¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Abajo la Intervención Imperialista en Irak!

El pueblo iraquí enfrenta, una vez más, la amenaza de una mayor agresión del imperialismo yanqui como consecuencia de su reaccionaria política de guerra preventiva, guerra injusta de rapiña para controlar militar y económicamente los recursos de la zona. La primera agresión, en la guerra del Golfo, tuvo como justificación la denominada "invasión" de Kuwait, cuando históricamente dicho territorio pertenece a Irak y la existencia de este estado títere, tras la obligada descolonización de esta parte del mundo por Inglaterra, es y tiene como único objetivo la defensa de los intereses de las multinacionales del petróleo.

La nueva guerra de saqueo que prepara el imperialismo yanqui, forma parte de su estrategia contra los pueblos y las naciones del Mundo, sus territorios y soberanía y eleva más aún la política agresiva del imperialismo yanqui desde el primer ataque imperialista iniciado por Bush padre a primeros de los noventa del siglo pasado. El punto de mira del imperialismo yanqui está fijado sobre Irak, de la misma forma que lo hizo sobre Afganistán. De manera más solapada está interviniendo en América Latina y África y en lo inmediato sus amenazas ya se vierten sobre Irán y Corea del Norte, en lo que han dado en llamar el "eje del mal".

Amparándose en las resoluciones de la ONU que abalaron la primera guerra sobre Irak y la continuada presión militar, económica y política sobre el pueblo iraquí, sigue sembrando destrucción, hambre y miseria sobre este pueblo y busca conseguir el consenso internacional que avale su estrategia de guerra preventiva en una nueva campaña imperialista por el mundo.

Antecedentes históricos.

En 1991, recién estrenada la condición de superpotencia hegemónica única y poniendo sello a lo que será la superioridad de su reinado, el imperialismo yanqui lideró una coalición de 33 países amparados en resoluciones de la ONU para realizar una operación quirúrgica: borrar del mapa a Irak. Usando el pretexto de liberar a Kuwait, la guerra del Golfo tenía como objetivos la destrucción total de la nación iraquí, decretar el lento genocidio del pueblo iraquí -que hoy continúa bajo la forma del mantenimiento de sanciones económicas brutales- y adueñarse de las riquezas petrolíferas de la zona.

Iniciada la agresión el 17-01-1991 y durante los siguientes 42 días, Bagdad fue machacada por las bombas en una cantidad tal a la equivalente a la arrojada sobre la ciudad de Hiroshima en la II Guerra Mundial, desatando una Apocalipsis que, en un abrir y cerrar de ojos, la próspera ciudad fue reducida a la condición de ruinas; su próspera industria fue reducida a la de la era preindustrial y, por si esto era poco, 300 toneladas de uranio empobrecido fueron esparcidas por el país, se experimentó con las peores armas de baja radiación sobre el ejército del que fue diezmado el 90% de sus efectivos y la población civil, incluso las fuerzas yanquis agresoras fueron afectadas por las nuevas armas experimentadas. La guerra biológica y la utilización de armas biológicas y radioactivas de baja intensidad utilizadas sobre el pueblo iraquí, han sido justificadas por la anterior secretaria de estado yanqui, como el precio necesario para salvaguardar los intereses del imperialismo yanqui en la zona del Golfo Pérsico.

Como consecuencia del embargo decretado, tras el desastre ocasionado por la vil agresión, más de un millón y medio de iraquíes murieron y no menos de 800.000 niños siguen muriendo lentamente en unos hospitales que carecen de todo como consecuencia del boicot de medicamentos. Tras años de padecer toda serie de penurias, fue permitido, por resolución de la ONU, el cambio de petróleo por alimentos y medicinas, pero en la práctica eso no es mas que una farsa pues del petróleo que se permite canjear sólo recibe un 30%, el resto va a parar a las arcas del imperialismo yanqui. Aparte de esta situación generada, los constantes bombardeos anglo-americanos no han cesado y en los últimos doce años han arrojado más de 200.000 toneladas de bombas que han reducido a cenizas todo tipo de infraestructuras. El sistema hidráulico y eléctrico, anteriormente uno de los mejores de los países árabes, ha sido arrasado. El embargo prohíbe la importación de cloro por lo que el agua no puede ser tratada, afectando sobre todo a los niños. Treinta mil escuelas fueron destruidas y las cosechas y almacenes de alimentos arrasados. Todas estas calamidades generadas por el imperialismo yanqui hacen del pueblo iraquí uno de los mayores mártires del siglo XXI, un mártir del silencio, un mártir de la mentira justificada únicamente por las ansias de saqueo y control del imperialismo yanqui.

Situación actual y mentiras del imperialismo.

Las agresiones que viene sufriendo el pueblo iraquí y las inmediatas que prepara la nueva coalición imperialista (a la que el actual gobierno del Estado Español se ha sumado con el objetivo de participar de las migajas de la barbarie imperialista yanqui), no son más que pequeñas muestras de los conceptos del imperialismo yanqui sobre la guerra, libertades y derechos humanos. Su política es clara y definida, pues el imperialismo yanqui, como enemigo principal de la clase obrera y las masas, de las naciones y pueblos oprimidos del Mundo, aplica su denominado concepto de "guerra preventiva", que coacciona y amenaza a todos los países, que niega el principio de coexistencia pacífica entre naciones y justifica una hegemonía por la que se arroga el derecho de atacar y destruir cualquier país o territorio en función de sus intereses imperialistas, opresión y explotación.º

A pesar de las mentiras y engaños propagados por los medios de comunicación afines al imperio, a nadie puede engañar que la actual agresión se pretende justificar con en el argumento de que guerra y petróleo están explícitamente vinculados. Esto tiene que ver con los principios imperialistas del gobierno de G. W. Bush, quien ha declarado que su "seguridad energética" es una de las principales claves de su política exterior.

Efectivamente, recién instaurado el nuevo representante de la gran burguesía imperialista en el centro del poder del imperialismo yanqui, el gobierno de Bush dejó perfectamente claro que la "seguridad energética" pasaba a ser prioridad clave de su política exterior ante la creciente dependencia del petróleo extranjero, lo que obligó a la adopción de la recomendación hecha por el grupo de trabajo para la estrategia nacional de energía, convocado por el vicepresidente Dick Cheney, quien señalaba que "el presidente haga de la seguridad energética una prioridad en nuestra política comercial y exterior".

Las reiteradas y aparentes denuncias de los medios de comunicación y de los plumíferos al servicio del imperialismo, no pueden negar que la política es economía concentrada y que la guerra no es otra cosa que la continuación de la política por otros medios. Así, lo único que buscan es encontrar justificaciones que creen opinión pública a favor de la continuación de la política imperialista, de la política de guerra y agresiones que guían al imperialismo yanqui.

Nos dicen que el nuevo atraco que prepara el imperialismo yanqui, se fundamenta en el hecho de que Irak posee armas de destrucción masiva que las resoluciones de la ONU han mandado destruir; sin embargo este hecho no ha sido probado por las reiteradas inspecciones enviadas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Dicen que hay que echar abajo al dictador Huseim para evitar el genocidio que comete contra su pueblo y el pueblo Kurdo; la realidad es bien distinta, pues los que han mantenido un constante genocidio sobre el pueblo iraquí han sido los que han continuado agrediéndole desde la primera guerra del golfo, para nada hablan y condenan al estado genocida turco y su constante magnicidio contra los Kurdos, incluso gaseando aldeas enteras como ha sido mostrado por los medios televisivos.

¿Quécapacidad moral puede avalar las posturas del imperialismo yanqui? Si Sadam cuenta con armas de destrucción masiva, es porque el imperialismo yanqui le dotó de ellas para que las utilizase en la guerra contra Irán y no podemos olvidar que el propio imperialismo yanqui santificó. Los yanquis no solamente son el país que más recursos utiliza al desarrollo y fabricación de armas de todo tipo -hoy principalmente de destrucción masiva-, sino que además es el único país que las ha utilizado con todo el desparpajo en las guerras en las que ha participado y que dichas armas constituyen el principal medio de disuasión y chantaje con que amenaza a pueblos y naciones del mundo. ¿No han reconocido que fueron utilizadas armas de las denominadas de baja radiación, en los Balcanes y en la Guerra del Golfo?

Las campañas propagandísticas utilizadas por el imperialismo yanqui para justificar sus agresiones no son nuevas, la solidez de lo que denominan "pruevas" del peligro Iraquí no hacen más que mostrarnos su inconsistencia; las "pruebas", que el imperialismo dice tener, tienen más que ver con un nuevo "acorazado Maine"*, que con hechos reales.

Por su parte, el jefe del Gobierno de nuestro país y en absoluta coherencia con la escalada belicista del imperialismo yanqui, ha impulsado un espectacular aumento en los gastos de defensa de 45 millones de €, al mismo tiempo que se recortan los presupuestos para la sanidad, la educación pública, la vivienda y el espectacular aumento del paro en los dos últimos años. Por si esto fuera insuficiente, su osadía se alarga hasta atreverse a escribir de nuevo la historia a su medida y señalando como justificación del apoyo incondicional de su gobierno a las posturas del imperialismo yanqui, que hemos de estarle agradecidos por su  victoria sobre el fascismo en la II Guerra mundial, por la defensa de la democracia y la victoria sobre el comunismo en Europa. Lo que se le ha olvidado señalar, aunque estamos seguros de que lo piensa, es que el imperialismo yanqui fue el principal mentor de Franco y la dictadura franquista, desde 1953. Pero, la realidad que oculta, es que el Estado Español busca ser recompensado por las migajas que le ceda el imperialismo yanqui. Los tiras y aflojas del resto de los países del entorno de la UE, tienen que ver también con los costes de la guerra y la parte del pastel que se han de repartir tras la derrota y ocupación de Irak.

Nuestra ideología científica nos enseña que con las armas se conquistan y defienden los derechos. Dicho principio también rige para el imperialismo. Es en éste contexto que la agresión sobre el pueblo iraquí se enmarca en la meta del imperialismo yanqui y sus fuerzas armadas, cuyo objetivo es efectuar por la fuerza de las armas una reestructuración de las relaciones mundiales para beneficio de la estructura de poder de la hegemonía yanqui y así controlar la mano de obra y los recursos productivos de amplias extensiones del planeta, los recursos estratégicos, controlar a los posibles rivales potenciales, impedir que los iraquíes y los pueblos árabes o cualquier otro pueblo o nación, alcancen su auténtica emancipación y controlen su propio destino y recursos. La agresión a Irak no tiene como objetivo derrocar a Sadam y "liberar" al pueblo, como pretenden hacernos ver, esta una agresión enmarcada en la política de su modelo de exterminio en lo económico y militar de todo movimiento político social y nacional. Es la misma política seguida por el sionismo en su continuado genocidio contra el pueblo palestino y que cumple los dictados del imperialismo yanqui; es la misma política que se desenvuelve en América Latina enmarcada en la Iniciativa Andina, el Plan Colombia, el Plan Puebla-Panamá, como realidad un nuevo y enorme Plan Cóndor concretado en las grandes maniobras militares yanquis de Cabañas Uno, Dos, Tres, en Argentina y Chile, y otros ejercicios y desplazamientos de tropas en América Latina y contra las que el proletariado y las masas han comenzado a luchar para alcanzar su emancipación y recuperar sus riquezas, sus territorios.

Desarrollar la organización y movilización de las masas por la paz en lucha contra el revisionismo.

No es posible luchar por la paz, oponerse a la agresión imperialista y al propio imperialismo, sin combatir al mismo tiempo al revisionismo, pues son las dos caras de una misma moneda.

Como buenos y avezados oportunistas que son, tratan de pescar en río revuelto y, aparentemente se oponen a la guerra. Pero, ¿cuál es la realidad de lo que nos dicen? Como siempre, cabalgando por encima de los intereses de las masas, de pueblos y naciones, tratan de centrar su acción política en los efectos generados por el sistema y no en sus causas. Dicen estar contra la guerra, pero en realidad lo que tratan es de sacar tajada -para las próximas elecciones municipales y autonómicas- sirviéndose del anti-imperialismo innato en las masas, del rechazo que genera entre la clase obrera y las masas toda agresión imperialista. En lugar de oponerse abiertamente al imperialismo, celebran actos sobre los efectos nocivos de las guerras que buscan desviar a la clase y las masas a que utilicen su tiempo y esfuerzos en elaborar planes contra el hambre. Dicen que hemos de dedicarnos a crear plataformas que soliciten al gobierno de los grades banqueros que grave a los movimientos financieros especulativos, que recorten los gastos militares y dediquen ese dinero a los países pobres -como los que plantean las movilizaciones por el 0,7-, en lugar de crear organizaciones de y en función del Poder. Todas estas propuestas del revisionismo y la socialdemocracia, tienen como objetivo el fiscalizar el estado y la dictadura burguesa, todas ellas responden a la misma lógica de seguir poniendo parches al estado prisión imperialista, remendarlo.

Aunque en estos momentos no lo expresen abiertamente, en realidad, sus posiciones están enmarcadas en el objetivo económico y político de impulsar y desarrollar aún más el imperialismo porque, según dicen, en la medida que la economía imperialista crezca, y por efecto dominó, todos nos beneficiaremos de la bonanza y la riqueza, terminaremos con el hambre, la miseria y las guerras. Nos dicen que hay que humanizar la globalización, pues así nos alegraremos de vivir esta etapa de la humanidad. En definitiva, como buenos agentes del imperialismo entre las filas del proletariado y las masas, tratan de centrar la acción política y organizativa de la clase y las masas, en la necesidad de la regulación de las relaciones imperialistas y no en destruirlas y cambiarlas por otras, se resignan y creen, como dice el imperialismo, en el fin de la historia y no ven en la globalización sus dos aspectos, sus contradicciones, el nuevo ropaje con el que se viste el imperialismo para tratar de revivirse como cadáver insepulto que es.

Estos "demócratas" siguen el mismo hilo conductor que marca el imperialismo y que no es otro que el de la capitulación y la traición a los intereses de la clase y las masas. Se centran en que ya no hay que exigir justicia contra los crímenes de los estado imperialistas de primer y segundo orden, que basta con hacer presión popular contra el imperialismo y, si acaso, que la justicia sea impertida por el propio imperialismo que la conculca. A pesar de que sus palabras altisonantes nos puedan sonar bien, los hechos han demostrado fehacientemente que a lo que se refieren es a que hay  que acumular votos y lograr escaños en el Parlamento para corregir los desmanes del mortal engranaje bélico y la barbarie del imperialismo. Por el contrario se niegan a movilizarse por la libertad de los presos políticos pues, asumiendo los postulados del imperialismo, tachan a todo aquel que combate consecuentemente al estado imperialista, como terrorista. Dicen que nuestro país es una democracia y que, en consecuencia, no hay presos políticos.

Dicen que hay que centrar la organización de las masas en organizaciones no gubernamentales, lo que significa que hemos de dedicarnos a hacer "proyectos" y pasar por ventanilla a cobrar las subvenciones estatales por los servicios prestados. En definitiva, dicen que ya no se trata de acabar con los que controlan las riquezas, sino de hay que luchar contra la pobreza, omitiendo que en control de los medios de producción por el imperialismo está el origen de las guerras y agresiones, de la explotación, de la miseria, de la opresión y frustraciones que genera. Lo que nos plantean es que hemos de luchar porque el imperialismo lo siga siendo, pero más suave, que lo sea un poco menos, que al menos lo disimule y no agudice las contradicciones sociales. En definitiva, cuando escuchemos al revisionismo, no hemos de olvidar que éste, en colusión con el imperialismo, sentó las bases para la liquidación de los países socialistas y la restauración del capitalismo.

Forjar la organización de la clase obrera y las masas por la revolución socialista.

Si antes del triunfo definitivo de la burguesía sobre el Antiguo Régimen, ésta ya se nos presentaba como una clase internacional, su rasgo característico es que jamás se ha manifestado como un único bloque impenetrable, su desarrollo como clase social ha estado marcado por la colusión y pugna, siendo la colusión su aspecto relativo y la pugna el aspecto absoluto. A pesar de esto, sus divisiones no le han impedido desarrollar bloques y alianzas de rapiña en momentos históricos concretos. Así, bajo la tutela del imperialismo yanqui y con la alianza del revisionismo y la reacción mundiales, en los ochenta del siglo pasado, impulsaron desarrollaron la mayor ofensiva contrarrevolucionaria general contra el proletariado y los pueblos y naciones oprimidos del mundo.

Por su parte el proletariado, si bien ha alcanzado incuestionables victorias, ha ido acumulando un gran capital de enseñanzas e hitos, también ha ido acrecentando un colosal montón de basura y una división tras otra, fruto de la influencia de las ideas de las clases ajenas entre la clase obrera. Esta situación, unida a la ofensiva del imperialismo y el revisionismo en colusión, es la que nos ha llevado a vivir la situación del mayor repliegue político general de la revolución proletaria mundial que ha determinado el fin de su primera gran ola, pues el camino incuestionable del capitalismo al socialismo cubre un largo y zigzagueante camino de luchas complejas, produciéndose distintos reagrupamientos que hemos de comprender y analizar echando una mirada retrospectiva a los antecedentes históricos, de la misma forma que Marx, Engels, Lenin, Stalin y el Pte. Mao, diferenciaron las fuerzas políticas del mundo, hoy hemos de asumir las enseñanzas que nos esta legando el más grande comunista vivo: el Pte. Gonzalo.

Si bien no nos es posible elaborar una fórmula inmutable para superar la división de las fuerzas de vanguardia del proletariado que hoy padecemos, menos aún será posible si no nos reafirmamos en nuestra invencible ideología, si no enarbolamos, defendemos y aplicamos, con resuelta determinación, el marxismo-leninismo-maoísmo, comprendiendo la relación entre el partido y la clase, las fuerzas revolucionarias y las fuerzas reaccionarias, los amigos y los enemigos en la lucha de clases internacional, de su especificación en cada país, si no desarrollamos profundamente y sin concesiones en este marco, la lucha de dos líneas en nuestro seno y en el contexto internacional.

Así, hoy hemos de comprender que el rasgo fundamental de nuestro enemigo principal, la burguesía imperialista, consiste en la conformación de tres campos, en el que una superpotencia imperialista -el imperialismo yanqui- destaca sobre las demás y ejerce su hegemonía en lo económico, político y militar; un segundo campo de potencias imperialistas intermedias que comienza desgajarse de nuevo, ambos campos son los que poseen y controlan el capital financiero en el mundo, explotan y oprimen a la mayoría de la población del planeta; un tercer campo que está constituido por los pueblos y naciones oprimidos dependientes del imperialismo, que aglutinan a la inmensa mayoría de la población mundial, son el pastel que tratan de repartirse los países imperialistas y que bregan por sacudirse, con avances y retrocesos, la opresión y explotación a que les somete el sistema imperialista mundial imperante.

Partiendo de esta realidad histórica y a la luz de su especificación actual, nuestra tarea esencial estos momentos complejos y difíciles, sigue teniendo como eje central el adherirnos firmemente al marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, como nuestra arma internacional esencial para reafirmar invariablemente la posición de nuestra clase combatiente, defendiendo al mismo tiempo con perseverancia los intereses generales de los pueblos revolucionarios del mundo en la lucha de clases internacional, persistiendo siempre en nuestro programa máximo, que implica la sustitución del sistema capitalista por el comunista. Será el correcto desenvolvimiento de la lucha de clases y la lucha de dos líneas, el que nos ilumine e impulse a superar el repliegue, desplegar el nuevo torrente rojo e iniciar e impulsar la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial, forjando Partidos Comunistas, desarrollando revoluciones de nueva democracia, socialistas y culturales proletarias, sujetas al programa general de la revolución proletaria mundial y sus aplicaciones específicas, por el glorioso camino de la estrategia militar del proletariado -la guerra popular especificada a las condiciones y características de cada revolución. Sólo así seremos capaces de aunar, impulsar y desarrollar las fuerzas que entierren definitivamente al imperialismo y la reacción y nos conduzcan al brillante comunismo. Hoy como ayer, la rebelión se justifica, salvo el poder todo es ilusión y el poder nace del cañón del fusil; mas, sin base ideológica correcta no hay base política correcta.

Hemos de reafirmamos en el hecho indiscutible de que el principal terrorista, históricamente fue y es actualmente el imperialismo yanqui, enarbolando la consigna: ¡yanquee go home!; luchando contra las brutales agresiones terroristas del imperialismo yanqui que lleva adelante con sus socios del llamado Grupo de los Ocho, quienes usurpan las funciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad como mediadores internacionales, impidiendo que se apele a todo mecanismo de negociación y rompe con el principio de coexistencia pacífica entre pueblos y naciones. Esta agresión se concentra, por el momento, en Irak y persigue el propósito, descaradamente público, de manejar el negocio del petróleo, el gas, la droga, las armas y lograr el control de áreas estratégicas mediante el despliegue de bases militares en el Asia Central, como parte de su objetivo de afianzar su dominación mundial.

Guiándonos por las incuestionables consignas de: ¡Proletarios de todos los países, uníos! y ¡Desarrollar la revolución socialista sirviendo a la revolución proletaria mundial en el Estado Español, principalmente! Nos comprometemos, con todo nuestro esfuerzo, a la tarea de coadyuvar a impulsar el desarrollo de fracciones rojas del proletariado en la perspectiva de forjar la reconstitución y constitución de partidos comunistas y la Internacional Comunista. Para ese fin estrecharemos lazos como partidos hermanos e iguales, con una misma ideología, una misma lucha y una meta común: el mundo de la eterna armonía, el comunismo.

Toda explotación y rapiña desenfrenadas con que hemos finalizado el siglo XX, continúa desenvolviéndose en los inicios del XXI; todo el despotismo imperialista, su política genocida, continuarán mientras no sea enterrado en los abismos de la historia. La única alternativa para enfrentar los males y el mundo de horror originados por la sociedad burguesa imperialista, pasa por impulsar el nuevo torrente rojo y la reorganización y reconstitución de las fuerzas del proletariado, las masas y los pueblos y naciones oprimidos por el imperialismo, desarrollando un frente antiimperialista mundial bajo la dirección de los partidos comunistas y las fuerzas revolucionarias en función del Poder, enfrentando la injusta guerra de agresión y saqueo del imperialismo, con la justa guerra de masas, la guerra popular por la paz y la revolución. Para este fin, hemos de impular la creación y organización de Consejos obreros, de la mujer, de estudiantes y jóvenes, de barrio, de masas, etc., como instrumentos que apuntan a una nueva organización social, que impulsen las luchas y la organización por la defensa de derechos y conquistas en la perspectiva del poder.

Rechazamos la colaboración del Estado Español en la nueva agresión de la piratería imperialista, el significativo retroceso y deterioro de los derechos y conquistas populares, las leyes antiterroristas y de recortes de libertades. Demandamos la libertad de los presos políticos y enarbolamos los derechos del pueblo con el fin de exigir el cese de las agresiones, la escalada militarista y policial.

Rehusamos la escalada del imperialismo yanqui en  su atropello de las soberanías de nuestros pueblos y naciones hermanos de América Latina. Condenamos el proyecto ALCA como colofón del modelo neoliberal que viene azotando América Latina desde hace años, pues constituye un mecanismo hegemónico de alcance estratégico que destruye las soberanías de pueblos y naciones de Latinoamérica y apunta al control económico y militar y, en definitiva, a la anexión de América Latina y el Caribe por el imperialismo yanqui. Rechazamos toda pretensión de calificar de terroristas las justas luchas del pueblo palestino, de los pueblos de América Latina.

Demandamos la libertad del Presidente Gonzalo y del resto de los prisioneros de guerra y políticos del Perú. Nos solidarizamos con las luchas populares de Colombia, Argentina, Méjico, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Brasil, y Chile, con la lucha de los obreros y parados, del campesinado, los estudiantes y demás sectores agredidos del pueblo. Llamamos a la unidad de pueblos y naciones de América Latina contra el imperialismo yanqui, pues éste apunta a la destrucción de todo movimiento revolucionario, popular y antiimperialista que se levante en defensa de la soberanía, la independencia nacional y el progreso social.

Rechazamos y combatimos los llantos de la caduca moral imperialista, por "la vida" en abstracto, la pobreza y la crítica al "terrorismo", pues sigue los dictados del imperialismo yanqui y su política hegemónica de guerra. Hemos de comprender que, hoy más que nunca, nuevamente cobra vigencia efectiva la olvidada experiencia histórica de que, es imposible parar las guerras con sermones morales y pacifistas en la época del imperialismo, que no hemos de temer estas guerras y, si estallan, transformarlas en guerra popular. La guerra actual que prepara el imperialismo yanqui, se transformará, por la crisis que recorre el mundo, por los movimientos de resistencia y los combates populares que genera, en un momento privilegiado de la lucha para derrotar al imperialismo y la reacción mundiales. Es pues necesario, que en este momento enarbolemos el llamamiento de: ¡Proletarios y pueblos oprimidos del mundo, uníos!

Febrero, 2003

Comité Permanente

Partido Comunista de España

* El hundimiento del Acorazado Maine, en aguas de La Habana,a finales del siglo XIX, fue la justificación utilizada por el naciente imperialismo yanqui para intervenir militarmente en la guerra del pueblo cubano contra el colonialismo español, ampliando su dominación neo-colonial sobre los restos coloniales del imperialismo del Estado Español. Expulsado el colonialismo español de Cuba, el imperialismo yanqui impuso al Gobierno Emancipador Cubano una Constitución afín a sus intereses imperialistas, pasando Cuba a ser una neo-colonia del imperialismo yanqui hasta la guerra de liberación dirigida por F. Castro.