¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Persistir en la Senda Roja Proletaria Iniciada! ¡Rechazar las Elecciones!

Una vez más, y consecuente con su actual forma de dominación, el Estado de la burguesía monopolista nos convoca a que elijamos a aquellos de sus representantes que van a continuar perpetuando su forma de dominación y dictadura burguesa. Pese a lo que de cara a la galería manifiesten, cualquiera de las opciones que actualmente se prestan al circo electoral -desde los que más claramente defienden posturas derechistas y populistas, pasando por nacionalistas de todo pelaje, socialdemócratas, oportunistas y revisionistas de todo color- consciente y plenamente asumen las tareas de avalar la perpetuidad del Estado, paliar de la crisis estructural que padece y garantizar el que la gran burguesía monopolista continúe acumulando ganancias a costa de la opresión y explotación.

Pese a que las dos opciones mayoritarias, entre las que se nos da a elegir, partan de los mismos principios incuestionables de defensa del Estado y los intereses de la gran burguesía monopolista y de que ninguna represente los más mínimos intereses de la clase obrera, hay particularidades que diferencian a las principales fuerzas políticas y agrupaciones electoreras.

Por un lado, el sector más reaccionario representado por el PP, que en muchos aspectos niega incluso los más elementales derechos demo-liberales, aspira a un Estado que ponga absolutamente todos los sectores económicos generadores de riqueza en manos de la gran burguesía monopolista y cuya única patria es la de sus bolsillos, donde la compra y desprendimiento de la mano de obra local o emigrante sea lo menos lesiva para los intereses de los patronos. Su “patriotismo” se manifiesta en una toma de posición sin fisuras al amparo de la agresión y rapiña que hoy ejerce el terrorista imperialismo yanqui por el Mundo para perpetuarse como superpotencia imperialista única. Su aspiración, en definitiva, es la de un Estado que niegue los más elementales derechos y conquistas sociales, un Estado xenófobo, machista, racista, guiado por principios nacional-católicos y que criminalice con mano dura toda organización y lucha popular.

Por su parte, los socialdemócratas del PSOE, ante el agravamiento de la crisis estructural del Estado y la economía burguesa, se presentan como la mejor opción de continuidad. Aspiran a seguir sirviendo al Estado de dictadura burguesa y la gran burguesía monopolista, garantizando sus intereses bajo “el imperio de la ley” –burguesa, por supuesto. Su discurso se centra en la superación de la acritud política y las oportunidades para todos. Colocándose la máscara dialogantes se manifiestan, de boca para afuera, como los únicos defensores de los derechos políticos y sociales conquistados, a la vez que los van recortando a pequeñas dosis no traumáticas; para la mano dura y criminalización de las luchas populares cuentan con acción del tribunal sociopolítico que ejerce la “Audiencia Nacional”. Como esencial y fundamental partido burgués para obreros, detentan el palo y la zanahoria empeñándose en representar la cara amable de la gran burguesía monopolista con vocación europeísta. Al amparo del aparato de Estado, criminalizan toda organización y lucha obrera, a la vez que ejercen su papel de bomberos de toda movilización y lucha obrera y de masas.
El oportunismo y el revisionismo, quienes básicamente asumen todos los criterios del Estado sobre la criminalización de la organización y luchas obreras y ansiosos por ejercer un papel fiscalizador en las instituciones del Estado, contienden en el circo electorero sabedores de que su única labor es la de ser reconocidos y bien pagados por tratar de arrastrar a la clase obrera y las masas tras las posiciones del Estado de dictadura burguesa.

¿Cuál ha de ser la posición del proletariado y principalmente su vanguardia organizada, ante el presente proceso electoral?

Si los comunistas cayésemos en la postura de rechazar por principio la utilización de las elecciones, estaríamos negando los principios del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y desviándonos hacía posturas dogmáticas e izquierdistas. Hemos de rechazar el actual proceso electoral, porque la participación no sirve a los intereses y objetivos actuales de la clase obrera y las masas. Si en un momento específico, y según convenga a los intereses del proletariado y la revolución, participáramos en las elecciones burguesas, no por ello tampoco habríamos de plegarnos a los criterios del imperialismo y la reacción. La participación en el circo electorero burgués habrá de hacerse siempre según nuestros criterios y a nuestra propia manera, contraria y opuesta a la manera del imperialismo y la reacción, y en función de nuestros objetivos de clase. Los comunistas hemos de partir siempre de desarrollar toda lucha en base los principios de razón, ventaja y límite, poniendo todo nuestro empeño y esfuerzo cuándo podemos vencer y retirándonos cuándo no podemos.

Una y mil veces lo hemos dicho y una mil y mil veces lo repetiremos. Hoy y siempre, es de imperiosa necesidad que asumamos y sigamos empeñados en el estudio y manejo de la filosofía práctica, del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, del materialismo dialéctico. Luchar por la continua afirmación del materialismo dialéctico y combatir todo retroceso hacia el idealismo y la metafísica, se manifieste donde se manifieste, es tarea insoslayable. Como se nos enseña, la filosofía sólo puede existir cuando existe la lucha de clases, donde los opresores oprimen a los oprimidos. Sólo cuando se tomó la filosofía como punto de partida, nació el marxismo y éste ha devenido hoy en Marxismo-Leninismo-Maoísmo para llevar la filosofía al proletariado y las masas. Para que los oprimidos puedan contraatacar y buscar una salida con mínimas garantías de éxito, antes han de buscar la filosofía. Es tarea principal para toda vanguardia comprender que la filosofía nos ayuda a contar con un conocimiento exhaustivo del aparente laberinto y caos en que se desenvuelve hoy la lucha de clases, y el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, no solo es el único hilo conductor que nos permite describirla, sino manejarla y desenvolverla como lucha revolucionaria en función de la conquista del Poder para el Partido del proletariado y las masas.

Estamos científicamente convencidos de que, como Marx afirmara, es inevitable la transformación de la sociedad capitalista en socialista y afirmamos que el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, es todopoderoso porque es correcto. El Marxismo-Leninismo-Maoísmo es completo, armónico y la única filosofía que dota a la humanidad de una concepción del mundo íntegra, intransigente con toda superstición, con todo sectarismo desarrollado al margen del camino real de la lucha de clases, con toda reacción y con todo aquello que se manifieste como defensa de la opresión imperialista y reaccionaria.

Negar hoy y no estudiar el marxismo-leninismo-maoísmo, es no comprender el desarrollo de la lucha de clases y darle armas al enemigo del proletariado y la revolución. Es malo e irrazonable no aceptarlo. El Marxismo-Leninismo-Maoísmo es una verdad general que tiene aplicación universal. Esto ha de ser plenamente asumido. Pero esta verdad general debe combinarse con la práctica y necesidad concreta de la revolución en cada Estado y país. Pero, para el éxito de todo trabajo revolucionario serio, es necesario comprender y saber aplicar en la práctica el concepto de que los revolucionarios solo son capaces de desempeñar el papel de vanguardia entre la misma clase obrera. La vanguardia cumple sus tareas como vanguardia, cuando sabe no aislarse, fundirse con el proletariado y las masas que ha de dirigir y conducirlas realmente hacia adelante.

En el momento presente actual, los comunistas somos demasiado pocos para andar con divisiones, sin embargo, haciendo un flaco favor a la clase que dicen representar y defender, guiados por egoístas particulares intereses y alimentando el regocijo del imperialismo y la reacción, hay quienes se empeñan en perpetuar las divisiones para tratar de entrabar e impedir el desarrollo de la vanguardia proletaria. La unidad de los comunistas es justa y necesaria, y siempre defenderemos el principio de unidad, crítica, unidad, para desarrollar la Línea Roja Proletaria que culmine la reconstitución del Partido. Así mismo, sin la necesaria unión con los no comunistas, con los materialistas consecuentes, con los representantes de las ciencias naturales que tienden al materialismo en los más diversos terrenos de progreso de la actividad humana, no puede ni siquiera hablarse de ningún avance eficaz hacía la revolución y la toma del Poder.

Así pues, guiándonos por la idea básica de la concepción del proletariado, hoy Marxismo-Leninismo-Maoísmo, persistimos en la senda iniciada y nos centrarnos en la tarea de impulsar y desarrollar la Línea Roja Proletaria que culmine la reconstitución del Partido Comunista de España, para que la clase obrera y principalmente su vanguardia organizada, se preparen para hacer la revolución y tomar y desarrollar el Poder hasta que la dorada meta del Comunismo brille sobre la faz de la Tierra.

Marzo, 2008

Comité Permanente

Partido Comunista de España