¡Proletarios de todos los países, uníos!

Sobre la Tendencia General del Desarrollo Histórico

Con el presente documento iniciamos una serie de artículos donde trataremos sobre la tendencia general del desarrollo histórico, con el objetivo de continuar afianzándonos en la brega por la entronización del maoísmo como tercero y principal y la construcción de Partidos Comunistas, como garantía indispensable para superar el Repliegue Político General de la Revolución Proletaria Mundial e impulsar la Nueva Gran Ola.

En los más de ciento cincuenta años de historia del proletariado internacional, desde que nuestra clase irrumpe en la historia, la humanidad ha experimentado profundos cambios, la revolución proletaria mundial ha finalizado su primera gran ola y hoy pugna por impulsar la segunda. El Pte. Mao nos indica de forma incuestionable que la tendencia general del desarrollo de la humanidad va, sin ligar a dudas, hacia un Mundo mejor, no hacia atrás. Así nos dice: “El mundo está progresando y el futuro es brillante; nadie puede cambiar esta tendencia general de la historia. Debemos realizar entre el pueblo una propaganda constante sobre los progresos del mundo y su futuro luminoso, para que adquiera confianza en la victoria. Al mismo tiempo, debemos hacer saber al pueblo y a los camaradas que nuestro camino es sinuoso”.

A pesar de las tinieblas que hoy cubren la lucha revolucionaria del proletariado, hoy más que nunca hemos de afianzarnos a las sabias palabras del Pte. Mao, pues cómo nos enseña: “En una palabra, las perspectivas son luminosas, pero el camino es sinuoso”.

La ley de la historia es irrefutable.

Los hechos históricos de la sociedad humana han demostrado que ésta avanza en medio del fragor de la lucha entre las contradicciones generadas en su seno. Así, las contradicciones entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y entre la superestructura y la base económica, constituyen el eje básico sobre el que han girado el desarrollo de las contradicciones de las sociedades humanas a lo largo de su historia y desde el surgimiento de las clases y lucha de clases, tales contradicciones se expresan en la lucha entre las clases revolucionarias y las reaccionarias. De manera inevitable, el desarrollo de dichas contradicciones y la lucha entre ellas, deriva en revoluciones sociales que impulsan la sustitución de las viejas sociedades por las nuevas, de los viejos y caducos sistemas sociales por otros nuevos y más avanzados, impulsando el proceso de la historia. Pero, hemos de comprender que el proceso y desarrollo del camino de la historia no es una senda recta y sin obstáculos, sino que su recorrido está lleno de vueltas y revueltas, de obstáculos que pueden semejarse infranqueables únicamente en apariencia. Más aún, para tener una total y cabal comprensión, hemos de entender que si bien en general todo proceso histórico es progresivo y ascendente, en sus aspectos concretos se manifiesta de manera tortuosa, con obstáculos, y progresa en oleadas. Así, hemos de comprender y encarnar lo que el Presidente Mao nos señala: “Las perspectivas son luminosas, pero el camino es sinuoso”, pues nos está reflejando de manera correcta e irrefutable la unidad dialéctica de lo progresivo y sinuoso del desarrollo del camino de la historia de la humanidad.

Reflejando acertadamente las enseñanzas del marxismo, insistentemente repetimos en nuestro trabajo de masas, que el sino de los reaccionarios es crear conflictos y fracasar, mientras que el sino de nuestra clase es caer, volverse a levantar y así reiteradamente hasta su triunfo final. Si analizamos nuestra cotidianeidad, vemos diariamente cómo se refleja esta ley, cómo las políticas económicas y políticas de las clases reaccionarias se sujetan invariablemente a dicha ley; también vemos cómo la clase y las masa desatan luchas por doquier. A pesar de que siempre surjan quienes tratarán de desvirtuar y eliminar el contenido ideológico y político de clase, tanto de las medidas del imperialismo como de la resistencia de la clase obrera y las masas, lo incuestionable es que siempre reflejan el sino de unas clases u otras. Pero aún hay camaradas que carecen de una total y cabal comprensión de esta ley y caen en desviaciones que siempre, a pesar de sus buenas intenciones, benefician al imperialismo y los reaccionarios.

Veamos esto. Desde el surgimiento de la clase obrera, como clase para sí, nuestros primeros grandes maestros Marx y Engels expusieron de manera científica las leyes objetivas que rigen en el desarrollo de la historia de la humanidad al analizar las contradicciones esenciales de la sociedad capitalista y definir la misión histórica de la clase obrera. La definición de dichas leyes tiene una importancia capital que podríamos tomar como ejemplo para hoy, más en un momento en que el capitalismo se hallaba en ascenso (hoy en recuperación efímera y transitoria), dominaba en todo el mundo y los verdaderos comunistas eran muy pocos, a pesar de ello previeron tanto la inevitable ruina de la burguesía como la victoria ineludible del proletariado. Así, declararon: “Las clases dominantes pueden temblar ante la Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar”. A pesar de las dificultades de hoy, la historia del movimiento comunista internacional en sus más de 150 años transcurridos desde entonces ha demostrado reiteradamente esta verdad irrefutable.

El Presidente Mao nos señala que: “El reemplazo de lo viejo por lo nuevo es una ley universal, eterna e ineludible”. En las sociedades humanas de clases, a pesar de que las clases revolucionarias no sean más que unas clases recién nacidas, siempre representan a las fuerzas productivas más avanzadas y exigen y demandan el desarrollo, encarnando en su seno la dirección del proceso histórico, poseyendo la vitalidad necesaria para el desarrollo de dicho proceso y engendran en su seno el brillante futuro. Pese a que de forma temporal, como hoy, su apariencia se manifieste débil y pequeña y tengan que enfrentar en su crecimiento fuerzas liquidacionistas, destrucciones y represiones de parte de quiénes reflejan y son lo viejo, la tendencia general que manifestará su desarrollo es la del crecimiento, robustecerse gradualmente en el fragor de la lucha y la tempestad y finalmente convertirse en fuerza dominante en ese proceso. Por el contrario, las fuerzas y clases reaccionarias, no representan más que la decadencia que trata de preservar lo viejo, las viejas y caducas relaciones de producción y pese papel dominante en la sociedad, a su fuerte apariencia, están marcadas por el sino de su destrucción.

Las fuerzas de la coalición imperialista encabezada por el imperialismo yanqui, que con su gran poderío militar invadieron Irak, sembrando muerte y destrucción, ¿tienen otra perspectiva que no sea crear conflictos hasta su definitiva destrucción? A pesar de sus buenas palabras no han podido enmascarar sus oscuras intenciones, no pueden ocultar que representan y reflejan lo viejo y han desatado las iras del pueblo iraquí y del mundo, han abierto la caja de pandora que marcará el inicio de su destrucción.

De la misma forma la UE es y representa a lo viejo y a pesar de la apariencia de los buenos augurios de la expansión económica al este, cumpliendo uno de los viejos sueños imperialistas, también avanza inexorablemente hacia su definitivo hundimiento.

Todo proceso revolucionario de sustitución de una sociedad por otra, de una clase social por otra, se ha encontrado en su camino con dificultades, y aún con muy serias dificultades, o ha llegado a un punto de viraje en el que se pierde todo lo logrado retornando a un momento inferior al inicio con la derrota momentánea. Estos hechos pueden darse, como ha ocurrido con la restauración del capitalismo en los países en que se desenvolvía la revolución socialista y el desarrollo de la construcción del socialismo, en el lo que fueron dictaduras del proletariado, con la desaparición del Campo Socialista. También hemos visto cómo con la detención del Pte. Gonzalo se ha producido un giro estratégico en la revolución en el Perú; más aún estos procesos pueden darse en el futuro en otras revoluciones en marcha o por iniciar. De producirse dichas circunstancias y cómo nos enseña nuestra ideología científica, el arma incuestionable ha de ser la de adherirnos firmemente al marxismo-leninismo-maoísmo y desarrollar un análisis científico del desenvolvimiento de la situación revolucionaria que nos permita ver la brillante perspectiva y que la clase reestablezca su confianza en lo inevitable de la victoria de lo nuevo sobre lo viejo.

La historia nos enseña que después de cada derrota de un proceso revolucionario hemos de enfrentar un reflujo del movimiento de masas y una agudización del terror de las clases reaccionarias. La posición de los firmemente adheridos al marxismo-leninismo-maoísmo ha de ser la de no quedarnos en la apariencia de la situación y tratar de ver la esencia de las cosas, analizar las relaciones de clase, analizar y criticar los errores tanto de izquierdismo como los errores de pesimismo derechista. Si bien ambas posiciones tienen la misma raíz, pues ambos se avocarán a la imposición de los cuatro cambios, los primeros se manifiestan en la insistencia en sobreestimar las fuerzas revolucionarias y subestimar las fuerzas de la reacción, estando su raíz en la radicalización de las posiciones pequeño-burguesas que inevitablemente llevarán a la derrota definitiva de las fuerzas revolucionarias a través de su desgaste y liquidación definitiva; los segundos sobreestimarán las fuerzas reaccionarias y subestimarán las fuerzas revolucionarias, su derrotero les avocará hacia el fortalecimiento del liquidacionismo y la desmembración y desintegración de las fuerzas revolucionarias.

El Presidente Mao nos legó la brillante y gran tesis de “una chispa puede incendiar una pradera”, previendo científicamente la gran y promisoria perspectiva que tenían las pequeñas fuerzas revolucionarias sobrevivientes a los procesos de repliegue político general tras una derrota de las fuerzas revolucionarias, nos señala que más pronto que tarde surgirá un nuevo auge revolucionario que pondrá de nuevo en tensión la lucha de clases y el movimiento de masas que harán arder finalmente de nuevo la llama de la revolución. Nuestras tareas han de centrarse en el reagrupamiento de las fuerzas revolucionarias y la reorganización de las organizaciones clasistas, sistematizar nuestro proceso de luchas y fracasos viendo la esencia de los procesos, criticar las posiciones liquidacionistas de izquierda y de derechas, combatir al revisionismo y seguir luchando por la salvaguarda de los derechos y conquistas logrados hasta impulsar un nuevo flujo revolucionario.

El camino de la historia es siempre sinuoso.

La causa por la cual el desarrollo de la historia y la senda de la revolución son siempre zigzagueantes y no rectilíneos es porque toda revolución es una lucha sin cuartel, una lucha a vida o muerte en la que la clase más avanzada trata de derrocar a otra. Ninguna clase reaccionaria en la historia se ha retirado fácilmente y por propia voluntad del escenario histórico e incuestionablemente ha opuesto una desesperada resistencia contra el crecimiento, desarrollo y la victoria de las fuerzas revolucionarias y ha emprendido crueles represiones y frenéticos contraataques contra nuestra clase y las masas. Esta situación se da especialmente en el caso de la revolución proletaria, cuyo fin no es otro que el eliminar el sistema capitalista y todos los demás sistemas de explotación del hombre por el hombre.

Ejemplos fehacientes del accionar de las clases reaccionarias los tenemos en nuestro país a raudales, donde se han dado, y se siguen dando, las más crueles represiones contra nuestra clase y todo aquel que ose cuestionar el poder de la gran burguesía; ejemplos que se han ido manifestando por todo este viejo continente; ejemplos que se han dado también en los procesos de restauración capitalista tras la liquidación de los estados socialistas y la reimplantación de la dictadura y el estado burgués.

En nuestros días podemos ver la cruel y despiadada represión desatada por el Estado peruano contra el Partido Comunista del Perú y las masas, que se inició con el gobierno de Belaúnde y siguió con los gobiernos de Alan García, para arreciarse con el gobierno y autogolpe de Fujimori. Pese a que el gobierno de Paniagua trató de paliar esta situación, el actual gobierno a cuya cabeza se haya Toledo, tomando ejemplo de anteriores gobiernos genocidas, hoy viene desarrollando una represión sistematizada contra todo aquello que huela a comunista.

Así, desenvuelve una política genocida que en el campo legal ha ido, cada vez más, endureciendo el sistema legal penal antisubversivo legado por la dictadura genocida y vendepatria de Fujimori, barriendo el orden jurídico demoliberal burgués, desconociendo y negando derechos fundamentales de libertad y seguridad personales, de igualdad ante la ley, de defensa, de presunción de inocencia; negando todas las normas del debido proceso, violando el derecho a la jurisdicción predeterminada por la ley sigue recluyendo a civiles en cárceles militares donde siguen sometidos a un régimen de aislamiento permanente, absoluto y perpetuo con el objetivo de reducirlos a la condición de subhumanos.

Hoy como ayer, se siguen violando el derecho a la vida, a la salud, el derecho a no ser sometido a torturas o tratos inhumanos y humillantes, imponen penas draconianas como la monstruosa cadena perpetua; para lo cual ha dictado normas inconstitucionales como los decretos leyes sobre terrorismo, estableciendo un Estado policial de violación de los derechos fundamentales, que con gobierno del Dr. Paniagua comenzaron a hacerlo.

El gobierno de Toledo prosigue demoliendo el orden jurídico y no solo el sistema penal antisubversivo sino que lo extiende a la negación de todos los derechos fundamentales e incluso su propio orden constitucional, de ahí que dan leyes de acuerdo a la presión política de los grupos de poder y no de acuerdo al interés nacional sino siguiendo servilmente al imperialismo yanqui y que son continuación de las normas de excepción y emergencia dadas en el Perú a lo largo del siglo XX por Sánchez Cerro, Benavides, Odría, Fujimori. Siguiendo esa tradición antidemocrática se ha establecido en el Perú un verdadero Fuero Antiterrorista, un fuero de excepción al cual se busca someter a los prisioneros políticos yéndose contra estrictas normas constitucionales y leyes orgánicas sobre juzgamiento penal como son el Código Penal y Procesal Comunes, vulnera el principio de defensa irrestricta cuando se conmina con juicios en ausencia, se obliga al silencio de la defensa y del procesado en su autodefensa, elimina la autonomía judicial cuando establece la consulta al superior en materia de excarcelación, además da validez a medios y fuentes de prueba nulos como son los atestados policiales con declaraciones arrancadas bajo torturas, y elimina el principio de publicidad, cuestión esencial pues ésta es una garantía del debido proceso para un juicio justo.

El Estado peruano ha creado una nueva Procuraduría "Especializada para Delitos de Terrorismo" otorgando facultades a los procuradores por encima de una de las partes que es el procesado, de tal modo que si el fiscal no formula acusación penal el procurador puede interponer recurso de queja, lo que está llevando a que en los nuevos juicios los fiscales para no ser quejados sólo copian la denuncia del fiscal militar del juicio anulado, así al dar a los procuradores un poder amplio, extremado y privilegiado violan el principio de igualdad ante la ley y niegan el debido proceso, pues la parte civil que es el Estado tiene privilegios, ya que el Procurador son el Estado, el Ministerio Público y el órgano jurisdiccional que son poderes del Estado, quedando el procesado sólo, desamparado, haciendo frente a disposiciones legales draconianas, violatorias de los más elementales principios jurídicos; se persigue y amedrenta con seguimientos a los familiares, a quienes se les tilda de "terroristas" por el sólo hecho de reclamar la libertad de sus familiares presos, se niega el derecho de visitar, socorrer y apoyar a los presos por sus familiares, violando el principio de igualdad ante la ley, se registra en cuadernos separados a los familiares, se les hostiga y se llega al punto de detenerlos acusándoles de "terrorismo".

A los abogados se les niega el derecho de ejercer la defensa de sus representados, y como lo hacían antes Alan García y Fujimori, que encarcelaron y desaparecieron a los abogados por el sólo hecho de ejercer la defensa, hoy de igual manera aberrante, se viene planteando que defender a un acusado del llamado "terrorismo" es un delito. Siniestros esbirros de la policía política buscan puestos como asesores para seguir medrando de la guerra y obtener más presupuesto, claman mayor represión y vilmente imputan a familiares y abogados, ser "correos de transmisión" del Partido, con el objetivo de preparar condiciones para detenerlos y así aislar a los presos políticos y reducirlos a un estado de indefensión en los nuevos juicios que están en marcha.

Hay 56.000 requisitoriados que no pueden desenvolver su vida y que están siendo apresados; existen más de 10.000 desaparecidos cuyos restos aún no son entregados a sus familiares; cientos de miles de damnificados reducidos a mayor pobreza y abandono, que demandan urgente aplicación de planes especiales de desarrollo; miles de exiliados impedidos de volver a su país por la continúa represión; 2.000 prisioneros políticos y de guerra, a quienes se pretende encarcelar de por vida; el gobierno y sectores recalcitrantes, orquestan campañas contra la liberación de presos políticos que han cumplido sus sentencias de más de 10 años, habiendo sufrido condenas de años por atestados fraguados; y la situación de los que aún continúan en armas que se pretende resolver sólo con represión militar, no obstante que una parte de ellos ha hecho pública su decisión de luchar por una solución política.

En Nepal, donde la clase obrera y el pueblo vienen desarrollando una revolución bajo la dirección del Partido Comunista de Nepal-Maoísta, encontramos otro ejemplo palpable de cómo la reacción trata de mantenerse, aunque para ello tenga que ahogar en sangre a su pueblo.

Todos estos ejemplos, a los que podríamos añadir incontables, expresan la forma en que una clase reaccionaria trata de mantenerse en el poder.

Lenin nos enseña que la toma del poder por el proletariado, con la dirección se su Partido, no es el fin de la revolución, sino su inicio, puesto que después de que el proletariado ha tomado el poder, la lucha entre el proletariado y la burguesía, la lucha entre los seguidores del camino capitalista en el seno del Partido, entre las masas y los enemigos de clase dentro y fuera del país, siempre acariciarán la esperanza de derrocar el sistema socialista y este período abarcará un largo tiempo de lucha entre restauración y contra-restauración. Las clases reaccionarias a las que se ha arrebatado el poder tratarán invariablemente, por todos los medios posibles, de organizar la restauración de la vieja sociedad y cada equis años los monstruos y demonios tratarán de saltar a la palestra para hacer su representación. Esto está determinado por su carácter de clase.

Efectivamente. En cada etapa de desarrollo de las sociedades humanas, las fuerzas revolucionarias han de pasar, necesariamente, por un largo proceso de reiteradas confrontaciones de fuerzas para aniquilar por completo a las fuerzas reaccionarias, quién se imagine que una hermosa mañana las clases reaccionarias “dejarán de lado su cuchillo de carnicero y se convertirán en budas” no puede llegar a ser ni un comunista, ni un revolucionario completo.

Los reaccionarios no pueden negar su lógica y en cada período represivo que organizan lo que logran es estimular en un grado aún mayor la voluntad combativa de la clase y las masas y nos legan un mayor grado de ejemplos negativos que nos sirven para extraer experiencias y lecciones provechosas de los ataque de la reacción con el fin de continuar la lucha. En la Comuna de París, a pesar de ser sofocado el primer régimen proletario de la historia de la humanidad, lo único que lograron fue reprimir un levantamiento de la clase y jamás lograron bloquear el camino emprendido de revolución proletaria por la clase obrera. Como nos señala Marx respecto al glorioso movimiento del 18 de marzo, éste fue “la aurora de una gran revolución social, que liberará para siempre a la humanidad del régimen de clases”.

Las experiencias y lecciones de la Comuna de París, resumidas por Carlos Marx, las experiencias y lecciones de la Revolución de Octubre, las experiencias de la Revolución China y las experiencias e la Gran Revolución Cultural Proletaria; todos estos procesos revolucionarios se convirtieron en auroras que hicieron avanzar al proletariado durante el proceso de la Primera Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial; todos estos procesos revolucionarios nos han legado y enriquecido la teoría científica del proletariado; todos estos procesos han confirmado que el proletariado tiene que destruir el aparato estatal de la burguesía por medio de la violencia revolucionaria, e implantar la dictadura del proletariado, y también han preparado las condiciones para mayores victorias de la causa de la revolución proletaria mundial.

Finalizada la Primera Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, sufrida la mayor derrota de la historia de la clase y perdido todo lo logrado por la restauración capitalista en lo que fuera el Campo Socialista y a pesar de que los comunistas hemos disminuido en número, hoy nos hemos tornado más fuertes que nunca en calidad, pues poseemos la ideología más poderosa desarrollada por la humanidad: el marxismo-leninismo-maoísmo y la más larga experiencia de luchas, de victorias y fracasos, que culminarán con nuestra victoria y el fracaso del enemigo, el fracaso de las clases reaccionarias.

Hoy el imperialismo se enseñorea por el mundo mostrándonos todo su poderío, no obstante, avanzan hacia su hundimiento y en vez de salvarse de la ruina serán enterrados en la tumba excavada por ellos mismos. Todos los reaccionarios en la historia que actúan en contra de la corriente histórica, creen invariablemente que podrán cambiar mediante sus intrigas y conspiraciones la dirección del avance de la historia, pero todos ellos, sin excepción alguna, terminarán por levantar una piedra para dejarla caer sobre sus propios pies, pues la ley objetiva que rige el desarrollo histórico es independiente de la voluntad de cualquier reaccionario, y el destino de la historia de ningún modo es decidido por un puñado de conspiradores y arribistas que representan a las clases reaccionarias y juegan con complots contrarrevolucionarios.

En la historia ha habido restauraciones y golpes de Estado contrarrevolucionarios que han hecho retroceder temporalmente la historia, pero éstos sólo constituían una pequeña contracorriente en el largo río de la historia humana en su conjunto, y no han podido cambiar la tendencia general del desarrollo de la historia.

Persistir en ver siempre la esencia y el aspecto principal

El Presidente Mao nos enseña; “al tratar un asunto, debemos examinar su esencia y considerar su apariencia sólo como guía que nos conduce a la entrada. Únicamente si analizamos de manera completa y concreta los diferentes fenómenos complejos en el curso de la revolución y asimos firmemente la esencia de las cosas, podemos juzgar de manera correcta la situación revolucionaria, mantener siempre la cabeza clara y un vigoroso espíritu revolucionario y no dejarnos engañar por los fenómenos superficiales. En apariencia, las fuerzas reaccionarias parecen poderosas durante cierto tiempo, pero en realidad no lo son. Visto en su esencia y perspectiva, no son reaccionarios sino el pueblo quien es realmente poderoso.

Todos los reaccionarios son tigres de papel. La situación en que el enemigo es fuerte y nosotros débiles en cierto periodo de tiempo, cambia infaliblemente en sentido contrario después de tortuosas luchas. Cuando las fuerzas reaccionarias a punto de perecer se lanzan a una última y desesperada embestida contra las fuerzas revolucionarias, a menudo sucede que algunos revolucionarios se dejan alucinar durante cierto tiempo por este poderío aparente que encubre la debilidad interna, y no logran ver la esencia de que el enemigo se acerca a su fin mientras que ellos mismos se aproximan a la victoria. No comprenden este principio materialista dialéctico: todo lo que va en contra de la demanda del desarrollo de la historia está condenado a fracasar, y es imposible sostenerlo por la fuerza del hombre; todo lo que está conforme a la demanda del desarrollo de la historia ha de triunfar, y no es posible destruirlo por la fuerza del hombre.

Colocándose en la posición reaccionaria, los revisionistas y oportunistas, así como otros estafadores políticos de su ralea, no comprenden nada de las leyes objetivas que gobiernan el desarrollo de la historia; por ello, son incapaces de ver la tendencia general de este desarrollo. Siendo idealista y metafísico su modo de pensar, confunden invariablemente la esencia con el fenómeno, así como el aspecto principal con el secundario. Los que después del inicio del repliegue político general de la Revolución Proletaria Mundial, aterrorizados por el poderío aparente y transitorio del imperialismo y los reaccionarios, han perdido completamente le confianza en el futuro de la revolución. Basados en la apreciación pesimista de la situación, plantean la duda: “¿cuánto tiempo podremos mantener flameando la bandera roja?” y se oponen a persistir en la entronización del maoísmo como tercero y principal y a la construcción de Partidos Comunistas, y en cambio, abogan por caducas recetas frentistas o por el “guerrillerismo”, están mostrando en esencia la mentalidad de liquidacionistas e “insurrectos errantes”. Solamente observan la apariencia de que las fuerzas revolucionarias son temporalmente débiles y pequeñas, y no ven ni quieren ver la posibilidad e inevitabilidad del crecimiento de las fuerzas revolucionarias de débiles a fuertes. Ven únicamente el superficial fenómeno de poderío momentáneo del enemigo y no ven ni quieren ver la posibilidad e inevitabilidad del paso del enemigo de poderoso a débil. Sólo observan el reflujo temporal de la revolución. Tales sujetos ignoran absolutamente la ley objetiva del desarrollo de la revolución: de lo pequeño a lo grande, de lo débil a lo fuerte y del fracaso a la victoria. Estar de acuerdo con dichas posturas y no combatirlas, significa en realidad conformarse con el imperialismo y la reacción. Esto conducirá a la clase obrera y las masas a mayores y más hondos fracasos. Debemos persistir en la línea marxista-leninista-maoísta, criticar esas ideas erróneas, y afianzarnos en lo que el Pte. Mao nos señala cuando nos dice que el “desarrollo (el de las fuerzas revolucionarias n.r.) no sólo es posible, sino prácticamente inevitable.”, ya que la humanidad “está llena de leña seca que arderá pronto en una gran llamarada”, puesto que “le pueblo, y sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia mundial”.

Tenemos plena confianza en la perspectiva de victoria de la revolución, porque creemos que el pueblo es el hacedor de la historia, y todas las causas por él apoyadas vencerán. La revolución presupone la gran actividad de los millones de integrantes de las masas que hacen la historia. En cada época, pasada o futura, hay movimientos aislados o locales que unas veces avanzan y otras retroceden, así como tendencias divorciadas del movimiento general o de su ritmo general. Sin embargo, cualquiera que sea la época, las masas revolucionarias forman el centro de ella y determinan  su contenido principal y la dirección principal de su desarrollo. Siempre que tengamos firme confianza en la inagotable facultad creadora de las masas y nos identifiquemos con ellas y nos apoyemos en ellas, podremos superar toda dificultad, en lugar de vernos impedidos por ella, y vencer a cualquier enemigo, en vez de ser vencidos por éste. La razón por la cual los imperialistas y reaccionarios, en lugar de habernos vencido, jamás podrán derrotarnos, estriba en que nuestro Partido representa los intereses fundamentales del proletariado y los demás trabajadores, y pronto recuperará de nuevo su apoyo y confianza. Precisamente porque los militantes del Partido y el pueblo desean la unidad y se oponen a la escisión, los oportunistas y revisionistas en el Partido no lograrán sus objetivos pues contamos con la garantía del correcto rumbo de la y serán repudiados por los buenos comunistas.

Partiendo de la reaccionaria concepción idealista de la historia, los liquidacionistas y otros falsarios políticos consideran a la clase obrera como “chusma” a merced de las clases explotadoras y creen que bastará con unos pocos hombres “especiales” como ellos para poder hacer retroceder a su albedrío la rueda de la historia. Esto no es mas que puro sueño y nunca podrán lograr éxito. Ellos no podrán escapar al castigo a que los sentencie la historia por sus acciones perversas, terminando en la total ruina y autodestrucción.

El Presidente Mao nos elaboró la línea básica para todo el período histórico del socialismo y nos señala: “la sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de la lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro, se convertirá en su contrario, degenerará y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista- leninista”. Siguiendo esta correcta línea, el Presidente Mao nos dotó del arma para continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado: la Gran Revolución Cultural Proletaria, a fin de tratar de contrarrestar a las clases reaccionarias que jamás renunciarán a retomar el poder.

El marxismo-leninismo-maoísmo es única garantía del triunfo de la revolución.

En la lucha por nuestra propia emancipación, hemos pasado por un largo proceso de tanteos. Después de las numerosas luchas a lo largo del siglo XIX, en un esfuerzo por encontrar el camino de la revolución, se hicieron diversas tentativas y se emprendieron luchas heroicas. No obstante, al carecer de un pensamiento guía correcto, de un programa revolucionario cabal y una línea revolucionaria acertada, nuestros esfuerzos resultaron infructuosos y terminaron en fracasos sucesivos, incluida las Revolución de 1869-71. Fue sólo después de la Revolución de Octubre de 1917 que nuestra clase comenzó a encontrar la verdad universal de nuestra ideología científica y se esforzó por combinarla con la práctica concreta de la revolución en el Estado Español, alcanzando su madurez con la constitución del Partido Comunista de España. Controlado el Partido por el revisionismo, nos llevó al fracaso de la Revolución de Octubre del 34 y a la derrota de la guerra civil de 1936-39. Tras de décadas de intentos y fracasos por la reconstitución del Partido, en 1986 retomamos nuestras Bases de Constitución y asumimos el marxismo-leninismo-maoísmo como base ideológica. Sólo entonces la brega por la revolución ha ido adquiriendo un aspecto nuevo y nuestra clase entra en un nuevo  período, el de la lucha consciente por el advenimiento del brillante futuro de la revolución socialista.

Integrando la verdad universal del marxismo-leninismo-maoísmo con la práctica concreta de la revolución en el Estado Español, el Presidente Víctor, al ser reconocido como garantía y dirigir el proceso de la reconstitución, nos está dotando de las armas fundamentales que nos permitirán entrar prestos a la Futura Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, legando nuestro aporte al proletariado internacional. Esta es la garantía fundamental para la conquista de las futuras victorias de la revolución y la marcha hacia el brillante futuro.

La historia de nuestro Partido muestra que las líneas oportunistas de “izquierda” o derecha ocasionaron inevitablemente pérdidas a la revolución. Pero, cuando la línea revolucionaria proletaria del Presidente Víctor ha pasado a predominar en el Partido, las pérdidas causadas por las líneas erróneas han sido reducidas al mínimo. Cada triunfo de la línea proletaria marxista-leninista-maoísta del Presidente Víctor sobre los oportunistas hace avanzar la revolución en el Estado Español.

La línea revolucionaria de la que se está dotando nuestro Partido va teniendo su reflejo en el exterior y nos va orientando hacia nuevas victorias en la lucha internacional por la entronización del maoísmo. Cada vez son más por el mundo los que comprenden que las tareas fundamentales para los comunistas son las de entronizar el maoísmo como tercero y principal y la construcción de Partidos Comunistas. Esto abre una brillante perspectiva para el proletariado internacional y el futuro incuestionable de la Revolución Proletaria Mundial.

Junio, 2004

Comité Permanente

Partido Comunista de España