¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Viva el Octubre Rojo!

Nuestra ideología científica, desde su nacimiento y a lo largo de todo su proceso de desarrollo, se puede reducir a una sola denominación y un solo hecho: LUCHA.

Así, C. Marx y F. Engels, lucharon por que se reconociese a la clase obrera como la única clase detentadora de los principios del socialismo, por dotarla de sus bases ideológicas y políticas, de su programa. Para desarrollar esta magna tarea no conciliaron sino que combatieron y abiertamente saldaron cuentas con los detentadores del socialismo feudal, del socialismo pequeño-burgués, del socialismo “verdadero”, del socialismo burgués, del socialismo y el comunismo crítico-utópico. En este proceso de lucha, el marxismo pasó a ser asumido por la clase obrera y el punto clave de demarcación de los que se sustentaban en auténticas ideas y principios revolucionarios, frente a aquellos que continuaron tratando de desvirtuarlo de despojarlo de su auténtico espíritu revolucionario de clase.

Lenin, comenzó su batallar reafirmando la defensa y aplicación del marxismo, distinguiéndolo claramente de los que trataron de continuar despojándolo de su contenido revolucionario, definiendo nuestra ideología científica como marxismo revolucionario. Firmemente definido, fortaleció y desarrolló el marxismo en duras batallas contra el oportunismo de la II Internacional, pasando a su certera aplicación a las condiciones concretas de la Rusia zarista y elevando nuestra ideología a una segunda etapa de su desarrollo.

El Pte Mao Tsetung, como antes hicieran Marx, Engels, Lenin y el camarada Stalin, mantuvo el rumbo marcado por la revolución de Octubre y desarrolló la más grande gesta conocida en un país semifeudal, con un fuerte capitalismo burocrático y dependiente del imperialismo y ocupado por una gran potencia de la época. Para desarrollar esta magna tarea hubo de partir de la asunción del marxismo-leninismo y en su proceso nos dotó de la tercera y superior etapa del marxismo. Terminada la revolución democrática continuó desarrollando a continuación la revolución socialista en el país más poblado de la tierra y nos dotó del hecho más trascendente para impulsar la construcción del socialismo y conjurar la restauración capitalista: La Gran Revolución Proletaria. Encabezó la lucha contra el revisionismo contemporáneo y armó a los comunistas para las futuras batallas por venir.

Con la revolución de Octubre, dirigida por Lenin, se inició la era de la revolución proletaria mundial. En el más de un siglo de pervivencia del imperialismo y de la era de la revolución proletaria mundial, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, se ha agudizado y alcanzado un grado de virulencia inimaginable, sin precedentes en épocas históricas pasadas, por lo que la revolución proletaria es una necesidad objetiva. Esa es su correcta interpretación y así hay que entenderlo, pues hablar de necesidad objetiva, significa que este hecho objetivo no puede ser modificado por la voluntad de los hombres. Quiérase o no la perspectiva histórica del hundimiento definitivo del imperialismo y el avance de la revolución proletaria se producirá.

Hoy, en la lucha por la entronización del maoísmo como tercero y principal, hemos de prestar importante atención a las diferentes manifestaciones de cómo se expresa el revisionismo entre las filas del proletariado, pues de la importancia de la clara definición de la base ideológica como parte de la superestructura depende el porvenir de la clase y afirmamos -como lo venimos haciendo desde 1987- que hoy ser comunista es ser marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta.

La cuestión no estriba en reconocer o no la importancia del maoísmo, en considerar un “ismo” más o menos, lo esencial del reconocimiento es ver nuestra ideología científica de forma dialéctica, no de manera dogmática como hacen la mayoría de los que fungen de comunistas, asuman o no el maoísmo como tercero y principal; lo fundamental, lo que diferencia a los comunistas de los que no lo son, tiene que ver con lo que el gran Lenin nos enseña, respecto a que no sólo es marxista quién reconoce la lucha de clases, sino quién hace extensivo a dicho reconocimiento el reconocimiento de la toma del Poder político por el Partido del proletariado y la implantación de la dictadura del proletariado a lo que hoy hemos de añadir, la necesidad del reconocimiento de la guerra popular en tanto que estrategia militar del proletariado de aplicación universal y camino para la toma del Poder.

Combatir al revisionismo y el oportunismo, sigue siendo una premisa necesaria e incuestionable para desarrollar con éxito la lucha contra el imperialismo y la reacción. Vivimos en la etapa superior y última de la burguesía: el imperialismo; etapa en que el socialismo reemplazará inevitablemente al capitalismo y este reemplazo se hará por medios revolucionarios, por medio de la violencia revolucionaria, por medio de la aplicación concreta de cada Partido Comunista, del marxismo-leninismo-maoísmo al arte de la guerra, de la universal estrategia militar del proletariado, de la guerra popular.

De lo anterior se desprende que las tareas del proletariado, de su Partido de vanguardia, son las de unir alrededor de él a todos los proletarios, masas y pueblos oprimidos por el imperialismo, con el fin de eliminar este mundo de horrores, tomar el poder político implantando la dictadura del proletariado o dictadura conjunta del proletariado y el pueblo y barrer definitivamente al imperialismo, al revisionismo y la reacción.

Las caracterizaciones generales del revisionismo a combatir para la entronización y reafirmación del maoísmo como tercera etapa y principal de nuestra ideología científica y condición incuestionable para impulsar la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, son las siguientes:

1.       Oposición al Marxismo-leninismo-maoísmo como arma estratégica y principal de la Revolución Proletaria Mundial.

2.       En los países dependientes del imperialismo, sean colonias o semicolonias, oposición al camino de cercar las ciudades desde el campo, partiendo de los principios: “la rebelión se justifica”, “Salvo el poder todo es ilusión” y “El poder nace del cañón del fusil”.

3.       En los países imperialistas, oposición a la definición de la aplicación de la universal estrategia militar del proletariado: la Guerra Popular, y cuestionamiento de orientar el trabajo Partidario en función del Poder y la Dictadura del Proletariado.

4.       Oposición a reconstituir, reconstruir o construir el Partido desde el campo en países dependientes del imperialismo y en los barrios y centros obreros en países imperialistas y a construirlo en lucha contra el revisionismo como enemigo principal.

5.       Separación de la lucha ideológica y política de la organizativa y pretender desarrollar la construcción al margen de la lucha de clases y la lucha de dos líneas.

6.       Aplicación unilateral del trabajo abierto y del trabajo cerrado, negando su interrelación, cuestionando al mismo tiempo el sistema, estructura y trabajo que ha de desarrollar el Partido.

7.       Sustitución de la disciplina proletaria consciente por el control y obediencia ciega a los jefes.

8.       Cuestionamiento del papel del proletariado como fuerza dirigente de la revolución y negación del campesinado como fuerza principal en los países dependientes del imperialismo, oponiéndose al trabajo campesino como base de la construcción en dichos países.

9.       Negación de la necesidad de ir a lo más hondo, más profundo de las masas, con el objetivo de educarlas para la revolución y en la necesidad de que la escisión con el revisionismo es justa, inevitable, imprescindible y necesaria.

10.   Oposición y negación de la estrategia militar del proletariado, de aplicación universal, y sustitución por criterios y línea militar burguesa.

11.   Negación del internacionalismo proletario, particularmente en cuanto a la brega por la entronización del maoísmo y la construcción de Partidos Comunistas, particularidades imprescindibles y necesarias para el desarrollo de la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial.

12.   Negación a combatir el revisionismo y conciliación con éste.

13.   Cuestionamiento de la concepción del mundo del proletariado para sustituirla por la concepción de la burguesía,

14.   Exaltación del revolucionarismo y el unitarismo sin deslinde, sustituyendo el principio de la filosofía de la lucha por el liberalismo, la conciliación, el grupismo, la lucha sucia, los chismes, etc.

Sin luchar consecuentemente contra toda manifestación de revisionismo, sin defender abiertamente que la condición de los comunistas hoy está marcada por la aceptación o no del maoísmo como tercera etapa y principal de nuestra ideología, jamás podremos avanzar hacia la entronización del maoísmo e impulsar y desarrollar la Nueva Gran Ola de la Revolución Proletaria Mundial, puesto que el maoísmo hoy es la piedra de toque, la primera línea fundamental de demarcación entre el marxismo y el revisionismo.

Estado Español, octubre, 2004

Comité Permanente

Partido Comunista de España