Estado Español, 2 de Febrero de 2001

     Dr. Valentín Paniagua

     Presidente de la República del Perú.

     Sr. Presidente:

     Como es de pleno conocimiento público, el Dr. Abimael Guzmán Reinoso se encuentra prisionero desde 1992 en el Penal Militar de la Base Naval del Callao sufriendo una ilegal, injusta y absolutamente arbitraria condena de cadena perpetua dictada por un tribunal militar de jueces encapuchados, tras un aberrante proceso judicial en el que fueron violadas todas las normas constitucionales y judiciales entonces vigentes en su país, los tratados internacionales suscritos por el Perú y todos los principios y leyes que rigen en los países mínimamente civilizados. En los casi nueve años transcurridos, el Dr. Abimael Guzmán Reinoso ha sido víctima del ensañamiento morboso del que fue Presidente de la República: Alberto Fujimori, y de sus testaferro y perro de presa bien pagado: Vladimiro Montesinos, siendo sometido al más bárbaro sistema carcelario de aislamiento y encierro permanente, que ha conculcado todos los derechos fundamentales habidos y por haber, partiendo del incuestionable derecho a la defensa legal.

     En la misma situación se encuentra la Sra. Elena Iparraguirre, padeciendo las mismas condiciones humillantes y vejatorias de reclusión.

     En justa protesta ante esta situación el Dr. Abimael Guzmán Reinoso y la Sra. Elena Iparraguirre, realizaron una huelga de hambre de veinte días de duración, del 1 al 20 de mayo del pasado año 2000.

     El 20 de noviembre del 2000, el Dr. Abimael Guzmán Reinoso, la Sra. Elena Iparraguirre, y los señores Oscar Ramírez y Peter Cárdenas, los cuales se hayan también recluidos en el penal de la Marina, enviaron una carta dirigida a Ud. en su condición de Presidente de la República, al Premier Sr. Pérez de Cuellar, al Ministro de Justicia Sr. García Sayán y al Comandante General de la Marina Sr. Víctor Ramos, en la que exigen los puntos siguientes:

     Transcurridos los sesenta días de espera y al no haber obtenido respuesta a su carta de noviembre, de Ud., ni de las demás autoridades, el Dr. Abimael Guzmán Reinoso, la Sra. Elena Iparraguirre y los Srs. Oscar Ramírez y Peter Cárdenas, han iniciado, a partir del día 25 de enero del 2001, una huelga de hambre indefinida. Hemos de resaltar y subrayar aquí el hecho conocido de que el Dr. Abimael Guzmán Reinoso se encuentra en muy delicado estado de salud, situación que se ve agravada al no ingerir alimentos y no poder tomar sus medicinas habituales, condición que tenderá a agravarse en la medida que transcurran los días de huelga de hambre.

     Es mundialmente conocido que el año 1993 el Dr. Abimael Guzmán Reinoso y la Sra. Elena Iparraguirre plantearon al entonces régimen de Fujimori una propuesta de conversaciones para el establecimiento, bajo ciertas condiciones, de un acuerdo de paz, como necesidad y en beneficio del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto y en función de la lucha por la paz, la democracia y el desarrollo que el Estado Peruano requiere y demanda. Dicha ronda de conversaciones fue incumplida por el régimen de Fujimori, negándole al país, que hoy Ud. preside, la posibilidad de concretar una solución política a los urgentes y gravísimos problemas por los que atraviesa. Muy al contrario, al pueblo peruano se le ha seguido hundiendo, más cada día, en el hambre, la miseria, el desempleo y la pérdida de todos sus derechos fundamentales, siendo víctima cotidiana del aumento de la persecución, la cárcel y el genocidio y, su atormentada patria, con la que nos unen lazos históricos imborrables, ha sido aherrojada a una cada vez más feroz y creciente dependencia, es arrastrada por el fango y convertida en el más ignominioso ejemplo mundial del robo, el crimen, el soborno y el cinismo sin límites de sus gobernantes.

     Hoy, Sr. Presidente, la situación debe y tiene que cambiar. Más aún, si sus promesas de encabezar un gobierno de unidad y reconciliación nacional y promover el establecimiento de una Comisión de la Verdad, pasan de ser unos deseos más y se concretan en hechos en beneficio del pueblo y la nación peruana.

     Ante los hechos expuestos y con el respeto que nos merecen sus promesas, le rogamos a usted y al Gobierno que preside, la atención a las justas y razonables demandas del Dr. Abimael Guzmán Reinoso y los demás prisioneros políticos que se encuentran en huelga de hambre indefinida. Sobre sus espaldas y las del Gobierno que preside, recaen las responsabilidades de los daños que pudieran producirse en la salud e integridad física de quienes se han visto forzados a adoptar medidas extremas de lucha para ser escuchados, así como las consecuencias políticas que pudieran derivarse del agravamiento de la presente situación.

     Atentamente.

     Por el Comité Permanente del Partido Comunista de España

     Presidente Víctor