¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Viva el 1º de Mayo!

¡Movilizar y Organizar al Pueblo Trabajador y la Juventud por el Pan, el Trabajo y la Democratización Obrera de la Sociedad!

Con profundo sentimiento de clase y orgullosos de servir con total entrega y desinterés, saludamos a la clase obrera y los pueblos y naciones oprimidos del Mundo, a las inmensas masas oprimidas y explotadas que, en ola creciente, se movilizan y organizan para sacudirse el lastre de la miseria y explotación a que se ven condenados, cada día más, por el sistema capitalista mundial.

El Mundo sigue siendo dominado por la concepción impuesta por el imperialismo, la concepción del denominado “pensamiento único”, y que, como nunca antes en la historia, tiene su eje en el más desenfrenado individualismo que sirve a propagar la tolerancia y justificación del robo y la rapiña institucionalizados, la corrupción, la mentira, el fraude y el crimen; en fin, todas aquellas opciones que sirven a perpetuar el objetivo del enriquecimiento fácil a costa de de la opresión y explotación de la mayor parte de la humanidad. En este contexto, la religión concurre en la arena de la contienda de la lucha de clases, no solo en el plano ideológico, sino también interviniendo en la contienda político-militar. Conocida es la directa participación de organizaciones religiosas en la represión de pueblos en lucha. La religión sigue siendo utilizada por el imperialismo como escudo ideológico, como la razón universal de consuelo hacía los oprimidos, para justificar y perpetuar el orden social injusto existente.

A pesar de que el sistema imperialista dominante sigue enarbolando la contradicción democracia-autoritarismo y el respeto a los derechos de la persona, la realidad de los hechos nos muestra que sus conceptos de democracia y respeto de los derechos humanos, únicamente se quedan en palabras altisonantes, consignas elaboradas y propagadas con entero capricho para servir como justificación de la pervivencia de la explotación más desenfrenada del hombre por el hombre. Plasmando su política de “prevención”, vemos como el desarrollo de las leyes apuntan, fundamentalmente, hacía la criminalización de toda movilización, organización y lucha popular, por lo que su tan manido anti-autoritarismo se ha convertido en la más implacable intolerancia contra todo aquello que cuestione su sistema y apunte hacía una perspectiva de progreso y desarrollo para la humanidad. Con nuevos métodos, la posición de la oligarquía financiera mundial sigue con su denominada guerra contra el terrorismo, manteniendo guerras y desatando la intervención imperialista por el control de los recursos que consideren estratégicos y con el único fin de mantener su dominio mundial. Situación que se sigue desenvolviendo en medio de la peor crisis de la historia, lo que está aumentando el repudio hacía el imperialismo, principalmente yanqui, y que cada día se nos muestra como el enemigo principal de los pueblos del mundo.

Nadie se atreve hoy ya a poner en duda que se está desenvolviendo la mayor y más grave crisis de toda la historia del sistema capitalista y de las recetas del neoliberalismo, crisis que supera incluso la de 1929. La arrogancia del imperialismo yanqui, de quién ya se consideraba como superpotencia imperialista hegemónica única, se estrella ante la crisis más grave del un sistema que genera miles de millones de pobres, hunde en la miseria a millones de obreros y trabajadores, multiplica las guerras y arrasa con los recursos del planeta. Esta segunda gran crisis económica general de la globalización, tiene como centro a EE.UU. y se ha extendido por todo el Mundo, repercutiendo reciamente en Europa, Japón y las naciones oprimidas de África y América Latina. Aunque su manifestación en economías emergentes como las de Asia se dé en menor medida, es notoria la ralentización en el crecimiento económico de China e India. La crisis económica internacional aún no ha terminado, tendrá una nueva recaída con efectos aún más visibles. La crisis y sus consecuencias seguirán repercutiendo en el mundo y durará años, pues se trata de una crisis mundial con su centro en los más poderosos países imperialistas y su recuperación será lenta en proceso de hoja de sierra, es decir, tendrá procesos de caída seguidos de otros de recuperación transitoria, para entrar en nueva caída y nueva recuperación.

El desarrollo de la crisis está demostrando la validez imperecedera del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y lo certero de sus análisis, ya que nos demuestran que la crisis está causada por la agudización de las contradicciones internas del capitalismo, es decir, la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista individual, contradicción que se graba y profundiza en la actual etapa imperialista de carácter monopolista, parasitaria y agonizante; etapa imperialista de la sociedad capitalista que desenvuelve un mayor entrelazamiento y globalización, que acentúa un dominio explotador, opresivo y represivo a nivel mundial como jamás se viera. A su vez, la crisis agudiza la contradicción entre la una mayor socialización de la producción y su apropiación y concentración en cada vez menos manos, en un puñado de la oligarquía financiera que domina el Mundo. Si bien la crisis estalló primero en las esferas del crédito y las finanzas, ya sus raíces se hunden en la producción, en las raíces mismas del sistema con crisis de sobreproducción. Es pues, en esencia, una crisis del capitalismo que ha dejado evidenciado el fracaso de las recetas del neoliberalismo. La más grande y grave crisis económica del sistema capitalista demuestra las certeras previsiones de Marx cuando nos señala que mientras subsista un sistema explotador apoyado en la plusvalía, las crisis serán inevitables y con periódicos retornos, en procesos cíclicos, cada vez más amenazantes para la existencia la sociedad burguesa. El sistema capitalista siempre generará crisis económicas, en consecuencia no hay solución dentro de él, pues la propia crisis no es más que la única “solución” que el sistema puede dar a sus graves y profundas contradicciones, y su única salida es descargarla sobre la clase obrera y las masas y preparar nuevas crisis sin haber eliminado las secuelas de la anterior, aumentando hambre, miseria y sufrimiento para la clase y las masas, lo que hace necesario y demanda el cambio del sistema. La política económica que aplicarán los gobiernos buscará arrasar con todos los más elementales derechos y conquistas para financiar el déficit y la deuda, manteniendo unos altos índices de desempleo, severos ajustes salariales, elevación de la edad de jubilación, reducción de aporte público para educación, salud, aumento de la cesta de la compra, reducción de impuestos para los más ricos, aumento de presión fiscal directa e indirecta que repercutirá en el proletariado y las masas, paralización de obras públicas, etc.

¿Cuáles son las tareas que hemos de afrontar en la actual situación?

Puesto de manifiesto nuevamente la vigencia y validez del marxismo, nuestra tarea es la de bregar por forjar la unidad en lucha en la defensa, validez y la vigencia del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, utilizarlo para la comprensión y significado de la situación política, para definir de forma concreta la situación actual y rumbo del proletariado, las masas y los pueblos del mundo. Nuestra obligación sigue siendo la de enarbolar más, difundir más y defender más el Marxismo-Leninismo-Maoísmo concreto de forma creadora, combatiendo al imperialismo y el revisionismo en sus viejas formas que sigue sembrando confusión sobre el carácter marxista que siempre ha tenido y ha de tener la denominada “izquierda”; desenmascarando las nuevas formas de revisionismo que se oponen a las grandes verdades establecidas por el desarrollo de la ideología científica del proletariado en sus tres etapas, nuevas manifestaciones de negación de nuestros principios y bases como las de B. Avakian, los planteamientos del Partido Comunista del Nepal y el llamado socialismo del siglo XXI y los que totalmente alejados de la práctica social hablan de “reconstitución comunista”.

Los comunistas y los sectores revolucionarios y progresistas de la sociedad, hemos de tener presente las repercusiones en la vida y condiciones de las masas, la pauperización creciente de sus condiciones de vida a nivel concreto y planetario, pues la actual situación rememora las más sórdidas épocas de barbarie habidas contra la humanidad. Nuestra tarea política concreta hoy, ha de centrarse ir a las masas y aprender de ellas, sintetizar sus experiencias, hacer propaganda entre la clase obrera, las masas trabajadoras y la juventud para movilizarlas proponiendo una guía de acción correcta que busque solucionar sus problemas en defensa del pan, el trabajo y por la democratización obrera de la sociedad, apuntando a inculcar nuevos valores socialistas en las amplias masas. Solo así, con una adecuada educación estimulante, con la participación en las luchas, estableciendo una correcta relación entre teoría y práctica, elevaremos el nivel de conciencia y compromiso revolucionario de las masas obreras y trabajadoras y nos prepararemos y forjaremos para las luchas por venir con garantías de echar por tierra los planes del imperialismo y su expresión concreta en cada lugar y avanzar en la perspectiva del socialismo y el comunismo.

Aunque lo dominante aún del momento histórico que nos está tocando vivir siga caracterizándose por la ofensiva reaccionaria y conservadora que encabeza el imperialismo yanqui en colusión con un revisionismo en galopante crisis, es un hecho que el proletariado y las masas pugnan por salir del repliegue general y estratégico de sus fuerzas y han iniciado su camino. Las condiciones objetivas, marcadas por la agudización de la lucha de clases son muy propicias, aunque sigue manifestándose la carencia subjetiva principal de falta de auténticos Partidos Comunistas sustentados en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo concreto, pues no existe una concepción del mundo del proletariado en abstracto. A pesar de las carencias, el actual momento está fraguando acontecimientos futuros colosales como jamás ha habido en la historia; en poco tiempo, millones de obreros y masas por el Mundo se seguirán uniendo y se levantarán con los que ya lo hacen para sacudir los cimientos del imperialismo con una veloz tormenta, con una fuerza tan feroz y violenta que ningún poder, por todopoderoso que sea, será capaz de detener. Cada comunista y revolucionario será puesto a prueba por el proletariado y las masas en los momentos por venir.

Mayo de 2011

Comité Permanente

Partido Comunista de España