¡Proletarios de todos los países, uníos!

Del Comité Permanente del Partido Comunista de España.
Al Partido Comunista Revolucionario (comités de organización).

Camaradas:

Con profundo orgullo de clase saludamos la constitución del Partido Comunista Revolucionario (comités de organización), en Canadá.

En los momentos complejos y difíciles que hoy nos ha tocado vivir, los comunistas hemos de adherirnos firmemente al marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, como nuestra arma internacional esencial para reafirmar invariablemente la posición de nuestra clase combatiente, defendiendo al mismo tiempo con perseverancia los intereses generales de los pueblos revolucionarios del mundo en la lucha de clases internacional, persistiendo siempre en nuestro programa máximo, que implica la sustitución del sistema capitalista por el comunista.

La burguesía internacional jamás se nos ha presentado como un único bloque impenetrable, pero eso no le ha impedido, bajo la tutela del imperialismo yanqui, desarrollar la mayor ofensiva contrarrevolucionaria general. A su vez, el proletariado ha ido acumulando un gran capital de enseñanzas, victorias e hitos, al mismo tiempo que un colosal montón de basura y una división tras otra fruto de la influencia de las clases ajenas. Esta situación es la que nos ha llevado a vivir el repliegue político general de la revolución proletaria mundial. Es por ello que hoy más que nunca hemos de enarbolar y desplegar invencibles abanderas del marxismo-leninismo-maoísmo, que a la luz de la lucha de clases y la lucha de dos líneas, nos impulsen a superar dicho repliegue, desplegar el nuevo torrente rojo y la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial, forjando Partidos Comunistas, desarrollando revoluciones de nueva democracia, socialistas y culturales proletarias, sujetas al programa general de la revolución proletaria mundial y sus aplicaciones específicas, por el glorioso camino de la estrategia militar del proletariado -la guerra popular especificada a las condiciones y características de cada revolución, que entierre definitivamente al imperialismo y la reacción y nos conduzca al brillante comunismo.

Camaradas. Nunca es posible elaborar una fórmula inmutable para superar la división de las fuerzas revolucionarias que hoy padecemos, menos si no enarbolamos, defendemos y aplicamos con determinación nuestra invencible ideología, comprendiendo la relación entre el partido y la clase, las fuerzas revolucionarias y las fuerzas reaccionarias, los amigos y los enemigos en la lucha de clases internacional y la lucha de dos líneas. Así, hemos de comprender que el rasgo fundamental de nuestro enemigo principal, la burguesía imperialista, consiste en la conformación de tres campos, en el que una superpotencia imperialista -el imperialismo yanqui- destaca sobre las demás y un segundo campo de potencias imperialistas intermedias que comienza desgajarse de nuevo, que poseen y controlan el capital financiero, explotan y oprimen a la mayoría de la población del planeta, y el campo de los pueblos y naciones oprimidos y dependientes del imperialismo, que constituyen la inmensa mayoría y que bregan por sacudirse, con avances y retrocesos, la opresión y explotación.

El camino incuestionable del capitalismo al socialismo cubre un largo y zigzagueante camino de luchas complejas, produciéndose distintos reagrupamientos que hemos de comprender y analizar echando una mirada retrospectiva a los antecedentes históricos, de la misma forma que Marx, Engels, Lenin, Stalin y el Pte. Mao diferenciaron las fuerzas políticas del mundo, añadiendo las enseñanzas del hoy más grande comunista vivo: el Pte. Gonzalo.

Camaradas. Guiándonos por las incuestionables consignas de: ¡Proletarios de todos los países, uníos! ¡Desarrollar la revolución socialista sirviendo a la revolución proletaria mundial en el Estado Español, principalmente!; les ofrecemos todo nuestro apoyo en la tarea que recién inician, en la perspectiva de forjar y estrechar lazos como partidos hermanos e iguales, con una misma ideología, una misma lucha y una meta común: el mundo de la eterna armonía, el comunismo.

Estado Español, febrero 2003

Comité Permanente
Partido Comunista de España