¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Huelga General el 29!

¿Por qué es justa y necesaria nuestra participación en toda lucha y protesta de la clase?

Nadie puede poner en duda que los sindicatos mayoritarios, hoy convocantes de la huelga general, viven a costa de los presupuestos generales del Estado. Tampoco podemos considerar que esta sea la ocasión esperada para golpear duramente al capital financiero dominante y su estructura estatal, que la clase obrera y las amplias masas trabajadoras vayan a sacudirse, por los efectos de la huelga actual, los abusos y explotación a que estamos siendo sometidos. Ni siquiera hemos de considerar que con esta huelga se inicie el principio del fin del Mundo de horrores globalizado. La convocatoria de CC.OO. y UGT, es el resultado de la presión que vienen sufriendo las bases obreras. Así, los comunistas somos plenamente conscientes de que el único fin al que aspiran los jefecillos sindicales no es otro que el de sembrar vanas esperanzas y falsas ilusiones entre la clase obrera; provocar incendios cortafuegos, antes de que el gran incendio de la agudización de la lucha de clases se propague y borre el sindicalismo entreguista que propagan como única estrategia de organización y movilización obrera. Como siempre, los sindicalistas, al igual que el revisionismo, dedican su tiempo y esfuerzo a combatir a las organizaciones revolucionarias ejerciendo su papel de bomberos al servicio de la actual forma de dominación dictatorial del la gran burguesía.

Es un hecho, fehacientemente constatado por el desarrollo de la situación económica y política internacional y nacional, que los intereses de la gran burguesía y del proletariado y las amplias masas, son diametralmente opuestos y antagónicos. Por más que los defensores del hoy dominante capital financiero al seno del movimiento obrero y los intelectuales plumíferos de turno, argumenten, traten de convencer y ganarse a una parte de los obreros, aduciendo que los efectos de la actual crisis son pasajeros, que saldremos de ella si todos arrimamos el hombro, que entraremos en recuperación con la aplicación de las nuevas medidas económicas, la realidad se nos muestra totalmente distinta a como la pintan. Desde la gran conquista de derechos lograda con la lucha, movilización y organización obrera a finales de los setenta del siglo pasado, el proceso seguido hasta hoy no ha sido otro que una continuada negación, restricción y recorte de todo lo logrado. Por lo tanto, a nadie le pueden quedar ya dudas de que no hay posible conciliación entre los intereses de la burguesía y el proletariado y que se avanza hacia una creciente agudización de las diferenciaciones, contradicciones y lucha de clases.

Como medidas económicas, la nueva la Ley de Reforma Laboral tiene como objetivos fundamentales favorecer los intereses de los patronos, restringiendo el derecho al trabajo que aumentará el desempleo, facilitará el despido, afianzará la temporalidad laboral, congelará las pensiones y aumentará la edad jubilación a los 67 años que, unido al aumento del cómputo de años para calcular la pensión, en esencia significa un recorte de las prestaciones de jubilación.
En cuanto a las medidas políticas, una vez más, el Estado y su gobierno de turno, trata de restringir el derecho de huelga enfrentándolo al derecho al trabajo ¿porqué no se respeta ese derecho para los más de cuatro millones de parados hoy existentes? ¿Por qué constantemente se recurre a la amenaza de despidos y sanciones económicas, si se ejerce el derecho a huelga que la Constitución burguesa reconoce? Unido a las restricciones democráticas, vemos como en todas las leyes desarrolladas a partir de la propia Constitución burguesa vigente, únicamente se trata de criminalizar toda lucha y protesta de la clase en defensa de sus legítimos intereses.

Así pues, la tarea urgente hoy es la impulsar y desarrollar la huelga política de la clase obrera en defensa de los derechos y conquistas y por la democratización de la sociedad. ¿Son estos los fines supremos de la movilización obrera actual? En absoluto. Dedicarse a esta jornada de movilización y lucha, en defensa de los derechos conculcados, no es más que uno de los medios por los cuales la clase obrera forja su conciencia y organización, pues sabido es que las luchas inmediatas no pueden apartarse de los objetivos finales de la clase obrera. Los revisionistas y sindicalistas, se afanarán en amordazar toda posición que cuestione la actual forma de dictadura burguesa. Así, nuestra tarea ha de ser la de centrarnos, en el marco y a la luz de las luchas obreras y de masas, la de desenmascarar y derrotar totalmente al revisionismo y el sindicalismo al servicio del Estado burgués en las filas del proletariado y las masas.

Sabido es que el agua estancada se pudre. De la misma forma, al igual que al agua, si el movimiento obrero que se estanca, no se moviliza en la defensa de sus intereses, se organiza frente a los ataques de la gran burguesía y pierde el norte de sus objetivos de clase, está condenado a sufrir en carne propia las consecuencias del sistema social imperante hoy en este Mundo globalizado y cuyas consecuencias no son otras que más hambre, más explotación, más opresión, más guerras y agresiones, la pérdida de derechos y conquistas que con tanto esfuerzo, lucha y sacrificios nos han costado lograr, pues el único objetivo del modo de producción que trata de perpetuar la gran burguesía dominante en la sociedad, se basa en la explotación del hombre por el hombre, búsqueda de la máxima ganancia con el mínimo coste y en la en la apropiación y acumulación de recursos en pocas manos.

Así, hoy, la vanguardia de la clase obrera, sus hijos más conscientes, tenemos la obligación y el deber de impulsar y participar en toda justa lucha y movilización de la clase obrera, uniéndonos a los obreros más avanzados y contribuir a su organización y forja en función de los objetivos finales del proletariado, siendo conscientes de que el objetivo de las luchas obreras no ha de ser un ejercicio de presión para obtener mejoras económicas y políticas, si no que nuestro fin apunta a la destrucción de la dictadura burguesa y la instauración del nuevo poder del proletariado, de la dictadura proletaria.

Septiembre de 2010

Comité Central

Partido Comunista de España