¡Proletarios de todos los
países, uníos!
Compañeras, compañeros:
En nombre del Partido Comunista de España y
del proletariado del Estado Español, les trasmito nuestro más cordial, caluroso
e internacionalista saludo.
Muchas interpretaciones se han hecho sobre el
proceso histórico del proletariado, mas lo esencial de nuestro devenir, es que
la clase obrera irrumpe en la historia luchando, fracasando y tornando de nuevo
a la lucha.
En nuestra larga historia de más de 150 años,
plagada de luchas y fracasos, hemos enterrado a nuestros muertos, lavado y
curado nuestras heridas, para volver a seguir luchando de nuevo hacía nuestra
incuestionable e inalterable meta: el Comunismo.
En este proceso histórico, hemos generado la
ideología más completa, cabal e incuestionable, hoy concretada en
marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo. Pero, mientras que el
marxismo y el leninismo, han sido plenamente reconocidos como las bases
ideológicas y políticas de la clase obrera, nuestra tercera y principal etapa,
sigue siendo cuestionada, negada y no asumida, por la gran mayoría de Partidos
Comunistas, siendo necesario que los Partidos Comunistas que hemos asumido,
breguemos por su entronización, pues ser comunista hoy es ser
marxista-leninista-maoísta, principalmente maoísta, y sólo enarbolando,
defendiendo y aplicando el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo,
demostramos nuestra condición y nos armamos para servir con entrega total y
desinterés absoluto, a la clase obrera, a su heroica y brillante tarea histórica.
Mi presencia aquí se corresponde con el
cumplimiento de la tarea asumida de bregar por la entronización del maoísmo
como tercera etapa y principal de nuestra ideología científica.
Las teorías, ya sean políticas, económicas,
militares, artísticas, etc., no son producto de la casualidad o de la
imaginación e inteligencia especial de sus creadores. Nacen como fruto de una
necesidad histórica de un modo de producción y de las diferentes clases
sociales en pugna. El mayor o menor prestigio o difusión de las ideas y de los
hombres que las sustentan depende de que sean más o menos capaces de dar
respuesta a la situación que las origina.
El Presidente Mao Tsetung no es una
excepción. Es el exponente, por una parte, del "despertar de Asia" y
"la traslación del foco revolucionario hacia el Este", que subrayó
Lenin a principios de los años veinte, y más en general, de la entrada de los
países dependientes en la escena política, como consecuencia del imperialismo y
de los cambios económicos y políticos ocurridos en el mundo después de la I
Guerra Mundial.
Es, por otra parte, fruto de la necesidad de
dar solución al problema de cómo continuar la revolución en el socialismo, para
impedir la degeneración y la restauración del capitalismo y avanzar hacia la
sociedad sin clases, el comunismo.
Por último, responde a los cambios producidos
en la propia estructura estatal reaccionaria de los países capitalistas y
semifeudales como consecuencia de la crisis del imperialismo y del principio de
la etapa de ofensiva estratégica de la Revolución Proletaria mundial.
Al exponer los desarrollos del marxismo por
Presidente Mao Tsetung los dividiremos en las tres partes que constituyen la
ideología científica del proletariado: Filosofía, economía política y
socialismo científico.
FILOSOFIA
En sus obras "Sobre la
contradicción" y "Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo", el Presidente Mao desarrolla la
ley de la contradicción, que es la base de la dialéctica materialista creada
por Marx y Engels.
En la primera se analizan las dos
concepciones del mundo. La concepción metafísica que imagina la realidad como
algo estático, inmóvil, que concibe los cambios como mínimos e impulsados por
una fuerza externa, le sirve a la clase dominante para inculcarnos el
conformismo, la adaptación a las cosas que, según ellos, fueron, son y serán
siempre iguales.
Por el contrario la concepción dialéctica
materialista sostiene que la causa del desarrollo de las cosas es interna,
generada por la contradicción que existe en su interior. Los cambios en la
naturaleza se producen por el desarrollo de sus contradicciones internas y los
cambios en la sociedad por las contradicciones entre las fuerzas productivas y
las relaciones de producción, entre clases explotadoras y explotadas y entre lo
viejo y lo nuevo.
La contradicción existe en todos los
procesos, desde su origen hasta su resolución y transformación en un proceso
diferente. Pero en cada proceso la contradicción es distinta y, por lo tanto,
también lo es el modo de resolverla. Cuando analizamos cada proceso debemos
distinguir la contradicción fundamental de las secundarias y analizar los
factores de estas contradicciones.
La contradicción principal es la misma a lo
largo de todo el proceso, siendo el único cambio su creciente agudización, pero
las contradicciones secundarias se atenúan o se agudizan y aparecen otras
nuevas en distintos momentos; por eso los procesos tienen varias etapas, en las
que, aunque permanece lo esencial, cambian muchas características menos importantes.
Al estudiar un proceso debemos analizarlo a fondo, sin subjetivismo,
unilateralidad ni superficialidad, que nos llevaría al error y al dogmatismo.
En esto consiste el análisis concreto de la realidad concreta. Partimos de
fenómenos particulares para luego generalizarlos en una visión de conjunto y
después de conseguida ésta, volvemos a analizar más detenidamente una cosa en
particular. Es decir, tenemos que ver las cosas en todas sus contradicciones
internas y en su interrelación con otras cosas. Esta es la esencia de la teoría
marxista del conocimiento. "Negar la contradicción es negarlo todo. Esta
es una verdad universal para todos los tiempos y para todos los países sin
excepción. Tal es el carácter general, el carácter absoluto de la contradicción.
Sin embargo, lo general está contenido en todo ser individual; sin carácter
individual no puede haber carácter general. Si todo lo individual fuera
excluido, ¿que sería de lo general?. Cada contradicción es particular y de ahí
lo individual. Lo individual existe condicional y temporalmente y es, por tanto
relativo.
Como nos señala el Presidente Mao en sobre la
contradicción: "Esta verdad referente a lo general y lo individual, a lo
absoluto y lo relativo, es la quintaesencia del problema de la contradicción en
las cosas; no comprenderla equivale a abandonar la dialéctica".
Además de existir una contradicción principal
en cada proceso, que tiene el papel decisivo, sus dos aspectos tampoco son
iguales. El equilibrio entre ellos es siempre temporal y relativo, y uno de
ellos es siempre el principal. Pero esta situación no es estática: el aspecto
principal se transforma en secundario y el secundario en principal; de este
modo cambia la naturaleza de las cosas. Así en la lucha entre lo nuevo y lo
viejo, lo nuevo pasa de pequeño a grande y se convierte en principal y lo viejo
pasa de grande a pequeño hasta que desaparece. Cuando lo nuevo predomina sobre
lo viejo, la cosa vieja se transforma en una cosa nueva. Nada se desarrolla de
forma totalmente uniforme.
La existencia de cada uno de los aspectos de
la contradicción presupone la de su contrario y ambos coexisten y, bajo
determinadas circunstancias, se transforman el uno en el otro. Es decir, en la
contradicción se da tanto la lucha de los contrarios como su unidad. Únicamente
las clases reaccionarias consideran la relación entre los contrarios como
permanente, para engañar a las masas y perpetuar su poder sobre ellas. La
permanencia de todo proceso es temporal, relativa, y su transformación y
cambio, absolutos. Todas las cosas tienen dos estados de movimiento: el reposo
aparente y el cambio manifiesto. En el primero los cambios son sólo
cuantitativos y por eso hay una apariencia de reposo. Cuando estos cambios
alcanzan el punto culminante, se produce una transformación cualitativa, el
estado de cambio manifiesto.
El antagonismo es una forma de lucha de los
contrarios, pero no la única. Las formas de lucha varían según el carácter de
las contradicciones. Algunas contradicciones son antagónicas y otras no, pero
en el curso de las cosas, algunas contradicciones no antagónicas pueden
transformarse en antagónicas y otras antagónicas transformarse en no
antagónicas. Debemos examinar el carácter de la contradicción para saber qué
método utilizar para resolverla.
En "Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo" se centra en las relaciones entre
las clases sociales, diferenciando contradicciones antagónicas entre las clases
explotadoras y explotadas y contradicciones no antagónicas entre las clases explotadas.
Las contradicciones entre opresores y oprimidos sólo pueden eliminarse con la
desaparición de la clase explotadora y de su poder económico, político,
ideológico y militar. Las contradicciones en el seno del pueblo tienen como
base la contradicción entre lo correcto y lo erróneo y pueden resolverse por
métodos pacíficos y democráticos, destruyendo las causas del conflicto. Pero si
no sabemos distinguir las contradicciones en el seno del pueblo de las que se
dan entre nosotros y el enemigo y usamos en el tratamiento de las primeras, los
métodos que les corresponden a las últimas, corremos el peligro de agudizar las
contradicciones hasta convertirlas en antagónicas y que se produzca su
estallido violento. La manera de resolver estas contradicciones es hacer
florecer el diálogo, la crítica y la autocrítica, el debate y discusión libres
de las diferentes posiciones para que la verdad surja del error y las
contradicciones desaparezcan por sí mismas.
En otras dos obras, "Sobre la
práctica" y "¿De dónde vienen las ideas correctas?", el
Presidente Mao analiza el tema del criterio de verdad. Este criterio es la
práctica social del hombre. La teoría surge de la práctica y a su vez sirve a
la práctica. La primera etapa del conocimiento son las sensaciones, las
impresiones que la realidad provoca en nosotros. Según estas impresiones se
repiten, se produce un salto cuantitativo y cualitativo a la etapa siguiente:
la formación de conceptos, es decir, el paso de las sensaciones aisladas a la
visión global y la idea sobre ellas. Por medio del juicio y el razonamiento
podemos sacar conclusiones lógicas, o sea, entender las contradicciones
internas de las cosas, de sus leyes y de las conexiones internas entre un
proceso y otro. Pero para dar estos pasos es necesario participar en la
transformación de la realidad.
Los conocimientos se originan en la
experiencia. El conocimiento racional depende del sensorial (materialismo de la
teoría del conocimiento) y necesita desarrollarse de la etapa sensorial a la
racional (dialéctica de la teoría del conocimiento). Quedarse sólo en el
conocimiento sensorial es empirismo, no verdadero conocimiento, porque las
sensaciones son solamente reflejos aislados y superficiales de la realidad.
Para entender la esencia de las cosas es necesario elaborar las sensaciones,
formando conceptos y teorías.
Pero esta es sólo una parte de la teoría
marxista del conocimiento. De nada valdría conocer la realidad si no aplicamos
lo que sabemos, esto es, el conocimiento viene de la práctica y, después de convertirse
en teoría, debe volver a ella y comprobarse en la práctica, sirviendo para
transformarla. El desarrollo de cada proceso, como parte del proceso general
absoluto del desarrollo del universo, es relativo y, por lo tanto, el
conocimiento que tenemos de un proceso en una de sus etapas de desarrollo es
una verdad relativa también. La suma de las incontables verdades relativas
constituye la verdad absoluta. Con cada ciclo de conocimiento
–práctica-teoría-práctica- nos acercamos más a la verdad absoluta.
Lo sistematizado aquí del desarrollo hecho
por el Presidente Mao, en la filosofía marxista, constituye un salto, una nueva
etapa incuestionable de la ideología del proletariado.
ECONOMIA POLITICA
En sobre "La construcción del
socialismo", nos señala: "La riqueza de la sociedad es creada por los
obreros, campesinos e intelectuales trabajadores. Si ellos toman su destino en
sus propias manos, siguen una línea marxista-leninista y, en vez de eludir los
problemas, adoptan una actitud dinámica para resolverlos, no habrá en el mundo
dificultad insuperable para ellos".
"La forma de mercancía es un legado del
capitalismo. Provisionalmente, debemos seguir conservándola. El cambio de
mercancías y la ley del valor no desempeñan un papel regulador en nuestra
producción. En China son la planificación, el Gran Salto Adelante planificado y
el principio de la primacía de la política, los que ejercen una acción
reguladora. Stalin sólo habla de las relaciones de producción. No habla ni de
la superestructura ni de las conexiones entre ésta y la base económica. Entre
nosotros, los cuadros participan del trabajo manual, y los obreros, de la
gestión de las empresas.
Nosotros enviamos a los cuadros a trabajar al
campo o a las fabricas con el fin de formarlos. Nosotros abolimos las viejas
reglas y los viejos sistemas. Todo esto toca a la superestructura, vale decir a
la ideología. Stalin habla únicamente de economía; no aborda la política.
Aunque mencione el trabajo voluntario, de hecho, en su país, nadie quiere
sacrificarse trabajando una hora de más. No habla del papel del hombre ni de
los trabajadores. Hay que saber que sin el movimiento comunista, resulta
difícil pasar al comunismo. La expresión " todos para mí, yo para
todos" no es apropiada, pues ahí siempre está el yo. Algunos dicen que
esta expresión fue empleada por Marx. Aunque fuera cierto, no estamos obligados
a hacerle propaganda. "Todos para mi" significa todo el mundo trabaja
para mí. "Yo para todos": ¿a cuántas personas podría prestarles
servicios?".
Aquí, en estas citas se destacan varias ideas
fundamentales del pensamiento económico del desarrollo del marxismo concretado
por el Presidente Mao. El papel de la voluntad del los hombres, armados con la
concepción del mundo del proletariado para transformar la realidad. Esta es la
idea de la que parte el avance de la cooperativización agrícola, del Gran Salto
Adelante y otras grandes campañas económicas: Las masas entusiastas, partiendo
de la visión científica de la realidad que proporciona el
Marxismo-Leninismo-Maoísmo, pueden convertir en posible lo imposible, pueden
hacer en 5 años transformaciones que exigirían 20. El avance económico no puede
ser un fin en sí mismo; la producción por la producción es la lógica del
capitalismo, donde lo que interesa es su ley máxima: la ganancia, no importa a
costa de quien.
Pero en el socialismo el progreso económico
no se puede convertir en un absoluto: tiene como objetivo cumplir con
satisfacer las necesidades de las masas y acelerar el paso al comunismo.
Tenemos que hacer las cosas esclavas de los hombres y no los hombres esclavos
de las cosas. Sería absurdo hacer una revolución para que los obreros siguiesen
alienados por el trabajo, continuasen siendo piezas o apéndices de las
máquinas.
Enlazando con esto viene la segunda cuestión:
la primacía de la política. ¿De qué valdría, por ejemplo, forzar las
transformaciones económicas? Dejando aparte que a medio plazo se comprobarían
los efectos negativos de la coerción en el trabajo, no es lícito, desde una
perspectiva comunista, forzar a las masas populares, sino que hay que explicar,
sugerir, demostrar con el ejemplo qué es lo mejor e ir formando su conciencia.
Puede que este camino sea más lento, pero al final tendremos progreso económico
y masas conscientes; de otro modo sólo tendremos progreso económico y masas
apáticas, cuando no en contra de nosotros.
Esto mismo se destaca en la cuestión de cómo
estimular la producción. ¿Con incentivos materiales que hagan que sólo se
trabaje para tener más dinero, manteniendo así la mentalidad burguesa de los
trabajadores, o explicando la necesidad vital de la producción, del trabajo que
beneficia a todo el pueblo, de trabajar para avanzar hacia el comunismo?
No podremos llegar al comunismo sin eliminar
todo rastro de ideología burguesa en las masas, sin difundir la concepción del
mundo del proletariado, y para conseguirlo tenemos que liquidar todas las
medidas que fomentan el egoísmo, y aplicar aquellas que exaltan la solidaridad,
el esfuerzo por el bien común, el altruismo. Esto, evidentemente, no se hace
con incentivos económicos, sueldos mayores o primas.
La tercera cuestión es la de eliminar la
contradicción trabajo manual-intelectual. No la resolveremos jamás si tenemos
técnicos, científicos, artistas, que viven en un mundo aparte, por encima del
resto de la gente, convertidos en una élite y un círculo cerrado. Tampoco es
una solución que los nuevos intelectuales procedan de las clases trabajadoras
si después adoptan el estilo de vida de los intelectuales burgueses. Es
necesario combinar enseñanza y trabajo productivo, llenar las universidades de
obreros y campesinos, hacer que después vuelvan al campo o a la empresa y
difundan sus conocimientos a la vez que participan en el trabajo manual. No
queremos individuos a medias, con el cerebro orientado en una sola dirección;
queremos formar comunistas, es decir, personas integrales que desarrollen todos
sus potenciales, capaces de vivir antes para los demás que para sí mismos y de
dedicarse a las ciencias, artes, deportes, etc., que hasta ahora son sólo accesibles
para una minoría.
Nos enseña que los obreros han de participar
en la gestión de las empresas y proponer innovaciones y mejoras técnicas. Esto
sirve para ir acabando con la estructura de las empresas capitalistas que
establecen tres grados jerárquicos: dirección y gerencia-técnicos-obreros.
Las medidas que desarrolló y aplicó para la
construcción del socialismo en lo económico son principalmente las siguientes:
- Producir más, con mayor velocidad, mejor y
de modo más económico.
- Desarrollar a un tiempo la
industria pesada, la industria ligera y la agricultura. Este punto requiere más
explicaciones. En todos los demás países socialistas se descuidó la industria
ligera y la agricultura en beneficio de la industria pesada. Esto lleva a que
el crecimiento económico no repercuta en las masas, a que no se mejoren sus
condiciones de vida. La industria pesada es evidentemente muy importante, es la
que proporciona medios de producción para las demás industrias y la
agricultura. Pero esto no significa que debamos emplear todos los recursos en
el desarrollo de tecnología y dejar que las masas sigan viviendo en las mismas
o incluso inferiores condiciones que antes de la revolución.
- Practicar una línea de masas.
- Basarnos en nuestras propias
fuerzas. No se trata de eliminar el comercio exterior, sino de impedir la
dependencia. Muchas de las relaciones de dependencia de unos países respecto a
otros conciernen a la cuestión de comprar patentes para la producción de
objetos, de depender de la tecnología y los técnicos de otros países. La
cuestión es crear una tecnología propia que no nos someta al pago de
"royaltyes", a la introducción de "expertos" extranjeros,
etc., ni, por supuesto, a los créditos y "ayudas" del imperialismo.
El comercio exterior continuará existiendo, pero en base a unas relaciones de
igualdad. Puede que el desarrollo económico sea más lento, pero será armónico y
no entrañará opresión.
- En la agricultura, el
proceso empieza con la cooperación de varias familias en un equipo de
producción. El paso siguiente es la agrupación de varios equipos de producción
en una brigada de producción, a nivel de aldea. Pero la cooperativización es
sólo el primer paso; no es aún producción socialista ni semi-socialista. La
forma semi-socialista de producción es la comuna popular, que agrupa a aldeas y
ciudades, a campesinos y obreros, agricultura e industria. En ellas la
propiedad ya no es familiar, sino colectiva. La última fase de la
transformación de la propiedad es el paso de la propiedad colectiva, semi-socialista,
a la propiedad de todo el pueblo, socialista. En esta propiedad socialista
regirá la distribución según el trabajo para después alcanzar la distribución
según las necesidades. No se puede llegar al comunismo mientras no se completen
todas estas transformaciones. Estas entrañan también la eliminación de la
contradicción campo-ciudad, al industrializar el campo y ruralizar las
ciudades, haciendo grandes núcleos donde se combinen agricultura e industria y
llevando al campo todas las ventajas de la vida en las ciudades en cuanto a
cultura, sanidad, transporte, etc.
SOCIALISMO CIENTIFICO
SOBRE EL PARTIDO.
Aunque las luchas de líneas en los partidos
socialistas y después en los comunistas existieron desde su fundación, no es
hasta que el Presidente Mao Tsetung sistematiza sobre el tema, que recibimos
una explicación y fundamentación. La lucha de líneas tiene su origen, su base
en dos problemas: 1) Como dijo Marx, la ideología dominante en una sociedad es
la de la clase dominante. Es lógico, entonces, que la ideología burguesa o
feudal, que son las dominantes en los distintos tipos de estados hoy
existentes, sigan influyendo en los individuos que componen el Partido y, por
lo tanto, en el propio Partido. Librarse de esta ideología dominante exige una dura
lucha, que se refleja en lucha de dos líneas, que a su vez ésta se constituye
el motor del Partido. 2) Antes de la revolución, son siempre varias las clases
interesadas en derrumbar el sistema existente. Estas clases, aunque coinciden
en la lucha contra el sistema, y por eso se alían para acabar con él, tienen
intereses distintos en cuanto a qué hacer una vez tomado el poder.
Aunque el Partido ha de ser, por esencia, un
partido proletario clandestino, pero no es fácil evitar que entren a formar
parte de él miembros de otras clases, y menos aún cuando estas clases son muy
numerosas o mayoritarias y el proletariado escaso, como sucede en los países
semi-feudales y, en menor medida, en los países capitalistas con una economía
atrasada. Si esto ocurre antes de la Revolución, mucho más cuando ésta ya ha
tenido lugar y el Partido ocupa un lugar primordial en los organismos
dirigentes del país. En este momento, no sólo las clases que han hecho la
revolución, sino también las clases recién derrocadas, intentarán infiltrarse
en el Partido, para a través de éste tomar el poder. La lucha entre el
proletariado y las otras clases dentro del Partido se refleja como lucha de dos
líneas.
Para combatir las influencias de la ideología
burguesa, que se manifiestan en liberalismo, subjetivismo, dogmatismo,
burocratismo, etc., se emplean las campañas de rectificación donde se explican
las raíces de estos problemas y sus manifestaciones, se practica la crítica y
la autocrítica y el método de unidad-crítica-unidad, con el criterio de
"curar la enfermedad para salvar al paciente", es decir, eliminar los
problemas y no a las personas que los crean.
En el segundo tipo de lucha de líneas, se
trata de ganarse a la mayoría de los que sustentan la línea negra, luchando
contra las posiciones y no contra las personas, y aislar a la minoría que
dirige la línea negra y no quiere rectificar, haciéndola único blanco de la
lucha.
Consecuencia de ello es el respeto a las
minorías dentro del Partido. La línea roja siempre está al principio en minoría
y no es sino por medio de una dura lucha que consigue hacerse con la mayoría
del Partido. Es necesario, por lo tanto, garantizarles a las minorías el
derecho a difundir sus ideas entre los militantes para intentar darle la vuelta
a la situación.
El Presidente Mao es quien sistematiza y nos
marca la condición que ha de adquirir un comunista en el seno del Partido.
Así nos dice en contra el liberalismo:
"Debemos emplear el espíritu marxista,
que es positivo, para superar el liberalismo, que es negativo. El comunista
debe ser sincero y franco, leal y activo, poner los intereses de la revolución
por encima de su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de la
revolución; en todo momento y lugar, ha de adherirse a los principios justos y
luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones incorrectas, a fin de
consolidar la vida colectiva del Partido y la ligación de éste con las masas;
ha de preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo, y
más por los demás que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de llamarse
comunista".
"Los comunistas tienen que preguntar el
porqué de todas las cosas y valerse por su propio juicio para examinar
cuidadosamente si corresponden a la realidad y si están bien fundadas, no deben
en absoluto seguir ciegamente a otros ni preconizar la obediencia servil".
(5)
Lenin estableció la tesis del centralismo
democrático, fundamentándolo como el sometimiento de las minorías a la mayoría,
de los organismos inferiores a los superiores, de todo el Partido al Comité
Central, con el Congreso como órgano máximo. La democracia se desenvuelve en
base al sometimiento de todo el Partido al Congreso y en la discusión previa a
la toma de decisiones. El Presidente Mao Tsetung profundizó más en el tema,
estableciendo que hay que partir de la democracia para llegar al centralismo,
venir de las masas para volver a las masas y combinar la dirección con las
masas. Los cuadros pueden ser destituidos de sus cargos si cometen errores y no
los corrigen y no hay que tener miedo de estas críticas y destituciones. Es
necesario explicarles las cuestiones a los militantes, dejar que expongan sus
ideas, crear una situación en la que haya "tanto centralismo como
democracia, tanta disciplina como libertad, tanta unidad de voluntad como
satisfacción moral y vivacidad". El centralismo significa la concentración
de las ideas correctas para unificar la comprensión, la política, el plan, el
comando y la acción y esto no es posible sin las ideas que vienen de las bases,
sin comunicación entre los distintos organismos.
Nos enseña que la dirección debe ser
colectiva, basándose en el centralismo democrático, aplicando la línea política
general que marca el Partido con flexibilidad y eficacia. Las decisiones deben
tomarse después de la discusión y el análisis de las diferentes opiniones.
LA LUCHA DE CLASES Y DESARROLLO DE LA MISMA
EN EL SOCIALISMO.
La revolución no acaba con la toma del poder.
En el socialismo siguen existiendo clases y lucha de clases. No son sólo los
elementos de las clases derrocadas y la subsistencia de la pequeña producción
los que generan burguesía, sino que la nueva burguesía se concentra en el
Partido, en la burocracia, en el ejército, etc., para intentar restaurar el
capitalismo. Su lucha no es abierta, sino que se esconde bajo el manto de la
consolidación del socialismo para copar los puestos claves que le permitan dar
un golpe de estado y al mismo tiempo frenar e impedir las transformaciones
económicas, políticas e ideológicas necesarias para avanzar hacia el comunismo.
La lucha contra la nueva burguesía no acaba
en dos días. Mientras existan la contradicción entre trabajo manual e
intelectual, el derecho burgués, la ideología burguesa, la producción de
mercancías, etc., persistirá la cuestión de quién ganará: el capitalismo o el
socialismo. Para derrotar a la burguesía es necesario mantener una dictadura
sobre ella en todos los frentes, continuar la revolución, movilizando a las
masas con las consignas de "la rebelión se justifica" y "la
filosofía del proletariado es la filosofía de la lucha". Esto fue lo que
sucedió en la Gran Revolución Cultural Proletaria y para acabar con la
burguesía hay que hacer, no una, sino varias Revoluciones Culturales,
revolucionar continuamente a las masas, hasta eliminar completamente las bases
sobre las cuales se asienta nuestro enemigo de clase.
LA ESTRATEGIA MILITAR DEL PROLETARIADO: LA
GUERRA POPULAR.
Es el Presidente Mao quien fusiona el arte de
la guerra con la ideología del proletariado, cumpliendo con la tarea que al
respecto plantearan Engels y Lenin, desarrollando la más completa y cabal
estrategia militar, jamás derrotada hasta ahora en su correcta aplicación.
Según avanza la lucha revolucionaria del
proletariado, cambian las formas de combate que usa para tomar el poder. La burguesía
aprende también de las experiencias anteriores y se prepara para afrontarlas,
transformando su ejército y métodos de contrainsurgencia y a la vez
reestructurando el aparato estatal. Por lo tanto, el proletariado y las masas
trabajadoras y explotadas tienen que adaptar sus formas de lucha a las nuevas
condiciones. Así, se pasó de las barricadas a la insurrección, y de ésta a la
guerra popular.
Al comienzo de la Guerra Popular, partimos de
una situación de debilidad, mientras que el enemigo conserva todo su poder
militar, económico, etc. En esta primera etapa nos encontramos, por tanto, a la
defensiva desde el punto de vista estratégico, aunque cada acción en sí sea
ofensiva. Los métodos a usar en esta etapa de DEFENSIVA ESTRATEGICA son la
guerra de guerrillas, es decir, la guerra por medio de pequeñas unidades,
huyendo del ataque frontal, llevando a cabo acciones secretas y rápidas,
ataques por sorpresa; manteniendo siempre la iniciativa en vez de dejársela al
enemigo, concentrando y dispersando rápidamente los nuestras fuerzas y
planificando con cuidado cada ataque. En esta etapa hay que ir creando bases de
apoyo que nos sirvan de retaguardia, aunque la zona en la que opere la
guerrilla sea mucho más amplia que la de estas bases. Pero el objetivo fundamental
no es controlar más o menos territorio, sino conservar las fuerzas propias y
aniquilar al enemigo en todos los frentes. No podemos defender un territorio
hasta el punto de ser destruidos; debemos abandonarlo cuando sea difícil
defenderlo. La Guerra Popular no es una guerra de posiciones, de trincheras, en
la que se combata por cada centímetro de suelo.
La segunda etapa, el EQUILIBRIO ESTRATEGICO,
se produce cuando el enemigo ya no es capaz de mantener la ofensiva y tiene que
limitarse a consolidar su territorio, y nosotros aún no estamos preparados para
iniciar la ofensiva. En esta etapa las fuerzas del proletariado y las masas, se
irán convirtiendo en ejército regular y la guerra de guerrillas en guerra de
movimientos.
En la tercera etapa, la OFENSIVA ESTRATEGICA,
tenemos ya superioridad sobre el enemigo. El final de esta etapa es la toma del
poder. Hay que apuntar que la derrota del enemigo no se produce cuando este
pierde su última unidad, sino antes, porque en una guerra popular, los factores
políticos, psicológicos, económicos, internacionales etc., son tan importantes
como los militares. Tal y como nos demuestran las experiencias de las últimas
guerras y agresiones imperialistas, vemos que esto no se produce solamente en
las guerras revolucionarias.
La estrategia militar del proletariado es de
aplicación universal a revoluciones de Nueva Democracia, Socialistas y también
el instrumento para avanzar en la construcción del socialismo conjurando la
restauración, es una guerra prolongada marcada por la debilidad de las fuerzas
revolucionaras de la clase y la fortalezaza del enemigo, porque es en el
transcurso de la guerra cuando se conforma el ejército rojo del proletariado a
partir de erigirse el Partido en heroico combatiente, porque es una guerra en
la que el desgaste moral, político, económico y militar del enemigo, son
fundamentales. Es en el curso de la guerra cuando ganamos a la mayoría de las
masas y aislamos, cada día más, al Estado reaccionario. En el curso de la
guerra va surgiendo también el nuevo estado, de Nueva Democracia en los países
semi-feudales, el Socialista en los estados capitalistas, conjuramos la
restauración del capitalismo y avanzamos en la construcción del socialismo con
revoluciones Culturales Proletarias..
En los países semi-feudales y semi-coloniales
la Guerra Popular se desenvuelve del campo a las ciudades, cercando éstas desde
el campo. En los países capitalistas, aún está por determinar la aplicación de
la estrategia militar del proletariado, si bien las experiencias de la
resistencia contra el fascismo, en la II Guerra Mundial, nos pueden servir de
guía.
Hasta donde el Partido Comunista de España ha
avanzado en la comprensión de la aplicación de la universal estrategia militar del proletariado, ha definido que
ésta se desarrollará de la periferia al centro, impulsando la creación de los
Consejos obreros, de mujeres, estudiantes, jóvenes, barriales, etc., que
constituyen, a su vez, los ejes sobre los se sustentará el nuevo Estado de dictadura del proletariado, de la futura
Unión de Repúblicas Socialistas de Consejos Obreros, dado que la clase obrera
es principal y dirigente y el carácter de nuestra revolución es socialista con
problemas nacionales pendientes.
EJERCITO ROJO.
El ejército popular se distingue de los
ejércitos feudales y burgueses en su estructura interna, en las relaciones con
las masas y en sus funciones. Hay mandos y soldados, hay disciplina, pero esta
disciplina no es ciega, sino consciente y en las relaciones entre mandos y
tropa se sustituye el autoritarismo por la democracia, por la discusión de la
estrategia y la táctica, para que todo combatiente sepa los objetivos de la
lucha. Aparte del entrenamiento militar es muy importante la formación
ideológica y política del ejército, porque hasta en la guerra la política debe
estar al mando.
En las relaciones con las masas, el Ejército
Popular debe estar ligado a ellas. El ejército popular procede y depende de las
masas y su existencia sería imposible si no contase con el apoyo popular. Su
misión es hacer una guerra popular y por lo tanto, los intereses de las masas
son los suyos propios y debe ayudarlas y defenderlas.
Además de su función militar, el ejército
popular cumple los papeles de destacamento de propaganda y destacamento de
producción. El ejército tiene la misión de difundir entre las masas los
objetivos de la revolución y la línea del Partido, haciendo que en el curso de
la guerra la gran mayoría de las masas sienta que la victoria es el fin de su
opresión y que se organicen y participen en la lucha revolucionaria. Además, no
puede ser una carga para las masas y por ello tiene que conseguir su
subsistencia con el trabajo productivo.
En todo momento debe ser el Partido quien
mande al ejército y las cuestiones militares deben someterse a la línea político-ideológica,
existiendo en cada unidad, destacamento, etc., el mando político y el mando
militar, supeditándose el segundo al primero salvo en la acción concreta
militar. Esto se expresa en la consigna de "jamás permitiremos que el
fusil mande al Partido" y en la idea de que la corrección de la línea
político-ideológica es lo decisivo, lo que nos permitirá conseguir hombres y
armas, mientras que si esta línea no es correcta, perderemos todo lo
conseguido.
El Partido Comunista de España, además ha
sancionado que el ejército ha de ir organizando, entrenando y armando a las
masas, cumpliendo la tarea de lograr el armamento general de la clase y las
masas, apuntando al mar armado de masas que engulla al ejército. Y, quién se
oponga al cumplimiento de esta tarea, estará demostrando su revisionismo.
LA REVOLUCION DE NUEVA DEMOCRACIA.
Aunque ya Lenin había hablado de la
posibilidad para los países semi-feudales y semi-coloniales de no pasar por el
capitalismo, la condicionaba a la ayuda del proletariado de los países más
industrializados, una vez que éstos tomasen el poder. Es, por tanto, el
Presidente Mao Tsetung el primero en plantear qué tipo de revolución se
requiere en estos países y el modo de llevarla a cabo.
En estos países los enemigos a aplastar son
la burguesía compradora y burocrática, los terratenientes y el imperialismo. El
proletariado es quien dirige la revolución a través de su Partido, pero la
fuerza principal son los campesinos. Las otras clases que participan en la
revolución son la pequeña burguesía urbana y la burguesía nacional o media. La
revolución de Nueva Democracia tiene un carácter anti-feudal, anti-capitalismo
burocrático y anti-imperialista. No es, por lo tanto, una Revolución
Socialista, es una revolución burguesa sin burguesía, dirigida por el
proletariado, lo que hace que no sea la burguesía la que tome el poder, sino
una alianza de las clases que participan en la revolución, bajo la dirección
del proletariado y su Partido Comunista. Esta dirección proletaria es la que
permite iniciar la Revolución Socialista en el mismo momento de la toma del
poder y no pasar por el capitalismo.
Por todos estos desarrollos de la ciencia de
la revolución proletaria, el maoísmo constituye la tercera y principal etapa
del marxismo. Si en el pasado ser marxista implicaba asumir el leninismo, hoy
no se puede ser marxista-leninista sin ser maoísta, no se puede levantar la
bandera del marxismo-leninismo contra el maoísmo. La ciencia de la revolución
proletaria, como todas las ciencias, no es algo acabado y definitivo; tiene que
desarrollarse sistematizando los saltos y desarrollos de la lucha de clases y
la lucha por el comunismo. Además, los hechos nos han demostrado la necesidad
de que la ideología del proletariado ha de especificarse a las condiciones de la
revolución proletaria en cada país, siendo necesario el desarrollo del
pensamiento guía, en tanto que aplicación creadora del
marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente, maoísmo a la realidad concreta.
Necesariamente, la ciencia de la revolución
se seguirá desarrollando. El momento actual es incierto, como consecuencia de
la no definición y asunción del maoísmo como tercero y principal y del fin de
la primera gran ola de la revolución proletaria mundial, que ha generado el
actual repliegue político general; mas la perspectiva es brillante y luminosa
para el proletariado y los pueblos y naciones oprimidos del Mundo. Hoy debemos
asirnos con coraje y decisión inquebrantables a nuestra ideología científica,
al marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente maoísmo, de lo contrario, no
podremos cumplir con nuestra tarea y seremos sobrepasados por la historia y la
época que nos ha tocado vivir.
El proletariado y los pueblos oprimidos del
mundo tenemos una incuestionable condena: estamos condenados a luchar y
triunfar.
¡Proletarios de todos los países y pueblos
oprimidos, unámonos!
Gracias compañeras y compañeros.
Argentina, enero, 2004