¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Rechazar las Elecciones Locales y Autonómicas! ¡Forjar la Organización de la Clase Obrera y las Masas en Función del Poder!

Con la aperura del nuevo período electoral, donde el estado de dictadura de la gran burguesía nos demanda que elijamos a aquellos de sus representantes municipales y parlamentarios autonómicos, continúa desarrollándose el nuevo período de lucha política abierto con anterioridad a la huelga general del 20-J contra el decretazo y que ha seguido desenvolviéndose con las luchas estudiantiles contra la reforma de la educación, seguido de los preparativos de la guerra de rapiña contra el pueblo iraquí, la derrota y ocupación militar de Irak por el imperialismo yanqui y sus aliados. Período que se prolongará y agudizará hasta la celebración de las elecciones generales del próximo año. La particularidad de este nuevo período viene marcada por movilizaciones masivas que lo han caracterizado, abriendo un nuevo flujo de movilización y luchas contra la política del gran capital monopolista y su gobierno de turno.

El imperialismo yanqui y sus principales aliados (España e Inglaterra), con la puesta en marcha de su política de guerra preventiva, han abierto un nuevo período de guerras, de violencia injusta y de medidas represivas que se entrelazan entre sí, reafirmando lo que Lenin señalara respecto a que la violencia acompañará, inevitablemente, la bancarrota del imperialismo y al nacimiento de la nueva sociedad socialista, generando el movimiento de las fuerzas revolucionarias que llevan al proletariado a la superación del repliegue político general y a la apertura de una nueva gran ola de la revolución proletaria mundial, que pone de nuevo de manifiesto que otra sociedad es posible y necesaria.

Mientras que, en teoría, lo que se dilucida en las presentes elecciones es la elección de representantes municipales y autonómicos a algunas comunidades, la lucha política ha derivado hacia un enfrentamiento al seno de la clase dominante, entre las posiciones europeistas y las pro-yanquis que sustenta el Gobierno. Así, cuatro son los ejes fundamentales de la lucha política sobre los que el mayoritario partido de la gran burguesía y el resto de partidos burgueses para obreros (incluido el revisionismo), tratan de desenvolver su campaña para buscar el aval de la política del Estado con el voto: 1) Siguiendo la orientación del imperialismo yanqui, que desde la época del presidente Reagan se usa para combatir a los pueblos y naciones oprimidos del mundo, negando el eminente carácter político de sus luchas contra la opresión y explotación, estigmatizando a los revolucionarios como si fueran delincuentes comunes, con el objeto de obtener una falsa justificación para desenvolver la más desenfrenada represión de la lucha política y social contra las masas, se señala como problema fundamental del momento actual la lucha contra el "terrorismo", en particular la lucha contra el nacionalismo radical. 2) Desenvolver la lucha contra el "terrorismo", desarrollando la política de guerra preventiva que desenvuelve el imperialismo y que impulsa una creciente militarización de la sociedad y modernización de los arsenales militares. 3) Afianzar y continuar aplicando más medidas represivas para enfrentar el auge y organización de las luchas políticas de la clase y las masas. 4) Cuando los principales países del motor económico de la UE se están dirigiendo a marchas forzadas hacia un nuevo período de clara recesión económica, aquí se niega el hecho de que somos el país de más alto índice de paro y se trata de encubrir haciendo unas mínimas concesiones a sectores minoritarios de las masas con el objetivo de quebrar la mayoritaria resistencia y rechazo a la política económica del estado y la guerra de rapiña en alianza con el imperialismo yanqui.

Por su parte, la oposición al seno de la gran burguesía, como valedores de las posiciones europeistas, que hoy se oponen a la intervención imperialista en Irak, pero que ayer avalaron con falsos argumentos la guerra e intervención en los Balcanes, la intervención en Afganistán, etc., tratan de convertir en votos de apoyo a sus posiciones las grandes movilizaciones de masas contra la guerra, como paso previo a la alternancia en un nuevo gobierno que, sin romper con el imperialismo yanqui, concilie la ruptura entre la éste y la UE. Esta llamada oposición, a su vez, se muestra dispuesta a gestionar la época de vacas flacas que se avecina con la recesión económica y la crisis social en marcha y que pronostica, a corto plazo, un mayor recorte de los derechos sociales y políticos conquistados, amenazando con nuevos recortes en las pensiones y salarios y desarrollando políticas más restrictivas contra los emigrantes que acentúan su explotación.

Desde hace más de un siglo, el imperialismo yanqui está en guerra con todo el mundo, lanzando a los cuatro jinetes de la Apocalipsis contra el proletariado y las masas de los pueblos y naciones oprimidos. Hoy más que nunca, es una superpotencia imperialista y, por esa razón, el mayor peligro para la paz mundial. Se ha convertido en un monstruo voraz e insaciable que toma del mundo lo que se le antoja, sin contar con el mínimo derecho de los pueblos y sus divisas son el terror y la muerte. Total, ¿qué más le hace una mancha más al tigre? Es el enemigo principal de los pueblos y naciones oprimidos, del proletariado y las masas de los llamados países desarrollados. En nombre de la libertad, la democracia, la lucha contra el "terrorismo", "el eje del mal", etc., trata de ocultar su rapiña imperialista sobre los pueblos del mundo, donde cada día mueren más de veinte mil personas por hambre o enfermedades curables y donde el imperialismo yanqui y las potencias imperialistas, no representan la libertad y el progreso, sino a despiadados y terribles enemigos que sólo siembran hambre, guerra, destrucción y miedo.

La agudización de las contradicciones de clase se haya inmersa en la propia naturaleza del imperialismo y todos los reaccionarios. Su sino que no es otro que, provocar disturbios, fracasar, volver a provocar disturbios, fracasar de nuevo, y así hasta su definitiva ruina. Esta es la lógica por la que se guían estos carniceros y todos los reaccionarios del mundo frente a la causa de la clase obrera, las masas y los pueblos y naciones oprimidos. La historia nos ha demostrado fehacientemente la validez de esta ley marxista-leninista-maoísta.

El revisionismo y sus lacayos en nuestras filas, pretenden convencernos de que es posible civilizar el imperialismo, que el único sistema social y económico que funciona, es el capitalista. También los nacionalistas, tan reprimidos hoy por el Estado, están tratando de influenciar al movimiento obrero para buscar su alianza y dirigirlo con su programa y política tercerista "anclada en la historia de los tiempos", que antepone la contradicción nacional a la de clase y sólo busca reformar el desarrollo del capitalismo, el imperialismo, la causa de su ruina pequeño-burguesa, negando la revolución socialista. La historia, en 150 años de lucha proletaria, ha demostrado que sólo el proletariado, la revolución proletaria y la construcción del socialismo, garantizan el derecho y la libre autodeterminación de los pueblos y naciones.

Mantenemos que el imperialismo nunca cambiará su naturaleza, que los imperialistas, por más que se vistan con pieles de cordero, no abandonarán su condición de hienas ni se convertirán en palomas, que éste es y será su sino hasta su destrucción definitiva. El marxismo-leninismo-maoísmo y los más de 150 años de lucha heróica, nos han confirmado que jamás marcharán en contra de esta ley y lógica histórica. La Comuna de París, la Revolución de Octubre, la Revolución China, la Revolución peruana, y también la revolución en el Estado Español, han confirmado, incuestionablemente, que otra sociedad, otra base económica, es hoy posible y necesaria.

Ante este panorama general ¿quépodemos esperar, pues, de las presentes elecciones, el proletariado y las masas? Nada, pues este es el camino de la burguesía opuesto y contrario al camino del proletariado y, ante la presente agudización de la lucha de clases, hemos de afianzarnos en la reconstitución partidaria, que marca la senda luminosa del proletariado y los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo e impulsar, a la luz de las luchas, la organización del proletariado y las masas en función del Poder.

Se agudiza la lucha de clases.

La ideología neoliberal ha llegando a su ocaso. Ya es incapaz de cegar los ojos de los pueblos sometidos a los intereses de sus dominadores: las grandes empresas multinacionales. Por esta razón, en los pueblos y naciones oprimidos ya no se creen sus mentiras, desatándose la agudización de la contradicción principal de nuestra época: naciones y pueblos oprimidos-imperialismo.

El llamado "Consenso de Washington", por el cual se dictaba la política internacional con la aprobación de los organismos internacionales, se ha roto a causa de la política de guerra preventiva contra el "eje del mal" y el llamado "terrorismo", y que en realidad enmascara una guerra de rapiña, de expolio, de conquista y control de nuevos mercados que afiancen la hegemonía del imperialismo yanqui. Esto, a su vez, está agudizado las contradicciones con la "Vieja Europa", con Rusia y con el milenario Oriente encabezado hoy por China, que dan muestras de no permitir que se sigan mansamente los dictados de una superpotencia, un estado copado y al servicio de las multinacionales más voraces del planeta, de un país rentista que se sostiene a costa de engullir los recursos del mundo, principalmente de los países dependientes.

En la última y superior etapa del capitalismo que vivimos: el imperialismo, las armas, es decir, un poderoso ejército, son la única la garantía sobre la que se pueden sustentar las capacidades industriales, los mercados y garantizar las conquistas de nuevos. Es en este contexto que los principales países de la UE, Alemania y Francia, plantean la necesidad del desarrollo de un poderoso ejército europeo, para lo que es necesario emplear más recursos económicos a las necesidades de defensa que, por una parte, independicen a la UE de la dependencia militar de los EE.UU. y, por otra, le dote de los argumentos militares para la defensa y conquista de más zonas de influencia. Esto está acelerando la carrera armamentista que recorre el mundo y una creciente militarización de la sociedad. Durante el anterior gobierno del PSOE, el Estado Español era uno de los mayores impulsores de esta iniciativa, la nueva tendencia de lineamiento con el imperialismo yanqui del actual gobierno, trata de impedir esta necesidad de la UE.

Con falsos argumentos el E.E.abala la necesidad de la intervención en Irak, porque incumplía las resoluciones de la ONU, decían, cuando en realidad lo que ocultaban era una guerra de rapiña; dijeron que ese país poseía armas de destrucción masiva, las cuales, tras la ocupación, aún no se han encontrado; finalmente, trataron de presentarse como libertadores del pueblo iraquí y argumentaron la necesidad de la intervención militar para derrotar al dictador Sadam Husein y establecer la democracia en Irak, cuando lo único que han hecho ha sido sembrar caos, muerte, hambre, miseria y ocupación imperialista. Eso sí, no han perdido el tiempo repartiéndose las zonas del botín. Las reiteradas inspecciones de los inspectores de la ONU dejaron patente y demostraron, que Irak no incumplía las resoluciones de desarme establecidas por el Consejo de Seguridad de la ONU. El que no se utilizasen de armas de destrucción masiva, por el Gobierno de Irak tras el inicio de la agresión militar, ha demostrado este hecho y dejado al descubierto las falsedades de los agresores. Lo que sí ha quedado patente con la agresión de rapiña imperialista, es que quienes se arrogan el derecho de libertadores, no son más que auténticos filibusteros, son los que han utilizando armas de destrucción masiva con sus bombardeos masivos e indiscriminados contra la población civil con el fin de amedrentarla y liquidar su resistencia. Todos los argumentos del imperialismo yanqui y sus aliados, se han venido debajo de la misma forma que quien levanta una losa para dejarla caer sobre sus propios pies.

Con el impulso de la coordinación y actuación de la Audiencia Nacional (la nueva denominación que se dio al antiguo TOP del franquismo), la Fiscalía del Estado, el ministerio de Justicia y el de Interior, se ha roto el "consenso" alcanzado con la transición, iniciando la persecución de todos los supuestos o reales opositores al sistema. De esta forma, se ha acentuado el recorte de libertades y derechos, que garantiza la Constitución demo-liberal. Se ha dotado al Estado de una nueva ley de partidos políticos, cuya primera medida ha sido la ilegalización de las organizaciones del nacionalismo radical con el fin de cerrarles el camino a la participación en las instituciones del Estado. Las nuevas normativas que regulan la información de Internet, por las que se capacita a la policía y los aparatos de seguridad del Estado para intervenir el correo privado, se niega el derecho a la inviolabilidad de la correspondencia. El reiterado ejercicio del cierre de periódicos bajo el pretexto de la lucha contra el "terrorismo", viola a su vez el derecho a la libertad de prensa. Las leyes propuestas al Parlamento Europeo, por las que consideran que cualquier delito cometido en otros países se persiga en cualquier país miembro, unido a la mayor coordinación de los ministerios de justicia e interior de todos los países de la UE y la creación de las listas de partidos y organizaciones considerados "terroristas", son muestras del creciente recorte de las libertades formales, de opinión, organización y expresión. A esta reiterada restricción de derechos, hemos de añadir el constante bombardeo de la cultura del imperialismo yanqui, que no sólo niega los derechos de las nacionalidades históricas y su innegable derecho a la autodeterminación, sino que niega las propias y ricas culturas del resto del estado, en detrimento de la podrida ideología yanqui, utilizando constantemente el miedo, la amenaza, el control y represión de los lugares de reunión de los jóvenes y, de nuevo, la patada en la puerta a altas horas de la madrugada se ha puesto como norma.

Tres de los países más industrializados de la UE, Alemania, Holanda e Italia, han entrado en una clara recesión económica, soportando por seis meses consecutivos un decrecimiento de sus economías, que ha obligado a la gran burguesía de estos países a la toma de medidas que recortan los derechos sociales sobre los que se sustentaba el "pacto social", abriendo un nuevo período de enfrentamiento social y lucha de clases.

Desde los años setenta no se conocía una crisis económica como la que sacude hoy al mundo globalizado. La causa fundamental de la presente recesión económica viene originada por una constante deflación, sobreproducción, falta de mercados, crisis financiera y caída de las bolsas, cuyos precedentes encontramos en las crisis del 29 y del 33. Esta situación se pretende paliar con la ampliación de la UE, añadiendo diez nuevos países del Este, que creará la mayor potencia industrial y un mercado de más de 300 millones de personas. Por el contrario, aún mantiene su talón de Aquiles en la carencia de materias primas. Esto está cuestionando las alianzas con USA y planteando la necesidad de una mayor ampliación de la UE, de la alianza con Rusia, país que posee y puede garantizar los recursos energéticos y las materias primas de las que carecen la mayoría de los países de la UE.

La historia ha demostrado que las crisis económicas, en la etapa del imperialismo, sólo se resuelven con configuración de bloques, carrera armamentista y guerras Mundiales por la conquista de mercados y la lucha por el control Mundial.

Las preguntas que hemos de hacernos los comunistas son: ¿Por qué mercados pelearán? Y ¿Por quémundo se pelearán? Si las potencias imperialistas reales se pueden reducir a los dedos de una mano y los posibles bloques a tres, quedaría claro que por lo que pelearán será por los países dependientes, lo que agudizará la principal contradicción hoy en el Mundo. En consecuencia, los comunistas hemos de centrarnos en nuestro propio camino de clase, en impulsar la revolución de nueva democracia en los países oprimidos para resolver la contradicción principal y en la revolución socialista para resolver la contradicción burguesía-proletariado en los países capitalistas. En el momento en que estalle la guerra Mundial, hemos de centrarnos y bregar por transformarla en guerra popular mundial para aplastar al imperialismo y por la revoluciones de nueva democracia y socialista.

En nuestro país, a pesar de las continuas negativas del gobierno de turno en negar la recesión, aduciendo el tan cacareado lema discurso de "España va Bien", los argumentos de la nueva crisis económica son claros, aunque con peculiaridades propias. Nuestra industria es incapaz de competir con el resto de los países industrializados, se ha centrado en cuatro ejes fundamentales: 1/ la exportación de capitales; 2/ el turismo; 3/ la construcción, principalmente de infraestructuras con fondos provenientes de la UE y la vivienda. El escaso sector industrial, principalmente proveniente de las inversiones extranjeras y la participación del Estado, se ha enfocado hacia la exportación, en la medida en que ofrecía unos costos de producción inferiores a los de los 15 miembros de la UE y sirve de plataforma para la introdución de productos industriales hacia la propia UE.

Se dice que somos el país de la UE que más ha crecido, lo cual si bien es cierto no es del todo real, pues un crecimiento del 2 % no es sinónimo de no padecer recesión, mas cuando este crecimiento ha estado avalado por los fondos de cohesión provenientes de la UE. La economía del país ha sido golpeada, de igual forma que en el resto de los países, por la crisis bancaria y financiera, por las crisis bursátiles y por la sobreproducción. El hundimiento de Argentina ha golpeado duramente al capital financiero, ha golpeado duramente a las multinacionales españolas y a la banca. Las medidas que se han tomado para paliar los efectos de la crisis han sido, la liquidación de los sectores industriales no productivos en manos del estado. Aquí no es que no funcione el sector industrial, es que se ha acelerado la exportación de industrias a países que ofrecen mejores condiciones de producción y una mayor explotación. El recorte radical de las inversiones del estado en servicios sociales y una mayor ofensiva neoliberal contra el movimiento obrero, son síntomas de que las cosas no van como dicen. Contrariamente a lo ocurrido en otros países de la UE, se dice que la deflación no ha aparecido aún por aquí, lo cual no es del todo cierto si analizamos la bajada de los precios en el sector del turismo. Por otra parte, el endeudamiento creciente de las masas, que han hipotecado sus vidas para los próximos 30 años por la adquisición de viviendas y que es el más alto de la UE. Esto entrega el ahorro familiar directamente en manos de la banca y reduce el consumo interno a costa de emplearlo en lo que la propia constitución garantiza y el gobierno niega: la vivienda.

En síntesis, los argumentos del imparable aumento de la cesta de la compra, la caída del turismo, el corte en las subvenciones provenientes de la UE, el debilitamiento de un sector industrial centrado en las exportaciones, la reducción de las inversiones en el sector tecnológico, la reducción de las exportaciones por el encarecimiento del €, el creciente aumento de la deuda privada auspiciada por el abaratamiento de los tipos de interés que hipotecan a largo plazo las economías familiares y restan recursos a la exportación de capitales, etc., son los síntomas más relevantes de las características propias que harán más aguda y larga la crisis económica y social en el Estado Español.

Para paliar en la medida de lo posible sus efectos, el gobierno de la gran burguesía ha derivado al estado en la órbita del imperialismo yanqui con el objetivo de participar de las migajas de la nueva cruzada de rapiña emprendida por el enemigo principal de pueblos y naciones. A esta situación hay que añadir, la catástrofe del Prestige, propiciada por el carácter pirateril del Gobierno, que ha hundido la economía familiar de la costa Atlántica por años y el mayor índice de corrupción propiciado desde la propia administración de toda Europa, una fuerza laboral con el 30 % en situación precaria y donde sólo una minoría cuenta con un contrato estable, el aumento del paro. Todo esto indica que España no va bien sino que se dirige a la mayor crisis económica y social de su historia.

Si bien el ingreso mayoritario de la mujer al mercado laboral, iniciado en los setenta, ha supuesto un gran avance social, la realidad dista mucho de ser idílica, pues hoy soporta un alto índice de opresión y explotación, sufre una creciente violencia de género y alta tasa de asesinatos a manos del hombre auspiciada por el papel de sostén de la familia a causa de la crisis económica que golpea, un machismo trasnochado anclado en la religión católica fomentado desde todas las instancias del Estado, una crisis de la familia y una carencia de igualdad de oportunidades entre hombre y mujer, donde la desigualdad salarial es la norma situándose entre un 20 y 30% inferior a la del hombre en igual trabajo y condiciones. Contrariamente a lo que han pretendido, las leyes aprobadas por el gobierno para paliar la crisis familiar y la situación de la mujer, las sentencias judiciales de algunos jueces que han justificado y avalado las violaciones, los maltratos a la mujer, etc., sólo puede traer las consecuencias que se están viviendo. De nada sirven normas y medidas para paliar esta situación, cuando la propia Directora de Asuntos Sociales para la Mujer, publica desde su editorial un libro donde se justifica la violación de la mujer y los malos tratos.

La juventud, el patrimonio de futuro del país, es otro de los sectores sociales que ha pasado a ser duramente golpeado. Las reformas recientes en la educación, que la han convertido en un negocio más en manos del sector privado y encima subvencionado por el Estado, han venido cerrando todas las posibilidades de contar con unos jóvenes formados, han acentuado las diferencias sociales y la falta de oportunidades de trabajo obligan a abandonar sus lugares de origen en busca de futuro. Hoy, la única posibilidad que se les ofrece a los jóvenes es ingresar al ejército y convertirse en mercenarios de 600 € acordes con los planes del Estado de participar de la rapiña de los yanquis.

Si bien el fenómeno de la emigración externa es reciente en nuestro país, en el último año se ha aprobado y reformado por tres veces las leyes de emigración, leyes y medidas que han acentuado explotación de los emigrantes, avocándoles a trabajos precarios, carentes de los mínimos derechos y explotados en jornadas laborales propias de principios del siglo pasado, con unas condiciones de vida vejatorias, han fomentado la emigración ilegal, la aparición de mafias y la explotación de las mujeres emigrantes en las redes de prostitución organizada por dichas mafias.

Esta agudización de la lucha de clases también desarrolla la resistencia de la clase obrera, de la mujer y la juventud. También agudiza las contradicciones nacionales e impulsa las luchas de la pequeñaa burguesía que enarbola la bandera del nacionalismo y hemos de esforzarnos por imponer la dirección proletaria en estas luchas. Todo esto nos indica que vivimos una nueva situación revolucionaria y nos demanda dar un mayor impulso al camino del proletariado, ajeno y contrario al camino de la burguesía y tácticamente coincidente con el de la pequeña burguesía nacionalista.

El Partido y las elecciones

Con falsos argumentos, los oportunistas, liquidacionistas de derechas y los revisionistas, tachan al Partido de abstencionista, de estar guiado por posturas infantiles, izquierdistas. En realidad, lo que buscan y ocultan sus falsos argumentos, es tratar de someter al Partido, la clase obrera y las masas a los intereses de la gran burguesía, cabalgar por encima de los intereses del proletariado y servir a la contrarevolución y servirse en beneficio propio.

El Partido Comunista de España deja bien clara y definida, desde su fundación en 1920, la posición de clase sobre las elecciones, señalando que, la organización política y democrática del régimen burgués con el sufragio universal y el parlamentarismo, sirve para ocultar a las masas proletarias la dictadura capitalista, es y se corresponde con el camino e intereses de la gran burguesía. Los hechos de los últimos 25 años nos demuestran que, toda concesión que a la clase obrera haga la burguesía en el terreno legislativo, queda anulada después por su poderío económico, amparado y sostenido por la fuerza de los aparatos políticos, judiciales, policiales y militares del Estado. Por tanto, el Partido rechaza todo programa mínimo y toda acción política que tenga como finalidad la obtención de ilusorias mejoras y declara que su única finalidad es la supresión del poder económico, político, judicial, policial y militar de la burguesía y su sustitución por la dictadura del proletariado sustentada en los consejos obreros.

La Revolución Proletaria es una necesaria lucha política de las masas proletarias por la conquista del Poder. El Partido debe intensificar esa lucha, forjando la conciencia proletaria, dándoles la confianza, la firmeza, la ideología necesarias y la organización para ese fin. La victoria revolucionaria del proletariado sólo se obtendrá por la destrucción violenta del Estado, aplicando a nuestras condiciones concretas la estrategia militar del proletariado: la guerra popular.

En los períodos preparatorios de la Revolución Socialista, el Partido, salvaguardando su condición clandestina, utilizará toda acción que pueda preparar a las masas obreras para la fase decisiva. De verse necesaria la participación en las elecciones, en el parlamento, en los municipios y diputaciones, ésta sólo servirá para utilizarla en el despertar de las masas obreras y afirmar la conciencia revolucionaria de clase únicamente; el Partido considera esa actuación política como instrumento y preparación de luchas posteriores.

Siendo las elecciones y la actuación política medios preparatorios para la lucha revolucionaria, el Partido podrá renunciar a dichos medios en situaciones políticas especiales, sobre todo cuando la acción revolucionaria transitoria o definitiva de las masas haga superflua dicha actuación.

El Partido Comunista de España rechaza la ideología sindicalista, que declara inútil y perjudicial toda actuación política, la ideología del socialismo reformista y del revisionismo, que pretenden centrar la labor del Partido en acciones y soluciones parlamentarias y pactos con la burguesía. Enarbolamos la roja bandera del proletariado y la lucha revolucionaria de clase para no ser arriada hasta el comunismo.

La labor política revolucionaria del Partido tiene como expresión concreta el patentizar el antagonismo irreductible entre la burguesía y el proletariado, y la consecución de todo el poder político y económico para los Consejos de Obreros y Campesinos. En esta primera fase de actuación del Partido, su tarea inmediata es la organización en función del Poder del proletariado de Estado Español.

La revolución no se hace de una sola vez; está sometida al flujo y reflujo por ser la lucha tenaz de una clase oprimida durante miles de años, y que, por lo tanto, no tiene consciencia plena de su fuerza y de sus deberes. Cambia sus procedimientos según la situación; ataca al capitalismo, ya por el lado político, ya por el económico, ya por los dos. El Partido combate la creencia de que una revolución económica es independiente de una revolución política. Los procedimientos económicos de la lucha revisten extremada importancia, porque abren los ojos al proletariado sobre las causas de su miseria económica y política. El valor de esos procedimientos de lucha crece tanto más que el proletariado se convence de que esos procedimientos de lucha económica sirven al fin político de la Revolución.

El Partido Comunista de España reconoce el régimen de Consejos de Obreros y Campesinos como el único y necesario instrumento revolucionario que la clase obrera pueda emplear para combatir y vencer la opresión capitalista y establecer la dictadura de proletariado. En su consecuencia, el Partido edica todo su esfuerzo a propagar entre la clase obrera la necesidad de dicha organización, al mismo tiempo que procurará encauzarla y orientarla como mejor sirva a los intereses de la Revolución Socialista. La organización de los Consejos Obreros debe responder al espíritu revolucionario y a la voluntad de las masas proletarias. Los Consejos de Obreros son la expresión ideológica y orgánica del anhelo del proletariado de conquistar el Poder; dirigen y fomentan la acción revolucionaria de las masas. Los miembros del Partido deben constituirse en fracción en el seno de los Consejos de Obreros y procurar, por la palabra y la acción, elevar a éstos a la altura de su misión revolucionaria; deben procurar obtener la dirección de los consejos obreros y de las masas.

Desarrollar el camino de la clase obrera y las masas en función del Poder.

Hoy el camino de la clase obrera se especifica en la tarea esencial de impulsar la reconstitución, pues sin Partido no hay dirección, no hay revolución ni camino al Socialismo, combatiendo al imperialismo y al revisionismo como enemigos principales.

El derrotero seguido por los revisionistas, desde que se adueñaron del Partido en 1922, fue el de tomar medidas disciplinarias, expulsando a todos aquellos camaradas que disentían de la dirección revisionista, esto trajo como resultado el fraccionalismo que ha dominado al movimiento obrero organizado por más de 80 años. Desde que el 15 de agosto del 86 sancionamos el inicio de la reconstitución, declarando fuera del Partido a los revisionistas que fungen y usurpan al Partido, mantenemos nuestras puertas abiertas para todos aquellos que deseen romper con el revisionismo y jamás hemos expulsado a nadie, ¿qué ganaríamos con expulsar a los cc que han tomado posición por las líneas de liquidacionismo de derechas o de izquierdas?. Si así hiciésemos estaríamos actuando como los revisionistas y daríamos el triste espectáculo, que en nada beneficiaría a los intereses de la clase, de expulsarnos unos a otros. Por lo tanto, asumida la lección histórica, nos diferenciamos del revisionismo en los métodos de lucha interna. Aunque hemos dado pasos importantes, aún no se han desarrollado definitivamente los métodos de lucha interna; más en este momento en que desenvolvemos trabajo con cc que proceden del revisionismo.

Los dirigentes del Partido deben mirar, en primer lugar, por el Partido, pero también han de mirar por la situación de los nuevos militantes que se nos acercan, tomando en cuenta lo que nos señalara Lenin, en cuanto a que la revolución no se hace con ángeles del cielo. La gente con que estamos trabajando en esta nueva etapa que se abre, es la misma que hoy está en la lucha, aún con todos sus errores, a pesar de su procedencia y tienen todo el derecho a corregirse, y esto no es benevolencia. Ayudarles a comprender sus errores y a corregirse, este es el nuevo rumbo que hemos de abrirles con la obligación de definirse, pero tampoco es que quien asuma la línea del Partido ya es comunista, que tomen la bandera de la línea correcta y corrijan sus errores derechistas o izquierdistas, es el primer paso que han de dar para comenzar a desarrollar su formación comunista, luego, desarrollando una correcta lucha de dos líneas, el futuro definirá la situación de cada uno, su servicio al Partido y la clase.

Hacemos un llamamiento a que los que hoy están con el revisionismo asuman su condición de comunista y la demuestren, que tomen posición, se autocritiquen y que comprendan que el problema es que el Partido es uno y que dentro de él se libra la lucha de dos líneas. Para los comunistas ahora lo principal es la línea y la lucha de dos líneas para imponerla, así sentamos bases para la reconstitución del Partido. Hemos de esforzarnos en desarrollar la lucha, hasta arrasar en el movimiento obrero y las masas, las posiciones revisionistas y demoler el liquidacionismo, aislándolo al máximo. Contamos con la suficiente experiencia para no entrar en nuevas confusiones y no sepamos qué hacer, desesperarnos, ofuscarnos.

Los revisionistas aún siguen traficando con el nombre del Partido. Esta situación puede alargarse por un tiempo aún, pero llegará el momento en que ya no podrán continuar traficando. Por el momento, esta situación no es buena ni para el Partido ni para la clase. Por eso esforzarse porque la reconstitución se desenvuelva, porque los comunistas asuman, porque la clase asuma, que sea todo un solo. Los que no asuman esta nueva situación, no maldecirles, analizar la realidad, desarrollar la crítica ideológica y política, pues a pesar de todo son grupos proletarios. Reiteramos, esta situación no conviene a la clase, pero hemos de entender que así se ha dado y costará cambiarla, no interesa al proletariado pero debemos entenderla bien y manejarla. Diferenciarnos también del revisionismo en esto. Si analizamos nuestra propia experiencia, vemos como quedan algunos que de vez en cuando desarrollan alguna acción armada. No hemos de tratarles como hace el imperialismo, no llamarles "terroristas", ese es un término que el imperialismo usa para calificar a los revolucionarios y justificar la represión. Guiarse por librar la lucha ideológica y política; esto no es benevolencia, una vez más, conocer las circunstancias en que están debe merecernos especial atención, la lucha es para curar la enfermedad y salvar al paciente, preocuparse por que rectifiquen su base ideológica y política, prueben su condición de comunistas hoy, llamarlos a que se corrijan y arrojen las negras banderas que hoy defienden, que claven la bandera roja, en sus corazones, que prueben su cambio con acciones meritorias en la nueva etapa del Partido y la lucha de clases, que comprendan que el Partido, nuevamente se ha puesto en marcha.

En el cumplimiento de nuestras tareas hemos de velar por preservar a los cuadros del Partido, pues como nos enseña el Pte. Gonzalo, son el oro del Partido, la militancia es la base viva del Partido y los dirigentes son la experiencia viva del Partido. Guiarnos por lo que Lenin dijo, mirar de frente la amarga verdad, si no se ve, se entra en la lógica fraccional y se pierden los mejores cuadros. Ser grandes y buenos timoneles, coger la línea y empeñar la condición de comunista en que el Partido prosiga y aplique la reconstitución ya sea en las mejores o peores condiciones. El Partido ha proseguido su reconstitución. Aunque partimos de ser un pequeño puñado que algunos pronto fraccionaron para liquidarlo, hemos caminado con voluntad irrefrenable, con los ojos bien abiertos, derrumbando los muros, siendo arietes, viendo las dificultades y venciéndolas, sin pretender en ningún momento garantías absolutas de lograr lo que esperábamos que nos podían llevar a la inactividad, aprestándonos a lo más difícil, a las peores condiciones, pero bregando porque fuesen las mejores, asumiendo con firmeza nuestra ideología, teniendo confianza en el Partido y confianza en las masas, pues eso nos enseña el marxismo-leninismo-maoísmo invencible que jamás nadie ha derrotado ni derrotará.

Las circunstancias y las condiciones actuales, prueban que las aguas se han vuelto turbulentas, que el nuevo torrente rojo sigue en marcha y se desarrolla. A pesar de haber vivido momentos de oscuridad, hemos sabido encontrar el pequeño rayo de luz y salir por ahí. Después de muchos años, la perspectiva se aventura buena para los comunistas, aunque aún tengamos que purgar por los pecados del revisionismo, siempre sirviendo al Partido, al marxismo-leninismo-maoísmo y al pueblo de todo corazón y con desinterés absoluto. También hemos de entender que, a pesar de que las perspectivas sean buenas, aún pueden presentarse en el futuro muchos descalabros, retrocesos, divisiones internas, traiciones, compromisos temporales y parciales y otras situaciones adversas. Por consiguiente, debemos tener en cuenta que el camino a la revolución socialista es duro y prolongado. Pero estamos convencidos de que, gracias a los esfuerzos de nuestro Partido, de la clase y las masas enteras, la Revolución Socialista será posible y necesaria, barriendo todos los obstáculos para continuar su avance y desarrollo.

Mayo, 2003

Comité Permanente

Partido Comunista de España