¡Proletarios de todos los países, uníos!

Del Comité Permanente del Partido Comunista de España

Al Comité Permanente del Partido Comunista de Colombia-Maoísta

Camaradas del Partido Comunista de Colombia-Maoísta:

Transmitiéndoles nuestros más fraternales y camaraderiles deseos, saludamos al Presidente Saúl, al Comité Permanente del Partido Comunista de Colombia-Maoísta, al Comité Central del Partido Comunista de Colombia-Maoísta, a los cuadros y militantes del Partido Comunista de Colombia-Maoísta y al proletariado y las masas de nuestro pueblo hermano colombiano.

El marxismo-leninismo-maoísmo nos enseña que en el estudio de un problema, debemos tomar como punto de partida los fenómenos que se pueden ver y sentir, y explorar la esencia que se disimula tras ellos con el fin de descubrir la naturaleza y las contradicciones de las cosas objetivas, nos exige la unidad de la lógica y de la historia. Las ideas son el reflejo de la existencia objetiva mientras que la lógica se deriva de la historia. Así, partiendo del principio insoslayable que nos guía a los marxistas-leninistas-maoístas, a los comunistas hoy, unidad-crítica-unidad, con el objetivo de profundizar en nuestras discusiones y fortalecer nuestros lazos como Partidos Comunistas hermanos e iguales, pasamos a dar respuesta a su carta de agosto, de 2004.

Nuestra ideología científica, desde su nacimiento y a lo largo de todo su proceso de desarrollo, se puede reducir a una sola denominación y un solo hecho: LUCHA; ninguno de los pasos que ha dado la clase desde su nacimiento como clase para sí hasta hoy, ninguna de las conquistas de la ideología de la clase obrera se consiguió sin lucha contra todas las posiciones que le eran profundamente hostiles. La lucha contra el socialismo premarxista, como reflejo de los restos del antiguo régimen al seno de la clase obrera fue pronto saldada y se abrió la lucha al seno del marxismo como lucha contra el revisionismo. Se dieron dolorosas rupturas y expulsiones en las organizaciones de clase desde sus inicios, pues pronto se comprendió que la escisión con todos aquellos que reflejaban las ideas de la burguesía en nuestro seno, no sólo era justa sino necesaria e imprescindible. Mas, con la escisión y expulsión con los detentadores de las ideas burguesas a nuestro seno, no termina el proceso, muy al contrario, las ideas contrarias a la clase siempre buscan otros caminos para continuar influyendo en la clase obrera como corrientes antimarxistas en nuestro seno o bien se convierten en partidos burgueses para obreros al seno del proletariado y las masas.

Nadie duda hoy que C. Marx y F. Engels, lucharon por que se reconociese a la clase obrera como la única clase detentadora de los principios del socialismo, por dotarla de sus bases ideológicas y políticas, de su programa. Para desarrollar esta magna tarea no conciliaron sino que combatieron y abiertamente saldaron cuentas con los detentadores del socialismo feudal, del socialismo pequeñoburgués, del socialismo “verdadero”, del socialismo burgués, del socialismo y el comunismo crítico-utópico. Así, en este proceso de lucha, el marxismo pasó a ser asumido por la clase obrera y el punto clave de demarcación de los que se sustentaban en auténticas ideas y principios revolucionarios, frente a aquellos que continuaron tratando de desvirtuarlo de despojarlo de su auténtico espíritu revolucionario de clase.

Lenin, comenzó su batallar reafirmando la defensa y aplicación del marxismo, distinguiéndolo claramente de los que trataron de continuar despojándolo de su contenido revolucionario, definiendo nuestra ideología científica como marxismo revolucionario. Firmemente definido, fortaleció y desarrolló el marxismo en duras batallas contra el oportunismo de la II Internacional, pasando a su certera aplicación a las condiciones concretas de la Rusia zarista y dirigiendo al Partido, al proletariado y el campesinado, alcanzó el gran hito de la Revolución de Octubre, que conquistó el Poder para el Partido Comunista y la clase obrera, implantó la Dictadura del Proletariado e inició la construcción del socialismo.

El Pte Mao Tsetung, como antes hicieran Marx, Engels, Lenin y el camarada Stalin, mantuvo el rumbo marcado por la revolución de Octubre y desarrolló la más grande gesta conocida en un país semifeudal, con un fuerte capitalismo burocrático y dependiente del imperialismo. Para desarrollar esta magna tarea hubo de partir de la asunción del marxismo-leninismo combatiendo a todos aquellos que trataban de dervirtuarlo en China. Terminada la revolución democrática continuó desarrollando a continuación la revolución socialista implantando la Dictadura del Proletariado y el Pueblo en el país más poblado de la tierra y nos dotó del hecho más trascendente para impulsar la construcción del socialismo y conjurar la restauración capitalista: La Gran Revolución Proletaria. Encabezando la lucha contra el revisionismo contemporáneo, nos dotó de la tercera y superior etapa del marxismo y en todo su proceso de lucha armó a los comunistas para las futuras batallas por venir que nos llevarán al hundimiento definitivo del imperialismo, la reacción y el revisionismo y a la construcción del socialismo y el comunismo.

Ustedes dicen que el “llamado a la unidad del MCI, debe contemplar la situación actual de los diferentes puntos de vista y opiniones sobre el desarrollo de nuestra ideología científica”. Precisamente por eso, porque tenemos una clara visión del MCI, de sus diferentes corrientes y manifestaciones, de cómo se expresa el revisionismo hoy entre las filas del proletariado, de la importancia y clara definición de la base ideológica como parte de la superestructura, afirmamos -como lo venimos haciendo desde 1987- que hoy ser comunista es ser marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta y quiénes nieguen el maoísmo pierden la condición de comunista que dicen detentar. Veamos, pues, la situación del MCI a la luz de nuestra ideología científica, sus desarrollos y sus enseñanzas.

La cuestión principal, lo esencial para los que niegan el maoísmo, no estriba en reconocer o no la importancia del maoísmo, en considerar un “ismo” más o menos, como dicen ustedes, lo esencial de la sistematización del maoísmo, del reconocimiento de la tercera etapa y superior de nuestra ideología, es ver nuestra ideología científica de forma dialéctica, no de manera dogmática como hacen la mayoría de los que hoy fungen de comunistas, asuman o no el maoísmo como tercero y principal; lo fundamental, la esencia, lo que diferencia a los comunistas de los que no lo son, tiene que ver con lo que el gran Lenin nos enseña respecto a que no sólo es marxista quién reconoce la lucha de clases, sino quién hace extensivo a dicho reconocimiento el reconocimiento de la toma del Poder político por el Partido del proletariado y la implantación de la dictadura del proletariado y a lo que hoy hemos de extender la necesidad del reconocimiento de la guerra popular en tanto que estrategia militar del proletariado de aplicación universal.

Combatir al revisionismo y el oportunismo, sigue siendo una premisa necesaria e incuestionable para impulsar la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial y desarrollar con éxito la lucha contra el imperialismo y la reacción. Vivimos en la etapa superior y última de la burguesía: el imperialismo; etapa en el socialismo reemplazará inevitablemente al capitalismo y este reemplazo se hará por medios revolucionarios, por medio de la violencia revolucionaria, por medio de la aplicación concreta de cada Partido Comunista del marxismo-leninismo-maoísmo, de la aplicación concreta al arte de la guerra de la universal estrategia militar del proletariado: la guerra popular.

Con la revolución de Octubre se inició la era de la revolución proletaria mundial. En el más de un siglo de pervivencia del imperialismo y de la era de la revolución proletaria mundial, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, se ha agudizado y alcanzado un grado de virulencia inimaginable, sin precedentes en épocas históricas pasadas, por lo que la revolución proletaria es una necesidad objetiva. Esa es su correcta interpretación y así hay que entenderlo, pues hablar de necesidad objetiva, significa que este hecho objetivo no puede ser modificado por la voluntad de los hombres. Quiérase o no la perspectiva histórica del hundimiento definitivo del imperialismo y el avance de la revolución proletaria se producirá.

De lo anterior se desprende que las tareas del proletariado, de su Partido de vanguardia marxista-leninista-maoísta, son las de unir alrededor de él a todos los proletarios, masas y pueblos oprimidos por el imperialismo, con el fin de eliminar este mundo de horrores, tomar el poder político implantando la dictadura del proletariado o dictadura conjunta del proletariado y el pueblo y barrer definitivamente al imperialismo, al revisionismo y la reacción. Para lograr estas metas, hemos de combatir aquellas posiciones contrarias a los principios de la clase de la mayoría de los que se consideran comunistas e incluso de algunos que se autodenominan marxistas-leninistas-maoístas y que, en esencia, no son más que diferentes formas de negar en los hechos los principios de la clase, de aquellos que propagan, al igual que el imperialismo y la reacción, que el “marxismo ha fracasado”, que predican en los hechos la caducidad y el “fracaso del comunismo”. Si reflexionamos en serio un poco, veremos como aún entre los que dicen haber asumido el maoísmo comienzan a surgir quiénes tratan de despojarlo de su contenido revolucionario para adoptarlo a ideas pequeño-burguesas, veremos como plantean que la contradicción principal hoy en el mundo es burguesía-proletariado y no imperialismo-países dependientes, veremos como plantean que el carácter de la revolución en las naciones de América Latina es socialista, etc. Como vemos, no son más que el revisionismo de siempre, con otro ropaje, con otras formas, pero lo esencial es que son revisionistas de hoy, que no esperan a que la clase tome el Poder para implantar los cuatro cambios, infligir más derrotas al proletariado e impedir su avance hacía la revolución proletaria, el socialismo y el comunismo. ¿No ha ocurrido esto en el Perú?

La mayoría de los revisionistas se reafirman, de palabra o hechos, en la vía pacífica al socialismo o no despliegan ninguna actividad en la perspectiva del Poder. Haciendo malabarismos con las condiciones objetivas y subjetivas, lo que significan realmente y que no vamos a detallarles aquí, siempre argumentan que no existen unas u otras condiciones. En esencia es cómo enmascaran la vía pacífica, con lo que habría que preguntarse ¿existe una posibilidad real para la clase obrera de tomar el poder pacíficamente? ¿En qué países se puede hacer realidad este hecho? Hoy, no solamente los principales países imperialistas de Europa, América del Norte y Asia, están armados hasta los dientes y han reforzado sus estados e instituciones para impedir la toma del poder por la clase obrera y el pueblo, sino que también los países dependientes del imperialismo han seguido los pasos que les marca el imperialismo para reforzar y reprimir de forma preventiva al proletariado y las masas. ¿Es posible que dejen tomar el poder pacíficamente a la clase obrera y el pueblo?

Desde la Comuna de París, la historia ha demostrado que por regla general la burguesía no quiere abandonar el poder, trata de resistir, ha empleado la fuerza contra el proletariado y las masas para impedir la toma del poder por la clase. Si bien es cierto que en el trascurso de la revolución de Octubre habían sido previstos el método pacífico y el método violento pues, antes de Julio de 1917, Lenin consideraba obtener la victoria por el método pacífico, los acontecimientos mostraron claramente que era imposible lograr pacíficamente el poder por el proletariado. Se cambió de método y fue después de tres meses de preparación para la lucha armada cuando se obtuvo la victoria de la revolución de Octubre. Después de la revolución de Octubre y de la toma del poder por el proletariado, Lenin consideraba otra vez emplear el método pacífico para eliminar el capitalismo y realizar las transformaciones socialistas gracias al método de "la indemnización", mas la burguesía, en colusión con catorce países imperialistas, desencadenó un levantamiento armado contrarrevolucionario y una intervención armada. La victoria de la revolución de Octubre no se consolidó sino después de tres años de lucha armada bajo la dirección del Partido Comunista.

Lenin, desarrolló los principios orgánicos sobre el carácter que debía tener todo Partido Comunista y para qué era el instrumento de la clase. Así, algunas de nuestras diferencias básicas, con los que se sustentan en posiciones revisionistas, han sido: Partido de vanguardia o Partido de masas, interrelación entre el trabajo abierto y cerrado, vía pacífica o vía revolucionaria armada para la conquista del Poder. Hoy como ayer, todo Partido Comunista y las fuerzas revolucionarias de cada país deben tener las ideas claras al respecto. Sobre a la primera cuestión, consideramos que un Partido Comunista es la vanguardia organizada de la clase obrera, su heroico combatiente y tiene carácter de masas porque dirige al proletariado y a las masas hacía la conquista del Poder; en segundo lugar, todo Partido Comunista o es clandestino o no es nada y ha de desarrollar una correcta interrelación entre el trabajo abierto y el trabajo clandestino en función del poder; respecto a la tercera cuestión, todo Partido Comunista ha de tener abiertas las dos opciones: la conquista del poder por la vía pacífica y la toma del poder por la violencia revolucionaria. En la actualidad consideramos que ha de forjarse como Partido militarizado y prepararse, como tarea principal, para la aplicación, a las condiciones de cada revolución, de la estrategia militar del proletariado, hoy: la guerra popular. Nunca se ha dado, hasta ahora, la circunstancia y no se ha de descuidar tampoco la posibilidad de la toma pacífica del Poder, si se diesen las circunstancias concretas que lo permitiesen, el Partido Comunista que lo lograse debería dar los pasos necesarios, inmediatamente, para el armamento general de la clase y las masas a fin de conjurar los intentos de restauración capitalista.

Como hemos dicho, los revisionistas tratan de fundamentar siempre sus posiciones en “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo” de Lenin, para negar las condiciones objetivas y subjetivas, con el objetivo de centrar siempre en los métodos abiertos y en la vía pacífica; los dogmáticos, por el contrario, centran en la vía armada y olvidan de forma consciente la interrelación entre el trabajo abierto y el cerrado, niegan la organización y preparación del Partido, la clase obrera y las masas, para la aplicación de la estrategia militar del proletariado a las condiciones de cada revolución.

¿Porqué la clandestinidad del Partido y la preparación para la guerra popular? Marx y Engels señalaron siempre que el Estado es un organismo de dominación de clase, un organismo de opresión de una clase por otra. Siempre que la burguesía ve su existencia amenazada, utiliza la violencia. Las clases explotadoras no emplean la violencia solamente para luchar contra el régimen socialista después del establecimiento por el proletariado de la dictadura del proletariado, la utiliza también para reprimir a la clase con sus medidas represivas preventivas y más cuando se levanta para tomar el poder. La historia ha demostrado que desde cuando entrevé una revolución o la más mínima posibilidad de que se desate, se esfuerza en aniquilarla por la violencia.

El revisionismo sostiene, por el contrario, que la violencia del estado es consecuencia del levantamiento revolucionario de la clase y hay que impedir los métodos revolucionarios de lucha para evitar la represión y centrar en la vía pacífica. La represión no es únicamente consecuencia de una gran revolución, sino que es consecuencia de la resistencia del proletariado y las masas ante la opresión y explotación de la burguesía y toda revolución no puede dejar de pasar por una guerra civil. Es una ley. El revisionismo no ve más que el lado negativo de la guerra y no su lado positivo, no presenta mas que una vista parcial del problema de la guerra. Y hablar únicamente del carácter destructivo de la guerra, como hace el revisionismo, es dañino para la revolución proletaria.

La mayoría de los Partidos que hoy siguen definiéndose como marxistas-leninistas, sostenían en los sesenta que las democracias populares de Europa oriental construyeron el socialismo sin recurrir a la guerra civil. ¿Acaso en estos países, la guerra civil no se insertó en la guerra internacional y, para ellos, guerra civil y guerra internacional se hicieron una sola? La reacción de estos países fue barrida de raíz por la escoba de hierro del Ejército rojo de la Unión Soviética. Decir que no hubo guerra civil en estos países es mirar el problema desde un punto de vista formal y rehusar ver la naturaleza real de la guerra.

Para sustentar su defensa del “Parlamento burgués” y la defensa de la vía pacífica, decían que en los países de Europa oriental los parlamentos se convirtieron en estructuras que representaban ampliamente los intereses del pueblo. Empeñados en negar la realidad, ocultaban que estos parlamentos eran totalmente diferentes de los parlamentos burgueses, lo único común que tenían era únicamente el nombre.

También sostiene el revisionismo que es muy difícil hacer la revolución y construir el socialismo en los países occidentales, porque en estos países la influencia de la burguesía es muy profunda y se ha infiltrado por todas partes.

Cierto es que en los países capitalistas occidentales el nivel de empleo y las tasas de salarios siempre han sido más elevados como consecuencia de la gran riqueza que proviene, principalmente, de la explotación de los países dependientes, que la influencia de la burguesía sobre los trabajadores es más profunda y que todas estas circunstancias hacen que la revolución sea más difícil, más si tenemos en cuenta que esta influencia de las ideas burguesas ha contado con la inestimable alianza de la acción del revisionismo, que su acción liquidadora ha sido más profunda y constante. Pero estas circunstancias han cambiado y el recorte del cupón se acelera en los países imperialistas, por lo que toma mayor importancia el desarrollo de la lucha política e ideológica, de la defensa de derechos y conquistas en función del poder y no como ha hecho el revisionismo, que siempre se olvida, soslaya, la importancia que tiene la lucha ideológica, la transformación del hombre.

Lenin dice: "Es inevitable que el nivel de conciencia de la población, sus tentativas de realizar tal o cual proyecto, etc., se reflejen en el carácter especifico de su marcha hacia el socialismo". Nuestro principio de la primacía de la ideología y la política, es cuestión inexcusable que tiende a elevar la conciencia política de la clase obrera y las masas.

La mayoría de los Partidos del MCI fundamentan su acción en la consolidación del parlamentarismo, de lo logrado por la lucha del proletariado y las concesiones de la burguesía, aunque en realidad su brega enmascara que la única consolidación que buscan es la del estado burgués. No comprenden que la consolidación existente hoy sólo puede ser relativa. ¿Cómo podría ser definitiva la consolidación del estado burgués? ¿Si desde el comienzo de la humanidad los hombres no se hubieran muerto, si se hubiesen "consolidado todos definitivamente", en qué se hubiera convertido el mundo? No comprenden que en el universo y sobre la tierra, toda cosa nace, se desarrolla y muere sin cesar y no puede consolidarse definitivamente.

La burguesía no sólo terminará inevitablemente por morir, sino que ha atravesado además, en el transcurso del proceso de su evolución por tres etapas: revolución, asentamiento y decadencia. Cada una de esas etapas ha conducido a la etapa siguiente; no puede consolidarse. Cuando la etapa revolucionaria llegó a su fin, la vieja condición revolucionaria de la burguesía dio paso a los cambios cuantitativos de su propio desarrollo y se transformó en una nueva etapa de su desarrollo, lo mismo ocurrió con su etapa de asentamiento, al igual que con su etapa superior y última, decadencia, el imperialismo que implica un salto cualitativo. En el proceso de surgimiento y desarrollo del revisionismo, evidentemente, no hay sólo cambios cuantitativos, también se manifiestan cambios cualitativos y cambios cualitativos parciales que hay que ir desentrañando y combatiendo. En las diferentes sociedades humanas, en el transcurso del proceso de su nacimiento hasta que logran la sustitución de la vieja organización social por otra nueva sociedad, se atraviesan diversas etapas: irrumpen en la historia, triunfan e implantan, se desarrollan y entran en decadencia hasta ser sustituidas por otra nueva organización social superior. Desde su nacimiento a su muerte, el proceso es tanto un proceso de cambios cuantitativos como un proceso de cambios cualitativos parciales ininterrumpidos.

¿Cómo se puede uno definir como comunista sin asumir los cambios cualitativos y cuantitativos que se han desenvuelto en los últimos 150 años? En el proceso del desarrollo de la clase, como clase para sí, se están dando procesos de crecimiento cuantitativo que implican también transformación cualitativa. El revisionismo ha experimentado cambios cuantitativos y cualitativos y seguirá experimentándolos hasta que todos o ninguno entremos al comunismo.

En el cuerpo humano las células se dividen sin cesar. Las viejas células mueren y nuevas células nacen constantemente. Con la muerte del hombre se produce un cambio cualitativo completo. Este cambio cualitativo se realiza pasando por cambios cuantitativos que se producen de manera ininterrumpida y cambios cualitativos parciales constantes inherentes a los cambios cuantitativos. El cambio cualitativo y el cambio cuantitativo constituyen una unidad de contrarios. En un cambio cuantitativo hay cambios cualitativos parciales. No se debe decir que no hay cambios cualitativos en un cambio cuantitativo. De igual modo en un cambio cualitativo hay cambios cuantitativos. No hay que decir que no hay cambios cuantitativos en un cambio cualitativo.

Cuando se trata de un proceso largo, antes de la aparición del cambio cualitativo final, forzosamente hay cambios cuantitativos ininterrumpidos y numerosos cambios cualitativos parciales. Si no hay cambios cualitativos parciales ni numerosos cambios cuantitativos, el cambio cualitativo final no puede producirse. Es combatiendo constantemente al revisionismo, como a través de cambios cualitativos parciales, que nos desarrollamos y reforzamos de manera ininterrumpida la línea roja proletaria al seno del Partido, teniendo siempre en cuenta el principio de que allí donde hay tres personas, hay tres posiciones: una posición roja, una posición de derechas y una posición izquierdista, y que hemos de saber ver en cada momento qué posición es la más peligrosa para el avance de la posición roja proletaria y combatirla en alianza táctica con la otra posición.

La derrota del viejo revisionismo fue un cambio cualitativo que se realizó pasando por cambios cuantitativos. Lenin hubo de criticar y demoler cada una de sus posiciones, parte por parte. Este cambio cuantitativo implicó igualmente cambios cualitativos parciales con la aparición de la Internacional dos y media. La lucha contra el viejo revisionismo conoció etapas diferentes. Cada una de las luchas sucesivas que libró contra las diferentes manifestaciones revisionistas surgidas tenía ciertas características diferentes de las del revisionismo precedente. El proceso de lucha contra el viejo revisionismo nos legó el marxismo-leninismo y significó una transformación cualitativa del marxismo revolucionario.

¿Son antagónicas o no antagónicas las contradicciones existentes entre los que, de una forma u otra, niegan el maoísmo como tercero y principal y los que lo hemos asumido? ¿Cómo se puede conciliar con el revisionismo de viejo tipo, con el revisionismo de nuevo tipo y con el revisionismo contemporáneo? ¿Cómo se puede afirmar, como dicen ustedes respecto al maoísmo, que “no podemos como punto de partida obligar a otros a asumirlo”? ¿No están manifestando con esto temor y desconfianza en las masas obreras y campesinas? Además. Lo que ustedes plantean, ¿no es reconocer que hay en el MCI quienes tienen contradicciones con nosotros? ¿Acaso las contradicciones entre nosotros y el revisionismo, no son contradicciones irreconciliables?. Mantener el planteamiento que ustedes hacen es diametralmente contrario a la dialéctica, pues todas las contradicciones son irreconciliables. ¿Dónde las contradicciones son reconciliables? Hay contradicciones que son antagónicas y otras que no lo son, pero no se puede decir que hay contradicciones irreconciliables y contradicciones reconciliables. No entender esto es no comprender para nada el abc de la dialéctica.

Como reflejo de las ideas burguesas en nuestro seno, como reflejo de los diferentes cambios cualitativos y cuantitativos, como reflejo del colosal montón de basura acumulado en más de 150 años de historia, el revisionismo constituye un enemigo irreconciliable con las posiciones marxistas-leninistas-maoístas y hay que combatir sus posiciones constantemente y parte por parte, pues las contradicciones entre el revisionismo y nosotros no son contradicciones en el seno del pueblo. Los comunistas, no tratamos de hacer una ensalada rusa, cocinar para un banquete u organizar una fiesta, nuestra tarea es la de dirigir las trasformaciones sociales que la clase y la historia nos demandan y exigen, es dirigir a la clase obrera y las masas hacia la toma del Poder destruyendo, por los medios a nuestro alcance, la vieja, caduca y muerta sociedad, es definir y desarrollar nuestro propio camino independiente de clase en función de nuestros objetivos de clase, en función de los objetivos y metas del proletariado. Nosotros no obligamos a nadie a asumir el maoísmo como tercera y principal etapa de nuestra ideología, simplemente demostramos que hoy ser comunista es ser marxista-leninista-maoísta y solamente asumiendo el maoísmo se puede servir a los intereses de la clase obrera y las masas; quienes no han asumido el maoísmo, a otros sirven, a otros alientan y otros son sus intereses contrarios a los de la clase obrera, las masas y los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo. Están equivocados todos aquellos que no subrayan este problema y no adoptan una actitud de compromiso respecto a combatir todo lo que es revisionismo y sus diferentes manifestaciones, respecto a enarbolar consecuentemente, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo.

Los dogmáticos suelen plantear que el Partido y las organizaciones de la clase están unánimemente unidas, que son sólidos como una roca y que la unanimidad constituye la fuerza motriz del desarrollo de una organización proletaria. Si se admite que en un Partido o una organización hay solamente unidad y unanimidad y que no hay contradicciones internas, si se rehúsa admitir que las contradicciones constituyen la fuerza motriz del desarrollo, no solo de las organizaciones obreras, sino también de la sociedad, se refuta entonces la ley de la universalidad de la contradicción y se abandona la dialéctica. Sin contradicción no hay movimiento. Pues bien, es gracias al movimiento de la lucha de dos líneas al seno del Partido y de las organizaciones obreras y de masas, que nos fortalecemos y depuramos, que forjamos la unidad revolucionaria. Luchamos por la unidad del proletariado y se está en la obligación de luchar por ella precisamente porque no existe la unanimidad. Si la unanimidad fuese perfecta, ¿por qué sería necesario todavía trabajar sin cesar por la unidad de la clase obrera?

Como nos enseña el Pte. Gonzalo, Al igual que todo en el universo, el desarrollo de las cosas nuevas tiene el punto de partida en que la materia plasma el hecho, y ese hecho nuevo no se manifiesta en muchos, es uno sólo el que lo ve y éste ha de hacérselo ver a otros muchos, etapa por etapa, de manera ininterrumpida, pero cada etapa tiene su propio límite. Tomemos el ejemplo de la transformación ideológica que se expresa en cada uno de nosotros. Nuestra transformación parte de una clara dominación de las ideas en que nos han educado desde que nacemos, de las ideas de la clase dominante en la sociedad, por lo que nuestra transformación ideológica dura, comprende, necesita un largo período de nuestra vida. Pero cada movimiento de transformación ideológica tiene siempre un fin, un limite que va marcado nuestros avances en el progreso de desprendimiento de las viejas ideas inculcadas y la asunción de las nuevas. La historia se desenvuelve así, inevitablemente, al principio, solo un número limitado de personas, con su dedicación y esfuerzo, llegan a conocer y desentrañar las leyes. Después, se pasa a que un gran número tome conciencia de ellas. Para pasar del no-conocimiento al conocimiento, es necesario un proceso de práctica, de estudio y de lucha. Al principio, todo el mundo es ignorante, los adivinos capaces de conocer el porvenir nunca han existido. Toda realización se obtiene por la práctica y es a través de todo un proceso erizado de problemas y de fracasos como se hace avanzar progresivamente el conocimiento. Si se quiere conocer las leyes objetivas del desarrollo de los acontecimientos, hay que pasar por la práctica y adoptar una actitud marxista-leninista-maoísta. Hay que comparar los éxitos y los fracasos, practicando y estudiando sin cesar. Solo después de numerosas experiencias de victorias y de derrotas y después de estudios serios, uno puede poner de acuerdo sus propios conocimientos con las leyes objetivas. Si únicamente se tienen experiencias de victorias y no de derrotas, es imposible conocer estas leyes. En 1987, fuimos únicamente dos Partidos Comunistas los que logramos, no sin lucha, hacer un llamamiento a enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, señalando además que, ser comunista hoy era ser marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta. ¿Sigue siendo o no válido este Llamamiento? A nuestro entender, sigue siendo plenamente vigente, y más, es perentorio redoblar esfuerzos por la entronización del maoísmo, en lucha contra todos aquellos que se oponen de una u otra forma.

Es lógico que exista oposición al reconocimiento y establecimiento del maoísmo como tercera etapa y principal de nuestra ideología, pues el establecimiento de toda nueva etapa de desarrollo crea contradicciones y se provoca la oposición de una parte de los que opinan contrariamente a nosotros. En el proceso en el que desarrollamos nuestra propia lucha y formación ideológica, hay cambios cuantitativos ininterrumpidos y cambios cualitativos parciales ininterrumpidos. En el futuro habrá un día en el que las influencias ideológicas capitalistas serán completamente barridas. Ese día, el cambio cualitativo de esta transformación será culminado y habrá un nuevo proceso de cambio cuantitativo en la calidad. También el tránsito del socialismo al comunismo es inevitable. En este proceso, ciertas cosas que pertenecían al período socialista morirán. Incluso en la época del comunismo las cosas se desarrollarán sin cesar. Es posible que el comunismo pase por muchas etapas diferentes. ¿Se puede decir que no habrá más cambio una vez que se haya realizado la sociedad comunista, que todo estará definitivamente consolidado y que sólo habrá cambios cuantitativos pero no cambios cualitativos parciales ininterrumpidos? De ninguna manera se puede afirmar tal cosa.

En Europa, la burguesía y las diferentes formas que adoptan las dictaduras burguesas, tienen una historia de más de 300 años; la ideología y el estilo de trabajo burgués influyen por doquier y en todas las capas sociales y el revisionismo tiene mayores y más profundas raíces. Es por esto por lo que la clase obrera en nuestros países parece ir más lentamente, ha perdido parte de su gran fuerza pasada y está más influenciada por el revisionismo. Contrariamente a esta situación ya hay Partidos que asumimos el maoísmo y avanzamos en nuestro proceso de reconstitución. Hoy, consideramos que las principales manifestaciones de revisionismo a combatir son el denominado “Eurocomunismo” y el economicismo. En América Latina, consideramos que las principales manifestaciones del revisionismo a combatir son las denominadas guevarismo, castrismo y aquellas posiciones liquidacionistas que pugnan por imprimir los cuatro cambios a los procesos de desarrollo de las organizaciones y lucha populares, negando la lucha contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático. La lucha contra el capitalismo burocrático manifiesta un doble carácter: de un lado lucha contra el capital comprador, lucha que entra en el cuadro de la revolución democrática y, del otro lado, lucha contra la gran burguesía, lucha que hace parte de la revolución socialista. Tanto en Europa, como en América Latina, el fin de la revolución es enfrentar, demoler, derrocar primero las tres montañas y después oprimir al enemigo. ¿Sin la violencia revolucionaria del pueblo, expresada en guerra popular, como se podría tener éxito?

Las experiencias históricas de las revoluciones triunfantes han demostrado que la existencia de un Partido Comunista resueltamente sujeto a los principios, forjado en la lucha contra el revisionismo, en la lucha de dos líneas y en la lucha de clases, firmemente arraigado entre lo más hondo y profundo de la clase y las masas, dirigiendo y organizando a la clase y las masas en función del Poder, es garantía de triunfo indispensable. Todas estas características marcan que un Partido Comunista ha alcanzado ya a su madurez y constituyen las condiciones de importancia decisiva para la victoria de la revolución proletaria, por lo que ha de iniciar el asalto al poder siempre que las condiciones así lo permitan y demanden.

Contrariamente, los Partidos herederos del revisionismo contemporáneo combatidos por el Pte. Mao que aún subsisten, los revisionistas dogmáticos de la insurrección de los años sesenta y setenta que no supieron romper acertadamente con el revisionismo contemporáneo y se han convertido en un nuevo revisionismo -existen también los que de palabra han asumido el marxismo-leninismo-maoísmo pero siguen desbocándose hacia una línea oportunista de derechas o de izquierdas-, todos ellos son avanzadillas del imperialismo en nuestras filas, en consecuencia, la única y correcta actitud posible hacia estos partidos es la de desarrollar una línea de crítica consecuente con sus posiciones, acompañada con un mayor ímpetu, por nuestra parte, en el desarrollo de la política independiente de clase.

El Partido bolchevique ruso participó activamente en la revolución democrática y esto le sirvió de ensayo al proletariado para las decisivas batallas de octubre. En 1905 elaboró un programa de revolución democrática, independiente y sujeto a los intereses y objetivos de la clase obrera y el campesinado y contrario a los programas planteados por socialdemócratas y la burguesía.

En China, el Partido comunista no existía en el momento de la revolución burguesa de 1911. Después de su fundación en 1921, participó inmediatamente en la revolución democrática y se colocó con la ideología y la política de clase en posición de vanguardia. Como nos señala el Pte. Mao, “La edad de oro de la burguesía china se sitúa entre 1905 y 1911, período durante el cual la revolución burguesa se encontraba en su pleno vigor. Después de la revolución de 1911, el Kuomintang estaba ya en el ocaso. En 1924 se encontraba en un callejón sin salida y sólo pudo encontrar una salida buscando colaborar con el Partido comunista. El proletariado tomó entonces el lugar de la burguesía y el partido político del proletariado reemplazó al partido político de la burguesía tomando la dirección de la revolución democrática.

Si analizamos la mayoría de los programas que presentan los partidos que se auto-definen marxistas-leninistas, todos ellos soslayan o únicamente tocan de pasada, dos puntos esenciales del programa del proletariado: la violencia revolucionaria y la dictadura del proletariado. En los que hablan de dictadura del proletariado vemos como tergiversan la naturaleza de la dictadura del proletariado y las tareas principales de la clase obrera y las masas en la revolución socialista.

¿Cómo se puede decir la auténtica barbaridad de que “no podemos como punto de partida obligar a otros” a asumir el maoísmo? Plantear así la cuestión es una clara propuesta a la conciliación con el revisionismo y renunciar a la entronización del maoísmo como tercera etapa y principal de desarrollo de la ideología del proletariado.

Con el fin de ocultar el verdadero carácter de dictadura de los estados contemporáneos, sean imperialistas o países dependientes del imperialismo, y negar la necesidad de crear nuevos instrumentos de poder que sustituyan la vieja sociedad, la gran mayoría de los revisionistas han prestado su servicio a la dictadura burguesa estigmatizando la dictadura y los dictadores y se decantan exclusivamente partidarios de la “democracia” y el sistema parlamentario burgués, incluso, llegan al esperpento de plantear la denominada “democracia” como única alternativa a una de las expresiones que toma la dictadura burguesa: el fascismo. Negando también las clases sociales y la lucha de clases, bajo la existencia de lo que denominan “clase media representativa” en los países imperialistas, tratan de confundir de forma consciente el fascismo con represión, ocultando el carácter de burguesía burocrática que tiene el fascismo, negando el carácter represivo de todo estado en la sociedad de clases y, pon ende, una de las formas de expresión de la dictadura burguesa. Finalmente, llegan hasta pretender confundir a los grandes líderes del proletariado con los dictadores burgueses que las grandes burguesías han empleado a lo largo de la historia para mantener su poder de clase. Si uno profundiza en las discusiones con estos oportunistas sobre el camarada Stalin, al final saltarán siempre colocándolo al mismo nivel que Franco, Hitler o Musolini.

La dictadura del Proletariado puede también presentarse bajo diferentes formas, pero, en su esencia, la forma que tomó en los países donde se inició y desarrolló la sociedad socialista por un tiempo, los sóviets en la URSS y las asambleas populares en China, no eran otra cosa que asambleas representativas. Sólo diferían en su denominación y lo más importante, fueron los instrumentos sobre los que se sustentaba la dictadura del proletariado y la más alta expresión de democracia lograda por la humanidad con la construcción de la sociedad socialista.

Por ejemplo, en la revolución de Octubre, entre los delegados que asistían a los sóviets había mencheviques, miembros del partido socialdemócrata, que era un partido derechista, trotskistas, bujarinistas, zinovievistas, etc., todos ellos eran representantes a título de la clase obrera y del campesinado, aunque en realidad representaban a la burguesía. Después de la toma del Poder, el proletariado acogió en su seno a numerosos funcionarios que habían trabajado en las organizaciones del Estado de Kerensky. Eran elementos de la burguesía.

En las asambleas populares chinas había delegados que representan a la burguesía, tránsfugas del Kuomintang y personalidades democráticas; todos aceptaban la dirección del Partido Comunista. Algunos de entre ellos buscan en vano provocar trastornos. El gobierno central Popular fue creado a partir del gobierno popular de la China del Norte. Todos aquellos que trabajaban en los diferentes departamentos de este gobierno venían de las bases de apoyo. Por lo demás, la gran mayoría de los cuadros dirigentes que constituían el esqueleto de estos departamentos eran miembros del Partido Comunista.

En el Estado Español, impulsamos la constitución clandestina de los consejos obreros, de la mujer, de barrio, de la juventud, etc., como nueva estructura de base sobre la que se sustentará el futuro estado socialista, son, desde ya, nuevos instrumentos de Poder que impulsa el Partido Comunista de España. Entre tanto, todos aquellos que fungen de comunistas, con muchos apelativos a sus espaldas, jamás tocan el tema, dedican todo su esfuerzo a lograr asientos en el Parlamento burgués. ¿Porqué desarrollamos esta tarea? Porque somos un instrumento de vanguardia impulsado por la clase para la toma del Poder.

Otro aspecto que soslayan los revisionistas y al que ninguno de ellos hace alusión, es a la necesidad de oprimir a los enemigos y de reeducar a los enemigos de clase, pues para ellos sólo existe el hecho de librarse como sea del problema que se les presente; para nada hablan de reeducar a los terratenientes, los burócratas, los contra-revolucionarios y los malos elementos; de reeducar a la burguesía, la pequeña burguesía de la capa superior y los campesinos medios. Las experiencias de las diferentes construcciones del socialismo han puesto de manifiesto la necesidad de la reeducación, la necesidad pasar por luchas repetidas para destruir definitivamente los vestigios de la vieja sociedad, de la burguesía y su influencia, para barrer progresivamente la concepción del mundo de la burguesía. Así, nos planteamos la necesidad que hay de transformar no sólo los intelectuales burgueses, sino también los intelectuales de origen obrero o campesino que están influidos, en muchos aspectos, por las ideas de la burguesía. La concepción del mundo de los intelectuales, como pequeña burguesía propietaria del instrumento de producción en que convierten sus conocimientos, se manifiesta a menudo en su actitud respecto al conocimiento. ¿Pertenece el conocimiento a ciertos individuos o a todo el mundo? Hoy, la gran mayoría consideran el conocimiento como su propiedad privada, como un valor de cambio del que buscan les dé las mayores ganancias y esperan para venderlo al mejor precio. Rehúsan venderlo hasta tanto el precio no sea lo suficientemente elevado. Son solamente expertos pero no son "rojos". La gran mayoría está entregada hoy al imperialismo y propagan que el Partido ya no es necesario, y por lo tanto hay que impedir su desarrollo a como dé lugar. En una palabra, la gran mayoría niega la necesidad del Partido y de su dirección para desarrollar un mundo nuevo, una nueva ciencia, una nueva cultura, sólo son capaces de mostrarnos sus descabellados engendros embellecidos por el color del dinero que les reporta. Se engañan a ellos mismos y al mundo si se busca a cualquier precio escribir conformándose a los gustos del imperialismo. Si se actúa así se termina por reconfortar al enemigo y por engañar a su propia clase pequeño-burguesa.

No solamente son inevitables los apetitos insaciables de ganancia del imperialismo y que una crisis de superproducción estalle, trayendo consigo un aumento del desempleo, lo que significa que se están gestando las agresiones imperialistas sobre los países dependientes, los enfrentamientos Inter-imperialistas por el control de nuevos mercados, que está en gestación la guerra Inter-imperialista. Los principios económicos marxistas no pueden volverse bruscamente caducos. ¿Es concebible, como la mayoría de los revisionistas de todo tipo afirman, que la guerra pueda ser eliminada definitivamente mientras el imperialismo existe aún en el mundo? ¿Se puede afirmar, como hacen los revisionistas, que existe actualmente la posibilidad de eliminar para siempre la guerra, de utilizar todos los recursos materiales y financieros del mundo para eliminar el hambre y la miseria? En esta afirmación no hay ni marxismo, ni análisis de clase, ni diferenciación entre la dominación burguesa y la dominación proletaria. ¿Cómo se puede llegar a decir que es posible eliminar la guerra sin eliminar las clases? Una guerra imperialista mundial no depende de los comunistas. Por más tratados que se firman, por más resoluciones de condena  de la ONU contra algunas guerras e intervenciones imperialistas, mientras exista el imperialismo, existirá el peligro de guerra. Cuando el imperialismo quiere hacer la guerra ningún tratado es válido, nada garantiza que no estallará ninguna guerra en el interior del mundo capitalista; la guerra entre dos o más potencias imperialistas, o entre la burguesía y el proletariado en un país imperialista. De hecho, la guerra está ahora en su apogeo entre el imperialismo, de un lado, y las colonias y semicolonias del otro. La guerra popular es el instrumento de emancipación utilizado en los conflictos de clase del Nepal. Es solamente por medio de la guerra como se pueden eliminar las clases y sólo eliminando las clases se puede eliminar para siempre la guerra. No es posible hacer desaparecer la guerra y las armas sin eliminar las causas que las originan. En la historia humana de las sociedades de clases, todas las clases y todos los países han tratado de ocupar una posición de fuerza. Se trata de una tendencia inevitable de la historia. Ahora bien, el ejército es la manifestación concreta del poderío de una clase. El ejército existirá mientras haya un antagonismo de clase. Claro está que nosotros no deseamos una guerra, no somos guerreristas por naturaleza, deseamos la paz; pero somos conscientes de que sólo con la guerra popular podremos dar el primer paso para eliminar las causas de las guerras. Ustedes, su pueblo, hace cuarenta años que está en guerra ¿cuál es el problema que han de resolver, desde el momento que cuentan con Partido Comunista? Como han afirmado en su I Congreso, transformar la guerra revolucionaria en guerra popular por la conquista del Poder para el proletariado y el pueblo. El día que inicien esa transformación, estarán dando un salto cuantitativo y cualitativo en su proceso de desarrollo Partidario.

¿Qué defienden la mayoría de los Partidos y Organizaciones del MCI hoy? ¿Cuáles son los argumentos generales de la mayoría de los que ustedes consideran como comunistas?

Al igual que los renegados del marxismo de los siglos IXX y XX, olvidan a menudo la necesidad de la toma del poder político (ni hablar de la violencia revolucionaria) y a lo sumo se centran en reconocer únicamente una supuesta “transición natural” del capitalismo al socialismo. Cotidianamente propagan entre el proletariado y las masas la ilusión de que es posible desarrollar formas económicas socialistas, desarrollar el socialismo en el marco de la sociedad burguesa, cuando los hechos muestran que la realidad es bien distinta, pues el proletariado no encontrará jamás una economía socialista completamente lista ya que los elementos de la economía socialista no pueden desarrollarse en una sociedad burguesa basada sobre los sistemas de la propiedad privada y de la ganancia. En realidad, no sólo estos elementos "no pueden desarrollarse", sino que no pueden siquiera existir. Pero, si ahondamos en sus propuestas en cuanto a lo referente a la transformación definitiva de todas las relaciones sociales de producción y la superestructura, comprendida en ella las relaciones en los marcos económico, político, ideológico, cultural, etc., con el fin de que el desarrollo de las fuerzas productivas, garanticen la victoria definitiva del socialismo y el desarrollo de la sociedad socialista hasta el comunismo, no vemos por ningún lado sus propuestas ni alternativas, pues como todos los imbuidos por las ideas burguesas que anidan en nuestras filas, al no rechazar las ideas burguesas y únicamente estar descontentos con su desarrollo, el único objetivo que plantean como alternativa es el de pretender dar marcha atrás a la historia.

A pesar de los pasos dados por el imperialismo hacia el “entrelazamiento” de la economía y la concentración del capital, los sectores socialistas de la economía cooperativa y de la economía del Estado no tienen, ni siquiera, la más mínima posibilidad de nacer y las propuestas revisionistas que pretenden dar a entender que con la creación de cooperativas en el marco de esta sociedad se avanza al socialismo, no son más que vanas ilusiones de una clase pequeño-burguesa condenada a desaparecer, sin ninguna posibilidad de subsistir en la sociedad imperialista y sin ninguna perspectiva de pervivencia en el socialismo. De esta forma tratan de ocultar las diferencias claves entre la economía capitalista y la socialista y que no se pueden negarse: la primera se sustenta en la propiedad privada de los medios de producción y la ganancia; la segunda en la propiedad colectiva y la necesidad.

Es evidente que no se puede hablar de desarrollo ni de “transición natural” capitalismo al socialismo. Esta es una diferencia cardinal y principal entre nosotros, los comunistas, los marxistas-leninistas-maoístas y los revisionistas. Por ejemplo: los revisionistas dicen que en una sociedad capitalista, ciertas empresas, tales como los servicios públicos urbanos tienen carácter socialista. Afirman que el paso al socialismo puede efectuarse pacíficamente por la prolongación del capitalismo y se empeñan en el camino parlamentario a fin de fiscalizar el estado burgués. Todos estos argumentos constituyen una grave deformación del marxismo, una auténtica negación de los principios marxistas-leninistas-maoístas que guían a los comunistas.

Su acción política se centra en el más descarado economicismo. Como fieles adoradores de la teoría de las fuerzas productivas, argumentan, aquellos de los revisionistas que no han renunciado definitivamente a la toma del poder, que han de desarrollarse primero las fuerzas productivas para, si quiera, plantearse la toma del Poder por el proletariado y que el propio desarrollo de la economía burguesa irá cambiando las relaciones de producción y nos llevará transitoriamente al socialismo y al comunismo, por evolución espontánea, por lo que no será necesaria la revolución y, por tanto, los obreros han de ocuparse únicamente de sus condiciones de vida inmediatas.

Si le damos un vistazo a la historia mundial, vemos que en la revolución burguesa y en el establecimiento de Estados burgueses, el desarrollo de las fuerzas productivas ha ocurrido antes y no después de la revolución industrial; fue transformada primero la superestructura y posteriormente se ha conformado el aparato de Estado antes de que se hayan propagado las ideas que permitían alcanzar el poder real a la burguesía. Cuando se han establecido bien las nuevas relaciones de producción, han abierto el camino al desarrollo de las fuerzas productivas. Ciertamente que la revolución en las relaciones de producción se ha producido cuando el desarrollo de las fuerzas productivas había alcanzado un nivel determinado. Pero un gran desarrollo de las fuerzas productivas viene siempre después de la transformación de las relaciones de producción. Veamos el ejemplo de la historia del desarrollo del capitalismo. Al principio no se dio más que un simple reagrupamiento de las actividades; después se crearon fábricas y talleres artesanales; en esta etapa, se establecieron relaciones de producción capitalistas, pero los talleres artesanales no eran aún la producción mecanizada. Las relaciones de producción capitalista hacen nacer necesidades de transformación técnica, creando así las condiciones para la utilización de las máquinas. En Inglaterra, la revolución industrial se produjo después de la revolución burguesa; en Alemania, Francia, los Estados Unidos y Japón, el gran desarrollo industrial capitalista solo comenzó después de la transformación de la superestructura y de las relaciones de producción, transformación cuya forma ha variado según el país.

Crear opinión pública en función del Poder y tomar el Poder primero, para pasar a resolver, enseguida, el problema de los sistemas de propiedad para llegar en fin a un gran desarrollo de las fuerzas productivas, esta es la regla universal. En contexto se asemejan fundamentalmente la revolución proletaria y la revolución burguesa, a pesar de hay algunas diferencias cardinales, como que las relaciones de producción socialista no existen antes de la revolución proletaria, contrariamente, las relaciones de producción capitalista comienzan a desarrollarse en la sociedad feudal.

Traficando constantemente con las huelgas y movilizaciones obreras por la defensa y logro de nuevos derechos y conquistas, abogan constantemente por la independencia de las organizaciones y sindicatos obreros, con el fin de evitar la influencia y dirección del Partido Comunista y así tener las manos libres para ocuparse únicamente de lo que les interesa, pasar por encima de los intereses y objetivos del proletariado, de lograr prebendas para sus apetitos personales.

El revisionismo habla de la necesidad de no objetar lo privado, de la necesidad de la existencia de dos formas de propiedad pública, pues tras la máscara de lo público siempre abogan por la pervivencia de la propiedad privada generadora de burguesía y reserva de la contrarrevolución en la dictadura del proletariado. Jamás hablan de la necesidad objetiva del paso del sistema de propiedad privada a colectiva y esta a propiedad estatal, pues sueñan con retornar al pasado.

Entre los obreros y las masas hay avanzados, medios y atrasados. Hay quienes son fieles, diligentes y llenos de vitalidad respecto a la causa de los intereses colectivos; pero hay también quienes sólo tienen centrada su mirada en la celebridad, la fortuna, no piensan más que en sí mismos y se dejan invadir por las caducas ideas burguesas. Esta misma circunstancia se da incluso entre los miembros de un Partido Comunista, más entre los revisionistas, por lo que nosotros desarrollamos planes para elevar el nivel de formación ideológico-político de todos los militantes comunistas y campañas de rectificación ideológica, a fin de hacer avanzar a nuestros militantes, fortalecer la línea roja y la proletarización del Partido y combatir las posiciones liquidacionistas, como expresión revisionista en nuestro seno en la etapa actual de desarrollo de nuestro Partido, pues como nos señalan las leyes universales del marxismo, el equilibrio en todas las cosas es relativo, mientras que el desequilibrio es absoluto. También la existencia de avanzados, medios y retrasados, genera contradicciones y luchas a nuestro seno, y puesto que las contradicciones y las luchas son cosas absolutas y la unidad y la unanimidad son pasajeras, y por tanto relativas, hemos de poner los medios para superar estas dificultades y hacer avanzar al Partido por la línea roja proletaria. Esta circunstancia no se da en los partidos dominados por el revisionismo, donde lo que prima es la sustitución de la disciplina consciente por la obediencia ciega a los jefes. Para ellos no hay diferencias entre los comunistas procedentes de los intelectuales y los obreros, entre los procedentes de la ciudad y el campo, entre los obreros y los campesinos, pues suponen siempre que el Partido ha de estar bajo la dirección de los intelectuales. Estos diversos orígenes de clase de los militantes de un Partido Comunista, también genera contradicciones y, a pesar de su carácter no antagónico, deben resolverse por medio de la lucha de dos líneas.

Otra característica que une a los revisionistas y también de aquellos que incluso fungen de marxistas-leninistas-maoístas, es la de definir la contradicción principal como la existente entre los países imperialistas. Bien es cierto que la situación internacional actual es mucho más tensa y que la pugna entre potencias imperialistas se acrecienta, pero esta situación no la sitúa como la contradicción principal en el mundo. Los comunistas debemos considerar las luchas entre los países imperialistas como acontecimientos importantes. Lenin, el camarada Stalin y el Pte. Mao, las consideraron como tales, hasta el punto de calificar estas luchar inter-imperialistas como fuerzas de reserva de la revolución, pues el elevado número de las contradicciones internas del imperialismo fue una de las causas más importantes para la consolidación de la victoria de la revolución de Octubre. A pesar de que se produjo intervención armada de catorce países contra el nuevo Estado Socialista, las tropas que enviaron cada uno de los países eran poco numerosas, los catorce países no estaban de acuerdo entre ellos mismos e incluso se dedicaban más a intrigar que a combatir al Ejército Rojo. Con sus variantes,  este mismo hecho se produjo durante la guerra de Corea, donde el imperialismo yanqui y sus aliados, no fueron capaces de actuar de común acuerdo, puesto que por una parte, el imperialismo yanqui dudaba y, por otra parte, Inglaterra y Francia no estaban dispuestos a que se extendiese. Actualmente, a pesar de la pérdida del campo socialista, el imperialismo yanqui y el resto de los países imperialistas siguen muy inquietos y dedican mayores esfuerzos a desarrollar medidas preventivas. Cada vez que el viento agita las ramas de los árboles, les entra el pavor. El imperialismo está muy vigilante pero, entre los países imperialistas, el desorden se acrecienta.

Es un principio filosófico que todo debe servir a la política de su tiempo. Evidentemente, la filosofía marxista-leninista-maoísta debe servir aún más estrechamente a la política de su época. En lo que concierne a los comunistas hoy, lo primero que hemos de hacer es estudiar las obras de Marx, Engels, Lenin, Stalin, el Presidente Mao y las aportaciones del Pte Gonzalo. Pero como comunistas y pensadores proletarios que hemos de ser de todos los países, debemos esforzarnos por crear nuevas teorías, escribir nuevas obras, formar nuestros propios teóricos con el fin de servir a la política de nuestra época. Si sólo hubiesen existido Marx y Engels y si no hubiese habido un Lenin para desarrollar obras tales como Dos Tácticas, hubiese sido imposible resolver los nuevos problemas aparecidos desde 1905. Si sólo hubiese existido Materialismo y empirocriticismo de 1907, hubiese sido imposible hacer frente a los nuevos problemas que surgieron antes y después de la revolución de Octubre. Para satisfacer las exigencias de esta época, Lenin redactó Sobre el Imperialismo, El Estado y la Revolución, etc. Después de la muerte de Lenin, para hacer frente al revisionismo y los reaccionarios al seno del PCUS y para defender el leninismo, el camarada Stalin desarrolló obras como Los fundamentos del leninismo, Las cuestiones del leninismo, etc. El Pte. Mao redactó Acerca de la Práctica y Acerca de la Contradicción, Sobre la guerra prolongada, etc. El Pte. Gonzalo, continuando con la aplicación a las condiciones concretas del Perú del marxismo-leninismo-maoísmo, nos está legando aportes importantes, como Acerca de la historia del proletariado, etc., que hemos de estudiar, analizar y desarrollar.

Lenin nos señala: "Un centralismo verdaderamente democrático exige que la creatividad y el espíritu de iniciativa bajo todas sus formas, en el plano local, se orienten en la dirección que lleva al objetivo general, y que todas las formas y todos los métodos estén en capacidad de desarrollarse plenamente y sin obstáculos". Las masas pueden abrirnos el camino para entronizar definitivamente el maoísmo, llevemos y expliquemos a las masas el significado del maoísmo y ellas definirán.  El principio según el cual las masas hacen la historia y el Partido las dirige, es y será válido hasta el comunismo. No se puede decir que la historia es creada por los planificadores y no por las masas, como dicen los revisionistas y los oportunistas de todo pelaje. La libertad es la necesidad comprendida y no hemos de temer en absoluto el ir a las masas, a lo más hondo y más profundo de las masas y llevarles nuestra política, para que juzguen su exactitud y corrección.

El maoísmo es la tercera etapa y superior de nuestra ideología científica. Negarlo es renunciar a la condición de comunista hoy y tomar partido por cualesquiera de las formas que toma el revisionismo y el oportunismo. Si en un país dado, existen diversas organizaciones que se demandan del marxismo-leninismo-maoísmo, nuestra tarea es la de estudiar sus posiciones y ver si estas se corresponden con posiciones rojas proletarias o por el contrario son posiciones de oportunistas que levantan las rojas banderas del marxismo-leninismo-maoísmo contra nuestra ideología. Si existen varias organizaciones necesariamente también varios han de ser sus programas y los intereses de la clase a la que sirvan, por lo tanto plantearíamos siempre el principio de unidad-crítica-unidad para resolver nuestras contradicciones con ellos.

¿El marxismo ha llegado al final de su desarrollo? ¡En absoluto! Defender que no habrá más desarrollos del marxismo-leninismo-maoísmo, es negar la dialéctica. En el último tercio del siglo XX, numerosos cambios y toda una serie de problemas nuevos han ido apareciendo. Es imposible que no surja, que la clase no impulse a quién habrá de elaborar nuevas teorías para satisfacer las nuevas demandas y exigencias del desarrollo de la lucha de clases.

Hemos de esforzarnos en desarrollar un plan para la entronización del maoísmo y la lucha contra el revisionismo. Un plan es una ideología y la ideología es el reflejo de una realidad y actúa sobre la realidad.  En el momento actual, consideramos que el revisionismo se caracteriza por una serie significaciones generales que es necesario combatir para la entronización y reafirmación del maoísmo como tercera etapa y principal de nuestra ideología científica.

Estas son:

1.       Oposición al marxismo-leninismo-maoísmo como arma estratégica y principal de la Revolución Proletaria Mundial.

2.       En los países dependientes del imperialismo, sean colonias o semicolonias, oposición al camino de cercar las ciudades desde el campo, partiendo de los principios: “la rebelión se justifica”, “Salvo el poder todo es ilusión” y “El poder nace del cañón del fusil”.

3.       En los países imperialistas, oposición a la definición de la aplicación de la universal estrategia militar del proletariado: la Guerra Popular, y cuestionamiento de orientar el trabajo Partidario en función del Poder y la Dictadura del Proletariado.

4.       Oposición a reconstituir, reconstruir o construir el Partido desde el campo en países dependientes del imperialismo y en los barrios y centros obreros en países imperialistas y a construirlo en lucha contra el revisionismo como enemigo principal.

5.       Separación de la lucha ideológica y política de la organizativa y pretender desarrollar la construcción al margen de la lucha de clases y la lucha de dos líneas.

6.       Aplicación unilateral del trabajo abierto y del trabajo cerrado, negando su interrelación, cuestionando al mismo tiempo el sistema, estructura y trabajo que ha de desarrollar el Partido.

7.       Oposición a desarrollar las luchas inmediatas en función de los objetivos finales, centrándose en el economicismo.

8.       Sustitución de la disciplina proletaria consciente por el control y obediencia ciega a los jefes.

9.       Cuestionamiento del papel del proletariado como fuerza dirigente de la revolución y negación del campesinado como fuerza principal en los países dependientes del imperialismo, oponiéndose al trabajo campesino como base de la construcción en dichos países.

10.   Negación de la necesidad de ir a lo más hondo, más profundo de las masas, con el objetivo de educarlas para la revolución y en la necesidad de que la escisión con el revisionismo es justa, inevitable, imprescindible y necesaria.

11.   Oposición y negación de la estrategia militar del proletariado, de aplicación universal, y sustitución por criterios y línea militar burguesa.

12.   Negación del internacionalismo proletario, particularmente en cuanto a la brega por la entronización del maoísmo y la construcción de Partidos Comunistas, particularidades imprescindibles y necesarias para el desarrollo de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial.

13.   Negación a combatir el revisionismo y conciliación con éste.

14.   Cuestionamiento de la concepción del mundo del proletariado para sustituirla por la concepción de la burguesía,

15.   Exaltación del revolucionarismo y el unitarismo sin deslinde, sustituyendo el principio de la filosofía de la lucha por el liberalismo, la conciliación, el grupismo, la lucha sucia, los chismes, etc.

Sin luchar consecuentemente contra las manifestaciones expuestas del revisionismo y sus variantes liquidacionistas de derechas y dogmáticas, sin defender abiertamente que la condición de los comunistas hoy está marcada por la aceptación o no del maoísmo como tercera etapa y principal de nuestra ideología científica, jamás podremos avanzar hacia la entronización del maoísmo e impulsar y desarrollar la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, puesto que el maoísmo hoy es la piedra de toque, la primera línea fundamental de demarcación entre el marxismo y el revisionismo.

Estado Español, septiembre, 2004

Comité Permanente

Partido Comunista de España