¡Proletarios de todos los países, uníos!

Algunas Experiencias Sobre el Trabajo Internacional

 

-Síntesis de la Primera Sesión-


Consideramos muy necesario abrir el análisis e impulsar un profundo debate sobre las experiencias históricas de nuestra clase en el trabajo internacional. Con tal propósito celebramos esta Primera sesión del Comité Permanente Ampliado.

De forma sintética, vemos como desde el momento  de surgimiento nuestra clase, con la apropiación y desarrollo de los medios de producción por la gran burguesía, concretada en lo que se conoce como revolución industrial, que ha venido abarcando todos los aspectos de la producción a nivel Mundial, los diversos sectores de la burguesía muestran su condición y esencia reaccionaria. Por su parte, los sectores intermedios de la sociedad, de los que tomaremos como referencia a la pequeña burguesía, manifiestan su incapacidad para impulsar y menos dirigir la emancipación de la humanidad. De esta forma, a la luz de la fracasada revolución de 1948, el proletariado irrumpe en la historia como única clase consecuentemente revolucionaria, con su programa revolucionario concretado en el Manifiesto Comunista. Aunque como nueva clase inmadura no pudo alcanzar sus metas y el Manifiesto, en el que nos reafirmamos,  haya de ser desarrollado, la clase obrera sí comenzó a concretar en los hechos su carácter internacionalista fundando, el 28 de septiembre 1864, la Asociación Internacional de los Trabajadores y concretando sus Estatutos Generales el 24 de octubre de 1871.

En dichos Estatutos se nos señala claramente que:

  • la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera
  • el sometimiento económico del trabajador a los monopolios de los medios de trabajo, …, de las fuentes de vida, es la base de la servidumbre en todas sus formas, de toda miseria social, degradación intelectual y dependencia política
  • la emancipación económica de la clase obrera es, por lo tanto, el gran fin al que todo movimiento político debe ser subordinado como medio
  • todos los esfuerzos dirigidos a este fin han fracasado hasta ahora por falta de solidaridad entre los obreros de las diferentes ramas del trabajo en cada país y de la unión fraternal entre las clases obreras de los diversos países
  • la emancipación del trabajo no es un problema nacional o local, sino un problema social que comprende a todos los países….
  • el movimiento que acaba de renacer de la clase obrera …… a la vez que despierta nuevas esperanzas, da una solemne advertencia para no recaer en los viejos errores y combinar inmediatamente los movimientos todavía aislados

En las resoluciones del Congreso General de La Haya, 2-7 de septiembre de 1872, se señala:

En su lucha contra el poder colectivo de las clases poseedoras, el proletariado no puede actuar como clase sino constituyéndose él mismo en partido político propio y opuesto a todos los antiguos partidos formados por las clases poseedoras.
Esta constitución del proletariado en partido político es indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social y el logro de su fin supremo: la abolición de las clases.
La coalición de las fuerzas obreras, obtenida ya por medio de la lucha económica, debe servir también de palanca en manos de esta clase en su lucha contra el poder político de sus explotadores.
Por cuanto los señores de la tierra y del capital se sirven siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos y sojuzgar el trabajo, la conquista del poder político pasa a ser deber del proletariado.

La labor que emprendió la AIT no fue únicamente la de impulsar en Inglaterra, Alemania, Francia e incluso Holanda, los principios de la clase obrera y la organización de los obreros, sino que se emprendió la tarea de la constitución se secciones nacionales de la Asociación Internacional de Trabajadores. Sin pretender emplear en todos los países los mismos métodos y medios, tuvieron en cuenta las particularidades de cada país, sus instituciones, costumbres y tradiciones. Cando surgen al seno de la AIT posiciones contrarias al Marxismo, que proponían la abstención política de los obreros, el apoliticismo, trasladaron la sede del Consejo General de La Haya a Nueva York.

¿Qué es lo fundamental de este periodo?

Marx y Engels plasman y fundamentan nuestra ideología científica, nos dotan del programa inmortal de la clase obrera con Manifiesto Comunista que abarca hasta el comunismo, luchan por la agrupación de los comunistas y plasman, en base al Manifiesto, la unidad de los Obreros del Mundo en la AIT. En palabras del Pte. Gonzalo: “La Asociación Internacional de los Trabajadores es el reconocimiento del marxismo como la única ideología del proletariado”.

Engels, llevó adelante la misma brega por el marxismo y luchó encarecidamente contra el revisionismo que comenzaba a levantar cabeza y hace un gran balance de 50 años de luchas obreras y revolución, señalándonos que el proletariado no podrá conquistar el Poder ni defenderlo en esos momentos sino en el futuro, cuando cree nuevas formas de lucha y nuevas formas de organización; que ha de centrarse en nueva acumulación de fuerzas, planteando la utilización de todas las formas de lucha posibles, hasta que la clase pueda conquistar el Poder por la violencia revolucionaria; señala que el uso y utilización de todas las formas de lucha han de encaminarse en función y servir a la toma del Poder por la violencia revolucionaria. Continuó la senda de Marx creando la II Internacional, o Internacional Socialista, señalándonos que la verdad universal del Marxismo es su aplicación concreta, que dicha verdad universal debe servir a los comunistas combatir el carácter de la sociedad en cada país y ver la esencia de cada revolución.

Los principios del Marxismo, sobre los que Engels fundo la II Internacional, fueron revisados y tergiversados por Kautsky y Bernstein, representantes del viejo revisionismo sistematizado por Engels, que renuncian a la conquista del Poder por el proletariado, derivan a los partidos socialistas únicamente hacia el cretinismo parlamentario y la traición. Estos partidos socialistas, en manos del viejo revisionismo, son firmemente combatidos por Lenin, quien funda la III Internacional o Internacional Comunista, en base a los principios establecidos por Marx y Engels, recogiendo las experiencias de la lucha de la clase contra el revisionismo, la primera toma y consolidación del Poder por el proletariado y el inicio de la construcción socialista en base a la Dictadura del Proletariado sustentada en las organizaciones de masas bajo la dirección del Partido.

Si la I Internacional implica la sustentación y definición de la concepción del Mundo de los comunistas, la II da un salto hacia la organización de los partidos. Lenin, retomando el camino marcado por Marx y Engels, impulsa la lucha contra los que tergiversaron y revisaron los principios del internacionalismo proletario, nos dota de una táctica,  señala que la esencia del imperialismo es la relación entre explotados y explotadores, brega por la unidad de los comunistas y formula e impulsa “las 21 condiciones” para organizar PPCC e integrarlos en la Internacional Comunista. Así es como organiza el Movimiento Comunista Internacional y conforma la III Internacional o Internacional Comunista.  La III Internacional es para hacer la revolución, tomar el Poder, implantar la dictadura del Proletariado e iniciar y desarrollar la construcción socialista con cuántas Revoluciones Culturales Proletarias se necesite hacer, como bien establece el Pte. Mao, para conjurar la restauración capitalista. Esta tarea sigue pendiente para los Marxistas-Leninistas-Maoístas, para los comunistas hoy. Por lo tanto, nuestras tareas han de centrarse en entronizar y afianzar definitivamente nuestra base ideológica, hoy Marxismo-Leninismo-Maoísmo, impulsar la construcción, reconstitución o reconstrucción de Partidos Comunistas y avanzar hacía la reconstitución de la Internacional Comunista, de la III Internacional.

Una de las tareas de la Internacional Comunista, que nosotros consideramos de gran trascendencia e importancia, es la preocupación por formar cuadros, no sólo de Europa sino también de los pueblos y naciones oprimidas, y el envío de delegados de la IC que impulsaron y desarrollaron una gran labor en la maduración de la clase, la ruptura con los socialdemócratas de la II Internacional y de la Internacional dos y media y y la construcción de PPCC. Considerable número de cuadros formados y forjados, que fue impulsada por Stalin tras el temprano fallecimiento de Lenin, y ardua labor que desarrollaron estos Delegados de la IC por todo el Mundo. Por ejemplo. En el Estado Español son dos delegados mejicanos de la IC quienes nos visitan, difunden las “21 Condiciones” entre las organizaciones proletarias, impulsan la lucha e dos líneas al seno del PSOE y las Juventudes Socialistas. Es en las JJSS donde encuentran eco y las que, el 15 de Abril de 1920, asumen, crean el PCE e inician la construcción ideológica, política y organizativa del Partido.

Con los albores del siglo XX, la burguesía alcanza su estadio superior y último, el imperialismo, y finalizada la I Guerra Mundial, guerra por un nuevo reparto del Mundo y, en esencia, ahondando la relación entre explotadores y explotados, entran en la contienda de la lucha de clases las luchas de resistencia anti-imperialista. La nueva agresión imperialista sobre la clase obrera y los pueblos y naciones oprimidos del Mundo y, principalmente, el triunfo de la Revolución de Octubre y la constitución de la Internacional Comunista, conmueven toda Europa y el Mundo. Los obreros se levantan bajo la dirección de sus Partidos Comunistas y los pueblos y naciones oprimidos, también bajo la dirección de Partidos Comunistas, rechazan y se levantan contra la agresión imperialista. Como nos señala Lenin, dos fuerzas van a confluir desde ese momento y dar nuevo impulso a la Revolución Proletaria Mundial: el Movimiento Proletario Internacional y el Movimiento de Liberación Nacional; por lo que desarrolla una gran labor en pro de que la Internacional Comunista abarque todo el Mundo, desarrolle sus tareas en el Movimiento de Liberación Nacional y que la URSS se desenvuelva como nexo entre “Oriente y Occidente”. Tarea, esta última, que continuará Stalin.

En los años veinte, inicia su ascenso el fascismo en Europa, que se va a manifestar con toda su crudeza y como expresión más reaccionaria de la dictadura de la gran burguesía en los países donde ya se han desarrollado la revolución y las plenas transformaciones sociales de la burguesía. Así, la corporativización de a sociedad se sustenta en el escepticismo, la negación de los principios demo-liberales burgueses, en la autarquía económica y tiene como objetivo el preparar la sociedad burguesa para contender por el reparto del Mundo, ya que dichos países llegaron con retraso a la etapa imperialista, han sido derrotados en las contiendas imperialistas o no ven satisfechas sus aspiraciones y se sienten perjudicados en el reparto del Mundo.

Triunfa el fascismo en Italia y fracasa el primer intento militar en el Estado Español de implantar el fascismo al no contar con un partido y base de masas. A partir de los años treinta, tras las derrotas de los levantamientos obreros, en Alemania se implanta el fascismo e inicia su reame y militarización para contender por un nuevo reparto del Mundo; se produce la guerra civil en el Estado Español, al levantarse militarmente una parte del ejército burgués bajo a dirección de generales franquistas contra la II República burguesa, al que se enfrentan todas las organizaciones obreras y revolucionarias que salen en defensa de la II República. Los revolucionarios y organizaciones obreras son derrotados tras tres años de cruda y cruenta guerra, tras la que se implanta un régimen militar-fascista, desata una feroz represión que se va suavizando hasta su desaparición por la acción de las luchas obreras y de masas, en 1975, con a muerte del general Franco. El Partido, impedido desde los primeros años veinte por la acción del revisionismo en sus filas, al verse debilitada la Línea Roja Proletaria de la constitución como consecuencia del error de la IC que obliga al Partido a fusionarse con los socialdemócratas que habían roto con el PSOE al no haber logrado escaños en el Parlamento y que fundaron el PCOE. Así, el Partido se muestra incapaz de desarrollar y contar con una línea ideológica y política correcta y, pese a la inestimable ayuda de la IC y la URSS en cuadros y recursos militares, sufre la misma derrota al unir su destino al de la II República burguesa. Pese a los prometedores inicios, antes de la obligada fusión dos años después, los iniciadores de la construcción del Partido desarrollan y sientan unas Bases y Tesis Fundamentales que hoy siguen siendo pilares fundamentales del proceso de reconstitución iniciado en 1986. Comprenden que el Partido es para hacer la revolución y que ésta se prepara según las condiciones concretas de la lucha de clases, desarrollan una brega ideológica, política, organizativa, teórica y práctica, que encamina toda acción de los comunistas del Estado Español a servir a la revolución, a prepararla, iniciarla, desenvolverla, desarrollarla y defenderla. Contrariamente, los fusionados procedentes del PCOE abogan en el Partido por la única tarea de consecución de asientos en el Parlamento, sobre ellos se apoyan las tergiversaciones del desarrollo de la lucha de clases en el Estado Español con argumentos contrarios a Marx y Engels, con la falsedad de que como no se producido una revolución burguesa los comunistas han de centrarse en impulsarla. Renuncian así a preparar la revolución Socialista en aras de  posponerla a una, so se sabe cuándo, posterior etapa.

Durante la guerra civil, 1936-39, decenas de miles de revolucionarios y comunistas de todo el Mundo atienden al llamado de la Internacional Comunista alistándose en las Brigadas Internacionales, que arman y pertrechan la IC y la URSS. El ejemplo imperecedero de estos los hombres y mujeres que entregaron desinteresadamente sus vidas permanecerá en los corazones y las mentes del proletariado del Estado Español y desde aquí les rendimos nuevo homenaje.
De entre esos miles, dos ejemplos resaltamos por su entrega y labor: Cesar Vallejo y Heriberto Quiñones.

Cesar Vallejo se integra, se pone al servicio del Partido y milita el tiempo que permaneció en el Estado Español, en el Partido Comunista de España. Como militante del PCE, enseguida se da cuenta del rumbo incorrecto de su Dirección y desarrolla una ardua lucha contra las posiciones incorrectas. De vuelta a Francia, donde fallece en 1938, milita en el PCF y públicas son sus posiciones contrarias a la Dirección del Partido Comunista Francés encabezado por Maurice Thorez. Cesar Vallejo es un ejemplo imperecedero de militante comunista e internacionalista.

Heriberto Quiñones González (1907 - Madrid, 2 de octubre de 1942). No se conoce su nombre verdadero, ya que el que tomó aquí no se corresponde con su origen y se especula que procedía de Besarabia, URSS. Fue enviado por la IC al Estado Español a principios de la década de los treinta, donde se integra en las secciones del Partido de Valencia y Mallorca. Antes de 1936 fue detenido en varias ocasiones por sus actividades comunistas. Durante la guerra civil formó parte en Valencia del Comité Provincial del Partido Comunista de España. Tras el fin de la guerra fue detenido e internado en el campo de concentración de Albatera en Alicante y posteriormente en una cárcel en Valencia, aunque fue excarcelado al poco dado el avanzado estado de su tuberculosis pulmonar. En 1941 se traslada a Madrid donde asume la tarea de reagrupar a los miembros del Partido y reorganizarlo, encabezando así el primer intento de reconstitución. Es nombrado y reconocido por el Partido en el interior como responsable y organizador nacional del PCE en la clandestinidad. Las primeras medidas que plantea y que serán las bases de la reorganización del Partido y reconstitución, son: asumir el Marxismo-Leninismo como base ideológica, declarar fuera del Partido a la Dirección que ha huido del país  e iniciar el proceso de reconstitución del Partido.

Ante su actuación y línea ideológica y política, enfrentó el rechazo de los dirigentes exiliados y expulsados –Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Antón, Hernández y Lister- que lo acusaron de traidor ante la Komintern, iniciaron un proceso de purgas entre los propios exiliados y el envío de “emisarios” al interior con el fin de retomar el control del Partido en el interior. Un miembro del Partido ganado para la causa de la dirección expulsada del exterior lo delató y fue detenido en la calle de Alcalá de Madrid el 30 de diciembre de 1941. Tras ser torturado salvajemente, aunque no confesó ni su domicilio. Sus torturadores le quebraron la columna vertebral y fue sometido a un consejo de guerra sumarísimo. En su consejo de guerra reconoció orgulloso ser el máximo dirigente del PCE en el interior. Fue condenado a muerte y fusilado el 2 de octubre de 1942 contra las tapias del Cementerio del Este de Madrid sentado en una silla, al no poder tenerse en pie debido las torturas. Sus últimas palabras fueron "Viva la Internacional Comunista". Junto a él fueron fusilados sus ayudantes en la dirección del PCE, Luis Sendín y Ángel Garvín. No es hasta el inicio de la reconstitución, el 15 de agosto de 1986, que rehabilitamos su figura y la importante tarea que como comunista y delegado de la Komintern, desarrolló en el Estado Español tras la derrota de la guerra civil en 1936-39.

 

Agosto, 2012

 

-Síntesis de la Segunda Sesión-

 

Comité Permanente Ampliado

Partido Comunista de España