¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Viva el 1º de Mayo!

Forjar la Reagrupación de los Comunistas en Base a el Marxismo-Leninismo-Maoísmo.

En este Primero de mayo, con nuestro más profundo júbilo comunista y optimismo inagotable de clase, cerrando filas en torno, al marxismo-leninismo-maoísmo, a nuestra jefatura y al internacionalismo proletario, saludamos al proletariado internacional, al proletariado y las masas del Estado Español, y a los pueblos y naciones oprimidos del mundo; a las justas luchas que el proletariado, las masas y las naciones y pueblos oprimidos vienen librando contra la explotación, opresión y el imperialismo, dentro del repliegue político general de la revolución proletaria mundial que se abre e ilumina las más altas cumbres por lograr.

Como camaradas, como internacionalistas, que enarbolamos defendemos y aplicamos una misma ideología, una lucha común y una meta común, fraternalmente saludamos al Partido Comunista del Perú, al Presidente Gonzalo, la Dirección Central y la Línea proletaria marxista-leninista-maoísta, pensamiento gonzalo; muy especialmente saludamos las luchas políticas que han desarrollado en los dos últimos años el Presidente Gonzalo, la camarada Miriam, los prisioneros políticos y prisioneros de guerra en todo el Perú y les expresamos nuestro más firme y resuelto apoyo por contribuir al desarrollo de la cuarta etapa del PCP, a la reagrupación de los comunistas y por ser sus demandas justas y enmarcadas dentro de la lucha por la solución política a los problemas derivados de la guerra interna, que es una necesidad histórica insoslayable para la clase, el pueblo y la sociedad peruana en su conjunto.

Saludamos con alegría y júbilo la decisión del Presidente Gonzalo de marchar y avanzar a la segunda reconstitución del glorioso Partido Comunista del Perú; proceso convertido en importante aportación de validez universal del pensamiento gonzalo. Es la política general que hoy guía a nuestro Partido hermano y tenemos la seguridad de que como lo hizo exitosamente con la primera, concretará esta segunda.

Así mismo, hacemos extensivo nuestro camaraderil saludo al Partido Comunista de Colombia Maoísta y al camarada Saúl Tapia, quien sabiamente encabeza la línea roja proletaria al seno de la clase y nuestro pueblo hermano colombiano y brega por transformar la guerra revolucionaria que vive Colombia en guerra popular por la conquista del Poder para el Partido, la clase y las masas como parte integrante de la revolución proletaria mundial.

Saludamos al Partido Comunista de México, marxista-leninista-maoísta, en reconstitución, que en dura y tenaz lucha desarrollada por la Unión Comunista Revolucionaria ha retomado el camino iniciado en 1919 asumiendo los desarrollos de la ideología y los aportes de la línea roja proletaria mejicana en sus más de ochenta años de historia.

El 13 de febrero de 1996, se inició un nuevo capítulo en la historia del Nepal. Bajo la dirección del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), miles de hombres y mujeres, aplicando los principios del marxismo-leninismo-maoísmo y la estrategia militar del proletariado a la situación concreta de la lucha de clases del Nepal, iniciaron la guerra popular a fin de barrer el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático de la faz del país. Tras más de seis años de guerra popular victoriosa y ante la nueva ofensiva del Ejército Popular de Liberación, incapaz de frenar el impulso de la revolución, la clase reaccionaria de Nepal ha autorizado la intervención de los más de 50.000 efectivos del ejército y ha impuesto un estado draconiano de represión en todo el país violando los escasos y más elementales derechos demo-liberales de que gozaba el pueblo.

Tras el misterioso asesinato del anterior rey y su familia, el nuevo rey se ha plegado más a los intereses del imperialismo y ha declarado “organización terrorista” al Partido Comunista de Nepal. El imperialismo presuroso prepara una mayor intervención en los asuntos de Nepal dentro de su estrategia contra los pueblos en su denominada “guerra contra el terrorismo” y ha señalado que: “EE.UU. va a luchar contra el terrorismo allí donde se encuentre”. La India, que tiene fuertes y tradicionales intereses económicos y políticos, y los Estados Unidos, están preparando “ayudas” en armas y dinero para “solucionar la situación social del país”; en el fondo a lo que se aprestan es a combatir la Guerra Popular y perpetrar más genocidios contra el pueblo, pues como la historia nos muestra y hemos de recordar, cuando el imperialismo y las clases reaccionarias hablan de “solucionar la situación del país”, esta solución viene acompañada de un mayor empobrecimiento del pueblo y genocidios y matanzas que tienen como fin descabezar y aplastar las luchas populares. Se ha clausurado el derecho a informar, la única información posible son los partes de guerra del gobierno, se está produciendo el arresto de periodistas independientes por el solo hecho de citar en sus artículos a dirigentes del Partido Comunista del Nepal (Maoísta), todo simpatizante comunista será condenado a cadena perpetua y los asesinatos indiscriminados de campesinos se han convertido la receta para “solucionar los problemas del país”, demostrando una vez más que son expertos en cebarse con las masas desarmadas.

En el Nepal, hoy el centro de la tormenta es la revolución y en este proceso de guerra popular victoriosa ha generado el “Pensamiento guía de la revolución" como consecuencia de la aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo. De esta forma se cumple la ley de que las grandes crisis objetivas en el mundo han generado grandes revoluciones y éstas grandes líderes. Así, en las cumbres del Nepal se está consolidando el poder popular, organizando a las amplias masas populares la defensa de lo conquistado a sangre y fuego y ello ha llevado a la conformación del Consejo Popular Revolucionario Unidos presidido por el camarada Baburam Bhattarai. Desde las más altas cumbres de la Tierra, las rojas banderas del proletariado brillan con todo su esplendor e iluminan la brillante perspectiva del camino a seguir por el proletariado y los países y pueblos oprimidos por el imperialismo. Saludamos desde aquí a nuestros camaradas del Nepal y glorificamos sus victorias, que son las nuestras.

Saludamos al Movimiento Comunista Internacional, y dentro de éste al Movimiento Revolucionario Internacionalista, reiterando nuestro compromiso en desarrollar una correcta lucha de dos líneas para dotarlo de una correcta línea marxista-leninista-maoísta y una dirección roja proletaria en la perspectiva de la reconstitución de la Internacional Comunista.

Finalmente, especialmente expresamos nuestro apoyo a las justas luchas del pueblo palestino en su resistencia contra el sionismo genocida del estado pro imperialista de Israel; las luchas del pueblo argentino en su resistencia contra el estado pro-imperialista; la resistencia de los presos políticos de Turquía contra el genocidio en las cárceles.

Línea Internacional.

Como partido proletario de nuevo tipo, como Partido Comunista, nos sujetamos a los principios irrenunciables del materialismo dialéctico, del materialismo histórico, del socialismo científico y del internacionalismo proletario, la revolución proletaria en el Estado Español, única y posible revolución en perspectiva, es parte integrante e inseparable de la revolución proletaria mundial, a la cual sirve hoy mediante la reconstitución del Partido Comunista para con la aplicación de la estrategia militar del proletariado, la Guerra Popular, a las condiciones concretas de la lucha de clases y el carácter socialista de la revolución, tomar el Poder para el Partido y la clase obrera, implantar la Dictadura del Proletariado, construir la sociedad socialista sustentada en los Consejos Obreros y, a través de las necesarias Revoluciones Culturales Proletarias, forjar en el fragor de la lucha de clases el avance a nuestra meta final: el Comunismo, al cual arribará el proletariado en su conjunto. Por lo tanto, la revolución socialista en el Estado Español se desenvuelve en el contexto de las mareas de la lucha de clases a nivel internacional.

Como fuera fundamentado por Lenin, la caracterización de la sociedad contemporánea sigue emanando de las relaciones económicas del imperialismo, las cuales constituyen la base sobre las que se sustenta la situación internacional hoy. Si a lo largo de todo el siglo XX se fue concretando y definiendo la nueva fase del capitalismo, como “su fase superior y última”, plasmando que “el rasgo distintivo del imperialismo consiste en que actualmente, como podemos ver, el mundo se halla dividido por un lado en un gran número de pueblos oprimidos y por otro en un número de países opresores, que disponen de riquezas y un gran número de fuerzas militares”. En los albores del siglo XXI, esta verdad sigue siendo incuestionable, manifestándose como únicos cambios y desarrollos, el que una superpotencia única, el imperialismo yanqui, emerge como superpotencia hegemónica dominante, globalizando la opresión y explotación de los pueblos, las naciones y las clases oprimidas y acelerando el proceso de proletarización y polarización mundial. Nuestro Partido se sujeta a estos principios incuestionables; así, a la hora de enjuiciar la presente situación mundial no podemos partir de la contradicción fundamental del capitalismo, sino de las contradicciones, sobre todo principal, de su fase superior y última, el imperialismo.

A pesar de que las tornas hoy han cambiado, de que hemos perdido lo logrado, de que hemos pasado, dentro de la Nueva Época, de la ofensiva estratégica a la defensiva estratégica, asumiendo y comprendiendo que las situaciones son cambiantes y de que el viento del oeste ha pasado a prevalecer sobre el del este, las tesis del Pte. Mao sobre el imperialismo siguen siendo totalmente válidas mientras perviva el imperialismo. Así, nos enseña:

Todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen terribles, pero en realidad no son tan poderosos. Visto en perspectiva, no son los reaccionarios sino el pueblo quien es realmente poderoso”.

Si los grupos del capital monopolista de los EE.UU. se obstinan en llevar adelante su política de agresión y guerra, llegará inevitablemente el día en que sean ahorcados por los pueblos del mundo. Igual suerte correrán los cómplices de los EE.UU.”

“Así como en el mundo no hay nada sin doble naturaleza (ésta es la ley de la unidad de los contrarios), también el imperialismo y todos los reaccionarios tienen un doble carácter: son a la vez tigres auténticos y tigres de papel”.

“.... para destruir la dominación del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático el pueblo chino necesitó más de cien años y perdió decenas de millones de vidas antes de lograr la victoria en 1949. ¡Miren! ¿No eran tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos? Sin embargo, al final se transformaron en tigres de papel, tigres muertos, tigres de requesón de soya. Estos son hechos históricos. ¿No ha visto u oído contar la gente tales hechos? ¡En verdad ha habido millares y decenas de millares de ellos! ¡Millares y decenas de millares! Por lo tanto, el imperialismo y todos los reaccionarios, mirados en su esencia, en perspectiva, desde el punto de vista estratégico, deben ser considerados como lo que son: tigres de papel. En esto se base nuestro concepto estratégico.

Por otra parte, también son tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos, que devoran a la gente. En esto se base nuestro concepto táctico.

He dicho que todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que tigres de papel. La razón es que viven divorciados del pueblo. ¡Miren! ¿No era Hitler un tigre de papel? ¿No fue acaso derribado? También dije que el zar de Rusia, el emperador de China y el imperialismo japonés fueron todos tigres de papel. Como saben ustedes, todos ellos han sido derribados. El imperialismo norteamericano no ha sido derribado aún y tiene la bomba atómica. Estoy seguro de que asimismo será derribado. También es un tigre de papel.

Levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies es un dicho con que los chinos describimos el comportamiento de ciertos estúpidos. Los reaccionarios de todos los países pertenecen a esta especie de estúpidos. En fin de cuentas, sus persecuciones contra el pueblo revolucionario no sirven sino para ampliar e intensificar aún más las revoluciones populares.

¿Acaso las persecuciones del zar de Rusia y Chiang Kai-shek contra los pueblos revolucionarios no cumplieron precisamente esta función propulsora en las grandes revoluciones rusa y china?

Los EE.UU. han establecido, a lo largo del mundo, centenares de bases militares en un gran número de países. El territorio chino de Taiwán, el Líbano y todas las bases militares de los EE.UU. en territorios extranjeros son como dogales echados al cuello del imperialismo norteamericano. Son los mismos norteamericanos, y nadie más, quienes fabricaron esos dogales, se los echaron al cuello y entregaron los extremos de las sogas al pueblo chino, a los pueblos árabes y a los demás pueblos del mundo, que aman la paz y se oponen a la agresión. Mientras más tiempo permanezcan en esos lugares los agresores norteamericanos, más irán apretándose los dogales en torno a su cuello.

El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias. Sostiene con obstinación a los reaccionarios de los distintos países, hostiles a los pueblos. Ocupa por la fuerza muchas colonias, semicolonias y bases militares. Amenaza la paz con una guerra atómica. De esta manera, forzada por el imperialismo, más del 90 por ciento de la población mundial se está alzando o se alzará en masa a la lucha contra él. Pero el imperialismo aún está vivo; todavía hace y deshace en Asia, África y América Latina. En el mundo occidental, los imperialistas siguen oprimiendo a las masas populares de sus propios países. Esta situación ha de cambiar. Es tarea de los pueblos del mundo entero poner término a la agresión y opresión que realiza el imperialismo, principalmente el imperialismo norteamericano.

Con su despótica actuación en todas partes, el imperialismo norteamericano se ha convertido en el enemigo de los pueblos del mundo y se ha aislado cada vez más. Nadie que se niegue a ser esclavo se dejará atemorizar por las bombas atómicas y de hidrógeno en manos de los imperialistas norteamericanos. La marejada de indignación de los pueblos del mundo entero contra los agresores norteamericanos es irresistible. La lucha de los pueblos del mundo contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos logrará indefectiblemente victorias aún mayores.

Los comunistas no somos guerreristas, somos conscientes de que hacemos la guerra para destruir la guerra, para a través de la guerra establecer la paz perdurable; por ello somos los únicos que luchamos por la paz, a diferencia de los imperialistas y social imperialistas que mientras más hablan de paz, más afilan sus sables y más guerras desatan, siendo ellos la causa principal de las guerras.

Los comunistas, guiados por nuestra ideología científica, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, nos reafirmamos en la violencia revolucionaria como ley universal para tomar el poder, en que sólo con la violencia revolucionaria se sustituye el poder de una clase por el de otra. Las revoluciones de nueva democracia hemos de llevarlas a cabo con violencia revolucionaria, las revoluciones socialistas sólo pueden hacerse realidad con violencia revolucionaria y, de la misma forma, ante las restauraciones sólo con violencia revolucionaria podremos mantener o recuperar el poder y continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado con violencia revolucionaria mediante revoluciones culturales proletarias, y al comunismo sólo llegaremos mediante la violencia revolucionaria, puesto que mientras exista un lugar en la Tierra donde haya clases y explotación del hombre por el hombre, únicamente con la violencia revolucionaria podremos y deberemos eliminarla.

Los comunistas nos sujetamos al gran principio de que “la violencia es la partera de la historia” y así, ante la nueva era, nos armamos y forjamos ideológica, política, militar y organizadamente para llevar a cabo las tareas que nos demanda la era del hundimiento del imperialismo y la reacción mundiales y del desarrollo hasta su culminación de la revolución proletaria mundial.

Durante esta era se expresan en el mundo cuatro contradicciones fundamentales:

1ª Contradicción entre capitalismo y socialismo, entre dos sistemas totalmente opuestos que perdurará tras la toma del poder y la construcción del socialismo y no se resolverá hasta la implantación de comunismo.

2ª Contradicción entre la burguesía  y el proletariado en los países imperialistas y capitalistas, entre dos clases antagónicas que persistirá en el socialismo, con múltiples manifestaciones ideológicas, políticas y económicas, alcanzando su solución con la implantación del comunismo.

3º Contradicciones interimperialistas, como contienda por la hegemonía mundial entre las superpotencias, entre superpotencias y potencias imperialistas y de éstas últimas entre sí. Esta contradicción se resolverá en la época de los 50 a 100 años en la que se hundirán el imperialismo y la reacción mundiales.

4ª Contradicción entre las naciones oprimidas y el imperialismo, como lucha de las naciones oprimidas por su liberación del yugo imperialista y por la destrucción del imperialismo y la reacción mundiales. Esta contradicción se resolverá en los próximos "50 a 100 años", siendo durante este período la principal, aunque cualquiera de las cuatro pueden serlo temporalmente en circunstancias concretas.

Estas contradicciones, así como las luchas que engendran están vinculadas entre sí e influyen unas en otras. Nadie puede borrar ninguna de estas contradicciones ni sustituir de modo subjetivo por una de ellas todas las demás.

Los comunistas, a fin de alcanzar nuestra meta final, el comunismo, hemos de desarrollar tres tipos de revoluciones:

Ninguna clase del mundo ha tomado el poder de una sola vez, sino que han tenido que lidiar con todo un proceso de restauraciones y contra-restauraciones. En China cuando la clase feudal era avanzada demoró más de 250 años para aplastar definitivamente el esclavismo; la burguesía en Europa luchó contra la feudalidad enfrentándose y derrotando las restauraciones o intentos de restauración feudales, tardando 300 años en implantarse definitivamente, el poder. La revolución proletaria se enfrentará a una lucha no menos dura y enconada entre restauración y contrarrestauración que durará unos 200 años desde su inicio con la comuna de París en 1871. Las experiencias de las restauraciones capitalistas en la URSS y China principalmente, nos han dejado grandes lecciones tanto positivas como negativas; especialmente destacamos los avances gigantescos en la plasmación del nuevo estado y cómo la gran revolución cultural proletaria, mediante la guerra popular, es la solución para conjurar la restauración.

De este modo, contando y asumiendo la comprensión cabal de la perspectiva histórica del imperialismo, éste y la reacción mundial serán barridos y destruidos, bajo la dirección de Partidos Comunistas, por el proletariado y los pueblos del mundo de manera irreversible. Siguiendo las enseñanzas del Pte. Mao, tornando lo negativo en positivo, retomando nuevas fuerzas, desarrollaremos la lucha contra el imperialismo yanqui, contra el resto de las potencias imperialistas y sus lacayos, analizando las condiciones de cada revolución con el fin de ver cuáles son los sectores de la sociedad a neutralizas y cuáles a combatir y derrotar como enemigo principal.

La Nueva Etapa

Si tomamos como punto de partida del proceso histórico del proletariado la publicación del Manifiesto Comunista, han transcurrido hasta hoy 154 años. En este tiempo el proletariado ha marcado de forma imperecedera las páginas de la historia con sus luchas y sangre. El Presidente Gonzalo ha definido brillantemente el balance del proceso histórico del proletariado internacional en sus últimos 150 años y de manera sólida y convincente, sustenta el que la primera etapa de la revolución proletaria mundial ha finalizado, que la clase obrera ha aprendido a tomar el Poder y a defenderlo y que hoy estamos al inicio de una nueva etapa, una segunda, que será aún más grandiosa y en la que el proletariado se consolidará definitivamente en el Poder.

Con el análisis "Sobre 150 años de la revolución proletaria mundial" del Presidente Gonzalo -que asumimos y aportamos a nuestro análisis sobre la historia del proletariado, su momento y su devenir-, una vez más se demuestra su condición del Jefe del Partido Comunista del Perú y como el más grande marxista-leninista-maoísta viviente y continuador de Marx, Lenin y del Presidente Mao Tse-tung". La valoración y asunción de su obra y la trascendencia que tiene para la solución de los problemas nuevos y el futuro desarrollo de la revolución en el Perú y la revolución mundial, es fundamental y necesaria, para los comunistas de hoy y del futuro, pues consideramos que el grandioso documento “Sobre la Historia del Proletariado Internacional”, constituye la base fundamental y de trascendental importancia a aportar en la Línea Internacional de los Partidos Comunistas.

En preguntas a cuál es la historia del proletariado y cómo se encuentra hoy el proletariado, el Presidente Gonzalo nos insta a que como comunistas, como vanguardia de la clase, analicemos y reflexionemos para extraer lecciones que nos sirvan para comprender y manejar el momento presente en la perspectiva del futuro.

Nos dice que “la historia del proletariado es la historia de su ideología: el marxismo-leninismo-maoísmo, es la historia de su Partido: el Partido Comunista; y es la historia de su revolución: la Revolución Proletaria Mundial, esto es su lucha por instaurar la dictadura del proletariado, construir el socialismo y marchar al comunismo. A la vez, la historia del proletariado es confirmación cotidiana de la ley fundamental: la contradicción, pues la vida del proletariado muestra: la lucha es lo absoluto y la victoria relativa; y ésta se logra a través de fracasos que también son relativos.”

Así es. En el 86, sancionada la base ideológica de nuestra reconstitución, rompiendo con todos los intentos de reconstitución desarrollados y fracasados anteriormente, para avanzar nos encontramos en la necesidad de analizar el proceso histórico de nuestra clase en su marcha hacia la toma del Poder, de donde extrajimos las lecciones necesarias que nos han permitido mantener nuestro proceso a pesar de los vaivenes y frenos de las diferentes posturas y líneas liquidacionistas con las que nos hemos encontrado en estos años, aportando lección práctica para todo proceso de construcción, reconstitución o reconstrucción.

La pervivencia de nuestro proceso de reconstitución en un país imperialista por más de 16 años, teniendo que mantenernos en lo más agudo del repliegue político general de la revolución proletaria mundial, y sintetizando la corta brega del proletariado hasta hoy, nos demuestra el ingente capital de experiencia acumulado y que, en consecuencia, nuestra clase está madura para tomar el Poder y transformar la sociedad a su imagen y semejanza.

Los primeros pasos de la clase, el Presidente Gonzalo nos los sintetiza así: “El año 1848, es un gran hito en la historia del proletariado. Marx y Engels publicaron el “Manifiesto del Partido Comunista“ por el mes de febrero. Ahí está que la clase obrera es la última clase de la historia; la única consecuente y verdaderamente revolucionaria pues carece de propiedad; ahí está que a través de la violencia revolucionaria ha de cumplir su papel histórico de abolir la propiedad privada sobre los medios de producción y construir una nueva sociedad sin clases, en la que el propio proletariado tendrá que extinguirse como clase. Las ideas allí contendidas son certeras y siguen siendo plenamente válidas; son principios que nos guían y nos guiarán hasta el comunismo, aunque se profundicen y desarrollen en el proceso de la lucha de clases como lo hicieron Lenin y el Presidente Mao. En los años 60 de este siglo, durante la lucha entre marxismo y revisionismo, Jruschov negó su validez. Nosotros los comunistas condenamos y rechazamos tal posición revisionista, y a la vez nos reafirmamos en que el Manifiesto es y seguirá siendo nuestro programa, el programa de los comunistas. Posición en la cual nos mantenemos hoy y debemos mantenernos siempre.” “Pocos meses después de la aparición del Manifiesto, se produjo la gran derrota de la revolución en casi toda Europa. Fueron momentos duros y complejos para el proletariado; entró en un primer repliegue, el repliegue de 1848 ¿el proletariado dejó de luchar? No, prosiguió su lucha en las nuevas y adversas condiciones. Marx se abocó a fundamentar la concepción.” Así analiza y fundamenta, como desde que la clase obrera aparece en la historia lo hace en lucha, como fracasa su primera revolución por ser una clase nueva y encontrarse insuficientemente madura. Pero, a pesar de este primer fracaso, este primer momento histórico nos dota del legado de gran importancia al que nos sujetamos y jamás renunciaremos: el Manifiesto Comunista, el Programa de la Revolución Proletaria.

En 1864 se funda la primera organización internacional del proletariado: la Asociación Internacional del Trabajo, y en su seno surge también la primera gran lucha de dos líneas y primera fractura del movimiento obrero, produciéndose la desviación anarquista dentro del movimiento socialista, como se denominaba en la época. “El desarrollo del movimiento revolucionario lleva a 1871 en que se concreta la Comuna de París, cuando por primera vez el proletariado toma el poder en sus manos y derroca a la burguesía. Este es el primer y gran hito histórico en la conquista del poder por el proletariado, sólo lo pudo retener algunas semanas, ni diez, y fue derrotado. Marx aparte de prever que el triunfo de la comuna no era posible, concluyó que en ella faltó más violencia revolucionaria, demoler el Estado burgués y, lo principal: faltó un Partido que lo dirigiera. Con esta derrota el proletariado entró al repliegue del 71, un segundo y más largo repliegue en la revolución.” En este período vemos como el primer intento de dictadura del proletariado fracasa, el proletariado es derrotado, sin embargo persiste en la lucha y en repliegue originado tras la derrota de la Comuna de París el proletariado extiende su organización por todo Europa (se funda el Partido Socialista en nuestro país), América, y alcanza a las colonias.

En su análisis el Presidente Gonzalo nos analiza este siguiente período y nos dice: “En síntesis, durante el primer repliegue se lucha por la fundamentación de la ideología de la clase, se sientan las bases del marxismo que a partir de 1872, después del fracaso y derrota de la Comuna de París, fue reconocido como la Ideología del Proletariado; se desenvuelve la organización política de la clase, creándose la Primera Internacional y se reimpulsa el movimiento obrero, todo en la fragua de la lucha de clases que atizándose lleva a la conquista del poder por el proletariado en la gloriosa e imperecedera Comuna, primera gran victoria del proletariado internacional. Y, es así, porque sin ideología no se puede organizar y sin organización no se puede conquistar el Poder. El transcurso del 48 hasta el 71, muestra claramente que la clase lucha, fracasa y vuelve a luchar, que la clase no teme al fracaso y que el fracaso es relativo, que el proletariado construye la victoria a través de una escalera de fracasos, en una lucha constante. Así avanza y este es el proceso normal de la vida y lucha del proletariado.”

En el segundo repliegue, Marx continuó la fundamentación de la ideología y su insoslayable lucha revolucionaria sin desligar jamás la teoría de la práctica. Aparte de proseguir su labor sobre 'El Capital', escribió 'La Guerra Civil en Francia', sobre la Comuna, sentando la gran tesis marxista de la dictadura del proletariado. Y años después 'Crítica al Programa de Gotha', estableciendo que entre la vieja y nueva sociedad habrá un largo periodo de transformación revolucionaria de la primera en la segunda, de revolución permanente hasta llegar al comunismo y, en este largo proceso histórico, se desarrollará, bajo la dictadura del proletariado; asimismo, que la construcción de la sociedad comunista tendrá dos fases: primera, la del socialismo y, segunda, la del comunismo”.

¿Hubo balance del siguiente período tras el fallecimiento de C. Marx? El Presidente Gonzalo nos señala:

Engels, en iguales circunstancias difíciles y adversas, hizo un magistral análisis de 50 años de lucha proletaria. En 1891, redactó su famosa 'Introducción a la Guerra Civil en Francia' de Marx, en ella dijo, y la historia lo probó fehacientemente, que el proletariado no podría conquistar el poder en largo tiempo, en tanto no cambiaran las condiciones de la lucha política y la clase obrera no creara nuevas formas de lucha y nuevas formas de organización, especialmente militares. No dijo que se dejara de luchar, ni renunció al principio de la violencia revolucionaria para conquistar el poder como lo tergiversaron Kautski y Bernstein y sus secuaces revisionistas; más aún, libró batalla contra el viejo revisionismo. Y en defensa del marxismo publicó en 1876 su monumental 'Anti-Dühring', una de las obras teóricas fundamentales de nuestra ideología; mientras en su infatigable práctica fundó la internacional socialista, Segunda Internacional.

Con el inicio del siglo XX, surgiendo el despertar del más complejo y largo repliegue, que se manifiesta en el Ensayo General de 1905, sufriendo otra derrota, hasta que con el triunfo de 1917 se concreta la victoria y se inicia la Nueva Era.

Empezando este siglo, desenvolviéndose ya el imperialismo en la vieja Rusia, aparecieron las primeras ideas del leninismo. Lenin, con una profunda comprensión de la teoría marxista y situación de la autocracia zarista, había escrito a fines del siglo XIX 'El Desarrollo del Capitalismo en Rusia'. Así devino creador del Partido de nuevo tipo, sobre la base de este trabajo ideológico, político y organizativo entre las masas por construir el Partido del proletariado ruso y, la intensa agudización de la lucha de clases, se llegó a la insurrección de 1905 que sorprendió al mundo en hizo tambalear al 'Gendarme de Europa', remeciendo hasta los cimientos de la 'Cárcel de los Pueblos'. El pueblo se levantó, principalmente la clase obrera, apareciendo los Soviets por vez primera en la historia. Pero, pese a su heroísmo, la revolución fue derrotada y, como en la Comuna, el proletariado ruso fracasó. Sin embargo, Lenin concluyó: Sin el ensayo general de 1905, hubiera sido imposible la revolución de octubre. Se cumplió pues, la misma ley: luchar, fracasar, luchar de nuevo y en lo nuevo el fracaso genera victoria.

Sobrevino la ofensiva contrarrevolucionaria del zarismo en Rusia y mientras en Europa las potencias imperialistas fraguaban la Primera Guerra Mundial, el revisionismo carcomía el movimiento proletario internacional. En estas circunstancias Lenin y los bolcheviques desarrollaron intensa y profunda actividad y Lenin no sólo defendió el marxismo, lo desarrolló sujetándose a la guía que el mismo estableciera: “Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario“. Así, para construir el Partido escribió “Dos Tácticas“ sobre los caracteres de la revolución democrática y la socialista y el programa agrario de la socialdemocracia en la revolución de 1905-1907, centrando en la confiscación de la tierra y, lo que fue decisivo, dirigió la lucha interna teórica y prácticamente contra el liquidacionismo como modalidad del revisionismo en sus dos formas, el de la derecha que apuntaba a disolver el Partido, el trabajo de masas y el de izquierda que buscaba aniquilarlo aislándose de ellas, defendió la filosofía marxista en 'Materialismo y Empirocriticismo', desarrollándola en 'Sobre la Dialéctica' que plantea el carácter medular de la contradicción, analizando la nueva realidad del siglo XX; sentó uno de sus más grandes desarrollos al marxismo 'El Imperialismo, Etapa superior del Capitalismo', desentrañando su esencia monopolista, parasitaria y agonizante; y enfrentando el guerrerismo imperialista, publicó 'El Socialismo y la Guerra' y 'El Problema Militar del Proletariado', así como combatiendo el revisionismo 'avanzada de la burguesía en las filas del proletariado', como certeramente estampara, escribió 'La Bancarrota del Revisionismo' y 'El Imperialismo y el Escisionismo', todo esto y más, a la vez, que encabezaba lucha indesmayable contra la aristocracia zarista, el imperialismo naciente y el revisionismo internacional, en medio de intensa lucha de clases y de la primera carnicería imperialista del siglo, su primera 'Guerra de Rapiña'. Así en avances y retrocesos, éxitos y reveses, victorias y fracasos, se fue desenvolviendo la revolución en la vieja Rusia y similarmente se forjó el Partido en torno al leninismo, asumiendo recién en abril del 17, a propuesta de Lenin, el glorioso nombre: Partido Comunista (Bolchevique), con el cual avanzó más resueltamente aún, armada su mente con 'El Estado y la Revolución' y las 'Tesis de abril' y con los fusiles en la mano hacia la gran victoria de la Revolución de Octubre.

Lenin llamó al proletariado y sus partidos a convertir la guerra imperialista en Revolución Proletaria y, por eso, él y los bolcheviques bregaron y en octubre de 1917 con Partido Comunista, destacamentos armados de guardias rojos y apoyo de las masas, organizó y dirigió a la victoria la insurrección de Petrogrado, iniciando la era de la revolución proletaria mundial, hito imperecedero de la historia de la humanidad.

La victoria, la instauración de la dictadura del proletariado, la construcción del socialismo y de inmediato, la defensa del Nuevo Estado, su supervivencia y desarrollo futuro, plantearon complejos y nuevos problemas a la clase obrera. Cuestiones que nunca antes el proletariado había afrontado y debía resolver necesaria y perentoriamente, como su relación con otros estados y el desarrollo de la economía en la nueva sociedad. La nueva realidad social que surgía, el proceso mismo de la lucha de clases y la coyuntura histórica concreta impuso a la revolución internacionalmente la necesidad de la paz de Brest-Litowsk y otros tratados decisivos, con Polonia por ejemplo; internamente la necesidad de la NEP (Nueva Política Económica). Reveses y retrocesos que Lenin asumió como necesidad y como, más aún, decidió asumir conscientemente pensando en el futuro de la revolución y la hizo enfrentando fuerte oposición y derrotándola. Así pues, la propia victoria, la conquista del poder engendra problemas y dificultades a la defensa del Nuevo Estado y el desarrollo de la revolución sigue desde su inicio un camino sinuoso y, en él, los avances y retrocesos, éxitos y reveses, victorias y fracasos, son parte necesaria del proceso de lo nuevo. Así mismo, la historia, el proceso concreto de la lucha de clases impone compromisos, acuerdos y tratos de diversos tipos y del más alto nivel, y si la revolución, el nuevo poder, el Partido en síntesis no las asume decidida y oportunamente se cosechan reveses, fracasos, derrotas y retrocesos más profundos y graves que los que se pretende o imagina evitar.

Lenin definió que la situación internacional debe analizarse partiendo de las relaciones económicas del imperialismo y de la contradicción países imperialistas-naciones oprimidas; precisó que el mundo había ingresado a una era de guerras de diverso tipo, en medio de las cuales se hundirá el imperialismo y fundó la Tercera Internacional, la Internacional Comunista para luchar por la revolución, el socialismo y la dictadura del proletariado, forjando para ello partidos comunistas.

El 1° de octubre de 1949, después de 22 años de guerra popular, el Partido Comunista de China, bajo la dirección personal del Presidente Mao Tse-tung, conquistó el poder, culminando una de las más gigantescas epopeyas de la historia mundial, pero ninguna revolución, tampoco la china es un camino recto y sin reveses. En el partido había predominado una línea oportunista de derecha, de ahí la derrota; en tanto, que las fuerzas nuevas proletarias en especial, fracasaron por su insuficiente desarrollo, ¿cómo actuó el Presidente Mao, en estas circunstancias? Planteó por vez primera que el poder nace de fusil y estableció el camino de cercar las ciudades desde el campo, definiendo el carácter de fuerza principal que tiene el campesinado en la revolución democrática, organizó y dirigió el levantamiento de la Cosecha de Otoño, creó el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de nuevo tipo y construyó, sustentándose en las masas, la base de apoyo de Chingkang; mientras basaba la acción del Partido Comunista de China en fundamentales obras que desarrollaban la construcción ideológico-política. 'Análisis de las clases de la sociedad china'", “'Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán', 'Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido', 'La lucha en las montañas Chingkang', '¿Por qué puede existir el poder rojo en China?', 'Una sola chispa puede incendiar toda la pradera', todas ellas sobre el camino del campo a la ciudad y cómo construirlo bajo la dirección del Partido Comunista, guiado por la ideología del proletariado.

Así, las fuerzas de la revolución china se acrecentaron, extendiendo el poder de obreros, campesinos y soldados hasta conformar la República de Jui Chin y, derrotando cada vez mayores fuerzas armadas enemigas, se fortaleció deviniendo en poderoso incendio que arrasaba el viejo poder en el campo. Más, la quinta campaña de cerco y aniquilamiento, desatada por el ejército reaccionario, fue erróneamente respondida con guerra regular, abandonando la guerra de guerrillas, llevando esta vez una línea oportunista de izquierda imperante en el Partido, a la segunda derrota de la revolución china, y las fuerzas nuevas de la izquierda partidaria, principalmente, fracasaron de nuevo por su debilitamiento derivado de la destitución de sus dirigentes, pues el Presidente Mao y sus cercanos seguidores fueron marginados, pero este, como en la primera derrota fijó el camino a seguir, lo organizó, lo plasmó y mantuvo su rumbo asumiendo la dirección en Tsunyi, enero de 1935. Desplazarse al Norte mediante una gran marcha para combatir a Japón que expandía su agresión a China.

La Gran Marcha, epopeya sin igual, fue máquina combatiente sembradora de propaganda y organización, recorrió once provincias, 'diez mil li' (unos cinco mil kilómetros), hasta sentarse en Yenán, el centro de la revolución china hasta el 47, en que salió de él para conquistar el Poder en todo el país, periodo nutrido hasta 1940 por imperecederas obras del presidente Mao Tse-tung: 'Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China', sienta contra el oportunismo la línea militar proletaria de la guerra de guerrillas cuya forma principal es desenvolverse a través de campañas y contracampañas de cerco y aniquilamiento. 'Sobre la táctica de lucha contra el imperialismo japonés' y 'El Partido Comunista de China en la guerra nacional' establecen los cambios producidos al pasar a ser principal la contradicción nación-imperialismo, a nivel de programa, línea política, construcción de los tres instrumentos y fija como el Partido debe encabezar y dirigir la guerra de liberación nacional. 'Acerca de la práctica“ y “Sobre la contradicción“ para armar a los cuadros con la filosofía, el núcleo de la ideología, a fin de comprender la propia realidad científicamente y servir a transformarla. “Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra el Japón“, “Sobre la guerra prolongada“ y “Problemas de la guerra y la estrategia“, tratan la guerra de guerrillas como estrategia y no solamente como cuestión táctica; la primera, la guerra como estrategia militar y política, más aun como estrategia que liga indesligablemente la guerra y la paz, la segunda: la guerra como forma principal de solución de las contradicciones fundamentales y la violencia revolucionaria como ley sin excepción, la tercera." “Acerca de la aparición de la revista ‘El Comunista’“, sobre el Partido, la guerra y el frente, estableciendo las seis leyes de éste. “La revolución china y el Partido Comunista de China“, magistral análisis de las clases en la revolución democrática y la dirección política del Partido en la revolución y en la guerra. “Sobre la nueva democracia“, monumento sobre teoría del estado y su desarrollo en la revolución democrática como estado de nuevo tipo, nueva democracia como dictadura conjunta dirigida por el proletariado, concretada en nueva economía, nueva política y nueva cultura. Estas obras maoístas fundamentales, entre otras, son parte de la herencia marxista que los comunistas enarbolamos como armas invencibles hoy y, garantía de la victoria mañana.

Pero, la revolución china nos enseña más aún. En 1936, el Partido Comunista de China, bajo poderosa presión popular impuso al Kuomintang el frente unido antijaponés, poniendo por encima los intereses del pueblo chino, los comunistas pusieron del lado las deudas de sangre de Chiang Kai-shek, a quien incluso perdonaron la vida y, aún aceptándolo como representante de la República China combatieron ejemplarmente hasta derrotar al Japón. Claro está, que mientras el Partido libraba la guerra antijaponesa, Chiang “observaba desde la montaña Omei como sus tigres se pelean“, soñando y especulando con la derrota de los comunistas y diez años después, en 1946, el PCCH y el Kuomintang, celebran un acuerdo para terminar la guerra civil en pro de la nueva China, la paz y la democracia; en esencia implicaba no culminar completamente la revolución democrática; más, las necesidades de la lucha de clases lo exigían así; el Presidente Mao no vaciló en suscribir tal acuerdo, como puede estudiarse en su obra sobre “Las negociaciones de Chungching“, acuerdo que no prosperó por la perfidia reaccionaria y fuer roto por su ofensiva de julio del 46, quedando Chiang y sus compinches desenmascarados ante el pueblo chino y el mundo.

Así, el Presidente Mao Tse-tung, como antes hicieron Marx, Engels, Lenin y Stalin, enfrentó y superó los fracasos, derrotas y retrocesos de la revolución china, mantuvo el rumbo después de establecerlo y condujo al grandioso triunfo de octubre del 49. Son lecciones insoslayables que, los comunistas, debemos tener presente hoy más que nunca y sobre todo aplicarlas.

Concluida la revolución democrática, sin interrupción, se emprendió la socialista. Es bien conocida la grandeza de esta nueva etapa y principalmente la trascendencia de la Gran Revolución Cultural Proletaria, pero toda esta lucha estremecedora contra el revisionismo contemporáneo y heroica guerra de clases por la continuación y desarrollo no sólo de la revolución china, sino de la Revolución Proletaria Mundial librada en el fragor de la batalla entre revolución y contrarrevolución, desaparecido el Presidente Mao Tse-tung, terminó con el golpe contrarrevolucionario de Teng, la usurpación burguesa del poder, en el República Popular China y, en consecuencia, es la segunda gran derrota contemporánea del proletariado internacional. Este turbulento y grandioso capítulo de la revolución proletaria mundial, unos veinticinco años de estruendosa tormenta revolucionaria, principalmente la Gran Revolución Cultural Proletaria, incluidos fracasos y derrotas han armado ideológicamente a los comunistas por siempre.

La Unión Soviética nos muestra la compleja situación política internacional de un estado socialista; grandes, hasta dramáticos giros dio en pos del objetivo ante el creciente peligro de guerra mundial; lucha tenaz convocando las potencias occidentales y unirse para cerrar paso a la agresión fascista, primero (ligado a la política antifascista de la Internacional Comunista, VII Congreso, 1935), después pacto de no agresión entre Alemania y la URSS; finalmente alianza con EE.UU., Inglaterra y Francia contra el eje fascista de Alemania, Italia y Japón, en la II Guerra Mundial. Mientras que en el frente interno se unió al pueblo soviético, a las clases, a las nacionalidades, a los patriotas estimulando el espíritu nacional en la gran guerra patria contra la agresión nazi, a la cual concurrió hasta la Iglesia Ortodoxa, lo cual requirió obviamente cambios programáticos y político fundamentales, pero en medio del inmarcesible triunfo que llevó al Ejercito Rojo a enarbolar la bandera roja con la hoz y el martillo en la Puerta de Brandenburgo, y más aún en la reconstrucción fue gestando el revisionismo que, muerto el camarada Stalin usurpó la dictadura del proletariado en 1956, causando la primera gran derrota de la Revolución Proletaria mundial, como ya destacamos.

El Presidente Gonzalo nos hace la siguiente síntesis de siglo XX de la Revolución Proletaria Mundial en su lucha contra el imperialismo y la contrarrevolución: