¡Proletarios de todos los países, uníos!

“Movimiento Anti Imperialista” o Persistente Empecinamiento en las Viejas Recetas del Oportunismo y el Revisionismo

-Acerca de Las Posiciones del Autodenominado Movimiento Anti Imperialista -MAI-

-I-

El próximo año, el gobierno de la gran burguesía monopolista del Estado Español, convocará a que se elijan los nuevos gobernantes que seguirán garantizando la dictadura burguesa para que los ricos sigan acumulando ganancias a costa de mantener el estado actual de opresión y explotación. Como reflejo de la pervivencia de las clases y la consecuente lucha de clases, y a lo largo de todo el proceso de las luchas emprendidas por el proletariado, constantemente y en momentos previos preelectorales, han ido saltado a la arena de contienda elementos oportunistas y revisionistas, revestidos de rojos, de muy revolucionarios, cuyos fines no son otros que desviar a la clase obrera de sus metas. La historia del proletariado, y más la historia del proletariado en el Estado Español, con el temprano triunfo del revisionismo en nuestras filas, recién alcanzada la madurez, está jalonada de ejemplos que así lo confirman.

Si bien en el pasado ya analizamos la situación de las diversas organizaciones del proletariado, con el análisis público del MAI, continuamos profundizando en la comprensión de la situación de las diversas tendencias que se dan al seno del movimiento obrero y del movimiento antiimperialista, pues únicamente si analizamos a fondo el desarrollo de la lucha de clases, de las diversas corrientes que se manifiestan, podremos comprender sus leyes, predisposiciones y perspectivas. Partiendo de que nada está estático, que todo se halla en constante movimiento dialéctico, hemos de adquirir la comprensión de que la lucha de clases y el movimiento obrero organizado y desorganizado, se desenvuelven como el río Guadiana, que desde su nacimiento, aunque por tramos desaparece a nuestra vista, siempre persiste, insistentemente sigue avanzado hacia el mar.

En nuestras relaciones con las diferentes fracciones, grupos y organizaciones que van surgiendo en las filas del proletariado, salvo en marcadas y contadas ocasiones, hemos de tener siempre presente el método de tratarlas como contradicciones al seno de la clase obrera, analizando y estudiando a fondo sus posiciones a la luz de la ideología del proletariado y su especificación concreta: la Línea Política General del Partido. Pese a que en la línea general de nuestro trabajo de masas, el contactar con dichas fracciones no es el aspecto fundamental, no podemos obviar su existencia, hay que contactar con ellas y mantener cuántas discusiones de principio sean necesarias, máxime si sostienen posiciones al Marxismo-Leninismo-Maoísmo, para corregir sus errores y atraerlas de forma individual a las filas del Partido. Si esta línea de actuación no diese los frutos necesarios, el siguiente paso ha de ser el de pasar a la crítica pública y abierta de estas fracciones, grupos u organizaciones, y desenmascararlas a fin de neutralizar la influencia que pudieran alcanzar en las filas de la clase.

Así, tras reiterados intentos por iniciar y mantener conversaciones formales con el auto-denominado Movimiento Anti Imperialista (MAI), las respuestas obtenidas, durante un tiempo, fueron nulas e infructuosas. Su único accionar se ha centrado en la utilización propagandística de sus posiciones en los foros de debate públicos de otras organizaciones y en los ataques frontales a algunas de las débiles y poco formadas fracciones que dicen asumir el Maoísmo. Cuando han respondido a nuestra petición, lo han hecho vertiendo acusaciones infundadas a nuestro Partido, partiendo del criterio de acusar a los demás de lo que ellos hacen para enmascarar sus culpas, imponiendo condiciones cuyo origen es fruto del movimiento fantástico de sus cabezas y, en definitiva, negándose a que representantes del Partido Comunista de España y del MAI elaboren una agenda de discusión. Ha llegado el momento, pues, de desenmascararlos y pasar a la crítica abierta y pública de sus posiciones, teniendo en cuenta que las dos formas fundamentales de liquidacionismo -como variantes del revisionismo que se dan en el seno del movimiento obrero en sí y de las organizaciones del proletariado- siempre buscan, como característica común a ambas, la de tratar de adueñarse del Partido. El liquidacionismo de derechas siempre apunta a disolver el Partido y las organizaciones obreras y de masas, trata de eliminar el trabajo de masas y aislar al Partido de éstas; por su parte, la característica del liquidacionismo de izquierdas, es que busca de la forma más enconada posible aislar el Partido de las masas, o bien agotarlo por inanición.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales que caracterizan la existencia el autodenominado MAI?

De una forma muy hábil y manipuladora y en un alarde del manejo lingüístico de la ambigüedad que se manifiesta a lo largo de todos sus documentos, su aspecto esencial es la negación de los principios ideológicos y políticos del proletariado y en los “fracasos” cosechados por todo el período histórico de la clase obrera, centrando sus posiciones en los ataques y negación de la tercera y principal etapa de desarrollo de la ideología del proletariado, del Maoísmo.

Utilizando argumentos con los que habitualmente nos vienen machacando los ideólogos del imperialismo y los plumíferos a su servicio, dicen:

La tercera y superior etapa debe de demostrarse en la práctica, y esta supuesta etapa que representa el maoísmo equipara sus éxitos (…) con otros tantos fracasos que, no por negados o desconocidos, han sido de mayor entidad que los aciertos para terminar también a su vez en el cajón de los grandes reveses y derrotas del proletariado.

De esta forma tan sutil y ambigua niegan el Maoísmo. Por lo que cabe preguntarse ante tal afirmación ¿no se podría aplicar este mismo criterio a las otras dos cumbres del desarrollo de la ideología del proletariado?

La historia del proletariado, es confirmación fehaciente y cotidiana, de la ley fundamental que rige el Universo, la ley de la contradicción, ésta es la ley final y única del materialismo dialéctico y se manifiesta en el mundo social como lucha de clases. La contradicción se especifica como primera gran ley; como segunda gran ley, se establece la ley del salto, esto es, el cambio de calidad, y que en el mundo social se especifica en la conquista del Poder; la tercera gran ley o manifestación de la contradicción, es la ley del progreso o sea la ley de la lucha entre lo viejo y lo nuevo, que en el mundo social es la lucha por la continuación de la revolución que se da en la lucha de clases especificada como lucha entre restauración y contra-restauración. Específicamente, el mundo social nos muestra que la lucha es lo absoluto y la victoria relativa y que la victoria se logra a través de reveses y fracasos, que también son relativos. Quiénes no comprenden estas leyes, no comprenden absolutamente nada del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, o peor, niegan absolutamente la ideología del proletariado en su proceso de desarrollo.

Cierto es que el proceso histórico del proletariado nos ha legado verdades que contienen parte de error, y no obstante las hemos aceptado ¿por qué? Porque la parte de verdad que contienen, han implicado conocimientos que han resuelto los problemas y necesidades de la revolución en un momento específico de desarrollo del proletariado. Pero, otra cuestión muy distinta y totalmente ajena a los principios ideológicos del proletariado, es la de querer hacernos comulgar con ruedas de molino incidiendo en los errores y enmascararse, cuando lo que se busca es negar el materialismo dialéctico. Lo que realmente se está enarbolando es el idealismo neopositivista tan de moda y, bajo la altisonante frase de “reconstitución ideológica y política del comunismo”, se pretende ocultar la negación absoluta de la ideología del proletariado y, aderezando con frases sacadas de contexto del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, se enmascara que se buscan teorías únicas, completas y sobre todo definitivas, se pretenda llegar a sistemas únicos y cerrados, que únicamente llevan al dogmatismo y a afianzar el idealismo subjetivo entre las filas del proletariado bajo el argumento de que: “ninguna corriente sobreviviente del primer ciclo revolucionario está en condiciones de tirar del carro del resurgimiento del movimiento comunista”.

La realidad bien patente, es que realmente toda su argumentación les sirve para negar la tercera etapa y principal del desarrollo de la ideología del proletariado: el Maoísmo. Aunque hablen de Marxismo y de Leninismo e incluso citen al Pte Mao, también podemos descubrir una negación de las cumbres de nuestra ideología y, al igual que hacen los doctores de la ciencia al servicio del imperialismo, buscando otros caminos, lo que en esencia pretenden es hacer carrera a costa de refutar y dar por aniquilada la ideología científica del proletariado y sus desarrollos.

Por ejemplo: el Pte. Mao, analizó y nos presentó el único balance fiable del camarada Stalin y señaló que éste tenía un 75 % de aciertos y un 25 % de errores, que pese a sus errores, sus aciertos pesaban más y no se podía negar su gran papel en la construcción del socialismo en la URSS y el carácter de gran comunista al camarada Stalin. De igual modo, por muchos errores que se hayan cometido en el desarrollo de la ideología del proletariado, lo que es innegable es su validez universal y su total vigencia.
La historia del la clase obrera internacional, es la historia de su concepción del Mundo, de su ideología, de su proceso de desarrollo, de sus cumbres, hoy devenidas en Marxismo-Leninismo-Maoísmo; es la brega histórica de la clase por dotarse de su necesaria y propia organización para derrocar a las clases dominantes, de su Partido, devenido y sancionado con nombres y apellidos propios, como Partido Comunista; y, es la historia de su revolución, de la Revolución Proletaria Mundial que integra las luchas de liberación nacional, las revoluciones de nueva democracia y las socialistas, esto es, su lucha por destruir el estado reaccionario en cualesquiera de sus formas, instaurar la dictadura del proletariado, construir el socialismo y marchar con nuevas revoluciones culturales proletarias al comunismo.

Un hecho incuestionable es que, a pesar de que como expresión de la madurez de la clase obrera en el Estado Español, hoy ya no están presentes los comunistas que fundaron el Partido Comunista de España, sabemos que iniciaron la siembra, echaron raíces y que los oportunistas se apoderaron de la semilla, planta y usurparon durante un tiempo su fruto: el Partido. A pesar de que siempre hubo camaradas en el Partido que trataron de implantar injertos de línea roja proletaria, para que diese el fruto y las semillas deseadas durante tanto tiempo, y no lo lograron, tenemos la certeza de que siempre hubo camaradas que trataron, de vez en cuando, continuar con la siembra iniciada en 1920. En 1986 un grupo de comunistas inició la defensa de los principios ideológicos del proletariado, reconoció y asumió su tercera etapa y principal y reencontró las raíces y la planta legadas. Unos, trataron de guardarlas como iconos y cosechar nuevas plantas; otros, recogieron los frutos legados y hoy continúan la siembra.
Por más fracasos y reveses que se hayan de enfrentar en la perspectiva histórica de la Revolución en el Estado Español, como parte integrante e indivisible de Revolución Proletaria Mundial, hay que dejarlo bien claro: el Marxismo devino en Marxismo-Leninismo, éste en Marxismo-Leninismo-Maoísmo y se concretará en aplicación creadora específica y pensamiento guía. El Marxismo a servido para guiar antes a los que nos han precedido, hoy nos sirve a nosotros y con las desarrolladas aportaciones servirá para los que vengan. Cuando enarbolamos las rojas banderas del proletariado, hemos de tener siempre presente que nunca el trabajo anterior y el esfuerzo de los camaradas que nos han precedido se pierden, que las semillas que todos los comunistas han sembrado por el Mundo y que tan generosamente siguen abonando con su sangre, siempre fructificarán en toda su grandeza. Si los que hoy desenvolvemos la necesidad histórica del proceso de reconstitución del Partido Comunista de España llegásemos a no concluirla, tenemos la certeza de que mientras exista un comunista que enarbole el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, mientras se aferre a nuestra ideología científica con mente clara y corazón firme, tenemos la firme seguridad de que será capaz de reencontrar la senda marcada y lo hasta hoy desarrollado y, aplicando a las futuras nuevas circunstancias nuestra ideología científica y lo logrado, será rematada la epopeya que hoy desarrollamos. Este es el espíritu de principio que ha de guiar siempre a los comunistas, lo que no implica, por supuesto, negar y criticar los errores del pasado. La cuestión esencial es poner siempre por delante los logros –aunque únicamente tengamos el espinazo- y no los fracasos como hacen los oportunistas y revisionistas para quebrar la moral de la clase.

Desde que a finales de los años 70, al estar usurpado el nombre y los apellidos de nuestro Partido por el revisionismo, iniciáramos el proceso de reconstitución constituyendo el Grupo para la Defensa del Marxismo-Leninismo –devenido posteriormente en Unión de Lucha Marxista-Leninista y en Unión de Lucha Marxista-Leninista-Maoísta- la característica de las luchas contra las diversas posiciones liquidacionistas que hemos enfrentado y derrotado, es que se han desenvuelto al seno del Partido y las cabezas de dichas posiciones liquidacionistas, tras su derrota, capitularon y abandonaban las filas del Partido, pues consideraban que abandonar era la única forma de quebrar y hacer fracasar el proceso iniciado.

Como reflejo del repliegue político general del proletariado y del fin de la Primera Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, de la descomposición y hundimiento del revisionismo contemporáneo y de la dominación de las ideas pequeño-burguesas y nacionalistas, en los años noventa del siglo pasado fueron apareciendo fracciones cuya divisa esencial es el afán manifiesto de negar los principios ideológicos del proletariado y sus desarrollos, satisfacer y afianzar apetitos personales, tomar posiciones para la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial y seguir saboteando el proceso de reconstitución del Partido Comunista de España para evitar la definitiva preparación del asalto al Poder.

El MAI, pese a que dicen considerarse “una organización comunista revolucionaria“, estos nuevos oportunistas que, una vez más desde fuera de las filas del Partido en un nuevo alarde sociológico y malabarista verbal, manipulan el proceso histórico del proletariado, con su visión particular de la ideología del proletariado más propia de la prepotencia de los adictos a la escolástica y la metafísica, desbocándose en liderazgos y sueños desenfrenados, persistiendo en el carácter escisionista propio de la ideología pequeño-burguesa y revisionista en el seno del movimiento obrero, con una tergiversación de lo que el proletariado entiende como lucha de dos líneas, mostrando la esencia de sus almas: mitad burguesía mitad clase, siendo incapaces de enfrentarse a la línea roja proletaria que encabeza el Partido hoy, se empeñan en difundir su prédica oportunista y guiándose únicamente por el movimiento fantástico de sus cabezas, creando nueva terminología que denominan “reconstitución del marxismo-leninismo”.
A pesar de que en los años sesenta el Partido Comunista de China declarase que el Marxismo-Leninismo pensamiento Mao Tse-tung era de aplicación universal -en lo que debemos considerar como primer intento de concretar el Maoísmo como tercera etapa de desarrollo del Marxismo-, de que el Maoísmo no fue sistematizado, definido y sancionado por la fracción hasta 1986, de que la primera Declaración internacional llamando a la entronización del Maoísmo como tercera etapa y principal de la ideología del proletariado, firmada por el Partido Comunista del Perú y el Partido Comunista de España, aparece el 1º de Mayo de 1987 y de que fuere sancionado que hoy ser comunista es ser Marxista-Leninista-Maoísta, principalmente Maoísta, hoy siguen apareciendo fracciones que niegan este pequeño hito del proletariado internacional.

Analizando la esencia de las posiciones de estos nuevos “comunistas” de membrete, se ve que una de sus características esenciales es la de los que preñados de pesimismo histórico no son capaces de ver más que los reveses y las restauraciones del capitalismo sufridas por el proletariado y las masas. Su persistir en ver fundamentalmente nuestros reveses, es la base sobre la que niegan que la ideología del proletariado se haya desarrollado y haya devenido en Marxismo-Leninismo-Maoísmo. Por eso, no nos hablan de la necesidad de enarbolar, defender y aplicar la ideología del proletariado, y sí lo hacen de “reconstituir”. Cierto es que se han producido restauraciones capitalistas, pero es absurdo hablar de derrotas definitivas como lo hacen el imperialismo y sus plumíferos. ¿Acaso el proletariado, las masas y los países dependientes del imperialismo, han dejado de luchar?

Los nuevos ataques al Marxismo-Leninismo-Maoísmo, principalmente Maoísmo, son prueba palpable de la invencibilidad de la ideología que enarbolamos y, como es lógico, estos ataques no vienen del Estado que nos quiere destruir, provienen de esos personajes de la intelectualidad pequeño-burguesa que dicen situarse del lado del proletariado y que en algún momento de su juventud han sentido la necesidad de cambiar algunas cosas del sistema social dominante para evitar su absoluto debacle, pero que cuándo han de enfrentarse a la realidad de las exigencias del proletariado y su Partido, salen corriendo y huyen, pues temen más la necesidad del nuevo Mundo por el cual bregamos, dónde su yo se difumina, se desintegra, que la pérdida del mundo en que viven, a pesar de sus irreconciliables contradicciones con el imperialismo. Al igual que otros liquidacionistas enfrentados en el pasado. Estos nuevos oportunistas persisten en actuar en contra de las leyes del desarrollo histórico de la sociedad señaladas por el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y de la voluntad revolucionaria del proletariado y las masas del mundo. Obviamente, como todos los liquidacionistas, persiguen la vana intención de impedir el avance histórico y solo buscan poner obstáculos al proceso de reconstitución partidaria iniciado, ignorando que en el camino de avance de la clase obrera y las masas, toda piedra, todo escoyo que aparezca en nuestra senda luminosa, será removido.

Los intentos de penetración en el seno de la clase obrera de estos nuevos adeptos del liberalismo, pueden llegar a arrastrar tras de sí a algunos buenos compañeros guiados de buenos propósitos y deseos. Pero, por más buenos deseos y propósitos que se tengan, se ha de comprender que toda senda que se emprenda, si tiene su punto de partida en la negación de las bases ideológicas del proletariado hoy y la realidad objetiva, sus buenos deseos les arrastran, irremediablemente, por la senda del idealismo y metafísica, aliñados con la vieja salsa del dogmatismo. Aquellos que se dejen arrastrar por estas posiciones han de tener siempre presente que, como adeptos al liberalismo, los oportunistas de siempre, están tratando de utilizar la vieja táctica de confundir y dividir a la clase obrera con una sopa de siglas, táctica que no es más que el reflejo y expresión del individualismo y liberalismo pequeño burgueses, que aún anida y reina en muchas cabezas de las filas del proletariado en sí y que es necesario erradicar con una continua e insistente formación Marxista-Leninista-Maoísta.

Los comunistas, guiados por el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, asumimos tanto las experiencias positivas como negativas, los aciertos y los errores enriquecen nuestra ideología científica; los aciertos nos enseñan el camino que hemos de desarrollar; los errores nos arman para combatir más y mejor a los enemigos de la clase. Lo quieran o no todos aquellos que se empecinan en sostener posiciones e ideas oportunistas y revisionistas, únicamente tienen el destino de ser repudiados y barridos por la escoba de acero de la clase obrera y las masas.

¿Qué somos los comunistas?

Alcanzar tal condición, que únicamente se adquiere y es reconocida por el Partido, significa ser conscientes, adquirir la capacidad de oponer a los momentos difíciles del presente una actitud de optimismo histórico, aún a sabiendas de que combatiendo por la meta del comunismo todos nosotros seremos demolidos como individuos, conscientes de que nuestras vidas no son más que una ínfima parte de la materia del Universo en constante movimiento. Ser comunista implica tener sujeción al Partido, a su organización centralizada, a su dirección; implica ver a lo lejos, ver la perspectiva, remontarse al futuro y extraer toda la fuerza necesaria del presente para continuar desarrollándolo, ser comunista implica entregarse en cuerpo y alma al Partido, las masas y la revolución y anteponer siempre los intereses del Partido, las masas y la revolución, por encima de nuestros propios intereses e incluso nuestra vida que generosa y conscientemente entregamos.

Los comunistas somos siempre optimistas, tenemos optimismo innato de clase, por ello somos capaces de servir a la clase de todo corazón, con entrega total y desinterés absoluto; los comunistas tenemos un único interés: servir a la meta del comunismo y a ella entregamos lo más preciado que poseemos: nuestra vida. Por ello, somos capaces de transformar lo negativo en positivo, extraer lo bueno de lo malo, de aplastar el dolor, las dudas, el pesimismo, y sofocar la “negra putrición del fango, la negra putrición del pesimismo, las insurrecciones del alma”. Porque masas existen siempre, y siempre la lucha de clases es en todo el mundo por transformarlo, pero no siempre hay Partido Comunista y sin él las masas no tienen rumbo ni eje y es imposible hacer la revolución. Los comunistas partimos de mientras exista Partido Comunista y masas todos los milagros serán hechos.

Pero, en su negación del desarrollo de la ideología del proletariado el MAI va más lejos aún, en lo que ellos denominan “Reconstitución ideológica” y “reconstitución del marxismo-leninismo”. Si nos atenemos al significado exacto de la palabra “reconstitución”, el Diccionario de la lengua Castellana, nos señala que reconstituir significa “volver a constituir, rehacer una cosa”, y que “constituir” es “componer, formar”, “fundar, erigir”. ¿No es esto un primer paso para lo que realmente hacen: revisar la ideología del proletariado? En su afán de diferenciarse, de reafirmar su individualidad, llegan hasta una incorrecta utilización de la lengua. Los comunistas demuestran su condición enarbolando, defendiendo y aplicando la ideología del proletariado en lucha contra el oportunismo, el revisionismo y el imperialismo, hoy coaligados. ¿Es que lo ya desarrollado y probado en la práctica de la ideología necesita ser “erigido” de nuevo? ¿No es esta la misma cantinela que escuchamos de Bob Avakian, y otros, de los que hoy nos hablan de “marxismo del siglo XXI”? La ideología del proletariado, en tanto que guía para la lucha y la acción del proletariado, se asume o se niega, se enarbola, defiende de los ataques del oportunismo y el revisionismo y se aplica a la realidad concreta de la lucha de clases.

A nadie se le puede escapar hoy que el imperialismo, en una expresión más de su caducidad y su lenta agonía, pero inexorable muerte, es incapaz de vertebrar una ideología, sólo puede ofrecernos el caduco liberalismo y seguir incidiendo en el "fracaso del comunismo". Al igual que el imperialismo, estos nuevos-viejos oportunistas, incapaces de ver la contradicción restauración contra-restauración, siguen incidiendo en los fracasos y “derrotas” del proletariado. ¿Por qué es así esto? Porque, como todos los oportunistas, son pesimistas, no comprenden la ley de la lucha de clases, no la manejan ni quieren hacerlo, por ello son incapaces de sacar de lo malo, de los fracasos y reveses, lo bueno; son incapaces de asumir los intereses y necesidades de la clase obrera según sus condiciones concretas, sus metas; son incapaces de de aprender de las leyes materiales y manejarlas para transformarlas. Los que no ven más que los aspectos negativos del pasado, incapaces de ver más allá de sus propias narices y se dejan encandilar por cantos de sirena, en realidad se están dejando arrastrar por posiciones emanadas del fracaso del revisionismo, de posiciones oportunistas y pequeño-burguesas. Los comunistas rechazamos el optimismo burgués que únicamente se centra en el “yo”, en el individuo, y enarbolamos el optimismo proletario que centra en la clase y las masas.

Cierto que ha terminado una grandiosa e imborrable etapa de la Revolución Proletaria Mundial, que el Repliegue Político Mundial es estratégico y global. Pero más cierto es que la Primera Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial nos ha legado tres grandes banderas, tres cumbres del desarrollo de la ideología del proletariado: Marx, Lenin y el Presidente Mao, y que hoy se concretan en Marxismo-Leninismo-Maoísmo, en ideología proletaria invicta e inmarcesible.

La historia de la revolución proletaria internacional cumplirá 160 años el año próximo, si se cuenta desde 1848, en que de la mano de Marx y Engels se hace público el hoy vigente Manifiesto Comunista y en que el proletariado comienza a convertirse en clase para sí. ¿Ha habido otros momentos difíciles para el proletariado y la Revolución Proletaria Mundial? Si. Pero estos nuevos oportunistas, olvidan de forma consciente que, en 1891, Engels en "Introducción a la Guerra Civil en Francia" nos señala que se manifiesta un repliegue en la Revolución Proletaria Mundial y no es posible lanzarse a la conquista el Poder, puesto que es necesario resolver problemas sobre nuevas formas de lucha y organización no enfrentados, principalmente cuestiones militares, y nos hace un balance de 50 años de Revolución Proletaria Mundial. ¿Acaso anteriormente Marx no condenó a su extinción a la Asociación Internacional de Trabajadores, con el traslado?

Tras la Comuna de París, durante 30 años no se pudo conquistar el Poder, al no haber logrado aún resolver los problemas de las formas de lucha y organización necesarias. Hoy no se da la misma circunstancia, puesto que Lenin nos ha dotado de la solución a las formas de lucha y organización y el Presidente Mao ha establecido la estrategia militar del proletariado y nos ha solucionado el problema del camino de la revolución en los países semi-feudales, semi-coloniales y dónde se desenvuelve capitalismo burocrático al servicio del imperialismo; también nos ha dotado de la solución al problema de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado con la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Comuna de París fue la primera y heroica tentativa de tomar el Poder y mantenerlo. La revolución proletaria, que barre y sustituye la semi-feudalidad, la dependencia del imperialismo, el capitalismo burocrático y el capitalismo por el socialismo, la propiedad privada por la social y que inicia la eliminación de raíz del sistema de explotación y las clases explotadoras, siendo la revolución más trascendental en la historia de la humanidad, es camino ya emprendido y que sabemos cómo desenvolver, pero no está exenta y es aún más natural que esta revolución que toma el cielo por asalto, pase por graves y enconadas luchas de clases, y aún más inevitable que siga un curso largo y sinuoso, lleno de altibajos.

Por citar algunos ejemplos, tenemos los casos de la Comuna de París y de la República de los Soviets de Hungría de 1919, casos en que el Poder del proletariado fue derrotado por la represión armada de la burguesía. En 1956, se produce la rebelión contrarrevolucionaria de Hungría y el Poder del proletariado estuvo a punto de caer. En 1956 culmina el triunfo del revisionismo en la URSS y se inicia un lento camino hacia la restauración capitalista y la eliminación de todas las conquistas del proletariado, que culmina en 1991. En 1976, el revisionismo toma de forma cruenta el poder en China y se inicia la restauración del capitalismo. Sacar lecciones de la lucha entre restauración y contra-restauración, aplicando las enseñanzas de la Gran Revolución Cultural Proletaria, es trascendental para el futuro de la Revolución Proletaria Mundial.

La aparición del revisionismo de Jruschov y de Deng Xiao-ping, ha sido una cosa mala, pero, al mismo tiempo, una cosa buena. Por una parte, ha supuesto la derrota de la dictadura del proletariado y la construcción socialista, y trajo la restauración capitalista en la URSS y en China. Por otra, se nos han mostrado y dado a conocer los mecanismos que utiliza el revisionismo para frustrar el camino socialista y seguir el camino capitalista, nos ha mostrado el desarrollo de la lucha entre restauración y contra-restauración. Nuestra clase, desarrollando su sino: cae y se levanta, se alimenta de errores y aciertos, de fracasos y victorias, de lucha entre lo correcto y lo erróneo, siempre que se estudien seriamente las lecciones de la restauración capitalista que llevaron a cabo las camarillas revisionistas de Jruschov en la Unión Soviética, China y los demás países que constituyeron el “Campo Socialista”, y se adopten medidas apropiadas, los países donde el proletariado vaya triunfando de nuevo y emprendan el camino socialista, seremos capaces no sólo de frustrar los ataques armados de los enemigos internos y externos, sino también de prevenir la restauración capitalista y se hará aún más seguro el triunfo de la Revolución Proletaria Mundial, desarrollando en las futuras bases de apoyo cuántas Revoluciones Culturales Proletarias sean necesarias. ¿Cuál es el sino de todos los reaccionarios? ¡Crear conflictos y fracasar!

-II-

Sigue ...................

Octubre, 2007

Comité Permanente del Comité Central

Partido Comunista de España