoró con la anexión a lo cual hay que añadirle sus
crecientes dificultades económicas que trata de paliar con el desmantelamiento
del “Estado de bienestar”, una mayor
agresividad económica y financiera, mayor intervención en los asuntos
geopolíticos de Europa y su entorno, un rearme creciente e intervención militar
fuera de sus fronteras, con el fin de ir asegurando sus zonas de influencia.
Todos estos hechos llevarán a Alemania a agudizar sus contradicciones con las
otras potencias y los pueblos y naciones oprimidos del mundo. Por otra
parte, el paro que se acrecienta, y es
realidad y sufren más del 12% de la población activa, más de 5 millones, (cifra
que se dispara al 21% en la antigua Alemania del Este), la desigualdad social
entre los alemanes de la Alemania del Este y la pérdida de derechos y
conquistas de la clase obrera, están agudizando las contradicciones de clase
internas, todo lo cual manifiesta un desarrollo creciente de movilizaciones de
la clase que comienza a despertar tímidamente de su largo letargo y una
juventud que inicia el mismo camino de movilización al no ver perspectivas en
un sistema caduco y muerto.
La situación de
Francia no es menos favorable, la entrada en la recesión es palpable. Francia
no padece de indigestión como Alemania, su problema deriva y es causa de la
pérdida de sus mercados e influencias en Africa. Pretende repartirse el pastel
con Alemania, pero a éstos se les trata de unir España, y es poca tarta para su
voraz apetito, aunque de momento se muestran complacientes como valedores e
impulsores de la CEE. Como el resto de las potencias, se ve en la necesidad de
desmantelar su “Estado de bienestar”,
lo que genera pérdida de derechos y conquistas, paro y carencia de perspectivas,
lo que agudiza las contradicciones de clase, al carecer de alternativas y
perspectivas para la clase y la juventud.
Italia, adolece
de los mismos problemas globales que el resto de las potencias europeas, pero
se ve relegada, centrada como está, en la resolución de rencillas internas,
entre un norte egoísta más desarrollado, que busca la sedición para paliar los
efectos de la crisis estructural, y un sur estancado en el subdesarrollo, que
vive de los aportes de las zonas más ricas del estado. También sigue el camino
del resto de las potencias europeas desmontando el “Estado de bienestar”, lo que agudiza las contradicciones de clase e
impulsa la resistencia espontánea de las masas.
Inglaterra es un
imperio en declive constante, que se adelantó a los acontecimientos derivados
de la crisis estructural que padece el sistema capitalista. En los setenta el
estado dejó de comportarse como el patrono que mira por el bienestar de sus
obreros, para pasar a ejercer y garantizar el sistema de explotación parecido al
que rige en USA. Su primer ataque se desarrollo en dos frentes; por un lado se
desprendió de aquellos sectores mineros e industriales obsoletos y que no se
adecuaban al modo de producción capitalista, de máxima ganancia con mínimo
coste, desatando un plan de privatización del caudal público, para lograr una
liquidez monetaria que le permitiese invertir en otros sectores más rentables;
por otro lado, al mismo tiempo que se desprendía de dichos sectores económicos,
se lanzó desde las estructuras del estado el mayor ataque habido en Europa (desde la época de la Alemania nazi) a las
organizaciones sindicales obreras, desmembrándolas, arrebatándolas todos los
derechos y conquistas acumulados a lo largo de luchas obreras y sometiendo al
movimiento obrero a una crisis de la cual aún no ha sido capaz de superarse
hasta hoy. Como reflejo de fin del imperio inglés, se han ido produciendo,
desde finales de los setenta, movimientos espontáneos de lucha reflejo de la
falta de perspectivas que ofrece el sistema capitalista, de un país que ha
generado las mayores bolsas de pobreza habidas en un miembro de la CEE. Los
sectores más avanzados de todos los movimientos espontáneos desarrollados, han
visto la carencia y necesidad de nueva ideología, de revolución y Partido; pero
a pesar de algunos avances, y siendo una responsabilidad importante del CORIM,
aún no se ha concretado más que en hechos esporádicos dicha necesidad. Otro de
los problemas que aún pende como espada de Damocles sobre el imperio Inglés, es
la cuestión de Irlanda del Norte. A pesar de haber abierto hoy una ronda de
conversaciones para lograr la paz, la paz solo podrá venir, se conseguirá el
día que se cumpla con la total descolonización y unificación de Irlanda en una
sola nación soberana, eliminando así los vestigios de la vieja Europa colonial.
El Reino Unido, el mayor imperio de
otras épocas, contestado y rechazado en lo que fueron sus inmensas colonias por
todo el mundo, se ha situado hoy bajo la cobertura de USA, siendo su más firme
aliado en Europa en su pretensión de convertirse en superpotencia hegemónica
única.
A la clase obrera
de esta vieja y caduca Europa, se nos trata de engañar con la caducidad del
comunismo y disuadir de nuestra misión histórica de clase. Con la extensión
hacía los países del Este y conformación definitiva del Bloque europeo en torno
a la CEE, se nos presenta un panorama como la panacea que resolverá nuestros
males. Pero la realidad es muy distinta. ¿Qué se nos ofrece a la clase
realmente? Por lo visto hasta ahora, su Mercado Común, su “Globalización” y demás lisonjas, se han manifestado como lo que
son, el club donde los capitalistas buscan las fórmulas para agrandar su parte
de la tarta y se reparten el pastel. Así, ¿qué nos han dado?, los resultados
hablan por sí mismos, más de 18.300.000 parados, mayor precariedad en el
trabajo, descenso del nivel de vida, más de tres millones de europeos viven en
la calle sin vivienda ni ingresos, de los cuales 250.000 corresponden al Estado
Español; en definitiva, pérdida de derechos y conquistas y desorganización de
la clase. Por el contrario, quieren que les sirvamos en la opresión y
explotación de las naciones y pueblos oprimidos, que les entreguemos, como en
el pasado, lo mejor de la sangre de los hijos de la clase en futuras contiendas
interimperialistas por un nuevo reparto del mundo, bien sea como “soldados de casco blanco” en sus
ONG o como soldados profesionales de opresión, explotación y rapiña. Esta es su
única perspectiva. Contrariamente, nuestra perspectiva se encuentra en retomar
nuestra senda luminosa hacia la revolución, la reconstitución del Partido
guiado por el marxismo-leninismo-maoísmo, la guerra popular, la revolución
socialista y la Dictadura del Proletariado, que nos encamine a través de
revoluciones culturales proletarias al comunismo.
Rusia sigue
siendo una superpotencia militar enemiga del proletariado y los pueblos del
mundo. Pese a encontrarse hoy sumida en la mayor crisis y descomposición del
presente siglo, no podemos olvidar el poderosísimo poder militar que conserva,
no porque creamos que las armas son lo fundamental, sino por el dolor y
sufrimiento que éstas pueden aún generar en nuestra clase y las masas; no
solamente contra el pueblo ruso, sino contra la clase obrera y los pueblos del
mundo. La Rusia actual ha de ser, además, el ejemplo vivo para el proletariado
y los pueblos del mundo, de lo que nos puede devenir por la acción del
revisionismo, por la destrucción de la dictadura del proletariado y el
socialismo, una sociedad donde el resurgir del capitalismo se nos presenta con
toda su crudeza y horror. Rusia está hoy desarrollando su economía capitalista
a costa de créditos, mas pronto descubrirán que los créditos en el marco del
capitalismo no sirven más que para engordar a los deudores y acentuar la miseria,
explotación y hambre de la clase obrera y el resto de las clases oprimidas,
principalmente. La modernización del Estado Ruso capitalista agudizará sus
contradicciones de clase internas; también con los países que conformaron la
Unión de Repúblicas Socialistas; y finalmente, con el resurgir de sus
aspiraciones de superpotencia imperialista, con el resto de las potencias
imperialistas en su lucha por el control, reparto y hegemonía del mundo. No
hemos de olvidar que nos hayamos en la época del imperialismo y nadie puede
sustraerse a las contradicciones que éste genera, desenvuelve y agudiza.
Consecuentemente, la experiencia acumulada por la clase obrera rusa, quien
marcó el presente siglo abriendo una nueva era para la humanidad, pronto dará
sus frutos y se abrirá a la nueva perspectiva de la futura nueva gran ola de la
RPM.
A la hora de
analizar sintéticamente el panorama mundial que se desenvuelve en el marco
actual, no podemos dejar de ver el desarrollo de Asía. En primer lugar, por el
gran peso que, en la perspectiva de la futura nueva gran ola de la RPM, tendrán
las masas, siendo el continente asiático el más poblado del mundo; en segundo
lugar, porque en Asía confluyen todas las principales contradicciones que
siembran el panorama mundial hoy.
Efectivamente,
Asia es un polvorín por cuyo control no solamente compiten las potencias
actuales del área del pacífico, sino también las potencias emergentes y las
potencias imperialistas europeas; es más, en las últimas décadas, la cuenca del
Pacífico ha ido ganando terreno e importancia en el mercado mundial, a la del
Atlántico. Como consecuencia de la II Guerra mundial, el imperialismo USA
resultó frente al Japón superpotencia vencedora; de forma que han quedado
heridas abiertas; pero además, no hemos de olvidar que en la zona del planeta
donde el imperialismo yanqui comenzó a saborear el gusto amargo de la derrota,
ha recibido mayores y severos golpes, ha sido precisamente en Asia. Fue
derrotado en Corea y en Vietnam enfrentándose a la estrategia militar de la clase,
todo su poderío militar fue aplastado por la superior estrategia de guerra
popular, de guerra de masas, donde lo fundamental es el hombre y no las armas.
Japón, recuperado
tras la derrota sufrida en la II Guerra Mundial, ha logrando situarse entre los
países de cabeza más desarrollados del mundo en lo económico, esto le ha
obligado a iniciar su rearme, pues el imperialismo es consciente que únicamente
con la guerra se conquista , se defiende y expande lo logrado, mucho más en el
nuevo orden mundial que trata de concretar el imperialismo yanqui. Para ello no
le han dolido prendas e incluso aún teniendo que reformar su propia
constitución, impuesta tras su derrota en la II Guerra mundial. Japón es
consciente de que, tarde o temprano, habrá de competir por el control de la
cuenca del pacífico, más aún en la circunstancia en que toma cuerpo la dura
competencia del resurgir imperialista de China, amén del imperialismo yanqui.
Para la clase
obrera en Japón, el problema fundamental con el que tiene que lidiar, es la
fuerte influencia del trotskismo, tanto en las organizaciones sindicales de
clase como en el Partido. Trotskismo que ha permitido el paternalismo patronal
e impulsado y teñido de nacionalismo a las organizaciones clasistas
China, tras el
golpe de estado militar encabezado por Teng Hsiao-ping, ya no es un estado
socialista sino, como señalara el Pte. Mao, un estado de corte fascista que,
tras la celebración del XII Congreso del PCCH, sigue un camino desenfrenado
hacia la restauración capitalista.
A pesar de que
siga siendo el blanco utilizado por los países imperialistas para verter toda
su bilis propagandística contra el marxismo y los logros de la clase con la
revolución proletaria; la cruda realidad es que bajo la mascarada de, emancipar
la mente, actuar en función de la verdad, la dictadura democrático popular, el
desarrollo de las fuerzas productivas, el desarrollo del país por medio de las
inversiones extranjeras, las zonas económicas especiales, etc. ....., y demás
lisonjas con las que se trata de engañar al proletariado y el pueblo chinos, lo
verdaderamente cierto es, que todas estas intenciones ocultan la más cruel dictadura fascista, como base
sobre la cual se restaura el capitalismo en China.
Partiendo de una
clara y precisa comprensión del mundo y sus contradicciones, el Pte. Mao nos
explicó claramente que los principalmente interesados en impedir que en China
tomase el poder el revisionismo, no solamente habrían de ser el proletariado y
las masas, sino también los países imperialistas, principalmente, Japón. La
razón, de por sí, es bien simple y los propios revisionistas nos la señalan
abiertamente. ¿Cuáles son sus planteamientos? Dicen poder alcanzar el nivel del
resto de las potencias imperialistas en la segunda década del tercer milenio.
¿Qué hemos de entender con esto? Obviamente, por alcanzar el nivel del resto de
las potencias imperialistas, sólo lo podemos entender (y dado que parten de sus
mismas bases económicas sustentadas en lo que denominan economía mercantil, ideológicas y políticas) como la pretensión de situarse al nivel del
resto de esas mismas superpotencias y pasar a competir con las demás potencias
imperialistas por el reparto y control del mundo, principalmente, en el área en
torno al pacífico. Por más que hablen de tomar como guía el marxismo-leninismo y el pensamiento de Mao
Zedong, el hecho incuestionable es que, todas sus palabras alusivas a algo
que tenga que ver con la ideología de clase, no son más que frases huecas
revocadas por lo que denominan como socialismo
con peculiaridades chinas. Pero, por si algún despistado intencionado, como
los que han aparecido por aquí, tuviese alguna duda al respecto, y para que vea
claras las intenciones de los nuevos mandarines encabezados por Jiang Zemin,
Zhu Rongji, Hu Jintao y el carnicero de Tiananmen Li Peng, puede remitirse a
analizar los 12 principios básicos de “un
punto de no retorno” aprobados en
las “Propuestas sobre la elaboración del
Programa Decenal y del VIII Plan Quinquenal de Desarrollo Económico y Social”,
aprobados por la VII Sesión Plenaria del XIII Comité Central del Partido
llevada a cabo en diciembre de 1990. Esta, y no otra es la realidad de la
restauración en China.
Hasta aquí hemos
visto como se desarrollan y cuales son las principales contradicciones, tanto
en el primer mundo como en las potencias principales del segundo mundo. Hoy el
imperialismo yanqui ha pasado a ser el peligro principal para la revolución y
los pueblos y naciones oprimidos del mundo, el principal foco de guerras, al
tratar de imponer su nuevo orden mundial y su hegemonía, lo que no niega que en
la perspectiva futura una de las otras potencias pase a ser el peligro
principal.
El tercer mundo
lo constituyen los países dependientes del imperialismo de Asia, Africa y
América Latina. En dichos países no se ha destruido el feudalismo y sobre él se
desenvuelve el capitalismo burocrático, sujeto a las potencias imperialistas.
Estos países tienen contradicciones con el imperialismo y con sus grandes
burguesías y terratenientes al servicio del imperialismo.
Lo expuesto nos
dota de las bases para extraer la estrategia y la táctica de la Revolución
Proletaria mundial, en la perspectiva de la futura nueva gran ola, establecida
por el Presidente Mao y ocultada por los revisionistas. Nuestra tarea es establecerla
partiendo de sus enseñanzas, aplicándolas a las nuevas situaciones a nivel
internacional y asumiendo los desarrollos plasmados por el Pte. Gonzalo en la
Nueva Gran Estrategia.
Seguimos
sosteniendo que hoy en el mundo se manifiestan tres contradicciones
fundamentales y que por su estricto orden de importancia exponemos: 1ª-
Contradicción entre países dependientes, colonias y semi-colonias, y el
imperialismo. Esta es hoy la contradicción principal que se manifiesta en el
mundo y su solución sólo podrá venir de
la mano de la clase obrera con su Partido al frente, desarrollando revoluciones
de Nueva Democracia, a través de la concreción específica de la estrategia
militar del proletariado: la guerra popular. 2ª- Contradicción entre
el proletariado y la burguesía, que se manifiesta en los países capitalistas y
en aquellos socialistas en los que se ha producido la restauración del capitalismo, se resolverá únicamente con
revoluciones socialistas y continuará con revoluciones culturales proletarias, en
ambos casos con Partido y a través de la guerra popular aplicada a las
condiciones concretas de un país capitalista y desarrollada de la periferia al
centro. 3ª- Contradicción interimperialista, que provoca guerras por el
reparto del mundo y la hegemonía mundial y guerras de rapiña. No hemos de
temerlas, hemos de denunciar entre las masas su peligro y si estallan nuestra
tarea será la de enfrentarlas y transformarlas en guerra popular mundial por la
revolución proletaria mundial. La contradicción entre socialismo y capitalismo
no se da hoy más que a nivel ideológico y político, ya que no existe ningún
estado socialista y plantear y defender su existencia implica sostener que las
dictaduras fascistas o populistas en que se han convertido los que fueron países
socialistas siguen teniendo el carácter de socialistas, eso sólo lo sostienen
el revisionismo para deformar la idea de la nueva sociedad por venir y el
imperialismo como medio para continuar atacando el marxismo y el comunismo.
Conociendo las
contradicciones principales y en la
perspectiva de la futura nueva gran ola de la revolución proletaria
mundial, podemos analizar la situación mundial para definir la estrategia y la
táctica en la disposición de la Revolución Proletaria Mundial. Los puntos más
candentes en el mundo siguen siendo hoy el Sudeste asiático siendo Vietnam,
Laos y Camboya el foco de esta gran tensión estratégica; la India, que por su
gran concentración de masas podría servir al avance de la revolución mundial si
contase con Partido Comunista con línea de clase suficientemente desarrollado;
Oriente Medio, donde se manifiesta una gran confrontación entre las potencias
imperialistas por el control de la riqueza petrolífera que guarda su subsuelo y
se desarrollan guerras de baja intensidad y media. En Africa, donde en los
últimos cinco años se han desatado fuertes contradicciones y una gran mortandad
de masas indefensas a causa de la rapiña del imperialismo y la indefensión ante
los señores de la guerra que sirven a unos intereses u otros de una u otra
potencia imperialista. América Latina, donde Perú es la clave para impedir la
derrota de la guerra popular y ser gozne entre la primera gran ola de la
revolución proletaria mundial y la segunda por venir. En Europa, se manifiesta,
a pesar del repliegue político general de la revolución proletaria, una
situación revolucionaria en desarrollo desigual; la lucha de resistencia de las
masas obreras así lo manifiesta, mucho más ante la imposición de la Globalización y la pérdida de derechos y
conquistas, el paro creciente, la falta de perspectivas de las democracias
burguesas y la descomposición social, que han llevado a la ruptura de la paz
social propugnada por los gobiernos, los sindicatos y el revisionismo, al
servicio de las instituciones de las dictaduras burguesas. Rusia y los países
del Este, tras la plena restauración capitalista y ante el aumento de la
pobreza de las masas obreras, se han convertido, principalmente Rusia, en
crisol y fuente de luchas en la perspectiva de la futura nueva gran ola. El
problema fundamental hoy en el mundo es la carencia de Partidos
marxistas-leninistas-maoístas, principalmente maoístas. En cualquiera de los
puntos conflictivos señalados puede estallar la chispa que haga estallar una
conflagración mundial. Ahora bien, esto sólo puede producirse, una vez se ha
definido cual es la superpotencia que pugna por imponer su hegemonía, en el
momento en que otra u otras potencias imperialistas consideren definida su
superioridad estratégica y cuestionen el nuevo orden mundial que trata de
imponer el imperialismo USA. Definir las zonas principales y secundarias para
la revolución, aún en el repliegue, es de suma importancia para saber cuál es
el papel que cada región del mundo y cada Partido han de cumplir en el proceso
de la revolución proletaria mundial. Los comunistas hemos de bregar por la
entronización del maoísmo, por desarrollar Partidos Comunistas, por conocer y
manejar las leyes del repliegue político general de la revolución y extraer las
correspondientes al futuro desarrollo de la nueva gran ola, y forjarnos tanto
en los fracasos como en las derrotas para y en Partidos militarizados, impulsar
en la futura nueva gran ola la guerra popular en la perspectiva del Poder para
el Partido y la clase.
VIII-. Sobre la Futura Nueva Gran Ola de la Revolución y Cómo Afrontar el Repliegue
Político General.
En estos días tan
confusos para nuestra clase y las masas, surgen por doquier malabaristas y
magos, quienes por arte de magia, sin investigaciones previas, sin fundamentar
analíticamente y argumentar en base a la realidad objetiva de la lucha de
clases, nos hablan del “inicio de la
nueva gran ola de la Revolución Proletaria Mundial”, e incluso que hemos
entrado y “avanza incontenible la
contraofensiva marxista”. A nuestro corto entender, lo único que podemos
entender por sus palabras, que no por sus análisis, es que hemos pasado de una
ola a otra por causa y arte de lo divino. Sin explicar él porqué, sin decirnos
ni argumentarnos nada sobre las causas que han llevado al fin de la primera
Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, vemos que su único interés es
dedicarse a endulzar nuestros oídos con una hipotética, ya presente y
desarrollándose, nueva Gran Ola. Unos, con su negación del Repliegue Político
General de la Revolución Proletaria Mundial, niegan lo establecido por el Pte.
Gonzalo y, por lo tanto el pensamiento Gonzalo que tanto dicen adorar; otros,
porque jamás han entendido ni se han preocupado por comprender las leyes de la
revolución, porque dicen asumir la dialéctica pero no la aplican, defienden lo
mismo y hablan de que ya se ha iniciado la Nueva Gran Ola. Los primeros, porque
parten de posiciones revisionistas y anarquistas; los segundos, porque su
ceguera e ignorancia les impide aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo para ver
la realidad objetiva. Lo realmente cierto es que unos y otros, consideran que
una bomba en sí tiene carácter estratégico, cuando lo que le da el carácter
estratégico es contar con una acertada y justa base ideológica. Y... ¡Cuan
difícil es hacer comprender a estos estúpidos e ignorantes, que quién no tiene
una acertada y justa concepción ideológica-política realmente carece de alma!
Otro tipo de
personas que nos encontramos son aquellos que, como todos los oportunistas,
niegan o asumen según su propia conveniencia e intereses y no los de la clase.
Hay quienes asumen de los correctos análisis del Pte. Gonzalo, sobre el momento
actual de la Revolución Proletaria Mundial, aquello que les interesa para sus
oscuros fines. Ciertamente, lo que más abunda hoy es ese cierto tipo de
personas que (aún llamándose comunistas sin demostrarlo en los hechos)
únicamente están dispuestos a luchar cuando los vientos de la revolución son
favorables. Confunden el poder que dan las armas al Partido, la clase y los
pueblos, con el prestigio personal, pues solamente viven para adularse y
sentirse adulados; pero cuando nos hayamos en momentos difíciles, complejos y
hasta adversos para la revolución, incapaces de renunciar a la autoadulación,
llegan hasta la sustitución de la realidad objetiva por su deseo subjetivo con
el único fin de mantenerse en la cumbre de la exaltación y el prestigio, sin
pensar en lo que puedan perjudicar al Partido, la clase y la revolución. Estos
no se guían por el marxismo-leninismo-maoísmo, sino por el pequeño y ruin
concepto pequeño burgués del yo primero.
Bien, dicen que
hay inicio de una nueva gran ola, esto no puede querer decir otra cosa que se
terminó la anterior y, si se terminó la anterior ola, esto no puede significar
más que la anterior entró en repliegue por causas y razones que no quieren o no
son capaces de explicarnos. Esto es sumamente peligroso pues nos deriva hacía
la concepción burguesa del idealismo subjetivo, que nos aparta de la realidad
objetiva de la lucha de clases y de la revolución, impidiéndonos al mismo
tiempo, desarmándonos, para organizar y dirigir el repliegue político general y
prepararnos para el desarrollo de la futura nueva Gran Ola de la Revolución
Proletaria Mundial
¿Es cierto qué se
ha iniciado la nueva gran ola? Muy a nuestro pesar aún es pronto para hacer tal
afirmación. Pero, además de esto, hemos de preguntarnos ¿sirven sus palabras a
la necesidad perentoria de la reagrupación de los comunistas, ya sea como
comunistas individualmente hablando, como organizaciones, o como Partidos, para
defender el marxismo manteniendo en alto la roja bandera y bregar por la
revolución proletaria mundial? Rotundamente ¡No! ¿No es más cierto que, a pesar
de la apariencia, de sus palabras altisonantes, únicamente sirven a fomentar las
divisiones y pugnas en el seno del MCI, entrando así en colusión con la
ofensiva contrarrevolucionaria del imperialismo y el revisionismo? A nuestro
entender, esta es la auténtica realidad. Pues, al no manejar y aplicar la
ideología de la clase y ver las cosas desde el punto de vista del idealismo
subjetivo, se sirve a los intereses de la burguesía y no a los del proletariado
y las masas oprimidas.
Niegan el
repliegue político general de la revolución porque sólo ven las condiciones
objetivas y las luchas de las masas. Pero no entienden, porque niegan el
Partido, que estas luchas son únicamente expontáneas, en defensa del aumento de
la explotación y la opresión del imperialismo. Su ceguera no les hace ver la
importancia del Partido en las luchas, pues sólo el Partido puede dar rumbo a
las luchas de las masas, de los obreros y campesinos. En su ceguera llegan a
comparar la actual situación con la de los sesenta, lo que es totalmente
absurdo, ya que en los años sesenta la revolución se encontraba en ascenso,
contábamos con China como base de la revolución mundial y, además, fue allí
donde la revolución proletaria logró su punto más alto, su cumbre en la primera
gran ola. Contrariamente, hoy el capitalismo ha sido restaurado plenamente en
China, en la URSS y los países del este, el revisionismo ha renegado abierta y
plenamente del marxismo y avanzan en una restauración plena del capitalismo. El
derrumbe del revisionismo en Rusia y los países del este, no favorece a la
revolución, como sostiene el CORIM, ya que las campañas del imperialismo sobre
el fracaso del comunismo siembran mayor confusión aún entre las masas. Todas
estas cuestiones y la innegable acción del revisionismo, están desarmando a los
comunistas más débiles, desarman y destruyen a los Partidos comunistas
sembrando en ellos el liquidacionismo y, los que seguimos en la brecha
defendiendo y aplicando la ideología de la clase a las condiciones concretas de
nuestra revolución, nos hayamos inmersos en un mar tormentoso de dificultades;
pues, no solamente hemos de capear el temporal y superar los problemas
actuales, sino que nos toca cargar y pagar por los delitos del revisionismo.
Culpas que aún tendremos que arrastrar por un tiempo.
No negamos que la
lucha de clases sigue desenvolviéndose, incluso en las propias entrañas de los
países imperialistas podemos ver la lucha de las masas a pesar de la ofensiva
contrarrevolucionaria del imperialismo, pero esto es debido a que la opresión
no sólo subsiste sino que aumenta y crece con la ofensiva imperialista, porque
las clases reaccionarias que ejercen su dictadura sobre la clase y las masas
avanza en su inevitable proceso de reaccionarización, porque aumenta
constantemente la arbitrariedad imperialista sobre la clase, los pueblos y las
naciones. Vemos como imperialismo USA, principalmente, golpea duramente a las
naciones y los pueblos oprimidos, como en las zonas atrasadas de Africa, Asia y
América latina aumenta la opresión y son esquilmadas día a día; como también
Alemania, Francia e incluso España se suman a la orgía y festín imperialistas e
impulsan y actúan en los procesos de desintegración que se dan en los pueblos y
naciones. Vemos como se desintegra lo que fuera la URSS, como las luchas
nacionales que se desarrollan en su seno debido a éste proceso traen violencia,
pobreza, explotación y miseria para el proletariado y las masas. Vemos como a
pesar de haber aumentado la capacidad de producción a límites inimaginables, la
pobreza de los pueblos ha ido en aumento. Los ricos son cada vez más ricos y
los pobres cada vez más pobres. Pero, todos estos hechos, no son sino las dos
caras del imperialismo. Todo esto ni el más lerdo podría negarlo, mas la
cuestión esencial que los comunistas hemos de ver en esta situación, es definir
quien se haya a la ofensiva y quien a la defensiva; pues confundir, como hace
el CORIM, los golpes del imperialismo yanqui en su afán de convertirse en
superpotencia, con la ofensiva de la revolución mundial, es caer en la ceguera
más absurda.
Nadie en sus
cabales puede negar hoy el aumento de la explotación y la opresión. Entonces
¿por qué no estamos ante un gran auge de la revolución proletaria en vista del
aumento de las contradicciones? La respuesta es muy sencilla: Carecemos de
Partidos marxistas-leninistas-maoístas. Pero, ¡sí continua habiendo Partidos
Comunistas! Nos dirán algunos. Mas lo realmente cierto es que la mayoría de
dichos Partidos o han devenido en revisionistas –lo que es lo mismo: en
partidos burgueses para obreros-, o se hayan debilitados a causa de la ofensiva
contrarrevolucionaria general del imperialismo y el revisionismo y porque
carecen de línea ideológica y política acertadas.
A pesar de la
reiteración y porque es de suma importancia hoy, no hemos de olvidar lo
siguiente: ¡El imperialismo se haya a la ofensiva y el proletariado a la
defensiva!.
Objetivamente,
tampoco hay que olvidar, que partimos del principio de que la sustitución de lo
viejo por lo nuevo es en sí una ley universal, eterna, ineludible e
incuestionable. En consecuencia, lo nuevo sigue siendo el proletariado, la
nueva clase que surge en la historia con el fin de terminar con las clases y
lucha de clases. Su ideología completa es el comunismo y, al mismo tiempo, un sistema social; ambos son
diferentes a cualquier otra ideología y sistema social habidos, siendo los más
completos, progresistas, revolucionarios y racionales desarrollados en toda la
historia de la humanidad. Por lo tanto, independientemente de la voluntad del
hombre, el socialismo terminará por reemplazar al capitalismo. Esta es una ley
objetiva que tarde o temprano se cumplirá, a pesar de todos los impedimentos
que traten de imponer los reaccionarios hoy y en la perspectiva. Ni los
reaccionarios ni nosotros podemos poner freno a la rueda de la historia y,
tarde o temprano, se producirá la revolución y su triunfo. Si no somos
nosotros, serán nuestros hijos, nietos o biznietos, quienes lo logren. Pero
también hemos de hacer ver a los que hoy dicen que no es posible la revolución
que, al igual que la vida del árbol es imposible sin sus raíces, nosotros hemos
de ser, somos nosotros, esa esencia oculta que hace florecer las plantas cada
primavera. Constituimos esas imprescindibles raíces alimentadas de
marxismo-leninismo-maoísmo y de voluntad de servir a la clase, que harán
posible mañana el florar de la futura nueva gran ola y, por lo tanto, estamos
obligados a cumplir con nuestras tareas. Pero, porque las necesidades
históricas se hayan de cumplir, tampoco hemos de relegar al futuro lo que hoy
se demanda. Y, si por casualidad o necesidad histórica, cumpliendo
adecuadamente con nuestras tareas, nos surge la posibilidad de iniciar y
triunfar, estaremos prestos a asumir la tarea sin esperar a que los que nos
sigan lo hagan.
Hoy, en
consecuencia, hemos de asumir plenamente los momentos y situaciones que nos han
tocado vivir y bregar sin descanso por nuestras tareas inmediatas actuales; las
cuales no son otras que, continuar la lucha por la entronización en el mundo
del maoísmo como tercero y principal, desarrollando una correcta y completa
lucha de dos líneas, combatiendo al revisionismo y el oportunismo, dirigir el
repliegue político general de la revolución y su expresión aquí, aglutinar a
los comunistas forjando en nuestro país la nueva fracción roja que culmine la
reconstitución del Partido y organizar a la clase y las masas partiendo de sus
luchas cotidianas por mantener conquistas y derechos y lograr otras en la
perspectiva de la futura nueva gran ola y el Poder.
Jamás, ninguna
otra clase revolucionaria en la historia de la humanidad pudo contar con las
armas con que cuenta hoy la clase obrera. Nuestras verdades incuestionables han
marcado la tierra en pocos años, siempre en beneficio de las clases oprimidas.
Que quede claro que los beneficios recibidos por la clase obrera y las masas
fue inmenso mientras duró, como nunca antes porque antes siempre se benefició a
grupúsculos, que siempre han tratado a la humanidad como el amo que da sus
despojos al perro. La clase obrera pronto se dará cuenta del inmenso daño que
se ha generado con los ataques a la ideología, de lo que se ha perdido con la
restauración del capitalismo y todo lo perdido será reconquistado a sangre y
fuego. A sido el cielo lo que hemos perdido y hay que reconquistarlo, no es tan
complicado volver a asaltar los cielos.
Más que nunca,
hemos de defender la grandeza del marxismo, del socialismo, de la dictadura del
proletariado, del Partido; explicar arduamente las transformaciones
extraordinarias logradas en pocos años bajo la dictadura del proletariado.
¿Quién puede rebatir y argumentar contra la potencialidad de las relaciones de
producción del socialismo, cuando lo que demoró en Inglaterra 250 años, los
comunistas lo logramos en pocas decenas? ¡Nadie! Si no es con habladurías y
mentiras.
Hemos de defender
el materialismo dialéctico, siendo lo medular la ley de la contradicción,
frente al idealismo subjetivo de las clases reaccionarias; pues el idealismo de
la burguesía castra las conciencias y adormece a la clase y las masas. No
estamos para tiempos de ambigüedades, pues para que avance la revolución hemos
de contender con violencia y generar grandes separaciones. Sólo un gran
desorden puede traer un nuevo orden. Hemos tenido insuficiente caos y hay que
generar más, hacerlo a nivel de ideas, pues mover ideas es vital para crear opinión
pública, sin eso no podemos conquistar el Poder. Defender la dictadura del
proletariado, frente al viejo cuento de totalitarismo del imperialismo, pues
quieren aturdirnos. A los reaccionarios les corresponde hablar y loar el
pacifismo, la paz de las bayonetas. Son dos posiciones, el imperialismo tiene
su paz y cada uno maneja su guerra. Tienen un empeño desenfrenado en hablar de
paz, de pacificación, de diálogo, desbordante desenfreno de pacifismo burgués
ramplón, veneno para emponzoñar a las masas. Hablan de paz, pero el mundo se
estremece con guerras brutales, con armas desconocidas que agudizan la
carnicería imperialista.
Hay un sinfín de
cosas que tienen que reventar, la rebatiña del imperialismo, USA vocifera con
su poderío para sembrar el pánico. El nuevo gendarme se presenta como todo poderoso y cada día se apoya en
armas atómicas, hacen chantaje con armas nucleares, sueñan con la “pax romana”, pero se olvidan que esa paz
se impuso con legiones de hierro a los oprimidos. Hemos de desenmascarar toda
esa propaganda pacifista burguesa y pequeño-burguesa pues es defensa de su
dictadura burguesa y las pitanzas con que se paga a la recua de imbéciles que
la sostienen.
El CORIM tiene la
obsesión de ver únicamente las contradicciones antagónicas con el imperialismo,
se centra tanto en ellas, que sitúan al mismo nivel las contradicciones en el
seno del pueblo, las cuales no son antagónicas, de esta forma, menospreciando
al Partido, la clase y las masas, ponen por encima de los intereses de la clase
y la revolución sus propios apetitos personales, deviniendo en podridos
revisionistas y sirviendo así al imperialismo y la reacción. Por esta razón,
hoy más que nunca hemos de poner énfasis en un correcto análisis de las
contradicciones y el empleo de métodos democráticos para resolver las
contradicciones no antagónicas en el seno de la clase y el pueblo, las
contradicciones en el seno del MRI, para desenmascarar a aquellos que tratan de
debilitarlo y destruirlo con el fin de impedir la perspectiva de la reconstitución
de la IC y el desarrollo de la Futura Nueva Gran Ola de la Revolución
Proletaria Mundial y manejarlo en función de sus propios intereses.
Es un hecho que,
a pesar de contar con línea roja proletaria, tras la aparición del Manifiesto
el proletariado sufre su primera derrota en casi toda Europa¡Error! Marcador
no definido.. La línea roja proletaria, a todo lo largo de la historia
del Partido, se ha encontrado muchas veces en minoría. Esto es más patente hoy
en el MRI, donde incluso se están comenzando a defender posturas abiertamente
revisionistas.
Como complemento
de los problemas por los que atravesamos, y para añadir más leña al fuego,
desde el Bloque Escisionista surgido en el seno del PCP se acusa al Presidente
Víctor de ser un “agente del CESID”.
El revisionismo es siempre recalcitrante, por más que se empeñe en lo contrario
siempre repite los mismos tópicos. No nos preocupan sus insultos, caminamos por
la senda acertada, firme y segura, del marxismo-leninismo-maoísmo, sus viles
ataques lo prueban.
¿No son estos
síntomas de que la línea roja se encuentra en dificultades? Ciertamente. Así,
lo que hacemos es bregar por una correcta lucha de dos líneas, desarrollarla en
base al marxismo-leninismo-maoísmo y esperar. La sabia imperecedera de nuestro
pueblo nos enseña:” Tiempo le pido al tiempo y el tiempo, tiempo me da”. Tiempo
para comprender los nuevos, complejos y difíciles problemas; tiempo para
enfrentar el repliegue político general de la revolución proletaria mundial;
tiempo para derrotar las posiciones liquidacionistas y revisionistas que
acechan a los Partidos Comunistas; tiempo para culminar la reconstitución del
Partido y dirigir las luchas de la clase en la perspectiva del Poder; tiempo,
en definitiva, para luchar, fracasar, volver a luchar y triunfar. En el marco
particular de la lucha contra el revisionismo aquí y ahora, hemos de continuar
con el análisis y crítica del período de reconstitución de los 60-70, pues
continuarán con sus posturas revisionistas, su teoría de las fuerzas
productivas, su revolución democrático-popular para negar la socialista y
enarbolando banderas republicanas frente a la roja de del Partido y la clase.
Otro problema particular sobre el que hemos de profundizar es sobre la
situación de la mujer, la mitad de lo que brilla bajo el sol como fuera
definido. Nuestro punto de partida ha de ser el análisis de su opresión como
clase y como mujer, pues se ha agravado en los dos aspectos. Cada hora se
maltrata a 30 mujeres, lo que supone más de 400.000 anuales y la resultante de 75
asesinadas de las que el 95% se hallaba en trámites de separación. La realidad
es que el crimen encubierto más extendido es la agresión psíquica y física que
sufre la mujer, más teniendo en cuenta que la denuncia se produce sólo después
padecer una media de 7 años de malos tratos. La burguesía mantiene su ideología
sexista, sólo considera a la mujer como un objeto más a explotar, oprimir,
poseer como algo vistoso y modificar su conducta en pro del hombre y el sexo.
Enero-marzo, 1998
Comité Central
Partido Comunista de España
Nota.
Artículo aparecido en el nº 20 de Bandera Roja