¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡VIVA EL 1º DE MAYO!

Usurpadores, Oportunistas y Nacionalistas se Aprestan a Continuar Cabalgando por Encima de los Intereses y Objetivos de la Clase Obrera

“Por “hechos” entendemos todas las cosas que existen objetivamente; por “verdad”, la ligazón interna de las cosas objetivas, es decir, las leyes que las rigen, y por “buscar”, estudiar”.

“La inmensa complejidad del marxismo se resume en una sola frase: ¡La rebelión se justifica! Durante siglos la gente ha dicho: Está justificado oprimir o explotar al pueblo, pero no es correcto rebelarse. El marxismo dio la vuelta completamente a esta tesis. Esta es una gran contribución, una tesis establecida por Marx a partir de las luchas del proletariado”.

“El objetivo final por el cual luchan todos los comunistas es la instauración completa de la sociedad socialista y comunista”.

“El comunismo es la ideología completa del proletariado y, a la vez, un nuevo sistema social. Esta ideología y este sistema social difieren de todos los demás, y son los más completos, progresistas, revolucionarios y racionales de toda la historia humana. La ideología y el sistema social del feudalismo ya pasaron al museo de la Historia. La ideología y el sistema social del capitalismo se ha convertido en piezas de museo”.

“El sistema socialista terminará por remplazar al sistema capitalista; esta es una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre. Por mucho que los reaccionarios traten de frenar la rueda de la historia, tarde o temprano se producirá la revolución y triunfará sin duda alguna”.

Combatir incansablemente el revisionismo y el oportunismo, como agentes de la burguesía en las filas proletarias, en cualquiera de las formas en que se manifieste, es la labor fundamental de los comunistas en el proceso de reconstitución partidaria en el que estamos inmersos, aún más en la aplicación de las tareas y consignas específicas del momento, centradas en movilizar, organizar y forjar al proletariado y las masas en función del Poder.

En medio de la mayor crisis de la globalización imperialista, devenida en profunda y prolongada recesión, del nuevo proceso de acumulación originaria con el que esquilman todos los recursos naturales y sociales; de la corrupción generalizada que sacude la sociedad; de la negación de derechos y conquistas que afianzan un proceso de negacionismo histórico; de las nuevas guerras de rapiña, del imperialismo yanqui y la UE, principalmente. El Mundo avanza hacia una nueva bipolaridad, que hoy se especifica como una bipolaridad en desarrollo: Estados Unidos vs. China.

En su intento desesperado de superar su lógica y perpetuar su dominio, los imperialistas no logran más que profundizar todas las contradicciones fundamentales de la Globalización: contradicción entre potencias imperialistas y naciones y pueblos oprimidos, contradicción entre el proletariado y la burguesía y contradicción entre los países imperialistas, siendo principal la primera.

El Presidente Mao nos señala: "¡Qué diferentes son la lógica del imperialismo y la del pueblo! Provocar disturbios, fracasar, provocar disturbios de nuevo, fracasar de nuevo, y así hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del mundo frente a la causa del pueblo, y ellos no marcharán nunca en contra de esta lógica. Esta es una ley marxista. Cuando decimos que ‘el imperialismo es feroz’, queremos decir que su naturaleza nunca cambiará y que los imperialistas nunca dejarán de lado sus cuchillas de carnicero ni se convertirán jamás en Budas, y así hasta su ruina. Luchar, fracasar, luchar de nuevo, fracasar de nuevo, volver a luchar, y así hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo, que tampoco marchará jamás en contra de ella."

La sociedad actual se divide en clases sociales, las clases sociales en partidos y los partidos en jefes. Así pues, la lucha contra el imperialismo plantea tres problemas capitales para su desarrollo consecuente y, sobre todo, para su triunfo.

El primero y esencial, tiene que ver con el Partido Comunista, la base ideológica y dirección. Sin Partido Comunista construido en base a los principios del Marxismo-Leninismo-Maoísmo y con el estilo de trabajo revolucionario Marxista-Leninista-Maoísta, sin ello es imposible conducir a la clase obrera y las amplias masas revolucionarias a la victoria sobre el imperialismo y sus lacayos.

Sin la fuerza y núcleo de la dirección de Partido Comunista que dirija las organizaciones obreras y de masas revolucionarias, es imposible hacer avanzar a la humanidad hacia la eliminación de la más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido, basados en antagonismos de clase; de la explotación del hombre por el hombre; y de la propiedad privada. El Partido Comunista, como vanguardia organizada del proletario, es la organización de la clase social sepulturera de la burguesía, el proletariado necesariamente es la clase dirigente al no tener nada que salvaguardar y perder, salvo sus cadenas, y única que puede emancipar al resto de las clases explotadas.

La historia de las revoluciones en todo el mundo, sus triunfos y derrotas, nos demuestran plenamente la afirmación del gran Lenin de que tratar de combatir el imperialismo y la reacción sin Partido Comunista que organice y forje a las masas, y combata conjuntamente al oportunismo, no es más que fraseología hueca.

Como el Presidente Mao nos señala: "Toda la historia de la revolución prueba que, sin la dirección de la clase obrera la revolución fracasa  y que con la dirección de la clase obrera, la revolución  triunfa. En la época del imperialismo, ninguna otra clase, en cualquier país, puede liderar una revolución a la victoria. Prueba claramente el hecho de que han fracasado todas las numerosas revoluciones dirigidas por la pequeña burguesía y la burguesía nacional."

El segundo problema que hemos de enfrentar los comunistas tiene que ver con su trabajo y ligazón con la clase obrera y las masas revolucionarias, con las formas específicas de movilizar, organizar y forjar al proletariado y a las masas bajo bases y principios Marxistas-Leninistas-Maoístas y la lucha contra todo oportunismo.

Así, es necesario que los comunistas y revolucionarios de todo el mundo, como deber y tarea indispensable, desenmascaremos las posiciones del populismo, del oportunismo y del revisionismo. Elevar la lucha anti-imperialista y fortalecer la alianza de los obreros “para sí” con el resto de la clase obrera y las masas revolucionarias, combatiendo el imperialismo, el oportunismo y el revisionismo y toda la reacción populista, así como sus planteamientos de turno.

El tercer problema, y no de menor importancia, tiene que ver con las experiencias de las revoluciones y luchas revolucionarias desde los inicios del proletariado en general y de los últimos cincuenta años en particular. Así, hemos de tener presente que aún en las revoluciones en marcha, con Partido Comunista al frente, cuyo exponente más avanzado hoy es la guerra popular y revolución en la India, es necesario continuar la lucha contra el revisionismo y el desarrollo, forja y fortalecimiento de una línea roja proletaria al seno del Partido Comunista. Línea Roja Proletaria que desarrolle una correcta lucha de dos líneas en el seno del Partido Comunista, en la correcta concreción y aplicación específica del Marxismo-Leninismo-Maoísmo, que combata adecuadamente el reflejo de las diferentes posiciones de clase en su seno. Una Línea Roja Proletaria que trate adecuadamente las contradicciones no antagónicas en el seno del pueblo y sea garantía del correcto rumbo hacia el triunfo de la revolución.

La experiencia de las recientes revueltas de los pueblos árabes, así como de los regímenes post Sadam, post Gadafi y Assad, han demostrado el hecho de que sin un Partido Comunista que impulse la lucha consecuente contra toda manifestación de revisionismo y oportunismo, que impulse y dirija la lucha contra el imperialismo y sus lacayos, todas estas luchas se convierten en un macabro juego que únicamente acumula sufrimientos para las masas, no traen ningún cambio social y, en última instancia, solo sirven para apuntalar a los reaccionarios que sirven al imperialismo. Que sin Partido Comunista no se puede forjar un movimiento revolucionario de masas auténtico, convirtiendo estas revueltas en presas fáciles de la manipulación del imperialismo y la reacción.

Así mismo, hemos de tener también en cuenta que, incluso si las recientes masivas movilizaciones del sur de Europa y las rebeliones del norte de África y Oriente Medio, carecen de una dirección proletaria y se constriñen al marco específico del sindicalismo, todas estas luchas forman parte de la hoguera de la lucha de clases y crean el terreno favorable para el surgimiento, organización y forja de sus vanguardias revolucionarias y Partidos Comunistas.

Las intervenciones en Siria y Libia, se ajustan al nuevo modelo por el control y saqueo que aplica el imperialismo, de "guerra asimétrica", dentro de su concepto de "guerra de baja intensidad". Así, ante  la ola de revueltas populares, los imperialistas han visto la oportunidad, gestionando la guerra de baja intensidad, de lanzar cortinas de humo para enmascarar sus fines reales y sus intervenciones, y "legitimar", con el pensamiento único, centrado en la mascarada de la defensa de la democracia y de los derechos humanos, la preparación de nuevas agresiones contra los pueblos y naciones oprimidas, el establecimiento de nuevos regímenes títeres y la justificación de la ocupación y dominación, que les permita aumentar la rapiña, sobreexplotación y perpetuación de su dominio sobre las naciones y pueblos oprimidos.

Una vez más, toda la experiencia de las recientes revueltas de los pueblos árabes, han demostrado la incuestionable verdad de que, sin destruir toda la vieja maquinaria estatal, sustentada principalmente en su poder militar y policial, y sustituirla por el mar de masas armadas, organizadas en Ejército Rojo, sostenido en la amplia movilización de las masas, en un Frente Único revolucionario, que reúna las clases revolucionarias que conforman la gran mayoría de cada país, es imposible garantizar cualquier transformación social y sustituir el viejo Estado y la vieja sociedad, por un nuevo Estado de Nueva Democracia que abra e inicie el camino a la revolución socialista y la transformación socialista de la sociedad.

Sin una definida y decidida vanguardia proletaria revolucionaria, organizada en su Partido Comunista, que dirija e impulse el proceso de luchas, cualquier movimiento de masas, por muy radical y tormentoso que sea, estará abocado al fracaso. Este es el punto esencial sin el cual no puede haber proceso revolucionario.

Así, nuestra tarea fundamental, en el contexto de esta Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial que avanza, es la de seguir bregando por la definitiva entronización del Marxismo-Leninismo-Maoísmo dando mayor impulso a nuestra propia reconstitución en el fragor de la lucha de clases y la lucha contra el oportunismo y el revisionismo y coadyuvar a que se plasme mundialmente en los hechos la tarea fundamental de construir, reconstruir o reconstituir Partidos Comunistas sustentados en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo y su aplicación concreta creadora. Partidos Comunistas que, plasmados en hechos, se erijan en heroicos combatientes a partir de los cuales se impulsen y desarrollen Ejércitos Rojos del proletariado y las masas.

Ejércitos Rojos que inicien y sostengan el asalto al Poder aplicando la estrategia militar del proletariado a las condiciones concretas de cada país, para derrocar, según se trate, el poder de terratenientes, de la gran burguesía y del imperialismo. Ejércitos Rojos que, bajo la Dirección de Partido Comunista, impulse y se sostenga en un Frente Único de obreros, campesinos, pequeña y mediana burguesía.

Frente Único que, bajo la dirección de Partido Comunista, impulse y construya nuevos instrumentos de Nuevo Poder que sean embrión de una nueva República Popular, o Socialista, sustentada en la Dictadura del Proletariado o dictadura conjunta con las clases revolucionarias. República Popular, o Socialista, que, bajo la Dictadura del Proletariado o conjunta, abra el camino a la construcción del Socialismo y, a través de las necesarias Revoluciones Culturales Proletarias, avance, en lucha contra los intentos de restauración capitalista, al dorado y luminoso Comunismo.

Depresión económica y acumulación originaria de capital

¿Cómo expresa el neoliberalismo el nuevo proceso de acumulación originaria en el Estado Español, como Estado imperialista de segundo orden?

Desde que en el año 2008 se inicia el actual periodo de crisis económica, de crisis de la globalización, en cinco años ha avanzado hasta entrar en el mayor proceso de depresión económica habido desde el triunfo e implantación definitiva del Estado burgués y su dictadura burguesa en el Estado Español. Así, la economía ha acelerado su caída en el cuarto trimestre de 2012, cerrando el año con una contracción del 1,37 %, según la primera estimación del INE y se prevé una nueva caída para este año del 1,50 %. Economistas y plumíferos al servicio del Estado, señalan que la responsable principal ha sido la caída de la demanda interna, que en términos trimestrales ha ascendido al 0,7 %; mas, como todos los expertos internacionales coinciden, la causa fundamental está en las políticas económicas restrictivas y de ajuste económico que aplican las posiciones neoliberales dominantes en toda Europa.

Los gobiernos al servicio del capital financiero, el anterior de Zapatero y el actual de Rajoy, coreados por todos los especialistas y tertulianos a su servicio, nos han repetido hasta la saciedad que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, cuando en realidad el proletariado y las masas hemos vivido como al estado y sus gobiernos de turno les ha interesado que vivamos y nos han permitido vivir.

La crisis, devenida en la actual depresión, es inherente al modo de producción capitalista. La actual recesión, ha abierto la caja de Pandora de un nuevo proceso de saqueo planificado de lo público y privado y, como todo proceso de acumulación originaria, se sustenta en el robo, la rapiña y la violencia más despiadada y brutal sustentada y ejercida desde el poder del Estado burgués.

Así, sus medidas económicas se han ajustado a las necesidades del capital financiero, centrándose en la esquilmación y enajenación de todos los recursos públicos, de los privados de las clases intermedias de la sociedad y del proletariado y el conjunto de las masas explotadas. Sus programas de ajuste directo, han tenido como fin único el hacer recaer todo el peso de su crisis, principalmente, sobre las espaldas de las masas obreras.

Su política económica, ha tomado como ejes centrales: reducción y disminución salarial; más despidos a cargo de las arcas públicas, más libres y gratuitos; reducción y despidos en el sector público; recorte de las pensiones de jubilación y ampliación de plazos para alcanzarla; recortes en los subsidios al desempleo para los que cada trabajador ha estado aportando; recortes en la asistencia pública sanitaria, la salud es ya una mercancía más y no un derecho; recortes en la educación pública y apoyo a la educación privada, principalmente en manos de la Iglesia, que han convertido la educación en una mercancía más; recortes en los subsidios sociales; mientras hay más de tres millones y medio de viviendas vacías, la falta de acceso a la vivienda, el aumento y especulación con los alquileres y los desahucios, son el drama de miles de familias cada día; la elevación de los impuestos directos e indirectos, etc. ¡En fin! Paro, miseria y hambre para los obreros, son las recetas de la gran burguesía. ¡Se terminó el tiempo de la zanahoria! ¡Ahora, viene el del palo! Si protestas, eres un insolidario, si reclamas, también, si avanzas en tus peticiones y luchas, te conviertes en un terrorista.

Mientras que por un lado el beneficio de la banca y las grandes empresas aumentan su riqueza, mientras la banca y las grandes empresas se jactan de obtener mejores resultados y aumentar sus ganancias económicas año tras año. Paralelamente, el drama diario de millones aumenta a mayor ritmo: la pobreza, el desempleo, el hambre, los desahucios y el endeudamiento perpetuo de millones de familias del proletariado y las masas, son la única receta con las que pretenden curar sus males, son el pan de cada día.

Ya con el gobierno de Zapatero, decenas de miles de millones de Euros públicos pasaron a manos de la banca privada para sanear sus cuentas. Política que el nuevo gobierno de Rajoy ha continuado, con mayores recursos para tratar de sanear su sector financiero, avanzando con privatización de la banca pública a cuenta de las arcas del Estado y el endeudamiento con el BCE.

La práctica sistemática de las autoridades políticas, de legislar a favor del sector privado y las multinacionales, mercantilizando servicios públicos básicos, como lo son el agua, la luz eléctrica y el gas, ha supuesto el aumento exponencial de las tarifas que condenan a un mayor empobrecimiento del proletariado y las masas.

El proceso de enajenación y esquilmación de los sectores públicos, no se ha centrado únicamente en el sector industrial y de servicios, sino que afecta también al financiero con la privatización de la banca pública. Los diversos gobiernos han continuado con la política neoliberal de privatización, favoreciendo y permitido la deslocalización de los sectores públicos y privados de la industria, la privatización de los servicios, de la sanidad, la educación, etc. Todo este proceso de esquilmación de los recursos públicos en beneficio de los privados capitalistas, está siendo acompañado de un creciente proceso de proletarización, de la mayor negación, en los últimos 35 años, de todos los derechos y conquistas adquiridos por la clase obrera con sus luchas, aumentando su opresión y explotación y desterrando a millones a las listas del paro, el hambre y la exclusión social, con el fin de lograr un abaratamiento de los costes laborales y el incremento de las ganancias para los explotadores capitalistas. Obviamente, con los costes laborales actuales y los derechos adquiridos, ningún empresario puede competir en igualdad de condiciones con las ganancias que le proporcionan otros obreros a los que explota en los países oprimidos y dependientes del imperialismo. ¡Ya no les basta con la sobreexplotación que ejercen en sus empresas deslocalizadas a países del tercer Mundo, no les basta con la sobreexplotación sobre los emigrantes, necesitan que la sobreexplotación afecte a todos!

Reiteradamente, el Gobierno de turno ha venido negando el “rescate” por parte el BCE y que las medidas de restricción y recortes de derechos y conquistas impuestas, para acceder a dicho “rescate”, sea la causa principal de éstas. Si analizamos y comparamos las imposiciones exigidas por la UE y aplicadas en los países donde ese “rescate” ha sido reconocido y es de público conocimiento, como Grecia y Portugal, con las medidas aplicadas en el Estado Español, vemos que no hay diferencias básicas con los países “rescatados”, y aún hemos de esperar, según pronostican, que las restricciones seguirán.

Con engaños y mentiras, esquilmaron los pocos ahorros de las familias con las “preferentes”. Siguen con las olas de desahucios que sufren las masas, como consecuencia de la esquilmación que sobre ellas ejerce el capital financiero en su nuevo proceso de acumulación originaria. Los oportunistas y revisionistas, ponen todo su empeño en la reforma de las leyes, pretendiendo sembrar así falsas ilusiones que desmovilicen a las masas. De esta forma tratan de ocultar que en toda sociedad dividida en clases, como lo es el sistema económico burgués, las leyes tienen siempre su propio espíritu de clase; en la sociedad capitalista actual, la burguesía levantará siempre y perpetuará en la superestructura del Estado, un sistema jurídico que justifique la usura y esquilmación de todos los recursos sociales, el aniquilamiento de los derechos fundamentales del proletariado, la defensa de la propiedad privada burguesa y el sometimiento a la clase trabajadora a explotación, el hambre, la miseria y la opresión. Las reivindicaciones que con su movilización y lucha, arranquen la clase obrera y las masas,  para la gran burguesía no significarán más que un corto repliegue, puesto que al día siguiente de reconocer los derechos conquistados por el proletariado y las masas, comenzarán a negarlos. La reiterada práctica social se empecina y nos vuelve a confirmar el hecho de que las deudas de los ricos caducan al día siguiente de ser reconocidas, contrariamente, las deudas contraídas por del proletariado y las masas, no solo no caducan, sino que se acrecientan a perpetuidad en sistema jurídico burgués.

Por otra parte. Su doctrina actual parte del criterio de que la imposición del terror es la raíz de toda obediencia y que, por lo tanto, es lo primero que hay que tratar de imponer a aquellos enemigos que pretende derrotar y dominar. Por las últimas movilizaciones de masas fuertemente reprimidas, hemos visto como los cuerpos represivos actuales -Policía y Guardia Civil- aplican dicho principio militar burgués a la represión de manifestaciones, movilizaciones y huelgas, para imponer el terror entre el proletariado y las masas, entre los más abnegados de sus luchadores, ya que consideran que a mayor represión más alta obediencia de las masas. La doctrina militar por la que se guían los cuerpos policiales,  desmiente de manera brutal la propaganda política; su fin supremo no es otro que hacer sufrir a la población civil, ya que es uno de los medios fundamentales de ganar la guerra de clases; torturar los cuerpos de manifestantes y detenidos, es uno de los medios para someterlos; por la represión y detención indiscriminada se trata de llegar a la conciencia del proletariado y las masas y es uno de los medios para ganar su alma. Para la gran burguesía y los estados reaccionarios, la cuestión de que los medios estén en concordancia con los fines y de que éstos fines justifiquen los medios, es un debate aparte.

El oportunismo y el revisionismo, guiados por modo de pensar pequeño burgués hace suyas, aparente o formalmente, las concepciones y reivindicaciones solidarias y critico-sociales, las tradiciones, sentimientos y modos de conducta de la clase obrera para abusar de ellas o volverlas en su contrario. El oportunismo y el revisionismo, se afianzan en las aspiraciones hacia la autodeterminación y auto organización para tratar de enraizar ideas pequeño burguesas y parlamentarias entre el proletariado y las masas. Trata de apropiarse del odio al militarismo y guerras imperialistas para difundir las ilusiones del pacifismo pequeño burgués. Finge responsabilidad por el medio ambiente natural para orientar la lucha contra la destrucción del medio ambiente por el falso camino del ecologismo pequeño burgués. Abre espacios al feminismo pequeño burgués, para encauzar y dirigir la lucha por la emancipación y liberación de la mujer hacia el callejón sin salida de la ideología pequeño burguesa.

Este es el crudo y real panorama que la gran burguesía y su Estado nos ofrece. Frente a esta real situación y perspectivas, en el marco de la dictadura de la burguesía, en cualquiera de sus formas, solo cabe la movilización, la lucha y la organización, para dar paso al siguiente escalón: la forja de la mayoría del proletariado y las masas en la única perspectiva posible. O la revolución socialista conjura la perspectiva de opresión y explotación que ofrece la gran burguesía o las amplias repercusiones y grandes dificultades aún por venir agitarán la revolución socialista.

Oportunismo, revisionismo y “Transición”.

Han transcurrido más de treinta años de dominio del pensamiento único, cuyo centro ha sido la perpetuación y desarrollo del sector más parasitario de la gran burguesía: el capital financiero, expresión de la forma actual de dominación burguesa, que es dictadura burguesa sobre el proletariado y las masas, cuyos pilares han sido la defensa del estado monárquico y la Constitución burguesa vigente.

Frente al ocultamiento y negacionismo histórico de los plumíferos al servicio del estado burgués y su forma actual de dominación, es necesario que sistematicemos este proceso para que, las nuevas y futuras generaciones, comprendan el papel jugado por oportunistas y revisionistas.

En las asambleas de finales de los setenta, celebradas en universidades, institutos, asociaciones vecinales, centros de trabajo, etc., para analizar y discutir sobre la Constitución burguesa del 78, próxima a someterse a referéndum, los oportunistas de siempre, profesionales en cabalgar por encima de los intereses de la clase obrera, los que siguen pretendiendo traficar con las gloriosas siglas del Partido Comunista de España, los que se autodenominan “izquierda”, cuando en los hechos siempre se han mostrado como paladines en la defensa de la máxima ganancia en que se fundamenta la dictadura de la gran burguesía en las filas de la clase obrera, los profesionales de la traición de los intereses y objetivos de la clase obrera, todos esos que muy bien conocemos, desde Felipe a Guerra, de Dolores a Carrillo, nos decían que había que apoyar la Constitución y votar sí en el referéndum, porque la Constitución del 78 “lleva directamente al socialismo”. ¡Qué irónicas palabras y falsos argumentos, salidos de bocas profesionales de la negación de principios y objetivos de la clase obrera!

Entre otros argumentos más rebuscados, y a pesar  del hecho de que la nueva Constitución burguesa defiende a ultranza el principio de la propiedad privada y la máxima ganancia con mínimo coste, argumentaron que la denominación de “economía social de mercado” nos abría las puertas al socialismo. ¡Cómo si el hecho de introducir la palabra “social”, en la definición de la base económica de un estado, implicase ya el inicio de la necesaria transformación social!

Si en los setenta consumaron su traición al proletariado y las masas, apoyando la Constitución burguesa y el régimen monárquico parlamentario, hoy, los oportunistas y revisionistas, tratan de reeditarse levantando la bandera republicana, para continuar con su traición y negar el camino del proletariado.

Recapitulando la historia, desde el punto de vista y visión del proletariado, hemos de entender que la caída de la monarquía de Alfonso XIII y la proclamación de la II República, tiene su origen en el potente movimiento de masas que se venía desarrollando desde la primera década del siglo XX y que adquirió mayor ímpetu a la luz del triunfo de la revolución de Octubre en Rusia y la constitución de la Internacional Comunista. Ante el empuje del proletariado y las masas, la clase dominante comprendió que sus intereses se veían seriamente amenazados, por lo que varios partidos burgueses firmaron el “Pacto de San Sebastián”, como alternativa de la gran burguesía para perpetuarse. Defendiendo ante las masas que la contradicción principal existente era la que enfrentaba a la  monarquía y la república, se marcaron el objetivo de una república burguesa y parlamentaria que reemplazara a la monarquía borbónica. Su fin no era otro que  negar y ocultar la contradicción social que enfrentaba al proletariado y las masas de un lado, con la gran burguesía.

El hecho de que el Partido Comunista de España hubiese sido usurpado por una Dirección con línea revisionista, en 1922, privó al proletariado y al movimiento revolucionario de masas, de una dirección clara y consecuente con sus objetivos de clase, lo que desembocó en la II República y permitió la consolidación momentánea de la república burguesa que, en diciembre de 1931, aprobaba su Constitución.

Pronto mostró su carácter reaccionario y burgués, contrario a los intereses del proletariado y las masas. Tan solo un mes y medio después de proclamada la II República, 8 obreros fueron asesinados por la Guardia Civil en Pasajes. En julio, una huelga general de los obreros de Sevilla era aplastada a fuego y sangre con el resultado de 30 muertos y 200 heridos. Al respecto, la prensa obrera de la época señalaba: “La república de abril aparece ante los ojos de las masas, cada vez con más claridad, como el poder antipopular contrarrevolucionario de la burguesía y los terratenientes, como la dictadura de la oligarquía burguesa-latifundista y financiera, ... . El proletariado urbano y campesino no ha obtenido de la república la más mínima mejoría de su penosa situación. Por el contrario, el paro ha aumentado, siguen las reducciones de salarios, las condiciones de trabajo son empeoradas, se acrecienta la opresión, la miseria, el hambre, se intensifican la represión y las persecuciones, son suprimidos los más elementales derechos y libertades democráticas de los obreros”.

Los primeros cinco años de gobierno republicano burgués confirmaron estos hechos. El aumento de la explotación, de la opresión y negación de los más elementales derechos de la clase obrera y las masas, constituyeron el motor principal que empujó a la clase obrera y las masas al heroico levantamiento de Octubre, cuyo máximo desarrollo fue alcanzado en las cuencas mineras de la cordillera Cantábrica. Faltos de correcta Dirección y objetivos definidos de clase, el levantamiento fue aplastado por las mismas fuerzas militares que meses después protagonizarían la sublevación de los generales reaccionarios. Tras el triunfo electoral de la versión descafeinada del Frente Popular, sin Dirección del proletariado, en julio de 1936 se produce el levantamiento militar como nueva alternativa de la gran burguesía para impedir el avance del proletariado. Tras tres años de guerra cruenta civil, el proletariado y las masas son derrotados, reconduciendo la gran burguesía su dictadura de clase hacía la corporativización de la sociedad y la dictadura militar, El triunfo en la gran burguesía y el mantenimiento de su poder en forma de dictadura militar, frenaron el avance del proletariado a la conquista del poder. La causa fundamental de la derrota fue motivada por los errores políticos y militares de la dirección revisionista del Partido Comunista de España, encabezado por J. Díaz, Dolores, Antón, Carrillo, Hernández y Lister, con la influencia directa del revisionista Togliatti. Traición que se prolongaría hasta la “Transición”, en que colaboran con la gran burguesía en la nueva forma de ejercer su dictadura de clase, con monarquía parlamentaria.

Así, como hiciera la gran burguesía en los años treinta del siglo pasado para perpetuar su poder, el oportunismo y el revisionismo, abanderando las posiciones, que en su día fueron burguesas al seno de la clase obrera, siguen negando la contradicción principal: burguesía proletariado, enarbolan consignas en manifestaciones y mítines y ondean la bandera tricolor de la II República; sus propuestas buscan agrupar a la clase obrera y a las masas populares en torno a la lucha por una “III república”. Convierten el republicanismo de hoy en el fundamento ideológico de su política, tratando de sembrar ilusiones entre el proletariado y las masas, a fin de impulsar políticas pequeño burguesas, como forma de seguir negando las tareas revolucionarias del proletariado.

Otros, empecinados en la posición revisionista de revolución en dos etapas, persisten en la idea de defender una etapa democrática republicana de la revolución en el Estado Español, que en absoluto concuerda con la realidad de la lucha de clases. Niegan el desarrollo capitalista en el Estado Español, que lo ha llevado a convertirse en un país capitalista desarrollado e imperialista de segundo orden y, por tanto, siguen negando que el camino de la lucha de clases no puede ser otro que la Revolución Socialista. Pretenden así, colocar la consigna de la Revolución Socialista y la dictadura del proletariado en el desván del futuro y sustituirla por la de “III república”, precisamente en el periodo actual de desarrollo de la crisis del sistema capitalista, renuncian al marxismo y los objetivos y metas del proletariado.

En extremo opuesto a los defensores de la actual Constitución, mas guiados por sus egoístas intereses de burguesía media y pequeña, se situaron el nacionalismo moderado y radical. No es que sus posiciones contrarias partiesen de un rechazo total a la esencia y principios económicos y políticos encarnados en la nueva Constitución, no es que sus posiciones partiesen de la defensa de los intereses de la clase obrera. ¡No! Muy al contrario, los nacionalistas desarrollan su posición a partir del descontento con el proceso seguido por el estado burgués, proceso en sí que acarrea la concentración en pocas manos de los medios de producción, y por tanto, la ruina y proletarización de los sectores intermedios de la sociedad burguesa, la desaparición de la burguesía media y pequeña y su creciente proletarización. Es por esa razón, que siendo burgueses, sus reivindicaciones se centran en levantar banderas burguesas, del estado burgués propio, de la lengua y culturas nacionales propias y no levantan las banderas rojas del proletariado.

Esos nacionalistas, moderados o radicales, se enfrentaron con las armas en a mano a los obreros organizados en los años veinte; en los años ochenta y noventa, sus sindicatos se unieron, codo con codo, al resto de los dirigentes sindicales oportunistas en la traición y pérdida de derechos y conquistas de la clase obrera; sus sindicatos siguen avalando y firmando convenios colectivos cada más nocivos para la clase obrera; sus sindicatos, al igual que el resto de los sindicatos oportunistas, se mantienen a costa de los Presupuestos Generales del Estado. Como dice el dicho popular y que les viene al pelo al igual que el resto de los sindicatos oportunistas: “dime quién te paga y te diré a quién sirves”.

Si en algún momento recogen alguna reivindicación de la clase obrera, es únicamente para atraerse al proletariado y las masas oprimidas a la defensa de sus egoístas intereses. ¡Jamás les veremos levantar las banderas rojas de la revolución proletaria! Su fin no es otro que construir un nuevo estado nacional que tenga en cuenta, que concilie los intereses de la gran burguesía con los de la burguesía media y la pequeña burguesía y perpetúe la opresión y explotación sobre la clase obrera y las masas oprimidas. Su radicalismo, en fin, tiene como único objetivo desviar a la clase obrera y las masas de sus metas, pues nadie puede negar hoy que los problemas de clase y nacionales, sólo pueden encontrar solución en el marco de la Revolución Socialista y la Dictadura del Proletariado en el conjunto del Estado Español.

Los que, punto por punto, enfrentamos, analizamos y defendimos las posiciones de la clase obrera y las masas, ante la nueva Constitución; los que rebatimos, con posiciones proletarias, los falsos argumentos de estos profesionales de la mentira y el engaño, los que les denunciamos ante las masas como agentes de la burguesía en las filas obreras y rechazamos la nueva Constitución del 78, como nuevo instrumento burgués destinado a sostener, desarrollar y perpetuar de otra forma la dictadura burguesa, todos nosotros, fuimos tachados de izquierdistas, de utópicos, de violentos, se nos trató de prohibir la participación en actos públicos, incluso con violencia y, en última instancia, todos estos autodenominados de “izquierdas” llegaron hasta ejercer de delatores y chivatos ante la policía denunciando nuestra condición de marxistas, de fieles e inquebrantables defensores de los intereses de la clase obrera y las masas y, por tanto, contrarios a la Constitución burguesa del 78.

Hoy, transcurridos más de treinta años desde que entrara en vigor la nueva Constitución burguesa, ¿a dónde nos ha llevado la Constitución vigente? Como pronosticaban estos oportunistas; al amparo de la Constitución del 78 ¿hemos avanzado hacia la transformación social y alcanzado el “socialismo”? ¿Dónde han quedado los argumentos de estos usurpadores y oportunistas?

La realidad es que, al amparo de la Constitución del 78, se ha ido desenvolviendo el neo-liberalismo más salvaje, explotador y opresor. Su Constitución ha sido el instrumento para implementar el mayor proceso de recortes y derechos de la clase obrera, que tanta lucha y esfuerzo costó alcanzar; el desempleo y la consiguiente miseria, abarca ya a más de un cuarto de la población activa; el paro y falta de perspectivas para la juventud ya sacude a más del 55% de los jóvenes; la ruina, los desahucios y la condena al endeudamiento perpetuos.

Entretanto, la gran burguesía sigue acumulando ganancias a costa de mayor opresión y explotación sobre el proletariado y las masas y ha entrado en un nuevo proceso de acumulación originaria de capital. Esta es la auténtica realidad: al amparo de la Constitución burguesa del 78 se han ido desarrollando leyes y tomando medidas, que han ido perjudicando al pueblo trabajador y beneficiando exclusivamente a los pocos que detentan el poder económico, político, judicial y militar.

Los hechos objetivos de ayer y de hoy, por más rebuscados argumentos que se utilicen, por más falsas promesas que se difundan, es que esta falsa “izquierda” tiene como objetivo fundamental de su existencia, frenar la creciente influencia del cuestionamiento de la base económica sobre la que se sustenta el poder económico y político de la gran burguesía.

Durante los años sesenta y setenta, desarrollaron, defendieron y generalizaron, la teoría anti-marxista del Euro-Comunismo, propagando que era el pensamiento único de la “izquierda”, pero al menos, y aunque lo negasen por todos sus poros, continuaban autodefiniéndose marxistas. Aprobada la Constitución del 78, conjuntamente con los anti-marxistas del PSOE -quienes renunciaron a lo poco que les quedaba de marxistas en 1975- pasaron a ser los abanderados del pensamiento único centrado en la defensa de la Constitución del 78.

De la defensa del pensamiento único y la Constitución, pasaron a la negación de la necesidad insoslayable de la vanguardia del proletariado como dirección indispensable y garante del rumbo correcto hacia la revolución socialista. Lo más radical que podemos oír en sus voces no es más que la denuncia de la situación de la clase obrera y las masas.

Los oportunistas y revisionistas, nos dicen constantemente que de lo se trata es de cambiar al gobierno, posición que los hechos históricos ya se han encargado en desenmascarar y que el proletariado y las masas combaten y rechazan constantemente con su rechazo a los “políticos”. Centrarse en el cambio de gobierno y en lograr curules en el Parlamento, es una clara muestra de capitulación ante la revolución proletaria y encierra únicamente electoralismo.

Los oportunistas y revisionistas, centran sus análisis en denuncias de la situación de explotación que sufren la clase obrera y  las masas, pero sus mensajes no van dirigidos hacia el despertar y fortalecimiento de la conciencia del proletariado y las masas oprimidas, sus mensajes son únicamente llamadas de atención a que la clase dominante sea un poco magnánima pues, de lo contrario, la acentuación de la explotación y deterioro de las condiciones de vida del pueblo, saben que llevará a la toma de conciencia, la resistencia y la organización, para sacudirse el yugo que nos impone la gran burguesía.

Para nada, en ninguno los postulados de estos que se autoproclaman de “izquierdas”, vemos que se cuestione la base económica que genera dicha explotación. A lo sumo, centran su acción en el más rastrero economicismo y en promesas de que si por medio de las urnas se les vota, lograran llegar a contar con la confianza de la clase dominante, a la que sirven, convirtiéndose en sus gestores, para darnos el “gran logro” del aumento del salario mínimo.

La historia y las experiencias del proletariado, nos enseña que quiénes se quedan solo en registrar las luchas, lo único que buscan es la confesión con la que pretenden lavar sus culpas, encerrando en el fondo la negación de la vanguardia del proletariado. En realidad, únicamente defienden la posición bernsteiniana, de claro fondo revisionista, de que "el objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo". Todo esto, unido a la posición de abandonar la lucha por la revolución, muestra su objetivo único y final, de centrar en gobierno para mejor servir al estado burgués y la gran burguesía. Su fin no es otro que adormecer las conciencias y oponerse a las luchas, generando así al gobierno de turno mejores condiciones para que perpetúe el poder de la gran burguesía y continúe expoliando y oprimiendo a la clase y al pueblo. Esquivar el hecho de la dictadura de la burguesía contra el proletariado y las masas para centrarse en que con el cambio de gobierno se resuelven todas las contradicciones sociales, la opresión y la explotación -como hacen oportunistas y revisionistas-, es abandonar principios, es revisar el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, es no asumir el marxismo-leninismo-leninismo como la ideología universal del proletariado.

Los comunistas, los Marxistas-Leninistas-Maoístas, nos reafirmarnos en la posición del proletariado que al respecto nos señalan Lenin y el Pte. Mao, quien sobre la Nueva Democracia, nos señala que "es fundamental resaltar dentro de este desarrollo de la teoría del Estado, la diferenciación clave entre sistema de Estado como dictadura de la clase o clases que ejercen el poder, que es principal y sistema de gobierno entendida como organización para el ejercicio del poder".
En el polo opuesto de los viejos oportunistas y revisionistas, se sitúan los que, aun autodefiniéndose como “maoístas”, en realidad se hunden en problemas de dogmatismo, sectarismo y empirismo, lo que les lleva a situarse, la mayor parte de las veces, a la cola de la pequeña burguesía. Muestra de ello es el hecho de que guiados por posiciones liquidacionistas, por egoístas intereses de individuo o grupo, socaban y niegan la necesaria reconstitución estatal del Partido, fraccionando el proceso de reconstitución por nacionalidades históricas, e incluso por regiones, obstaculizando el importante papel estratégico de la organización estatal del proletariado, del papel estratégico y decisivo que representa la dirección del proletariado, su vanguardia organizada en el Partido Comunista de España. A pesar de enmascararse tras consignas altisonantes, preñadas de radicalidad y supuestas relaciones internacionales, en realidad únicamente levantan el democraticismo pequeño burgués y el aislamiento de las masas obreras, al negar su movilización, organización y forja en función de la revolución socialista como parte integrante e indivisible de la Revolución Proletaria Mundial.

También están los que, desde supuestas posiciones Marxistas-Leninistas-Maoístas, hablan en sus artículos de “reconstituir” la ideología del proletariado y de la necesidad urgente de ponerla al mando en el Mundo. A estos les preguntamos ¿en qué se diferencian del seguidor Browder, Avakian? ¿Por qué no hablan claramente de poner al mando el Marxismo-Leninismo-Maoísmo? ¿Por qué se autodenominan únicamente maoístas?

Cuando hablan de “reconstituir” la ideología del proletariado, en realidad lo que están planteando es su negación total y absoluta, al igual que hace Avakian, ya que no están de acuerdo con la ideología del proletariado universal. No plantean la necesidad de poner al mando el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, porque no están de acuerdo en que sea la ideología del proletariado universal. Se autodenominan únicamente maoístas porque pretenden negar su ligazón con el Marxismo y el Leninismo, niegan que sea desarrollo para negar también al Pte. Mao.

A pesar de que se vanaglorian de haber entendido y asumido los principios del proletariado sobre organización, aún hay quienes los continúan negando, al poner en segundo plano el papel de la Dirección Roja Proletaria, contraponiéndolo al papel que las masas juegan en la revolución proletaria, lo que les sitúa claramente en la arena del lado del oportunismo, el revisionismo y el anarquismo.

Estos autodenominados Marxistas-Leninistas-Maoístas, mientras que de palabra se afanan en tratar de priorizar el papel de las masas, por el otro las abandonan en manos de oportunistas y sindicalistas bien pagados por el Estado, se niegan a participar en las movilizaciones y nos critican nuestra participación en toda plataforma de lucha. A estos ciegos les preguntamos, ¿qué derecho tenemos a dejar a las masas en manos de oportunistas y sindicalistas amarillos? ¡Ninguno! Los comunistas debemos participar en toda movilización y lucha en defensa del proletariado y las masas, integrarnos en toda plataforma de lucha para llevar y tratar de imponer las posiciones del proletariado; debemos hacer nuestro trabajo en toda organización y lucha de masas, hasta en las más reaccionarias, con dos objetivos claros y definidos: potenciar las que sigan un camino correcto y ganarnos a las masas y destruir y aislar de las masas aquellas las organizaciones que se aparten del camino de la clase obrera.

Los autodenominados Marxistas-Leninistas-Maoístas, mientras se llenan la boca con la palabra masas, ponen en segundo plano el papel de la Dirección Roja Proletaria, de los necesarios e imprescindibles tribunos y líderes del proletariado. Así, hemos de decirles que su posición toma el punto de partida de las posiciones pequeño burguesas, de posiciones revisionistas y anarquistas, posiciones que nada tienen que ver con la concepción del proletariado, respecto al papel de la Dirección Roja Proletaria, de los dirigentes y las masas en todos los niveles de organización que la clase obrera constituye.

El Partido y las Masas, son dos aspectos de la misma contradicción; mas, en las organizaciones proletarias, una es principal: la Dirección Roja Proletaria del Partido, porque es la Dirección Roja Proletaria la que marca el rumbo correcto del Partido para el avance de la revolución, el triunfo y la transformación de la sociedad. Las masas son lo fundamental, porque son las masas las que hacen la historia.

Confundir o antagonizar, entre lo principal y lo fundamental, es propio de los que parten de la concepción burguesa en el seno de la clase obrera, cayendo en la unilateralidad y el subjetivismo. Los que defienden ese tipo de antagonismos, habitualmente caen en problemas de dogmatismo, sectarismo y empirismo, lo que, a su vez, les lleva a negar el papel estratégico y decisivo que representa la Dirección Roja del Proletariado y siempre recurren al democraticismo pequeño burgués.

Nos reafirmamos en  que el Marxismo-Leninismo-Maoísmo es un todo, que no se puede separar el Marxismo del Leninismo ni éste del Maoísmo, que separar sus tres fases de desarrollo abre las puertas a su negación, que el Marxismo-Leninismo-Maoísmo conforma la ideología universal del proletariado hoy. No reafirmamos en poner al mando el Marxismo-Leninismo-Maoísmo como la ideología del proletariado en el mundo y en el Estado Español nos empeñamos por desarrollar la aplicación concreta del Marxismo-Leninismo-Maoísmo para servir al camino del proletariado hacia la revolución socialista, como parte integrante e indivisible de la Revolución Proletaria Mundial.

Nos reafirmamos en la insoslayable necesidad de desenmascarar y combatir al oportunismo y el revisionismo, en cuales quiera de las formas que se presente, como garantía hacia el correcto desarrollo de la reconstitución del Partido Comunista de España. Nombre y apellidos con que los jóvenes marxistas definieron la vanguardia organizada del proletariado en el Estado Español, el 15 de abril de 1920.

Lo que los comunistas, los Marxistas-Leninistas-Maoístas, debemos defender como la única perspectiva para el proletariado, es el Poder para en Partido Comunista, el Poder que la clase obrera ejerza a través de la dictadura del proletariado, para iniciar la construcción del socialismo, no la utopía mítica en un orden democrático burgués, por más refinado que sea. Quienes, de una u otra forma tratan de desviar al proletariado del camino de la Revolución Socialista, volviendo la espalda a la corriente de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, es indudable que sólo plantearán alternativas reaccionarias, que únicamente tratarán de retornar a los inicios de la burguesía y su perpetuación.

Hoy el proletariado, con una ideología inmarcesible: el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, con un Partido Comunista en reconstitución, se haya presto ante las tormentas revolucionarias que se avecinan, en la perspectiva de poner fin de una vez y para siempre a este odioso y corrompido sistema capitalista, avanzando hacia la meta de una sociedad sin explotadores ni explotados, un  nuevo mundo sin capitalismo, sin imperialismo, el nuevo mundo del Comunismo.

La ideología persiste y se desarrolla en su correcta aplicación: es el Marxismo-Leninismo-Maoísmo. El Partido Comunista de España, sí existe en el Estado español: hay que construirlo. Hacia las metas nos enrumbados, para conquistarlas y construirlas: el SOCIALISMO y el COMUNISMO.

¡VIVA EL 1º DE MAYO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡MOVILIZAR, ORGANIZAR Y FORJAR AL PROLETARIADO Y LAS MASAS OPRIMIDAS EN FUNCIÓN DE LA RECONSTITUCIÓN DEL PARTIDO Y LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA!

¡LUCHAR POR LA LIBERTAD DEL PRESIDENTE GONZALO!

¡LUCHAR POR LA LIBERTAD PARA TODOS LOS PRISIONEROS POLÍTICOS DEL MUNDO!

¡VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DEL PRISIONERO POLÍTICO!

Mayo, 2013

Comité Permanente

Partido Comunista de España